“Y habiendo hecho flagelar a Jesús, lo entregó para que lo crucificaran”

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La flagelación. Tabla gótica de Duccio di Buoninsegna. Museo catedralicio de Siena (Italia).

La flagelación. Tabla gótica de Duccio di Buoninsegna. Museo catedralicio de Siena (Italia).

Jesús fue flagelado según la costumbre romana, el llamado “more romanum”, o sea, ordenado por un romano, en una dependencia militar y normalmente antes de la ejecución del reo. Los romanos utilizaban muchas maneras de flagelar y sería interesante saber cual de ellas se utilizó con Jesús.

Si el condenado a muerte era un soldado, no se le crucificaba ni se le azotaba mientras iba camino del suplicio, sino que llegado a éste, se le apaleaba con una fusta y, posteriormente, se le decapitaba.

Si el condenado tenía el título de ciudadano romano, tampoco era crucificado ni flagelado, sino que al llegar al lugar de la ejecución, se le azotaba con unas virgas o varas flexibles y se le decapitaba.

Si el condenado era un esclavo o un enemigo público, morían crucificados, pero antes eran flagelados con el “flagrum taxillatum” durante el camino hasta el lugar donde iba a ser ejecutado. Esta flagelación era la más denigrante. Ésa era la norma, que alguna que otra vez se infligió, llegando a ser crucificados algunos ciudadanos romanos.

Jesús fue condenado a morir crucificado como un delincuente, como un rebelde, como un insidioso y por lo tanto, fue flagelado durante el trayecto entre el Pretorio y el Calvario. Cuando la flagelación sustituía a la ejecución, entonces se infligía en las dependencias del tribunal, pero el caso de Jesús fue excepcional pues, además de ser flagelado mientras iba por la Vía Dolorosa, también fue flagelado en el Pretorio y después crucificado, luego según el derecho romano, su flagelación fue ilegal. “Y habiendo hecho flagelar a Jesús, lo entregó para que lo llevaran a crucificar” (Mateo, 27, 26).

La flagelación. Tabla gótica de Pedro de Berruguete (1503).

La flagelación. Tabla gótica de Pedro de Berruguete (1503).

Sin embargo, San Lucas explica los esfuerzos de Pilatos para salvarlo: “Le castigaré y luego lo soltaré” (Lucas, 23, 16), lo que pudiera atenuar la ilegalidad del suplicio; y San Juan es quien nos da más detalles acerca de cuándo se ejecutó ese tormento: Jesús fue flagelado durante los interrogatorios o juicios a los que le sometió Pilato, o sea, Jesús fue flagelado en las dependencias del tribunal en un intermedio entre los interrogatorios.

Los evangelios además nos dicen el por qué fue flagelado Jesús. Pilato no consideraba delito la acusación de los judíos: “Dice que es hijo de Dios y según nuestra ley debe morir”. Ése no era un delito romano, era una cuestión religiosa interna entre los judíos y a él ni le iba ni le venía; y por eso les dice: “No encuentro causa alguna de condenación”. El sanedrín y los sacerdotes, cuando vieron que este argumento no les valía, cambian de estrategia y le acusan de algo que sí entraba dentro de la “Lex Iulia”: “Ha sido aclamado Hijo de David, luego quiere ser rey”; y ya esto Pilato sí que se lo tenía que tomar en serio, porque era un ataque directo al emperador. Por eso Pilato, a solas, le pregunta a Jesús si Él es rey, y como no sacó nada en claro, lo declaró inocente: ¡Jesús era sólo un iluso! Pero los judíos seguían insistiendo y Pilato se vio forzado. Es entonces cuando lo manda a Herodes, ya que al ser Jesús un galileo y ser súbdito de Herodes, a ver si éste le quitaba el problema de encima. Pero le falló la estrategia y al final del tercer juicio, Pilato tiene que reconocer que ni Herodes ni él encuentran ningún delito que debiera ser castigado con la muerte. Pero los judíos seguían insistiendo.

