Beato Alberto Marvelli

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Ilustración del Beato basada en una fotografía suya.

Ilustración del Beato basada en una fotografía suya.

La vida de Alberto Marvelli la conocemos gracias al testimonio de quienes vivieron con él y, sobre todo, de un diario que escribió entre los años 1933 y 1946. Alberto nació en Ferrara, 21 de marzo de 1918, en una familia numerosa y acomodada de profundas creencias y vida cristiana. Sus padres fueron Alfredo Marvelli – de oficio banquero, era director de banco y por el tipo de oficio que tenía, cambiaban de residencia frecuentemente – y María Mayr. Establecieron su residencia después de muchos sitios en Rímini. La familia Marvelli contaba con 9 miembros y Alberto tenía por hermanos a Adolfo, Carlo, Rafaello, Giorgio y Gede. Giorgino moriría tan sólo con tres años, al ser atropellado por un coche.

A Alberto lo podemos describir como un hombre fuerte y dinámico, que reflexiona sobre cómo ser santo en la realidad de la vida cotidiana. En 1941 escribió: “Quiero que mi vida sea un continuo acto de amor (…) El amor que es la fe, el amor es el amor, el apostolado, el sentido del deber, el deseo de santificar”. Estas palabras no son extrañas, puesto que el ejemplo de sus padres alentaba a toda la familia a vivir en la caridad; su padre era dirigente de la Acción Católica y Presidente de la Conferencia de San Vicente de Paúl en su parroquia, su madre María, catequista, y trabajaba con las señoras de la caridad. Lo que alimenta esta energía es la Eucaristía. “Todo mi ser – escribe en sus notas -, está impregnado por el amor de Dios, como él viene a mí con su cuerpo y su alma y diviniza todo mi cuerpo, mis pensamientos, mis acciones, mis palabras”. Su madre, además, era una mujer de profunda caridad, siempre atendió a los pobres que tocaban la puerta del hogar Marvelli, ocurriendo a veces que, en la mesa, para sus hijos, tras volver de la escuela, había sólo un primer plato. «Ha pasado Jesús», decía su madre. «Tenía hambre y le he dado aquello que tenía». Sus hijos comprendían que habían pasado muchos pobres. Alfredo y María gastaban en obras de caridad gran parte de sus ingresos. Alberto y sus hermanos fueron educados en este clima sereno y cristiano, enriquecido por el amor del intercambio, por la oración, por la caridad.

Con casi 15 años de edad muere su padre Alfredo, víctima de una meningitis, y es ahora cuando María debe guiar a una numerosa familia. Aun así, a pesar de los problemas económicos que vivieron, no dejó de ayudar a aquellos que tocaban la puerta.

El Beato practicando deporte junto con sus amigos.

El Beato practicando deporte junto con sus amigos.

En este tiempo es cuando va teniendo mayor contacto en la parroquia salesiana de María Auxiliadora, conoce el Oratorio y se inscribe en la Juventud Católica Italiana del círculo “Don Bosco”. Ahí en el Oratorio ejerció deporte, juegos, excursiones al teatro, el ambiente era rico, alegre y sereno. Así pues, la espiritualidad que de por sí ya poseía Alberto, se va impregnando la espiritualidad salesiana. Tenía un físico fuerte, robusto, sano, pero consideraba el deporte como un medio para afinar ciertas cualidades de carácter, para combatir la pereza, para fortalecer la personalidad.

Era inteligente, dotado de una buena memoria, pacífico aun siendo vivaz, fuerte de carácter, generoso, animado por un profundo sentido de la responsabilidad y justicia; gracias a sus cualidades humanas tenía una fuerte autoridad sobre los compañeros; era estimado por todos por sus virtudes.

