Santas Juliana y Semproniana, mártires hispanas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Pintura decimonónica de las Santas. Fuente: Averneta.

Pintura decimonónica de las Santas. Fuente: Averneta.

De estas mártires consideradas ciudadanas y veneradísimas en la ciudad catalana de Mataró (España) se saben en realidad pocos datos y muchas tradiciones. Se dice que eran hermanas y discípulas del mártir San Cucufate (Cugat, en catalán), un noble cartaginés que predicaba el Evangelio en la antigua Barcino (hoy Barcelona) y sus alrededores. Cuando finalizaba su labor de comerciante, se dedicaba a predicar, bautizar y ayudar a la comunidad cristiana local. Al estallar la persecución, empezó a realizar estas actividades a escondidas, hasta que fue detenido y llevado a la presencia del célebre pretor Daciano, quien le propuso el libelo [1] de apostasía a cambio de su libertad. Su negativa se tradujo en torturas a golpe de látigo, traslado al Castrum Octavianum y decapitación, siendo ubicada ésta el 25 de julio de 304.

Juliana y Semproniana, fieles hasta el final, siguieron a su maestro hasta el castrum y estuvieron presentes en su ejecución. La tradición establece que ambas habían sido de nacimiento paganas, y luego convertidas por el mismo San Cucufate. Cuando los verdugos abandonaron el cadáver decapitado del mártir, lo recogieron para propinarle las pertinentes honras fúnebres, pero fueron sorprendidas por la guardia, que las detuvo por esta acción. Así, ellas siguieron a su maestro en el martirio dos días más tarde, siendo también degolladas por haber mostrado fidelidad y caridad con el difunto mártir, por órdenes del gobernador Rufino. No se especifica que sufriesen tormento alguno, aunque algún gozo popular sugiere que fueron quemadas con planchas al rojo vivo, desgarradas con garfios y colocadas en la catasta -sinónimo de potro o ecúleo-. En alguna pintura aparecen siendo azotadas antes de la decapitación, como también sugiere el drama decimonónico La gloria de Iluro.

Hoy día, la antigua zona del castrum donde aconteció el martirio de San Cucufate es el actual pueblo catalán de San Cugat del Vallés (llamado, pues, en honor al Santo). Las reliquias de éste y de sus dos discípulas eran veneradas en el monasterio de esta ciudad, edificado en el mismo lugar del martirio, el castrum Octavianum.

Detalle del Martirio de las Santas, pintura de Miquel Massot. Basílica de Santa Maria de Mataró, España.

Detalle del Martirio de las Santas, pintura de Miquel Massot. Basílica de Santa Maria de Mataró, España.

Sin embargo, un estudio de 1622 de fray Joan Gaspar Roig, titulado Catálogo paralipómeno de los santos indígenas y advenas del principado de Cataluña y sus condados, defendía que Juliana y Semproniana habían nacido en Iluro, la actual Mataró. Es muy probable que este historiador -y otros que defendieron esta misma tesis, como Jeroni Pujadas- se apoyaran en documentos existentes anteriores al siglo XII que decían que ambas habían nacido en Civitas Fracta, nombre que también responde a la actual Mataró. Así lo expresa también en su obra Libre dels feyts d’armes en Catalunya: “(…) dues altres sanctes vergens naturals de Ciutat Treta de prop de barcelona appellades per lur nom Juliana e Semproniana; e les beneytes reliquies de lurs beneyts cossos son en lo monestir de sant Colgat del Vallès…”

El Consell de la ciudad de Mataró, que no había tenido hasta el momento un santo patrón estable – y que tenía descontenta a la casta eclesiástica del lugar por algunos aspectos profanos que se mantenían en las fiestas religiosas -, se interesó de inmediato en ello y nombró a las mártires Juliana y Semproniana hijas de Mataró y patronas de la ciudad, estableciéndose con el tiempo incluso el presunto lugar natal de las mismas, en la actual calle d’En Pujol (!!).

