San Francisco de Sales, obispo de Ginebra y Doctor de la Iglesia (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del Santo en un lienzo de autor anónimo (1677).

Detalle del Santo en un lienzo de autor anónimo (1677).

Su espiritualidad
Para tener una idea de cual fue la estatura moral de San Francisco de Sales y qué grado de santidad alcanzó, no debemos fijarnos sólo en su enorme actividad apostólica, sino que es necesario conocer sus obras. Sólo así puede conocerse a esta figura tan fascinante. Se le ha definido como el santo de la dulzura, de la amabilidad y del optimismo, virtudes que ejercitó con el contacto diario con multitud de personas, ya fueran pobres o nobles, ya fueran amigos o adversarios: siempre mostraba una gran mansedumbre y una infinita caridad. San Francisco de Sales fue un hombre de acción, pero con un temperamento conciliador, condescendiente e incluso afectivo, siempre dispuesto a ceder cuando se ponían en juego los derechos de Dios, siempre considerando a los demás, de manera benevolente y paternal, siempre dispuesto a descubrir el lado bueno de cada persona.

Un rasgo característico de su espiritualidad es su forma de escribir: desde sus primeras cartas espirituales hasta las últimas se ve un mismo método, idénticas afirmaciones que con el tiempo y la experiencia fueron madurando. Esto es un signo evidente de una claridad de enfoque, de un carácter fuerte y tenaz y de una gran seguridad en la finalidad que perseguía.

Algunos intolerantes de su tiempo lo acusaron de rendirse ante los calvinistas, ya que en ellos sólo veían a un enemigo al que combatir y destruir. Sin embargo, San Francisco los llamaba hermanos y no lo hacía para ganarse su simpatía, sino porque lo sentía profundamente y sobre todo, porque a través de la fe, venía en ellos a unos hermanos, hijos de Dios como él mismo lo era, a los cuales había que salvar. Todos podían ver en él un amor sobrenatural hacia todos, tema en el que incidí en el artículo de ayer.

San Francisco y la Virgen. Lienzo de Janez Valentin Metzinger, Galeria Nacional de Eslovenia.

San Francisco y la Virgen. Lienzo de Janez Valentin Metzinger, Galeria Nacional de Eslovenia.

Para llegar a tal grado de heroísmo, siempre estuvo en un continuo ejercicio espiritual. Lo tuvo muy claro desde pequeño y por eso decidió adquirir la formación que obtuvo, decisión que siempre se mantuvo incluso cuando era obispo. Todos los días dedicaba una hora a la meditación, dos horas al estudio, recitaba al completo el Breviario, celebraba devotamente la Santa Misa, hacía examen de conciencia y cada dos o tres días, se confesaba. Y después, el trabajo: intensa correspondencia, recibir a toda clase de personas, dedicarse al ministerio del confesionario, a la predicación, a visitar a los enfermos y a los presos… Una forma de vida así no se improvisa y no es fácil mantenerla en el tiempo, pero él lo hizo porque tenía una profunda fe y confianza en Dios y un exquisito amor a sus semejantes. Ésta fue su personalidad: sus actuaciones, sus enseñanzas, sus sermones y sus escritos.

Pero avancemos algo más. En el artículo de ayer dijimos que durante su estancia en Dijón para predicar durante la Cuaresma del año 1604 conoció a Santa Juana Francisca de Chantal, una piadosa viuda que tenía cuatro hijos, pero que estaba muy atormentada por culpa de los escrúpulos y porque no encontraba fácilmente a un buen director espiritual. Se lo propuso a Francisco y él lo aceptó a los seis meses y así comenzó una de las más espléndidas amistades espirituales en toda la historia de la Iglesia. Como ella no encontraba la paz espiritual sólo con las cartas que Francisco le escribía, tuvo una serie de charlas con él en el Castillo de Sales al año siguiente. En estos coloquios, Francisco pudo comprobar la grandeza del alma de Juana Francisca y sus deseos de abrazar la vida religiosa. Lenta y gradualmente la fue dirigiendo hacia su destino definitivo. Ella quería entrar en el Carmelo de Lyon, pero Francisco se lo desaconsejó y en el 1607 le mostró su intención de fundar en Annecy una nueva orden femenina.

