Beata Julia Rodzińska, dominica mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Beata, tomada el año 1928, a los 29 años de edad.

Fotografía de la Beata, tomada el año 1928, a los 29 años de edad.

Hoy se celebra la fiesta de una religiosa dominica polaca, Julia Rodzińska, que forma parte del grupo de 108 mártires de la Segunda Guerra Mundial beatificados por el papa San Juan Pablo II el 13 de junio de 1999. Se puede decir que nunca, en la historia de la Iglesia de Polonia, se había matado a tantas religiosas como en el triste período de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945): de 1298 mujeres que padecieron la persecución religiosa, 247 murieron mártires, cifra que es únicamente superada -aunque por muy poco- por el total de religiosas asesinadas en la Guerra Civil Española (1936-1939): 296.

La “madre de los huérfanos”
La hermana Julia Estanislava Rodzińska nació en Nawojowa, cerca de Nowy Sacz, en la diócesis de Tarnow (Polonia), el 16 de marzo de 1899. Fue la segunda hija de Miguel y Mariana Rodzińska. En el bautismo le dieron el nombre de Estanislava María José. Creció en un ambiente familiar muy religioso, ya que sus padres realizaban tareas activas de apostolado en la parroquia local, colaborando en las misas y en el coro. A la edad de 8 años perdió a su madre, enferma de reumatismo, con lo que se inició una época muy difícil para ella y sus hermanos, que quedaron abandonados y hambrientos; eran otras personas los que se encargaban de alimentarlos y vestirlos, pues el padre también estaba enfermo. Y finalmente, cuando tenía 10 años, murió su padre de neumonía, quedando definitivamente huérfana y separada de sus hermanos; pero no sola, ya que ella y su hermana menor Janina Helena -de 4 años de edad- fueron, por decisión del párroco y la hermana Estanislava Leniart, superiora de las dominicas, puestas bajo la tutela de las religiosas dominicas; mientras que el resto de sus hermanos -Julián Miguel, Luis Juan José y Ana María- fueron acogidos por la familia Nowakowskich. Después de haberse graduado en la escuela primaria a cargo de las religiosas dominicas, siguió estudiando con las maestras del seminario. A la edad de 17 años, en 1916, decidió interrumpir sus estudios para entrar en la Congregación de Hermanas de Santo Domingo, fundada por la madre Columba Białecką. Adquirió su formación religiosa en el monasterio que la Orden tenía en Tarnobrzeg-Wielowieś. Después de sus votos temporales -toma de hábito blanco-, hubo de terminar los estudios -formación como profesora- para poder pronunciar los votos perpetuos el 5 de agosto de 1924.

Fotografía de la Beata, entre los huérfanos a los que cuidaba e instruía.

Fotografía de la Beata, entre los huérfanos a los que cuidaba e instruía.

Después de pronunciar los votos -en los que tomó el nombre de María Julia-, desempeñó una labor pedagógica en Mielżyn, cerca de Gniezno, Rawa Ruska; y luego, durante 22 años, en Vilnius. A lo largo de su ministerio apostólico estuvo muy unida a los niños y jóvenes, ya fuese como niñera del orfanato o como maestra -de música y de bordado, entre otras disciplinas-; y más tarde como directora de escuela -¡con sólo 27 años!- y como organizadora de campamentos y juegos para los niños más pobres. De esta época se la recuerda como “una destacada docente y educadora, valorada por los estudiantes, exigente pero justa, que empleaba buenas palabras y un esfuerzo justo para favorecer la adquisición de conocimientos, que comprendía las debilidades humanas; cordial y espontánea en el trato con los alumnos, que buscaba y acogía a todos los huérfanos, independientemente de su nacionalidad: los trataba con amabilidad, los amaba”. Por esta actitud maternal y dedicada a los pequeños que más sufrían, los pobres y los privados de su familia, fue llamada “la madre de los huérfanos”. Ella, que se había visto huérfana desde tierna edad y privada de su familia y hermanos, parecía haberse comprometido a que otros no sufrieran lo que ella había sufrido. También fue llamada “apóstol del rezo del Santo Rosario”, por razones evidentes.