Claro que, al darse este caso, se inició al mismo tiempo una disputa con San Cugat del Vallés para reclamar las reliquias de las mártires, concretamente en el año 1682. El monasterio se negó a concederlas hasta el día 25 de julio de 1772, momento en que aceptaron ceder una parte de las preciadas reliquias a la importante ciudad portuaria. Estas reliquias, colocadas en una urna de plata, salen solemnemente en procesión durante la fiesta de las dos mártires -conocidas popularmente como “les Santes”, pues no cabe la menor duda de a qué Santas alude- en una celebración vistosa y con gran despliegue del mejor folclore catalán. Sin embargo, en 1835, al tener lugar la desamortización eclesiástica y clausurarse el monasterio, salieron de allí las restantes reliquias y se reunieron con las otras en Mataró. Por tanto, la totalidad de las reliquias de las Santas han quedado en la iglesia de Santa María de esta ciudad, parte de ellas en dos urnas diferenciadas bajo el altar mayor; parte de ellas en la urna argéntea procesional anteriormente mencionada.

Urna de plata con reliquias de las Santas que procesiona el día de su fiesta en Mataró (España).

Urna de plata con reliquias de las Santas que procesiona el día de su fiesta en Mataró (España).

En 1852 el papa Pío IX emitió una declaración nombrando a Juliana y Semproniana patronas de Mataró, que las celebraba el mismo día que lo hacía San Cugat: el 27 de julio. El motivo de celebrarlas en esta fecha, aparte de responder a los dos días que presuntamente tardaron en ser martirizadas después de haber sido capturadas recogiendo el cadáver de San Cucufate, responde a la necesidad de no hacer coincidir esta fiesta con la de Santiago Apóstol. En ese mismo decreto, el Papa confirmó su culto, con decreto de de Ritos de fecha 13 de septiembre del año 1850; y por tanto, dando apoyo y cumpliendo con las aspiraciones de Mataró.

La iconografía de las dos hermanas mártires está poco desarrollada: aparecen como dos doncellas jóvenes, juntas, portando las palmas del martirio y la espada, instrumento de su ejecución. En ocasiones, una de ellas porta unos grilletes, aludiendo a la prisión en el Castrum Octavianum. También aparecen representadas junto a su mentor, San Cucufate, presenciando su martirio, escuchando sus predicaciones o también, flanqueando cada una a la Virgen María, e incluso en el momento de ser azotadas y, después, decapitadas.

Por último, hay que tener en cuenta que, si bien las Santas Juliana y Semproniana parecen ser mártires históricas como lo es su presunto maestro San Cucufate, y teniendo en cuenta que las reliquias de los tres siempre han sido veneradas en el mismo lugar de su martirio; no está tan claro, sin embargo, que las Santas fueran oriundas de Mataró, por más que lo dijeran algunos documentos del siglo XII y fuera posteriormente refrendado por historiadores del siglo XVII, historiadores que, hoy lo sabemos, muchas veces se inventaban datos o los tergiversaban a su conveniencia. Tampoco por el hecho de que el Papa Pío IX diera su visto bueno al tema, pues, en realidad, no existe forma de probar cuál es el origen real de las mártires, porque no existe tal referencia ni prueba alguna. La fecha más temprana de esta tesis (s.XII) es demasiado tardía respecto al momento del martirio (s.IV), lo que le resta consistencia.

Vista de las urnas que contienen los restos de las mártires bajo el altar mayor. Basílica de Santa Maria de Mataró, España.

Vista de las urnas que contienen los restos de las mártires bajo el altar mayor. Basílica de Santa Maria de Mataró, España.

Lo único que se puede asegurar es que fueron dos mujeres -quizá ni siquiera hermanas entre sí- martirizadas en la actual San Cugat del Vallès y a las que se ha vinculado con San Cucufate y, sin suficiente fundamento, se las ha hecho oriundas de Mataró, hasta el punto de lograr las reliquias y el patronazgo procedente del lugar del martirio, que es San Cugat. Todo lo demás, es tradición; y lo que nos ha quedado son sus reliquias y una preciosa fiesta en su honor que cada año atrae a más turistas.

