Santa Catalina Drexel, virgen fundadora

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Santa, fundadora de la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento para los Indios y los Negros.

Fotografía de la Santa, fundadora de la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento para los Indios y los Negros.

Introducción
“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón”. Mateo 6, 21. Nos habla el evangelio de Marcos que un joven muy rico tiene un encuentro con Cristo. El muchacho le pregunta al Señor: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para ganar la vida eterna?”. Jesús le responde que tiene que cumplir con los mandamientos. Ante esta respuesta, el joven le responde que todos los ha cumplido desde pequeño. El Maestro le indica entonces: “Si quieres ser perfecto, ve y vende todo cuanto tienes, repártelo entre los pobres, luego ven y sígueme”. El muchacho se retiró entonces, apesadumbrado, porque era muy rico.

Muchos hombres y mujeres, desde entonces, se han atrevido a dejar sus riquezas para seguir a Cristo pobre y humilde: otros hay que incluso lo que tienen lo han puesto al servicio del pobre y del necesitado. Conviene citar aquí un pensamiento que el Papa Francisco ha comentado: “la riqueza y la propiedad son buenas cuando ayudan a los otros”. En este tenor, la vida de Santa Catalina María Drexel, la segunda Santa norteamericana, nos ofrece un ejemplo de compartir lo propio con quienes tienen menos, especialmente los que sufren y padecen la injusticia del racismo o la xenofobia.

Infancia
Catalina nació en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, el 26 de noviembre de 1858. Fue la segunda hija de Francisco Drexel y Hannah Langstroth, a quien no conoció, puesto que murió un a un mes de su nacimiento. El padre, un banquero acaudalado y conocido por su profunda filantropía, contrajo nuevas nupcias con Emma Bouvier, quien, al contrario de la idea que se tiene de una madrastra, se comportó como una verdadera madre con Catalina. En el seno de esa familia se educó nuestra Santa, una familia muy adinerada, pero que no puso el dinero en el eje de su existencia, sino que se valió de él para practicar la caridad cristiana.

Fotografía de la Santa trabajando en su escritorio.

Fotografía de la Santa trabajando en su escritorio.

Los miembros de este hogar tenían la costumbre de orar en familia y asistir a misa juntos. El señor Drexel era presidente de varias instituciones de asistencia social católicas, y su esposa Emma era conocida como la Matrona de la Bondad. Así, Catalina tuvo en ellos el ejemplo para imitar la generosidad de quien es pobre de espíritu. De su madre adoptiva, que además fue con ella una maestra para la vida, aprendió desde pequeña a socorrer a los necesitados; Emma no dudaba en ir a barracones de los suburbios para dar auxilio material y espiritual a tantos pobres. Catalina, con sus dos hermanas, la acompañaban en sus visitas y aprendieron los que dice el Evangelio: “Lo que hicieron a unos de éstos mis hermanos pequeños, a mí me lo han hecho”.

En 1883, Emma enfermó gravemente. Catalina se convirtió en su ángel tutelar, que la cuidaba noche y día: junto con ella, compartió las aristas de dolor. Su madre adoptiva murió y dejó un gran vacío en su corazón. En noviembre de ese año, conoció Venecia: en la Basílica de San Marcos, una imagen de Nuestra Señora le recordó el “han recibido gratis, den gratis”, y su vocación se consolidó.

Vocación
A pesar de vivir con holganzas económicas, Catalina no se apegó a una vida de abundancia, sino que tenía anhelos de vivir una vida pobre como la de Cristo. Ella tenía una fortaleza espiritual muy grande, fruto de su profundo tiempo dedicado a la oración, la frecuencia con que se acercaba a los sacramentos y la reflexión de libros espirituales. Todo esto la llevó a alcanzar pronto una vida de piedad muy firme que despertó el deseo de ser religiosa. Este proyecto se lo presentó a su confesor, el obispo James O´Connor, quien, con tacto y prudencia, calibrando las dificultades que se podrían presentar por ello, le sugirió que la conveniencia de permanecer en el mundo, al cabo, también fuera de un convento tendría la capacidad de hacer el bien, sobre todo a los indígenas y negros, por quienes tenía simpatía y preocupación. Catalina aceptó el consejo con el pensamiento de que tarde o temprano su vocación se consolidaría, viviría fuera del convento, pero se consagraría a Dios, dedicándose a los pobres y marginados. Se había dado cuenta de que, además del alimento y de la ropa, tanto los negros como los indios, para salir de su estado marginal, necesitaban una formación integral. Y no dudó en poner el remedio: hizo abrir una docena de escuelas para ellos. En 1887 en Santa Fé, Nuevo México, fundó el primero de sus planteles.

