Santos de nombre Eduardo (I)

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Icono ortodoxo anglorruso de San Eduardo, rey mártir de Inglaterra.

Icono ortodoxo anglorruso de San Eduardo, rey mártir de Inglaterra.

“Producirá fruto abundante”: la vocación universal a la santidad…
“El Señor Jesús, maestro y modelo divino de toda perfección, a todos y cada uno de sus discípulos de cualquier condición ha predicado la santidad de vida, de la que él mismo es autor y perfeccionador: “Sed vosotros perfectos como perfecto es vuestro Padre celeste” (Mt 5,48). Envió a todos el Espíritu Santo, que mueve internamente a amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas las fuerzas (cfr Mc 12,30), y a amarse los unos a los otros como Cristo los ha amado (cfr. Gv 13,34; 15,12). Los seguidores de Cristo, llamados por Dios, no a título de sus obras, sino a título de su designio y de la gracia, justificados en Jesús Nuestro Señor, en el bautismo de la fe han sido hechos verdaderamente hijos de Dios y partícipes de la naturaleza divina, y por ello realmente santos. De modo que deben, con la ayuda de Dios, mantener y perfeccionar con su vida la santidad que han recibido. Les advierte el Apóstol que vivan “como corresponde a los santos” (Ef 5,3), se vistan “como conviene a los elegidos de Dios, santos y predilectos, de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de dulzura y de paciencia” (Col 3,12) y lleven los frutos del Espíritu para su santificación (cfr. Gal 5,22; Rm 6,22). Y puesto que todos cometemos muchas equivocaciones (cfr. Gc 3,2), tenemos necesidad continuamente de la misericordia de Dios y debemos rezar cada día: “Perdónanos nuestras deudas” (Mt 6,12). Es pues evidente para todos, que todos los que crean en Cristo de cualquier estado y rango, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad y que tal santidad promueve en la misma sociedad terrena un tenor de vida más humano. Para alcanzar esta perfección los fieles usan la fuerza recibida según la medida con la que Cristo quiere darla, de modo que, siguiendo su ejemplo y transformados a su imagen, en todo obedezcan a la voluntad del Padre, con plena generosidad se consagren a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Así la santidad del pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como está espléndidamente demostrado en la historia de la Iglesia por la vida de tantos santos”.

(Lumen gentium V, 40)

Eduardo, entre los testimonios de Jesús: origen y significado del nombre
Eduardo es un nombre aristocrático y muy desafiante, como son, por otra parte, sus variantes: Eduardo, difundido sobre todo en Campania, y Odoardo, típico de la Toscana y de Emilia Romaña. Lo llevaron, de hecho, ocho reyes de Inglaterra, desde Eduardo I a Eduardo VIII que fue protagonista de una célebre historia de amor. Poco después de su coronación, en enero de 1936, Eduardo VIII quiso casarse con una burguesa, la americana Wallace Warfield Simpson, que se había divorciado dos veces. Provocó una grave crisis institucional que resolvió abdicando pocos meses después y asumiendo el título de duque de Windsor. En julio de 1937 se casó con Simpson. Esta romántica historia conmovió a todos el mundo, y en Italia muchos padres decidieron llamar a sus hijos Eduardo. Un nombre anglosajón, que en inglés moderno se dice Edward: compuesto antiguamente por ead, que significaba “propiedad, bienes”, y ward, que significaba “guardián”; lo que quiere decir literalmente “el que vigila los bienes”. El nombre, traducido a Edoardo y a Eduardo, se difundió en Italia en los siglos pasados también por motivos religiosos, puesto que dos reyes de este nombre fueron también Santos. El primero, San Eduardo mártir, asesinado en 978, se festeja el 18 de marzo. El segundo, San Eduardo III, que vivió en el siglo XI y tenía el sobrenombre de El Confesor por su profundidad religiosa, es recordado el 13 de octubre. En cambio, Odoardo, que tiene el mismo significado de Eduardo, deriva del alemán Adoward y se ha difundido en Emilia Romaña gracias al prestigio de Odoardo Farnese, duque de Parma y de Piacenza en el Secento.