Al morir su padre comenzó a escribir un diario, por el cual conocemos su persona y su espiritualidad; en él plasmó propósitos y aspiraciones, su relación íntima con Dios. Es a partir de aquí cuando luchará con todas sus fuerzas contra el pecado, se consagra a la Virgen María, en su diario queda plasmado su programa de vida espiritual que iba desde la oración, visitas al Santísimo, confesión frecuente, meditación… En el diario se puede leer «No se puede vivir una vida a medias, no se pueden conciliar Jesús y el diablo, la gracia y el pecado. Y yo quiero ser todo de Jesús, todo suyo. Si hasta ahora he venido siendo un poco incierto, ahora debo abandonar cualquier tipo de incertidumbre. El camino está tomado: sufrir todo, pero no pecar más. Jesús, mejor morir que pecar. Ayúdame a mantener esta promesa».

Tras el ingreso de su hermano Adolfo a la academia militar en Turín en 1935, Alberto será el cabeza de familia y ejemplo para sus hermanos menores; y así tomará en su vida otras responsabilidades para con su familia. «La vida es acción, es movimiento, y también mi vida debe ser acción, movimiento continuo sin descanso: movimiento y acción que tiendan al único fin del hombre: salvarse y salvar».

Fotografía del Beato entre los sacerdotes como delegado de Acción Católica.

Fotografía del Beato entre los sacerdotes como delegado de Acción Católica.

Se adhirió a la Acción Católica en 1930, entrando a formar parte del grupo de «jóvenes católicos». Vivía esta acción con intensidad y la difundía con entusiasmo. La Acción Católica era toda una comunidad y de ahí su importancia; allí se vivía una experiencia de Dios con un apostolado particular y es aquí donde realiza la maduración de su camino espiritual, su voluntad de ser santo. «Mi programa, – escribe en el diario -, se compendia en una palabra: santo. A esta palabra, que dice ya todo, quiero añadir la del apostolado pues, por ser joven de la Acción Católica, es mi obligación imperiosa hacer apostolado siempre y por todos lados». Decía también: «Nosotros, los jóvenes de Acción Católica tenemos una doble responsabilidad ante Dios y ante el mundo, porque pertenecemos a la Iglesia por un doble vínculo: por el bautismo y por la Acción Católica, que es la misma Iglesia». La Acción Católica fue el ámbito principal en el que Alberto educó su juventud para la generosidad, para el trabajo, para la santidad.

En la Universidad de Bolonia ingresó en la Facultad de Ingeniería Mecánica y este período universitario marcó un momento crucial y una apertura nueva en su formación espiritual, cultural y política. Esta intimidad con Dios, lograda precisamente a través de la Eucaristía, significaba que él estaba abierto al otro, sintiendo las profundas injusticias, pecados y miserias de su tiempo. Brilla el fervor de la caridad, que se manifiesta con una delicada atención a los problemas de la gente. Durante la Segunda Guerra Mundial, Marvelli está siempre en primer plano para ayudar a los militares, a los necesitados, a las personas sin hogar.

El Beato fotografiado de soldado (dcha.) en octubre de 1941 en Trieste, italia.

El Beato fotografiado de soldado (dcha.) en octubre de 1941 en Trieste, italia.

Al licenciarse ya Italia estaba en guerra desde el 10 de junio de 1940, una guerra que Alberto condena abiertamente definiéndola como «un momento catastrófico de la vida social». Escribe en su diario: «Todos los hombres hablan de paz, pero pocos son los que, como el Papa, trabajan por ella, para mantenerla, para hacer que vuelva. ¡Cuántas vidas se sacrifican, cuántos jóvenes derraman su sangre, cuántos dolores se renuevan! Jesús, protege Italia, presérvala de la destrucción total: ¡que desaparezca para siempre la guerra del mundo!».

El ambiente que se genera en el cuartel es de blasfemias, vulgaridades, inmoralidades, se añade la rabia por el largo servicio militar y la incertidumbre acerca del futuro. Así que reúne de entre los reclutas y graduados a los miembros de la Acción Católica y a todos cuantos estuvieran dispuestos a dar testimonio de la fe con valentía, organizando encuentros formativos y participando en la misa. Se acercaba a todos con una sincera amistad hecha de generosidad y altruismo. Estar cerca, servir, dar testimonio: éste era su estilo.