Juana Francisca tuvo que superar diversas dificultades para poder seguir los consejos del obispo: tenía cuatro hijos, su padre era muy anciano y ni siquiera Francisco era muy propenso a las decisiones que ella iba tomando. La intervención firme y decidida de Francisco rompió aquella inercia y así, el 29 de marzo de 1610, Juana abandonaba definitivamente su casa. La nueva congregación religiosa nacía oficialmente el 6 de junio de aquel año en un pobre apartamento de Annecy, llamado la “Galería”. Con Juana entraron en el noviciado sólo dos jóvenes: Carlota Brèchard y Jacqueline Favre, pero algunos meses más tarde se les unieron otras jóvenes.

El Santo y las primeras Visitandinas. Anónimo del siglo XVIII. Iglesia de san Luís en L’Ille (Francia).

El Santo y las primeras Visitandinas. Anónimo del siglo XVIII. Iglesia de san Luís en L’Ille (Francia).

En un principio, Francisco no sabía bien qué nombre darle al nuevo Instituto. No le disgustaba el nombre de “Hijas de Santa Marta”, ni el de “Oblatas de la Santísima Virgen”, pero se decidieron por el de “Congregación de la Visitación de Nuestra Señora”. Este nombre llevaba implícito un programa: unir la vida contemplativa comunitaria con una vida activa de ejercicio de la caridad con los pobres y enfermos. En aquellos tiempos, en Francia, esto era una innovación ya que no se concebía que una orden femenina no fuera exclusivamente de clausura. Francisco tenía “in mente” una cosa más simple: una congregación compuesta por viudas y jóvenes que, bien por vocación o por debilidades físicas, no pudieran soportar las grandes penitencias que se hacían en los conventos, pero que aun así, querían llevar una vida religiosa en común. Era una forma de hacer más soportable la vida religiosa, era una especie de síntesis entre las vocaciones de Marta y de María.

Se estableció que las hermanas tenían que dedicar una hora por la mañana y otra por la tarde a la oración, que tenían que rezar el “Oficio Parvo” y que el resto del día, o sea, la mayor parte del día, tenían que dedicarlo a atender a los pobres y a los enfermos. Las mortificaciones corporales tenían que ser moderadas, porque lo importante era la intensa vida espiritual y la mejor forma de acrecentarla era mediante la caridad con el prójimo. No importaba tanto la cantidad de oraciones, sino el recogimiento interior, la pobreza de espíritu, la caridad con los demás.

Los comienzos de la nueva congregación no fueron fáciles. A las dificultades materiales había que unirle la oposición de algunos jerarcas a este nuevo modo de vida, pero Francisco no las abandonó en ningún momento ni en ninguna circunstancia: en 1613 les consiguió una casa más grande, las defendió contra algunos ataques y sobre todo, las estimuló para que llevaran una intensa vida espiritual y de trabajo compensada con algunos entretenimientos lúdicos.

Las constituciones quedaron finalmente redactadas en el año 1615, después de un contraste de opiniones con el arzobispo metropolitano de Lyon, Dionisio Marquemont. En 1613 un grupo de mujeres de su diócesis, lideradas por Isabel Arnauld de Gouffiers, habían constituido una casa en Lyon según el reglamento de la Congregación de Annecy. Mientras Francisco y Juana estaban muy satisfechos porque su Congregación se extendía, el arzobispo lionés puso una condición para dar su aprobación diocesana: en su diócesis sólo admitía monjas de clausura, prohibiendo expresamente las visitas a los pobres y los enfermos. San Francisco se entrevistó con él, pero ante la obstinación del metropolita Marquemont, tuvo que aceptar su decisión, lo que causó una gran pena en Santa Juana Francisca. Dio a su Congregación la regla de San Agustín, adjuntándole unas Constituciones y un Manuel de costumbres, por el que les permitía mantener su forma de vida conforme ellos habían previsto.

Monumento al santo en Annecy (Francia).

Monumento al santo en Annecy (Francia).

En el año 1616, valiéndose de su amistad con el cardenal Belarmino (San Roberto Belarmino), pidió a la Santa Sede la aprobación de su nueva Congregación. Su solicitud iba avalada por el duque Carlos Emmanuel y por su hijo, el cardenal Mauricio de Saboya, teniendo respuesta afirmativa mediante un Breve Pontificio de 1618 que reconocía el nuevo Instituto. Una vez aprobado, se desarrolló con celeridad y así, a la muerte de San Francisco de Sales, la Congregación de la Visitación de Nuestra Señora tenía trece casas abiertas. Él no pudo conseguir plenamente su primitivo diseño de una congregación activa, pero puso la semilla que germinó pocos años más tarde, cuando San Vicente de Paúl fundó a las Hijas de la Caridad.