Pilatos entonces utiliza una nueva estrategia, basada en soltar a un preso durante la Pascua, y así equipara a Jesús con un criminal, pensando que la gente preferiría librarse de quien realmente era más peligroso. Pero la estrategia nuevamente le falla y Pilato, como seguía pensando que Jesús era inocente, ordena castigarlo severamente, para que al presentarlo ante el pueblo completamente desfigurado, éste se apiadase y poder dejarlo libre. Lo flagela, le da un correctivo y después le salva la vida. Sabemos que esto también le falló, pero el castigo ya estaba dado: Jesús fue flagelado. La verdadera intención de Pilato era darle un castigo sustitutivo de la muerte, un castigo para salvarle la vida.

Jesús fue atado fuertemente por la cabeza y la cuerda fue anudada a la parte superior de la columna de tal manera que incluso pudo quedar colgando. Estaba totalmente indefenso, no podía protegerse ninguna parte del cuerpo e incluso, si perdía el conocimiento, no podía caer al suelo. Utilizaron el “flagrum taxillatum”, que era el instrumento más humillante y el que más daño hacía. Se trataba de un mango corto de madera que llevaba fijas varias correas de cuero – normalmente, tres -, de medio metro de largo y en cuyas puntas estaban sujetas dos bolas de plomo. Si lo hubieran flagelado los judíos no podrían haberle dado más de cuarenta latigazos, ya que así lo mandaba la Ley, pero a Jesús lo flagelaron los romanos, por lo que el número de latigazos era ilimitado. Podían darle todos los que quisieran siempre y cuando no muriese en el suplicio, por lo cual no podían flagelarle ni la cabeza, ni el pecho alrededor del corazón. ¿Y por qué? Porque Pilato quería salvarle la vida y porque, si no lo conseguía, tenía que llegar vivo al lugar de su ejecución.

Contemplación de Cristo en la columna, lienzo de Diego Velázquez. National Gallery of London, Reino Unido.

Contemplación de Cristo en la columna, lienzo de Diego Velázquez. National Gallery of London, Reino Unido.

Con este tipo de flagelación, el reo (en este caso, la víctima inocente), quedaba totalmente irreconocible, todo su cuerpo destrozado, hecho jirones; y así quedó Jesús. Le destrozaron la espalda, el tórax (excepto la parte cercana al corazón), el vientre, los muslos, los brazos y las piernas: todo el cuerpo excepto la cabeza. Nos lo confirma la Sábana Santa. Si Jesús no hubiera sido crucificado, posiblemente hubiera muerto como consecuencia de la flagelación, porque lo azotaron hasta que los verdugos se cansaron y eran seis, turnándose de dos en dos. Así lo determinaba la costumbre romana.

Las bolas de plomo destrozaron su cuerpo y no sólo la piel, sino los músculos y los nervios, por lo que los dolores tuvieron que ser intensísimos, insoportables. Cuando una parte flagelada lo era de nuevo, la lesión se agrandaba, el hueso podía quedar al descubierto. Le causaron lesiones en la pleura, le causaron un neumotórax al abrirle el pecho y según algunos médicos sindonólogos, incluso una pericarditis traumática. Dolor terrible, latidos del corazón incontrolados, dificultad respiratoria, hipoglucemia originada por la pérdida de sangre, la falta de alimentación y la inexistencia de glucosa en el organismo. Todos los músculos que afectan a la respiración quedaron lesionados, por lo que el simple hecho de respirar le produciría un dolor insoportable.

Pero si su cuerpo externamente quedó destrozado e irreconocible, interiormente también sufrió lesiones gravísimas en la pleura, en el pericardio, en el hígado y en los riñones, lo que le produjo una gravísima insuficiencia renal y hepática, que junto con la pérdida de sangre, puso en serio peligro su vida. Si para un cuerpo sano el castigo era terrible, ¿qué no produciría en un cuerpo ya extremadamente deteriorado por la hematidrosis del Huerto de los Olivos? Por eso murió tan pronto cuando fue crucificado: estaba destrozado, casi sin sangre en su cuerpo y con todos los órganos vitales deteriorados.