Esta actitud de la hermana Julia fluía no sólo de su rica personalidad, sino también del hecho de que puso a Cristo en el centro de su vida. Centrarse en el misterio de Cristo le fue posible gracias al cultivo de una vida de oración, de preocupación por el desarrollo de su dimensión contemplativa, cosa que en la espiritualidad dominicana se considera una condición imprescindible para el apostolado. No es de extrañar que las hermanas que la conocieron enfatizaran su oración litúrgica, su lealtad comunitaria y sus constantes ejercicios espirituales. Ella era “una persona de profunda fe y de oración, siempre amable y tranquila, siempre cariñosa y sonriente”, una enamorada de los niños pequeños, modelo para todos los educadores. Por su actitud ejemplar e iniciativas a menudo innovadoras en el trato a los huérfanos, la ciudad de Vilnius la obsequió con diversos premios, en atención a su labor pedagógica. Las sumas de dinero en que consistían los premios las dedicó única y exclusivamente para sus niños.

Fotografía de la Beata trabajando en su escritorio, en 1938, a los 39 años de edad.

Fotografía de la Beata trabajando en su escritorio, en 1938, a los 39 años de edad.

Un largo via crucis
Con la invasión de Polonia por los nazis y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la hermana Julia no cesó su ministerio apostólico, sino que lo mantuvo en medio de aquellas condiciones tan crueles. En 1940, las religiosas fueron despedidas de sus puestos de profesoras y obligadas a despojarse de sus hábitos y vestir como seglares; mientras eran sustituidas por profesorado lituano, pues se temía que éstas ejercieran una “influencia perniciosa” sobre los niños. Sin embargo, en 1941, fueron todas expulsadas de su convento en Vitebsk, y su Departamento de huérfanos pasó a manos lituanas, habiendo estado gestionado por las religiosas desde 1922. Esto no la detuvo a ella ni a otras. Sor Julia pasó a vivir con las Hermanas de la Visitación y buscó empleo entre muchas familias polacas, lo que le fue imposible, debido al extremo control. Una vez, escapó de una detención por los pelos, pero eso tampoco la arredró. Participó activamente en la enseñanza clandestina de lengua polaca, historia y religión en Vilnius. Cuando se la necesitaba, ayudaba y organizaba planes de ayuda y sostenimiento para los sacerdotes jubilados, que habían quedado despojados de recursos. Por esta actividad, que desafiaba el status quo impuesto por los nazis en Polonia, el 12 de julio de 1943 ella y otras dos religiosas dominicas fueron arrestadas y encarceladas en Lukiszki, cuartel de la Gestapo donde se realizaban ejecuciones en masa de polacos.

Allí, la hermana Julia sufrió las mismas circunstancias y condiciones que los demás presos, no distinguiéndose para nada de los demás: confinamiento solitario y tortura física y psicológica. Nada de lo que allí vio, oyó y sufrió logró quebrarla física o espiritualmente, ¡y sabemos bien los horrores que se daban de manos de la Gestapo! Ella fue tratada con más dureza que los demás reclusos, por haber participado en una organización clandestina. Acusada, pues, de haber realizado actividades clandestinas y haber colaborado con partisanos polacos, fue encarcelada en régimen de aislamiento; y se le adjudicó el número 31 y una celda en forma de armario de cemento, tan estrecha que no podía sentarse. Así estuvo un año entero, sufriendo la soledad, la falta de aire y la imposibilidad de adoptar una posición cómoda para su cuerpo. A pesar de este tormento y la brutalidad de los interrogatorios a los que fue sometida, donde se la presionaba constantemente para que delatase a otros, nunca se vino abajo.

Fotografía de la Beata recogiendo flores en el jardín del convento y entregándolas a sus compañeras.

Fotografía de la Beata recogiendo flores en el jardín del convento y entregándolas a sus compañeras.

