Santos de la Casa Saboya (I)

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Beatos de la Casa Saboya: Humberto, Luisa, Bonifacio, Margarita y Amadeo.

Beatos de la Casa Saboya: Humberto, Luisa, Bonifacio, Margarita y Amadeo.

Los orígenes
La tradición remonta la dinastía al señor de Moriana (Maurienne), Humberto (o Huberto), el de las blancas manos, que vivió realmente con vastas posesiones y una numerosa prole. Entre los probables ancestros de Humberto están Amadeo, que vivió en 977-980, quizá su padre; Humberto, que vivió en 943-980, quizá su abuelo; y otro Amadeo, recordado en una carta de 926. Sus posesiones pasaron a los primeros condes de Saboya.

Nacido en 980, se casó con Ancilla, o Ancilia, o Auxilia, hija del rector de la abadía de Saint-Maurice d’Agaune, donde se consagraba a los reyes de Borgoña. Tuvieron cuatro hijos: Amadeo, su primer sucesor; Aimón, que tomó el orden eclesiástico y obtuvo el episcopado de Sión en Vallese y murió en el 54 o 55; Burcardo, obispo de Lyon que murió en el 68; y Odón, heredero de Amadeo y tercer sucesor. Siendo éste el origen, no quiero relatar la historia de la familia Saboya, sino leer en su historia la santidad evangélica que en ella oculta y desconocida. Así pues, dejemos los esquemas genealógicos y la historia terrena de la familia e iniciemos nuestro camino por la santidad de Saboya.

“No me juzgo a mí mismo, porque no tengo conciencia de haber hecho nada malo, pero no por ello estoy justificado. Mi juez es el Señor. Avanzo lleno de esperanza al umbral de Tu Divino Santuario, cuya fúlgida luz ilumina el camino limitado de mis pasos mortales. A tu llamada, Señor, acudo tranquilo”. (Testamento de Humberto I).

Santos, Beatos, Venerable, Siervos de Dios y con “fama de santidad” en la Casa Saboya
Esta investigación nace en 2005, siendo éste el año de la beatificación de la Venerable María Cristina de Saboya-Borbón, habiendo sido retrasada y purificada de aquellos nombres que no gozaban ni gozan de una verdadera fama de santidad.

Santa Ana Paleologina (Juana de Saboya), emperatriz bizantina (Iglesia Ortodoxa). Saboya, 1306 – Tesalónica, 1365
Juana de Saboya, conocida como emperatriz bizantina con el nombre de Ana Paleologina, hija del conde Amadeo V y de María de Brabante, enviada a los 18 años a la corte de Constantinopla, en 1325 se convirtió en la esposa del basileus Andrónico III Paleólogo, sellando así la alianza entre Bizancio y las potencias gibelinas de la Italia septentrional. Debido a ello tuvo que convertirse a la fe ortodoxa, cambiando su nombre de Juana a Ana.

Inscripción de Santa Ana Paleologina en la puerta del mismo nombre (1355), Tesalónica (Grecia).

Inscripción de Santa Ana Paleologina en la puerta del mismo nombre (1355), Tesalónica (Grecia).

Vivió con su marido durante unos dieciséis años, dándole seis hijos y demostrándose digna de su lealtad. Cuando Andrónico murió el 15 de junio de 1341, ella asumió la regencia en nombre del heredero, Juan V, embarcándose hasta 1347 en una extenuante lucha contra Juan Cantacuceno para consentir la sucesión del hijo. En este año, ambas partes llegaron a un acuerdo que contemplaba el gobierno conjunto de Juan VI Cantacuceno y de Juan V Paleólogo, apartando a Ana del poder.

Pero esto no significó que la emperatriz abandonara el escenario político. Colocada al frente de la ciudad de Tesalónica, en 1352 todavía trabajaba por el éxito de su hijo hasta la retirada del rival en 1354. Su gobierno de la capital macedonia, que acababa de salir de graves revueltas en el período zelota (1342-1350) le granjearon la admiración de los bizantinos.

Nacida latina, emperatriz de los griegos, adaptando sus propias convicciones a la razón de Estado, la Augusta había llegado a apreciar la espiritualidad bizantina, favoreciendo la doctrina de San Gregorio Palamas. Consciente de sus deberes imperiales, abrazó totalmente la fe de sus súbditos, muriendo en hábito monacal cerca de Tesalónica, como está escrito: “(…) nuestra despoina, llamada hermana Anastasia en el hábito divino y angélico, que con obras y palabras, con toda el alma y durante toda la vida, ha luchado por la afirmación de las enseñanzas de los apóstoles y de los Padres de la Iglesia, y por la eliminación de la herejía perversa e impía de Barlaam, Akindynos y sus adeptos. A ella eterna memoria”. Así dice el Synodikon de la ortodoxia, acogiendo el nombre de Ana entre las santas emperatrices, con la mención de sus méritos especialmentes en defensa de la recta fe. Santa Ana Paleologina y San Andrónico III son ambos venerados como Santos todavía hoy en el monasterio de la Transfiguración que ellos fundaron. Su fiesta es el 6 de agosto.

