Santos y las Cuarenta Horas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa devocional del Beato Juan Juvenal Ancina en adoración eucarística.

Estampa devocional del Beato Juan Juvenal Ancina en adoración eucarística.

Introducción
Cuando, antes del Concilio, no existía todavía la misa vespertina, en las iglesias, por la tarde, tenía lugar la llamada “función”: rosario, exposición del Santísimo, bendición eucarística. La vida de las parroquias se marcaba todos los días en este momento de adoración. Pero el culto eucarístico durante el curso del año llegaba a su culminación con la celebración de las “Cuarenta Horas”.

Los orígenes de las Cuarenta Horas se ubican en Milán, en el decenio entre 1527 y 1537. Era habitual antes que se dieran formas de oración y ayuno practicadas sobre todo durante la Semana Santa, de jueves a sábado, en recuerdo de las cuarentas horas transcurridas por Jesús en el sepulcro, según un cálculo que se atribuye a San Agustín. Pero en los años del terrible “Sacco” de Roma, bajo la amenaza de la guerra y de la peste, estas prácticas fueron celebradas también en otros momentos del año, hasta que en 1534 el eremita fray Buono de Cremona solicitó y obtuvo la autorización de unir a la oración de las Cuarenta Horas la exposición ininterrumpida del Santísimo. Tres años después, la idea fue retomada por San Antonio María Zaccaria, fundador de los Barnabitas, que propuso exponer de este modo la Eucarística en la catedral y después, por turnos, en todas las iglesias de Milán. La aprobación del Papa Pablo III, con el breve del 28 de agosto de 1537, tuvo el efecto de propagar rápidamente la práctica en toda Italia, sobre todo gracias al trabajo de los capuchinos, primero, y después de los pontífices, hasta la encíclica Graves et diuturnae con la cual Clemente VIII, en 1592, exhortó al pueblo a celebrarla en todas las iglesias de la ciudad para conjurar las guerras de religión que entonces campaban en Francia. La voluntad de hacerlo lo más solemne y festivo posible llevo a la realización de auténticas “escenografías” proyectadas para la exposición del Santísimo, que tuvieron no poca influencia para el posterior desarrollo del arte barroco.

Desde Italia, las Cuarenta Horas se difundieron rápidamente en toda Europa, para llegar hasta los Estados unidos a mediados de 1800. La tradición se ha mantenido viva hasta la segunda posguerra y los años del Concilio, perdiendo importancia pero sin desaparecer del todo.

Estampa devocional del Siervo de Dios Inocencio Marcinnò de Caltagirone.

Estampa devocional del Siervo de Dios Inocencio Marcinnò de Caltagirone.

“Recuerdo todavía con emoción, dice el cardenal Angelini, cuando estaba en el Seminario romano e íbamos con los compañeros a las Cuarenta Horas en San Juan, asegurando sobre todo los turnos de adoración nocturna. Las Cuarenta Horas eran uno de los momentos centrales en la vida espiritual de la gente, y eran como una prolongación más solemne de la “función” vespertina cotidiana. Estas celebraciones eran como un iceberg, del cual eran punta elevada de espiritualidad, también popular, muy popular; se podían encontrar fácilmente personas incultas, mas no ignorantes. Mi madre, por ejemplo, que ciertamente nada sabía de teología, pero razonaba mucho conmigo. Todas las tardes, en las parroquias de Roma, cuando sonaban las campanas en la bendición, ella me decía: “¡Ahora Él se muestra!”. Y se quedaba quieta, hiciese lo que estuviese haciendo”. “Sería hermoso retomar hoy las Cuarenta Horas”, añade el cardenal Angelini, “y que los obispos las mantuvieran. En realidad se siente la necesidad de tener, en nuestras ciudades ruidosas, un oasis de espiritualidad” (Giovanni Ricciardi).

Los Santos y las Santas de las Cuarenta Horas

San Antonio María Zaccaria
religioso, sacerdote y fundador
Cremona, 1502 – Cremona, 5 julio 1539

Martirologio Romano, 5 julio: San Antonio María Zaccaria, sacerdote, que fundó la Congregación de los Clérigos Regulares de San Pablo o Barnabitas con la intención de renovar la vida de los fieles y que en Cremona, en Lombardía, retornó al Salvador.

A él se deben las Cuarenta Horas públicas, con exposición del Santísimo Sacramento, y los toques de campana todos los viernes a las 15 h, que recuerdan la hora de la muerte de Cristo.

Estampa devocional de San Antonio María Zaccaria.

Estampa devocional de San Antonio María Zaccaria.

San Juan Leonardi
farmacéutico, sacerdote y fundador
Diecimo, Lucca, 1541 – Roma, 9 octubre 1609

Martirologio Romano, 9 octubre: San Juan Leonardi, sacerdote, que en Lucca abandonó la profesión de farmacéutico que ejercía para convertirse en sacerdote. Fundó allí la Orden de los Clérigos Regulares, dicha de la Madre de Dios, para la enseñanza de la doctrina cristiana a los muchachos, la renovación de la vida apostólica del clero y la difusión de la fe cristiana en todo el mundo, y por ello debió afrontar muchas tribulaciones. Puso en Roma los fundamentos del Colegio de Propaganda Fide y murió en paz en esta ciudad, agotado por el peso de sus fatigas. En Lucca impuso la promoción de la práctica de las Cuarenta Horas y de la comunión frecuente.

