Santas Águeda Yi Kannan y Teresa Kim, mártires coreanas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa devocional de Santa Águeda Yi Kannan.

Estampa devocional de Santa Águeda Yi Kannan.

Hoy se celebra la fiesta de Santa Águeda Yi Kannan, una de los muchos mártires coreanos, de quienes ya escribió, de forma general, nuestro amigo y compañero Antonio. Hoy dedicamos un artículo exclusivamente a esta mártir y a su compañera, Teresa Kim, pues ambas fueron martirizadas juntas; aunque forzosamente será un artículo corto, pues no son muchos los datos que se pueden encontrar sobre ellas.

Santa Águeda Yi Kannan
De la vida de esta santa mártir, antes de su encarcelamiento, no sabemos nada, salvo que debió ser una cristiana valiente y de fuertes convicciones, de lo contrario no se explica cómo pudo superar tantas penalidades y afrontar la muerte, antes que renunciar a su fe, con sólo 17 años de edad. Águeda -que probablemente recibió este nombre en honor a la célebre mártir de Catania– fue encarcelada junto con su padre, Agustín Yi, su hermano Damián y su madre, Bárbara Kwon, el 8 de abril de 1839, en el contexto de persecución cristiana ya descrito en el anterior artículo sobre los mártires de Corea, a cuyos datos me remito.

La joven muchacha sufrió largos interrogatorios y terribles torturas. Como el jefe de la policía de prisión no lograba convencerla de que renunciase a su fe, recurrió a la violencia para obligarla a doblegarse. La brutalidad ejercida contra ella pone los pelos de punta: fue azotada 300 veces y golpeada con palos otras 90, mientras padecía hambre y sed. Ni siquiera cuando enfermó a causa de esta situación, sus verdugos mostraron la menor compasión hacia ella; aunque el jefe estaba impresionado de ver cómo tampoco con la fuerza lograba someterla. Ella afrontaba los sufrimientos con tanta valentía que la gente, a su alrededor, no podía explicarse la situación como no fuera el creer que la chica estaba sostenida por la gracia divina. Incluso les pareció un milagro que Águeda lograra preservar su virginidad en aquella prisión, donde los guardias más parecían bestias que seres humanos.

Como la tortura no resultaba útil contra ella, los guardias de la prisión decidieron mentirle, diciendo que sus padres ya habían renunciado a su fe cristiana y por ello, ya habían sido liberados de la prisión: por tanto, sólo era cuestión de tiempo que ella hiciese lo mismo. Esta mentira le fue dicha tanto a ella como a su hermano Damián, pero fue ella misma la que resueltamente respondió por ambos: “Si mis padres han negado o no la religión, es asunto de ellos, no nuestro. Por lo que a nosotros respecta, no podemos traicionar al Señor del cielo, a quien siempre hemos servido. ¡No podemos negar a Dios!”. Estas palabras causaron tanta admiración que otros seis cristianos adultos, al oír esto, se entregaron voluntariamente al magistrado para ser martirizados.

Santa Teresa Kim asistiendo al padre Pacífico Yu. Ilustración perteneciente a la serie de los mártires coreanos.

Santa Teresa Kim asistiendo al padre Pacífico Yu. Ilustración perteneciente a la serie de los mártires coreanos.

Lo cierto es que los padres de Águeda no sólo no habían renunciado a su fe, sino que además murieron mártires como ella. Su padre fue decapitado el 24 de mayo de 1839, y su madre lo fue el 3 de septiembre de ese mismo año. Saber esto, en vez de hundirla, confirió mayores fuerzas a Águeda, que en medio de sus tormentos pensaba en ellos y se animaba a imitar su ejemplo. En prisión, coincidió con Teresa Kim, su compañera de martirio. Después de nueve meses de encarcelamiento, privaciones y torturas, ambas fueron ejecutadas por estrangulamiento en Seúl, el 9 de enero de 1840. Águeda tenía sólo 17 años de edad.

Santa Teresa Kim
La que fue compañera de martirio de Águeda Yi Kannan, la inteligente y caritativa Teresa Kim, era nada menos que la tía del primer sacerdote coreano, el padre Andrés Kim, que en 1840 aún era joven y había marchado a Macao cuatro años antes para estudiar sacerdocio. Ella misma procedía de una familia de mártires: su abuelo y su padre habían dado testimonio de Jesucristo muriendo por su fe después de terribles torturas.

Cuando tenía 17 años se casó con José Son, que posteriormente también moriría por su fe en la presión de Haemi, el año 1824. Teresa fue madre de varios hijos, a los que educó en el amor de Dios. Cuando enviudó tenía 32 años, y a partir de ese momento observó una vida de mortificación, ayunando todos los miércoles y viernes. Se puede decir que, para la mentalidad cristiana de la época, Teresa era una esposa y viuda cristiana ejemplar. Después de que su marido muriera, se trasladó a Seúl, pero regresó a su hogar posteriormente.

Cuando el padre Pacífico Yu llegó a Corea, Teresa fue elegida para ser su ama de llaves y mantener su casa. Hacía su trabajo de forma tan excelente, que el padre Yu y otras personas la admiraban por ello. Después que el sacerdote chino abandonara Corea, Teresa se convirtió en una de las diversas mujeres que cuidaban de la casa del obispo Imbert, a pesar de que, con ello, corría peligro de ser detenida. Precisamente porque no quiso escapar, fue detenida el 19 de julio de 1839, y enviada a prisión, donde coincidió con la joven Águeda Yi Kannan.