En la guerra moriría su hermano Lello, en el frente ruso. Entre los hermanos, Lello era el más querido por Alberto, por su buen carácter y la sintonía que tenía con sus ideas. Tras esta experiencia reflexionó sobre el dolor humano, sobre la fe, sobre la voluntad de Dios. Le tocó a Alberto comunicar la noticia a su hermano Carlo, prisionero en Egipto: «… pensando que cada sufrimiento, cada dolor tiene su lugar en la economía divina, levantemos nuestro pensamiento a Dios, y desde lo profundo del corazón. Gracias, Señor, por la vida que me has dado, por los sufrimientos que me has enviado, por los sacrificios que me has pedido. Haz que no pasen en vano en mi vida, sino que me dejen una saludable y profunda firmeza y consoliden el propósito de cumplir toda acción para tu gloria».

Tras los bombardeos de noviembre de 1943 a septiembre de 1944 sobre Rímini, que quedó prácticamente destruida, Alberto y su familia ayudan a los heridos y necesitados desplazados por los bombardeos desde Vergiano, mostrando así siempre una compasión e interés por los que sufrían. Compraban víveres, daban de comer a los hambrientos, atendían enfermos. Como los alemanes seguían avanzando en el verano de 1944, y al no sentirse seguros, miles de familias buscan refugio en la República cercana de San Marino, confiando en su rigurosa neutralidad que, más tarde, no será respetada. También Alberto lleva a su familia a San Marino. Tras haberla acomodado, hace de nuevo más veces el trayecto Rímini-San Marino para poner a salvo a otras familias. La pequeña República, que normalmente contaba con 14.000 habitantes, tenía ahora 120.000.

Fotografía del Beato (el quinto a la derecha de la fila superior, con una flecha sobre la cabeza) a los 18 años, con los compañeros del Liceo.

Fotografía del Beato (el quinto a la derecha de la fila superior, con una flecha sobre la cabeza) a los 18 años, con los compañeros del Liceo.

El 27 de septiembre, los aliados ocuparon Rímini, venciendo las últimas resistencias alemanas. Los evacuados salen de sus escondites y toman el camino de vuelta a sus casas destruidas. Así quem junto con la comunidadm comienza la reconstrucción de Rímini. Así lo describe en su diario: «Servir es mejor que ser servido. Jesús sirve». La difícil situación de las familias y la situación de la ciudad hacen que se comprometa de lleno a la reconstrucción de esa sociedad; y como dedicó mucho tiempo en ello, sería criticado por algunos, pues ya dedicaba menos tiempo a las actividades eclesiales, a lo que respondía: «También esto es apostolado», reafirmando así su vocación de laico comprometido en el mundo. Alberto estaba convencido de que se podía llegar a la santidad precisamente en las tareas del mundo, en el trabajo, en la profesión, en la familia, en el estudio, en cualquier situación, siempre que se trabaje para que la convivencia social se inspire en el evangelio y al servicio del hombre.

Ya con una madurez humana y cristiana forjada desde la niñez con ayuda de sus padres, la experiencia de Dios en la vida cotidiana y con ayuda de su director espiritual, comenzó a participar en las cuestiones políticas, inscribiéndose al Partido Democracia Cristiana; así nuestro beato recordaba las palabras de Pío XI: «El campo político es el campo de una caridad más vasta, la caridad política». Se preocupó por reconstruir el futuro del pueblo italiano, sin ver lo que comúnmente se encuentra en los ámbitos políticos, como intereses personales y partidistas.

Fotografía del Beato con sus compañeros y abajo, haciendo deporte en bicicleta.

Fotografía del Beato con sus compañeros y abajo, haciendo deporte en bicicleta.