Meldelen

Bibliografía:
– DOMENEC, A.V, Historia general de los santos y varones ilustres en santidad del principado de Cataluña, Girona, 1630.
La gloria de Iluro. Tragedia en honor de las SS. VV. y MM. Juliana y Semproniana hermanas, hijas de la ciudad de Mataró, antigua Iluro. Barcelona, 1834.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum, Ed. Città Nuova, Roma 1988.

Enlaces consultados (02/01/2014):
– http://devocioteca.blogspot.com.es/2009/07/mataro-i-les-reliquies-de-juliana-i.html
– http://www.totmataro.cat/cultura/les-santes/item/24382-la-historia-de-santa-juliana-i-santa-semproniana
– http://ca.wikipedia.org/wiki/Juliana_i_Semproniana


[1] El libellum era un documento concedido por las autoridades que acreditaba que se había realizado el pertinente sacrificio pagano, según ordenaba el edicto imperial. Muchos cristianos pudieron eludir la muerte adquiriendo este libelo; aun sin haber sacrificado necesariamente, mediante subterfugios. En la práctica, a estos libellatici se les consideraba un poco mejor que a los sacrificati (los que habían sacrificado) y podían ser admitidos de nuevo en la comunidad, aunque todos eran considerados lapsi, esto es, caídos. La oferta de un libelo a Cucufate, que en la práctica dispensa del cumplimiento del sacrificio, hace pensar en una consideración especial hacia su origen noble.

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24 pensamientos en “Santas Juliana y Semproniana, mártires hispanas

  1. Ana, he leído con mucho interés este artículo sobre estas dos santas mártires, de quienes te había pedido información y me dijiste que lo ibas a hacer. No lo esperaba tan pronto.
    Conocí a estas santas en el 2002, siendo entonces totalmente desconocidas para mi. La inquietud que me causaba es que siendo mártires del S. IV, haya sido hasta el 13 de septiembre de 1850 que el Beato Pío IX les otorgó un reconocimiento de culto. Es algo de lo que quisiera pedirte que abundaras; tu trabajo me parece muy bueno y que me da una información precisa y completa. Vaya que es una sorpresa que se les tenga relacionadas con San Cucufate.
    Una petición: la imagen décimononica me ha parecido muy interesante, aunque me parece que la perspectiva está un poco de lado. Tendrás otra imagen más frontal que puedas facilitarme por favor?
    Muchas gracias y saludos.

    • ¡Gracias, Humberto! Pues no, no tengo otra imagen, ya me gustaría; de haberla tenido la habría puesto en el artículo. Ni siquiera conozco el autor de la pintura ni su ubicación, aunque por el estilo debe ser del siglo XIX y casi seguro que está en Mataró.

      Personalmente no entiendo la necesidad que había de confirmar tan tardíamente el culto a estas mártires; me parece que el Papa lo hizo más por dar gusto a las reivindicaciones de Mataró por “adueñarse” de estas patronas que porque realmente lo necesitaran: ¡los mártires de la Antigüedad son venerados casi desde el mismo instante de su martirio! Así que esos trámites burocráticos son más para contentar a los mortales que por atar cabos en la gloria, cabos que llevaban siglos atados. No sé si me entiendes.

      Aunque es cierto que parece que fueron martirizados en ese lugar y sus reliquias eran veneradas conjuntamente, no me parece lo suficientemente fundado afirmar que fuesen discípulas de San Cucufate. Y bueno, hermanas entre sí… me gustaría saber también de dónde se lo han sacado. Supongo que es más simpático que lo fueran y además a Mataró también le convenía, que ya que reclamaban a una, reclaman a la otra; porque si eran hermanas, lógicamente habrían nacido y se habrían criado en el mismo sitio.

      Ahora sólo queda que nuestro compañero Antonio le dedique un artículo a San Cucufate, de mucha veneración en Cataluña, para completar el panorama. Y entonces se verá cómo en ninguna parte, en las fuentes referidas a este mártir africano, se menciona a estas presuntas hermanas como discípulas suyas…

  2. Muchas gracias, Ana Maria, por este artículo sobre las santas Juliana y Semproniana y por la explicación que das sobre su relación con su maestro, San Cucufato, gran evangelizador de aquellas tierras catalanas y muy conocido en el resto de la península.
    A mi entender, lo histórico es que existieron, que fueron “discipulas” del santo africano y que murieron mártires; todo lo demás son adornos, excepto, claro está, lo referente a la historia del devenir de sus reliquias. Por cierto, que parte de las reliquias de San Cucufato se encuentran en la catedral compostelana, aunque no se cuando las llevaron allá.

