La Semana Santa en México (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Procesión del Silencio al estilo sevillano en la ciudad de San Luis Potosí, México.

Procesión del Silencio al estilo sevillano en la ciudad de San Luis Potosí, México.

En México existe una gran variedad de tradiciones y costumbres en torno a la Cuaresma y la Semana Santa; ya en el artículo anterior se desarrolló el origen y celebración de la presentación teatral de la Pasión del Señor que se realiza en México y en especial en la localidad de Ixtapalapa, y aunque representar de esta forma el Vía Crucis es una de las más recurridas en México; también existen otras tradiciones, como es el caso de las cofradías, las cuales se pueden dividir en dos tipos: las cofradías de tipo sevillano y las cofradías de penitentes, muchas de ellas con orígenes coloniales.

La cofradías se inician a la llega de los españoles y es así que Hernán Cortés funda la Cofradía de la Santa Vera Cruz hacia 1526 en acción de gracias por haber llegado al nuevo mundo. Hacia 1537, en el convento de San Agustín de la ciudad de México se funda la Cofradía y Hermandad del Nombre de Jesús. En 1582, en el convento de Santo Domingo de la misma ciudad de México, se fundan la Cofradía del Descendimiento y Sepulcro de Jesús y la Cofradía del Rosario.

Durante esta época la mayoría de las cofradías eran para españoles, por eso es que fray Pedro de Gante funda la primera cofradía para indios en la capilla de San José de los Naturales; posteriormente, en este mismo lugar, aparecerían ocho cofradías más. En Toluca surgieron cuatro cofradías de indios, una de mulatos y otra para cualquier casta que quisiera ingresar, llamada Cofradía de Santa Febronia. Desde 1575 se encuentran datos de que en la capilla de San José de los Naturales algunas de las cofradías de indios acostumbraban hacer flagelaciones durante la Semana Santa y que existía una cofradía de españoles que desfilaban vestidos de morado mientras cargaban pesadas cruces.

Procesión de la Cofradía de las Ánimas, una de las cofradías de penitentes en Taxco, Guerrero.

Procesión de la Cofradía de las Ánimas, una de las cofradías de penitentes en Taxco, Guerrero.

Se tiene registro de que las procesiones de la Semana Santa en la Nueva España se iniciaron formalmente hacia 1585 por iniciativa de los religiosos carmelitas. Fray Elías de San Juan Bautista fue quien inició las procesiones con la forma sevillana, éstas, a su vez, comenzaron a distinguirse en dos tipos: las “Procesiones de Sangre” y los “Pasos de la Pasión”. Las procesiones de sangre incluían severas penitencias, como los azotes y flagelaciones.

Las procesiones de penitentes o de sangre actualmente se siguen realizando en algunas poblaciones mexicanas, como por ejemplo en Taxco, Guerrero, en Atotonilco, Guanajuato y en algunos municipios del estado de México y ciertas comunidades indígenas, esto muy a pesar de la continua prohibición por parte de la Iglesia Católica, quien enérgicamente ha intentado erradicarlas, pero sin mucho resultado, puesto que en muchos sitios de estos ya se hacían prácticas de este estilo desde el periodo prehispánico, por lo que las penitencias corporales muchas veces se convierten en una tradición ya de esas poblaciones.

La Semana Santa en Taxco, Guerrero
En el estado mexicano de Guerrero existe una población de nombre Taxco donde, en pleno siglo XXI, cada Semana Santa se puede ver varios grupos de procesiones de penitentes en honor de la Pasión del Señor. Desde el Miércoles de Ceniza hasta el Viernes Santo existen varias procesiones en las que los participantes se van flagelando de diversas maneras con el rostro cubierto. Entre las hermandades más famosas que realizan este tipo de prácticas están los Encruzados, las Ánimas y los de la Flagelación.

La procesión de los Cristos, en Taxco, Guerrero.

La procesión de los Cristos, en Taxco, Guerrero.

