Contestando a algunas breves preguntas (XVI)

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Siervo de Dios Justo Takayama Ukon, "el samurai de Cristo".

Siervo de Dios Justo Takayama Ukon, “el samurai de Cristo”.

Pregunta: He oído decir que la Compañía de Jesús se ha propuesto canonizar a un guerrero samurai japonés; y es algo que me ha sorprendido muchísimo, a no ser que fuera un cristiano relevante y quieran aprovechar el pontificado del Papa Francisco para conseguirlo.

Respuesta: Pues has oído bien, porque tú sabes que desde los tiempos de San Francisco Javier, los jesuitas han misionado por las zonas más lejanas de Asia y por supuesto también en Japón, donde fueron martirizados muchos de ellos, hoy canonizados o beatificados.

Pero volviendo a la pregunta, te estás refiriendo a Takayama Ukon, que es un mártir japonés cuya Causa está siendo promovida por los jesuitas. Takayama nació poco después de la llegada de San Francisco Javier y, cuando tenía doce años de edad, como su padre se había convertido al cristianismo, el joven fue bautizado y se le impuso el nombre de Justo. Fue conocido como “el samurai de Cristo”, porque fue un guerrero muy valiente, un buen político y sobre todo, un gran evangelizador. Por ser cristiano, murió de debilidad y de pobreza en el exilio, por lo que su Causa se ha introducido por martirio. Si la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, aprobase la causa, sería el primer samurai que subiría a los altares.

Monja ortodoxa llamando a las otras monjas, tocando el simandrón.

Monja ortodoxa llamando a las otras monjas, tocando el simandrón.

Pregunta: Sé que los ortodoxos utilizan una especie de tabla de madera como instrumento para llamar a la oración a los monjes en los conventos. ¿Me podríais contar algo sobre este tema?

Respuesta: Te estás refiriendo al “simandrón”, que podríamos decir que es un instrumento musical utilizado en sustitución de las campanas. Por ejemplo, recordarás que en el Rito Latino, en la Semana Santa se utiliza la “matraca o carraca” en sustitución de las campanas o campanillas. Además, recuerda que las Iglesias Orientales han estado sometidas a la dominación musulmana, que les impedía tocar las campanas, entre otras cosas, porque era una forma de avisar a los cristianos cuando el peligro se acercaba.

La utilización de este instrumento se hace o bien para avisar, o como música de fondo en algunos actos litúrgicos. Estos instrumentos provienen de los primeros tiempos del cristianismo y han quedado como instrumentos de uso en las Iglesias Orientales, donde los monjes lo utilizan para dar las horas o para advertir del cambio de actividad en los monasterios. También se le llama “semanterio” y si se sostienen en su parte central con la mano, se le llaman “hierosimandrón”. Cuando se utilizan en recuerdo de la Santa Cruz donde murió nuestro Señor, se le llama “hagiosimandrón”.

Pintura de los Beatos mártires valencianos del siglo XX. Catedral de Valencia, España.

Pintura de los Beatos mártires valencianos del siglo XX. Catedral de Valencia, España.

Pregunta: ¿Podríais decirme cuando son conmemorados los beatos mártires españoles de los años de la guerra civil?

Respuesta: Los mártires beatificados en los años 2007 y 2013 son conmemorados el día 6 de noviembre, así que en esa fecha son conmemorados los 498 mártires beatificados en el 2007 y los 522 mártires beatificados el pasado 13 de octubre. También es verdad que a niveles individuales, pueden ser conmemorados el día de su martirio.

Pero el resto tienen otras fechas de conmemoración:

– Los Santos mártires de Turón se celebran el 9 de octubre.

San Pedro Poveda, se conmemora el 28 de julio.

– Las tres Beatas carmelitas mártires de Guadalajara, el 24 de julio.

– Los 22 Beatos mártires de Pozuelo, se veneran el 28 de noviembre.

– Los siete sacerdotes mártires de Urgell, se celebran el 14 de agosto.

– Los 233 mártires beatificados el 11 de marzo del 2001, se celebran el 18 de septiembre.

– El Beato Ceferino Giménez “El Pelé”, se conmemora el 4 de mayo.

– Los Beatos Anselmo Polanco y Felipe Ripoll, el 7 de febrero.

Posiblemente se me olviden algunos.

Aparición de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego.

Aparición de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego.

Pregunta: He buscado por toda la web y confío que aquí (por la profunda investigación tanto teológica como histórica y antropológica de los Santos) podrán saber contestarme esta pregunta que me ha retumbado la cabeza varias veces: ¿dónde se encuentra la tumba de San Juan Diego? si es que existe. He visto algunos videos sobre la canonización de Juan Diego y pude observar que en la ceremonia no se mostró ninguna reliquia del Santo y hasta donde he investigado, la tilma de Guadalupe es la única reliquia física del Santo. Agradeceré cualquier información que puedan proveerme. Muchas gracias.

Respuesta: Esta contestación es de nuestro compañero André. Precisamente sobre eso acabo de hablar con una periodista hace algunos días en relación a la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe. Hasta hoy no se ha encontrado la tumba de San Juan Diego; hay muchas especulaciones y algunas tradiciones orales: dicen que fue sepultado a los pies de la imagen de la Virgen, supuestamente, y quizás en la primera ermita, aunque nunca se ha encontrado nada.

Todo parece que su tumba debe estar en algún lugar del cerro del Tepeyac, pero no se ha podido identificar el lugar ni la certeza de que dicha tumba realmente exista, o de si se conservan los restos, lo que deja una vez más a San Juan Diego envuelto en la leyenda.

