Basílica menor de San Clemente al Laterano

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Grabado antiguo de la basílica romana.

Grabado antiguo de la basílica romana.

Basílica menor de San Clemente al Laterano
Via Labicana, 95
Roma

Se trata de otra celebérrima iglesia que, en su mismo aspecto físico, puede decirse que encarna la continuidad histórica milenaria de la ciudad de Roma, visible en los tres distintos niveles superpuestos que la conforman. En el nivel más bajo se conservan restos de edificios públicos y privados, separados por un callejón, ahora cegado, datado entre los ss.I-II d.C; en el edificio privado del siglo III se edificó un mitreo, rápidamente transformado en lugar de culto a la venerable memoria de San Clemente, tercer pontífice después de San Pedro, mártir en tiempos de Trajano.

A finales del s.IV, sobre estos entornos se erigió una gran basílica paleocristiana de tres naves, divididas por columnas, precedidas de un nártex, que durante toda la Alta Edad Media fue una de las más importantes de Roma, enriquecida con frescos y mobiliario diverso. Esa basílica fue gravemente dañada durante el saqueo de los normados de Roberto el Guiscardo, en 1084, y, trans una breve tentativa de recuperación, de la cual dan testimonio algunos frescos, fue abandonada y sepultada para construir sobre ella la actual basílica, completada en 1123. La basílica fue recubierta por una intervención settecentesca de Carlo Stefano Fontana (1718-1719) que, por otra parte, conservó totalmente el aspecto medieval de ésta.

Vista actual de la fachada del templo.

Vista actual de la fachada del templo.

De la iglesia inferior y del mitreo persa se había perdido el conocimiento, hasta las excavaciones realizadas a partir de 1857 por los dominicos irlandeses que, en aquel momento, tutelaban la iglesia: ellos sacaron a la luz los dos niveles subterráneos. Actualmente la entrada a la iglesia se ubica en su lateral izquierdo, pero conviene iniciar la visita por la entrada principal, en la plaza de San Clemente, encuadrada en un bello protiro del siglo XII y en una cornisa marmórea del mismo período. Se entra en un patio con un pórtico cuadrado con columnas jónicas y arquitrabes que preceden la fachada settencentesca con el pequeño campanario: todo ello constituye un singular oasis de paz en un barrio caótico y lleno de tráfico.

Como ya se ha dicho, la basílica, aunque alterada, conserva su aspecto medieval, con tres naves rematadas cada una con un ábside. Las intervenciones settecentescas se reducen sustancialmente a los artesonados de los pasillos de las naves, y al ciclo pictórico de la nave central, bajo la dirección de Giuseppe Chiari (1713-1719): es suyo, en la cúpula, el fresco con la Gloria de San Clemente. Las columnas antiguas, de diversa procedencia, tienen capiteles jónicos en estuco (reconstruidos). El pavimento es un bello ejemplar cosmatesco; en medio de la nave está la schola cantorum, del siglo XII, que sin embargo reutiliza diversos fragmentos procedentes de la iglesia inferior, como también reutilizada es la cátedra episcopal. Del siglo XII son los dos púlpitos, el candelabro, el copón; mientras que el recinto que divide el presbiterio incorpora elementos anteriores. En el ábside se conserva el maravilloso mosaico que representa a Cristo crucificado entre la Virgen y San Juan Evangelista (las palomas sobre la cruz simbolizan los apóstoles).

Entrada lateral del templo.

Entrada lateral del templo.

La cruz se apoya sobre un grupo de rollos de acanto, cuyas volutas llenan el interior cóncavo del ábside, incluyendo numerosas figuras y motivos, mientras que en la zona inferior un ciervo bebe de cuatro ríos paradisíacos que brotan de la cruz, de los cuales hablan los Salmos. Junto a los mosaicos de la zona absidial, constituten una obra de rara calidad artística, tanto religiosa como simbólica, cuyo prototipo se ve en grandes mosaicos y pinturas de la Antigüedad con escenas de paisajes “nilóticos”, reproducidos por los primeros mosaicos paleocristianos, como los de Santa Constanza y los del baptisterio Lateranense.