Imagen de San Eduardo III el Confesor, venerada en su parroquia de Nichelino (Italia).

Imagen de San Eduardo III el Confesor, venerada en su parroquia de Nichelino (Italia).

El nombre “Eduardo” en el Martirologio Romano
1. Eduardo Bautista Jiménez, mártir, memoria 30 julio, oblato Fatebenefratelli, Beato

2. Eduardo Billotet, sacerdote mártir, memoria 18 junio, Compañía de Jesús, Siervo de Dios

3. Eduardo Bamber, sacerdote diocesano, memoria 7 agosto, clero diocesano, Beato

4. Eduardo Ambrosio Barlow, sacerdote mártir, memoria 10 septiembre, Orden de San Benito, Santo

5. Eduardo Burden, sacerdote mártir, memoria 29 noviembre, clero diocesano, Beato

6. Eduardo Campion, sacerdote mártir, memoria ?, clero diocesano, Beato

7. Eduardo Catherik, sacerdote mártir, memoria 13 abril, clero diocesano, Beato

8. Eduardo Cestac (Luis), sacerdote, memoria 27 marzo, clero diocesano, Beato

9. Eduardo Cheevers, mártir irlandés, memoria 20 junio o 5 julio, marinero mártir, Beato

10. Eduardo Coleman, mártir, memoria 3 diciembre, laico, Beato

11. Eduardo Pedro Dankowski, sacerdote mártir, memoria 3 abril, clero diocesano, Beato

12. Eduardo Detkens, sacerdote mártir, memoria 12 junio, clero diocesano, Beato

13. Eduardo Fulthrop, mártir, memoria ?, laico, Beato

14. Eduardo Grymala, sacerdote mártir, memoria 12 junio, clero diocesano, Beato

15. Eduardo José Rosaz, obispo, memoria 3 mayo, clero diocesano, Beato

Sepulcro de San Eduardo el Confesor. Al fondo, sepulcro del rey Enrique III. Abadía de Westminster, Londres (Reino Unido).

Sepulcro de San Eduardo el Confesor. Al fondo, sepulcro del rey Enrique III. Abadía de Westminster, Londres (Reino Unido).

16. Eduardo Kazmierski, joven mártir, memoria 12 junio, ex- alumno salesiano, Beato

17. Eduardo el Confesor, rey confesor, memoria 13 octubre, laico, Santo

18. Eduardo el Mártir, rey mártir, memoria 18 marzo, laico, Santo

19. Eduardo James, sacerdote mártir, memoria 1 octubre, clero diocesano, Beato

20. Eduardo Jones, sacerdote mártir, memoria 6 mayo, clero diocesano, Beato

21. Eduardo Klinik, joven mártir, memoria 12 junio, ex-alumno salesiano, Beato

22. Eduardo María Serrano Buj, religioso mártir, memoria 28 julio, Orden Carmelita, Siervo de Dios

23. Eduardo Oldcorne, sacerdote mártir, memoria 7 abril o 21 febrero, Compañía de Jesús, Beato

24. Eduardo Ortiz de Landázuri, padre de familia mártir, memoria 20 mayo, laico, Siervo de Dios

25. Eduardo Osbaldeston, sacerdote mártir, memoria ?, clero diocesano, Beato

26. Eduardo Francisco Pironio, cardenal, memoria 5 febrero, clero diocesano, Siervo de Dios

27. Eduardo Juan María Poppe, sacerdote, memoria 10 junio, clero diocesano, Beato

28. Eduardo Powell, sacerdote mártir, memoria 30 julio, clero diocesano, Beato

29. Eduardo Shelley, mártir, memoria ?, laico, Beato

30. Eduardo Stransham, sacerdote mártir, memoria 21 enero, clero diocesano, Beato

31. Eduardo Thwing, sacerdote mártir, memoria ?, clero diocesano, Beato

32. Eduardo Waterson, sacerdote mártir, memoria 8 enero, clero diocesano, Beato

Detalle de San Eduardo el Confesor en el Díptico de Wilton (ca. 1395). National Gallery, Londres (Reino Unido).

