Beata Antonia Mesina, mártir de la pureza

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía coloreada de la Beata.

Fotografía coloreada de la Beata.

Hace unos días dedicamos un artículo a la Beata Pierina Morosini, joven obrera italiana mártir de la pureza. Hoy, día de su fiesta y como quedó prometido, le dedicamos este artículo a otra muchacha asesinada en similares circunstancias, la niña sarda Antonia Mesina. Nos encontraremos con una historia similar aunque un caso distinto, y, nuevamente, las comparaciones con Santa María Goretti, representante de todas las mártires de la pureza, sobresale inevitablemente.

Una campesina de Cerdeña
Antonia Mesina nació en Orgosolo (diócesis de Nuoro, isla de Cerdeña) el 21 de junio de 1919, hija de Agostino Mesina, guarda forestal, y de Grazia Rubanu, ama de casa; fue bautizada el 30 de junio de 1919, en la parroquia local de San Pedro (s.XIV), confirmada por el obispo Luca Canepa el 10 de noviembre de 1920, con sólo un año y medio de edad; y a los siete años realizó la Primera Comunión. Era la segunda hija de diez hermanos, seis de los cuales murieron siendo todavía muy pequeños, por lo que pronto tuvo que ayudar a su madre en las tareas domésticas y en el cuidado de los hermanos menores, en el que destacaba por su atención maternal. La familia, de condición modesta, era mantenida exclusivamente por el salario del padre.

Siempre fue una niña muy piadosa y observante. Se inscribió en Acción Católica de 1929 a 1931 como “benjamina” (aspirante) y en 1934 hasta el año de su muerte -1935-, como “socia efectiva” (militante activa). Tenía una gran devoción por la Eucaristía, por el Sagrado Corazón de Jesús y por la Virgen, de los cuales sacaba fuerzas para desarrollar una espiritualidad que en ella se daba en lo cotidiano, y que también la ayudó a desarrollar una amor a la virtud de la pureza. Rezaba a menudo el rosario y siempre que podía comulgaba. Era una niña llena de una piedad simple y fervorosa, generosa en su dedicación a su familia, mostrando respeto y caridad hacia todos.

Fotografía coloreada de la Beata, luciendo el traje tradicional de las mujeres sardas.

Fotografía coloreada de la Beata, luciendo el traje tradicional de las mujeres sardas.

Era de carácter reservado, pero decidido, como era habitual entre las mujeres de la zona, y asimismo evitaba todo lo que pudiese ofuscar su modestia y reputación. Participaba espontáneamente en los eventos de Orgosolo: de ahí que tengamos retratos suyos portando el bonito y colorido vestido tradicional de las mujeres sardas, con ocasión de las fiestas de la Asunción (15 de agosto) y también de San Ananías, que se celebraba el primer domingo de junio.

Participó con entusiasmo de la famosa “Cruzada por la pureza” -en la cual también participaría la Beata Pierina Morosini- llevada a cabo por la Juventud Femenina de Acción Católica y liderada por Armida Barelli. Antonia, como tiempo después Pierina, quedaría impactada por la heroicidad del martirio de María Goretti, de tal modo que muchas veces dijo a sus allegados que si ella se encontrara en la misma situación que Goretti, preferiría, como ella, hacerse matar antes que perder la pureza y la castidad. Así se lo dijo al sacerdote don Cabras cuando él elogiaba a Goretti: “Yo habría hecho lo mismo que ella”. De hecho, su hermano Giulio declararía posteriormente que su hermana tenía un libro dedicado a Goretti y la conocía muy bien. Y un día, contando a su madre un abuso ocurrido a una joven esposa de Lollove, en Novara, declaró decidida: “Si eso me sucediera a mí, ¡antes me aplastan como a una hormiga que cedo!”. Tristemente, estas palabras resultarían proféticas, es más, se cumplieron literalmente.