Poco después abrió comedores para pobres, gente sin techo, enfermos, marginados; vio las necesidades de sus hermanos y se preocupó de sus necesidades primarias, así como de las espirituales. Rezaba con ellos: «No somos nosotros los que os damos. Los que verdaderamente nos dais sois vosotros, que con vuestros sufrimientos y los problemas de la vida, nos enseñáis cómo se sufre y nos permitís manifestaros nuestro amor».

Respecto a su vocación como laico, meditando toda la intervención de Dios en su vida, llegaba a pensar qué más quería el Señor de él. En el año 1946 reflexionó sobre su vocación, y sabía que la vocación de laico era la llamada que Cristo le había hecho, apartándose de ideas de ser religioso o sacerdote. Enamorado de Marilena Aldé de Lecco, sentía que era la mujer con la que compartiría su vida. Así escribe en una carta dirigida a ella: «… desde el lunes, siento que mi corazón late por ti, tras haberte visto siempre preciosa y con los ojos un tanto melancólicos, pero tan buenos. ¿Podría ser esta la llamada que está despertando el amor?». Semejante carta dirigida a Marilena no tuvo respuesta alguna, de ahí que no insiste más en tener comunicación con ella.

La vida de Alberto terminó como la de su hermano, el infante Giorgino. Era 5 de octubre de 1946, cuando estando en bicicleta, dirigiéndose hacia un mítin político por la tarde, un camión militar lo atropella. Llevado al hospital, no recupera la conciencia; y dos horas después muere; junto a él, en el hospital, estaban su madre y dos hermanos.

En los funerales de Alberto se encontró una muchedumbre que lloraba y rezaba por él, pobres, políticos, amigos se reunieron en torno a él y a la familia Marvelli. Finalmente fue sepultado en el cementerio de Rímini, y en su lápida se lee: Alberto Marvelli, obrero de Cristo. Su fama de santidad no se hizo esperar: muchos acudían a él pidiendo gracias, su intercesión. Su fama lo llevó a abrirse el proceso para su beatificación que se inició el 13 de julio de 1975. Ya el 2 de mayo de 1986 es proclamado Venerable y sus restos mortales son trasladados a la iglesia de San Agustín, en Rímini.

El milagro para la beatificación ocurrió el 1991, al quedar sanado el profesor Malfatti, que sufría una dolorosa «ciática con hernia discal L4 L5 de tipo medio y para mediano izquierdo, retrolístesis de L4 L5». El profesor Malfatti no podía ya ejercer su profesión por los dolores que le causaba. Ante la sugerencia de su cuñada, fue a la tumba de Alberto Marvelli, a Rímini, para pedirle la gracia. Al cabo de una semana, los dolores desaparecieron y el médico pudo reemprender su trabajo normal. Fue beatificado por el Papa San Juan Pablo II en Loreto el 5 de septiembre de 2004 con ocasión de la Conferencia Italiana de la Acción Católica, tras la curación total y duradera del profesor Malfatti.

Sepulcro del Beato en la iglesia de San Agustín de Rímini, Italia.

Sepulcro del Beato en la iglesia de San Agustín de Rímini, Italia.

Alberto Marvelli fue un hombre activo de la vida eclesial, social y vida política de su ciudad; vocación a la que los laicos estamos llamados, participar de la vida eclesial, introduciéndonos en las cuestiones políticas para buscar el bien de la sociedad. Alberto fue el hombre con una relación íntima con Cristo, pero recordando que la iglesia doméstica en la que nació y creció fue ejemplo de virtud y santidad: sus padres y hermanos crecieron en un ambiente totalmente cristiano, Alberto sirvió a Cristo en los pobres con caridad.

El Beato Alberto Marvelli se fijó en la vida del Beato Pier Giorgio Frassati como modelo de juventud cristiana. Ambas vidas, asociadas y entrelazadas: jóvenes, preocupados por la situación social en la que vivían, emprendedores de cambios, pero sobre todo, modelos de juventud cristiana.