San Carmelo de Saboya (Jerónimo Carmelo de Saboya), obispo mercedario. + Barcelona, España, 28 de mayo de 1558
Jerónimo Carmelo de Saboya, llamado San Carmelo aunque en la Orden de la Merced es considerado Venerable, era de origen piemontés, perteneciente a la familia de los duques de Saboya. Habiendo dejado los estudios para dedicarse a la vida militar, después de un sueño decidió hacerse religioso mercedario e hizo los votos en Barcelona el 25 de marzo de 1542.

Lienzo barroco de San Carmelo de Saboya, obra del pintor español Francisco de Zurbarán.

Lienzo barroco de San Carmelo de Saboya, obra del pintor español Francisco de Zurbarán.

En su juventud sufrió muchas tentaciones por parte del demonio, posteriormente se dedicó al estudio de la teología. Fue gran devoto de la Virgen, con la cual dialogaba a menudo, y la consideraba su “Esposa Mística”, defendía enérgicamente el dogma de la Inmaculada Concepción y a ella dedicó un libro, titulado “De Conceptiones”, en el cual se lee el versículo “Tota pulchra es, amica mea, et macula non est in te”. Cuando estaba redactando esto, se le apareció la Virgen rodeada de serafines. Esta visión aumentó su amor hacia Ella, diciendo que había sido testimonio ocular de este dogma.

Se afirma que San Carmelo fue obispo de Teruel (España), cuando en realidad esta diócesis todavía no se había fundado en su época, pero fue muy popular entre la gente por sus muchos milagros realizados. Murió en Barcelona el 28 de mayo de 1558. La Orden lo conmemora el 2 de marzo.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
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29. Giaccaria, Angelo, Sebastiani, Maria Letizia (a cura di), Armi e monogrammi dei Savoia: mostra di legature dal XV al XVIII secolo, Ministero per i Beni Culturali e Ambientali, Roma 1992.
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– www.astralis.it/savoia.htm
– www.cartantica.it/pages/collaborazionisavoia.asp
– www.cronologia.it/storia/biografie/reitalia.htm
– www.gdonotizie.com/
– www.guardiedonore.it/
– www.il-regno.it/DEFAULT.HTM
– www.romacivica.net/anpiroma/DOSSIER/protagonistia.htm
– www.santiebeati.it

Mi agradecimiento particular a Fabio y a Patrizia de Cartantica.it.

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7 pensamientos en “Santos de la Casa Saboya (I)

  1. Gracias Damiano por este artículo.
    Me alegra leer algo de la familia de mi Beato Patrono. A la familia real de Saboya la conozco porque estoy familiarizado con ella por la vida de San Juan Bosco y con San Francisco de Sales. Recuerdo haber leido que cuando se hizo la unificación de Italia, Garibaldi hizo un tremendo berrinche porque siendo el oriundo de Saboya, la parte de su Patria se anexó a Francia. Por ello estuve al tanto de la Beatificación de María Cristina de Saboya, noticia que compartí con un salesiano conocido y que es oriundo de Turín. También estoy famniliarizado con esta familia que fue muchos años la dueña de la Sábana Santa que terminaron regalando a SaN Juan Pablo II.
    No conocía a Santa Ana y a San Carmelo, hoy he conocido nuevos rostros.
    Te comparto una inquietud, aunque la dejo abierta a mis amigos españoles, porque incluyo aquí a la Reina Doña Sofía.
    Ella, como la Emperatriz Ana y la Reina Victoria Eugenia de Battemberg cambiaropn de religión por motivos polìticos. desde un fuero interior y personal y desde un ángulo ecuménico, cero que ha de ser un asunto difícil.de conciencia. Al ser educadas en la religión católica u ortodoxa, en ese tiempo se tenía la idea de que una religiòn y solamenente una era la verdadera.
    Ellas fueron educadas en su fe, supongo que con firmeza. ¿Cómo fue que aceptaron abandonar la fe? ¿Son apariencias, o son sinceras estas conversiones? Yo mimos he recorrido un largo camino para fortalecer mi ecumenismo, esta página me ha ayudado muchísimo, pero no dejo de pensar en ese dicho que dice: si abandona nuestra religión es un apóstata. si deja la otra y se converte a la nuestra, es un convertido.
    Se que es algo difícil de analizar, pero la ocasión de este articulo me ha hecho hacer la pregunta.
    Aclaro por último que no ataco ni condeno, pero si me gustaría una opinión tuya y de los muchachos al respecto.
    Te pido por favor que si tienes manera de conseguirme una imagen del Beato Humberto, bonita, a colores ( qué exigente soy cverdad, jajaja) me la hagas llegar por favor.
    Saludos.

