Pascua y Pentekostarion en la Iglesia Ortodoxa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Santísima Trinidad. Fresco en la bóveda de la catedral ortodoxo rumana de Nuremberg, Alemania.

La Santísima Trinidad. Fresco en la bóveda de la catedral ortodoxo rumana de Nuremberg, Alemania.

La alegría de la Pascua y el período del Pentekostarion según el ritual de la Iglesia Ortodoxa
En el artículo que escribí el 6 de abril desarrollé la importancia del tiempo del Triodion, que abarca el tiempo de algunas semanas de preparación y la Gran Cuaresma, un total de 10 semanas. En este artículo pretendo describir del mismo modo el tiempo del Pentekostarion, que abarca los cuarenta días entre la Pascua y la Ascensión, los diez días siguientes hasta la fiesta de Pentecostés (de ahí viene el nombre de Pentekostarion) y una semana más, que termina con el Domingo de Todos los Santos, en total, ocho semanas y nueve domingos.

Comenzando con la medianoche de la fiesta de la Resurrección, el tiempo de Pentekostarion es un tiempo de alegría. Los cantos de lamentación se olvidan, las canciones recuerdan el arrepentimiento sólo en pasado, como si los cristianos viviesen ya en tiempos escatológicos. Por no menos de cuarenta días, el saludo habitual “Buenos días” se reemplaza por el de “Cristo ha resucitado”, al cual debemos responder “En verdad ha resucitado”, tanto en la iglesia, como en las calles, en casa, en todas partes. La primera semana está prácticamente inundada de la obsesiva repetición del troparion “Cristo ha resucitado de los muertos, por la muerte, la muerte hollando; y a los que están en las tumbas la vida dando”, cantado en diferentes tonalidades y a menudo en diferentes lenguas. Pero comencemos por la noche de Pascua.

En Sábado Santo, a medianoche, los cristianos se encuentran en la iglesia, de donde tomarán la “Santa Luz”. Así pues, todas las luces, ya sean velas o eléctricas, todas deben apagarse, con la excepción de la vela que cuelga de la Cruz, en el lado oriental de la mesa del altar. Esta luz la usará el sacerdote para encender su propia vela. Él abre las “puertas imperiales”, es decir, las puertas centrales de la cámara del altar, que simboliza ahora la tumba, y grita en voz alta a la gente que espera: “¡Venid e iluminaos!”. Inmediatamente, el coro canta: “Tu Resurrección, Cristo Dios, es alabada por los ángeles del cielo. ¡Haznos a nosotros, desde la tierra, dignos de alabarte con corazón puro!”. Este troparion se canta mientras el sacerdote da luz a todas las velas de los presentes en la iglesia, caminando lentamente hacia el exterior, donde una mesa está preparada para la primera parte de la ceremonia de Pascua. Aquí él lee un texto del Evangelio sobre la tumba vacía y canta por primera vez “Cristo ha resucitado”, seguido por el coro. Con este repetitivo troparion, toda la comunidad rodea la iglesia en el sentido de las agujas del reloj y regresa a la entrada, que está ahora cerrada. Esto representa el Paraíso, cerrado a los humanos tras el pecado de Adán. El sacerdote, que simboliza a Cristo, llama a la puerta con una pequeña cruz, y recita algunos versos del salmo 24 (23), versículos 7 y 8: “Alzad vuestras cabezas, oh puertas, y alzaos, puertas eternas, y entrará el Rey de la gloria”. Alguien, desde el otro lado de la puerta, que simboliza el Querubín con la espada de fuego, pregunta: “¿Quién es este Rey de la gloria?”, a lo que el sacerdote responde: “El Señor fuerte y poderoso, el victorioso en la batalla. El Señor de las huestes, ¡Él es el Rey de la gloria!” (versos 8 y 10). Entonces las puertas se abren, aunque el servicio prosigue en el exterior de la iglesia durante un rato, con el Canon de la Pascua, una composición de San Juan de Damasco, una obra maestra de la literatura cristiana.

Toma del cementerio de Serbanesti (Rumanía), en la noche de Pascua de 2009.

Toma del cementerio de Serbanesti (Rumanía), en la noche de Pascua de 2009.

El hecho de que la ceremonia comience fuera de la iglesia es un símbolo de que toda la creación debe participar de la alegría de la Resurrección; es un signo de la re-creación, como veremos después. En el artículo dedicado a la Gran Cuaresma escribí que el tiempo se precipita en Semana Santa, de modo que los servicios matutinos se celebran por la tarde y los vespertinos, por la mañana; pues bien, ahora, en la noche de Pascua, todo se calma y regresa a la normalidad, una normalidad de alegría y luz.

