Beatos mártires Terciarios Carmelitas de la Enseñanza

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de los Beatos carmelitas de la Enseñanza en un icono contemporáneo de los mártires carmelitas catalanes.

Detalle de los Beatos carmelitas de la Enseñanza en un icono contemporáneo de los mártires carmelitas catalanes.

Entre los más de quinientos mártires beatificados el pasado 13 de octubre, estaban incluidos cuatro terciarios carmelitas del Instituto de Carmelitas de la Enseñanza, fundado por el Beato Francisco Palau Quer. Basándonos en unos trabajos de la Hermana Josefa Pastor, cmt, queremos publicar hoy una breve reseña de la vida y martirio de cada uno de ellos.

Beato Isidro Tarsá Giribets
Nació el 3 de febrero del año 1866 en Fontanet (Lleida), siendo bautizado al día siguiente. Le impusieron el nombre de Isidro José Miguel. En el mes de febrero del año 1886, con veinte años de edad ingresó en Tarragona en el Instituto de Hermanos Carmelitas de la Enseñanza y en el 1888, cuando realizó su profesión religiosa, fue destinado a Vendrell, ejerciendo su trabajo docente con total dedicación y eficacia.

Cuando el director del colegio murió en el año 1894, asumió la dirección del mismo. Como en El Vendrell vivían muchos emigrantes que no podían acudir de día a clase, solicitó y obtuvo la autorización para abrir una clase nocturna y gratuita para los obreros adultos que querían mejorar su formación, labor que realizó en colaboración con la parroquia de la localidad. En el año 1895 fue destinado a Tarragona, en cuyo colegio siguió con su trabajo docente, siendo al mismo tiempo, superior de la Congregación y director del colegio. El mismo impulso que había dado al colegio de Vendrell, se lo dio al colegio tarraconense. En este colegio estuvo trabajando hasta el día de su muerte.

Cuando en el mes de julio de 1936 estalló la Guerra Civil, el día 25 fue apresado junto con otros religiosos que estaban escondidos en la casa paterna del Hermano Buenaventura Toldrà. Fueron llevados a la cárcel de Pilatos – que era la residencia de los milicianos – y desde allí trasladados al barco Río Segre, que era usado como prisión y que estaba fondeado en el puerto de Tarragona. Allí sufrieron malos tratos, viviendo hacinados por espacio de cuatro meses, en una de las bodegas del barco. Allí rezaban comunitariamente, dedicándose a consolar y a animar a los detenidos que más lo necesitaban.

Beato Isidro Tarsà Giribets.

Beato Isidro Tarsà Giribets.

El día 10 de noviembre, el comandante del barco bajó a la bodega buscando a los sacerdotes, a todos los que tuvieran tonsura. Aunque ellos no fueron incluidos en la lista, después de haber confesado y de común acuerdo, se presentaron ante el comandante diciendo: “Nosotros somos carmelitas”. Inmediatamente fueron trasladados a la cubierta del barco mientras iban rezando el salmo “Miserere”. Todos fueron fusilados, junto con otros religiosos, en las tapias del cementerio de Torredembarra, mientras gritaban: “Viva Cristo Rey. Los cadáveres de los mártires fueron sepultados en una fosa común en el mismo cementerio.

Finalizada la guerra, los Carmelitas Descalzos trasladaron sus restos, junto con los de otros carmelitas también fusilados – y que también han sido beatificados -, depositándolos en el coro de la iglesia del Carmen en Tarragona, a excepción del Beato Buenaventura Toldrà, que por expreso deseo de su familia, fue sepultado en un nicho de los Hermanos Carmelitas, cerca de otro nicho que custodiaba los restos del Padre Francisco Palau Quer, fundador del Instituto.

Beato Buenaventura Toldrà Rodón
Había nacido en Pla de Cabra (Tarragona), hoy Pla de Santa María, el día 31 de marzo del año 1896, siendo bautizado el mismo día de su nacimiento con los nombres de Buenaventura Andrés Raimundo. A finales de verano del año 1907 ingresó en el seminario de Tarragona, donde permaneció durante ocho años, pero del que tuvo que salir dado su delicado estado de salud. Pero como él quería ser religioso a toda costa, ingresó en el Instituto de Hermanos Carmelitas de la Enseñanza en el mes de julio de 1915, con diecinueve años de edad. El día primero del año 1917 hizo su profesión religiosa, permaneciendo durante un año en la casa general del Instituto.

