Santa Antonina, mártir de Nicea

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso de la Santa, de estilo naturalista.

Icono ortodoxo ruso de la Santa, de estilo naturalista.

Hoy es la festividad -en realidad, una de las tres- de una mártir llamada Antonina -diminutivo de Antonia, nombre de una de las gens más ilustres de la antigua Roma y que llevaron muchos hombres y mujeres descendientes de la misma, y que podría significar, en latín, “primogénita” o en griego “aquella que se enfrenta a sus adversarios”-, que sufrió el martirio mediante terribles tormentos en la ciudad de Nicea, provincia de Bitinia -en la Turquía actual-; aunque, como veremos, también es llamada simplemente Antonia y se la asocia a la ciudad de Nicomedia.

Esta mártir aparece mencionada nada menos que tres veces en el Martirologio Romano: el 1 de marzo, el 4 de mayo -fecha de hoy, que he escogido para hablar de ella- y el 12 de junio. ¿Por qué mencionarla tres veces, cuando bastaría con una? Pues simple y llanamente, porque aparece mencionada de distintas formas, como si fueran tres personas distintas, cuando en realidad es sólo una. Esto ocurre porque Baronio, que había recurrido a los Sinaxarios y Menologios griegos que conmemoran a la Santa en estas tres fechas, no cayó en la cuenta de que estas celebraciones estaban haciendo referencia a la misma persona, y la introdujo tres veces. Vamos, que el error de Baronio “triplicó” a esta mártir como si fueran tres personas distintas, cuando lo que en realidad había era tres fechas distintas para celebrar a una única Santa. Pero dejemos a Baronio y a sus batiburrillos personales para centrarnos en la mártir.

Passio, culto y reliquias de la Santa
Existen pocos detalles acerca del martirio de la Santa y distintas versiones del mismo. Así, la fecha del 4 de mayo corresponde específicamente al dies natalis de esta mártir, tal y como consta en el Martirologio Siríaco del s.IV. Esta fuente alude a una antigua passio, hoy perdida, que nos dice que Antonina era una cristiana oriunda de Nicea de Bitinia que, durante la persecución de Diocleciano (303-305), fue arrestada por orden del prefecto Prisciliano y que, debido a su resistencia a sacrificar a los dioses, fue colgada del techo por un brazo y así estuvo tres días, para ser después cruelmente torturada: azotada con vergas, suspendida y retorcida en el potro, desgarrados sus costados con garfios de hierro y arrojada en prisión, donde estuvo dos años, para ser finalmente quemada viva.

Ilustración de la Santa. En esta versión aparece como Antonia de Nicomedia y siendo ejecutada a espada. Fuente: http://www.heiligen-3s.nl

Ilustración de la Santa. En esta versión aparece como Antonia de Nicomedia y siendo ejecutada a espada. Fuente: http://www.heiligen-3s.nl

Sin embargo, otras fuentes difieren del destino sufrido por la mártir. Algunos códices del Martirologio Jeronimiano, por ejemplo, añaden a todo esto que Antonina murió por la espada, es decir, que no murió quemada viva sino que fue decapitada después del suplicio del fuego. Pero, por otra parte, los Sinaxarios griegos -que ubican los hechos el 1 de marzo- añaden, en cambio, que finalizó el curso de sus tormentos siendo metida en un saco y arrojada a las aguas de un pantano, aunque hay que especificar que esta versión no aparece en la primitiva passio redactada en un principio, a la cual he hecho referencia, sino que es posterior.

Pero no sólo existen variaciones en torno a la manera en que Antonina fue ejecutada, sino que también difieren, como decía, en ubicación: para el Martirologio Siríaco y para algunos otros códices del Jeronimiano, el martirio ocurrió en Nicomedia; mientras que todos los Sinaxarios e incluso otros códices del mismo Jeronimiano, dicen que fue en Nicea de Bitinia. El bolandista Delehaye le da mucha más credibilidad a esto último, porque ésa es la ciudad mencionada en el antiguo Breviarium de Siria, a pesar de que ahí se hace mención de un hombre llamado Antonino, que no Antonina. De manera que la Santa, a fin de cuentas, es más conocida como Antonina de Nicea que como Antonina-Antonia de Nicomedia. Pero es la misma Santa, en fin. De hecho, el baile de lugares, que ya era bastante entre Nicea y Nicomedia, se amplía de forma ridícula, pues algunos han llegado a ubicar el martirio de la Santa en la isla de Cea -mar Egeo, en Grecia- y otros, incluso, en el pueblo de Ceja, en Galicia (!!!). Naturalmente, estas divergencias no merecen ninguna atención, al tratarse de los típicos intentos de nacionalizar una Santa extranjera para hacerla oriunda del lugar donde se le da culto.