Válgase que sí existen más “reliquias” suyas aparte del ayate, puesto que en Cuatitlán, Estado de México, se conservan parte de los cimientos de la que según la tradición oral se considera que fue la casa de San Juan Diego; de ser así, pues esta sería la otra reliquia que de él se conserva aparte de la tilma. Hay que tomar en cuenta que por muy vidente o lo que fuera Juan Diego, era un indio y difícilmente los españoles permitirían que a un indígena se le diera culto como Santo durante la época colonial, y quizás esto haya influido en la falta de “reliquias” suyas, o de saber con precisión la ubicación de su tumba, en caso de que exista.

Fotografía de un sacerdote etíope.

Fotografía de un sacerdote etíope.

Pregunta: Soy un seminarista que cursa estudios de teología y me han puesto un trabajo sobre las anáforas del Rito Etiópico. ¿Podríais ayudarme en este tema? Muchísimas gracias.

Respuesta: Yo sé que el Rito Etiópico dispone de catorce anáforas principales, aunque existen otras ocho propias de algunos monasterios concretos; pero que yo sepa están escritas en la lengua Ge’ez (ammarica), que es la litúrgica. Sin embargo, en este documento, que puedes imprimirlo para después traducirlo, vienen las catorce anáforas principales. El documento está en inglés.

También este link es muy interesante porque habla de las anáforas etiópicas, las enumera y trae algunos textos, aunque no completos.

Otras webs interesantes son:
http://www.tewahedo.org/index.html
http://www.ethiopianorthodox.org/english/indexenglish.html
http://www.ethiopianorthodox.org/
http://kidane-mehret.org/liturgy.html
http://ethioview.com/religions-ethiopia.html
http://www.ethiopianreview.com/directory_religion/
http://www.nazret.com/directory/index.php?c=57

Antonio Barrero

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San Julio Álvarez Mendoza, presbítero mártir

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Estampa de la canonización.

Estampa de la canonización.

Introducción
A muchos Santos los conocemos muchas veces con un apelativo que refiere un lugar de origen o donde vivió dejando un recuerdo imperecedero. Ya desde la antigüedad, el poeta Aurelio Prudencio en su Peristephanon nos refiere de ciudades que se ennoblecieron por ciertos Santos: Calahorra por San Emeterio y San Celedonio, en Barcelona, Santa Eulalia; pero a través del tiempo tenemos otros muchos Santos cuyo nombre está ligado indeleblemente a un lugar, de tal manera que esa población le da un apellido: San Antonio de Padua, San Francisco y Santa Clara de Asís, San Nicolás de Bari, San Pío de Pietrelcina, Santa Magdalena de Nagasaki, San Juan de Ávila, etc.

Sirva este artículo para promover a San Julio Álvarez Mendoza, nacido en Guadalajara, Jalisco, México; y que integra el grupo de los Santos Mártires Mexicanos, encabezado por San Cristóbal Magallanes Jara. Este santo, oriundo de la Perla Tapatía, derramó su sangre por Cristo en la persecución cristera, su labor sacerdotal se desarrolló en un lugar que hoy pertenece a una diócesis vecina: Aguascalientes, y murió en un lugar que actualmente pertenece a otra: San Juan de los Lagos.

No es muy conocido en su tierra natal, de donde es San David Galván y donde también reposan los restos de San José María Robles. San Juan Pablo II exhortó a las comunidades diocesanas a recuperar y conservar la memoria de sus testigos, en este tenor y como es la intención de este preámbulo, se presenta a continuación la biografía de San Julio de Guadalajara, presbítero y mártir.

Infancia
Nació en Guadalajara, Jalisco, el 20 de diciembre de 1866, siendo hijo de Atanasio Álvarez y Dolores Mendoza. Recibió el bautismo al día siguiente en la parroquia de San José, en el popular barrio de Analco. Desde pequeño mostró amor al estudio y con la ayuda de los patrones de sus papás, pudo continuar sus estudios hasta ingresar en el Seminario Conciliar de Guadalajara. Tenía grandes dotes de inteligencia, dedicación al estudio y profunda piedad. Se inscribió en la Congregación Mariana del Seminario por su gran amor a la Madre de Dios.

Fotografía del Santo en su juventud.

Fotografía del Santo en su juventud.

Sacerdote
Fue ordenado diácono en el año 1890 y el 2 de diciembre de 1894, por ministerio del arzobispo de Guadalajara, Don Pedro Loza y Pardavé, fue consagrado sacerdote, cantando su primera misa en su ciudad natal. El 10 de diciembre de 1894 fue nombrado capellán de Mechoacanejo, de la parroquia de Teocaltiche, que luego, en 1921, será elevada a parroquia con el título del Divino Salvador, siendo así el primer párroco del lugar; unos años después, esta parroquia fue anexada a la diócesis de Aguascalientes.

Ministerio
En este primer y único destino brillará por su celo pastoral, su dedicación a la catequesis de los niños, a quienes decía: “Aquí en esta casita está Nuestro Señor Sacramentado, a Él le vamos a pedir su fortaleza, porque está dicho que va a venir un tiempo muy trabajoso, lleno de tantos peligros más bien para el clero”, por lo que se piensa que presentía su martirio. Tenía un muy grande celo por el culto divino, viviendo el ritmo del año litúrgico con esmero y preparación, dando a las principales solemnidades el esplendor que se merecían. Con su esfuerzo, logró renovar a la población, que era indiferente a la religión, y ya que estaba integrada por una mayoría indígena, ésta estaba llena de supersticiones y de costrumbres torcidas. Se convirtió para ellos en un amigo y en un padre.