    • Humberto, lo que digan los intransigentes y los aferrados al pasado, claro está; pero yo, personalmente, estoy convencida de que pasar de católico a ortodoxo, o de ortodoxo a católico, o de éstos a protestante, no es cambiar de religión, porque todos somos cristianos. Se cambia tan sólo de confesión.

      Yo vi estas Pascuas la recepción de una ortodoxa ucraniana en el seno de la Iglesia Católica y no precisó ser bautizada de nuevo, como sí fue bautizado un adulto que no pertenecía al cristianismo. Hubo de hacer catequesis, prepararse durante un año y recitar la profesión de fe como todos, pero no fue bautizada como el otro.

      A mí esto me sugiere que cambiar de religión es cuando de ateo pasas a cristiano, o a judío, o a musulmán, o budista, o hindú, o entre éstos… Pero pasar de una confesión a otra no es cambiar de religión. Confesamos al mismo Dios y Salvador, la base es la misma, sólo variamos en interpretación. ¿Cómo van a ser eso religiones diferentes?

      Gracias, Damiano, por esta estupenda serie que inicias hoy y que estaré encantada de conocer.

      • Humberto,
        Hablando solo de los cristianos, yo se que existen muchísimos (en todas las ramas del cristianismo) que creen que su confesión es la verdadera y que todas las demás son cismáticas. Eso no lo podremos evitar, pero al menos yo creo que la Iglesia de Cristo es el conjunto de todas las Iglesias Cristianas a excepción de las que niegan la divinidad de Jesús, como por ejemplo algunas sectas que se dicen llamar protestantes y que no lo son porque no son ni cristianas, como por ejemplo: los Testigos de Jehová y algunos otros.

        Dicho esto, mi predilección son los católicos y ortodoxos porque creo que son los que más se identifican con el mensaje de nuestro Maestro. Con respecto a que un fiel se pase de una a otra confesión, pienso como Ana. Uno se convierte al cristianismo cuando antes no era cristiano (ateo, musulmán,…) y uno apostata cuando renuncia expresamente a Cristo y no cuando pasa de una confesión cristiana a otra.

        Damiano,
        Gracias por iniciar esta serie de artículos (que supongo que será larga), sobre la santidad de la Casa de Saboya: santos, beatos, venerables y siervos de Dios. Se que son muchos y lo demuestras con la abundante bibliografía que acompaña al artículo.

      • Pues quizá de ortodoxo a católico no existan problemas y el bautismo se tome como valido pero al menos aquí en México entre protestantes y católicos hay mucho problema respecto a esto, debido a que por ejemplo los protestantes no consideran validos los sacramentos católicos y por lo tanto todo aquel católico que se convierte en protestantes se tiene que bautizar de nuevo, del mismo modo sucede al contrario si un protestante se convierte al catolicismo se tiene que bautizar de nuevo porque la iglesia católica repito aquí en México no se si en todas partes no considera válido el bautismo protestante. Y conozco varios casos en lo que ha sucedido eso tanto de protestantes a católicos como de católicos a protestantes que se vuelven a bautizar.

        • André, salvó que sea Testigo de Jeovhá o mormón, si se repite el bautismo, si proviene de otra iglesia evangélica sólo se administra la confirmación y luego hace su primera comunión. Opino qué esos casos que refieres son de estas confesiones.
          Saludos.

  2. Damiano gracias por este artículo algo se la santidad de la familia de Saboya pero por lo general al que conocía es al beato Amadeo y a Santa Margarita, me parece que seguro será una serie de artículos sumamente interesante.

  3. Una historia de ir y venir: Este lienzo de Zurbarán con la inscripción “San Carmelo, Obispo de Teruel”, de alrededor de 1635, parece que procedía del convento dominico de Teruel, España, (destruido durante la Guerra Civil) y debió ser expoliado por el mariscal Suchet en 1809, durante la ocupación francesa.
    Aparece documentado en 1838 en la Galería Española del Louvre formada por el rey francés Luis Felipe, que pasó a Inglaterra tras ser derrocado y exiliarse allí. A su muerte sus herederos venden su colección en 1853 en Londres, en subasta pública en Christie-Manson. Fue adquirida por Sr. Terry, testaferro de un coleccionista.
    Vuelve a desaparecer su rastro, hasta que en 1905 se conoce su existencia en la Iglesia de Santa Bárbara de Madrid, con motivo de una exposición de Zurbarán, donde sigue actualmente..El cuadro viajó mucho y eso que ni era santo, ni obispo de Teruel.

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