La tradición ortodoxa, que sigue los Sinaxarios griegos, adorna los detalles del martirio de la Santa, afirmando que era visitada por ángeles en la prisión, causando el pánico en sus verdugos (!!) y que incluso cuando era tendida en planchas de hierro candente al rojo vivo, permanecía ilesa por el poder de Dios. Estos detalles, adornos piadosos de datos bastante creíbles sobre el suplicio real de una cristiana, no merecen comentario alguno tampoco, en mi humilde opinión.

Estatuilla de porcelana de la Santa, llamada aquí "Antoinette" (Antonieta o Antoñita en francés, o sea, Antonina). La hoguera alude a la versión de muerte por fuego. Fuente: http://www.heiligen-3s.nl

Estatuilla de porcelana de la Santa, llamada aquí “Antoinette” (Antonieta o Antoñita en francés, o sea, Antonina). La hoguera alude a la versión de muerte por fuego. Fuente: http://www.heiligen-3s.nl

Se dice que el cráneo de la mártir Antonina de Nicea fue llevado a Praga (República Checa) en el año 1673. Sin embargo, en Colonia (Alemania) se venera una bella urna que contiene las reliquias de una mártir de nombre Antonina, que bien pudiera ser nuestra protagonista de hoy, aunque generalmente, y sobre todo debido a su ubicación, se la suele considerar una de las innumerables compañeras de Santa Úrsula.

Aunque en ocasiones esta mártir aparece citada como Antonia, parece ser que su nombre correcto es Antonina, es decir, el diminutivo de Antonia.

Conclusiones
Estamos ante una mártir que, pese a los adornos que han añadido las piadosas tradiciones devotas, ofrece unos datos sencillos, escuetos, pero bastante creíbles acerca de un terrible martirio y una larguísima estancia en prisión; con una ubicación y datación precisas. Sorprende la cantidad de detalles creíbles para una mártir de la que se sabe tan poco y que, en otras circunstancias, hubiese resultado completamente oscura e inaccesible.

Es importante recordar que existe otra Santa Antonina, mártir en Constantinopla, que es conmemorada junto a un compañero llamado Alejandro y que protagoniza una curiosísima historia, pero de la que hablaré en otra ocasión.

Por otro lado, existen otras dos mártires llamadas Antonia (que no Antonina): Antonia de Cirta, llamada también Antonia de Lambesa, y Antonia de Lyon, que forma parte del extensísimo grupo de mártires de esta ciudad gala, a la que también pertenece la célebre Santa Blandina. De estas mártires también escribiremos en otra ocasión, si Dios quiere. Por último, también existen muchas mártires de las catacumbas -cuerpos santos- con este nombre.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlaces consultados (12/04/2014):
http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=50581
http://oca.org/saints/lives/2014/03/01/100629-martyr-antonina-of-nicea-in-bithynia
http://www.santiebeati.it/dettaglio/51800

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12 pensamientos en “Santa Antonina, mártir de Nicea

  1. Muchas gracias, Ana Maria, por este artículo sobre Santa Antonina de Nicea y por tus intentos de aclararnos este entuerto, debido a los datos contradictorios antiguos y a las “gracias” del venerable cardenal Baronio en sus intentos de llenar el saco del Martirologio Romano. Algunos compañeros se quejan de la purga que en el siglo pasado se le hizo al calendario, pero es que Baronio era mucho Baronio.
    Siento que no hayas podido poner la foto de la bellísima urna conservada en Colonia y se que ha podido influirte las dudas acerca de quienes son las reliquias contenidas en ella.

    • Gracias, amigo. Sí, al principio estaba dispuesta a poner la susodicha urna -que desde luego es muy bella- pero es que como bien dices, tengo serias dudas de que se trate realmente de la mártir de la cual tratamos hoy. Estando en Colonia, en la iglesia de Santa Úrsula y decorada con imágenes de Santa Úrsula y compañeras, como mínimo son restos extraídos del cementerio local y como máximo son de alguna Antonina compañera de Santa Úrsula. Pero es que incluso creo que el cráneo ese de Praga, del cual no tengo ni encuentro foto, también sea de una de las Once Mil o incluso sea un cuerpo santo, porque de ambas cosas sabes tú más que yo que hay mucho en Praga.

      En fin, que para mí las reliquias de esta Santa están “inubicables” y me conformo con que es una Santa histórica con un martirio terrible, pero real. También es una Santa con imágenes difíciles de encontrar -la mayoría de iconos corresponden a la homónima de Constantinopla-, por eso he tenido que tirar de fotos de dibujos de aficionados y una estatuilla de porcelana que si la veo por la calle, no me llevo a mi casa. O como mucho me la llevo para dársela a alguien, porque la verdad es que me sabe mal que este tipo de cosas se destruyan, aunque sean una oda al mal gusto.

