Evidencias sobre la Resurrección de Cristo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Cristo resucitado. Óleo sobre lienzo de Raúl Berzosa (2012). Fuente: www.raulberzosa.com/

Cristo resucitado. Óleo sobre lienzo de Raúl Berzosa (2012). Fuente: www.raulberzosa.com/

Hoy, 20 de abril del año 2014, todos los cristianos, los que seguimos el calendario gregoriano y los que siguen el calendario juliano, celebramos la Pascua. Hoy todos estamos de fiesta porque Cristo, nuestra Pascua, ha resucitado. Verdaderamente ha resucitado. Lo creemos por nuestra absoluta fe en Él y en su palabra, pero también debemos creerlo porque hay evidencias de que los hechos históricos ocurrieron así y sobre este tema queremos escribir hoy.

Sabemos que nuestro Señor murió ejecutado en una cruz bajo el poder de Poncio Pilato, quien cedió a las presiones del Sanedrín judío. Esto nos lo dicen los Evangelios, pero también lo confirman escritores paganos como Flavio Josefo, Cornelio Tácito, Luciano de Samosata e incluso el mismo Sanedrín judío. Sabemos a ciencia cierta que murió y cómo fue su muerte, pero en cuanto a su resurrección, ya es otro cantar, aunque también existen varias líneas de evidencia que la confirman. Es cierto que los hombres somos propensos a creer sólo lo que puede explicarse por las leyes naturales, por causas naturales y ante el tema de la resurrección – por ser en sí un hecho milagroso – nuestra inteligencia nos lleva hacia el escepticismo, independientemente de que puedan existir evidencias que la confirmen. Pero es que existen esas evidencias y vamos a ver cuáles son.

En primer lugar hay que decir que existieron testigos presenciales y que su testimonio es verdadero. Los primeros apologistas cristianos citaron a cientos de testigos, algunos de los cuales incluso documentaron sus supuestas experiencias. Muchos de estos testigos, de manera voluntaria y decidida soportaron torturas y hasta la muerte antes que negar este testimonio. Son los mártires de los primeros siglos, sobre muchos de los cuales ya hemos escrito en este blog y el hecho de que aceptaran los sufrimientos y la muerte dan fe a su sinceridad y falta de engaño. “Hablando ellos al puebloPedro y Juanvinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo y los saduceos, resentidos porque enseñaban al pueblo y anunciaban la resurrección de Jesús de entre los muertos. Y les echaron mano y encerraron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron, siendo el número de los varones como unos cinco mil. Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas y el sumo sacerdote Anás y Caifás y Juan y Alejandro y todos los que pertenecían a la familia de los sumos sacerdotes. Y poniéndoles en medio de ellos les preguntaron: ¿Con qué potestad y en nombre de quién habéis hecho esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel: puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio que hemos hecho a un hombre enfermo y cómo este ha sido sanado, sea notorio a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesús de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; gracias a Él, este hombre está sano en vuestra presencia. Este Jesús es la piedra que vosotros, los edificadores, habíais reprobado y se ha convertido en una piedra angular. Y en ningún otro hay salvación, ya que no hay otro hombre bajo el cielo por el cual podamos ser salvados. Entonces, viendo la desenvoltura de Pedro y de Juan, que eran hombres del pueblo e iletrados, quedaron maravillados y les reconocían que habían estado con Jesús. Y viendo además al hombre que había sido sanado y que estaba de pie delante de ellos, no podían decir nada en contra. Entonces les ordenaron que salieran fuera y charlaban entre ellos diciendo: ¿Qué haremos con ellos? Porque es cierto y lo que han hecho así lo manifiesta, que esto es conocido por todos los que habitan en Jerusalén y no lo podemos negar. Sin embargo, para que no se divulgue esto entre el pueblo, amenacémosles para que no sigan hablando de Jesús delante de hombre alguno (Hechos, 4, 1-17).

"Alegoría de la Resurrección de Cristo", lienzo de Patrick Devonas.

“Alegoría de la Resurrección de Cristo”, lienzo de Patrick Devonas.