En el presbiterio, a la derecha, está el monumento del cardenal Roverella, de Giovanni Dalmata (1476), a la izquierda, el monumento del cardenal Venier, de Isaia da Pisa (1479). En la nave lateral izquierda, junto a la entrada, la capilla de Santa Catalina, pintada con frescos de Masolino da Panicale entre los años 1428-1431 por el cardenal Branda Castiglioni con Historias de Santa Catalina, un preciosísimo testimonio de la pintura del Quattrocento en Roma, que genera debate en torno a la hipotética presencia del discípulo de Masolino, Masaccio.

Sobre las paredes de la nave izquierda hay similares frescos de Masolino. A través de la sacristía se accede a la basílica inferior, cuya estructura cuesta ser comprendida, debido al techo tan bajo (pues la edificación de la nueva basílica cortó el techo de la inferior), por los intercolumnios taponados para hacer de sostén y por la nave central reducida a la mitad de su anchura por una pared de soporte adicional. En cualquier caso, resulta fuertemente sugestiva, sobre todo por la presencia de una rica serie de frescos que datan de los siglos IX-XII y que dan testimonio así de las diversas fases de la pintura medieval.

La disputa con los filósofos. Capilla de Santa Catalina en San Clemente al Laterano, Roma.

La disputa con los filósofos. Capilla de Santa Catalina en San Clemente al Laterano, Roma.

Hay que destacar precisamente los frescos del nártex, con el Milagro de San Clemente, y los que están en la pared izquierda de la nave central, con la Leyenda de San Alejo y la Leyenda de Sisinio, este último bellísimo por las inscripciones, que son el primer testimonio del italiano vulgar. Destacar también en la nave derecha, en un nicho, una Virgen entronizada con el Niño; y en la nave izquierda, restos de la fuente bautismal. Desde la nave izquierda se puede descender a las construcciones romanas; en primer lugar, tres espacios que forman el mitreo, dos que hacen la función de vestíbulo y probablemente de schola mitraica, con restos de estuco y frescos. El tercer espacio es el mitreo propiamente dicho, con techo rebajado y raspado con piedra pómez para simular una caverna, lugar central de la religión mitraica.

En las paredes laterales hay bancos, en el techo se aprecia una serie de motivos astrológicos propios de la doctrina, y en el centro hay una área marmórea con Mitra inmolando al toro. A través de lo que una vez fue un callejón se llega a otros espacios romanos, en uno de los cuales es visible una corriente de agua, que en su tiempo fue uno de los numerosísimos cursos de agua subterránea de la ciudad, posteriormente canalizada.

Respecto a las reliquias que reposan en esta iglesia, hay que destacar las de su titular, San Clemente papa. Sus restos fueron hallados en 862 en Crimea por San Cirilo, obispo y confesor, que con su hermano Metodio, también obispo, las llevó a Roma, depositándolas cinco años después en esta iglesia, que ya estaba edificada a su nombre. Hasta el siglo pasado se exponía el brazo en la sacristía.

Cuando Cirilo, apóstol de los eslavos, murió en 869, su cuerpo fue trasladado a San Clemente. En 1789 su sarcófago, que contenía “cenizas y algunos huesos”, fue llevado a la Chiesa Nuova, y después nuevamente a San Clemente. Los Santos Cirilo y Metodio son patronos de Europa, junto a San Benito, Santa Catalina de Siena, Santa Brígida de Suecia y Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein).

Vista de la zona del presbiterio. Bajo el altar se conservan las reliquias de los Santos Clemente e Ignacio.

Vista de la zona del presbiterio. Bajo el altar se conservan las reliquias de los Santos Clemente e Ignacio.

También reposan en el altar de esta iglesia las reliquias de San Ignacio mártir, obispo de Antioquía, que fue martirizado en el circo de Roma en 107. Sus huesos fueron recogidos por los fieles, que los llevaron a Antioquía, donde en el siglo V el emperador Teodosio II le dedicó una iglesia. Al ser ocupada la ciudad por los sarracenos en 637, las reliquias fueron devueltas a Roma, a San Clemente, desde donde parte de ellas fueron trasladadas a Santa Maria del Popolo, aunque la cabeza ha quedado en el Santísimo Nombre de Jesús.