Fotografía del Beato Buenaventura Toldrà Rodón.

Fotografía del Beato Buenaventura Toldrà Rodón.

Posteriormente, fue trasladado al colegio de Vendrell donde estuvo hasta el año 1921, regresando a Tarragona donde continuó su labor de profesor. Fue hombre de confianza del Hermano Goatas – que era el decano de los Terciarios Carmelitas -, un hombre leal y fiel al Instituto, como lo demuestra el hecho de que con sólo veintiocho años de edad, fue encargado de conservar el patrimonio del mismo.

Estaba en Tarragona cuando estalló la Guerra Civil y el día 21, junto con otros tres compañeros de su Congregación, se refugió en la casa que sus padres tenían en la calle de Nuestra Señora del Claustro. El día 25 se presentó un pelotón de la FAI buscando a un hermano suyo que era sacerdote, y al confesar los cuatro que ellos eran religiosos, fueron detenidos. Al despedirse de su madre, le dijo: “Madre, todo esto sea por amor a nuestro Señor. Si ya no nos vemos aquí, nos veremos en el cielo”. Como el resto de sus compañeros, estuvo encarcelado cuatro meses en el barco-prisión Río Segre, siendo fusilado también el mismo día junto a las tapias del cementerio de Torredembarra.

Actualmente está sepultado en la iglesia-santuario Monte Carmelo junto al sarcófago que contiene los restos del Beato Francisco Palau, fundador del Instituto.

Beato Julio Alameda Camarero
Había nacido en Castroceniza (Burgos), el día 28 de mayo del año 1911, siendo hijo de padres labradores. Fue bautizado dos días más tarde. El 30 de junio de 1923 recibió el sacramento de la Confirmación y tres años más tarde, en abril de 1926, ingresó en el noviciado de Tarragona, siendo acompañado por el párroco de Covarrubias. Hizo su profesión religiosa en el año 1928. En Tarragona ejerció su ministerio apostólico.

Fotografía del Beato Julio Alameda Camarero.

Fotografía del Beato Julio Alameda Camarero.

El 21 de julio de 1936, junto con los demás miembros de su comunidad – menos el superior general Cosme Ocerín, que estaba muy enfermo – se refugió en la casa de los padres del Hermano Buenaventura, siendo apresados – como ya hemos relatado – el día 25 y encarcelados en el barco-prisión Río Segre, del que saldría para ser fusilado. Durante su encarcelamiento, sentía especial consuelo y fortaleza en el rezo diario del santo rosario.

Cuando el comandante del barco bajó a la bodega del mismo buscando a los que tenían tonsura, aunque pudo librarse, dijo: “Soy religioso ante Dios y ante los hombres”. Aunque esta confesión fue la confirmación de su sentencia de muerte, uno de los milicianos, que era amigo de los Carmelitas, consiguió que no los incluyeran en la lista de los que iban a ser fusilados. Al darse cuenta los cuatro religiosos que no estaban incluidos en esa lista, de común acuerdo dijeron: “Nosotros somos carmelitas”, por lo que fueron incluidos en la fila de sentenciados. Junto con sus hermanos de religión y otras veinte personas más, fue fusilado en las tapias del cementerio de Torredembarra. Actualmente está sepultado en el coro de la Iglesia del Carmen de Tarragona.

Beato Luís Domingo Oliva
Era natural de Reus (Tarragona), donde nació el 11 de enero del año 1892, siendo hijo de dos labradores avanzados en edad. Al ser bautizado se le impusieron los nombres de Luís Salvador Antonio. Con catorce años de edad, en 1906, ingresó como postulante en el Instituto de Hermanos Carmelitas de la Enseñanza, llegando a ser profesor auxiliar con solo dieciocho años de edad, en el año 1910.

Ilustración del Beato Luís Domingo Oliva.

Ilustración del Beato Luís Domingo Oliva.