Las tres columnas de la flagelación: Constantinopla, Jerusalén y Roma.

Las tres columnas de la flagelación: Constantinopla, Jerusalén y Roma.

La enorme pérdida de sangre agravó la terrible sed que ya padecería desde Getsemaní, aumentaría su fiebre e incluso le impediría la respiración; y si no podía respirar, su organismo se iría envenenando poco a poco por el aumento del dióxido de carbono. Su cuerpo roto, su rostro enrojecido por la asfixia, su respiración jadeante y dolorosa. Quedó hecho un guiñapo y cuando lo desataron, cayó al suelo exhausto y sin conocimiento sobre un gran charco de sangre. Era un varón de dolores, como había profetizado Isaías: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto y ante quien se vuelve el rostro, menospreciado” (Isaías, 53, 3).

Hoy, Jueves Santo, ante este sufrimiento, a este Dios bendito hecho Hombre, sólo podemos pedirle perdón por nuestros pecados y adorarlo desde lo más profundo de nuestro ser. Nos dejó su Palabra y su Vida y el mejor de todos los regalos: su bendito Cuerpo y su preciosa Sangre en la Eucaristía. Dicen que tenemos la columna en la que fue flagelado y la tenemos como reliquia de este suplicio, pero hasta para eso seguimos siendo inconsecuentes – por usar una expresión leve – porque tenemos tres.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– CABEZÓN MARTÍN, C., “Así murió Jesucristo”, Edicel, Centro Bíblico Católico, Madrid, 2003.
– HERMOSILLA MOLINA, A., “La Pasión de Cristo vista por un médico”, Sevilla, 1984.
– Sagrada Biblia de Jerusalén.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

20 pensamientos en ““Y habiendo hecho flagelar a Jesús, lo entregó para que lo crucificaran”

  1. La flagelación es uno de los episodios de la Pasión del Señor que me han llamado mucho la atención. Por lo violento, por lo que hoy describes y porque he leído como con este sufrimiento pagó los pecados causados contra la castidad. He leído por ejemplo, en este tenor, como con la coronación de espinas pagó los pecados de nuestra soberbia. Tal vez parezca extraño o desentonado, pero algunas lecturas piadosas y místicas pueden tener algo de razón.
    Alguna vez leí que las puntas de los látigos eran de hueso, talladas en forma de arpón o aguijón, por ello causaban tanto daño, tu refieres que eran bolitas de plomo, el daño causado en el caso que te propongo, sería peor o igual que con las bolas de plomo?
    Por otro lado, conocía la reliquia de la columna en Santa Praxedis, Roma. Escuche por allí que había otra en Constantinopla, pero es una novedad para mi la de Jerusalén.
    Podríamos dar por un hecho que sí existió tal columna, pudo fragmentarse y por ello hay tres relicarios? Qué hay y que tanto es lo que guarda cada uno de esos relicarios?
    Ahora hablamos de una columna que se representa con una altura a veces de 2 metros. Pero yo he visto otras representaciones y el la película de la Pasión de Gibson lo hace así, con una pequeña columna, si así se le puede llamar, de escasos 60 cm. Por lo que Cristo pudo ser azotado de rodillas. ¿Qué opinas al respecto?
    Saludos.