Un prisionero que la conoció allí dentro destaca la calma que irradiaba, especialmente en su rostro. Y ya era difícil en un lugar donde los prisioneros eran torturados y golpeados constantemente, de modo que día y noche sólo se oían gritos y gemidos. Donde se combinaba la tortura física -que dejaba los suelos cubiertos con capas de sangre seca de varios centímetros de espesor, que luego obligaban a los mismos prisioneros a limpiar- con la tortura psicológica, en la que la Gestapo era toda una experta, mostrando a los internos recién llegados lo que habían hecho con los que llevaban tiempo siendo torturados -lo que quedaba de ellos- o bien sus objetos personales, para provocar el pánico y la desesperanza. En medio de todo este horror, sor Julia mantuvo en la intimidad de su corazón sus propias experiencias espirituales, que sólo se reflejaban en la paz de su rostro.

El ángel de Stutthof
Su fe y su confianza en la providencia de Dios y su heroico valor y amor al prójimo se revelaron todavía más cuando, en julio de 1944, fue trasladada con otros muchos presos políticos al campo de concentración de Stutthof, cerca de Danzig, donde fue internada con el número 40.992 en los cuarteles de la zona judía. Entonces la hermana Julia ya tenía 45 años y estaba enferma a causa del trato recibido en Lukiszki, pero en Stutthof iba a ser tratada todavía peor, pues los prisioneros eran objeto a todas horas de las burlas y humillaciones por parte de los funcionarios de la prisión, que los sometían a situaciones ridículas e inhumanas para poder carcajearse de ellos. Sólo por citar un ejemplo: para humillar la dignidad de las mujeres, gustaban de obligarlas a desnudarse ante los soldados alemanes y otros hombres internos del campo, que las examinaban y usaban para estudiar ginecología, sin ningún respeto a su intimidad ni a su integridad física.

Última fotografía tomada en vida a la Beata. Era el año 1941 y ya estaba obligada a vestir de seglar.

Última fotografía tomada en vida a la Beata. Era el año 1941 y ya estaba obligada a vestir de seglar.

En el pabellón donde estaba sor Julia, al ser el de los judíos, se trataba a sus internos con más brutalidad y se les mataba de hambre para que murieran rápido, pudieran liquidarse sus cuerpos y alojar nuevas masas de detenidos en su lugar. Eran víctimas del peor terror físico y psicológico, siendo destruido por el hambre, los golpes y el trabajo más allá de sus fuerzas humanas. El vigente terror lo caracteriza un superviviente de la siguiente manera: “Había una gran mortalidad, y su trabajo era destruirnos a cada uno de nosotros. Teníamos hambre […] eran seleccionados los más vulnerables entre nosotros y asignados a la muerte por gas y luego, quemados”. Pilas de cadáveres yacían junto a la fortaleza, y todos los prisioneros judíos vivían en el horror de ser tratados con especial crueldad por las SS, particularmente las mujeres que ellos consideraban guapas eran las que más sufrían a sus manos. Y así, vivían bajo el hambre constante, suciedad, insectos y ejecuciones sumarias de prisioneros con el objetivo de sembrar el pánico.

En medio de aquella pesadilla interminable, sor Julia brilló como una luz entre las tinieblas. A pesar de que las prácticas religiosas estaban terminantemente prohibidas y eran severamente castigadas, organizó grupos de oración comunitaria con las mujeres judías de diferentes nacionalidades, sin importarle la diferencia de religión; y soportó la angustia de aquella existencia horrible valiéndose del silencio y de la oración. Los reclusos que también la conocieron allí nos han dejado preciosos testimonios de su actitud en este entorno horrible durante este período, que juzgo interesante reproducir a continuación:

“Rezaba muchísimo y animaba a los demás a rezar. Cerca de ella se sentía la necesidad de la oración”.
“Siempre me impresionó la paz que irradiaba su rostro y que le venía del interior”.
“Ayudaba a los demás desinteresadamente, sin que le importara su nacionalidad o religión: era la necesidad de su corazón”.
“Ella lo compartía todo, literalmente todo: hasta el último pedazo de pan. Se sacrificaba por los que estaban más hambrientos que ella”.
“Soportaba la adversidad de la vida, el sufrimiento y las penurias con gran humildad y paciencia”.
“Ella me consolaba y reconfortaba cuando estaba deprimido y me sentía perdido, incluso me buscaba para estar conmigo”
.

