Beata Pierina Morosini, mártir de la pureza

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía coloreada de la Beata.

Fotografía coloreada de la Beata.

Hace ya algún tiempo que esta que os escribe presentó el tema de las mártires de la pureza, es decir, aquellas mujeres o jóvenes que son asesinadas in defensum castitatis, esto es, defendiendo su virginidad o castidad, una de las categorías que la Iglesia católica acepta como causa de martirio. También se han dado numerosos ejemplos y se ha presentado la vida de la niña campesina italiana María Goretti, que es la mártir de la pureza por antonomasia, aunque hubo antes que ella y por desgracia, también las ha habido después. Hoy hablaremos de Pierina Morosini, una joven obrera italiana que fue víctima del abuso y asesinada, cuya terrible muerte la Iglesia ha reconocido como martirio.

Una joven obrera
Pierina había nacido el 7 de enero de 1931 en Fiobbio, un pueblo de la provincia de Bérgamo, al norte de Italia, en un caserío cerca del Monte Misma, en la Val Seriana. Al ser la mayor de ocho hermanos, desarrolló un gran sentido de responsabilidad y de servicio: ayudaba en las tareas de la casa, cuidaba de sus siete hermanos, marchaba al pueblo a comprar. Su padre, Rocco Morosini, era guardián nocturno de una fábrica de los alrededores de su pueblo, y por el día se dedicaba a la agricultura. La madre, Sara Neris, profunda cristiana, instruyó a sus hijos para ser personas de bien.

Pierina tenía talento para estudiar, pero tuvo que renunciar a ello para aprender el oficio de costurera y mantener a la familia, que pasaba mucha necesidad. Esto no le impedía participar activamente en la vida parroquial, tanto en los sacramentos como en el apostolado. Por ejemplo, acudía todos los días a misa y rezaba durante bastante rato en la iglesia el rosario. Posteriormente se unió a Acción Católica y participó a menudo de sus encuentros de estudio y ejercicios espirituales. A los quince años de edad entró a trabajar como obrera en la fábrica de algodón Honegger, en Albino, que distaba unos 4 km de Fiobbio, distancia de tres horas que siempre hubo de recorrer a pie, pasando sola por los bosques y los prados, a menudo solitarios y abandonados, lo que sería germen de su desgracia.

Lienzo contemporáneo de la Beata.

Lienzo contemporáneo de la Beata.

Allí trabajaba ocho horas cada día, en turnos de mañana (de seis a dos de la tarde) o de tarde (de dos a diez de la noche); alternándose cada turno una semana. A menudo, cuando su turno comenzaba a las seis de la mañana, se levantaba para poder asistir antes a misa y se la veía cruzar los campos de noche todavía, con una vela o linterna: “Había muchas obreras que pasaban por la iglesia antes de entrar a trabajar, pero ella era la que más me maravillaba, porque venía de lejos. Viéndola, yo pensaba: ¡Ésta se ha levantado a las cuatro!”, comentaba una muchacha del pueblo, atónita, que la veía siempre que tenía turno de mañana. Incluso la conocían como “la de los zuecos”, por el ruido que hacían sus zapatos en el silencioso entorno de la iglesia. No podían dejar de admirarla, porque hacía aquel camino incluso bajo la lluvia, llegando empapada a la iglesia tan tranquilamente como si no lloviese: “Sí, era muy buena. Yo le decía, “Pierina, ruega por mí”, y ella contestaba humildemente: “No, más bien ruega tú por mí”.