Infundió en sus feligreses el amor a Jesús Sacramentado y a la Santísima Virgen María, a la que amaba con viva emoción. En la práctica de su ministerio fue dedicado y nunca mostró fatiga, lo mismo cuando era solicitado en la cabecera de su parroquia, o en lugares lejanos y de difícil acceso, mostrando siempre interés en servir, sin importar la hora o las condiciones del clima. Hombre de oración, rezaba el breviario con profunda devoción, celebraba la misa con mucha devoción y atención, se esmeraba por celebrar la fiesta de Corpus Christi, de Navidad, y el Triduo Pascual, así como el docenario en honor de Nuestra Señora de Guadalupe. Constante en las prácticas piadosas, sus feligreses recuerdan cómo hacía sus visitas al Santísimo y cómo rezaba el santo rosario. Con este afán se encargó de cuidar, mantener y embellecer el templo, que siempre lucía con limpieza y decoro, pues ese lugar es la Casa de Dios. Con grandes sacrificios logró la conclusión del templo, personalmente acarreaba agua y arena para la construcción. Él mismo fabricaba las hostias que utilizaba en la celebración de sacrificio eucarístico diario.

Estampa del Santo en su atuendo de sacerdote.

Estampa del Santo en su atuendo de sacerdote.

Su carácter era tranquilo, amable y bondadoso con la gente, comunicativo, muy sencillo, generoso con el necesitado, pobre en su manera de vestir y ajeno a toda ostentación personal. Sus cualidades las puso al servicio del prójimo, revelando una profunda caridad que puso sus talentos para bien de la comunidad. Enseñó a sus fieles a elaborar dulces, para que tuvieran un ingreso económico, así como la sastrería, que dominaba con seguridad. Su generosidad era amplia, pues llegó a quitarse literalmente la camisa para dársela a un necesitado. El diezmo que recibía era repartido entre los pobres, a quienes también regalaba ropa que él mismo elaboraba.

No tenía miedo en corregir y reprender a los que lo ameritaban, haciéndolo con prontitud, sin miedo y con razones fundadas, pero siempre de manera cortés, evitando herir y lastimar. También se recuerda sus habilidades musicales, ya que enseñó a los jóvenes a tocar instrumentos musicales, como la guitarra, y fundó dos bandas musicales.

La persecución religiosa
México sufrió desde la segunda década del s.XX alteraciones del orden público, debido a los movimientos revolucionarios que con motivos sociales afectaron profundamente al pueblo. Los líderes ideológicos de la Revolución y de quienes idearon la Constitución Política que actualmente rige a esta nación, tenían principios y sentimientos antirreligiosos y anticatólicos. Esto provocó que la actitud del gobierno se endureciera progresivamente contra la Iglesia, contra el clero y contra el mismo pueblo. En 1926 la jerarquía católica determinó la suspensión del culto por no haber un marco legal que favoreciera la libertad religiosa. El arzobispo de Guadalajara, Don Francisco Orozco y Jiménez, exhortó a sus sacerdotes para que protegieran sus vidas, invitándolos a que se resguardaran en las ciudades y principales poblaciones, pero dándoles la libertad de permanecer junto a su pueblo, para no abandonarlo y poder dar de manera secreta la atención espiritual que requería.

San Julio Álvarez hizo esto segundo, con la situación agravante de que su parroquia estaba enclavada en una zona que fue de las primeras en sublevarse a causa de la persecución religiosa. Por tal motivo, el gobierno arremetió con hostilidad su fuerza en esta área y perseguía con odio a toda persona, pacífica o levantada en armas. Las autoridades, tanto de nivel federal, como estatal y municipal no querían a los sacerdotes, los perseguía a muerte; las personas tenían mucho miedo, pues mataban a todos aunque no fueran cristeros, su simple condición de católicos los hacía blanco de sospecha y de represalias. Así, la vida religiosa en estos lugares era casi imposible y los sacramentos se celebraban donde fuera posible: en el campo, en los arroyos, en lo alto de los cerros.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Martirio
Precisamente realizando estos ministerios, auxiliando espiritualmente a sus ovejas, San Julio fue aprehendido el 26 de marzo de 1927. Eran como las cuatro de la tarde y se dirigía en compañía de dos jóvenes al Rancho del Salitre, para celebrar misa y confesar. Miraron a lo lejos una partida de soldados que venían en una troca. Los jóvenes se adelantaron para distraerlos, pero cuando el grupo de militares se cruzó con él en el camino, uno de los que venían con ellos se acercó al sacerdote y le besó la mano. Al darse cuenta de su equivocación, quiso enmendarse diciendo que era su padrino, pero en eso pasó otro hombre a caballo, al que interrogaron sobre la identidad de San Julio, inquiriéndole que dijera si sabía si este era un sacerdote, a los que respondió que era el cura de Mechoacanejo. El responsable del grupo de soldados le preguntó a San Julio si era sacerdote, pero él lo negó; inmediatamente fue capturado junto con sus compañeros.

Así comenzó un calvario; fueron conducidos a Villa Hidalgo, Jalisco; luego a Aguascalientes, después a León, Guanajuato. Allí, el general Joaquín Amaro, furioso perseguidor del clero, lo mandó a San Julián, Jalisco, para escarmentar al pueblo, pues ese había sido el primer municipio en levantarse en armas. “Me lo fusilan en San Julián”, ordenó. Los mandaron en la troca, pero antes de llegar fueron bajados y el Santo fue amarrado a la silla de un caballo, andaba débil, apenas podía abrir sus ojos, pero no emitía queja alguna, iba absorto en un profundo silencio, preparándose al supremo sacrificio.

El 30 de marzo fue conducido al lugar del martirio como a las 05.15 hrs. San Julio preguntó al militar: “¿Siempre me van a matar?” y éste le respondió: “Es la orden que tengo”. Repuso el Santo: “Bien, ya sabía que tenían que matarme porque soy sacerdote, cumpla usted la orden, sólo le suplico que me permita decir tres palabras”. El capitán aceptó. “Voy a morir inocente, porque no he hecho ningún mal. Mi delito es ser ministro de Dios. Yo los perdono a ustedes. Sólo les ruego que no maten a los muchachos porque son inocentes, nada deben”. Cruzó los brazos y fue fusilado. El tiro de gracia lo recibió en la mejilla y su cuerpo fue luego tirado en un basurero cercano al templo parroquial de lugar. En cuanto los lugareños se dieron cuenta de que habían matado a un sacerdote, se reunieron para velarlo en la casa del sacristán José Carpio.