    • Yo a estas mártires las conozco de hace mucho tiempo, aunque hasta ahora no me había animado a hablar de ellas porque se sabe tan poco… la primera vez que vi una obra de arte dedicada a ellas fue en la bellísima iglesia barcelonesa de Santa Maria del Mar, donde tienen una vidriera decimonónica dedicada que imita las imágenes de Olot que de forma local se veneran en Mataró, una llevando la espada y otra los grilletes. Recientemente he recibido dos estampas de ellas; una que es el martirio que he incluido en el artículo, otra una ilustración de las esculturas contemporáneas de Manuel Cusachs que tienen dedicadas en la calle d’En Pujol en Mataró, donde presuntamente habrían nacido. No son unos ejemplares especialmente valiosos pero los guardo como oro en paño, por lo poco conocidas que son estas mártires.

  3. Otras veces también habéis comentado casos de apresar a aquellos que querían enterrar un martirizado.¿Por qué se arriesgaban?, ¿por enterrarlos dignamente?, ¿por conservar las reliquias de alguien considerado santo?.La costumbre y doctrina de la iglesia, con respecto a enterrar los difuntos, ha cambiado mucho hasta ahora (hay quien tiene las cenizas de un pariente en el cuarto de estar como un jarrón).¡Pasamos de unos extremos a otros¡

    • Planteas una pregunta interesante, Marian. ¿Por qué arriesgarse? En realidad, todas las culturas comparten la variable del culto funerario y la necesidad de propiciar los adecuados ritos a sus difuntos, ya sea enterrándolos, quemándolos, confiándolos al río o al mar e incluso exponiéndolos a los animales carroñeros, como ocurre en las culturas persa y tibetana. También se considera una virtud y un ejercicio de piedad y esto no es exclusivo del cristianismo, por eso la necesidad de propiciar esos últimos ritos. Para ver un ejemplo en el mundo mítico griego, recordemos a la princesa Antígona, que fue condenada a ser enterrada viva por haber propiciado sepulturas dignas a sus dos hermanos ejecutados después que se prohibiese terminantemente enterrarlos.

      Ése ha sido el caso de muchos mártires, la mayoría mujeres, que han sufrido martirio por mostrar compasión y respeto hacia los cuerpos de aquellos a los que, habiendo sido ejecutados como criminales, no se les concedía una sepultura. Hay miles de casos: las Santas Doncellas de Tolosa, Santa Mírope de Quíos… hoy tenemos otro caso más, al menos desde lo poco y poco seguro que se sabe. Siendo más el cuerpo de un mártir, que era fruto de veneración desde el instante de su trágica muerte, el riesgo que se corría valía el doble.

      Saliendo de tema, no creo que tener las cenizas de un pariente en un jarrón en el cuarto de estar sea precisamente una falta de respeto, creo que es lo contrario, que se ha querido mantenerlo cerca de la familia. Aunque a mí, personalmente, esto tampoco me gusta. Las cenizas o los restos deben ser confiados a los cementerios, por higiene y para que nadie cometa el bochornoso error de, cuando pase por delante… pues eso que tú dices. Que les parezca un jarrón más.

      • Pues voy a contar una anécdota que puede sonar a guasa, pero que puedo asegurar que es cien por cien verídica.
        Un emigrante latinoamericano (prefiero no decir la nacionalidad) vino a España y aquí estuvo muchos años y murió prácticamente en la indigencia. Una persona muy caritativa, que le ayudaba cuando podía, se encargó del entierro, sometió a cremación el cadáver y recogió sus cenizas. Se preocupó de localizar a sus familiares en su país de origen, los localizó y les envió las cenizas. No debió explicarse muy bien acerca de que era lo que les enviaba porque dichos familiares, con aquellos polvos que creyeron harina, se hicieron un pastel y se lo comieron. Imaginaros lo que les pasaría por la cabeza cuando se enteraron de lo que habían hecho por desconocimiento.