Santa Juana Francisca de Chantal afirmaba que antes de encontrarse con San Francisco de Sales, aunque llevaba una vida piadosa, nadie le había hablado jamás de la necesidad de tener un director espiritual. Ésta es sin duda una de las características de nuestro santo. Él lo sentía como una obligación que tenía todo sacerdote y todo obispo y así lo escribía como prefacio en su obra “La vida devota”: “Confieso que se necesita esfuerzo para dirigir a las almas, pero es un esfuerzo que consuela, es un esfuerzo que alegra el corazón y que lo recrea con la suavidad que le comunica la otra persona”. Él tenía claro que toda persona necesitaba un maestro espiritual, que esto no era un lujo que sólo pudiesen permitirse los contemplativos, sino que era un arma a usar por todo aquel que quisiera vivir una vida cristiana.

Hay quienes han visto en esto una especie de reacción al individualismo religioso promovido por el protestantismo, pero esto no es cierto, ya que era el fruto de una experiencia muy personal. Decía que “el director espiritual es un tesoro de sabiduría para nuestras penas, tristezas y caídas; es un bálsamo consolador que alegra nuestros corazones cuando están enfermos espiritualmente” y “si cuando nuestro cuerpo está enfermo, vamos al médico, ¿por qué esto no debe hacerse cuando enferma nuestra alma?”. Según él, “las relaciones que deben existir entre el director espiritual y el penitente, tienen que basarse en la sinceridad y en la fidelidad, en una confianza sin límites combinada con un sagrado respeto… en una palabra: debe ser una amistad fuerte y dulce, santa y sagrada, espiritual y divina”. En realidad, cuando él decía cómo debía ser un director espiritual, se estaba describiendo a sí mismo. Él sabía que era un instrumento en las manos de Dios y sabía también que era realmente el Espíritu Santo quien operaba en la intimidad del alma.

Traslado de las reliquias del santo en el año 1911.

Traslado de las reliquias del santo en el año 1911.

En el artículo de mañana terminaremos hablando de su obra, de sus escritos.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– CIONI, R., “Vita di San Francesco di Sales”, Florencia, 1942.
– DE LA HOZ, F., “San Francisco de Sales. Obras selectas”, Escuela gráfica salesiana, Sevilla.
– GONZÁLEZ, E., “La perfección cristiana según el espíritu de San Francisco de Sales”, Madrid, 1953.
– VAN HOUTRYVE, “El amor al prójimo según San Francisco de Sales”, París, 1944.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum, tomo V”, Città N. Editrice, Roma, 1991.

Enlaces consultados (21/01/2014):
http://www.diocese-annecy.fr/
http://vistation-lourdes.webnode.fr/
http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Francis_de_Sales

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

13 pensamientos en “San Francisco de Sales, obispo de Ginebra y Doctor de la Iglesia (II)

  1. Antonio

    De todo esto que nos hablas tengo una rapidísima duda. Originalmente y oficialmente es una congregación que no pone o no debería de poner pretextos ante mujeres que quieran ingresar a esa congregación; ya sean viudas, mujeres grandes de edad, de alguna u otra forma con alguna enfermedad. Pero yo que las conozco porque en mi diócesis existen estas religiosas, no son muy bien vistas lamentablemente. Porque si hacen todo esto que te digo, pero como suelen salir mucho de su “monasterio” ya que a un lado está la cruz roja y llevan la comunión a enfermos, hacen ornamentos, catequesis, visitan enfermos y pobres entre otras cosas no las veía bien el anterior obispo puesto que les pedía y exigía clausura. Así que mi duda va enfocada a eso. ¿Deben o no estar en monasterios de clausura? y lo digo porque originalmente no eran para eso, ese no es el carisma en sí de esta congregación, solo por los ($@6%) de un prelado que quiere imponer cosas. ¿Deben o no dirigirse a su primitivo carisma?

    Con respecto a la necesidad de un director espiritual, todo esto que nos relata el propio santo, la necesidad de santa Francisca de Chantal que no la llenaba el hecho de mantener una relación por cartas, sino el contacto físico es esencialmente importante y que prácticamente yo no veo en ninguna Iglesia que conozco que el cura o los vicarios ejerzan semejante oficio, si ya es difícil el hecho de que quieran confesar, nula veo la posibilidad de que sean directores espirituales.