Martirio
El 17 de mayo de 1935, después de participar en la Eucaristía y comulgar, fue enviada por su madre al bosque del pueblo vecino de Obadduthai para recoger leña, pues aquel día debían hornear el pan. Iba junto a su amiga, una niña de doce años llamada Anna Castangia, que se había encontrado por el camino, cuando fue interceptada por un joven que se les había adelantado hacía poco, pero que habían perdido de vista. Este muchacho, llamado Ignazio Giovanni Catgiu, era también oriundo de la zona, y le propuso mantener relaciones sexuales, asegurándole que estaba enamorado de ella. Pero Antonia lo rechazó enérgicamente, lo que lo enfureció hasta el punto de decidir tomar por la fuerza lo que ella no le daba de buen grado.

Mural contemporáneo de la Beata en adoración ante Jesús Crucificado. Parroquia de Orgosolo, Cerdeña.

Mural contemporáneo de la Beata en adoración ante Jesús Crucificado. Parroquia de Orgosolo, Cerdeña.

Anna Castangia se dio la vuelta y vio a Antonia asaltada por este joven, gritando pidiendo ayuda, pero debido a su corta edad, nada pudo hacer por ayudarla. Las crónicas y actas del suceso instituido en el jurado de Assise de Sassari permitieron reconstruir las fases del asesinato de Antonia Mesina, que fue un acto terriblemente cruento.

El agresor, al verse rechazado, la sujetó por la espalda, mientras ella gritaba: “¡Papá… papá!”. La muchacha era fuerte, por lo que de primeras logró escapar de su agresor, que la persiguió y alcanzó. Ciego de ira, agarró una gruesa piedra y la golpeó en la cara. Antonia, con el rostro ensangrentado y la vista obnubilada, cayó de rodillas antes de desplomarse sobre el suelo, aterrizando sobre los codos. Aquí fue encontrado un primer charco de sangre.

Entonces, Catgiu agarró a Antonia por el pelo y la arrastró por el suelo una distancia de nueve metros, tirándola de los cabellos, hasta unos arbustos, donde intentó desgarrarle la ropa y violarla. La joven no se rindió y peleó duramente contra su agresor, mientras seguía gritando y pidiendo ayuda. Tanto se le resistió que hizo imposible la violación, pero desató la furia del asesino, que agarró una piedra todavía más grande y empezó a descargar golpes con todas sus fuerzas, sobre la frente, la boca y los ojos de su víctima, destrozándole la cara, hasta que se dio cuenta de que la había matado. Aquí quedó un segundo charco de sangre. Tenía 16 años de edad.

Urna con la figura que contiene los restos de la Beata, vestida con el traje tradicional sardo. Parroquia de Orgosolo, Cerdeña.

Urna con la figura que contiene los restos de la Beata, vestida con el traje tradicional sardo. Parroquia de Orgosolo, Cerdeña.

Catgiu escondió el cadáver entre los arbustos y se alejó, no sin antes haberle machacado la cabeza a pedradas, quizá para cerciorarse de que no pudieran reconocerla. Ciertamente, para cuando fue encontrado, el cuerpo estaba en condiciones horribles: el rostro de Antonia, herida con setenta y cuatro golpes de piedra, estaba tan desfigurado que era irreconocible. La autopsia reveló que no se había consumado la violación y que, por tanto, Antonia Mesina había sido asesinada, como confesaría posteriormente el asesino, por haberse negado a complacer sexualmente a su agresor. “Antonia Mesina ha vencido, pero le ha costado la vida”, declararía el doctor Raffaele Calamida, que la había examinado. Y el juez Emanuele Pili diría también: “Martirizada, ¡pero pura!”

Beatificación
Los funerales, que tuvieron lugar el 19 de mayo de 1935, dos meses después del asesinato, fueron muy concurridos por todo el pueblo de Orgosolo. La brutalidad del crimen causó un gran impacto en toda la isla. No hubo misericordia para el asesino que la había masacrado tan cruelmente: Catgiu fue condenado a muerte y fusilado.