Emmanuel

Enlace consultado (31/01/2014):
http://chiesa.rimini.it/albertomarvelli/?page_id=42

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

20 pensamientos en “Beato Alberto Marvelli

  1. Bueno, tras larga espera, por fin puedo leer este trabajo largamente esperado.
    Como bien sabes, este Beato es miembro de la familia salesiana, y me da gusto que escribas algo sobre él.
    Me da gusto que haya fotos de él, espontaneas, como donde esta jugando futbol, allí se descubren santos verdaderamente humanos, con gustos y pasiones como el resto de los mortales.
    Una vida joven como la suya es urgente que se multiplique entre nuestros muchachos, que han perdido el sentido de la entrega, del servicio, del heroísmo; que no han saboreado a Dios, que necesitan ser encendidos para ser ellos mismos luz.
    Los muchachos necesitan aprender el valor de la oración, de vivir el Evangelio, se ser portadores de Cristo y ser ellos mismos Cristo. Gran tarea para nosotros los adultos y educadores, tenemos que lograr que Jesucristo sea asequible y atractivo para todos ellos.
    Me parece muy curioso el detalle de que también su hermano haya muerto tiempo atrás como víctima de un accidente de tránsito. Su muerte nos enseña que puede suceder en cualquier momento y no necesariamente en una cama.
    Ahora te hago una pregunta: ¿Una vida como la de él, con tantas promesas para la sociedad civil, terminó realmente en un accidente o como sigue sucediendo en la actualidad, hay un hilo negro detrás? Lo digo porque cuando muere estamos en la posguerra, y hay una efervescencia política que pudo haber influido. ¿Qué opinas?
    Saludos.

  2. Pues yo no estuve presente Haro como para saber lo que quieres rasgar en lo acontecido respecto a su muerte. Dejemos las cosas en accidente o veamos que dicen los demás miembros del blog respecto a este suceso. Se que aprecias la espiritualidad salesiana, como yo la oratoriana (San Felipe Neri) y la Dominica. Cuando leí la vida de Pedro Jorge F. me agradó y gustó conocer la vida de semejante joven, cada santo es santo en su peculiar forma de ser, pero Alberto Marvelli ¡wow! es una vida sorprendente fue un emprendedor, un luchador y forjador; de familias, jóvenes, de la sociedad, de una nación… De este joven tenía una estampa con una reliquia con una breve descripción de su vida, pero mientras leí más sobre él se que es un extraordinario modelo de juventud.

    Me apena saber que siga de Beato y espero que no sea el hecho de ser laico como muchas veces pasa que elevados a los altares están los sacerdotes o religiosos miembros de institutos y al final los laicos y por último pobres y jodidos que de plano no existen los recursos para que continúe el proceso. Espero que no sea Alberto Marvelli de este último caso.

    Creo que a veces deberíamos de eliminar la cuestión de milagros para elevar a alguien a los altares, creo que exigir milagros por medio de los santos y que estos sean repentinos, duraderos y demás características es exigir mucho a Dios. A algunos candidatos a los altares pienso que no se necesitan milagros, pero a otros se le deberían poner mínimo 10 jajaja o de plano ni postularlos porque sería un pecado.

  3. Qué lástima que se conformara con la no réplica de Marilena y no intentara, al menos, entrevistarse con ella, que hubiese sido lo más lógico. Existen muchas razones por las cuales una carta puede quedar sin respuesta, y el rechazo abierto es sólo una de ellas. Pudo haberse extraviado, pudo no haberle llegado a la chica porque sus padres o familiares la sustrayeron y se la ocultaron -yo he visto casos reales, de modo que no es algo que sólo ocurra en las películas-, pudo haber sido tímida, incluso pudo haberse perdido la respuesta. Hay que luchar por la persona a la que se ama y no conformarse con unas circunstancias que pueden tener miles de explicaciones. No me pareció una actitud muy inteligente en esto, la de este Beato. Por lo demás, intachable.