Estampa devocional de la Beata que incluye su número de prisionera.

Estampa devocional de la Beata que incluye su número de prisionera.

Todos estos testimonios nos revelan que la hermana Julia era como un ángel en carne humana: aunque sufría lo mismo que los demás, era capaz de olvidarse de sus pesares para proporcionar consuelo y fortaleza a los que la rodeaban. Por ello, era capaz de superar las reacciones primitivas de algunas personas, desencadenadas por el malestar de la vida en el campo, y llegó a ser respetada y querida por todos, con los que compartía no sólo su escasa ración de alimento, sino también su ropa de abrigo.

Muerte
La culminación de la heroica actitud de amor de Julia Rodzińska fue su decisión de ocuparse de los infectados de tifus -tras el brote epidémico de noviembre de 1944- que estaban aislados y condenados a una muerte inhumana. “Ella fue voluntariamente a cuidar de los pacientes de fiebre tifoidea, tan contagiosa que los demás hacían todo lo posible para no encontrarse con ellos, para poder sobrevivir”. Pero desde que había entrado en la terrible experiencia del campo de concentración, la hermana Julia sabía que en su ministerio no sólo hallaría la muerte, sino también la esperanza, esperanza que llevaría a los demás, protegiéndolos de la desesperación; y siendo la oración lo que la acompañó en su última batalla. Este acto de ella fue visto por los testigos como “la visión de la misericordia en unas condiciones en que era fácil olvidarse de que existe la misericordia”. Aunque los que bien la querían le pidieron que no fuera con los infectados, por salvar su vida, ella se negó, aun sabedora de que iba a morir como aquellos desdichados morían: de una muerte lenta y horrorosa, y ser abandonada a la putrefacción y descomposición, ya que nadie se acercaba al pabellón de los infectados.

Para los moribundos desahuciados, sor Julia les debió parecer un ángel más que nunca, pues la llamaban por su nombre, con los ojos llenos de lágrimas, y agradecían su presencia, sus cuidados y sus palabras, mientras morían ardiendo de fiebre. A algunos logró salvarlos, como fue el caso de una mujer que, estando ya muy grave y para morir, no fue abandonada por Julia, que se encargó de humedecer su boca con agua -agua que le costaba muchísimo de conseguir y que debía racionar entre todos- y de mantenerla hidratada. Esta mujer sobrevivió, fue posteriormente liberada del campo y dio testimonio de cómo la Beata le había salvado la vida.

Naturalmente, el ocuparse de los enfermos de tifus le provocó la muerte. Infectada con la fiebre tifoidea, Julia Rodzińska murió el 20 de febrero de 1945, justo antes de la liberación de los prisioneros del campo. El proceso de evacuación había empezado ya el 26 de enero. Las SS, sabiendo perdida la guerra, evacuaron a los que todavía podían desplazarse, pero dejaron allí a los enfermos y débiles. Los desnutridos no pudieron abandonar el campo, entre ellos, estaba sor Julia. En el barracón 24 la hallaron muerta, entre las víctimas del tifus, ocupando una litera. Fue enterrada en una fosa común con los demás cadáveres, pues era peligroso, debido a la contagiosa enfermedad, haber hecho otra cosa. Las religiosas de su Congregación, como símbolo de gratitud y honor, erigieron una cruz sobre esta fosa común, en recuerdo de la que había sacrificado su vida para que otros pudieran vivir o, al menos, no murieran en soledad.