Antes de que comience la Divina Liturgia, el sacerdote permanece de pie con el libro litúrgico del Evangelio y la cruz, para que cada cristiano venga a besarlos. A la salutación del sacerdote: “Cristo ha resucitado”, todos deben responder: “¡En verdad ha resucitado!”, lo cual es, como ya he dicho, el saludo habitual en la temporada siguiente. Entonces el sacerdote lee otra obra maestra de la literatura cristiana, la Homilía de Pascua de San Juan Crisóstomo. El motivo principal es que, en medio de la alegría, todos están invitados a participar de la fiesta, los preparados y los no preparados, los que ayunaron y los que no, porque el demonio ha sido derrotado y, con él, la muerte y el dolor.

La Liturgia de Pascua, que sigue con el Canon, comienza en torno a la una o dos de la madrugada, por lo que tiene el typikon de las grandes fiestas. Comienza con el canto del “Cristo ha resucitado” por el sacerdote y después por el coro. Los sacerdotes rodean el altar y recitan el salmo 68 (69) recordando la Resurrección: “Que Dios se alce, que sus enemigos sean dispersados: que los que le odian huyan ante Él…” (y los siguientes versos, desde otro ángulo del altar). Otro cambio ocurre cuando las típicas antífonas se sustituyen por antífonas especiales que contienen los versos del salmo recordado arriba, combinados con el estribillo “Cristo ha resucitado…”. Pero en lugar de recordar la Resurrección, el Evangelio leído durante el servicio es el Protoevangelio de San Juan -otro símbolo de que los cristianos no celebran especialmente el evento histórico de la Resurrección, sino más bien sus efectos, que es la re-creación del Cosmos. Incluso el Icono de la Pascua refleja, en la tradición ortodoxa, no la Resurrección de los Muertos, sino el Descenso de Cristo al Inframundo, quien destruye las puertas del Sheol, encadena al demonio y toma a Adán y a Eva de las manos, como signo de que Él los ha salvado.

Fresco de Cristo rescatando a Adán y Eva del Sheol. Catedral ortodoxa rumana de Nuremberg, Alemania.

Fresco de Cristo rescatando a Adán y Eva del Sheol. Catedral ortodoxa rumana de Nuremberg, Alemania.

La liturgia sigue su curso, y el troparion “Cristo ha resucitado” sustituye a muchas de las habituales respuestas litúrgicas, especialmente en el momento de la Comunión y después del mismo. En los pueblos de la Rumanía oriental las familias traen gallos blancos a la iglesia, que comienzan a cantar durante la Liturgia. Tradicionalmente se cree que cuanto más pronto canten, más ricas van a ser las cosechas ese año.

La Semana de Pascua, o la Semana Iluminada, tiene un programa especial y se repite diariamente el servicio de Pascua, aunque por supuesto no de noche. En este sentido, el servicio matutino se sustituye por el Canon de la Pascua, la Víspera es muy corta y en parte contiene el mismo Canon de Pascua; las Horas usuales (primera, tercera, sexta y novena) contienen salmos distintos de los habituales, y eso también ocurre con las completas y los servicios de medianoche en los monasterios. Cada vez que el sacerdote o diácono incensa a la gente y la iglesia, ellos saludan diciendo “Cristo ha resucitado” y portan una vela encendida. Sólo hacer una observación más sobre la comida de Pascua, que es por supuesto la más importante del año y contiene huevos rojos, especialidades de cordero, pasteles de Pascua y “Pasca”, una especie de pan con queso y huevos, símbolo de abundancia y vacaciones.

Los dulces pascuales de la tradición ortodoxa: huevos rojos, cozonacul y pasteles de Pascua.

Los dulces pascuales de la tradición ortodoxa: huevos rojos, cozonacul y pasteles de Pascua.

Después de Pascua
El domingo siguiente a la Pascua no es el “primero” sino el “segundo después de la Pascua, también conocido como Antipascha y dedicado a Santo Tomás, que dudó de la Resurrección, de modo que el Señor vino una semana después para mostrarse a él (lectura del Evangelio de San Juan 20, 19-31). Ahora comienza el servicio tonal habitual. En la semana que comienza con el Domingo de Tomás y termina el sábado siguiente se cantan canciones en el primer tono, la semana siguiente en el segundo tono, y así sucesivamente. Todos los servicios litúrgicos vuelven a entrar en el tiempo ordinario, salvo algunos “añadidos” de Pascua, como que cada servicio comienza siendo cantado “Cristo ha resucitado” tres veces, que el servicio matutino comienza con la exclamación del sacerdote “Gloria a la santa, consustancial, creadora de vida e indivisible Trinidad…”. El lunes es el primer día en que se aceptan servicios por los difuntos. En la Rumanía oriental este día es conocido como “la Pascua de los Justos”, es decir, de los difuntos. Los cristianos suelen tirar huevos rojos a los ríos, porque tradicionalmente se cree que llegarán al otro mundo, de modo que también los muertos sabrán que la Pascua ha llegado.