En la Hermandad de los Encruzados sólo participan hombres, quienes van cargando a sus espaldas inmensos rollos de varas espinosas y velas en las manos. La Hermandad de las Ánimas puede tener hombres o mujeres, siempre van vestidos totalmente de negro y con el rostro cubierto, van descalzos y en los tobillos levan largas y pesadas cadenas que arrastran por el camino, totalmente inclinados y llevando velas encendidas en ambas manos. La hermandad de la Flagelación, también llamados de la Cruz de San Andrés, son hombres que cargan una cruz de madera de aproximadamente metro y medio de altura; durante los descansos en las procesiones, suelen arrodillares y golpear sus espaldas desnudas con una “disciplina”, que consistentes en pequeños mazos con tachuelas que desgarran y sangran su piel.

El Jueves Santo, a las once de la noche, se realiza otra tradición por las calles de Taxco, llamada “la procesión de los Cristos”, donde se reúnen las imágenes de Cristo consideradas más milagrosas de la región y la ciudad en una multitudinaria procesión que sale del templo de la Santa Veracruz: esta procesión es acompañada con flagelantes y penitentes. Las celebraciones del viernes que consisten en la procesión de las Tres Caídas y la del Santo Entierro en ambos casos son acompañados por ánimas, flagelantes y penitentes.

Como ya mencioné, estas sangrientas tradiciones han sido criticadas y prohibidas por la Iglesia año tras año, pero desgraciadamente ha sido en vano, pues no se han podido erradicar y en el caso de Taxco es mucho menos probable que suceda, debido a que estas prácticas se han convertido en uno de los atractivos turísticos más ofertados y famosos de la región, siendo que el Gobierno se ha aprovechado de esto para difundirlo y atraer turismo nacional y extranjero a ver estas sangrientas procesiones: al grado es atractivo que hasta existe un monumento en la ciudad dedicado a los flagelantes y penitentes de Semana Santa.

La Semana Santa en las comunidades indígenas
La Semana Santa para los indígenas ha tenido mucho arraigo en sus tradiciones desde la evangelización del siglo XVI, para muchas culturas la Semana Santa tiene una relación muy importante con las cosechas y con la muerte, debido a que para ellos la muerte es precedida por la vida y, de esa forma, también de las cosechas.

Celebración de la Semana Santa en una comunidad Raramuri.

Celebración de la Semana Santa en una comunidad Raramuri.

Las celebraciones de los raramuris de Chihuahua
A partir del Domingo de Ramos, en la comunidad raramuri, se comienza a escuchar el solitario sonar de un tambor y, desde ese día hasta el Sábado Santo, ya no se tocará ningún otro instrumento musical. Las festividades de esta semana, en especial en los pueblos que no tienen un sacerdote, recaen en el gobernador o siríame del pueblo, quien dará los sermones en los días santos. Las mujeres, por su parte, forman un grupo que es llamado moréame, que son las encargadas de llevar en procesión la imagen de la Virgen de los Dolores y el incienso. Los mestles son quienes se encargarán de dirigir los rezos y cantos religiosos. Y el capitán de los moros que funge como gobernador durante esta semana.

Los raramuri hacen una danza tradicional para estos días, la danza de los moros y los fariseos: cada grupo se integra de entre treinta y cuarenta hombre jóvenes. El miércoles santo el grupo de los fariseos van al río, donde se maquillan con cal y llevan espadas de madera: este grupo representa a quienes traicionaron a Cristo; y por otro lado los moros representan a quienes acompañaron a Cristo hasta el Calvario. El jueves santo los moros y fariseos terminan de hacer los arreglos del camino, por el cual será el paso de la cruz, y en la noche de ese día se baja el crucifijo de la iglesia y se cubre con una manta, y será velado hasta la madrugada por una cuadrilla de guardias con arco, pues ellos piensan que, si no lo cuidan, el diablo puede llevarse la imagen de Cristo. El viernes santo los moros lavan con cuidado la imagen de la Virgen para que esté lista para la procesión. Por otra parte, los fariseos confeccionan dos muñecos con zacate y demás hierbas secas que representaran al demonio y a Judas en las procesiones. Por la tarde, los fariseos, llevando los muñecos, van de casa en casa pidiendo kórima, que consiste en alimentos o bebidas, en medio de bailes y bromas a los habitantes. A la media noche salen dos procesiones: una con el Cristo de la iglesia, aún con el velo que lo cubre, y la otra con la imagen de la Virgen Dolorosa, hasta encontrarse ambas. El sábado santo aparecen los pascoleros, quienes, maquillados de blanco y rojo en el rostro, realizan la danza de la pascola o baile de la Resurrección, vuelven los instrumentos musicales a las celebraciones y se queman las figuras de Judas realizadas por los fariseos.