Fosa común donde yace el cuerpo de la Beata, junto con las demás víctimas del tifus. La placa dice en polaco: "En este sitio están sepultados los presos asesinados de paludismo. Stutthof. Honremos la memoria de las víctimas".

Fosa común donde yace el cuerpo de la Beata, junto con las demás víctimas del tifus. La placa dice en polaco: “En este sitio están sepultados los presos asesinados de paludismo. Stutthof. Honremos la memoria de las víctimas”.

Su proceso de beatificación, junto con un grupo de los otros 108 mártires polacos, entre los cuales había 7 religiosas como ella, empezó el 26 de enero de 1992 en Wloclawek y finalizó con la ya mencionada beatificación el 3 de julio de 1999. Las hermanas dominicas que buscan inspirarse en la vida y testimonio del martirio de sor Julia Rodzińska recuerdan las palabras de Juan Pablo II con ocasión del magno evento: “La Iglesia, en todas partes en la tierra, debe estar arraigada en el testimonio de los mártires y proteger cuidadosamente su recuerdo… la admiración por los mártires permite conectar el corazón de los fieles con el deseo de perseverar en la fe…”

Meldelen

Bibliografía:
– MIROSLAW DOMBEK, Justyna (OP), “El poder en la debilidad: la vida y martirio de Sor Julia Rodzińska”. Cracovia, 1998.

Enlaces consultados (23/01/2014):
http://dominikanki.pl/
http://dpsmielzyn.pl
http://www.malgorzatakossakowska.pl

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24 pensamientos en “Beata Julia Rodzińska, dominica mártir

  1. Ana Maria,
    Conocía a grandes rasgos la vida de esta beata, pero al leer este artículo, de verdad que me has dejado tocado. Es hora de irse a la cama y me encuentro incapaz de hacerlo, dándole vueltas a la cabeza, pensando como podemos ser tan malos los seres humanos, pero al mismo tiempo, cómo hay ángeles que constantemente se están entregando a los demás hasta dejarse la vida.
    De verdad, la Beata Julia Rodzinska merece toda nuestra admiración y veneración, es un modelo dificilmente de imitar, que puso el listón muy alto, pero al que se puede llegar con la fuerza que nos da el Espíritu del Señor Jesús.
    Ojala sea pronto canonizada.
    Beata (Santa) Julia, échanos una mano y ruega por nosotros.

    • Antonio

      Hay artículos que también cuando los leo los traigo en la cabeza dando vueltas. Yo también me admiro de lo que somos capaces de hacer los hombres y sobre todo lo que no hacemos para impedir semejantes hechos. Se me viene a la mente lo que sucede en Venezuela y en Ucrania

      • Vaya, amigos, no pretendía quitaros el sueño ni daros mal que pensar como para no dormir. Por desgracia las cosas son como son y a mí me gusta decirlas claras, porque bastantes rodeos, divagaciones e imprecisiones dan los relatos ñoños de Santos de ayer y hoy, incluso en santorales modernos, como por vergüenza a hablar en plata.

        Yo también me quedé impactada con el ejemplo de esta gran mujer, de la que se dice muy poco en los enlaces en español por Internet y de la que de momento no he encontrado Bibliografía en español. ¿Cómo es posible que una vida así se resuma en cuatro líneas simplemente por estar en un grupo de 108 beatificados? Ella merecería algo más. Como tú, Antonio, pienso que esta mujer es una Santa aunque no lleguen a canonizarla, porque lo que ella hizo sólo es capaz de hacerlo una auténtica heroína. ¿Quién puede mantener, a estas alturas y con lo que hemos visto, que las mujeres son el sexo débil? Pues esta mujer fue más fuerte que todas las SS juntas, con su armamento, sus uniformes, su desprecio y su sádica crueldad. Que ella nos dé fuerzas para nuestros retos pequeños de cada día, retos ridículos comparados con lo que ella tuvo que sufrir.