Pronto se extendió la fama de santidad de Antonia y la certeza de que su muerte, acaecida con gran dolor y violencia mientras se resistía a una agresión sexual, era martirio como lo había sido en el caso de María Goretti. Por ello, la Congregación para las Causas de los Santos dio el nihil obstat para el inicio del proceso el día 22 de septiembre de 1978 y, finalmente, el papa San Juan Pablo II la beatificó el 4 de octubre de 1987.

Detalle de la figura que contiene los restos de la Beata.

Detalle de la figura que contiene los restos de la Beata.

Como curiosidad, apuntar que la Beata era prima de un famoso bandolero sardo de los años 60, Graziano Mesina. Condenado a cadena perpetua por sus crímenes, no dudó en manifestar que estaba orgulloso de su pariente, y que le habría encantado poder asistir a la ceremonia de beatificación. Y otra curiosidad que vale la pena apuntar: el proceso de beatificación de Antonia Mesina fue uno de los pocos que pudo autorizar, en su cortísimo pontificado, el papa Juan Pablo I.

Meldelen

Bibliografía:
– LÓPEZ-MELÚS, Rafael, El Santo de Cada Día, Ed. Apostolado Mariano.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum, Ed. Città Nuova, Roma 1987.

Enlaces consultados (22/04/2014):
http://www.antoniamesina.altervista.org/
http://www.santiebeati.it/dettaglio/53700

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

15 pensamientos en “Beata Antonia Mesina, mártir de la pureza

  1. Este Articulo, aunque Corto, muy sustancioso.

    Recorde de inmediato una diferencia entre las dos beatas (Pierina Morosini y Antonia Mesina) que nos contaste en el ultimo articulo. La beata Pierina si fue Violada despues de ser golpeada por su asesino, pero la Beata Antonia realmente murio “Martirizada, ¡pero pura!”.
    Verdaderamente se siente un sentimiento agridulce al leer estas historias, por un lado da animo y mucha fuerza al ver que mujeres tan jovenes entregaron su vida antes de dejarse manchar por tan horrible pecado, y por otra te entristece saber que, aun hoy en dia en que las mujeres pueden clamar vivamente por el respeto a su persona, estos casos siguen pasando una y otra vez.

    Por otro lado creo que aunque mas se le compare a estas chicas con Santa María Goretti, nunca se podran igualar con la pequeña martir de Nettuno. El ejemplo de conversión de su asesino, por ejemplo, no se vio en ninguno de los otros dos.

    Y finalmente me gusto mucho como decidieron vestir la figura yacente de la beata, muy propio de su región y no igual a como se vistió a santa María Goretti con un traje blanco angelical, que aunque representa muy bien el estado puro de su alma no creo que la santa se haya vestido de esa manera en toda su vida, a excepción de su Primera Comunión, claro!.

    Saludos.

    • Gracias, Jhonatan. Es cierto que el artículo es corto, pero no creas que hay mucha más información en la red ni en las fuentes que he consultado. Faltaría alguna monografía y no he tenido acceso a ella. De hecho, hace años escribí amablemente al párroco de Orgosolo pidiendo información y no me hizo ni caso.

      Dices que las mujeres pueden verse manchadas por este horrible pecado (la violación, supongo que quieres decir). Yo debo corregirte esto, porque no es cierto: no es la agredida la que queda manchada, sino el agresor. ¡Faltaría más! Entonces, creer que una queda manchada implicaría que todas las mártires de la Antigüedad quedaron impuras y también Pierina Morosini. No, esto es inadmisible. La víctima bastante tiene ya con verse violentada contra su voluntad. Y que conste que no me gusta nada el concepto de “mancha”, prefiero pensar en responsabilidades, en culpabilidades.

      Por último hablas del vestido regional de la Beata. Creo que es un detalle original y precioso, pero también creo que se lo pusieron porque ella está fotografiada con él más que otra cosa. Si aquí en Valencia vistieran a alguna Beata o Santa local con traje de valenciana (como van las falleras), sería casi esperpéntico. Tiene que haber una relación coherente entre el vestido y el personaje.