Su estancia en prisión no fue larga, apenas tres meses menos que la de Águeda, que estuvo nueve, pero fue igualmente terrible: como se mantenía firme en la fe y se negaba a delatar el escondite de los misioneros y la ubicación de sus correligionarios católicos, fue azotada también 300 veces. Después de seis meses de sufrimientos, ella y Águeda fueron estranguladas en Seúl el 9 de enero de 1840. Teresa tenía 44 años de edad.

Martirio de las Santas, estranguladas con cuerdas. Ilustración perteneciente a la serie de los mártires coreanos.

Martirio de las Santas, estranguladas con cuerdas. Ilustración perteneciente a la serie de los mártires coreanos.

Ambas mártires se festejan hoy por ser el día de su martirio y haber sido martirizadas juntas. Es importante decir que existen otras mártires coreanas llamadas Águeda Yi (como Águeda Yi So-Sa o Águeda Yi Kyong-I), pero la que conmemoramos hoy es Santa Águeda Yi Kannan. Asimismo, existe otra Santa Teresa Kim (Imi), pero a la que hoy conmemoramos es a la tía de San Andrés Kim.

Meldelen

Bibliografía:
Lives of 103 martyr saints of Korea. Committee for Bicentennial Commemorative Projects of the Catholic Church in Korea. Seoul, 1984.

Enlace consultado (27/12/2013):
http://davidalton.net/tag/korean-martyrs/

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

9 pensamientos en “Santas Águeda Yi Kannan y Teresa Kim, mártires coreanas

  1. Ana, me da gusto que se aborde la historia de los mártires de esta latitud, en lo particular me ha admirado como el Evangelio se propagó gracias a los laicos.
    Este grupo de mártires tiene más mujeres que los grupos de Vietnam y China.
    En lo particular los datos biográficos de ambas mártires, aunque sean breves y concisos, revelan una grandeza espiritual y un gran testimonio de santidad.
    Dos inquietudes, dices que el Martirologio Romano no registra a Santa Teresa Kim y en el que tengo yo si están registradas ambas.
    Haces referencia de un Obispo Imberto. ¿Es acaso San Lorenzo Imbert? Imbert es apellido o nombre?
    Saludos

    • Seguramente tu versión es la correcta ya que el “martirologio” que yo sigo no es tal; sino una versión abreviada para el Evangelio diario que leo cada noche. En éste simplemente se dice: “Santa Águeda Yi, virgen y mártir” (lo que tampoco es muy preciso teniendo en cuenta que existen dos santas mártires coreanas más que responden a este nombre y primer apellido). Es más un calendario que un martirologio. De ser así, celebro que se incluya a su compañera de martirio, pues si te fijas, hasta en la ilustración del martirio sólo le han puesto aureola a Santa Águeda Yi -que era la “titular” del dibujo-, cosa que no entiendo pues la otra es tan Santa y mártir como ella.

      Y creo que también tienes razón en que pueda ser San Lorenzo Imbert. No lo sé. En el texto que consulté sólo decía “bishop Imbert”, y probablemente sea el que tú dices. Como no sabía si eso era nombre o apellido, lo he tomado como nombre. Que Antonio me corrija si me he equivocado.

      • Muchas gracias, Ana Maria, por este artículo sobre dos santas mártires coreanas.
        Efectivamente, ambas son conmemoradas juntas, en el mismo día, porque juntas recibieron el martirio y en lo que respecta al obispo Imbert, se está refiriendo a San Lorenzo Maria José Imbert, obispo perteneciente a la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París.

  2. De estas mártires tuve conocimiento gracias a un libro que tuve hace muchos años que habla de los mártires del extremo oriente, sobre todo los laicos, y junto con Japón, Corea, cuyo caso me sorprende, ya que fueron los laicos quienes instauraron la Iglesia en su tierra antes de la llegada de misioneros religiosos, como lo fue en las antiguas comunidades apostólicas. No quiero pasar por alto que trataron de intimidar y mellar la fortaleza de una de las mártires con engaños sobre las apostasías de sus seres queridos, y creo que esa treta se usó en más de un caso. En ese libro son elogiadas como las mujeres fuertes de las que el libro de los Proverbios habla tan encomiablemente, y sin duda lo fueron y lo demostraron pagando el precio supremo de la libertad de conciencia y fe. Sin duda hay muchas más, de las cuales nos hablarás en otra ocasión, querida Ana María. Muchas gracias.

    • Así es, Alejandro, se ha hecho más de una vez eso de separar a los familiares e ir a unos con mentiras sobre los otros para socavar su determinación. Pero con Águeda Yi no pudieron, vaya. Gracias por tu comentario.

  3. Muchas gracias Ana María, me ha gustado mucho conocer la historia de estas santas mártires.
    Es admirable la fe y fortaleza que mantuvieron hasta la hora del definitivo martirio, soportar 9 y 6 meses de continuas torturas y vejaciones es algo indescriptible. Pero como la misma Santa Águeda de Catania resistieron y no renunciaron a Dios. Siendo su sangre la semilla de nuevos cristianos. Y es que podemos estar seguros de que estos dos valientes testimonios, atrajeron a muchos coreanos a la Fe cristiana.

    • Llevar el nombre de una gran mártir como Águeda de Catania ya es un gran honor, verse en la misma tesitura que ella es todo un reto. Pero la joven Yi Kannan fue digna émula de su tocaya y santa patrona, además, siendo sólo una adolescente. Claro que impresionó a todos los que la vieron luchar, verdugos incluidos. Examinando lo que es mi vida cristiana, no sólo me impresiona, sino que se me cae la cara de vergüenza por lo limitada y débil que soy.

  4. Ana gracias, siempre me encanta conocer la vida y martirio de estas Santas de oriente de las que tan poco se escucha y sinceramente sobre estas jamás había escuchado hablar así que ha sido muy edificante para mi leer algo de su vida y martirio

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