    • Con permiso de Antonio: si lees los artículos que en este blog se han dedicado al tema de la flagelación romana, tanto por parte de Vieira como de esta servidora, verás que existían látigos de esos dos tipos: los de bolas emplomadas (flagellum o plumbea) y los que acababan en puntas de hueso o ruedecitas de metal (flagrum taxillatum); aunque también estaban las vergas (fasces), varillas finas y flexibles, y los escorpiones, que acababan en cuchillas; además de los bastones puros y duros, usados para la ejecución de soldados desobedientes. En la película de Mel Gibson hay una primera secuencia donde Jesús es flagelado con vergas y luego se pasa al flagrum, aunque yo no le daría excesiva importancia, pues sólo es una película y las Escrituras no nos dicen cómo fue exactamente flagelado Jesús, sólo podemos hacer especulaciones con lo que sabemos de la época romana. Sí sabemos que Pilatos tenía interés en que diese pena para que lo dejaran soltarlo, así que debió ser terrible; pero nada más.

      Yo opino que la columna debió ser baja y que el cuerpo del azotado debía estar de rodillas y volcado sobre la misma, porque así expones mucho la espalda y los lictores no tienen que hacer tanto esfuerzo en descargar golpes sobre la misma.

      Por otra parte, discrepo en eso que afirmas de que los escritos místicos pudieran tener razón. Yo he leído algunos y están plagados de errores históricos y científicos, ¡¡pues claro!! ¿Qué iban a saber esas devotas personas que vivieron en la Edad Media y Moderna de ciencia y de historia? Sin ir más lejos, uno de esos textos -no sé si era el de Emmerick- llega a decir que Jesús sufrió más de cinco mil azotes. ¿Hay alguien que se lo crea? Porque ahí no sólo muere Él sino que mueren también los que le azotan, de agotamiento, claro. Hoy sabemos que se aplican penas de hasta 500 latigazos a los homosexuales en los países árabes y que mueren durante el suplicio. Es más, hacen falta bastantes menos que 500 para dejar a alguien más muerto que una piedra. ¿Cómo iban a soltar cinco mil contra Cristo? ¡Por favor! Eso no tiene nada que ver con el sentido lógico y racional de los romanos.

      Por último, honestamente, no sólo se ve que esas tres columnas veneradas proceden de tres piedras distintas y por tanto, no son la misma, sino que dudo mucho que ninguna de las tres sea auténtica. Pasa como con las cruces… instrumentos de tortura por los que pasan mil y un desgraciados, salpicados de sangre e inmundicias -que sean de piedra o de madera, son absorbidas por la columna-, que cuando ya están inservibles se destruyen y ya está. ¿Quién iba a querer conservar algo así?

      • Humberto,
        Ya Ana te ha contestado a tus preguntas, pero yo te recalco: fue flagelado al modo romano, o sea, de la manera en la que los romanos flagelaban a los delincuentes y esclavos, de la manera más cruel y con bolas de plomo en las puntas de los látigos.

        Bien es verdad que el evangelista dice: “No se quebrará ninguno de sus huesos” (Juan, 19, 36), haciendo referencia a las Escrituras: “El Señor protege los huesos de los justos y ni uno de ellos será quebrado” (Salmo, 32, 20), y presentando a Cristo como el Cordero Pascual porque también el libro de los Números, haciendo referencia a este tema, dice: “No dejareis para la mañana al animal sacrificado ni quebrareis sus huesos, celebrándolo conforme a todos los ritos de la Pascua” (Números, 9, 12), pero pese a todo esto, te digo que los latigazos con las bolas de plomo si que podían romper algunas costillas. ¿Qué a Cristo se las rompieran? No lo se, pero en un tormento de esas características, eso podría pasar pese a lo que dice San Juan, que no nos está presentando a Cristo como Hombre, sino como Cordero de Pascua.

        Recordarás también aquello de: “Han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos” (Salmo 21, 17-18): posiblemente, la segunda parte sea metafórica, pero lo seguro es que muchos de los huesos de Cristo quedaron al descubierto porque sus carnes quedaron desgarradas por culpa de los latigazos con bolas de plomo. Bolas de plomo que parecen que son confirmadas mediante el estudio de la Sábana santa

        Con respecto a qué pecados en concreto redimió con cada tormento, comprenderás que eso me parece disquisiciones de teólogos que no tenían otras cosas mejor que hacer o de místicos que veían visiones porque al no comer, caían en debilidad y deliraban.