      Para acabar, la figura de Santa María Goretti no está vestida de comunión -gracias a Dios, visto el resultado en otros casos- sino con una túnica blanca de raso y una tiara que, en mi modesta opinión, le quedan fatal. Pero he visto cosas peores entre las mártires de las catacumbas, para ser honesta. Se sabe muy bien cómo vestía María Goretti y le podrían haber confeccionado un vestido de campesina sobrio y decente. Ya sabemos que es pura, no necesita ir disfrazada de princesa de las horteras.

  2. Muchas gracias, Ana Maria, por este artículo sobre la Beata Antonia Mesina, de la que tuve conocimiento cuando fue beatificada con Pierina Morosini y Marcel Calló, pero de la que no he conocido al detalle su historia hasta leer este artículo, que es verdad que es corto, pero es que corta fue también su vida.
    Hace unos días me dijiste que te había llegado una estampa de su cadáver y casi no reaccioné. Quizás con el tiempo se vaya perdiendo la memoria, pero revisando mis archivos he comprobado que también tengo una foto grande de ese cadáver, realmente desfigurado y de las primeras sepulturas de la beata. No son fotos digitales, sino normales y cuando pueda escanearlas, te las enviaré.
    Estas tres niñas contemporáneas: María, Pierina y Antonia, como muchas otras de todos los tiempos, quiera Dios que puedan servir como modelo para muchos jóvenes que empiezan sus escarceos demasiado pronto sin saber las consecuencias a las que estos escarceos les pueden llevar. No solo muchas veces la falta de respeto a si mismos y a los demás, sino otras consecuencias que pueden lastrarlos para toda la vida. Y que conste que digo esto, sabiendo que el principal remedio es una buena educación sexual, tanto en el seno de la familia como en la escuela.

    • Gracias, Antonio. Verás que he decidido libremente no colocar esa foto del cadáver en el artículo, porque realmente es horrible y no creo que aporte demasiado, salvo causar disgusto, dolor e incomodidad. De todos modos, agradeceré me envíes ese material para mi archivo en cuanto lo escanees. Tú sabes que tenemos fotos realmente espantosas en nuestros archivos, de mártires cristianas que murieron con violencia y dolor; y que los guardamos por interés científico e histórico, no por morbo ni gusto de lo macabro.

      Sobre lo que dices después, creo que planteas un punto interesante: la precocidad sexual de los jóvenes adolescentes. Sin embargo me parece un tema muy manipulado y mal llevado por el catolicismo ultraconservador. La muchacha que inicia pronto su vida sexual es estigmatizada como prostituta, algo que no le ocurre al chaval; y entonces a estos grupúsculos arcaizantes no se les ocurre otra cosa que demonizar la educación sexual y la difusión de medidas de higiene y anticoncepción, pretendiendo que la abstinencia sea la única vía posible, cosa totalmente fuera de la realidad en tiempos en que vivimos. Yo creo que es preferible siempre la educación sexual, porque ahí está en parte la solución a la precocidad. Y no todas las precocidades son malas; he conocido a personas muy precoces sexualmente que, habiendo recibido una buena educación, no han resultado dañinas para otros ni para sí mismos.

      De todos modos, quizá nuestra juventud occidental sea la menos precoz del mundo, a pesar de lo que berreen algunos exagerados. En el Tercer Mundo y en países más tradicionalistas las mujeres están siendo entregadas en matrimonio a jovencísima edad y con un marido que las dobla o triplica en años. ¿Dónde están esos que vociferan tanto contra la liberación sexual de la mujer? ¿Qué pasa, que una niña casada deja de ser una niña que se ha iniciado demasiado pronto? ¿O un chico? Hay que admitir que durante siglos la norma ha sido iniciar demasiado pronto a las jóvenes en la vida sexual o mandarlas a pudrirse en un convento, pero claro, como había matrimonio de por medio, estaba bien visto. ¿Existe una hipocresía mayor? Yo sé que tú sabes bien todo esto y que lo compartes.