Participó como delegado en el Capítulo General de Tarragona celebrado el 25 de septiembre del 1920, lo que quiere decir que su profesión religiosa la realizó antes de 1910, ya que las Constituciones del Instituto exigían un mínimo de profesión de diez años para poder ser miembro del Capítulo.

Siempre permaneció en el colegio de Tarragona a excepción de un breve período de tiempo que lo pasó en Vendrell. Destacó por sus eficientes métodos pedagógicos, por su austeridad de vida y por las buenas relaciones que mantenía con los frailes Carmelitas Descalzos. Tenía cuarenta y cuatro años de edad cuando fue apresado junto con sus compañeros y encarcelado durante cuatro meses en el barco Río Segre, del que salió para ser fusilado el día 11 de septiembre en las tapias del cementerio de Torredembarra. El 14 de noviembre de 1941, sus restos fueron trasladados a la iglesia de los Carmelitas Descalzos de Tarragona, donde permanecen.

En la actualidad, este Instituto Religioso al que pertenecieron estos cuatro beatos mártires no existe. El último Hermano Carmelita de la Enseñanza fue el hermano Francisco Navarro Bonilla, superviviente de la masacre de 1936. Aunque no fue asesinado, sí fue encarcelado y torturado, aunque gracias a la intercesión de sus padrinos de profesión religiosa, fue finalmente liberado. Sus graves heridas hicieron que estuviera ingresado en el Hospital de San Pablo y Santa Tecla hasta finales de 1939. Terminada la guerra y recuperada su salud, puso todo su empeño en reconstruir el Instituto, pero todo resultó inútil debido a “determinados intereses eclesiásticos”. En 1945, el hermano Francisco reclamaba los derechos de su Instituto ante el arzobispado tarraconense e incluso ante la Santa Sede, pero de nada le sirvió. Sólo consiguió el derecho a poder trasladar los restos mortales del Beato Francisco Palau – fundador del Instituto – desde el cementerio hasta la casa madre de las Carmelitas Misioneras Teresianas, fundadas también por el Padre Palau.

Convento de carmelitas descalzos de Tarragona. Sepulcro de tres beatos carmelitas descalzos y tres beatos terciarios carmelitas de la enseñanza.

Convento de carmelitas descalzos de Tarragona. Sepulcro de tres beatos carmelitas descalzos y tres beatos terciarios carmelitas de la enseñanza.

Con sesenta y dos años de edad y extenuado por tanta lucha, el hermano Francisco ingresó como Carmelita Descalzo, emitiendo sus votos perpetuos como tal, el 8 de febrero de 1954. Murió en Barcelona el 26 de enero de 1959.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

15 pensamientos en “Beatos mártires Terciarios Carmelitas de la Enseñanza

  1. Meses en un barco sufriendo los calores que se encierran. Pobres hombres que difícil sufrimiento. Antonio desapareció el instituto por cuales motivos?

    • ¿Cómo te lo explico sin herir a nadie? Simplemente: porque no le interesó ni al arzobispado de Tarragona ni a la Santa Sede. Desde luego, no por falta de vocaciones ni por falta de empeño del hermano Francisco Navarro.

  2. Como Emmanuel ya ha preguntado lo que yo también me pregunto, simplemente comentar que hasta la fecha desconocía el uso de un barco como prisión. Creo recordar que entre las Teresianas está la Beata mártir Mercè Prat, de la que hablaré un día, y no sé si alguna otra. Tengo una pariente que pertenece a este Instituto y es maestra en Barcelona.

    • Pues en uno de los últimos artículos “ensalada” recordarás que hablaba de este tristemente célebre barco-cárcel contestando a una pregunta sobre el barco Río Segre.

    • Un barco-cárcel tristemente famoso hubo en las costas francesas de Angulême, en tiempos de la Revolución francesa, de lo cual el “Martirologio Romano” (edición española de 2007) da cuenta de una gran cantidad de mártires (beatificados): murieron martirizados hacia 1792-94, aproximadamente. De ellos hay tres carmelitas descalzos franceses beatificados hacia 1995.

  3. A mi se me viene a la cabeza otra cosa. ¿en qué regiones de España los mártires murieron de forma más atroz? Digo algunos fueron pronto fusilados, pero otros no.