Inspirada por María Goretti
Al año siguiente, el 27 de abril de 1947, tuvo la ocasión de participar en la peregrinación a Roma de Acción Católica con la ocasión de la beatificación de María Goretti, la campesina de Nettuno que había sido masacrada en un intento de violación a los doce años de edad. Se emocionó no sólo porque era una muchacha de pueblo que realizaba su primer viaje, sino también por la grandiosidad de Roma, plagada de iglesias y de reliquias de Santos, por poder ver al Papa, y por el ejemplo de la joven Goretti, una niña cuyo heroísmo en el martirio y en el perdón acababa de ser reconocido. “¡Cómo me gustaría que me tocase la muerte de María Goretti!”, le oyeron decir sus compañeras de viaje. Palabras que serían proféticas. “¡Qué dices!”, le dijeron. “¡Quiero parecerme a María Goretti, quiero ser como ella!” Esto escandalizaba a alguna compañera, que le dijo: “La Goretti murió como una pobre ignorante… ¡dejarse matar de esa manera! ¿Eso harías tú?” Pierina respondió: “¡Sí! ¿Por qué no? Yo también me dejaría matar…” Decididamente, la nueva Beata se convirtió en su fuente de inspiración.

Esta experiencia la marcó de tal manera que, al regresar a su pueblo, intensificó su vida espiritual y apostólica. El camino que obligatoriamente debía realizar al ir y volver de la fábrica era un momento que aprovechaba para ir a misa, rezar el rosario y por las misiones y vocaciones. Incluso caminando tenía el rosario en la mano y murmuraba jaculatorias. De esa época son estas frases que dejó escritas, frases que oía o leía en alguna parte y ella modificaba para adaptarlas a su plan de vida espiritual: “La virginidad es un silencio profundo de todas las cosas de la tierra”, “Mi amor, un Dios crucificado; mi fuerza, la santa comunión; la hora favorita, la de la Misa; mi divisa, ser nada; mi meta, el cielo”, “Mi vocación: me dejaré guiar como una niña de un día”, “Realizaré cada acto en unión con María y, en las contrariedades, me abandonaré, como una niña, sobre su corazón materno, invocando su ayuda y la ayuda de mi querido ángel de la guarda”, “Poseo a Dios, y esto me basta”.

Tapiz de la beatificación.

Tapiz de la beatificación.

Fiel a estos pensamientos, vestía con muy estricta modestia: ropa pasada de moda, el cuello abrochado hasta la garganta y medias gruesas, ya hiciese frío o calor, y siempre con mangas largas hasta el puño. A veces, viéndola sofocarse –a 30-35 grados de temperatura- mientras trabajaba en los telares mecánicos, alguna buena persona le decía, “¡Pero mujer, desabróchate un poco!”, y ella se limitaba a sonreír y a enjugarse un poco el sudor con un pañuelo, no remangándose jamás. Algunas, viendo esta actitud incomprensible, murmuraban: “Ésta es tonta”, pero otras dijeron después: “Lo cierto es que era muy inteligente, lo que hacía, lo hacía por voluntad propia, por llevar una vida de penitencia dura”. De hecho, pensaba en ser religiosa algún día, si la situación familiar se lo permitía.

Pero no todo era meditación: también asistía a los enfermos y llegó a ser catequista y líder de Acción Católica y de otras asociaciones similares. Por la convicción y sencillez con que desempeñaba esta dinámica de vida era respetada y admirada por sus compañeros de trabajo en la fábrica. A menudo le daban las urdimbres más duras y ella las trabajaba sin descanso; o se le atascaba la máquina varias veces: “¿No estás harta de esto?”, le decía alguna compañera, agotada, y ella sonreía y decía: “Hay que ofrecerlo todo al Señor, por los pobres pecadores”. Y cuando alguna persona le decía lo buena que era, ella lo negaba: “No es cierto, soy como cualquiera, soy como todos los demás”. Lo cierto es que era extraordinaria en su determinación, especialmente por lo que se refería a la impureza: “Antes que cometer pecado, me dejaré matar”, confesó a su hermano Andrea poco tiempo antes de su muerte, refiriéndose expresamente a pecados de tipo carnal.

Martirio
Esta muchacha intachable tuvo, por desgracia, un horrible y cruento final. Pero la que había dicho que se dejaría matar antes que cometer un pecado de impureza no cumplió exactamente lo que dijo, pues, llegado el momento terrible de la prueba, no actuó como un cordero llevado al matadero: luchó, se defendió.