      Podría haber hablado de la otra Antonina pero, francamente, no quería marear al personal. La dejaremos para otra ocasión.

  2. Gracias Ana María, aunque se sepa tan poco acerca del verdadero martirio de Santa Antonina, lo que si que podemos ver en estas fuentes es que sufrió duros tormentos y cautiverio antes de entregar su vida por cristo.
    Con el paso de los años (es ya casi normal, por lo que veo) que se adornen sus vidas y martirios con los típicos milagros de Angeles y demás prodigios. Esto, en mi opinión, es lo que lleva a tantas confusiones entre unos sant@s y otros que coinciden en el nombre o en la manera de morir.
    Me llama la atención que a esta santa, tan lejana en distancia de su país al nuestro, se la quisiera hacer paisana de un pueblo Gallego 🙂

    • Pero es que pasa con muchas otras, como Santa Marina-Margarita de Antioquía, a la que hacen también gallega, o Santa Madrona, que era griega pero la han hecho barcelonesa, o Santa Marta de Astorga, que no era de allí sino de Asia Menor, Julia que no era de Córcega sino africana, como Marciana, tenida por toledana… Y así mil casos más.

  3. Ana María

    Gracias por este artículo sobre Santa Antonina de Nicea. Una mártir que sufre duros tormentos y que se mantiene fiel a su fe. Que a pesar de que en las distintas passios divergen entre si respecto a los posibles tormentos, sin duda es una santa real y completamente por tanto histórica.

    • Imagínate, Emmanuel, estar tres días colgando del techo de un brazo. Acabas con el hombro dislocado y aún te espera el potro, que te acaba de dislocar el resto de articulaciones, los azotes, los garfios; te echan así, hecho una ruina humana, en cárcel durante dos años, para sólo salir hacia tu ejecución. Parece increíble que sobreviviese así dos años, cubierta de heridas y con los huesos mal soldados, en una celda sucia e insalubre, para acabar quemada viva o ahogada, no sé qué es peor. Espero sinceramente que al menos muriese por espada. Si esto no es un martirio, qué lo es?

      • Pues para mi sería un infierno.

        Y eso que decimos que Dios nos ama y permitiendo semejantes cosas; está para pensar en este Dios que nos ama. Por eso entre los santos a los mártires son a quienes admiro mucho más. Más que a los Padres y Doctores de la Iglesia. Por todo ese tormento y sufrimiento que soportaron y que por el cual alcanzaron el martirio. Si bien mártir es aquel que muere por Cristo y no en sí los tormentos que padecen; estos tormentos simplemente no pueden quedar de largo.

        • Yo también admiro a los mártires más que a los confesores, vírgenes, predicadores… pero no es que les quite mérito a los otros, porque ésos se santifican en tiempos de paz, cuando todo va bien y uno tiende a relajarse; los mártires se santifican en tiempos de persecución, cuando todo va en contra. Es un mérito distinto, pero es un mérito.

          Yo siempre me acuerdo de Santa Teresa, cuando dice aquello de que “como veía los grandes martirios que por Dios las Santas pasaban, parecíame compraban muy barato el ir a gozar de Dios”. La Santa de Ávila no podía estar más equivocada en esto. De barato nada. No hay nada más caro que la vida humana. Y estar años de tormento no es comprar nada barato, es ganárselo a pulso. Ciertamente, los mártires, y Antonina en particular, son auténticos héroes.

  4. Yo admiro mucho a la santa de Ávila pero al igual que tu concuerdo con tus palabras. Cuando vi esa expresión de la santa le dije: andabas perdida esta vez Teresa de Ávila jajaja qué difícil es ser santo sea confesor o mártir pero aun así hay de tormentos a tormentos. Unos de un balazo y ya. Pero hay otros que a parte de torturas y encarcelamientos duran meses o años para aun así destrozarlos. Sabes Ana me gustaría ver los dientes de un mártir de aquellos que duraron tiempo encarcelados para ver si existe señales de desgaste por estrés en los dientes.

    • Lo de los dientes sería lo de menos… Piensa en las heridas infectadas, la suciedad, el hacinamiento, las ratas y los insectos, el no poder lavarte ni hacer tus necesidades en privado, la oscuridad, la falta de ventilación, el hambre y el que los guardias podían abusar de ti si se aburrían. Lo dicho: hemos leído demasiadas tonterías sobre mártires y los hemos idealizado demasiado. Él aspecto que tendría Antoninacuando la sacaron de prisión para ejecutarla nada tendría que ver con esa bellísima dama que nos devuelve la mirada desde el icono.

      • Me inclinaba a ver en los huesos o en los dientes signos de estrés el estrés en el que estuvieron ya que la carne no la puedo ver a menos que tengamos mártires incorruptos

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