San Apóstolos el Joven, neomártir griego

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Pregunta: Sabemos que Cristo tuvo doce apóstoles y que cada uno de ellos tenía su nombre propio, pero “Apóstol” como tal, ¿es también nombre propio?

Respuesta: Pues sí, Apóstolos es nombre propio porque existe un neomártir griego con ese nombre, del que voy a darte alguna pequeña reseña. San Apóstolos nació en Agios Lavrentios, localidad del Pelión, en Tesalia, en el año 1667, sido hijo de Kostas Stamatiou y de Mela. Con quince años de edad quedó huérfano, por lo que en 1682 se fue a Constantinopla, donde trabajó durante cuatro años como dependiente en una taberna.

Durante este tiempo, sus compatriotas en Agios Lavrentios eran brutal e injustamente gravados, por lo que, como no estaban de acuerdo con los impuestos a los que eran sometidos por el gobernador turco local, se organizaron y enviaron una comisión ante un alto cargo administrativo de Constantinopla, bajo cuya jurisdicción estaba su ciudad, ante el cual presentaron una queja. De hecho, lograron un documento por el que se urgía al administrador local para que les hiciera una cierta reducción en los tributos, por lo que regresaron satisfechos a casa. Sin embargo, éste no reconoció la autenticidad del documento que les habían dado en Constantinopla, rechazándolo como falso; y arrestó a tres de los que formaban parte de la comisión que habían estado en la capital. Los ataron como si fueran unos criminales y él mismo los llevó a la ciudad, donde intentó que los encarcelaran como culpables de alta traición.

Ante esto, algunos ciudadanos se presentaron en Constantinopla para conseguir la liberación de los tres griegos detenidos. A pesar de que Apóstolos ya vivía desde hacía cuatro años en Constantinopla, hizo causa común con sus compatriotas y como conocía el idioma turco, se presentó con ellos ante el eunuco del palacio, el Agha Iusuf, intercediendo por la liberación de los tres prisioneros. Durante este encuentro, defendió valientemente los derechos de quienes habían sido sus vecinos, pero debido a esta audaz actuación, el eunuco, que era amigo del acusador, ordenó encadenarlo y lo condenó a estar en prisión hasta que pagara las tasas de cuatro años, que era el tiempo que él había faltado en su tierra natal. Él, a fin de pagarlas, le ofreció la propiedad que tenía en su pueblo. Iusuf aceptó la propuesta y decidió liberarlo; pero un griego viejo, envidioso por la resonancia que había adquirido la actitud del joven, lo acusó de ser el instigador de aquel asunto. Ante esto, el eunuco liberó a los detenidos y a Apóstolos lo condenó a ser torturado hasta la muerte.

Fresco de su martirio en la iglesia a él dedicada en su ciudad natal.

Fresco de su martirio en la iglesia a él dedicada en su ciudad natal.

Mientras que el Santo era torturado sin piedad, un día logró soltarse de una pierna y trató de escapar. Sin embargo, el ruido de las cadenas lo delató y fue capturado de nuevo por los turcos. Esto hizo que el eunuco, enojado, comenzara a golpearlo con un hacha, por lo que Apóstolos le preguntó: “¿Por qué me golpeas con tanta crueldad? ¿No sabes que yo soy más honesto que tú y que todos tus siervos?”. El eunuco lo envió ante el visir, que tomó esta declaración como una confesión de que no era musulmán, por lo que quiso obligarlo a que se circuncidara. Pero Apóstolos, valientemente, se negó diciendo: “Yo soy cristiano y nunca abandonaré mi fe”. Lo llevaron ante el juez y, como veían que era muy joven, intentaron convencerlo de diversas maneras: vivir en suntuosas mansiones, regalarle un hermoso caballo, concederle honores y regalos y cosas por el estilo. Sin embargo, Apóstolos se negaba, respondiendo: “Una vez más le aseguro que yo soy cristiano y que cualquier muerte que me inflinja la aceptaré de buen grado como una gracia de Cristo, por lo tanto, no se empeñen en convencerme para que reniegue de mi fe. ¿Quieren quemarme?, pues yo mismo reuniré la madera para preparar el fuego. ¿Desea colgarme?, pues yo mismo prepararé la soga con mis propias manos. ¿Desea decapitarme?, pues deme la espada para que yo mismo la afile cuanto sea necesario”.