Fotografía del Santo difunto, durante el velatorio.

Fotografía del Santo difunto, durante el velatorio.

Culto
Fue sepultado en este lugar, siendo luego exhumado y devueltos sus restos a Mechoacanejo, donde actualmente recibe culto y veneración. Se han construido dos capillas, una en donde fue apresado y otra donde recibió el martirio.

Fue beatificado por San Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1992 y canonizado por él mismo, el 21 de mayo de 2000, junto con el grupo de mártires que encabeza San Cristóbal Magallanes. Su celebración litúrgica se hace el 21 de mayo. La diócesis de Aguascalientes lo ha proclamado patrono de sus sacerdotes.

En su tierra natal no es nada conocido. En los últimos años, en la parroquia del Sagrario Metropolitano fueron colocadas en unos nichos vacíos de la fachada y de la entrada que da al sur, cuatro esculturas de Santos Mexicanos, en el primer lugar de San Cristóbal Magallanes, por ser el que encabeza el grupo; y de San Román Adame, que trabajó en esta parroquia. En el segundo lugar, de San David Galván y San Julio Álvarez, ambos, únicos santos tapatíos.

Sepulcro del Santo.

Sepulcro del Santo.

Quiera Dios que pronto San Julio Álvarez tenga una correspondencia de la tierra que lo vio nacer y crecer y pueda ser llamado justamente San Julio de Guadalajara.

Humberto

Bibliografía:
– Conferencia del Episcopado Mexicano, ¡Viva Cristo Rey!, editado por ella misma, México D. F. 31 de julio de 1991, pp. 27-32.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de los Llanos, patrona de Albacete

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Imagen actual de la Virgen en su camarín.

Imagen actual de la Virgen en su camarín.

Aunque la festividad de la Virgen de los Llanos se celebra el día ocho de septiembre, me adelanto unos meses para hablaros de esta advocación mariana tan querida y venerada en la diócesis de Albacete y en la región de Castilla-La Mancha.

Leyenda del hallazgo
Desde hace siglos la tradición popular nos dice que la sagrada imagen de la Virgen de los Llanos fue encontrada casualmente por un sencillo labrador que se encontraba realizando esta tarea en el paraje denominado “Los Llanos”, lo que hoy en día es la actual ciudad de Albacete. Es cierto que otras fuentes han adornado en exceso la procedencia de esta imagen, diciendo que fue el mismo apóstol San Lucas quien la talló y el apóstol Santiago quien la trajo y escondió en nuestro país; naturalmente estas fuentes no gozan de credibilidad alguna.

Lo que sí que goza de credibilidad y probablemente sea la hipótesis más acertada, es la que sostiene que la sagrada imagen de la Virgen de los Llanos fue traída a Albacete por los soldados de Jaime II de Aragón al conquistar esta región en el año 1296, comenzando desde ese entonces un nuevo culto a esa imagen, muy probablemente con distinta advocación.

El descubrimiento es situado históricamente en 1447 (según Joaquín Sánchez Jiménez): la tradición nos dice que, estando labrando un sencillo labriego con un par de mulas en el paraje de “Los Llanos”, sacó de la tierra con el arado una efigie de mujer pequeñita y a la vez rara. Sorprendiéndose el pobre labrador por ese hallazgo, la recogió en una manta y la llevó hasta su casa, con el deseo de que sirviera a su hija como muñeca para sus juegos. Al siguiente día, al terminar la jornada de trabajo, regresó a su casa y, para su sorpresa, la sagrada imagen ya no estaba allí. Al día siguiente la volvió a encontrar en el mismo sitio donde la reja del arado la sacó de la tierra, y muy amarrada con nudos y cuerdas a la manta, la depositó en su casa, desapareciendo ésta misteriosamente por segunda vez.

El labrador, superado por este caso, que a su corto entender no comprendía, hizo llamar a las autoridades eclesiásticas, que con mucha diligencia se trasladaron al paraje de los Llanos para conocer de primera mano lo sucedido. Y tal fue la sorpresa que al llegar allí presenciaron la aparición: a flor de la tierra estaba la pequeña imagen, exactamente igual que en las dos ocasiones anteriores. “Ya no había duda de que se trababa del hallazgo milagroso de la antigua talla de Santa María”, relataba la Real Asociación de la Virgen de los Llanos.

Hallazgo de la imagen. Grabado calcográfico del s.XVIII.

Hallazgo de la imagen. Grabado calcográfico del s.XVIII.

Culto en la antigüedad y en la actualidad
Esta primitiva y pequeña imagen de la Virgen pronto empezó a recibir culto por los fieles de Albacete y de los pueblos aledaños, bajo la advocación de la Virgen de los Llanos, haciendo referencia al lugar del hallazgo (el paisaje de Albacete se caracteriza por ser una inmensa llanura, a los terrenos de labor agrícola adyacentes a la ciudad se les llama popularmente “llanos”). Bajo este mismo título que se le dio a la Virgen se fue construyendo una pequeña ermita: “una ermita costeada con limosnas y donativos de todos los habitantes de la villa de Albacete y sus cercanías”. Existen algunos documentos que hacen referencia a una procesión que tenía lugar en primavera y que trasladaba a la Virgen de los Llanos desde esta modesta ermita hasta la iglesia de San Juan en la villa de Albacete (hoy en día catedral de San Juan Bautista).