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

Conclusión
Las celebraciones en torno a la Semana Santa, desde el inicio de la evangelización en el siglo XVI, han sido uno de los ejes más importantes de festejos en México, ya sea en mayor o menor manera, la Pasión de Cristo es recordada, ya sea en algunos sitios con las procesiones de cofradías y penitentes, o con la representación teatral del Vía Crucis; del mismo modo, también en muchos lugares aún tiene gran importancia el recuerdo de los viernes de Cuaresma, especialmente en relación a imágenes milagrosas de Cristo y María, y el sexto viernes en algunos sitios aún se hace la memoria del Viernes de Dolor, aunque debido a las disposiciones del Concilio Vaticano II, en gran parte de los lugares la tradición de los viernes de cuaresma ha desaparecido, quedando solamente en lugares donde la costumbre y el arraigo logró perdurar. En las comunidades indígenas, como ya mencioné, la Semana Santa es una de las celebraciones más esperadas por su fuerte relación con la muerte y las cosechas, además de que el sacrificio de Cristo recordaba muchas veces las penitencias y sacrificios que ellos realizaban anteriormente a sus dioses, lo que logró una aceptación más rápida de estas celebraciones litúrgicas. Por otro lado, la Pascua es algo deslucida en relación al Viernes Santo, pues mientras las procesiones y celebraciones no faltan durante la Semana Santa, la Pascua trae consigo el regreso a las actividades cotidianas, aunque algunas tradiciones hay en relación a la resurrección, como la quema de los Judas y, en la ciudad de México, hasta hace algunos años, era tradición el sábado santo que los habitantes se arrojaran agua en símbolo de enviar bendiciones a sus conocidos: esta práctica fue prohibida tajantemente por las autoridades debido a que, desde hace algunos años, la capital del país sufre de un terrible escasez de agua potable. La Pasión de Nuestro Señor se ha convertido en una tradición de fuerte arraigo en la población, aunque no falta nunca los lugares donde la Iglesia ha puesto poco empeño y se usa como tiempo de descanso.

André Efrén

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “La Semana Santa en México (II)

  1. Gracias, André, por este nuevo artículo sobre las tradiciones de Semana Santa propias de tu país.

    Tú ya sabes lo que yo pienso de estos teatros sangrientos de penitencia y mortificación: no me gustan nada. Respeto la que más el arrobo y emoción del público cuando ven pasar sus pasos queridos y la unción y devoción de los miembros de las hermandades de penitencia, pero lo que es lacerarse en público, ir descalzo, con ceniza, en sayo y esas cosas… pues me parece dar la nota y poco más, por más buenas intenciones que tenga el protagonista de semejante espectáculo, que yo eso tampoco lo niego. Espectáculo que llega a extremos lamentables en países como Filipinas, por citar un ejemplo y que me perdonen los filipinos.

    Luego señalamos a los musulmanes, ponemos los ojos en blanco y sacudimos la cabeza porque los vemos lacerarse con espadas y cuchillas cuando conmemoran el martirio de Alí, el cuñado del Profeta. O nos parecen bárbaros los tibetanos porque exponen los cuerpos de sus difuntos al carroñeo de las aves rapaces. O nos parecían abominales los romanos y sus juegos en el anfiteatro. Es curioso lo mucho que aplica aquello de que el que esté libre de pecado… y no puedo dejar de preguntarme si a Cristo le gustará que nos recreemos en estas cosas. Llegamos a dar más importancia a su muerte que a su resurrección, lo cual nunca he comprendido.

    • Te doy toda la razón Ana, realmente ese tipo de procesiones no son lo mejor para celebrar la Semana Santa pero desgraciadamente al ser un gran atractivo turístico pues es difundido por el mismo gobierno su celebración.

