Opinión de un forense sobre la muerte de Cristo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

"Cristo muerto tendido sobre su sudario", lienzo de Philippe de Champaigne (1654). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

“Cristo muerto tendido sobre su sudario”, lienzo de Philippe de Champaigne (1654). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

Mucho se ha escrito sobre la Pasión y Muerte de nuestro Salvador y mucho quedará por escribir. Hoy, Sábado Santo, queremos traer aquí la opinión de uno de los forenses más famosos de los últimos tiempos, el profesor griego Filippos Koutsaftis, Jefe del Servicio Médico Forense de Atenas, el cual ha realizado un informe forense sobre el martirio y la muerte de Jesús, sometiéndose además a todas las preguntas que los periodistas le hicieron cuando presentó este profundo estudio científico, que realizó utilizando todas las fuentes disponibles, investigando cada una de las torturas a las que fue sometido Cristo y cuáles eran sus condiciones mentales y físicas en cada uno de esos momentos. Yo he resumido sus respuestas. Finalmente, este profesor refutó todas las nuevas teorías que pretender defender que Jesús no murió en la cruz y cuya última finalidad no es, ni más ni menos, que negar el hecho de la Resurrección.

Él mismo pidió perdón si alguno pudiera considerar no suficientemente respetuosa algunas de sus consideraciones, afirmando de sí mismo que ha sido muy atrevido al realizar este estudio psicosomático. Él, aunque acepta la divinidad de Cristo, lo trata como un hombre que de manera voluntaria acepta esos sufrimientos, aunque en el fondo, éstos le puedan repugnar. Y relata los hechos.

Después de la Última Cena, Cristo se va acompañado de sus discípulos a Getsemaní para orar, discípulos que no eran conscientes de lo que iba a suceder, aunque Él se lo había manifestado mientras cenaban. En su oración, todo el cuerpo de Jesús se estremece y se cubre de sudor y sangre, un hecho que la medicina moderna lo muestra como un raro síntoma que puede acontecerle a una persona que se encuentra sometida a una fortísima presión tanto psíquica como corporal, a un estrés terrible. Las glándulas sudoríparas se encuentran diseminadas por todo el cuerpo, aunque se manifiestan más y mejor en las palmas de las manos, plantas de los pies, cuello, mejillas y frente y cuando una persona se encuentra sometida a una gran tensión y miedo, se rompen automáticamente un sinnúmero de vasos capilares, liberándose sangre que mezclada con el sudor, brota por toda su piel. (Ya escribimos hace tres días sobre este tema y dijimos qué consecuencias tuvo en las horas que le quedaron de vida. Fue una verdadera agonía aunque no muriese en ese momento).

La Sábana Santa o Síndone, venerada en Turín (Italia) constituye la prueba más notoria de la Pasión de Cristo.

La Sábana Santa o Síndone, venerada en Turín (Italia) constituye la prueba más notoria de la Pasión de Cristo.

Después de ser detenido, se vio sometido a seis interrogatorios que fueron extenuantes para Él, no sólo por el cansancio físico que le supuso, sino también por la mala fe de quienes le interrogaban: Anás, Caifás, Sanedrín, Pilatos, Herodes y vuelta a Pilatos. Y entre unos y otros, brutalmente torturado, encadenado y arrastrado a fin de doblegarlo. Teniendo en cuenta cómo era Jerusalén en su época, puede decirse que en estos traslados anduvo encadenado unos seis kilómetros y en todo este tiempo, hambriento y sediento y sin poder dormir. Lo azotan, cubren todo su cráneo con gruesas espinas, lo hacen cargar con un pesado madero, le arrancan violentamente la túnica pegada a sus carnes, lo humillan y lo tratan de tal manera que todos sus cinco sentidos tuvieron que padecer terriblemente.