    Creo que a parte de Santa Juana Chantal, está Santa Margarita María y unas mártires españolas de los años 30s creo que si mal no recuerdo o desmiénteme Antonio, estás mártires están sus reliquias en aquel monumento faraónico que construyó Franco que no es bien visto por los españoles tengo entendido.

    • Pues la verdad es, Emmanuel, que esta Orden de la Visitación se destaca por no poner muchas restricciones a la hora de admitir a quienes quieren ingresar en ella. No se que pasará ahí en México, pero este no es uno de sus “fallos”.
      Es verdad que podríamos considerarla como una orden monástica, en contra de los iniciales deseos de San Francisco y Santa Juana Francisca, pero ya he explicado en el artículo cómo se vieron abocados a modificar en parte sus normas, por la terquedad del arzobispo de Lyón. De todos modos, quizás en unos lugares más que en otros, compaginan la vida contemplativa con una vida activa de servicio en el campo de las obras sociales.

      Por otro lado, estoy de acuerdo contigo en que si quieres ponerte en las manos de una persona santa que te dirija espiritualmente, tiene que haber cercanía, trato personal, no es normal hacerlo a través de cartas, pero ten en cuenta que durante un cierto tiempo, ellos no vivían en la misma ciudad y la única forma de tener contacto permanente era el carteo.

      Y en cuanto a las siete beatas mártires españolas de la Visitación, asesinadas en Madrid el 18 de noviembre de 1936 te diré que las reliquias de cuatro de ellas están en el monasterio de la Visitación de Madrid y que en el Valle de los Caídos están en un columbario las de las beatas María Cecilia, María Ángela y Josefa María.

  2. Toño:
    La espiritualidad de San Francisco de Sales, a mi parecer, no es sino el resultado de una entrega total a Dios en la práctica de su ministerio sacerdotal y decoración y de su dedicación a resultas de ello al prójimo.
    Frases como “Nada pedir, todo aceptar”, “Se atraen más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre” y “un santo triste es un triste santo” nos refieren la profunda ciencia y caridad de este Santo. Espero mañana poder comentar DM sobre sus escritos.
    Termino contando una anécdota sobre como pienso que era un ser humano con emociones y sentimientos como cualquiera de nosotros. Alguna ocasión durante un sermón, al referirse sobre uno de los padres de la reforma, no recuerdo si Calvino u otro, se refirió a el diciendo: “ese malnacido”. La gente presente, que nunca lo había escuchado decir alguna frase violenta se asustó y todos se santiguaron asustados.
    Por otro lado, en una ocasión tuvo una entrevista con Teodoro Beza, sucesor de Calvino. Casi lo convirtió de no haber sido por los compromisos del reformista.
    San Francisco de Sales era fuego, pasión, acicate. Pero humano, muy humano, gracias a Dios.
    Saludos.

    • Humberto,
      Esas frases: “Se atraen más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre” y “un santo triste es un triste santo” son dos dichos españoles que yo no sabía que tuvieran sus orígenes en San Francisco de Sales. Tampoco tenía conocimiento del improperio lanzado al calvinista en el sermón al que haces referencia y que desde luego iba en contra de su manera se pensar y de actuar. Todo esto me hace pensar que debo leer más a fondo algún libro que cuente anécdotas de su vida, aunque – valga la expresión – no sea un “libro hagiográfico” propiamente dicho. Muchas veces, las biografías populares traen detalles que en otras esferas se nos escapan.

  3. Yo creo que cualquier persona “mete la pata” de vez en cuando y si es un Santo lo hace parecer más “normal”, como cualquiera, y por eso me gusta más. Entre otras, dos cosas que me gustan de San Francisco de Sales son tratarse con todo el mundo y la idea de ACOMPAÑAR espiritualmente. Mal vamos cuando sólo se habla y no se escucha, no se conoce: En España llevamos unos años con mucho descontento y asambleas en las calles ¿cuántas asambleas tenéis en la parroquia donde se fomente que todos hablen? ¿qué es un sínodo diocesano?…Y pasando a mayores ¿cómo se toman las decisiones?
    Volviendo al tema del día, no me gusta el término director espiritual, ¿me tiene que dirigir?. ¡No¡. Si acompañar, aconsejar, animar, compartir… La fe, como la vida, sale de uno mismo pero se vive juntos y es bueno (y sano) hablarlo en un grupo y con alguien que sepa algo más o tenga más experiencia u otras distintas. ¿No es eso lo que hace Antonio Barrero en este blog? Importante y difícil papel pero igual de importantes son las aportaciones de todos los demás, lo hacéis entre todos.