El domingo siguiente se dedica a las mujeres mirróforas (el Evangelio leído es el de Mc 15, 43-16, 8), muchos creen que éste es el auténtico Día de la Madre según la práctica ortodoxa, lo que dudo personalmente -porque el momento más grande de las madres en la historia cristiana es la Fiesta de la Anunciación-. El ritual sigue el de la semana anterior y permanece igual las semanas y domingos siguientes, dedicados al paralítico curado (Jn 5, 1-15), y el ciego curado (Jn 9, 1-38). El jueves siguiente los cristianos celebran la Ascensión del Señor. El canto de “Cristo ha resucitado” se detiene un día antes y se permite a veces en funerales o servicios de réquiem, aunque muy raramente.

Con la Ascensión, los cristianos se saludan con “Cristo ha resucitado”, a lo cual se responde “En verdad ha resucitado”, hasta Pentecostés. Ésta es también una fiesta para los héroes nacionales y varias comunidades dedican, después de la liturgia, un servicio de réquiem especial por los fallecidos en las guerras mundiales y la reciente revolución de 1989 (me refiero al caso rumano). En este tiempo se repite el hábito de colorear los huevos, de modo que puedan ser consumidos también el domingo siguiente (dedicado a los Padres del Concilio de Nicea, como una pre-fiesta de la Trinidad), hasta Pentecostés.

El Domingo de Pentecostés, conocido también como “El Domingo Santo”, “El Domingo del Descenso del Espíritu Santo”, tiene también un nombre popular, Rusalii. Esto procede de la antigua fiesta romana de Rosalia, que marca el inicio del verano. Algunas costumbres paganas todavía se mantienen, como entregar -en nombre de los difuntos, un día antes- cubos (o al menos tazas) de agua llenos de cerezas de mayo y flores del campo.

Tradicionales ofrendas de cerezas y flores con ocasión de la fiesta de Pentecostés rumana.

Tradicionales ofrendas de cerezas y flores con ocasión de la fiesta de Pentecostés rumana.

La Liturgia tiene el ritual habitual de las grandes fiestas -con canciones antifónicas especiales y la repetición del Troparion “Bendito seas, oh Cristo nuestro Dios, que has revelado a los pescadores como los más sabios, enviando sobre ellos el Santo Espíritu. A través de ellos arrastraste al mundo a tu red. Oh, Amante del Hombre, ¡gloria a Ti”. Inmediatamente la Liturgia prosigue con la Víspera de la Santísima Trinidad, que contiene siete oraciones especiales, tras las cuales se bendicen ramas de nogales o tilos y se comparten con todos los presentes, como símbolo de las lenguas de fuego del Espíritu Santo. Como es habitual después de una fiesta, el segundo día se dedica a las personas implicadas en esa fiesta, en este caso, a la misma Santísima Trinidad.

El período de Pentecostés está acabando: esta última semana termina con el Domingo de Todos los Santos. A diferencia de la tradición occidental, los cristianos ortodoxos celebran ahora a todos los santos. El primer domingo después de Pentecostés (que es también la Fiesta de la Fundación de la Iglesia) se dedica a la realización de la Iglesia, el anticipo del Reino de los Cielos, prácticamente vivido por los santos de la Iglesia. Esta gloriosa visión de la realización de los planes de Dios en la tierra comienza de este modo con el Domingo de la Expulsión de Adán del Paraíso, a principios de la Gran Cuaresma, que tiene su apogeo en la noche de Pascua y culmina después de Pentecostés, con la visión de Todos los Santos, que encarnan la mismísima presencia de los seres humanos deificados por la gracia del Espíritu Santo.

Fresco de Pentecostés, en la bóveda que recubre el altar. Catedral ortodoxa rumana de Nuremberg, Alemania.

Fresco de Pentecostés, en la bóveda que recubre el altar. Catedral ortodoxa rumana de Nuremberg, Alemania.