Ya escribimos hace dos días sobre el terrible tormento de la flagelación, pero no está de más recordar que los latigazos destrozaron sus carnes, descarnaron su piel que caía a jirones sufriendo especialmente todo su torso, el tórax inferior, el vientre, brazos y piernas. También tratamos la coronación de espinas, que le causaría un dolor insoportable, una corona que cubría todo su cuero cabelludo con una planta muy flexible, pero llena de púas que se clavaron en su piel y traspasaron sus nervios. Y así, terriblemente castigado y desfigurado, con los insectos pululando sobre sus heridas, carga con un madero de dura corteza y con nudos, áspero. Ese pesado tronco penetraría en muchas de sus heridas, causándole un dolor insoportable mientras a latigazos, se arrastraba más que caminaba rumbo al lugar del suplicio. Su respiración sería muy fatigosa, no entraba suficiente oxígeno en sus pulmones, se desangraba y ni siquiera podría dar un solo paso sin temor a caerse. Seguramente, durante el trayecto, cayó al suelo en numerosas ocasiones. Si no fuera porque estaba escrito que habría de morir en la cruz, lo habría hecho mucho antes.

Pero, contra toda lógica, llega al lugar del definitivo suplicio, donde le espera el tramo vertical de la cruz. Lo tiran violentamente al suelo, traspasan sus muñecas brutalmente con gruesos clavos y lo izan para clavarle también violentamente los pies. El dolor tuvo que ser terrible al traspasarse y desgarrarse nervios y tendones. Si nosotros gritamos de dolor al rozarnos simplemente un nervio, imaginémonos cómo sería de terrible dicho dolor al ser traspasados sus miembros por burdos clavos de hierro. Le traspasaron también los dos pies, no sabemos si con un clavo o con dos, pero fuera como fuese, tuvo que ser un sufrimiento lento y cruel. Al izarlo y ponerlo en posición vertical, todo el peso del cuerpo cae sobre los clavados pies y esa posición en ese estado, esa inmovilidad obligatoria, le produciría una hipotensión ortostática e impediría que la sangre venosa pudiese retornar al corazón.

"María Magdalena llora a Cristo muerto", lienzo de Arnold Bocklin.

“María Magdalena llora a Cristo muerto”, lienzo de Arnold Bocklin.

Con el peso del cuerpo, su pecho se expendería de manera permanente y la respiración supondría un terrible sufrimiento; Él solo no podría exhalar, sino sólo inhalar y no recibiría suficiente aire para mantener oxigenados sus pulmones. Sin dudas, esto acortó su muerte. Todo esto, complicado por la infección de las heridas, las hemorragias, deshidratación, hambre y agotamiento, inevitablemente le llevaron a una muerte que podríamos decir que tuvo muchas variables, aunque la causa final pudo ser ocasionada por la asfixia con insuficiencia circulatoria. ¿Cómo pudo aguantar tanto tiempo? ¿Cómo no murió antes de la crucifixión? Humanamente hablando, estaba muerto antes de ser elevado en la cruz, pero el hecho de aguantar hasta el final es un claro ejemplo de que no se trataba sólo de un hombre: la divinidad estaba dentro de Él, era Él.

Y con todo esto, últimamente hay quienes sostienen que Cristo no murió en la cruz, que todo fue una pantomima, que fue desclavado estando vivo, se curó y vivió muchos años muriendo anciano en la India. ¿Con qué intención se escribe esto? Única y exclusivamente, para negar la Resurrección y por ende, su Divinidad. Pero estas teorías conspiratorias son insostenibles, porque además de todo lo expuesto anteriormente, hubo un hecho que podríamos denominar fue su “certificado de defunción”: recibe un lanzazo que le atraviesa el corazón y, de éste, salió “sangre y agua”. Es lo que hoy llamaríamos “el golpe o el tiro de gracia”. De esta manera, nunca pudo permanecer vivo, digan lo que digan esos detractores.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “Opinión de un forense sobre la muerte de Cristo

  1. Es sorprendente el martirio de Nuestro Señor y hay quienes lo ven con desprecio e indiferencia. Creo que solo en una profunda meditación pudiera al menos comprender y vivir todo este misterio. Ya alguien dijo en el blog que es saludable meditar la pasión de Cristo y no lo dudo. Alguna vez leí las 20 divinas promesas de santa Brigida. Pero prefiero hacerlo desde los Evangelios.

    • Estoy de acuerdo contigo, Emmanuel. Donde se ponga la Palabra de Dios, que se quiten las de los hombres. San Francisco de Asis lo tenía muy claro al decir que: “el Evangelio y sin glosa alguna”.

  2. Toño, el silencio de esta tarde de Viernes Santo y su prolongación mañana Sábado Santo, me invitan a adorar en silencio al Señor y agradecerle su infinito amor al haber dado su vida por nosotros.