Capilla situada en el lugar donde la Beata fue asesinada.

Capilla situada en el lugar donde la Beata fue asesinada.

El 4 de abril de 1957, entre las 15 o 15:30 horas, mientras regresaba a su casa atravesando prados, rezando rosario en mano, fue interceptada en el bosque por un desconocido. Este hombre le cortó el paso y le propuso mantener relaciones sexuales, a lo que ella se negó. Al insistir el desconocido e intentar forzarla, ella se defendió con fuerza, lo que hizo que el otro perdiera los estribos y la golpeara brutalmente, tirándola al suelo. Pierina, viéndose en un grave apuro, cogió una gruesa piedra para defenderse, pero su atacante se la arrancó de la mano y la descargó sobre su cabeza repetidas veces. Gravemente herida en la cabeza, Pierina aún gateó unos veinte metros, tratando de huir, pero perdió el sentido y se desplomó en el suelo. Aprovechando que ya era incapaz de defenderse, su agresor la violó, para luego dejarla abandonada en un charco de sangre. La recompuso, sin embargo, un poco, colocándola para que pareciese que dormía y colocó a su lado sus objetos personales esparcidos, tarea inútil, porque estaba toda ensangrentada.

Mientras, en casa la estaban esperando, y como no llegaba, uno de sus hermanos salió a buscarla. “Cuando la encontré, creí que estaba cansada del camino, aunque me pareció raro que hubiese escogido aquel sitio para descansar. La llamé y no me respondió. Parecía que dormía, pero entonces vi que tenía la cara ensangrentada y su respirar era lento y afanoso”. Estaba en estado de semiinconsciencia, empapada en sangre: coágulos de sangre donde la había golpeado con la piedra primero, huellas de manos ensangrentadas por donde había gateado, intentado escapar, y un gran charco de sangre bajo el cráneo hendido. Sangre por todas partes, y con el rosario todavía sujeto entre las manos, colocado por el asesino. Intentó levantarle la cabeza, pero ésta estaba aplastada por la parte occipital -la nuca- y le empapó las manos de sangre y de trozos de carne. La llamó varias veces por su nombre, pero ella no pudo responder, ni abrir los ojos: simplemente alzó levemente una mano, dirigiéndola hacia las heridas de la cabeza. Era su último gesto consciente.

Rápidamente fue trasladada al hospital, adonde llegó en un estado de coma profundo. No se pudo hacer nada por salvar su vida: murió dos días después, el día 6 de abril de 1957, sin haber podido recobrar el conocimiento. “¡Tenemos una nueva María Goretti!”, exclamó uno de los catorce médicos que intentaron, en vano, salvarle la vida. También fueron proféticas estas palabras: la fama de santidad de Pierina se extendió rápidamente.

Reconocimiento de los restos para la beatificación.

Reconocimiento de los restos para la beatificación.

El violador y asesino, descubierto tras muchas investigaciones, fue condenado en 1960 a varios años de cárcel. Cumplida la condena, marchó a vivir a Sicilia, donde formó una familia. En cuanto a su víctima, fue beatificada por el papa San Juan Pablo II el 4 de octubre de 1987, junto a otra mártir de la pureza como ella, la sarda Antonia Mesina, de la cual hablaré pronto también. Sus restos reposan en la parroquia de Fiobbio, cerca de su casa paterna.

Concluyendo
Cuando se enfrenta un caso como éste, el de una muchacha joven, buena, honrada y trabajadora, de vida intachable, con una rica espiritualidad y llamada a una clara vocación religiosa, acabar violada y masacrada de una manera tan cruel por satisfacer el capricho pasajero de un hombre; es tentador hacer comparaciones con la que fue su musa personal -Santa María Goretti- y caer fácilmente en predestinaciones y voluntades de Dios, como si desde siempre hubiese tenido que estar llamada a acabar así la que tanto admiraba la pureza y el martirio de su hermana en la fe.