      • Mariam,
        ¿Facilitan el clero y la jerarquía el que en las parroquias se tomen decisiones contando con el sentir de la mayoría de los feligreses? ¿Es la Iglesia una institución asamblearia? Sabemos que no lo es, pero al menos si tendría que darse mucha más participación a los fieles, de manera muy especial, a los que están comprometidos de veras con su fe.
        ¿Ha llegado a tiempo a todas las parroquias las preguntas que el Papa Francisco hacía a los fieles para saber sus opiniones antes de tomar determinadas decisiones? ¿Todos los jerarcas se han tomado con el mismo entusiasmo este tema? Yo te puedo asegurar que no, que hay quienes están acostumbrados al ordeno y mando y de ahí no los sacas ni aunque los fundieras de nuevo. Esto es lo que hay y hasta que no seamos capaces de cambiarlo, la Iglesia seguirá sufriendo una sangría de fieles, aunque nos pese y a algunos les cueste reconocerlo.

        El término “director espiritual” es un término tradicional que no tiene por qué significar estrictamente lo que su nombre significa. Yo estoy de acuerdo contigo, en que esa persona santa a la que tu le confías tus problemas, debe acompañarte, aconsejarte, animarte, por usar la misma terminología que tu usas. No es un director de oficinas, de fábrica, sino que tiene que ser una persona cercana, accesible, de tu confianza y, a ser posible santa para que te aporte ideas evangélicas, te haga ver que el cristianismo es una religión de compromisos, no de ñoñerias y de compromiso con los demás, claro.

        Y en lo que dices sobre mi, solo decirte que soy el más viejo – en edad – de toda esta querida cuadrilla que hacemos el blog, colaboradores y lectores, pero que el ser el más viejo no supone, ni mucho menos, ser el que más tiene que enseñar o aportar, como prefieras. Yo aprendo todos los días de vosotros y por eso estamos tan interesados en que haya la máxima participación. Yo te ruego que sigas participando y aportando.

  4. Mi sarcástico aplauso para el obispo tocanarices y metomentodo que no permitió a estas monjas estar fuera de la clausura porque a la Iglesia, el modelo de mujer que le gusta -y que le sigue gustando hoy, aquí y ahora- es la mujer callada y en casa, con la pata quebrada. Quien dice en casa, dice en convento. Menos mal que acabaron llegando las Hijas de la Caridad y hoy en día las religiosas pueden hacer misión y apostolado, pero aún queda mucho por hacer. Reconocer plenamente la dignidad de la mujer -más allá de la única dignidad que sabe reconocerle: la de virgen, o esposa, o madre, y sanseacabó- es una tarea pendiente de ésta y de todas las Iglesias, salvo excepción de alguna protestante.

    Sobre las siete mártires visitandinas tengo previsto escribir pronto, aunque estoy a la espera de hacerme con un monográfico más completo sobre ellas.

    • Si, ese es un tema que tienes pendiente y “que nos debes”, así como sobre las “beatas mártires carmelitas de Guadalajara”, que fueron las primeras en ser beatificadas.
      Yo ¿que quieres que te diga sobre el tema de la mujer en la Iglesia, si sabes que pienso como tu? Quiere hacerse una teología de la mujer, pero ¿quienes la van a hacer? ¿Los hombres? Porque si es así, vamos listos.
      Cuando veo las imágenes de la consagración de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, donde a nivel litúrgico, las mujeres solo tuvieron el papel de fregona, limpiando el aceite de la consagración del altar, se me cae la cara de vergüenza. Si la mujer no participó en nada más, ¿no pudieron hacer de fregona algunos de los varones concelebrantes?
      Yo confio en el Papa Francisco, pero el verdadero cambio que quiere darle a la Iglesia se verá cuando se tome alguna decisión importante sobre el papel de la mujer y se ponga al servicio de la justicia a los pederastas. Mientras, será labor cosmética.