De esto, da también fe la Carta X de Plinio el Joven a Trajano, que no reproduzco por su extensión, pero que puede consultarse aquí. Los cristianos podían poner fin a sus sufrimientos simplemente renunciando a su fe, pero sin embargo, la inmensa mayoría soportaban los tormentos, proclamando la resurrección de Cristo. Y es verdad que hay que decir que, en teoría, el martirio no convierte en verdad la resurrección de Cristo y que sólo demuestra la sinceridad de los mártires, pero es que ellos sabían que lo que profesaban era cierto, ya que muchos de ellos, en los primeros años de la Iglesia, habían conocido personalmente a Jesús. Si la resurrección era mentira, ¿por qué tantas personas daban su vida por afirmarla? ¿Es que era bueno sufrir tanto por aferrarse a una mentira? Sabían que no era mentira, que era cierto, porque pertenecían a la primera generación de la Iglesia, porque afirmaban lo que habían visto. Y entre todos ellos, los testigos más valiosos fueron los propios apóstoles, que aunque demostraron un miedo vergonzoso durante la Pasión del Maestro, se transformaron por completo después de la Resurrección y de Pentecostés. Y por eso, con enorme valor, se lanzaron por todos los confines del mundo conocido, predicando lo que habían visto aun a sabiendas de que serían perseguidos y asesinados.

Pero ¿y Pablo? Posiblemente, él no había conocido personalmente a Jesús y además era un furibundo perseguidor de los cristianos. Pero él mismo describe cómo se encontró con Jesús resucitado cuando iba camino de Damasco y cambió su vida de manera drástica. De feroz perseguidor se convirtió en uno de los defensores más atrevidos de aquella nueva doctrina y esto le trajo sufrimientos, palizas, la cárcel e incluso la muerte. Él, que atacaba a Jesús, lo vio resucitado y dio su vida por Él.

Primera versión del Cristo Resucitado de Miguel Ángel Buonarroti. Monasterio de San Vicente en Bassano Romano, Italia.

Primera versión del Cristo Resucitado de Miguel Ángel Buonarroti. Monasterio de San Vicente en Bassano Romano, Italia.

Pero es que hay muchísima más información de aquella época; por poner sólo un ejemplo, Flavio Josefo, que fue un historiador judío fariseo, en su obra “Antigüedades y guerras de los judíos”, describe el martirio de Santiago, el hermano del Señor, por defender la resurrección de Cristo.

Además, si Jesús no había resucitado, los sacerdotes y el Sanedrín podían haberlo demostrado. Jesús fue ejecutado en público y todo Jerusalén sabía donde había sido sepultado. Bastaba exhumar el cadáver para desmontar esta mentira, pero… ¡es que la tumba estaba vacía! Y recurrieron a lo más fácil: sus discípulos habían robado el cadáver. Pero la tozuda realidad era que la tumba estaba vacía.

Si sus discípulos habían robado el cadáver y sabían que la resurrección era una farsa, ¿por qué estaban dispuestos a sufrir todo tipo de tormentos y la muerte por defender una mentira? Ellos eran sinceros, sabían lo que había pasado y daban su vida por demostrarlo. Ninguno desfalleció; si el cuerpo había sido robado, alguno hubiera flaqueado y confesado el robo, no ya sólo para evitar sus sufrimientos sino para evitar los sufrimientos de sus familiares más allegados. No hubo ni uno solo que se desmoronase por defender a capa y espada una mentira, y eso que las primeras persecuciones fueron brutales, sobre todo la de Nerón, que en el año 64 ordenó incendiar la ciudad de Roma y, para exculparse, culpó a los cristianos del incendio. Lo cuenta el historiador Cornelio Tácito en sus “Anales de la Roma imperial”, escritos inmediatamente después del incendio (Anales, XV, 44). Nerón iluminó sus jardines con los cristianos crucificados en cruces y ardiendo vivos, y ninguno se retractó. No existe constancia alguna de que ningún cristiano de aquella primera generación renunciase a su fe en la resurrección de Cristo para poner fin a sus sufrimientos. Y sin embargo, sí que existen numerosos relatos de supuestas apariciones del Resucitado a quienes estaban dispuestos a dar su vida por Él. Resumiendo: los discípulos no robaron el cuerpo, dieron sus vidas por defender este hecho y la tumba estaba vacía.

Algunos han defendido la tesis de que Jesús fingió su muerte y que posteriormente, escapó de la tumba. Esta tesis es indefendible. Conforme hemos relatado en los tres artículos anteriores publicados en el blog, Jesús sufrió lo indecible, murió en la cruz y recibió el golpe de gracia atravesándosele el corazón con una lanza. ¿Cómo es posible que un ser humano sobreviviese a estos tormentos, fingiera su muerte, estuviese sepultado durante tres días sin ningún tipo de atención, él solo retirase la pesada losa que tapaba el sepulcro y luego escapase, sin ni siquiera dejar un rastro de sangre? ¿Y después se dedicó a convencer a sus amigos de que había resucitado y que estaba completamente sanado, salvo las señales de las heridas de manos, pies y costado? Esta tesis, simplemente, es ridícula.