        • Seguramente la buena persona que mandó las cenizas no se explicó como debía, pero tela marinera con quienes se las comieron, pues las cenizas son grises y la harina, ya sea de maíz o de trigo, es blanca o como mucho, amarillenta. Además, sabe a quemado y a huevos podridos, por lo que no debían estar muy finos cuando se la comieron. ¿Que por qué sé a qué saben las cenizas de muerto y cómo son? Pues porque para anécdotas yo también tengo una y es que vi a una viuda en la tele tan transtornada por la pérdida de su marido que se comió sus cenizas “para estar siempre con él”. A pesar de que le sabía totalmente repugnante. En fin, que hay gente que está en el mundo para que haya de todo, como dicen en mi tierra.

          • Ya se que estas anécdotas no tienen gracia, por que cada uno puede hacer lo que le parezca bien con los restos de sus seres queridos, y ya ni hablemos si es la voluntad del difunto. Pero llegar al punto de comerse las cenizas me parece de los mas raro. La ultima moda en esto de las cenizas, es convertirlas en un diamante de muy pequeño tamaño y de discutible valor ( menos para los familiares, que supongo que tendrá un valor incalculable)

          • Bueno, hacer lo que a uno le parezca tampoco. Ahora está prohibido en España tirar cenizas de difuntos en mares, playas, ríos, bosques y naturaleza en general, porque son contaminantes. Quedará muy bonito pero era una cochinada y me alegro de que lo hayah prohibido.

    • Desde la cultura judía se ha tenido el cuidado de sepultar a los muertos. Recuerdese a Tobías por ejemplo. Esto, en vista a la resurrección. Con el cristianismo, se conoce que los cuerpos de las personas son templo del Espíritu Santo. Y que como Cristo, también participarán de su misma Resurrección. Por ello, los cuerpos de los mártires, además de lo anterior eran resguardados, porque en ellos también había triunfado Cristo. Antes que resguardar reliquias se daba el respeto al cuerpo. Por lo demás una de las obras de misericordia corporales es dar sepultura a los difuntos.
      Y pues yo también tengo una anécdota sobre cenizas: alguien alguna vez dejo las cenizas de un familiar en la oficina del templo de mi comunidad, en un cajón del escritorio, la secretaria pensó que era café de grano y estuvo a punto de hacer una bebida. Afortunadamente no lo hizo.

      • Humberto, sólo insistir en una cosa: no se entierra a los muertos desde la cultura judía. ¡Se entierra a los muertos desde la época de los neanderthales, que se sepa!

        Y sobre la otra anécdota, sin comentarios. Como que se parecen mucho el café de grano y las cenizas de muerto…

  4. Me parece curioso que en la pintura del inicio del artículo ambas Santas estén cubiertas del mismo manto, como las Santas Doncellas de Tolosa que nombrabas antes, supongo que como símbolo de hermandad o fin común. Y respecto a San Cucufate, dicen que hay que rezarle a él para encontrar algo perdido, pues yo iba buscando información de este santo cuando os encontré en esta página (y estaba algo perdida). Supongo que ayuda tanto rezar a un Santo o al Padre, como lo que cada uno perseveramos teniendo esos modelos.

    • Muy observadora, las Santas comparten manto como compartieron destino, como en el caso de las mártires de Tolosa, de las que sin embargo nunca se ha dicho que fuesen hermanas.

      Bueno, y qué decir del famoso hechizo (porque otra cosa no es, y menos aún devoción sana) “Cucufato, Cucufato, los cojones te ato; si no me encuentras lo que busco, no te los desato”. Mi abuela todavía recurre a eso a veces y yo me troncho de risa, como espero que también se tronche el Santo, que si no…

  5. Estimada Meldelen;

    Antes que nada agradecer el esfuerzo que estan realizando desde este portal para acercar el interesantísimo mundo de la hagiografia al gran público. Os felicito por la buena labor, además muy necesaria. Soy un lector asíduo de esta página y he aprendido muchísimo sobre historia, litúrgia, iconografía, etc.