Es en el siglo XVII cuando se construyó una ermita mucho mayor, para dar cabida a todos los files devotos de la Virgen que acudían al lugar. Fue entonces cuando el Ayuntamiento decidió hacer cada año, el día 16 de mayo, una misa y procesión en su honor por las gracias obtenidas de la Virgen. Desde este momento se la declaró oficialmente patrona de la villa, con el título de Santa María de los Llanos. Aunque no se sabe con seguridad en qué año fue, muchas fuentes apuntan entre los años 1616-1632.

Pasado otro siglo, ya en el XVII, la imagen de la Virgen permanecía en la ermita de Los Llanos, siendo traslada a Albacete en la romería de mayo, celebraciones especiales o en caso de rogativa. Es en el año 1836, tras la desamortización, cuando desapareció el convento franciscano que había anexo a la ermita y, con él, los frailes que custodiaban el lugar. Fue entonces cuando el Ayuntamiento reclamó la sagrada imagen y la depositó en la iglesia de San Juan Bautista. Para acoger a la patrona en esta iglesia se tuvieron que hacer algunos arreglos al rico retablo barroco que había, añadiéndole una hornacina. A partir de este hecho, la Virgen de los Llanos permanece en la catedral. En 1875 se instituyó la cofradía, que más tarde, en el año 1917, pasó a llamarse Real Asociación de Santa María de los Llanos.

Fotografía antigua de la imagen, anterior a los daños de la guerra.

Fotografía antigua de la imagen, anterior a los daños de la guerra.

Durante los periodos bélicos de las guerras carlistas y otros conflictos que tuvieron lugar durante esos años, la imagen no sufrió daño alguno y permaneció en la catedral, así como los actos en su honor se siguieron celebrando. Fue en el trienio de la Guerra Civil cuando la catedral fue expoliada casi por completo, siendo pasto del fuego el retablo mayor. La sagrada imagen se depositó en la iglesia de la Purísima Concepción, hasta que ésta también fue expoliada, quedando la sagrada imagen “decapitada y semidesecha”. Gracias a Dº Joaquín Sánchez, que la recogió entre los restos del desastre, pudo salvarse, permaneciendo a buen recaudo en la Diputación provincial hasta el fin de la guerra.

En los años 40 del siglo pasado, al restaurarse la catedral, fue colocada en el nuevo retablo en el ábside izquierdo. En 1950 se creó la Diócesis de Albacete y, por tanto, la Virgen de los Llanos pasó a ser la patrona de todo el nuevo territorio, teniendo lugar seis años después, en 1956, la coronación canónica, oficiada por el nuncio papal de España en el parque de los mártires.

En la actualidad su fiesta se celebra la madrugada del 7 al 8 de septiembre, cuando se procesiona en una cabalgata la réplica que se conserva en el Ayuntamiento. Desde el mismo Ayuntamiento parte la comitiva hasta el recinto ferial, donde la alcaldesa, con la imagen en brazos, abre las puertas de hierros (puertas del recinto ferial), dando comienzo a diez días de feria; donde se suceden muchos actos en su honor, misas diarias, ofrenda de flores, bailes regionales etc. Al término de la feria, la alcaldesa de la ciudad nuevamente cierra la puerta de hierros con la imagen del Virgen en brazos, dando por finalizados los 10 días de festejos. Por esta razón, los albaceteños decimos que la Virgen de los Llanos es la que abre y cierra la feria año tras año.

La talla
De la Virgen de los Llanos existen cuatro imágenes dentro de la ciudad de Albacete, se puede decir que la más venerada es la auténtica, que se encuentra en la catedral de San Juan Bautista, permaneciendo allí todo el año. Tiene unos rasgos muy finos y femeninos, no alcanza más del medio metro de altura. En los brazos sostiene a un pequeño Niño Jesús.

La alcaldesa portando una de las réplicas de la imagen durante la apertura de la feria de Albacete.

La alcaldesa portando una de las réplicas de la imagen durante la apertura de la feria de Albacete.

Como decíamos antes, en la Guerra Civil sufrió algunos daños y fue salvada de ser pasto de las llamas. Fue en 1939 cuando, ya acabado el conflicto bélico, se procedió a restaurarla, y para sorpresa de los maestros ebanistas y el escultor-restaurador, descubrieron “el secreto” de la Virgen de los Llanos. Tal y como se cuenta en un acta notarial firmada por el notario Dº Narciso García el día 12 de agosto de 1939, al comenzar la restauración encontraron fortuitamente una concavidad dentro del busto de la talla de la Virgen, y allí “aparecieron la cabeza de una imagen de unos siete centímetros, tallada y moldeada con encarnación bien conservada, al parecer de una Virgen; y otra cabeza más pequeña, posiblemente del Niño Jesús, de factura idéntica, aunque algo más toscamente modelada; y un trozo de lienzo inmovilizado como cuña, las cabezas y unos fragmentos de madera y yeso y en la tabla levantada, al dorso, fuertemente adherido, un papel con la siguiente inscripción: “Ésta es la cabeza de la Virgen de Los Llanos, que fue el principio de la devoción de esta casa suya, y por ser de materia tan flaca, se hizo este cuerpo y esta cabeza de madera. Año de mil seiscientos treinta y uno”. La escritura tiene todas las características de la época de su redacción”.

Y es que, como algunas familias albaceteñas sostenían, al parecer un mayordomo del templo llamado Juan Reolid, por aquel entonces y al ver la imagen tan deteriorada, decidió por cuenta propia sustituir las cabezas. Tal enojo surgió del pueblo que se vio obligado a conservar de alguna forma las antiguas cabezas junto a la imagen restaurada por él.

Vista de las cabezas originales de la imagen, conservadas cual relicario en la espalda.

Vista de las cabezas originales de la imagen, conservadas cual relicario en la espalda. Fuente: www.cofrades.sevilla.abc.es

En la actualidad, la venerada imagen está totalmente restaurada, y en su interior contiene estas reliquias junto al pergamino que confirma su autenticidad. El día 27 de mayo de cada año se abre el camarín para que todo aquel que así lo desee pueda contemplar de cerca a la Virgen y contemplar las reliquias.