  2. Muchísimas gracias, André, por este segundo artículo sobre la Semana Santa en México. Está clarísimo que hay una gran variedad de celebraciones, pero siendo México un país tan grande y con tanta variedad cultural, creo que no podría ser de otra manera. Por muy raras que parezcan algunas, espero que con el tiempo no se pierdan, porque eso no deja de ser un patrimonio que tiene tu país y que debe conservar.

    Yo también estoy en contra de las celebraciones cruentas, porque creo que no sirven para nada, salvo para sufrir. Respeto la opinión de quienes las practican, siempre y cuando sean en propia carne y no en las de otros. En España también hay algunas parecidas, sin llegar a los extremos a los que llegan, por ejemplo, en Filipinas.

    Lo más tradicional en España, sobre todo en Andalucia, son las procesiones por las calles al conocidísimo estilo sevillano. Y prácticamente se dan en todos los pueblos y ciudades. En mi ciudad, hoy por ejemplo, salen cuatro cofradías, una de ellas de mi barriada. Toda la ciudad se vuelca en las calles, siendo un hervidero de personas deseosas de ver los preciosos “pasos o tronos”, el olor a incienso, cera y azáhar y el sonido de las bandas procesionales.

    • Deben ser muy bellas las procesiones en España, desgraciadamente yo vivo en un lugar de México donde prácticamente las tradiciones de semana santa no existen, ni las procesiones, ni altares, ni quema de Judas ni nada parecido hay, quizá por lo mismo es que tengo cierta fascinación en estudiar las tradiciones de otras latitudes de mi país.

  3. André, muchas gracias por este trabajo que refiere la rica gama de actividades en la religiosidad popular de nuestro pais. En todas ellas late un verdadero cariño a la Pasión de Jesucristo. Sin embargo, estas devociones necesitan un poco de purificación: muchos viacrucis y procesiones en las que la venta de nieves y paletas es el negocio del día, pero nadie se acuerda de hacer una buena confesión. Muchas visitas a las 7 Casas ( en Guadalajara todo mundo compra las riquísimas empanadas) pero ¿cuántos son los que se acercan a comulgar?
    Quiera Dios que pronto podamos unir una religiosidad popular a una verdadera y comprometida evangelización.

    • Tienes mucha razón Humberto a veces las celebraciones de Semana Santa en algunos sitios se convierten en ardid económico, al menos aquí en mi ciudad donde la existencia de tradiciones de semana Santa es casi nula a excepción de algunas representaciones del Vía Crucis que sobresalen, todo mundo se vuelca a los cines, plazas, playas, centros comerciales y demás, pocos recuerdan el verdadero sentido de estos días, son menos los que se acercan a alguno de los sacramentos, es bueno que en muchos lugares se recuerda con gran profusión la visita de las siete casas, tradición que aquí no se ha podido implementar, pero del mismo modo el católico debe comprender que va a realizar un acto piadoso y de fe, no a pasar el rato y comprar lo que ve a su paso.

  4. Gracias André, son muy ricas las tradiciones de Semana Santa que se celebran en tu país, al igual que en el nuestro son hermandades muy parecidas las que procesionan estos días santos. Es verdad que aquí no hay tanta tradición en cuanto a exageradas penitencias se refiere, en todo caso, ami no me parecen mal siempre que lo hagan por su propia voluntad y no se olviden del verdadero sentido de la Semana Santa.
    Las costumbres de los indígenas raramuris me parecen de lo mas interesantes, combinan creencias pre-hispaniscas con las cristianas. Todo lo que preparan en cuanto a vestimentas, danzas de moros y fariseos, velar a Cristo, confección de muñecos hiervas etc,es una tradición muy bonita espero que no se llegue a perder y que se ponga en valor.

    • Ojalá y algún día pueda ir en Semana Santa a España y poder ver yo mismo esas bellas procesiones que hacen ustedes. Las tradiciones indígenas en mayor o menor medida en México son muy ricas, yo sólo les di una pequeña pincelada pero a mi parecer las comunidades indígenas son de las que más celebran estos días y por suerte en el caso de los raramuris el gobierno ultimamente les ha estado promoviendo y apoyando.

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