    • ¡Que todos hemos sido jóvenes¡ Y por muy seguro que seas se te acerca l@chic@, se revuelve el estómago y se traba la lengua. Supongo que eso le serviría, como a mí, para determinar que no podías dedicarte a la vida consagrada -dichosa castidad-. Pero ahí está buscar otra manera de compromiso: ser creyente laico, y en este caso, además beato.

      • ¡Qué me vas a contar a mí, Marian! Si no hubiese sido yo la que se acercó al chico que parecía interesado por mí y que era tan tímido que no se atrevía a decirme nada, a estas alturas estaría como el Beato Marvelli: más sola que la una. Pero sabía que hablando se entiende la gente y llevo ya diez años con él y, si Dios quiere, me caso el año que viene. Así que de estos lances tengo experiencia: uno no puede quedarse esperando a ver por dónde caen o resignarse al primer fracaso. Uno debe pelear lo que quiere. Eso sí, sin forzar a nadie a hacer nada contra su voluntad.

  4. Su ser activo, organizativo y de “dar la cara” en una época de preguerra y guerra debía de ser muy arriesgado, pero toda su vida es un compromiso con Dios y los hombres. Era un joven normal pero extraordinario. ¿Acabó la carrera y trabajó? ¿era obligatorio ir al servicio militar y le tocó participar en la guerra?.
    El entrar en política no deja de ser otra manera de servir: los políticos son necesarios para el funcionamiento de la sociedad hoy. Si que puede haber corrupción o algunos mangantes.Pero acordémonos; por ejemplo, de los millones de personas que como alcaldes y concejales no tienen horarios ni días festivos, regalan sus horas porque no cobran, no tienen privacidad porque todo el mundo conoce su dirección y teléfono, hacen directamente con sus manos lo que no pueden mandar (desde echar sal en la calle, montar el escenario de la fiesta o apagar un incendio) y lo hacen con paciencia, actitud de escucha y amor, mucho amor por sus vecinos y localidad.

    • Marian tienes toda la razón. Por mi experiencia personal te puedo decir, que no añadiría ni una coma a lo que dices. Son muchos políticos honrados los son metidos en el mismo saco de los corruptos.
      Yo vivo en un pueblo de 300 habitantes, y entre todos nos repartimos estas mismas tareas.

  5. Muchas gracias, Emmanuel, por este artículo sobre el beato Alberto Marvelli, al que por cierto mencioné en un comentario que hice en el artículo sobre Oscar
    Ernesto Aguilar.
    Lo conocí antes de ser beatificado y creo que con su vida de chaval normal aunque comprometido, se mereció el honor de los altares. Es un caso parecido al de Pedro Jorge Frasatti y ambos son estupendos modelos para los jóvenes que tienen que entender que ser cristiano de veras no está en absoluto reñido con ser un chaval normal, no necesariamente un mea pilas.

    El accidente en el que murió es uno de tantos de lo que ocurren a diario en las carreteras.
    El sábado 5 de octubre de 1946, vísperas de las elecciones administrativas, sobre las ocho y media de la tarde, Alberto salió de su casa en bicicleta para ir a un mitin electoral. Había tenido ya uno antes de cenar y después había ido a la iglesia de la Santa Cruz para la adoración eucarística. Alberto recorrió la calle Regina Elena y, a doscientos metros de su casa, un camión militar, tras haber pasado el trolebús, giró a su derecha y chocó violentamente con la bicicleta arrojando a Alberto contra el muro del jardín de un chalet: después, rápidamente, desapareció en la oscuridad. Alberto fue llevado al hospital, muy cercano al lugar del accidente, pero no recuperó la conciencia y tras dos horas de agonía murió con su madre y sus dos hermanos pequeños junto a él.