Las tres imágenes que también reciben veneración junto con la auténtica son éstas:
“La Limosnera”: se le llama popularmente de esta manera porque era la que solían sacar los PP. Franciscanos para pedir las limosnas con las que subsistían.
“La del Ayuntamiento”, es la anteriormente mencionada. Permanece todo el año en el Ayuntamiento y los días de feria es trasladada a la capilla del recinto ferial. Carece de valor artístico.
– Existe también una tercera réplica que es muy fiel a la verdadera imagen. Se viste con los mantos que la ciudad de Albacete le ha regalado a través del tiempo y es sacada en procesión en el mes de mayo.

David Garrido

Enlaces consultados (22/03/2014):
http://www.diocesisalbacete.org/
http://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_Los_Llanos
http://virgendelosllanosdealbacete.blogspot.com.es/

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San Bogolep Chernoyarsky, niño monje

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Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Hoy quiero escribir sobre un Santo niño ruso, un tanto curioso y extraño para nosotros, pero muy venerado al menos a nivel local en la diócesis de Astrakhan. Sé que es un tema que puede llamar la atención a más de un lector al comprobar que, yo que no soy dado a las leyendas, en este caso incluyo algunas en lo poco que se sabe de este relato que, desde el punto de vista histórico, tampoco está completamente probado.

En tiempos del zar Alexei Michaelovich, vivía en Moscú un hombre noble muy piadoso llamado Jakob Lukin Ushakov, que estaba casado con una piadosa mujer llamada Catalina Vasilieva. Dios bendijo ese matrimonio el día 2 de mayo del año 1647 con el nacimiento de un niño, a quien impusieron el nombre de Boris, en honor del santo príncipe ruso hermano de San Gleb. Poco después de su nacimiento, en 1651, su padre fue enviado por el zar a Astrakhan a desempeñar una labor cierta diplomática. Ushakov fijó su residencia en Cherny Yar, junto al río Volga, tomó posesión de su cargo de responsabilidad y lo ejerció de manera inteligente y virtuosa. Mientras, su esposa se dedicaba en exclusiva al cuidado de su pequeño hijo.

Dice la tradición que cuando Boris aún llevaba pañales, ya mostraba cierta inclinación hacia la vida ascética, algo fuera de lo normal en una criatura de su edad. Su madre entendía que la Divina Providencia lo había destinado para dar gloria a Dios. El pequeño niño no mamaba ni los miércoles ni los viernes, observando el ayuno establecido por la Iglesia en memoria de la Pasión de Cristo. Asimismo, cada vez que oía las campanas de una vecina iglesia, lloraba para que su madre lo acercase a la misma y asistir a las ceremonias que en ese momento se estaban oficiando. En el templo, la cara del niño irradiaba felicidad y sólo al final de la liturgia tomaba el pecho materno.

En niño crecía en fortaleza y en gracia del Espíritu Santo, pero en aquel tiempo, una terrible epidemia se extendió por toda la zona, desde Moscú hasta Astrakhan y el niño Boris también enfermó. Su pierna derecha se cubrió de llagas y el dolor era insoportable, pero aun así, Boris, cojeando, no dejaba de frecuentar el templo. Gracias al cuidado de sus padres y del médico, la pierna del niño se curó, pero en su rostro aparecieron unas llagas (чечуй) como si fuera lepra. Dice la leyenda que mientras se bañaba en las aguas del Volga, el niño se estaba ahogando, y milagrosamente escapó de la muerte y, estando el niño en estas circunstancias, un monje llegó a su casa, siendo hospitalariamente atendido por sus padres. El monje curó al niño y éste, que ya tenía siete años de edad, vio en el monje a un enviado de Dios y solicitó a sus padres que le permitieran vestir el hábito monacal. Aunque a los padres les extrañó la petición del niño, sabiendo que los Santos habían mostrado su inclinación a la santidad desde muy pequeños, decidieron complacer al pequeño y, en la Catedral de la Resurrección, el niño fue tonsurado y vistió el hábito monástico, tomando el nombre de Bogolep.

Grabado del Santo en su hábito monacal.

Grabado del Santo en su hábito monacal.

Al poco tiempo el niño, que asombraba a todos por su trabajo, su sabiduría y su santidad, ya había conseguido el grado de skema (megaloskemos). Dos días después de este acontecimiento, el niño se puso enfermo y al tercer día murió como un ángel. Era el 1 de agosto del 1654 y el niño tenía siete años de edad. Los padres experimentaron un doble sentimiento: dolor por la muerte de su pequeño hijo y un inmenso gozo al saber que estaba gozando de la presencia de Dios. Con gran honor, el bendito niño fue sepultado en la misma ciudad de Cherny Yar, junto a la catedral de la Resurrección, donde había recibido el hábito monacal, construyéndose sobre su tumba una especie de capilla de madera, adonde diariamente acudían sus padres para darle gracias a Dios, pedir la intercesión del niño y recordar aquellas palabras del evangelio: “Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo, 19, 14).

Poco después de su muerte comenzó a recibir veneración, como lo demuestra el calendario Kaydalovskij de finales del siglo XVII y la obra “Descripción de los santos rusos”, también de finales del mismo siglo. En el año 1731, Sawa Tatarinov, cumpliendo una promesa por haber sido liberado de su cautiverio de Kalmyk, escribió su biografía.