Honestamente, estas interpretaciones me parecen perversas, por más que a muchos les consuele pensar “Así lo ha querido el Señor” o “Estaba destinada a esto”. Esta servidora quisiera replantear la pregunta que ya formuló en el artículo dedicado a Santa María Goretti: ¿cuál es la grandeza de un caso tan terrible como éste? ¿En qué puntos vale la pena comparar a María con Pierina? En primer lugar, que de no haber sido tan brutalmente asesinada, Pierina, al igual que María, hubiese sido quizá igualmente reconocida como santa, por razones ya obvias. Y en segundo lugar, el perdón, no el de ella, porque no pudo darlo, sino el de sus allegados, tal y como ocurrió con María Goretti.

Sepulcro actual de la Beata, bajo el altar mayor. Parroquia de Fiobbio di Nembro, Italia.

Sepulcro actual de la Beata, bajo el altar mayor. Parroquia de Fiobbio di Nembro, Italia.

Así lo manifestan las palabras de Sara Neris, la madre de la Beata:
“Reverendo don Rota, le doy gracias por mandarme siempre recuerdos… el recuerdo de mi hija Pierina está siempre en mi mente. Yo ya he dado y vuelvo a dar el perdón al asesino de mi hija, porque somos cristianos y porque sé que Pierina lo habría perdonado, si hubiese podido hablar después de haber sido golpeada con la piedra.
Mi Pierina perdonaba siempre”
.

Meldelen

Enlaces consultados (20/04/2014):
http://beatapierinamorosini.com/
http://es.catholic.net/laicos/771/717/articulo.php?id=23933
http://www.preghiereagesuemaria.it/santiebeati/beata%20pierina%20morosini.htm
http://www.prelaturaayaviri.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Beata Pierina Morosini, mártir de la pureza

  1. como muchos saben yo soy muy quisquilloso con lo de los martires y el hecho que si realmente todos merecen ser elavados a los altares.
    Me parece mas cuerdo lo que se hizo en Inglaterra con los martires de la persecución durante el reinado del Rey Enrique VIII y su hija también Reina de Inglaterra en los que se tomo un grupo representativo de entre los cientos de martires de Inglaterra y Gales y esos fueron Canonizados por Pablo VI en 1970, y no Canonizar a 500 de Golpazo. De estas persecuciones sobresalen figuras importantisimas como Santo Tomas Moro, San Juan Fisher, Santa Margareth Clitheron e.t.c
    Pero el caso de la Beata Pierina Morosini es diferente. Desde mi punto de vista no es una pobre chica que encontraron en el lugar equivocado en el momento equivocado y fue asesinada para luego incluirla en un grupo de cientos de martires para poder ser beatificada.
    El testimonio de esta chica habla por si mismo, y algo que yo busco en un martir, mucho mas alla de los detalles de su martirio, es la santidad en vida, y no adquirida por la crueldad de su muerte.
    Vengo y me encuentro con una chica que vivia su fe intensamente, apasionadamente, tanto que al conocer la vida de su precursora en el martirio, Santa Maria Goretti, se siente llena de valentia y desea como Maria poder entregar su vida por custodiar para siempre su pureza, lecho precioso donde retoza el Cordero de Dios.
    Concuerdo contigo y para nada creo que Dios quisiera ni que Maria o Pierina murieran de forma tan violenta y ruin. Pero si se debio alegrar al ver como en medio de tanta oscuridad y horror, hay lugar para el perdon y el amor, ESO SI QUE CAMBIA EL MUNDO!!!
    Lo de admirar en sus vidas no es tanto la forma velerosa como defendieron su pureza, sino que lo hicieron por amor a Dios e igualmente movidas por ese amor tan grande perdonaron a sus asesinos, aunque Pierina no lo dijo seguramente lo habria hecho, y no se dejaron atrapar por la oscuridad del odio y el rencor.
    En conclusión.
    realmente creen que si algunas personas que hoy son venerados entre los beatos no hubieran recibido el martirio, aun asi, les habrian iniciado un proceso de beatificación?
    Yo puedo asegurar que Pierina, sin el martirio, habria llegado a los altares y su martirio solo fue otra perla que se agrego a su corona en el cielo.
    Felicitaciones por el Articulo y esperemos sigas llenando el blog con las vidas de muchas mas mujeres como la Beata Pierina.
    P.D: leeeyendo el articulo me vino a la memoria la Beata María de Jesús Deluil-Martiny, de la cual se hablo hace un tiempo en el blog, por como su vida antes del martirio ya estaba tan inundada de la gracia de Dios que se le reconoce mas por su espiritualidad que por su martirio. Cuando lei su vida me lleve la sorpresa de la vida al saber que habia sido martirizada.
    Me recuerd