  2. Vidas como esta perfuman la Iglesia e iluminan al mundo sumido en violencia y odio.
    Ojala todos pidiesemos tener semejante fe y fuerza de voluntad. Concuerdo con Antonio en que ojala pronto sea Canonizada.
    Felicitaciones por tan esmerado Articulo.

    PD: Una pregunta, se puede iniciar una causa de Canonización para ella sola, o tendria que ser Canonizada con todos sus compañeros del 3 de julio de 1999?

    • Gracias, Jhonatan. Bueno, eso que preguntas no lo sé exactamente, quizá Antonio podría ilustrarte mejor, pero yo creo que no tendría demasiado sentido que un Santo tuviese que esperar a sus compañeros de Causa para poder ser canonizado. Quiero decir, si claramente en esos grupos hay una persona o más que sobresale o que ya ha conseguido el milagro para su canonización, ¿qué sentido tiene esperar a los otros 107? Me parecería una estupidez obrar así, que a lo mejor se hace, vaya. Pero como he dicho en el otro comentario, para mí esta dominica polaca es ya Santa aunque aquí jamás se le reconozca. De hecho es una Santa como se ven pocas y más merecedora de ser canonizada que tantos otros… y mejor lo dejo aquí…

  3. Yo a la beata Julia la conocí en la OP y sobre todo por las monjas. Su vida en si es admirable desde antes de padecer los estragos de la segunda guerra mundial. Pero es ahí un tormento y tempestad que sufrió junto a miles de personas mas. No me imagino el sufrimiento y el deseo de morir de muchos en esos campos de concentración.

    • Pues es admirable, porque aquí en España jamás había oído hablar de ella salvo por la brevísima mención que incluye hoy el santoral de mi Evangelio diario como virgen mártir y, claro, quise buscar información por mí misma sobre ella.

      Existen pocos horrores en el mundo y en la Historia que puedan compararse con los campos de concentración. La miseria, el dolor y la degradación humana más bajas que te puedas imaginar. Cualquier cosa rastrera o repugnante que se te pueda ocurrir hacerle a un ser vivo casi seguro que ya tuvo lugar en esos sitios. Y pensar que aún existen inconscientes y desvergonzados que se atreven a negar esa realidad me hace hervir la sangre. Nadie que pueda tener dos dedos de frente, algo de conciencia o un mínimo de empatía puede atreverse a banalizar o negar esos crímenes que no tienen perdón.

      Si Dios quiere, pronto escribiré sobre Santa María Skobtsova, una religiosa ortodoxa que también murió en un campo de concentración y que fue una mujer como nuestra mártir de hoy: una Santa ante la que quitarse el sombrero.

  4. Ana, ya conocía la vida de esta Beata, pero al leerla nuevamente no dejo de sentir tristeza por situaciones como la II Guerra Mundial y que sin duda se siguen y seguirán repitiendo.
    Sin entrar en detalles que ya han sido comentados, me llama la atención que la oración en su caso fue la que le dio fortaleza casi divina. Se que en estos tiempos y lugares era muy difícil acceder a la Eucaristía, que a los mártires les daba tanta fuerza. Si en este casó ella no tuvo este Don, ¡qué fuerza y que oración!
    Has mencionado que ingresó con las Hermanas Dominicas, pero refieres que fueron fundadas por otra religiosa. ¿No son de la Orden Femenina fundada por Santo Domingo de Guzmán sino otro Instituto con el espíritu dominico?
    Me llama la atención que en vez de convento, refieras como seminario al lugar de formación de monjas. ¿Por qué?
    Saludos.

    • Ojalá pudiera responderte a estas preguntas que me haces, Humberto, pues me provoca rubor el no saberlas. Resulta que he tenido que traducir del polaco para poder hacer este artículo -en concreto, del polaco al inglés ha sido lo más difícil, y luego del inglés al español- con lo que me ha salido un galimatías que he tenido que ir deshilvanando hasta poder construir un texto coherente en español. Vamos, lo que me pasa con el chino y el árabe, porque son idiomas que, al igual que el polaco o el alemán, no domino.