La Santa visitando a los alumnos de Beaumont, Texas, en 1917.

La Santa visitando a los alumnos de Beaumont, Texas, en 1917.

Religiosa y fundadora
Catalina estaba contenta con su obra, pero era consciente de que ella sola no bastaba para tan grande apostolado, que era también necesario capacitar a quien le ayudara en esta misión y, de esta manera, sus buenos efectos se propagaran con mayor rapidez. En 1887 hizo una peregrinación a Roma, donde tuvo la oportunidad de tener una audiencia con el Papa León XIII. Ella le comentó entonces la necesidad tan grande de que en Norteamérica hubiera más misioneros católicos, por lo que le pidió que mandara muchos de ellos a Estados Unidos. El Papa entonces le sugirió: “Usted puede ser misionera”. Estas palabras del Pontífice le abrieron un campo de acción enorme, que acogió con sorpresa, pues no pensaba este estilo de vida para ella, y pensó que sobre las indicaciones de su confesor, estaba la directriz orientada por el Sucesor de San Pedro. No había mejor pista para su vocación religiosa y a su regreso a Filadelfia, en 1889, inició el noviciado a los 31 años con las Hermanas de la Misericordia.

No duró más de dos años en esta Congregación: en 1891, junto con otras jóvenes que compartían sus ideales, salió de la misma para iniciar una aventura que culminó con la fundación de la Congregación que se llamó Sisters of the Blessed Sacrament of Indians and Colored People. Hicieron los primeros votos el 12 de febrero del mismo año. Esta obra, como otras muchas en la Iglesia, tiene dos directrices que quieren compaginar la vida de contemplación con la vida activa. La fundación tuvo un visto bueno por la jerarquía católica de Estados Unidos. Por consejo de Santa Francisca Javier Cabrini, solicitó la aprobación de la Santa Sede para su obra. En 1876 recibió el Decretum Laudis de Roma, en 1907 se probaron las Constituciones y, finalmente, el 25 de mayo de 1913 quedó definitivamente aprobada su Congregación.

Fotografía de la Santa, sonriendo, con el hábito de su Congregación.

Fotografía de la Santa, sonriendo, con el hábito de su Congregación.

La Madre Catalina sabía muy bien las necesidades de los habitantes de su larga y extensa patria. Miles de personas pobres, sobre todo indígenas y negros, permanecían alejados de la mesa del pan y de la cultura. A la muerte de su padre, en 1885, pudo tener acceso a una considerable fortuna que la dedicó totalmente, en conjunto de su comunidad, junto con maestras y catequistas, a cumplir el sueño de su juventud: fundó sesenta colegios, tres casas de asistencia social y un centro misional. Pero los niños crecían y necesitaban otros servicios, así decidió fundar la Universidad Xavier de Nueva Orleans, dedicada especialmente para jóvenes negros discriminados por esta razón.

Catalina conocía también como muchos hombres de color que, con sus familias, vivían en condicione denigrantes, a los que se les negaban los derechos elementales o constitucionales que otros disfrutaban. Por entonces, las plantaciones eran unos espacios atrincherados que hacían que los negros sufrieran una profunda opresión. Todo esto, para el sentido de justicia de nuestra Santa, era una profunda afrenta. Su testimonio profético sirvió para que la Iglesia de los Estados Unidos se diera cuenta de las graves necesidades de los nativos americanos, así como de los afroamericanos. Cien años antes de que la opinión pública norteamericana se ocupara del atender y acabar con el racismo y la xenofobia, ella tuvo la visión de proteger a las minorías étnicas y enfrentar la injusticia social.

Durante cuarenta y seis años, Santa Catalina tuvo entre sus manos las riendas del gobierno del Instituto, tiempo que dedicó para fortalecer entre sus integrantes el carisma del mismo, procurando con frecuencia las visitas a todos y cada unos de los colegios e instituciones fundadas.

Lienzo contemporáneo de la Santa junto a una indígena norteamericana.

Lienzo contemporáneo de la Santa junto a una indígena norteamericana.

Con setenta y nueve años cumplidos, consideró que era tiempo de pasar la autoridad a otra persona, pues tuvo un infarto que le disminuyó sus capacidades físicas al inmovilizarla casi totalmente. En 1937 renunció a la Dirección para dedicarse a un deseo largamente acariciado y que no siempre tenía la posibilidad de hacer: la vida de oración, de contemplación, la adoración al Santísimo Sacramento del Altar, de donde ella había ya sacado fuerzas para realizar las grandes empresas que llevaría a cabo. Se recuerda de ella este pensamiento durante su ancianidad: “La paciencia y la humildad de aceptar la cruz -de cualquier naturaleza que sea- es el mayor trabajo que tenemos que hacer. ¡Oh, cuán lejos estoy, a los 84 años, de ser una imagen de Jesús en su sagrada vida en la tierra!”.