San Ciríaco Elías Chavara
religioso, sacerdote, cofundador
Kainakari (Kerala), 8 febrero 1805 – Konammavu, 3 enero 1871

Martirologio Romano, 3 enero: En el monasterio de Mannemamy en Kerala, India, San Ciríaco Elías Chavara, sacerdote, fundador de la Congregación de los Carmelitas de María Inmaculada.

Fue el primero en instituir en Kerala la adoración de las Cuarenta Horas.

San Francisco Caracciolo
sacerdote y fundador
Villa S. Maria, Chieti, 13 octubre 1563 – Agnone, Isernia, 4 junio 1608

Martirologio Romano, 4 junio: En Agnone de Molise, San Francisco Caracciolo, sacerdote, que, movido por una admirable caridad hacia Dios y el prójimo, fundó la Congregación de los Clérigos Regulares Menores.

Para promover el culto de la Eucaristía, estableció que los alumnos de su Orden, cada día y por turnos, se juntaran para adorar el Santísimo Sacramento. Quiso que este pío ejercicio fuera su principal distintivo. No dejaba nunca de exhortar a los sacerdotes a celebrar cada día la Misa y a los fieles a que comulgaran frecuentemente; de promover la exposición del Santísimo Sacramento en forma de Cuarenta Horas cada primer domingo de mes. Por su piedad eucarística los obispos de los Abruzzos lo nombraron protector del movimiento eucarístico de su región.

Estampa devocional de San Francisco Caracciolo. Óleo de Missori.

Estampa devocional de San Francisco Caracciolo. Óleo de Missori.

Beato Juan Juvenal Ancina
obispo
Fossano, Cuneo, 1 octubre 1545 – Saluzzo, Cuneo, 30 agosto 1604

Martirologio Romano, 30 agosto: En Saluzzo del Piemonte, el Beato Juan Juvenal Ancina, obispo, que fue de los primeros en entrar en el Oratorio de San Felipe Neri.

El Beato Ancina fue obispo de Saluzzo por unos pocos meses: justo el tiempo necesario para poner un poco de orden, refortalecer la fe, introducir la práctica de las Cuarenta Horas, favorecer el culto a la Eucaristía, combatir la herejía que se propagaba en el Piemonte desde la vecina Francia.

Beato José Baldo
sacerdote y fundador
Puegnago, Brescia, 19 febrero 1843 – Ronco all’Adige, Verona, 24 octubre 1915

Martirologio Romano, 24 octubre: En Ronchi en el Adige cercano a Verona, el beato José Baldo, sacerdote, que dedicado al ministerio pastoral, fundó la Congregación de las Pequeñas Hijas de San José para la asistencia de los ancianos y los enfermos; y la educación de los niños y los jóvenes.

El beato Baldo puso la Eucaristía como centro de la vida espiritual, divulgó el apostolado de la oración, inició el enseñamiento de la Doctrina Cristiana, en 1879 reordenó la Confraternidad del Santísimo Sacramento, instituyó las Cuarenta Horas y activó de nuevo la Compañía de la Doctrina Cristiana.

Siervo de Dios José Bernardi
sacerdote y mártir
Caraglio, Cuneo, 25 noviembre 1897 – Boves, Cuneo, 19 septiembre 1943

El Siervo de Dios, en Bersezio (en Valle Stura, a 1600 metros) era administrador parroquial y se convertirá en párroco a pleno título en septiembre de 1932. En esta pequeña comunidad (160 personas) el nuevo párroco no escatimó esfuerzo para animar la fe de todos: promovió las Cuarenta Horas, organizó procesiones, organiza viajes en esquí durante el invierno para llevar a la Misa un buen número de monaguillos en las capillas pobres de la parroquia. Después del “concurso canónico” se convirtió en el párroco de Boves.

Estampa devocional de San Juan Leonardi

Estampa devocional de San Juan Leonardi

Siervo de Dios Inocencio Marcinnò de Caltagirone
religioso y sacerdote
Caltagirone (CT), 24 octubre 1589 – 16 noviembre 1655

El Siervo de Dios promulgó el culto eucarístico en particular con el ejercicio de las Cuarenta Horas.

Sierva de Dios Leticia Zagari
virgen y fundadora
Nápoles, 20 septiembre 1897 – Herculano, 8 marzo 1985

Leticia Zagari inició en la iglesia de los Santos Apóstoles, en el centro histórico de Nápoles, su apostolado eucarístico con las solemnes Cuarenta Horas, con prácticas piadosas y educación religiosa, restaurando el latente culto a Jesús Eucaristía; integrándolo con la adoración personal en cualquier momento posible.