Detalle de San Eduardo el Confesor en el Díptico de Wilton (ca. 1395). National Gallery, Londres (Reino Unido).

San Eduardo el Mártir (962-18/03/978) memoria 18 marzo
Eduardo el Mártir reinó brevemente, aunque accedió al trono a muy corta edad. Fue desbancado por su madrastra, Elfrida, que prefería a su propio hijo, Etelredo, y lo acusaba de tener un carácter violento. Eduardo, por el contrario, siguió atentamente el consejo de un santo obispo de su tiempo, Dunstano, y se mostró como un soberano devoto y afable, dulce y generoso, sabio en sus decisiones y puro en su vida privada. Eso no fue suficiente para cambiar la aversión de su madrastra y los celos de su hermanastro. Y parece que a causa de un complot suyo el joven rey perdió su vida, apuñalado a traición por un un siervo contratado el 18 de marzo de 978. La madrastra trató de esconder el cadáver, haciéndolo tirar en un pantano. Pero se dice que una columna de luz indicó dónde se encontraban los restos del joven, víctima de la iniquidad y la envidia de los demás. Recogido con piedad, el cuerpo de Eduardo fue honrado como el de un mártir, en un sentido amplio, porque la sangre por él derramada no fue en testimonio de su fe. De ésta había dado testimonio con su vida entera, de soberano digno del culto reservado a los Santos.

San Eduardo el Confesor (13 octubre 1004, Oxford – 5 enero 1066)
Normando por parte de madre, en el primer período de su vida vivió exiliado en Francia para huir de la invasión danesa. Coronado rey de Inglaterra en 1043, se vio en la tesitura de mediar, con grandes dificultades y fracasos, entre los normandos y los sajones. Con espíritu de conciliación se casó con Edith, la hija culta e inteligente de su principal adversario político. El matrimonio, a pesar de que en principio se debió a una razón de Estado, se caracterizó por un profundo acuerdo. Suave y generoso, Eduardo dejó una marca indeleble en el pueblo inglés, que lo veneró no sólo por algunas medidas políticas sabias, sino principalmente por su bondad, por su caridad hacia los necesitados y por la santidad de su vida. A él se debe la restauración del monasterio de Westminster.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2014
* sito web di newsaints.faithweb.com
* sito web di wikipedia.org

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4 pensamientos en “Santos de nombre Eduardo (I)

  1. Si he entendido bien este extracto de Lumen Gentium, por el bautismo de la fe (¿es el bautismo normal?) hemos recibido la santidad. Todos. Dios nos ayude.
    Yo me considero indigna de este regalo y débil para cuidarlo y que fructifique. Lo dicho: ¡que Dios me ayude¡
    Gracias por vuestro estupendo trabajo que me hace pensar y aspirar a la plenitud.

    • L’Apostolo Paolo dice che noi siamo “santi per chiamata”: nel Battesimo noi siamo santificati, e quindi già santi, in forza della Pasqua di Gesù. A noi svelare la santità che è già in noi, con l’aiuto di Dio, questo è la vocazione di ogni cristiano.

      La Chiesa nelle canonizzazione dichiara che quel\quella battezato\a ha svelato la santità che era già in lui\in lei.

  2. Gracias Damiano por tu artículo, son muchos Eduardos de los que hablas y de algunos como el Beato Eduardo Cheevers, me gustaría que nos hablaras mas adelante.
    Respecto a San Eduardo el confesor, veo en El un gran líder que hasta tuvo que casarse por el bien de su país. Fue un rey caritativo y generoso, de los que no eran habituales en aquella época.
    ¿ supongo que es representado con el anillo, precisamente por el matrimonio al que accedió para “salvar” a su país?

    • Viene rappresentato con l’anello reale in mano nell’atto di cederlo per ricavare fondi per i poveri: è segno della sua grende carità.

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