    • Me ha gustado eso que has dicho de que un chaval cristiano puede ser un chaval normal y no necesariamente un meapilas. Por desgracia, el modelo de juventud que propone la Iglesia a menudo -y no me refiero sólo a la jerarquía o al clero, sino también mucha feligresía, mucho catequista y mucho laico también- es el de un santurrón meapilas, enganchado a devociones, obsesionado en el coleccionismo de reliquias o estatuillas; el pelota servil de turno del cura local, limpiaiglesias -bueno, esto los chicos no, las chicas, que encima el machismo impera-, vistesantos, soplacirios, aparentemente virginal en actitudes hasta ser más rancio que el pan verde, portapalios y guardaaltares; a veces, más machista que los viejos, más criticón que las viejas y más inmisericorde con sus semejantes que una monja amargada… y todo esto mientras sus vidas privadas dejan que desear o se dedican al cotilleo y a calumniar al vecino. Lo siento si mis palabras escandalizan, pero de esto he visto mucho y para nada es el modelo de juventud que le conviene a la Iglesia, así que bien estaría dejar de alabar estas estúpidas actitudes que luego no coinciden con una vida sensata, coherente y de afecto al prójimo. Más honestidad, más humildad, y menos lustre exterior.

      • Aun si esa persona o joven fuese así, también es hijo de Dios, parte de esta Iglesia y merece respeto, como todos. Otra cosa es que sea ese el modelo de juventud cristiana, que coincido contigo, para mí no lo es (yo también soy hija de Dios, parte de la Iglesia y espero respeto).

        • Ojo, que yo no le he faltado al respeto a nadie. Pero al pan lo llamo pan, y al vino, vino. Yo también soy hija de Dios, parte de la Iglesia, y espero el mismo respeto que pueden esperar ellos. Pero hay quien se cree que toca el dedo en el cielo con estas actitudes y mejor no digo dónde lo toca. Por supuesto que hay gente buena, honesta y sensata atendiendo a las parroquias. También los conozco: mi mejor amigo es uno de ellos. De quienes he hablado es de otro tipo de personas, y sé lo que me digo. Hablo de los fariseos de toda la vida, cuyas actitudes he tenido que padecer y que por desgracia, ahora abundan entre los jóvenes y encima tengo que oír lo buenos cristianos que son… no seré yo quien se meta con ellos, ya se apañarán, pero ahora que ha salido el tema aquí, no quería dejar de decirlo, y eso sin quitar que los respete como personas.

    • Antonio

      respecto a su muerte alguien me llegó a preguntar hace muchos años la siguiente cuestión. Dicen las Escrituras que nadie va a Cristo si el Padre no lo llama. Y la forma en la que llama el Padre es o debería ser desde la enfermedad. Así que si yo asesino a alguien no significa que era el tipo de muerte que el Padre en su voluntad deseaba sino que es fruto de la maldad del acto del hombre. Pero y los accidentados??? Tampoco deberían de ser voluntad de Dios puesto que muchas veces son irresponsabilidades del hombre. Bueno, todo esto me comentaba hace bastantes años y no supe qué decirle pues era un chaval. Pero aquí puedo decir que de culpa no tuvo nada Alberto, el iba en su bicicleta y de pronto un golpe lo mataría a pocas horas de haberlo recibido.

      • Las Escrituras dicen lo contrario. Lee el capítulo 14 del evangelio de San Juan: “Nadie va al Padre sino por mi”, o sea, es Cristo quién nos lleva al Padre, es Cristo el Mediador, el Camino para ir al Padre. Como decimos en mi tierra, sin Cristo “no hay tu tía”. Y que conste que no estoy diciendo que quienes no han tenido la suerte de conocer a Cristo no puedan salvarse.

        Y eso de que el Padre siempre llama a través de una enfermedad, no se lo cree ni el que “asó la manteca”. ¿Qué enfermedad sufrieron los mártires? ¿Y los que mueren en un accidente, sea fortuito o sea buscado? No sabemos ni el día ni la hora, pero todos tenemos un día y una hora en la que seremos llamados a la presencia de Dios.

        • Hay gente que ha muerto muy en paz, sin enfermedad, ni dolor, ni sufrimiento, mientras dormía, después de una larga vida y a una avanzada edad. Yo quisiera eso para mí. Yo quisiera eso para todos.