Después de haber sido calumniado y terriblemente torturado, se le condenó a muerte, siendo decapitado en Constantinopla, el día 16 de agosto del año 1686 a las puertas de la mezquita Yeni Tzami, en el golfo del Cuerno de Oro y, posteriormente, empalado. Sólo tenía diecinueve años de edad. Inmediatamente después del martirio, los que estaban presentes vieron descender del cielo como una especie de estrella, que se mantuvo encima del cuerpo del mártir, haciendo la señal de la cruz.

El visir ordenó arrojar el cadáver al Bósforo, aunque algunos cristianos pudieron recuperar la cabeza del mártir y la llevaron al Patriarcado, donde la pusieron en un relicario que se conservó en la iglesia de San Demetrio de Tatauli. En el año 1795, la reliquia fue trasladada por el metropolita Dositeo de Seleucia a su ciudad natal y colocada en la iglesia de San Atanasio y más tarde, en el 1805, transferida a la iglesia erigida en su memoria, construida en el mismo lugar donde estaba su casa natal. Su fiesta se celebra solemnemente el 16 de agosto.

Relicario del cráneo conservado en su ciudad natal.

Relicario del cráneo conservado en su ciudad natal.

Apolytikion
Descendiente divino de Tesalia, demostraste ser un nuevo alarde de la Iglesia, ¡oh nuevo mártir Apóstolos! Por Cristo, luchaste tenazmente y proclamaste su gloria con tu piedad. Intercede ante el Señor que te ha glorificado, para que nos otorgue su gran misericordia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– MAINARDUS, O., “The Saints of Greece”, Atenas, 1970.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum orientalium I”, Città N. Editrice, Roma, 1998.

Enlace consultado (17/02/2014):
http://www.saint.gr/795/saint.aspx

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

9 pensamientos en “San Apóstolos el Joven, neomártir griego

  1. Toño, en varias ocasiones y en distintos ámbitos he escuchado decir que no puede haber paz sino hay justicia. El entorno en que se desarrolla la vida de San Apóstol, tiene un marco de injusticia social muy grande, de manera que la política, la justicia, lo social, lo jurídico y lo económico entretejen una urdimbre donde pareciera que la religión, la fe y Dios mismo no tienen cabida y si se usa a mencionárselo, el precio a pagar es caro.
    Un creyente no puede ser indiferente a los problemas sociales de su comunidad y de su pueblo. Quien ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano que sí ve, ese tal es un mentiroso, dice otro Apóstol que voló con la majestad de un águila.
    San Apóstol se comprometió con la verdad y la justicia porque así lo dictó su conciencia y la verdad y la justicia con la luz del Evangelio son derecho del hombre y honra de Dios. Así descubrió ante los gobernantes que tenía una fe distinta y que poseía el valor de proclamar en lo alto lo que se le había dicho al oído.
    Para muchos pudo ser un rebelde social (Cristo mismo lo fue) y por ello fue ajusticiado. Nosotros conocemos que fe y actos no pueden ir separados. Lo que se proclama en la Iglesia debe practicarse en la vida pública ordinaria.
    Quiera Dios que muchos jóvenes sean como San Apóstol, convencidos de su fe y dispuestos a entregar la vida por los demás. Y no sólo los jóvenes, todos nosotros también.
    Saludos.

    • La verdad, Humberto, es que este santo neomártir griego, pese a su juventud, supo comportarse como una persona completamente madura, convencido de lo que quería y sentía y dispuesto a sacrificar su vida por aquello que creía justo: la defensa de sus vecinos y su fe. Es un caso de una fortaleza y valentía que realmente asombra y edifica.

      Nuestros hermanos ortodoxos, que se han visto sometidos durante siglos al imperio otomano, han dado a la Santa Iglesia numerosos testimonios como este, que bien deberían conocer muchos jóvenes que aun no tienen plena claridad de ideas. El lo tenía clarísimo y por eso goza de la presencia de Dios.

  2. Gracias, Antonio, por hablarnos de este neomártir griego de curioso nombre, nombre que sabía que existía entre los griegos, pero que desconocía que respondiera a un santo patrón en concreto.