      Beata Antonia Mesina, ruega por todas esas jóvenes y niñas que son entregadas contra su voluntad a una iniciación sexual no deseada, ya sea en el matrimonio, en la prostitución, o en la simple agresión. En especial por esas niñas de Nigeria, para que pronto sean sacadas del infierno en que las tienen ahora mismo.

  3. Estas historias sobre las mártires de la pureza siempre son desgarradoras e impresionantes, aunque creo que en el caso de la beata Pierina que si fue violada quedarían aquellas palabras que según las leyendas le atribuyen a Santa Catalina de que aunque el cuerpo se mancille si el alma no lo consiente sigue habiendo pureza o algo así jeje seguro tu te lo sabes mejor Ana. Y en el caso de la beata Antonio su forma de morir pues nos demuestra a que grados puede llegar el hombre por dejarse llevar por sus pasiones, hasta asesinar a una joven de una forma tan cruel y horrenda, y bueno si que es curioso el que en la familia de la beata también haya un bandolero, son cosas que a veces se ven, por ejemplo aquí en México existe la situación del famoso padre Maciel que de sobra se saben sus fechorías y que tal parece que fue pariente de San Rafael Guizar y amigo en su niñez del beato José Sánchez , lo que demuestra que no por estar cercas de alguien santo o que en tu familia haya alguna persona santa quiere decir que los demás también lo sean.

    • Esas palabras que mencionas son atribuidas a Santa Lucía, André, no a Santa Catalina, aunque ya sabemos que es una passio legendaria y no una relación de hechos históricos. Y te digo lo mismo que a Jhonatan: el cuerpo no queda “mancillado”, porque el sexo no mancilla, es la maldad y la violencia las que hacen daño. Las heridas se curan, pero el dolor permanece en la mente. Pero nuestro cuerpo nació del sexo y está creado para el sexo, de ahí que el concepto de mancilla me parezca una perogrullada. Somos libres de tomarlo o de abstenernos, pero el concepto de mancilla es algo claramente psicológico, no físico.

  4. Tendría unos 7 años cuando conocí a Santa María Goretti. Salió a colación en la primera comunión de unas vecinas. Su nombre se me quedó grabado y algunos años después conseguí su biografía. La leí y yo decía que que tenía de santa, más cuando era comparada con Santa Inés ( de quien leería su vida muchisimo años despúes). Tuve que volver a leerla para encontrar una frase que condensa la razón de su santidad según mi parecer: “No Alejandro, eso es pecado”. Entonces entendí que su martirio se debió por defender un virtud y por rechazar una acción que desde cuaquier punto de vista ofende a Dios.
    Ahora que has presentado la biografía de estas dos beatas, no falta quien se pregunte como lo hicieron en el caso de Marietta: ¿que tiene esto de extraordinario, cualquier mujer rechaza este tipo de actos? Donde está la santidad si son muchas las que a lo largo de la historia han muerto pr esta razón?
    Actualmente además de la consabida educación sexual que ya se ha mencionado y desde mi opinión es urgente, ( no solo para hijos sino principalmete para los padres de familia) creo que la relativización del pecado ha logrado que se pierda el senrido del mismo. Honestamente dudo que existan entre las adolescentes y jóvenes valores como la pureza, la castidad, la virginidad desde el punto de vista religioso. Las muchachas y los muchachos viven bombardeados de sexualidad y genitalismo por todos lados que parece lo más normal. No dudaría que un día de estos algún comercial de cereales un día de estos se edite con escenas de cama y poca ropa. El sexo vende. Y nadie, ni padre de familia, escuela, gobierno o Iglesia dice nada. Y esto es un botón de muestra. La realidad es más alarmante.
    La Beata Antonia tenía conciencia de una sexualidad mal ejercida, creo que lo hacía a la luz de la fe. Y sabía que eso es un pecado. Y murió antes de concentirlo. Un ejemplo de muchas mujeres que sin duda han tomado el mismo trago amargo.
    Que Antonia, Pierina y Marietta pidan a Dios por todos nuestros adolescentes y jóvenes, que tengan la oportunida de una buena familia, una educación integral y la posibilidad de desarrollar un buen noviazgo para asentar luego una verdadera familia.