    • Es cierto, por eso digo que de no haber sido asesinada, probablemente también hubiese sido Beata, como es el caso de María Goretti. ¿Por qué terminó así una chica que sólo hacía las cosas bien? Por una desgraciada casualidad y porque siempre ha habido hombres que se creen dueños del cuerpo de una mujer, ya sea familiar o desconocida; y si no, mira las bestialidades que está cometiendo hoy en día el grupo guerrillero Boko Haram en Nigeria, que ha secuestrado a 200 niñas y las están violando más de 15 veces al día, degollándolas si se oponen a ello, y planean venderlas en el mercado de esclavos porque “son suyas y pueden hacer con ellas lo que quieran”.

      ¿Cuándo aprenderán los hombres que las mujeres no son una propiedad? ¿Cuándo verán que nacimos libres como ellos y no pertecemos a ellos, lo mismo que nosotras no podemos pretender poseerlos a ellos? Pero es que no hace falta raptar, violar o asesinar para atropellar los derechos de una mujer. Cualquier control o coacción contra su libertad, su sexualidad, sus actividades o pensamiento es también un atropello.

      Es imposible ver la voluntad de Dios en estas barbaridades. La Beata Pierina Morosini tuvo la desgracia de caer en manos de un bestia; ojalá hubiese sobrevivido para perdonarle ella misma y para seguir siguiendo adelante y, con el tiempo, dar cumplimiento a su vocación religiosa, aunque es cierto que sobrellevar una violación en durísimo. Se merecía algo mejor, ella que había trabajado tanto por los suyos.

  2. Muchas gracias, Ana Maria, por este artículo sobre la Beata Pierina Morosini, a la que conocía, pero no con tanta profundidad como lo relatas en el artículo.
    Estoy de acuerdo contigo en que con martirio o sin martirio, era una joven santa, que beatificada o no, es un verdadero modelo de mujer trabajadora, piadosa, generosa con quienes la necesitaban, buena hija y buena hermana.

    Yo que he trabajado a turnos de mañana, tarde y noche durante más de veinte años, se lo penoso que es este tipo de trabajo, como te desorganiza totalmente la vida, como impide que puedas realizar actividades normales para otro tipo de personas. Que ella recorriera a pie tanto trecho por el campo para ir a trabajar, que previamente asistiera diariamente a misa y que no llegase tarde a su trabajo ni perdiese jamás la compostura, es motivo más que suficiente para que sirva de modelo a cuantos trabajadores/as tengan este tipo de trabajo.

    ¿La premió Dios con el martirio? Puede mirarse así, pero por desgracia, diariamente nos encontramos con casos parecidos en todas las partes del mundo, luego estos actos más que un premio, son una lacra de este y de todos los tiempos. No quiero decir que no sea una auténtica mártir, sino que no debemos detenernos en eso y hacer lo que esté en nuestras manos para erradicar estos actos de horror, aun a sabiendas de que por desgracia, siempre habrá asesinos o locos sueltos que sean capaces de realizar estos crímenes.

    Beata Pierina, ruega por todos los niños, adolescentes y jóvenes para que no se vean en las circunstancias por las que tu tuviste que pasar.