    La historia de los neomártires ortodoxos es muy estimulante y me encanta saber más de ellos. Yo ya he escrito de algunas (Aquilina, Cyranna, Argyra, Olimpia, Eufrosina y compañeras) y tú de algunos (Apóstolos, Miguel Paknanas, Polidoro de Chipre, Rafael, Nicolás e Irene de Lesbos) pero espero escribir de muchas más y lo mismo espero de ti, ya que por desgracia son muchos, pero cada uno de ellos nos aporta un mensaje que vale la pena escuchar.

    • Yo, si Dios quiere, estoy dispuesto a seguir escribiendo sobre neomártires ortodoxos. Son muchos “los que tengo en cartera” y, poco a poco, irán saliendo publicados en este blog.

  3. Antonio

    Me has metido en un lío jajajaja

    Para empezar no sabía que los musulmanes tenían que circuncidarse (como cuestión religiosa).

    Segundo. Al principio no encontraba la ilación de por qué sería santo y mártir pero al final ya los motivos no solo era de justicia social para la gente de su pueblo, sino el hecho de ser cristiano. Así murió por su fe. Muy maduro por cierto para su edad, pero más bien un hombre de fe.

    Pobres los hermanos ortodoxos en decenas de siglos soportando cruelmente e injustamente estas situaciones. Hace unos meses nos escribiste de unos mártires si mal no recuerdo en Kiev a finales del siglo XIX donde nunca se le castigó a los autores de ese genocidio. Y es que hace apenas un par de días se habló de el genocidio en Ruanda al que la comunidad internacional hace 20 años tomó una postura indiferente, que Dios perdone pero, éstas cosas que sigan pasando en el siglo XXI no pueden ser toleradas.

    • El judaísmo y el Islam exigen la circuncisión del varón por las razones ya conocidas, en el cristianismo creo que permanece sólo en la Iglesia copta y etiópica. También en Filipinas se circuncidan muchísimos hombres, pero parece que es más por una costumbre prehispánica que por otra cosa, ya que los varones católicos no se circuncidan y ellos son el único país completamente católico de Asia.

      Y bueno, en ciertos países islámicos se habla de la circuncisión de la mujer, pero no es tal, como bien sabemos todos: es mutilación.

    • Emmanuel,
      El rito de la circuncisión es la manifestación externa del Pacto que hizo Yahvé con Abrahán, quién se circuncidó e hizo lo mismo con todos los suyos, incluyendo a sus dos hijos: Ismael e Isaac.
      La tradición de la circuncisión le viene al judaísmo (por Isaac) y al islamismo (por Ismael) como consecuencia de ese Pacto. Es verdad que este tema no lo trata el Corán y es solo tradición, pero al ser una tradición de origen bíblica, la mayoría de los musulmanes la realizan. Para los de origen shafií es obligatoria, para el resto no lo es aunque la realizan. Normalmente se hace al nacer y, si no, antes de llegar a la pubertad.

      Que un cristiano, por el hecho de serlo, sea además solidario con los demás, no es algo añadido sino que es algo que va en la propia esencia del cristianismo: “Conocerán que sois mis discípulos, porque os amáis los unos a los otros” y la solidaridad con quienes lo necesitan o defienden una causa justa, es un signo de amor. Por supuesto que no es exclusiva de los cristianos, pero los cristianos si que tienen el deber moral de ser solidarios y San Apóstolos lo fue con sus vecinos y posteriormente, lo demostró más aun con el mayor gesto de amor: dar la vida voluntariamente por algo en lo que creía. Es un modelo en el doble sentido de la solidaridad y la defensa de la fe.

      Y del tema de Ruanda y de otros parecidos es preferible no hablar porque si lo hacemos, tenemos que poner en entredicho a todos los organismos internacionales y a todos los países que se autodenominan democráticos.

  4. Pues no tenía que Apóstolos fuera un nombre propio y que tuviera Santo, una historia bastante interesante como el Santo tuvo la madurez suficiente para defender a sus conciudadanos y posteriormente dar la vida por su fe.

    • Ciertamente el nombre es raro, al menos en Occidente, aunque en Oriente si que es relativamente corriente.
      Pero independientemente del nombre, lo importante es lo que tu remarcas: su madura juventud y su fe.

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