"Cristo resucitado en el jardín de José de Arimatea", lienzo del pintor británico William Holman Hunt.

“Cristo resucitado en el jardín de José de Arimatea”, lienzo del pintor británico William Holman Hunt.

Pero aún hay más: los primeros y principales testigos de la resurrección fueron unas mujeres, y ya sabemos lo que significaban las mujeres en las culturas antiguas. Sus afirmaciones carecerían de todo crédito. Si habían robado el cuerpo, ¿eligieron a unas mujeres para demostrar lo contrario? Todos los apóstoles eran varones, ellos robarían el cuerpo, y ¿eligieron a unas mujeres para propagar esa mentira de la resurrección? Las mujeres ocupaban el status social más bajo, y ¿son ellas las encargadas de propagar ese bulo? ¿Y la creen todos hasta el punto de que los propios hombres que robaron el cuerpo, dieran su vida por defender lo contrario? Los rabinos decían que “los libros de la ley merecían ser quemados antes que entregarlos a las mujeres” y ya sabemos lo que significaba la Ley de Moisés para ellos. El testimonio de una mujer no servía para nada, ni siquiera podía ir como testigo a un juicio, y ¡eran ellas las primeras que testimoniaron que la tumba estaba vacía! Y si sabiendo quienes escribieron los Evangelios que el testimonio de una mujer no valía nada, aun así, lo dicen expresamente, es que lo que dicen, es exactamente la verdad. Esto es historia, esto no es leyenda.

Para terminar: sinceridad por parte de quienes dieron su vida por defender esta verdad, convicción absoluta de los apóstoles, conversión de un perseguidor al ver a Cristo resucitado, la tumba estaba vacía y no se pudo demostrar de manera natural el por qué lo estaba, fue en Jerusalén – la ciudad que lo vio morir – donde se inició la defensa de este hecho, la importancia que en el contexto histórico se da al testimonio de unas mujeres… son hechos más que suficientes como para atestiguar la historicidad de la resurrección.

Sir Lionel Alfred Luckhoo, un famoso diplomático y abogado protestante que defendió y ganó 245 pleitos de casos de asesinatos y que como tal está en el “Libro Guinnes de los Records”, dijo: “Después de cuarenta y dos años ejerciendo como abogado defensor en todas las partes del mundo, y después de haber pasado por mis manos todo tipo de pruebas y ganado todos los juicios con jurado popular, tengo que decir de manera inequívoca, que la evidencia de la resurrección de Cristo es tan abrumadora que obliga a aceptar la prueba de que no deja ningún lugar a dudas”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
-GARY, R y otros, “The Case for the Resurrection of Jesus”, Kregel Publications, 2004.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

15 pensamientos en “Evidencias sobre la Resurrección de Cristo

  1. ¡Aleluya, Él ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!

    Precisamente ayer, una persona muy allegada y querida por mí me manifestó sus serias dudas y escrúpulos acerca de la resurrección de Cristo; a pesar de haber nacido y crecido en la fe católica. Todos tenemos crisis de fe; yo también la tuve en mi día; así que, aprovechando que había tenido la ocasión de leer este estupendo artículo tuyo, lo ilustré con algunas de las razones que das; y luego, de madrugada ya, tras la Vigilia Pascual, le leí yo misma en voz alta el artículo. No puedo decir que le convenciera plena y totalmente, pero escuchó con mucho interés y buena voluntad y ha asegurado que reflexionará sobre el tema. Es un comienzo. ¡Dios mío, cuánto daño hace la mala catequesis! Mejor lo dejo aquí.

    Entrando en estas razones, tengo que decir que las que más me impresionan son el testimonio de los mártires (¡cómo no! ¿verdad?) y el de las mujeres, cuya voz no importaba un bledo en esa época y sigue sin importar en la mayor parte del mundo actual. No puedo decir nada más sin repetirme tontamente, así que, querido amigo, sólo puedo decir que suscribo punto por punto todo lo que dices: Él ha resucitado y está con nosotros hasta el fin del mundo.

    Ahora quizá sólo faltaría un artículo denso, prolongado y minucioso que analice la Sábana Santa, no para determinar las lesiones del Hombre, que eso ya lo sabemos, sino la naturaleza de esa radiación que emanó ese cuerpo, imprimando su imagen en la tela de forma totalmente inexplicable. Para mí ésa es una prueba física, científica, de la Resurrección. Los escépticos que se pasen por el forro las razones que tú das hoy, no podrán hacer oídos sordos a esta otra prueba. Digo yo.