Muy pronto empezaron los signos que mostraban que el niño era un nuevo elegido. Contra el zar Alexei Michaelovich se sublevó Stenka Razin, líder de los cosacos del Don y personaje muy popular. Asoló numerosas ciudades y pueblos y llegó a Cherny Yar, donde destruyó algunas casas e hizo prisioneros a varios de sus habitantes. Cuando se iba, reconsiderando que la ciudad no estaba completamente destruida y que los soldados del zar podrían encontrar allí un punto de apoyo contra él, envió un regimiento para que la destruyera por completo. Pero cuál fue su asombro y confusión cuando, al acercarse a Cherny Yar, vieron a un niño monje caminando sobre las casas, que les decía: “Apartaos de aquí, miserables, porque no podéis hacer nada contra esta ciudad, ya que Dios me ha colocado aquí para protegerla”. Sin embargo, entre ellos había algunos que de todos modos quisieron entrar en la ciudad, pero un poder invisible se lo impidió, pues conforme se acercaban se quedaban ciegos y sólo retrocediendo recuperaban la vista.

Icono naturalista ruso del Santo.

Icono naturalista ruso del Santo.

Cuando le contaron esto a Stenka Razin, no se lo creía, se enojó y envió a otro regimiento para que arrasaran la ciudad, pero les volvió a pasar lo mismo. Así, las tropas del zar, comandadas por Iván Bogdanovich Milaslavsky, se establecieron en ella y, con la ayuda del santo niño Bogolep, la ciudad de Cherny Yar se salvó de los invasores. También salvó a su ciudad de las incursiones de los tártaros en los años 1689 y 1711.

En el año 1695, un sacerdote de Astrakhan, llamado Juan, perteneciente a la iglesia de la Natividad de la Madre de Dios, tuvo un grave problema ocular. Se encomendó al niño monje que, de noche, se le apareció en sueños y le dijo que pintara un icono suyo y lo llevara a su ciudad natal, añadiendo: “Cuando hagas esto, quedarás curado de la vista”. El sacerdote, que era iconógrafo, empezó a pintar al niño tal y cual lo vio en sueños; y conforme iba avanzando en su obra, iba notando que mejoraba, hasta llegar a quedar curado antes de finalizar el trabajo. El sacerdote, atareado en sus quehaceres diarios, iba postergando la terminación del icono y su envío a Cherny Yar, hasta que se olvidó por completo. Pasado un año, el sacerdote perdió nuevamente la visión y por segunda vez se le apareció Bogolep, reprochándole su negligencia y diciéndole que hasta que no terminase el icono y lo llevara a su tumba, no quedaría curado. Cuando lo hizo, sanó.

Otro relato milagroso que se cuenta es el siguiente: en Cherny Yar había un guardia que se llamaba Gerásimo y que era sordomudo de nacimiento. Una noche, estando de guardia en la llamada torre Zaklikuska, vio al niño Bogolep rodeado de una extraordinaria luz. Se asustó y se persignó; y el niño, tocándole la cabeza, le curó su doble dolencia.

En el año 1722, el zar prohibió que se realizara ningún tipo de culto sobre su tumba y se destruyese la capilla que estaba sobre la misma, así como el icono pintado por el sacerdote Juan. Joaquín, el obispo de la diócesis de Astrakhan, se negó y apoyó que a Bogolep se le siguiera dando culto en su diócesis, ante lo cual desistió el zar. En 1736, a extensas de un comerciante moscovita, se construyó una capilla de piedra en sustitución de la anterior de madera y los restos de Bogolep se trasladaron a la nueva capilla. Fue canonizado a nivel diocesano en la segunda mitad del siglo XVIII. En 1987, con la autorización del Patriarca Pimén de Moscú, se publicó el texto del Oficio de todos los Santos “que han iluminado la tierra rusa” y en él se incluyó su nombre. Según el calendario juliano, su festividad se celebra el día 24 de julio y el segundo domingo después de Pentecostés.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Apolytikion:
“Alégrate, Bogolep, sabio hijo de Dios, que mostraste a los jóvenes un ejemplo de pureza, y a todos los que te veneran te muestras como un skema-monje. Protegiste a tu tierra contra los invasores extranjeros y contra los no creyentes. Ruega por nosotros, para que podamos prosperar en la verdadera fe y en la piedad y obtengamos la misericordia del Señor”.

Antonio Barrero

Bibliografía
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum orientalium”, Tomo I, Città N. Editrice, Roma, 1998.

Enlaces consultados (10/02/2014):
http://adamovka.ru/saint/?id=319
http://uspenskiysobor.narod.ru/html/11_1_3.html
http://drevo-info.ru/articles/21556.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Simeón Zhelnina, hieroskemamonje

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Basilio Zhelnin – ése era su nombre de pila – nació en un pueblo del distrito Yakovlevskaya Ostrovsky, en la provincia de Pskov, el día 1 de marzo del año 1869, en el seno de una familia campesina, siendo sus padres Juan y Natalia, personas creyentes que educaron a su hijo en la obediencia y en el temor de Dios. En sus años de madurez, él mismo escribió su propia autobiografía, contando lo que le había sucedido a lo largo de su vida. Cuando tenía siete años de edad visitó su casa un monje llamado Cornelio, perteneciente al monasterio Krypetsky, quien le profetizó que de mayor sería monje y así sucedió. También oyó hablar de San Serafín de Sarov y sintió ganas de emularlo, viviendo de manera ascética, como él.

Con unos doce años de edad, visitó con sus padres el monasterio de las Cuevas de Pskov a fin de venerar a los santos allí sepultados y rezar ante los iconos milagrosos del monasterio; y tanto se maravilló que quiso quedarse allí, cosa que sus padres no le permitieron, aunque este deseo no abandonó su pensamiento hasta que pudo cumplirlo. Volvió a la carga cuando tenía unos veinte años de edad, pero sus padres tenían pensado casarlo y que no fuera monje, a lo que él se negó en rotundo. Con el paso de los años, el padre se convenció de la seriedad de las intenciones de su hijo y le permitió que se construyera una cabaña en la finca paterna, donde pasaba gran parte de su tiempo dedicándose a la oración.