En una intensa vida de oración vivió el resto de su vida, que se prolongó hasta los noventa y seis años. Murió el 3 de marzo de 1955 en Conwells Heights. Con motivo de su muerte, un periódico publicó lo siguiente: “Verdaderamente ella  perteneció a toda América, pero sobre todo a los pobres y olvidados de la tierra… ella era realmente una heroína de Dios”.

Culto
Fue beatificada por el Papa San Juan Pablo II el 20 de noviembre de 1988; y por él mismo canonizada el 1 de octubre de 2000, en el marco del Año del Gran Jubileo; junto con Santa Josefina Bakhita, Santa María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra y San Agustín Zhao Rong y 119 compañeros mártires en China.

Vista del sepulcro de la Santa.

Vista del sepulcro de la Santa.

Oración colecta
Dios de Bondad, que llamaste a Santa Catalina Drexel a ser misionera del Evangelio y de la vida eucarística entre los negros y los indígenas de Norteamérica, haz que por sus oraciones y ejemplo estemos dispuestos a trabajar por la justicia entre los pobres y oprimidos. Condúcenos a todos hacia la comunidad eucarística de tu Iglesia, para que todos seamos uno en Ti. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Humberto

Bibliografía:
– MARTÍNEZ PUCHE, José A, Nuevo Año Cristiano. Marzo. Edibesa, Madrid, 2002, pp. 42-48.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Santa Catalina Drexel, virgen fundadora

  1. Verdaderamente inspiradora la vida de Santa Catalina Drexel y la cita biblica que inicia el articulo viene de maravilla para esta mujer.
    A santa Catalina Drexel la conoci en la serie “Catolicismo” del Padre Robert Barron (que recomiendo bastante) y en uno de estos capitulos habla de la Santidad y menciona a Santa Catalina Drexel, Santa Teresa de Lisieux, Santa Edith Stein y la Beata Teresa de Calcuta, lo dejo aqui por si alguno quiere verlo:
    http://es.gloria.tv/?media=454125
    Y su carisma y espiritualidad, que cobija a los Indigenas, Negros y las minorias de la Sociedad, me conecto directamente con Santa Laura Montoya.
    Ambos carismas estan dedicados a la vida misionera, caritativa y contemplativa.
    Dos almas atraidas por el mismo carisma del Espiritu Santo, pero en lados diferentes del continente americano.
    La sed de estas dos Santas por la justicia Social, pues el darles vestido y comida a los indigenas y negros no es suficiente, lo que ellas buscaron fue el que los reconocieran primero como hijos de Dios e igualmente como seres humanos dignos de respeto y voz en la sociedad, es lo mas impresionante de sus vidas.
    Felicitaciones por el Articulo.
    P.D: Creo que la mujer indigena que acompaña a la Santa en la quinta imagen no es Santa Kateri Tekakwitha pues ella murio a los 24 años, y la mujer de la imagen se ve mucho mayor para ser Kateri.

  2. Gracias Jhonatan por darte la oportunidad de leer este artículo.
    Alguien alguna vez dijo que no se le puede hablar de Dios a alguien con el estómago vacío. Voy a esto para comparar que no se puede evangelizar a una persona cuando no se le respeta su dignidad de tal. Así lo hizo Cristo y así lo imitó Santa Catalina Drexel.
    Su preocupación por dar una atención integral a quienes padecen segregación por causa de su raza fue un adelanto para su época, con un carácter profético como se entiende en las Sagradas Escrituras.
    Catalina tenía mucho dinero y lo puso al servicio de los hermanos. Ella descubrió el verdadero tesoro de la persona humana que tiene la dignidad de hijo de Dios. Fue una mujer generosa y práctica, porque intuyó que harían más un grupo de personas que una sola respecto de su carisma.
    Los negros y los indígenas descubrieron en ella a una madre, que los amaba sin límites y sin condición. Esto es un llamado muy futre para nosotros, porque eso lo aprendió ella en su familia. Hoy en nuestros hogares parece que Dios sobra, que hay valores más importantes que la familia, que no es necesario orar e ir a misa padre e hijos juntos. Si esto fuera más frecuente, estoy convencido que el ejemplo de Santa Caralina sería más frecuentemente repetido, aunque se careciese de holgura económica.
    Y pues si, tienes razón, la indígena de la estampa no es Santa Catalina Tekawita, hay que pedir a la administración del Blog que nos ayude a corregir este detalle.
    Qué Dios te bendiga.

    • Seguro que no lo es? Qué Santa es entonces si no? Lo que tomáis por vejez podría ser otra cosa, pues aunque efectivamente Tekakwitha murió joven, tenía la cara desfigurada por la viruela.