  6. Gracias pos sus comentarios

    En cuanto a la situación de la mujer que le gustó a Marvelli pues ¿qué te puedo decir Ana María? A lo mejor el beato era medio sope o atarantado para esas cosas, a lo mejor pasó todo lo que comentas. Para mi sigue siendo un extraordinario modelo y qué bueno que haces énfasis en la forma en la que describes cómo debe de ser el buen laico para la Iglesia y que yo también no estoy de acuerdo en eso de limpiar templos, estampitas, grupitos por aquí y por allá… con solo decirte que mi párroco es de esos y él en su estupidez y conveniencia por estar en otros asuntos menos en los que debe de estar quiere que me haga cargo de alguna de las capillas o colonias de mi parroquia para atenderlas, yo desde hace 4 años que dejé el seminario no he vuelto a ayudar de esta forma ñoña que quieren los curas a la Iglesia, yo creo que hay un stop a estas cosas cuando con el tiempo uno va viendo el Evangelio de otra forma y no solo eso,no permito que a nosotros los laicos nos traten como tontos y nos falten el respeto y, una cosa más que nos manden curitas que están para llorar argumentando en la propia diócesis y el clero como “parroquias de castigo” ¿a caso no somos una comunidad cristiana y merecemos respeto? ¿y si se supone que somos una comunidad cristiana difícil o difícil esta la situación en ella y por tanto no merecemos a un cura que acabe con estas situaciones y se acomode y mejore la comunidad de fieles? Eso es lo que veo en el Beato Marvelli un hombre que atacó los problemas que le tocaron, hizo los problemas de Dios suyos y los enfrentó.

    Una cosa más y horrenda sigue siendo la participación de la mujer en la Iglesia, parece ser que no va a salir de la misma situación en la que la han tenido por los siglos, aquella mujer que limpia Iglesias, que viste a la virgen, que recoge la limosna, la cantora… pero yo he visto mujeres que se saltan todo esto y hasta al obispo enfrentan. Aplauso para ellas 😀

    • Y un aplauso para ti también, Emmanuel. Qué puedo decir, si no puedo estar más de acuerdo contigo? Suscribo lo que dices, punto por punto, y me alegro que no te haya sentado mal mi reflexión que sé que no ha sido de buen gusto. Ah, y yo también colecciono estampitas pero sólo de mujeres mártires y creo que todos aquí sabéis por qué. No son un mero objeto de devoción para mi.

  7. Emmanuel, te doy las gracias por hablarnos de este Beato. Me ha gustado mucho conocer su vida y más aun su obra como apóstol laico, creo que su epitafio lo dice todo; Obrero de Cristo.
    Al Beato Alberto Marvelli lo conocí por una estampa-reliquia suya de segunda clase que llego a mis manos ( yo también colecciono estampas, y si Dios quiere las seguiré coleccionando. Me ayudan a conocer mejor a los Santos y lo que es más importante; ha hacerlos conocer), tenía entendido que se desvivió por ayudar y cooperar con los más necesitados de su tiempo, como laico comprometido procuraba siempre tener una mano en aquellas cosas que veía injustas. Pero por completo desconocía su tragica muerte y su pertenencia a Acción Católica, i¿ cuantos santos habrá dando la Acción Católica?!
    Yo como laico que me esfuerzo por ser portador de Cristo en medio del mundo, del trabajo, del día a día, de lo ordinario. Me quedo con estas palabras suyas para meditarlas y si Dios quiere para llevarlas a cabo:

    • La vida es acción, es movimiento, y también mi vida debe ser acción, movimiento continuo sin descanso: movimiento y acción que tiene el único fin del hombre: salvarme y salvar.

      • David yo poseo la misma estampa que me cuentas. Y mas que cuantos santos ha dado la Acción Católica diría yo: cuánto han dejado caer este extraordinario movimiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*