    • Mi madre, que es enfermera, también trabajó en turno rodado durante más de quince años, pero ella hacía indistintamente mañanas, tardes, noches… un día iba de mañana, otro día hacía la noche, otro la tarde… la veíamos poco porque si estaba en casa, necesitaba dormir, así que mi padre o mi abuela era quienes nos cuidaban a mi hermana y a mí. Yo decía de broma que mi madre era como un vampiro, que dormía de día y trabajaba de noche. Ya por fin, hace unos pocos años, ya muy cansada y enferma de artritis reumatoide, ha podido solicitar el traslado a un ambulatorio, donde sólo tiene turnos de mañana y alguna guardia de sábado. Dice que es estar en la gloria, y me lo creo.

      Así que inevitablemente, al leer la vida de la Beata Pierina Morosini, me he acordado de mi madre, pero también de todas esas mujeres obreras y trabajadoras que se han dejado la piel currando por los suyos y cómo se las ha explotado y pagado un salario de miseria o ni eso, como sigue ocurriendo en muchos países del mundo, esclavas de multinacionales y capitalistas sin escrúpulos.

      Y encima ella valía para estudiar. Yo he tenido la suerte de que, valiendo para estudiar, he podido estudiar gracias al duro trabajo de mis padres, pero, ¿y si no hubiese podido estudiar como ella, si valiendo para las letras, hubiese tenido que ir ante un telar o una cinta transportadora? Esto me hizo valorar desde pequeña lo afortunada que he sido de poder estudiar -aunque actualmente, al igual que la obrera, no tengo trabajo- y también valorar el trabajo de estas personas que nos mantienen a otros.

      Todo lo que ella quería era ser religiosa misionera; quizá le faltaba poco para conseguir su sueño, dejar el dichoso telar y entregarse a su vocación, y entonces este horrible final. ¿Un premio? A mí me parece una cruel ironía del destino, y eso que no creo en el destino. Este mundo no es justo, ni nada que se le parezca.

  3. Ya alguna vez había escuchado el nombre de esta Beata pero no sabía nada de ella, creo que su martirio deja claramente y hecha por tierra aquello que muchos dicen en especial algunos sacerdotes que las mujeres incitan a ser violadas por su forma de vestir, y pues en este caso se ve que no es así y que nunca es así, que hay hombre mal intencionados que como bien mencionas Ana, creen que las mujeres son suyas y un objeto para darles placer sin importar como vistan o actúen, gente como esta ha habido siempre y ese culpa de ese maldito machismo que se cuela en la sociedad y sobrevive desgraciadamente, pidámosle pues tanto a la beata Pierina como a Santa María Goretti que pronto estas ideas se desvanezcan y los hombres vean a las mujeres como sus iguales y no como objetos para ser usados a su gusto.

    • Yo en esto estoy muy de acuerdo contigo, André. Cualquier argumento para justificar la violación es insostenible y el hombre o mujer que lo sostengan son unos desgraciados. Cómo va a querer una mujer que la violen? Cómo va a “provocar” buscando eso? Las mujeres somos afectivas, buscamos el amor o el placer, pero desde luego no la violencia. Sólo a un hombre se le ocurre convertir amor y placer en dolor, humillación y sometimiento, y decir que somos nosotras las que lo hemos provocado es excusar burdamente sus demonios interiores. Y encima que eso lo diga un sacerdote me parece incalificable. Está claro que el cura que diga eso no ha aprendido nada del Evangelio que lee y predica tan a menudo.

      • Pues aunque no lo creas Ana María yo he escuchado lo mismo que dice André y cuando lo oí de los sacerdotes dije: “Mejor cállate padre que estas diciendo pendejadas”. (no se si pueda usar esta expresión en el blog).

        Y es verdad una mujer se puede vestir como le guste, como se sienta cómoda; pero de ahí querer semijustificar la actuación poco hombre de algunos respecto a la violación….. simplemente es inaceptable.

        Lamentablemente murió nuestra beata admirando a alguien que sería atacada también por un placer, que de placer no le veo nada. Al contrario una crueldad que quizá en el momento en que termine termine también su susodicho placer.