    • Asesinatos horrorosos se cometieron en muchas partes: ahogarlos en el mar, prenderles fuego con gasolina, echarlos en hornos de cal, moribundos echarlos como comida a los cerdos, moribundos tirarlos al fondo de una mina, mutilaciones de genitales y otras barbaridades más y se hicieron en distintas partes de España, aunque quizás de manera más cruenta en la zona del Levante español. Digamos que – y perdón por la expresión – quién fue fusilado sin más, llevó las de ganar.
      ¡Y estamos hablando de Europa en el siglo XX!

      • Hemos comentado en reiteradas ocasiones la tremenda “suerte” de quienes fueron ajusticiados sin más por un disparo certero y no tuvieron que sufrir otros suplicios que sólo leerlos te ponen los pelos de punta. Entre el catálogo de torturas horrendas las hay más propias de películas de terro que de ejecuciones sumarias.

        • Llevas razón, Salvador.
          Quiero aprovechar este comentario para explicar mejor, algo que ya se dice en el artículo: santuario Monte Carmelo, donde hoy reposan los restos del Beato Buenaventura, es la iglesia de las Carmelitas Misioneras Teresianas de origen común a los Hermanos y nacidas como Congregación de Hermanos y Hermanas con las mismas Constituciones, aprobadas en el arzobispado de Tarragona 20 julio 1872 y presentadas allí por el Fundador beato Francisco Palau con este fin en febrero de ese año.

  4. Precisamente por ese articulo ensalada que mencionas, yo conocí a estos Beatos mártires y al barco-cárcel Río Segre.
    Si ya de por si misma una cárcel es triste, fría, oscura,etc. No me quiero imaginar los días de amargura que soportaron los beatos y los demás compañeros en ese barco-cárcel.
    Hace unos días los PP. Carmelitas Descalzos de Tarragona me hicieron llegar información de estos beatos, y cuando vi por primera vez ese bonito icono de los mártires, pensé que los cuatro beatos eran Hnos Pasionistas.
    Como se ve en la primera fotografía que documenta el artículo, el habito de los Terciarios Carmelitas de la enseñanza es muy parecido al de los Pasionistas ( o por lo menos así lo parece en el icono). En otras fotos del Beato fundador Padre Palau he visto que el habito no es el como el de Ellos.

    Gracias Antonio por este artículo de nuestros mártires, y por las fotos que me mandaste en su día de todos los Beatos y del Beato Fundador.

    • La verdad es que vivir cientos de personas hacinadas en las bodegas de un barco, sin aseo alguno, ni lugar donde descansar decentemente, pasando hambre y sed y calor (era verano) y así, varios meses, debió ser terrible, pero ese es el uso que le dieron a ese barco, supongo que porque las cárceles se les quedaron pequeñas.

      Tu sabes que el icono de arriba es parte de un icono más grande donde aparecen todos los mártires carmelitas de la Provincia de Cataluña y Baleares y llevas razón: hay un cierto parecido entre el hábito de estos mártires y el de los pasionistas.

      Nos queda por hablar de los demás mártires carmelitas y del Beato Palau. Anímate y hazlo tu de algunos.

  5. Toño,
    Conozo un poco la obra del Beato Francisco Palau, lo conocía como fundador, mas no tenía el conocimiento que lo fuera de dos ramas, a la que pertenecían estos Beatos y que desafortunadamente ya no existe.
    La educación de los adultos a he considerado siempre muy útil, gran apostolado ha de haber sido este, que no es lo mismo que dar catecismo.
    Me llama la atención que se haya comentado sobre el arco prisión como si fuera el primer caso o el único en esta guerra. Hasta donde he leído, hubo más barcos con idéntico fin, si mal no recuerdo, hay el caso de un par de Obispos mártires ya beatificados que también pasaron por idéntica prueba aunque tal vez no con la misma duración. En este tenor recuerdo el Barco Deux Asocies en Angers, donde también murieron muchos sacedotes durante la Revolución Francesa y hoy ya son Beatos.
    Saludos.

    • Si, te estás refiriendo a los beatos mártires Manuel Medina Olmos, obispo de Guadix y Diego Ventaja Milán, obispo de Almería que estuvieron prisioneros en el barco Astoy Mendi y en el acorazado Jaime I

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