        • Ana María,
          Yo creo que Cristo pudo ser atado a una columna o poste alto y que incluso pudo quedar colgando en ella, porque según he leído en reiteradas ocasiones, estudiándose a fondo las heridas de la Sábana Santa puede deducirse que esa fue la posición que tuvo durante la flagelación. En esa postura se tambalearía como un péndulo a cada latigazo y el daño sería muchísimo mayor. Si la columna era de piedra o un simple poste de madera…¡a saber!

          La tradición nos la presenta como columna de piedra, pero diciendo algo más ¿no pudo – por ejemplo – ser colgado del techo y así flagelado? Los evangelios no hacen ninguna mención a ninguna columna de piedra. Y desde luego, que existan tres y de rocas distintas…, ya es para nota.

          • No seré yo la que discuta las evidencias que presenta la Sábana Santa, pero me parece que si el reo condenado a flagelación estuviese colgado en posición vertical, los lictores se tendrían que doblar mucho para descargar golpes sobre la espalda, mientras que si es él el que está doblado sobre la columna, los lictores no se tienen que doblar y sólo tienen que dejar caer el látigo de arriba abajo. Como comprenderás, de lo que se trataba es de que ellos estuvieran tan cómodos como el reo incómodo.

            ¿Colgado del techo? Quizá, pero las torturas eran públicas y al aire libre, para escarmiento social, luego como no fuera un pórtico cubierto o algo así…

            Pero vamos, que esto es una impresión mía y como se conservan algunas columnas de flagelaciones de mártires, veo raro o complicado colgar a alguien de ellas, pero eso no significa que yo tenga que tener la razón ni mucho menos. A lo que nos diga la Sábana Santa me someto, desde luego. Sólo es que me gusta debatir estos temas.

          • Al ser flagelado dentro del Pretorio y no en la vía pública, pudo ser colgado para recibir los azotes. Los azotes públicos se los dieron durante el camino hacia el Calvario.

          • Sí, eso es verdad. Aunque para eso el pretorio solía tener un patio -no era cuestión de poner perdidas de sangre y líquidos otras dependencias, especialmente las que usaba el pretor- y los patios no suelen estar cubiertos. Pero bueno, no insisto más: cómo fue exactamente nunca lo sabremos salvo por lo que nos diga la Síndone.
            Gracias por este estupendo debate.

  2. Muchas gracias Antonio, has preparado un articulo muy detallado de lo que fue la brutal flagelación de nuestro Señor. En cierto modo Pilato quiso darle un buen escarmiento, i escarmiento que casi le costo la vida!, pero en todo caso no quería llegar hasta el punto que finalmente si fue llevado.
    Leyendo los detalles de esta flagelación y los graves daños que le causaron, nos podemos hacer una idea de todo lo que sufrió antes de ser crucificado, la pregunta que yo me hago es: ¿ como llego a aguantar todo lo que le vino después?.
    Dices en el articulo que en la Sabana Santa se pueden ver estos latigazos, y que incluso se pueden contar gran parte de ellos. Yo también había leído algo al respecto y me surge una duda ¿ con tanto detalle se puede ver estos detalles en la Sabana Santa? o ¿ solamente lo pueden ver los que la examinan con visores especiales?.
    Por último, tenia conocimiento de que existía esta supuesta reliquia de la columna de la flagelación ( visite hace unos años la de Roma), pero ambas dos de Jerusalén y Costantinopla no las conocía. Veo que casi todas son del mismo tamaño y tienen el mismo color ¿ se le da veracidad a alguna en especial?.

    • La Sábana Santa, David, la sido estudiada por cientos de especialistas de todas las disciplinas y cada una de las heridas, ha sido analizada con lupa y para su estudio se ha utilizado y se utiliza toda la instrumentación científica más moderna. Seguro que muchas de las heridas están hechas sobre otras heridas anteriores, luego poder determinar cuantos latigazos recibió nuestro Señor, yo creo que es aventurar mucho. Lo que desde luego es cierto, que lo flagelaron hasta que los esbirros se cansaron y temieron que pudiera morir en el suplicio.