      • Ay, Antonio, ¿qué dices? ¡Si sobre las carmelitas de Guadalajara ya he escrito! 😉 http://www.preguntasantoral.es/2012/07/beatas-martires-carmelitas-de-guadalajara/

        Tengo pendientes las visitandinas y muchas otras mártires de la guerra civil, eso sí, pero iré ocupándome de ellas poco a poco. Son artículos muy costosos de hacer y estoy francamente decepcionada con el último que dediqué a las Hijas de la Caridad de Leganés en diciembre, donde esperaba mucha más participación y comentario. Pero bueno, prometo ir poco a poco hablando de todas.

        Me dices eso de que a las mujeres sólo se les permitió fregar en la consagración de la Sagrada Familia y me pongo mala. Está claro que una teología sobre la mujer no la pueden hacer sólo hombres, y depende de qué hombres. ¿Y el tema de las Doctoras de la Iglesia? ¿No da vergüenza que a estas alturas siga habiendo tan pocas, cuando han existido mujeres como Angela da Foligno, Margherita da Cortona, Edith Stein y muchas otras que merecen un puesto entre los Doctores, pero que no están ni se las espera? Y no sigo que me enciendo. La culpa la tienen también muchas mujeres -religiosas y laicas- que consienten este papel denigrante y que se pasan la vida de criadas y fregonas de curas y parroquias, pensando que con eso sirven a Dios y a la Iglesia y ya está todo hecho. ¡Por no hablar de esa italiana que ha escrito ese libro títulado “Cásate y sé sumisa”! ¡Qué pena, Señor! Y luego miramos por encima del hombro a los musulmanes. Quien esté libre de pecado…

        • Yo como lectora, te agradezco todo el esfuerzo que haces y hacéis al realizar los artículos ¡recomiendo la página¡ Entiendo que cuesta hacer comentarios si dudas de lo que puedes aportar pero ahí tenéis el número de lectores y visitas. Me cuesta digerir mucho el tema de los mártires y más los cercanos y recientes de la guerra civil porque es un tema que aún discutimos en casa en la mesa: excavar en las fosas comunes, reconocer oficialmente a los mártires, oir otra versión…Vivo en un pueblo de 100 habitantes que fue muy castigado en la guerra y hace dos años un historiador ofreció hacer una charla del tema y no se hizo porque, en general, se sigue prefiriendo olvidar, dejar pasar el tiempo
          Se que esa no es tu postura. Pero en el día a día es un tema que aún duele

          • Ana Maria,
            ¿Que te digo?: lapsus, despiste o chocheo de la edad? Es verdad que se escribió de ellas, pero son ya tantos los artículos publicados, que a veces se pierde el hilo y mira que es fácil localizarlos en el blog.

            Mariam,
            Quienes dicen que reabrir el tema de la Memoria Histórica no ayuda a cicatrizar las heridas aun abiertas de la guerra civil, o son unos cínicos o siguen pensando que hay también clases entre los muertos: de primera (los azules) y de segunda (los rojos).
            En mi casa tenemos un caso: a un hermano de mi madre lo mataron por ser concejal comunista en el Ayuntamiento de Huelva y fíjate qué clase de persona sería que, gracias a él, los mineros no le prendieron fuego a la iglesia onubense de la Milagrosa. Pues ni aun así se salvó de morir fusilado. Lo bueno – perdona la expresión – de Huelva es que a todos los fusilados los enterraron un una misma fosa y hace muchos años se les hizo en ella un monumento conmemorativo en el que anualmente se les rinde homenaje, incluso a nivel institucional.

          • Gracias por tu aprecio, Marian. Comprendo tus sentimientos respecto al tema de la guerra, que son generalizados en España, pero como bien dice Antonio, no se puede seguir así. Hay que hacerse violencia para mantener la memoria de los que murieron injustamente. Si por estar nosotros cómodos, no hacemos nada y se van muriendo los que sí podían darnos detalles o indicarnos dónde desenterrar a los muertos, luego, ¿quién lo hará? ¿Quién los recordará? Todo es Historia. La momia de Tutankhamón y los muertos de la guerra, las ruinas de Micenas y los campos de concentración nazi, los templos de Khajuraho y las pilas de cráneos de los fallecidos por la dictadura del Jemer Rojo. Todos deben ser conservados y recuperados para las generaciones futuras. Si no, ¿qué les dejaremos a nuestros hijos? ¿Un legado de olvido y mediocridad? Dios no lo quiera.

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