    Él ha resucitado. Es el único que lo ha hecho, y no hay nada que lo iguale.

    “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. (Jn 11, 25)

    • Muchas felicidades, Ana María.
      Yo creo que hoy es el día que justifica nuestra fe. “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe” (1ª Corintios, 15, 14). Nosotros lo creemos por la fe, porque su Palabra nos basta y Él lo vaticinó: “Y al tercer día resucitará” (Mateo, 17, 23), pero es que existen argumentos más que suficientes para demostrar que eso que creemos por la fe, fue una realidad absoluta.

      A mí, las palabras de Sir Lionel Alfred Luckhoo me dicen mucho. Ese hombre muy curtido en pruebas para defender casos judiciales de todo tipo, lo tenía muy claro: “La evidencia de la resurrección de Jesucristo es tan abrumadora que obliga a aceptar la prueba de que no deja ningún lugar a dudas” y es verdad que este hombre era creyente, pero sobre todo era un hombre práctico y curtido es la demostración de la veracidad o falsedad de una prueba.

      Para mi el tema de los mártires, el de Pablo y el testimonio de las mujeres son vitales. El dar la vida por lo que decía una mujer en el siglo I, significa que lo que decía era la pura verdad.

      Me ha gustado especialmente escribir este artículo a sabiendas de que yo no lo necesitaba, pues me sobra y me basta con la fe, pero si en algo he podido ayudar a alguien que sea escéptico a que piense en este tema, me doy por más que satisfecho.

      Felicidades a todos porque Cristo, nuestra Pascua, ha resucitado de entre los muertos.
      Χριστὸς ἀνέστη ἐκ νεκρῶν!

  2. No solo es una sabrosa lectura la que has expresado en estás líneas. Verdaderamente ha resucitado!!! Y el testimonio de los mártires es impactante.

    • Felices Pascuas, Emmanuel, tanto para ti como para toda tu familia y allegados. Es un placer que este artículo haya sido de tu agrado.
      Después de tanto artículos míos en estos últimos días, descansaremos un poquito dando paso a artículos de otros compañeros, jaja.

      • Descansar cuando muramos Antonio y sobre todo espero que junto con el resucitado nos unamos a él. Felices Pascuas para todos los miembros del blog y sus familias.

  3. Toño, tu trabajo de hoy es el resultado de un frase de San Pablo que dice: “si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe”.
    Las II Vísperas de este domingo clausuran este Triduo Sacro, pero el gozo de Cristo resucitado nos alcanza para toda una Semana de Pascua y aún más: una cincuentena de días en que Cristo resucitado camina a nuestro lado.
    Muchos a través del tiempo han negado no sólo su Resurrección, sino su historicidad y sus enseñanzas. Recuerdo como hay quien propone que la multiplicación de los panes es el resultado de la solidaridad de quienes escuchaban su sermón y compartieron todo lo que traían de comer y por eso ajusto el pan; esto puede leerse incluso en la famosa novela de El Manto, que inspiró una película de igual nombre.
    Bien dice el Señor mismo en la parábola del Pobre Lázaro que hay quienes no creerán ni aunque resucite un muerto.
    Nosotros creemos sin haber visto, porque hemos recibido esa fe de nuestros padres que se remonta de generación en generación hasta los apóstoles mismos, testigos primeros de este suceso. A nosotros toca transmitir, no sólo de palabra, sino con nuestros actos, que Cristo ha resucitado, que esta vivo y que es Señor de Cielos y Tierra.
    Quiero por último, desearte a ti, a los demás hermanos que colaboran en este blog y principalmente a nuestros lectores, una muy feliz Pascua de Resurrección.

    • Y también hay quien propone explicaciones físicas y naturales para la apertura del Mar Rojo o el diluvio universal. Se olvidan de que la Biblia es un texto narrativo, literario, y como tal, especialmente en el Antiguo Testamento, no se puede hacer una lectura literal de lo simbólico. No así en el caso del Nuevo Testamento, que es más directo y sencillo.

      Honestamente, que lo tomen o que lo dejen, pues libres son para no creer tanto como para creer, pero intentar explicar lo inexplicable alcanza límites ridículos. ¡Cuánta gente se llena los bolsillos con estos programitas y teorías de poca monta!