    Soy de Mataró de toda la vida y me ha hecho mucha ilusión que se hicieran referencia a mis patronas, además des de un punto de vista muy riguroso, y sobretodo respetando la tradición, no como un añadido perverso, sino como la expresión popular del deseo de conocimiento de las personas veneradas (las mártires).

    He estado muy vinculado con la Basílica de Santa María y con su archivo durante mucho tiempo. Conozco la tradición de estas màrtires y su historia y es un tema más complejo de lo parece. Solo como complemento de lo que ya se ha expuesto en el artículo, me permito la osadía de aportar nuevos datos que de un tiempo a esta parte he ido recopilando para mí. La referencia más antigua de estas dos mártires es una letania de santos que está incluída en un pontifical de finales del siglo XI (1060-1080) que se conserva en el Archivo Episcopal de Vic. Este pontifical a su vez es una copia o versión de uno que existiria en el monasterio de Sant Cugat, puesto que aparecen santos que solo se veneravan en ese monasterio. En las letanías se puede leer claramente “Iuliana” y “Simproniana”.

    Los dos nombres son netamente romanos; es más, la versión original es Simproniana, no Semproniana, de lo que se deduce que el latín ya había evolucionado y hablamos de nombres de la época del latín bajoimperial.
    Además este nombre (o apellido) viene de Sempronia, una “gens” de la cual existe bastante epigrafia en Cataluña y levante (la propia ciudad de Granollers se llamava Semproniana en época clásica). Quiero decir que la hipótesi del origen local está bien fundada.

    Los dos cuerpos aparecen documentados a partir del siglo XI en el monasterio de San Cugat, precisamente cuando se construía el monasterio románico, lo que se intuye que los localizaron en el trasncurso de las obras, en algún movimiento de los estratos anteriores. Sant Cugat del Vallés está construïdo encima de una necrópolis funeraria tardoantigua, el origen de la cual se desconoce, conservándose en el claustro los restos de un edificio funerario. Con esto quiero decir que los dos cuerpos muy probablemente se hallaron en Sant Cugat, es decir, no son reliquias de dos cuerpos trasladados de alguna catacumba romana.

    La vinculación con el mártir Cugat? aquí es cuando la historia chirría y es más difícil de demostrar. La vinculación de las relíquias de Sant Cugat con el “castrum octavianum” es tardía, a más estirar és de principios del siglo IX. Sant Cugat es el mártir originario de Barcelona y es en Barcelona donde fue martirizado y sepultado, quedando algunas referencias accidentales. No fue hasta la invasión sarracena y la contrainvasión franca cuando, en estrañas circunstancias que aún no se han esclarecido, se traslada al Vallés, reaprovechando una necrópolis ya existente. Seguramente se ha de englobar este traslado con las peleas intestinas entre el obispo Frodoino (franco) y el clero visigodo autóctono, que tuvo en el Vallés su enclave de resistencia cultural y litúrgico.

    La pregunta pues, es: Qué vieron los monges de Sant Cugat para venerar las relíquias de estas dos mugeres? Qué hecho extraordinario les impulsó a colocar sus relíquias al lado de la urna de Sant Cugat sin plantearselo? Una leyenda anterior? Alguna referencia en sus sepulcros que no les cuestionase su martirio? Que vieron en ellas para vincular su pasión a la de Cugat y poner el día de su festividad el día 27 de julio, dos días después que la del maestro?

    Ahí es a donde he podido llegar. Espero que mi información les ayude

    Xavier

    • Ya lo creo que tu información me ayuda, Xavier, es más, estoy contentísima de que ya el mismo día de su publicación un vecino de Mataró haya leído mi modesto artículo y lo haya apreciado tan bien; habida cuenta de que no siendo vecina de Mataró, mis conocimientos sobre estas mártires son muy limitados y cualquiera de vosotros me podéis dar cien vueltas en esto. Y sobre todo tu buena acogida, porque no me han faltado lectores, en otros casos, que se toman la visión crítica y honesta como un insulto personal a sus santos patronos.