    • Sobre este tema pienso diferente, Humberto: para mí la santidad de María Goretti no tiene nada que ver con esa mentalidad de “sexo es igual a pecado” que han querido que sirva de ejemplo a todas las mujeres cristianas; sino el perdón sincero y voluntario a su asesino. Las palabras más grandes de María Goretti no son, para mí, “No, Alejandro, eso es pecado”, sino “Yo lo perdono, y lo quiero a mi lado en el Paraíso”. Ahí está su verdadera santidad, el imitar al Maestro cuando dijo, “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”, y además con sólo 11 años de edad y después de haber sido cosida a puñaladas.

      Respecto a lo que comentas, es normal que entre nuestros jóvenes de hoy no existan los valores de la pureza, la castidad o la virginidad. Es que son valores que la Iglesia comete el error de seguir gestionándolos como en el pasado, con argumentos totalmente rancios, trasnochados y fuera de la realidad. Lo entienden como renuncia, abstinencia, contención, represión. Así es normal que nadie se apunte a ello. Vivir la castidad o la virginidad como una represión de instintos que son claramente naturales y afectivos es algo que ya no cuela en pleno siglo XXI, es más, es contraproducente: de reprimir nunca sale nada bueno, al contrario. ¿Hay otra forma de gestionarlo? No lo sé, y particularmente no me interesa. Me parece mejor la apuesta por una sexualidad sana, consciente y voluntaria, que busque la afectividad antes que el placer, desde luego, pero que no se base en prohibiciones anticuadas y faltas de toda empatía o humanidad.

      También creo que es exagerado hablar de “bombardeo” de sexualidad y genitalismo. Al menos, verlo como si fuese cosa de “tiempos modernos”. En la cristianísima Edad Media las chicas eran entregadas a una muy tierna edad a matrimonios indeseados, forzadas a maternidades menos deseadas y expuestas a embarazos peligrosos, partos mucho peores y maridos infieles, cuando no crueles. ¿Existe forma peor de insultar a la sexualidad, de faltar a los valores que ahora reivindican los conservadores para las mujeres? Sin embargo, en aquellos tiempos semejantes atropellos estaban bien vistos, porque se sancionaban con la bendición de la Iglesia mediante la tapadera del matrimonio.

      ¿Qué diferencia hay entre una chica de hoy que se inicia a los 14 años y una de la Edad Media que era entregada en matrimonio a un desconocido? ¿No es igual de aberrante? ¿Por qué esa doble vara de medir? Los que ahora exageran hablando de esta “sociedad hipersexualizada” (clara exageración, pues siempre fuimos así, en todas las épocas se ha vivido intensamente la sexualidad) también podrían entonar el mea culpa por ese pasado tan vergonzoso. Al menos, ahora muchas chicas pueden iniciarse voluntariamente y no porque lo manda el noble o el cura de turno. Y que conste que tampoco estoy a favor de una iniciación precoz, por razones obvias.