      En cuando a la autenticidad de las reliquias de la columna, si te soy absolutamente sincero, creo que auténtica no es ninguna de las tres. Cada una tiene su tradición y su historia, pero de ahí a que en alguna de ellas fuera flagelado Cristo, va un trecho muy amplio.

      • David,
        Perdona este añadido. Se que tu visitas Toledo frecuentemente y que has asistido a alguna celebración en rito mozárabe. Pensando en ti, he querido poner este vídeo en el que se canta el Inicio de las Lamentaciones del Profeta Jeremías con música mozárabe. Esta es una de las lecturas del Oficio de Maitines del día de hoy, Jueves Santo.

        • Gracias Antonio, estos cantos son muy hermosos. Me traen buenos recuerdos de estas misas en ritos mozárabe a las que asistía. Como bien dices he vivido algunos años en Toledo, y en esta ciudad cada Viernes se celebra la misa en este rito, aparte de los días del Corpus.
          Estaréis de acuerdo conmigo en que la música mózarabe es preciosa.

      • Es cierto que no lo mataron de milagro con esos fuertes latigazos. Aunque se examine la Sabana Santa nunca sabremos en concreto los azotazos que recibió, porque como dices unas heridas están encima de otras.

        Eso mismo me temía yo, todas las columnas tendrán su tradición y leyenda, pero ninguna de ellas tendrá sera que tuvo atado a nuestro Señor Jesucristo.

        • Vuelvo a meter las narices -es que este tema me gusta- para decir que el número de azotes solía ir decidido en la condena y que se contaban según iban descargándose sobre el cuerpo del reo, para no dar ni uno de más. Yo creo que en el caso de Jesús calcularían un número exacto para dejarlo en un estado bien penoso, pero sin matarlo. Un número inferior en el caso de los mártires que sólo debían sufrirlo como tortura, y un número superior en el caso de los que debían morir en ese suplicio, por ejemplo, Santa Bibiana; que luego eran rematados con un puñal en el corazón. ¿Pero se aplicaba esto a rajatabla en todos los casos? Habría que estar allí y verlo…

          • De todas maneras, calculados o no, nunca sabremos cuantos azotes recibió, aunque si los suficientes como para destrozarlo y dejarle solo un suspiro de vida para que pudiera ser crucificado y muerto casi de inmediato. Tu sabes que un crucificado podía durar días y Jesús apenas dura tres horas: de la hora sexta a la hora nona.

            Y si David, la música mozárabe es realmente maravillosa, es una especie de “gregoriano aflamencado” o sea, gregoriano influenciado por la música del al-Andalus.

  3. Toño, así nomás, como dato complementario, sin adoptar una postura como es lo correcto, podrías platicarme, o bien, platicarnos brevemente algo sobre la historia de cada columna, de la de Roma se dice que fue Santa Elena quien la llevó para allá. Si es que es cierto que ella la llevó, podría ser un “milagrito” atribuido nomás porque sí.
    Saludos.

    • Humberto,
      Desconozco al detalle la historia concreta de cada una de ellas, pero todas tienen un origen común: Santa Elena. Tu sabes que yo sigo mucho el tema de las reliquias, pero de los santos, no de la Pasión, las cuales respeto dentro de mi excepticismo hacia ellas.
      Ruego a quién sepa detalles más concretos que los comparta con nosotros.

  4. Solo me queda resaltar que si el Señor estuvo hincado, colgado o la pose en la que estuvo para mi no tiene importancia, aunque de alguna forma concuerdo con Ana María, sería más cómodo y menos cansado que el latigazo se lo dejaran caer y que el Señor estuviese hincado.