        Recuerdo que en México se promovían leyes hace como 5 o 6 años de pena de muerte (cosa que no existe en México) para secuestradores y violadores. ¿A caso esto frenaría el problema? inútiles veo a nuestros gobernantes que de la importancia que se dan es el pendejismo que se cargan y ¡vaya que algunos deslumbran! hace falta una mayor educación y en esta educación deben estar involucradas el estado, la propia familia, la sociedad y la fe que cada quien profesa.

        Con respecto al momento del martirio de Pierina, ella nunca estuvo en el sitio equivocado porque ese bosque era parte de la vida cotidiana de trabajo de la beata, mas bien un inmaduro, un delincuente se atrevió a perturbar y destruir una vida que se ve claramente hizo mucho por su familia, era un ejemplo para la sociedad y los cristianos.

        Gracias por éste artículo Ana María

        Por cierto esto que pasa en Nigeria es doloroso tanto para esas chicas como para la familia, en pleno siglo XXI que exista gente enferma de la cabeza queriendo imponer absurdas y tontas ideas simplemente deben recibir castigo porque la sociedad no acepta semejante cosa.

        • Qué puedo decir, salvo que comparto todo lo que has dicho? Yo tampoco creo en el castigo del asesino y el violador, sino en su redención. Pero ojo, que hay delincuentes sexuales que son maníacos y enfermos mentales que necesitan tratamiento distinto. Sólo puede soltarse al que no es un peligro para nadie, al que no, no.

  4. Gracias Ana María, me ha gustado mucho conocer esta vida santa de la Beata Pierina Morosini. Aunque tengo alguna estampa de ella y sé que en Italia es muy querida, apenas la conocía.
    Estoy de acuerdo contigo, sin duda estamos ante una santa. Una Santa que sufrió el martirio y tal vez de esta manera se la conoció más y así se extendió su fama de santidad, por lo cruel e injusto que fue este asesinato. Pero de todas formas su buena y fiel conducta cristiana la hubiera llevado ha hacer grandes cosas por las que habría sido reconocida entre los santos.

    • Quizá sí, nunca lo sabremos. Gracias por decir que ya tienes la estampa, iba a mandarte otra, jaja. Recibo tantas que al final no sé qué hacer con ellas.

  5. sin duada es una vida hermosa, y tambien un llamado de alerta sobre los peligros de la explotacion laboral, en aquel tiempo, y la escaces de programas de seguridad para las trabajadoras obreras, segun su biografia trabajaba de 6 de la mañana a 2 de la tarde y de 2 a 10 de la noche y solo dormia 4 horas, no solo ella sino muchisimas obreras terminarian enfermas o con una salud muy precaria, cuando lo normal de un horario de trabajo son 8 horas, y todo lo que tenia que caminar 3 horas en zonas boscosas y oscuras, definitivamente muy valerosa su vida y tambien que acepto un empleo con un riezgo no solo violacion, tambien robos, asaltos, por donde tenia que pasar, afortunadamente hoy en dia existe organismos y normativas legales, que protegen a la mujer trabajadora (inclusive en el embarazo, prenatal y postnatal) y obreros, y son mas amparados elempleado que el empleador en si, saludos desde Venezuela.

    • Juan, estoy muy de acuerdo con lo que dices, pero debo hacerte notar que la Beata tenía turnos de mañana y de noche alternos cada semana, es decir, que la semana que tenía turno de mañana sólo trabajaba las mañanas, no las tardes; y a la semana siguiente tenía el turno de tarde, luego sólo trabajaba las tardes, no las mañanas.

      De todos modos, aunque ella tuviera un horario laboral más “decente” (que tampoco tanto) sí hubo muchas, especialmente en tiempos de la primera industrialización, que tenían el horario que tú dices: salían de noche, volvían de noche, y algunas no tenían turno ni para comer, sábados incluidos. Sólo no iban a la fábrica en domingo e igualmente trabajaban, dentro de casa, lavando, planchando, limpiando y cocinando, y por supuesto yendo a la iglesia. Un infierno.

      Y como los trabajadores nos despistemos, volveremos a ese infierno.

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