      • Ana, yo entiendo que esta pintura representa a Santa Catalina Drexel con una indígena anciana, dado que su obra también se dedicó a los indígenas norteaméricanos, es lógico que lo sea.

        • Podría ser, pero no me acaba de cuadrar porque ambas mujeres reciben los rayos de la gracia divina en un plano de igualdad; y, normalmente, en los lienzos sobre Santos fundadores, el fundador en cuestión está en un plano superior respecto a las personas beneficiadas por su obra, que suelen rodearla, pero siempre en un registro inferior del cuadro. No me malinterpretes, lo cierto es que prefiero mil veces el plano de igualdad al servilismo paternalista propio de las fundadoras o fundadores rodeados de negritos o huérfanos… cosas del lenguaje visual que seguro que no aprobarían este tipo de fundadores, espero.

  3. Mi querido amigo,
    Gracias por este artículo sobre Santa Catalina Drexel y por el preámbulo que le has puesto. Es una verdad como un templo: si no compartimos lo poco o mucho que tengamos, podremos ser muy ricos por fuera pero muy miserables por dentro y pobres y desgraciados de nosotros, porque cuando nos metan en la caja de madera, adonde vayamos, no nos podremos llevar nada.

    Santa Catalina Drexel es otro ejemplo de los muchos con los que Dios enriquece a su Iglesia y a todo el mundo, aun fuera de ella. Tu la defines muy bien: fue generosa porque era pobre de espíritu; lo que tuviera no era de ella sino de los más necesitados y por eso de joven visitaba los suburbios de su ciudad y de mayor creó una obra que, de una forma u otra, continuase su labor de entrega.

    Es una gloria de Norteamérica, pero también lo es de toda la Iglesia Universal.
    Gracias de nuevo, Humberto.

    • Efectivamente Antonio, como dice el Papa Francisco: De que nos sirve acumular dinero y poder, si el sudario no tiene bolsillos.
      Esto Sta Catalina Drexel lo tenia muy claro.

    • Toño:
      Gracis por leer este artículo.
      Muchas veces tenemos la idea de que los santos son lejanos en el tiermpo y en la realidad al común de los mortales. la piedad y la devoción indiscretas así los hacen pasar y esto a veces ni es real o bueno.
      Un santo alejado de sus hermanos, ejeno e indiferente a su realidad, renuente a ser solkidario no puede existir.
      El ejemplo de Santa Catalina nos hece ver con claridad lo que dice San Juan: “quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve, ese tal es un mentiroso”
      Santa Catalina fue una gran mujer que puso sus talentos al servicio de la humanidad doliente, especialmente a los segregados por su raza o por su color de piel. En estos días en que la xenofobia y el racismo parecen resurgir, evocando fantasmas pasados, su ejemplo es útil y necesario, es urgente darlo a conocer.
      Que Santa Catalina ayude a tantos emigrantes que van a Europa o a Estados Unidos, y que son despreciados, sobajados y usados como carne de cañón, porque los que los tiranizan se sienten superiores.

  4. Amigo Humberto, gracias por presentarnos este maravilloso ejemplo de santidad.
    Santa Catalina Drexel fue una adelantada para su tiempo, ya que se encargo de cubrir unas necesidades que otros muchos tenían en el mas absoluto olvido.
    Me le imagino como una mujer enérgica y carismática, ya que no se limito a vivir una vida en un convento, sino que se desvivo por fundar casas, comedores, hogares, etc donde se atendieran a sus hermanos los pobres y los marginados de aquella sociedad norteamericana.
    Podríamos decir la frase que hoy esta tan de moda: salio a las periferias.

    • Daniel:
      El detalle es que esas perifererias hoy son nucleares y somos somo el levita y el sacerdote de la Parábola del Buen Samaritano, qie pasaron de largo. Cuantas veces hemos cerrado los ojos o volteado la mirada para no ver y no comprometernos.
      Santa Catalina combatió desde su lugar un problema que se dada en su entorno, diríamos, en su ecosistema.
      Yo opino que las periferias no son límites, son más bien síntomas de que algo anda mal en nuestra caridad cristiana, y que si existen es porque los seguidores de Jesús no queremos comprometernos a buscar un mundo mejor por miedo a perder la comodidad.
      Quien ha compartido el dolor, el hambre, la pobreza, la humillación, la degradación humana en todas sus variantes, no podrá descansar en paz hasta que haya hecho lo que le tocaba hacer.
      Que Santa Catalina te proteja y te ayude a ser un cristiano que opr su fe espera una nueva vida y que por esta esperanza, practica la caridad paqra obtenerla.
      Saludos.

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