    • Si es verdad, Humberto, estos son días de meditación. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan, 3, 16). Pero estemos sobre todo alegres, porque se acerca el momento – esta noche – del Gran Resplandor

  3. Estupenda reflexión. Yo hace tiempo que leí una novela de Gerald Messadié, “El complot de María Magdalena”, donde sostenía la tesis de que los discípulos, liderados por la Magdalena -que en esta versión era la amante de Jesús- habrían urdido un complot para salvarle la vida y acelerado los tormentos y la crucifixión para poder bajarle inconsciente, pero vivo, de la cruz, enterrarlo todavía vivo para eludir la Pascua judía y luego venir corriendo a sacarlo del sepulcro. En el relato hasta llegaba a curarse y Él y la Magdalena huían para vivir por siempre felices y comer perdices. Vamos, una teoría bastante extendida que dio pie a esta entretenida novela histórica, con la cual pasé un buen rato y poco más.

    Naturalmente esto no hay quien se lo crea. Sólo con la flagelación Jesús estaba sentenciado, aun cuando Pilatos hubiese logrado ahorrarle la crucifixión, que es lo que buscaba, Jesús hubiese muerto de desangramiento y deshidratación; y si eso no lo hubiese matado, los clavos, el lanzazo o el tirarse día y medio “enterrado” hubiesen acabado con Él. Son ganas de rizar el rizo, buscarle los tres pies al gato y explicar lo inexplicable. Además, dicen las Escrituras que a consecuencia del lanzazo manó de su herida “sangre y agua”. El agua era líquido pleural, lo que significa que le perforaría el pulmón. Suponiendo que realmente el lanzazo no le hubiese alcanzado el corazón, que sí lo haría -los soldados romanos no eran unos ineptos en el manejo del pilum- ¿es que alguien puede sobrevivir con un pulmón perforado, y más en el siglo I?

    En fin, teorías para pasar el rato, para hacer novelillas curiosas y ganarse unos dinerillos, pero poco más. Tonto el que se lo tome en serio, con perdón. E incluyo en esos tontos a los que le dan demasiada importancia a este tipo de novelillas, que sólo son entretenimiento y nada más. Cuando me acuerdo de aquellos que se rasgaron las vestiduras con las novelitas de Dan Brown, me entra la risa. Algunos no tienen muy claro el diferenciar realidad de ficción.

    • Yo puedo entender que haya personas que no crean en Cristo como Dios y que incluso nieguen que resucitó de entre los muertos. Desde luego, ya es más díficil negar la existencia histórica de Jesús de Nazareth independientemente de que se crea o no en Él, pero negar su muerte es rizar el rizo. Con todos los martirios que padeció lo verdaderamente milagroso es que no hubiese muerto antes de ser crucificado.

      Y en cuanto a lo de las novelitas, cuentos, películas y otras cosas por el estilo contando cuentos de camino, pues bueno, supongo que lo harán para ganar dinero, que tendrán su público y lo mejor, a mi entender, es no echarles cuenta.

  4. Después de leer esta descripción al detalle de todo lo que sufrió Nuestro Señor antes de ser crucificado y durante la crucifixión, ¿ quien pueden decir que sobrevivió y se curo de sus heridas de muerte? y sobre todo de ese ” tiro de gracia” que fue el lazando que lo atravesó!, yo desde luego no me atrevería. Pero a lo largo de la historia a habido detractores y los seguirá habiendo.
    La teoría de que Jesús se marcho a la India después de sobrevivir a la cruz, nunca la había oído. Pero desde luego hay que tener mucha imaginación para defendedla a día de hoy.

    El vídeo de los cantos del Miserere Mei, Deus son muy bonitos y espirituales.

    • Bueno, David; pues hay gente que manifiesta y defiende que allí está su verdadera tumba, la cual visitan con más o menos curiosidad o respeto. Quienes se empeñen en atacar la figura del Salvador, lo harán siempre de una manera o de otra. Espero que alguna vez, antes de su muerte, convertidos, digan lo que decía Voltaire: “¡Vencistes, Nazareno!”

  5. “Cómo pudo aguantar tanto tiempo? ¿Cómo no murió antes de la crucifixión?” … Amor, al Padre, a nosotros, y resuena en mi cabeza 1Cor 13 en version de Jose Luis Perales (Amor sin limites)…y callo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*