      Por eso puedo asegurarte que en el texto se decía que eran religiosas dominicas, pero que las había fundado una Madre. Quizá sí que son religiosas OP de Santo Domingo de Guzmán -¡creo que es ese mismo hábito! Aunque no soy especialista en indumentarias religiosas- pero, a lo mejor lo que quería decir el texto es que la primera fundación allí en ese lugar la puso esa Madre en concreto. El texto no me daba más claves en ese aspecto, pero si entras en los enlaces que he usado, verás que también, además del hábito, mantienen el escudo original de la OP, así que imagino que sí son dominicas de Santo Domingo de Guzmán.

      Lo segundo que me preguntas, sólo te puedo decir lo mismo: en el texto, la palabra polaca que se refería al sitio donde se formaban las monjas era traducida como “seminario”, no como “convento”. Podría ser que las religiosas se formaran en un edificio diferenciado del convento. No lo sé. Yo no sé mucho de cómo se forman las religiosas, pero eso de aprender en un convento se me antoja anticuado y restrictivo (aquí en España, las monjas que se forman en Magisterio, Enfermería… van a la universidad, y hacen sus prácticas en colegios y hospitales) y esta Beata de hoy era una profesional de la educación, que hizo una gran labor pedagógica y fue premiada diversas veces por su ciudad con grandes sumas de dinero, que ella invertía en sus alumnos. No me parece la típica monjita formada en devociones y labores del hogar -¡que también sabía hacer!-, la verdad, sin ánimo de despreciar estas habilidades, claro.

      • Estamos hablando de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción, fundada por la beata Maria Rose Columba Bialecka en el año 1861, o sea, no estamos hablando de la Segunda Orden de Santo Domingo.
        Y en efecto, las monjas y frailes hacen el noviciado en conventos habilitados para ello.
        Y, normalmente, cuando la beatificación se hace en grupo, la canonización, también. Hay muchísimos ejemplos.

        • Pues muchas gracias por aclararlo porque, en los enlaces consultados y la traducción obtenida, no quedaba nada claro; no porque no se dijese sino porque yo, ni papa de polaco. Al ver que mantenían el hábito y el escudo de la OP original, andaba perdida…

  5. Una vez más, me quedo sin palabras, ante tanta barbarie, odio, falta de sentimientos etc etc. Si ya de por si solos los casos que vemos de nuestra Guerra Civil y la Guerra de México son de lo más espantosos, estos de la segunda Guerra Mundial son aun más crueles y macabros ( por llamarlos de alguna forma, porque no se pueden describir).
    Yo también llamaría Santa a la Beata Julia, pero desde este mismo momento, ya que como hemos visto los milagros los hizo en vida a todas aquellas personas desahuciadas de toda compasión, esperanza y cariño.
    Podemos estar seguros de que pronto será canonizada, con o sin sus compañeros. Su ejemplo de santidad no puede pasar de largo para ningún Cristiano.
    Sobre todo, destaco de la Beata Julia su tesón y perseveraría en la ayuda clandestina ( como si hiciera algún delito) a los sacerdotes, pobres y huérfanos; sabedora de las consecuencias que esto le podía ocasionar.
    Beata Julia Rodzinska ruega por nosotros!

    Gracias Ana Maria, es una artículo de los mejores que he leído en cuanto los Beatos mártires Polacos.

    • Me halagas mucho, David, pero claramente éste es un artículo limitado e impreciso por la imposibilidad de consultar buena bibliografía en español. Espero hacerme algún día con una buena monografía de la Beata que me ayude a conocerla más y mejor, como me ha ocurrido con la mártir congoleña Anwarite Nengapeta.

  6. La verdad que es impresionante todo lo que narras Ana es algo espeluznante la manera en que se trataba y se dejaba morir a las personas, debo admitir que leyéndolo suena aterrador ya me imagino haberlo visto o vivido debe haber sido mucho más terrible, aun así esta beata movida por su fe y fuerza espiritual ayudo a los demás aun a costa de su propia vida y seguridad, murió con la corona del martirio y aun si no hubiera sido mártir su vida esta tan llena de obras maravillosas que merece una gran admiración.