Felice Stasio

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4 pensamientos en “Basílica menor de San Clemente al Laterano

  1. Con mucho gusto he leído este artículo sobre esta basílica romana dedicada a San Clemente Papa. Me ha llamado mucho la atención conocer la pintura de Santa Catalina.
    En lo particular me alegró conocer noticias sobre las Reliquias de San Ignacio de Antioquia.
    Haces referencia que su cabeza está en el Templo del Santísimo Nombre de Jesús. Este templo ¿es el Gesú de los Jesuitas o es otro?
    En la foto del altar de San Clemente, que aparece en el artículo sobre San Clemente, aparece un busto que dice San Clemente pero por lo que entiendo no es el Papa, sino un Senador. ¿Es correcto?
    Por ultimo refieres que San Cirilo es obispo y entiendo que es monje solamente.
    ¿Puedes decirme que pasó con las reliquias de San Metodio?
    Felice, muchas gracias.

    • Humberto,
      Lo siento pero no he podido conectarme al blog hasta ahora por las razones que ya tu conoces.
      En esta basílica están parte de las reliquias de San Clemente I papa, porque como tu sabes muy bien, el resto está en Crimea. Hay también reliquias suyas en Casauria-Pescara (Italia), Velletri-Roma (Italia), Pisa (Italia), Kiev (Ucrania), Poznan (Polonia), en Belloc Saint Clemens (Francia) y ¡en Sevilla!

      La mayor parte de las reliquias de San Ignacio de Antioquia están en ese mismo sarcófago con las de San Clemente. Reliquias suyas también las hay en la Chiesa del Gesù de Roma (el cráneo dentro de un busto-relicario dorado precioso) y también en la iglesia romana de Santa María del Popolo. Asimismo, en el Monte Athos (Grecia), Dovra Veroia (Grecia), Monasterio Tismana (Rumanía) y en algún que otro monasterio copto en Egipto.

      En cuanto a San Cirilo (que no era obispo), su sepulcro está en la cripta y sus reliquias lo están en un altar de la basílica. Me consta que se han regalado pequeñas porciones de sus restos a diversas iglesias ortodoxas.

      Y con respecto a San Metodio, las reliquias no se conservan, aunque en Stupavsku (Eslovaquia) se venera una supuesta tumba, que está en el campo y que se le atribuye. Yo creo que realmente no lo es.

      Muchas gracias, Felice, por este artículo.

  2. La imagen de la disputa de Santa Catalina con los filósofos de Alejandría ha sido cortesía de esta servidora, porque considero que es un bellísimo ejemplo de la pintura de transición gótico-renacentista y, además, tiene de protagonista a una célebre mártir. El estilo de transición se aprecia en la figura todavía gótica de la Santa en contraposición con la disposición más naturalista de los filósofos.

    Sin duda una iglesia que no debo perderme cuando tenga la dicha de regresar a la Ciudad Eterna, no sólo por la capilla de la Santa y por su belleza sino por las interesantes ruinas arqueológicas de los niveles inferiores. Me encantaría ver ese mitreo y, para quienes no lo sepan, pues Felice no lo ha especificado mucho, un mitreo es un templo dedicado al dios persa Mitra. Fue una de las religiones mistéricas orientales importadas a Roma y que tuvo gran éxito, especialmente entre los soldados, pero acabó desapareciendo porque era un culto exclusivamente masculino y, al ser las mujeres las principales transmisoras de lo cultural en cualquier sociedad, todo aquello religioso que las excluye está condenado a desaparecer.

    Por cierto, gracias Felice.

  3. Gracias Felice, me ha gustado mucho conocer esta Basílica romana.
    Al igual que los compañeros, a mí también me gustaría visitarla y ver los restos arqueológicos que contiene. También las dos tumbas de los cardenales Roverella y Venier.
    No conocía todo lo referente a las reliquias del Papa San Clemente I, y menos, lo repartido que esta ( gracias a ti también Antonio por explicarlo). Tenia constancia de la reliquia de Pisa.
    La pintura de Santa Catalina es preciosa, este estilo de pinturas góticas siempre me han parecido de lo mas bellas e interesantes.

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