  5. Gracias Ana María, por presentarnos la santa vida de esta joven; Beata Antonia Mesina. Su corta vida, la vivió conforme a las costumbres de aquellos años y las virtudes que rebosaban en ella, yo creo que fueron fruto de la educación que le transmitieron sus padres, en su hogar.
    No quiero entrar en debates, pero desde mi punto de vista, hoy en día muchos de los problemas que surgen entre los jóvenes, son debidos a que en las propias casas no se les informa bien, en los institutos tampoco y la Iglesia solo se limita a decir que es pecado. Pienso que todos tenemos parte de culpa, ya que a los jóvenes no se les puede concienciar desde la desinformación, todo lo contrario con mucha información. De esta manera cada cual puede tomar sus propias decisiones siguiendo su conciencia, Fe, etc.
    Volviendo al tema que nos ocupa, su muerte fue de lo más espantosa y cruel. ¿ Hasta que punto puede llegar un obseso sexual, al no conseguir lo que pretende?, yo no lo se, pero desgraciadamente casos de estos se escuchan a diario en la Tv. Quiera Dios y la Beata Antonia Mesina que estos crímenes sexuales no vuelvan a producirse.

    Es curioso lo que nos cuentas de que el Papa Juan Pablo I autorizara este proceso de beatificación. Estaba convencido de que por el breve tiempo que duro como Papa no le dio tiempo a nada relacionado con estos temas,pertenecientes a las causas de los Santos.

    • Gracias, David, por tu comentario. Creo que tocas varios puntos interesantes: en primer lugar, tienes razón al decir que la educación es esencial. Y sí que comparto que la Iglesia y algunos padres en sus casas dan una penosísima educación sexual, pobre cuando no nula; pero que en los institutos no se informe como es debido sí que no lo comparto, pues sé de primera mano que cada año se hacen campañas educativas de salud sexual y educación en los colegios e institutos. Públicos y laicos, claro -que es la mejor educación que se le puede dar a un alumno en España, aunque popularmente se crea lo contrario-, porque en los colegios religiosos ya me imagino que esto no se hará; y eso que yo fui a un colegio de monjas y sí que tuve una campaña de educación sexual; aunque me temo que fue a disgusto de las monjas, porque se empeñaron los profesores que debía ser así, y gracias.

      Sobre la forma asquerosa y cruel en que Antonia murió es mejor no decir nada, salvo lo de siempre: que algunos hombres creen que las mujeres son de su propiedad y pueden hacer con ellas lo que quieran; y cualquier barbaridad está justificada si ellas no hacen lo que ellos quieran. Ejemplos, a cascoporro, para qué decir más.

      El dato de Juan Pablo I lo incluí después de terminar el artículo pensando en ti, y veo que he acertado 🙂 Me alegro de haberte proporcionado información de tu interés.

  6. Se me olvidaba comentar, que ami también me parece bonito el traje típico con el que esta expuesta la Beata a la veneración de los fieles.
    Dices que tiene que haber una relación entre el traje y la Beata. Bien, ami se me ocurre decir que pudiera ser que lo que hoy vemos o entendemos como traje regional o típico de determinado lugar, antaño eran las prendas de vestir cotidianas del día a día. Hoy solo se utilizan una vez al año para algún acto publico, baile, desfile etc. Puede ser este el caso de la Beata, es fácil que así vistieran a diario en su tierra.
    Por ejemplo, en el famoso pueblo de Lagartera ( Toledo) todos los años para el Corpus, las mujeres y hombres, sacan un elaborado y riquísimo traje que solo es lucido durante ese día. Pero hasta bien entrados los años 60 la mayoría de las señoras lo utilizaban a diario para las faenas del campo. Pongo este ejemplo porque este traje de Lagartera, es muy parecido al de la Beata, sobre todo en el de la segunda imagen que documenta el artículo.

    • Es verdad que los trajes folclóricos actuales son una versión adornada de la vestimenta de trabajo habitual del pasado, el caso valenciano es un ejemplo. Pero parece que en el caso de la Beata Antonia Mesina, las vecinas sólo se vestían así el día de fiesta, por eso la ves fotografíada tan rampante a la muchachita. Si hubiera sido algo que se ponían todos los días, no hubiese posado ante la cámara, digo yo. O como mucho, sería una versión más lujosa del mismo, vamos, como en el caso del traje de valenciana, que era el traje de las campesinas de Valencia, pero que actualmente, recargado con bordados de oro y plata, es lo que se ponen las falleras para las fiestas de marzo.

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