    • Gracias, André. Como bien ha dicho David, esta mujer es ya una Santa porque los milagros ya los hizo en vida, cuidando primero a los huérfanos y después a sus compañeros de prisión, hasta el punto de dar su vida por ellos. Yo creo que la mujer a la que salvó dándole la poca agua que tenía no debió vivir un solo día del resto de su vida sin acordarse de ella y dar gracias porque estuvo allí, porque creyó que ninguna vida merecía ser desechada.

  7. ¿Qué decir después de leer este artículo? Que me he quedado pensando, maravillado por lo que allí se contaba y con un regusto amargo de impotencia por lo que el ser humano es capaz de devorar. Esté donde esté, a la Beata Rodzynska sólo le puedo decir GRACIAS por ser un ángel en la tierra.

    • ¿Dónde va a estar, sino es el seno del Padre? Ella y otras, y otros -pues gracias a Dios, hubo más como ella- sólo pueden haber recibido la paz que dura por siempre en recompensa por su gran sacrificio. “Venid, benditos de mi Padre (…) porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel, y vinisteis a verme…” (Mt 25,31–40)

    • +
      Ave Maria
      Querida Meldelen:
      Gracias por este gran articulo que has escrito sobre la Beata Julia, no había visto un tan exelente trabajo como el tuyo en castellano. Yo estoy haciendo una pagina sobre la Tradición Espiritual de mi Orden (www.traditio-op.org) y quisiera ponerlo con tu firma allí. ¿Tendría tu permiso? Mi bendición “in persona Christi”.
      Fray Guido Casillo OP
      [e-mail editado por motivos de seguridad]

      • Estimado Guido, te agradezco mucho tu apreciación, aunque hay que considerar que mi modesta redacción es una síntesis de lo consultado en la bibliografía y enlaces citados al final del artículo. En última instancia, el mérito correspondería a estos contenidos.

        Por otra parte la razón de ser de este blog es ofrecer contenidos como éste, por lo que estaré encantada de que incluyas un enlace a este artículo en tu página si así lo deseas, pero es mi deseo como redactora del texto que éste siga siendo exclusivo de este blog. Agradezco tu comprensión en este aspecto.

      • Estimado Guido;
        nunca des tu correo e-mail en público, es peligroso y podría causarte problemas de envío de virus, SPAM o publicidad no deseada.
        Como bien ha dicho Ana María, el motivo por el cual existe este blog es proporcionar contenidos particulares sobre hagiografías y culto cristiano. Este blog tiene unos costes y actualmente los asumimos entre unos pocos colaboradores, pues no recibimos muchos donativos. Es por ello que nuestros contenidos están disponibles únicamente aquí para su consulta, a menos que el autor de esos contenidos exprese lo contrario. El esfuerzo de tiempo y dinero que supone la existencia de este blog debe verse, lógicamente, compensado con cierta exclusividad que agradecemos que comprendas. En cualquier caso, siempre estaremos encantados de que difundas nuestro enlace. Cordiales saludos.

        • dinero dinero dinero.. que triste .. no se puede servir a dos Señores.. Fray Guido puedes ver mi pagina que todo lo que esta alli es para la salvacion de las almas y para mayor gloria de Dios sin cobrar. mi tiempo se lo dono a nuestro Señor.

          • Estimada María,
            tu apreciación es muy injusta. No nos conoces. Esta página no está para ganar dinero.
            Como podrás comprobar, esta página no tiene publicidad, por lo que no ganamos dinero con las visitas. Nuestra única fuente de ingresos son las donaciones voluntarias de quien quiera colaborar, y éstos no cubren ni la mitad de los costes que supone mantener esta página.
            Pero el perdón es una virtud y te perdonamos por las palabras tan ofensivas que nos has ofrecido sin conocimiento de causa. Cordiales saludos.

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