      Gracias por estos nuevos datos que aportas. Lo del origen romano de los nombres de las Santas no lo he mencionado porque a mí misma me resulta una obviedad -mea culpa, porque lo que es obvio para mí puede no ser obvio para otros-, habiendo hablado anteriormente de otras Santas de nombre Juliana y sabiendo que la gens Sempronia también es famosa. Todo lo demás que aportas sí es nuevo para mí. Gracias de nuevo y me gustaría que estuviéramos en contacto por si pudieras facilitarme más datos y materiales sobre estas mártires. Cordiales saludos. 🙂

  6. Será un placer. Otra cosa más, mucho ojo con Fray Gaspar Roig i Jalpí!! Mentía más que hablaba. Se sabe a ciencia cierta que falseó cronicas y se inventó falsos cronicones, y no solo para el casao de nuestras Santas sino en otros muchos otros casos. El Libre dels Feyts d’Armes es su obra maestra. Lo de los documentos del siglo XII es muy probable que fuese mentira.

    • De eso no me cabe ninguna duda, y no sólo porque lo haya leído en algunos de los enlaces consultados. Yo también he tenido que leer alguna fuente para la redacción de otros artículos que es para tirarse las manos a la cabeza. Y es que eso del rigor científico, la imparcialidad y el intento de honestidad objetiva es fruto del siglo XX…

  7. Vaya pues a estas santas nunca las había escuchado mencionar y vaya nombrecito de su maestro Cucufate, alguna vez lo leí en algún santoral y junto con san Caralampio es de los santos con nombre más extraño que he leído, por lo que esperare también ansioso a que le dediquen un articulo a san Cucufate. Tal parece que todo indica que estas mártires al menos reales si fueron pero como sucede con muchas otras de esta época están enredadas en leyendas y mitos que todo parece indicar se hicieron para que una población las reclamara. Muy interesante el artículo gracias.

    • Jijiji André, pues si Cucufate y Caralampio son bastante normales, agárrate con Plátano, Potito, Espiridón, Trahamunda, Esclaramunda y otros muchos… Creo que todavía vivirá más de un señor catalán llamado Cugat.

  8. Muchas Gracias Ana María, como siempre me ha gustado mucho leer sobre unas santa tan antiguas como son Juliana y Semproniana. Aportas tus propias opiniones y puntos de vista, y la verdad es que es de agradecer por que así no nos quedamos solamente con las fuentes oficiales, que como vemos no siempre se corresponden con la realidad.
    Son dos santas de origen español, hermanas o no, veneradas desde la antigüedad. Y aunque se adornen sus vidas y martirios, nos quedamos con su valiente testimonio de morir por causa de su Fe.
    Dices que sus fiestas patronales son muy famosas y que cada año acuden mas turistas, ojala y estos turistas también se interesen por conocerlas mejor y extender su devoción.

    • Gracias, David, creo que has destacado lo más importante de todo este tema y me alegro de que te haya gustado. Sobre la “festa de les Santes” nos podría ilustrar mucho mejor Xavier ya que yo nunca he tenido el placer de visitar Mataró, pero por los reportajes fotográficos que he visto se ve que son unas fiestas de gran colorido y folclore, sin duda para no perdérselas. Pero no estoy muy segura de que el turista medio venga por las Santas, sino precisamente por los bailes tradicionales que en la fiesta se exhiben. Lo sé porque las fiestas de mi pueblo, que ya son Patrimonio de la Humanidad, cada año atraen más a los turistas y prácticamente ninguno se queda a las misas o actos de culto: ellos vienen a ver las danzas.

      • La verdad es que “les Festes de les Santes” han tenido altibajos. Hace veinte años tuvieron un momento álgido y la verdad es que estaban muy pero que muy bien. De un tiempo a esta parte nos estamos viendo desborados por el turismo de borrachera, que va contaminando toda la Costa de Levante. A pesar de eso recomiendo encarecídamente visitar la Ciudad de Mataró por estas fechas. Sobretodo (y ya para los más amantes de lo sagrado) el día 27, que se celebra la Misa de las Santas, en donde se interpreta una partitura musical extraordinaria, con una orquesta de 50 músicos y un coro de más de 150 personas. Solo con decir que la misa dura casi tres horas… Invito a todo el mundo a conocerlo.

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