      • Yo creo, Humberto y Ana Maria, que toda la vida de Cristo, desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección, fue una acción salvadora. Yo no me atrevería a especificar en qué momento nos salvó de una cosa y en qué momento de otra. El, constantemente, nos estuvo dando ejemplo de vida, nos transmitió palabras de salvación, nos acercó al Padre y con cada uno de sus actos, nos redimió de todas nuestras culpas.

        Estoy asimismo de acuerdo en que muchos de los episodios bíblicos – sobre todo del Antiguo Testamento – tiene explicaciones naturales aunque, quizás, el verdadero milagro fue el hacerlas coincidir en el tiempo.

  4. Muy felices pascuas a todos!!
    No hay duda de que Cristo realmente resucitó y eso es lo que alegra en este día al universo entero. Por otro lado hablando del caso de San Pablo aquí en México hace un año salió un libro de un historiador el cual dice que San Pablo era un espía del imperio romano que por conveniencia del mismo imperio se convirtió al cristianismo e invento todo aquella de su conversión en Damasco, sinceramente no eh leído el libro aunque si reseñas y de boca del autor las referencias de su libro, pero es interesante como aun después de tantos siglos temas como estos que se piensan ya están muy claros siguen dando de que hablar.

    • ¿Y quién ha dicho esa memez? Los romanos ya eran dueños del Mediterráneo en esa época, ¿para qué iban a necesitar espías y complots, y más por parte de oscuros fariseos que no eran nadie para ellos, pudiendo aplastar militarmente cualquier rebelión, que sí era su modus operandi habitual? Y además, ¿qué bledo les importaba a ellos el cristianismo, mientras todos los habitantes cumplieran con el prescriptivo culto imperial? No sé quién será el tal historiador, pero si lo ha dicho así tal cual, sabe muy poco de Historia de la Roma antigua.

      • Felices Pascuas, André.
        Me parece rocambolesco eso que nos cuentas sobre el libro escrito sobre San Pablo, aunque entiendo que en la vida tiene que haber de todo, como en botica. Ana María ha desmontado con solo cuatro palabras, todo ese invento de historieta.

      • Es un historiador de nombre Pedro Ángel Palou y tiene todo un libro al respecto llamado “El impostor” en el cual aunque lo hace en forma de novela varias veces el ha dicho que hizo una extensa investigación documental por lo que esta seguro que San Pablo era un espía del imperio que invento todo lo que predicaba y que al final se termino creyendo sus propias mentiras. Como ya mencione antes nunca eh leído su libro para saber en que documentos se basa para acusar a San Pablo de “impostor”, mentiroso y espía, pero a mi también me ha parecido una gran tontería sobre todo tratándose de un reconocido historiador y escritor.

        • Mira, por lo que dices, se me figura que este autor es algo así como J.J. Benítez, quien escribió una saga de best-sellers llamada “Caballo de Troya” donde cuenta la historia de unos militares americanos que son enviados a la época de Jesús en una especie de máquina del tiempo y son testigos de la Pasión y Resurrección. El libro no niega nada, pero lo explica todo en clave científica. Es una lectura densa, pesada y tan detallista que muchos se han creído que es una historia real -cosa que el autor, en lugar de desmentir, ha alentado-, cuando no es más que una curiosa mezcla de novela histórica y ciencia ficción.

          Bueno, pues esto parece ser lo mismo. Lo de siempre: cuidado con mezclar realidad y ficción.

  5. Feliz Pascua de Resurrección a todos!

    Antonio, estas preguntas referentes a la resurrección de nuestro Señor nos las hemos hecho todos alguna vez. Y como en el caso de Ana María, también otras personas que dudan,no las han hecho. De ahora en adelante, este sera un artículo que enviaré a todas estas personas que se preguntan continuamente sobre este dogma, asiento de nuestra Fe.

    Como dices, todos celebramos ayer la resurrección, tanto cristianos de Oriente y de Occidente. Ayer en la misa que el Papa celebro en la Plaza del Vaticano, unos mojes Griegos cantaron un precioso canto que se llama Stichi e Stichirá, si no me equivoco es un canto pascual ¿ sabes algo más al respecto de este canto?

    Gracias Antonio, esta remesa de artículos de los días Santos han venido muy bien para meditar sobre la pasión y resurrección de nuestro Señor.

    • Yo no pude ver por televisión la Misa del Papa, pero si te estás refiriendo al stichera, es un tipo de himno que se canta principalmente en las vísperas y en los maitines del rito bizantino. Podría ser el propio de la Pascua.
      Feliz Pascua de Resurrección, mi querido amigo.

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