Al día siguiente comienza el ciclo litúrgico más largo, el Oktoechos (ocho tonos), que termina, nuevamente, al año siguiente, con el Triodion. El día siguiente comienza también, por lo normal, el período de ayuno dedicado a los apóstoles Pedro y Pablo, que se celebran el 29 de junio.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

9 pensamientos en “Pascua y Pentekostarion en la Iglesia Ortodoxa

  1. Gracias, Mitrut, por otro artículo describiéndonos la belleza y espiritualidad del rito bizantino desde tu perspectiva de cristiano ortodoxo. Algunas cosas ya las habías mencionado pero otras son completamente nuevas.

    Me sorprende la austeridad de la Iglesia ortodoxa, que tras salir de un ayuno brutal en la Cuaresma, apenas celebra un período corto la Resurrección del señor, y al empezar el Oktoechos, otra vez de ayuno. Tiene que ser duro si te ciñes a rajatabla a estos preceptos, cosa que sabemos que no todos hacen.

    • Dear Ana Maria, there is not a direct return to fasting… we have 50 days of joy, even more, 57 and after that the Lent of the Apostles is very short and put in a period rich in vegetables and fruits…
      Sometimes the Apostles Lent has only 3 days or a week, so we know we have different saints to celebrate in the Church 😀

  2. ¿Cual es el protoevangelio de San Juan que dices se lee en la liturgia de Pascua de Resurrección? y el Domingo Santo o de Pentecostés ¿se celebra Pentecostés? ¿no es como los católicos a los 50 días de Pascua?. Los ortodoxos me parece que lo tienen todo demasiado reglamentado.

    • The Protoevangelium of John is the beginning of the Gospel of John, describing the existence of the Divine Logos since the beginning. The Pentecost Sunday or the Great Sunday are, of course, 50 days after the Easter Festivities

  3. Muchas gracias, Juan, por este interesante artículo en el que nos explicas el modo de celebración y el significado del Tiempo de Pentekostarion según la Liturgia Bizantina, liturgia muy espiritual y muy rica en simbolismos.
    Aunque en algunas cuestiones que – quizás atrevidamente me atreva a llamar secundarias – difieren del Tiempo de Pascua según el rito romano, en lo sustancial, coinciden en las celebraciones de Pascua, Ascensión y Pentecostes.

    Como quizás algunos lectores lo desconozcan, sería interesante que explicaras con más detalles lo del “tono” (ηχος), o sea, los ocho modos del canto monofónico tradicional y canónico de las Iglesias Bizantinas.
    Gracias,

    • The byzantine music on 8 tonalities has in its beginning to do with the folk music in Greece and Lesser Asia, with those “modes”, e.g. lydian, myxolidian, lydian, phrygian, etc… here on the popular wiki are some infos: http://en.wikipedia.org/wiki/Octave_species. Of course, in the Church singing were these types of octaves specifically developed. Also the notation is totally different from the Western one. If someone sees a byzantine partiture, one would say there is in fact an arabic text or so. It is such a long story about this topic, which I really do not know very gut but simply practicing it on singing during the divine services 😀

  4. Mitrut, recibe un cordial saludo. Me ha gustado mucho este artículo sobre como se celebra la Pascua en Oriente y en particular en Rumania.
    Me ha llamado la atención como las costumbres seculares se sintonizan con las celebraciones litúrgicas: el día de la madre por ejemplo. En México se celebra el 10 de mayo y en EU, el segundo domingo de mayo.
    Aprovecho la ocasión para darte una felicitación por tu reciente consagración como monje y diácono. Yo suponía que eras laico, pero por lo visto eres algo como un seminarista. Cuenta con mis oraciones para que Dios te ayude a vivir este ministerio y te ruego por favor que cuando seas sacerdote te acuerdes de este hermano tuyo en la celebración de la Divina Liturgia.
    Que Dios nuestro Señor te bendiga y Nuestra Señora te cubra siempre con su manto.
    Una última pregunta: Mitrut es Demetrio en Español? Desde que eres monje tu nombre es Juan?
    Saludos desde Zapopan, Jalisco, México.

  5. Dear Humberto, thank you for your wishes! I hope God will hear your voice and help me in this ministry which is more complicated now, as i see it from inside…
    Yes, Mitrut is a diminutive from Dumitru, that is Demetrio of course. And now yes, I am Ioan (Juan).

  6. Es un artículo muy esclarecedor e interesante que ayuda a entender mejor como en oriente se celebran la Pascua y Pentecostés, por otro lado me llamo la atención y me gustaría que me dijeras ¿a que se debe la tradición de los huevos rojos? y ¿Por qué los colorean o con que materiales les dan ese color?, me pareció una tradición bastante interesante

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