En su pueblo vivía un cierto Simeón a quien los aldeanos veneraban como a un santo. Este anciano iba a veces a casa de los padres de Basilio, quedándose en ella algunas noches. A la muerte de su padre, pudo cumplir sus deseos y en el 1896 entró como novicio en el monasterio de la Cuevas de Pskov, donde el archimandrita Metodio (Chelm, +1906) lo tonsuró, tomando el nombre de Vassian y donde trabajaba desde las cinco de la mañana hasta el atardecer, dedicando además parte de la noche a la lectura.

El Santo fotografiado junto al archimandrita Pimén.

El Santo fotografiado junto al archimandrita Pimén.

Durante el verano, los monjes tenían la costumbre de visitar unas montañas cercanas para relajarse al aire libre, pero él se privaba de estas horas de asueto, quedándose a trabajar en el monasterio como ebanista, donde, entre otras cosas, realizó diversos iconos. Tenía dotes para la música, buena voz y en el año 1901 fue ordenado de diácono. Tenía también buenas relaciones con el monje Metodio, egumeno del monasterio, el cual, una vez hablando con él, le predijo su muerte en el día de Pascua y que su cadáver quedaría incorrupto. Y así sucedió, pues murió el primer día después de la Pascua; y cuando el ataúd fue llevado a la iglesia del monasterio desprendía una fragancia muy agradable. El abad fue sepultado en las cuevas del monasterio.

El arzobispo Arsenio de Pskov iba al cenobio con frecuencia y un día, al pasar junto a su celda, se dio cuenta de que en su ventana había algunas flores; creyendo que eso no era propio de un monasterio, preguntó quien la habitaba y lo mandó a llamar. Él se acercó temblando y, echándose a sus pies, le pidió perdón, a lo que el arzobispo le respondió diciéndose que aquello era más propio de una mujer que de un monje. Él le contestó que las flores mostraban la obra del Creador y significaban la pureza, a lo que el arzobispo le replicó diciéndole que tenía razón y que era más agradable a Dios vivir en una celda limpia que vivir de manera sucia.

Después de dos años de diaconado, fue ordenado de sacerdote y nombrado administrador del monasterio Snetogorsky de Pskov, ejerciendo esta labor durante cuatro años, saneando las finanzas monásticas hasta que llegó la revolución bolchevique de octubre. Tenía unos cuarenta y siete años de edad y fue enviado a la finca Mustoschevo, cercana a Letonia. Allí estuvo unos cuatro años pasando muchas dificultades: arregló e hizo productiva la finca que rodeaba el monasterio, construyó un templo que dedicó a San Juan Bautista, hizo una casa junto a la iglesia, dependencias para los monjes, un cobertizo y un corral. Los monjes vivían gracias a su trabajo en el campo y cuando las cosas comenzaron a desarrollarse sin contratiempo alguno volvió a su monasterio.

Cuevas del monasterio Pskov (Rusia), donde son enterrados los monjes.

Cuevas del monasterio Pskov (Rusia), donde son enterrados los monjes.

Entonces, los monjes comenzaron a presionarle para que aceptase ser el abad, cosa a la que él se negó, aunque finalmente tuvo que aceptar. El obispo Juan de Bulín le obligó a recibir el gran skema, pues quería poner al frente del monasterio a un monje experimentado; y lo hizo el 3 de febrero de 1927, tomando el nombre de Simeón en memoria de San Simeón, profeta del Nuevo Testamento. Se estableció en una celda pequeña, que era una especie de cueva en la montaña, junto a la iglesia de la Asunción, de tres por cinco metros, muy húmeda, con goteras en el techo y oscura, la cual arregló con sus propias manos, encalando las paredes e instalando una estufa para que tuviera la apariencia de una vivienda; y en la cual permanecería hasta su muerte, ocurrida treinta y tres años más tarde. Aun siendo el abad del monasterio, él continuaba trabajando en la carpintería.

Pero durante todo este tiempo sufrió la persecución del demonio, que de diversas maneras intentaba que fuera infiel a la Regla y al modo de vivir de los monjes. Cuando su celda estuvo arreglada y se dispuso a pasar en ella la primera noche, la habitación se llenó de espíritus malignos, por lo que sintió miedo y no sabía qué hacer. Finalmente, después de permanecer largo rato en oración, los demonios desaparecieron y pudo quedar tranquilo. Como dije antes, en ella vivió el resto de su vida, con la bendición del obispo Juan.

Durante toda su vida mostró un gran amor a Dios y a los hombres, fue muy humilde, tuvo el don de clarividencia y el don de curación, tanto de las almas como de las enfermedades físicas y mentales. Existen muchos testimonios escritos de personas que fueron curadas milagrosamente por su intercesión. Los últimos días de su vida estuvo muy débil, pero siguió recibiendo a cuantos acudían a él y, estando ya en agonía, el día de la Epifanía del año 1960, fue a visitarlo el archimandrita Alipio, quien, preocupado por el revuelo que podía originarse en ese día si el Santo moría, le solicitó que pospusiera su muerte, a lo que él contestó: “Usted es el archimandrita y yo sólo un monje, así que lo haremos a su manera”, y así ocurrió, muriendo y siendo sepultado después de la Epifanía. El funeral fue oficiado por el archimandrita Alipio y cuarenta sacerdotes y, después del mismo, el ataúd fue depositado en las cuevas del monasterio.

Vista del ataúd con las reliquias del Santo, el día de su canonización.

Vista del ataúd con las reliquias del Santo, el día de su canonización.

Fue canonizado el 1 de abril del año 2003 y, desde entonces, sus reliquias se conservan en la iglesia Sretensky del monasterio.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (19/02/2014):
http://hramnagorke.ru/gloss/101/1859/
http://www.pravoslavie.ru/put/sv/simeon_pecherski.htm

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