San Benito José Labre
laico y peregrino
Amettes, Francia, 26 marzo 1748 – Roma, 16 abril 1783

Martirologio Romano, 16 abril: En Roma, San Benito José Labre, que, invadido desde la adolescencia por el deseo de una áspera vida de penitencia, realizó fatigosas peregrinaciones a célebres santuarios, cubierto solamente por ropa pobre y rota, alimentándose sólo del alimento que recibía de la limosna y dando en todas partes ejemplo de piedad y penitencia; hizo de Roma la última meta de sus viajes, viviendo allí en extrema pobreza y oración.

Benito José Labre, el santo mendigo y peregrino, enterrado hoy en el cercano santuario de la Virgen del Monte, había hecho de las Cuarenta Horas el instrumento privilegiado de su santificación: “No había lugar tan lejano, escribía su confesor, el padre Marconi, no había lluvia tan fuerte, no había frío tan crudo, ni calor tan excesivo que lo pudiese detener, aunque iba con la cabeza descubierta, mal vestido y mal calzado en los pies. Pasaba los días enteros arrodillado ante Su altar. Su devoción hacia Jesús sacramentado no es posible de explicar. Ésta fue la que le mereció el nombre con el que era llamado por los que le conocían: el pobre de las Cuarenta Horas, porque lo veían a menudo en las iglesias donde el Santísimo Sacramento era expuesto a la veneración pública”.

Estampa con ex-indumentis de la Sierva de Dios Leticia Zagari. Fuente: www.delcampe.net

Estampa con ex-indumentis de la Sierva de Dios Leticia Zagari. Fuente: www.delcampe.net

Conclusión
“Señor Jesús, cuando me arrodillo ante la Eucaristía siendo el perfume de Belén, respiro el misterio de la humildad de Dios y siento vergüenza por el orgullo que hay en mí y que continuamente explota en rivalidad contra las personas y en vergonzosas guerras que ensangrentan al pueblo. Jesús, ¡dame una pizca de Tu humildad! Señor Jesús cuando me arrodillo ante la Eucaristía entiendo que Tú nos amas porque eres bueno y no porque merezcamos tu amor. En el Cenáculo todo hablaba de traición y Tú, con un gesto de puro amor, diste la Eucaristía a la humanidad: ¡a esta humanidad que continuamente Te traiciona! Jesús, ¡dame una pizca de Tu amor!”

“Señor Jesús, junto a la Eucaristía se oye el murmullo del agua que Tú derramaste sobre los pues de los apóstoles y, a través de ellos, la derramaste sobre los pies de cada uno de nosotros. Señor, me ruborizo por el egoísmo que aún habita en mí y sufro por el espectáculo del mundo de hoy, que multiplica frívolas diversiones en lugar de multiplicar las obras de misericordia. Señor, ¡dame un poco de agua de la Última Cena! Y danos sacerdotes santos: ¡sacerdotes enamorados de la Eucaristía!” (+ Card. Angelo Comastri)

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2014
* Ricciardi Giovanni – “Adesso si mostra” in 30 giorni (09/2007)
* sitio web de santuariosanluigi.it
* sitio web de 30giorni.it

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3 pensamientos en “Santos y las Cuarenta Horas

  1. Damiano

    Yo lo único que conocía a parte de la llamada Adoración al Santísimo un momento los jueves eran los llamados sitios de Jerico. La primera vez que oí hablar de las 40 horas fue al leer la vida de San Felipe Nerí el cual hacía esta práctica. Si algo no me gusta de los llamados sitios de Jerico es porque siempre tienen un esquema que dura una hora siempre es lo mismo,para mi a veces es mas importante hablar personalmente con el Señor y adorarlo. Aún así no se en qué consistan estas famosas 40 horas, no se si existe un esquema o simplemente se expone el Santísimo.

  2. Damiano:
    Gracias por este artículo sobre el amor de los Santos a Jesucristo Sacramentado. Realmente, como dice el Concilio Vaticano II, la Eucaristía es manantial y cumbre de la vida cristiana.
    En mi Arquidiócesis se tiene la costumbre de celebrar de esta manera al Señor Sacramentado durante todo el año. Cada comunidad, sea parroquia o no, tiene tres días para reunirse en torno al Santísimo Sacramento del Altar y darle el homenaje que merece. Solamente que es más común conocerlo como el Jubileo Circular del Santísimo Sacramento.
    Actualmente se cumplen con dificultad las cuarenta horas, porque hay comunidades donde hay misas por la mañana, al mediodia o por la tarde-noche, sin embargo,m la directriz es exacta: un tiempo para estar junto al Pan de Vida para adorarlo, reparar, amarlo y pedirle sus dones.
    Como dato curioso te platico que en mi catedral, el Jubileo de las Cuarenta Horas se celebra dos veces al año: dentro de los tres días que contienen el Jueves de Corpus y la fiesta de San Clemente I, Papa y mártir.
    Saludos.
    Saludos,

  3. Yo no tengo mucho conocimiento en estos temas de las 40 horas pero por lo mismo se me hizo interesante el artículo y conocer tantos santos que han promovido esta bella devoción, muchas gracias.

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