    Sobre lo que dicen los místicos no le doy importancia, encierro todo esto en la pasión del Señor para salvarnos “Tanto amor nos tuvo que nos dio a su único Hijo” y es un amor que muchas veces nos es indiferente como si en verdad supiéramos que es el amor.

    Parece ser que tuvo muchos daños en su cuerpo Jesús y así me cuesta trabajo pensar en cómo pudo cargar la cruz o si solo el madero de los brazos; simplemente ésto no me cabe en la cabeza aunque los evangelios nos dicen que cargó la cruz.

    Cuando los sacerdotes predican, cuando uno va al catecismo no se por qué no nos hablan un poquito más de éstas cosas, imagínate Antonio en mi ignorancia que en el Seminario alguien comentó cómo estaba en cuerpo de Cristo en la cruz con eso que nos dicen las escrituras: ” se repartieron sus ropas” ¿Pues qué cargaba el Señor encima ya en la cruz? ya conoces la respuesta y otros miembros del blog tambien, pero yo no, quizá no reflexionaba bien las cosas o creía literalmente lo que decían las escrituras y aún peor el crédito que le doy muchas veces al arte creyendo que así como están las cosas eran, pero este blog me ha quitado muchas niñerías, una vez más gracias a ti y a Ana María y a otros miembros. Va que ignorante o ñoño era yo. Me han ido puliendo y eso os agradezco pero más aún tu artícculo sobre la flagelación Antonio me ha ayudado a pensar muchas cosas de las cuales no encuentro respuestas.

    • Muchas gracias por tus palabras, mi querido amigo, pero tu mismo sabes como colaborador que eres, que nuestro objetivo es eso: ser objetivo, exponer las cosas tal cual son y dar a conocer la santidad de nuestro Dios y de su Iglesia.

      El que los evangelios digan que Cristo cargó con su cruz, no significa que cargara como los pintores o escultores lo han representado. El cargó con la parte horizontal de la cruz, que era la que llevaba el reo hasta el lugar del suplicio, porque el palo vertical ya estaba allí colocado. Y claro que fisicamente no pudo soportar este peso, porque prueba de ello es que los mismos evangelios dicen que tuvo que ser ayudado por un hombre oriundo de Cirene. Si no es por esa ayuda, quizás no hubiera podido llegar al Calvario y eso, los soldados romanos lo sabían. No le ayudaron por compasión sino para garantizarse de que llegaría al lugar de la ejecución.

      Si la imaginería religiosa nos presentara los momentos de la Pasión tal y como fueron, posiblemente, nuestros ojos no lo podrían resistir.

  5. Me llama la atención el caso de las tres columnas, habría quizás de analizarlas las tres a ver si corresponden a la época. Por otro lado ya en otra ocasión leí algunos artículos sobre la flagelación y en verdad que es sorprendente todo lo que sufrió Nuestro Señor, algo además curioso y que me aclaro este artículo es que en muchas esculturas barrocas de la flagelación eh visto que muestran partes de los huesos de Cristo y yo no estaba seguro si eso era posible en la flagelación de Cristo o sólo eran licencias del artista pero con este artículo veo que si, fue posible que Cristo llegara a tal grado tan terrible.

    • Posiblemente, las tres columnas, estén datadas arqueológicamente hablando. Está claro que por el método analítico del radiocarbono 14 no pueden ser datadas ya que son hechas de roca y no de materia orgánica.

      Yo estoy convencido de que al sufrir tales tormentos, el Cuerpo de nuestro Señor quedaría completamente irreconocible y muy posiblemente, muchos de sus huesos quedaron al descubierto. Es verdad que no se puede tomar al pie de la letra lo que dicen las Escrituras en el sentido de que se “pueden contar todos mis huesos”. Todos, seguro que no, pero muchos, seguro que si.
      Los artistas nos presentan imágenes piadosas y muy pocas son las que, mínimamente, se parecen a lo que en realidad sucedió.
      Muchas gracias, André.

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