San Bonifacio, obispo y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Grabado del Santo, obra de Cornelis Bloemaert (1630).

Grabado del Santo, obra de Cornelis Bloemaert (1630).

Introducción
Jesucristo, antes de ascender al cielo, dio esta orden a sus apóstoles: “Vayan y prediquen el Evangelio a todos los hombres, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Así, la Iglesia, fiel a este mandato, ha buscado la manera de propagar el Evangelio a quienes no lo conocen, queriendo de esta manera iluminar sus vidas y darles el mensaje de salvación. Los misioneros que han llevado esta tarea han enfrentado muchas dificultades para lograr que el Evangelio se haga vida en otras personas con cultura y tradiciones diferentes, al grado de terminar derramando su sangre por propagar este mensaje, que siempre será una espada que divide y confronte conciencias y almas. Este artículo trata sobre San Bonifacio, quien llevó la palabra de Cristo a los pueblos que habitaban la antigua Germania, hoy Alemania, y que por esta razón terminó siendo martirizado.

Biografía
San Bonifacio nació en Devon, Inglaterra, entre los años 672-673. Su nombre de pila era Wilfrido, que más tarde le cambiará el Papa por el de Bonifacio. En su primera infancia fue llevado por sus padres al monasterio de Excer para ser educado. Ahí recibiría una formación humana e intelectual que, cuando abrace la vida monástica, le servirá para ser a la vez de formador de las nuevas generaciones de monjes. Como monje benedictino compuso varias obras, como una gramática y un tratado de métrica latina inspirado en San Isidoro. Tendrá un fuerte y apasionado amor por las letras profanas como sagradas, estas cualidades unidas a otras virtudes y su gran bondad, hicieron que se le admirara y se le quisiera mucho.

En su espíritu anglosajón, tuvo pronto la inquietud de evangelizar a sus hermanos sajones del continente. Cuando contaba cerca de 40 años, acompañado de algunos hermanos monjes, se embarcó a Frisia en el año 716, donde colaboró con el obispo San Wilibrordo, pero debido a la guerra, éste se vio obligado a abandonar la región y nuestro Santo, desanimado, retornó a su monasterio, pero seguía firme con su vocación misionera. En el año 718, provisto de una carta del obispo de Winchester, se encaminó a Roma. En este tiempo la iglesia de Inglaterra, que fue forjada por monjes benedictinos enviados por San Gregorio Magno, tenía un vínculo muy fuerte con la Santa Sede. A los pocos días de su llegada a la Ciudad Eterna, fue recibido por San Gregorio II, que había sido monje benedictino. Era entrado el mes de mayo y el Papa lo bendijo, le cambió su nombre sajón por el de Bonifacio, le entregó cartas de recomendación y lo envió a evangelizar los pueblos de Germania, conocidos por su crueldad.

El Santo manda cortar una encina sagrada para los germanos. Fresco del techo en una iglesia alemana.

El Santo manda cortar una encina sagrada para los germanos. Fresco del techo en una iglesia alemana.

Trabaja un tiempo en Turingia, y cuando se enteró que San Wilibrordo estaba nuevamente en Frisia, se encaminó ilusionado a esta región, campo de su primer fracaso misionero. A la sombra de Wilibrordo, aprendiendo de su larga y profunda experiencia, se mete de lleno en el trabajo de evangelizar de los Frisones. Pasado un tiempo, rechaza ser el sucesor de San Wilibrordo en la Sede de Utrecht, porque tiene un gran deseo de misionar en Hesse, en las márgenes del río Omh, donde, protegido por los francos, convierte a varios miles y funda un monasterio.

En comunión con la Sede de Pedro, San Bonifacio actuó siempre con la idea de ser un enviado del Papa, por ello, constantemente escribirá cartas al Romano Pontífice, dando cuentas de su proceder. En 722 visita Roma nuevamente y el 30 de noviembre de ese año, respaldado con cartas dirigidas por el Papa a los obispos y señores de Germania, San Bonifacio vuelve de estas tierras con renovados deseo de misionar. En el año 732 regresa a Roma para dar a conocer sus trabajos apostólicos al Papa, que en esta fecha es San Gregorio III, quien le nombra arzobispo y le confiere plenos poderes para que sea su legado. Así, con esta autoridad y unida a su labor misionera, crea nuevas diócesis y nombra obispos para ellas. El Papa San Zacarías, en el año 744, le confirió el grado de Vicario Apostólico para toda la región de las Galliae. Así unió de manera firme a Francia y Alemania con la Sede de San Pedro.

Misionero
El trabajo de San Bonifacio incluía la reforma eclesial indicada por Roma. Por esta razón, se ganará adversarios en el clero franco, que le disminuirá su apoyo; entonces, vuelve la mirada hacia la iglesia de Inglaterra, que nunca lo había dejado solo, respondiendo masivamente al llamado del Santo. Hacia el año 741 muere Carlos Martel, y sus sucesores Carlomán y Pipino facilitarán la reorganización y reforma que se le ha encomendado. Cumpliendo las indicaciones del Papa y con la autoridad que se le otorgó, recorre incansablemente inmensos y variados territorios, cuyos habitantes, aunque han sido bautizados, viven como paganos. Así, promueve y celebra el Concilium Germanicum y varios Sínodos. Esta obra ingente habla por sí sola de un obispo que no ha dejado de vivir como monje.

Iglesia del monasterio de Fulda (Alemania), fundación de San Bonifacio.

Iglesia del monasterio de Fulda (Alemania), fundación de San Bonifacio.

En esta tarea evangelizadora no está solo, tiene el apoyo y simpatía de muchos que sabe ganarse con su trato. Es un hombre de tierno corazón que desborda ternura en algunas cartas, como la que dirige al obispo Daniel de Winchester, quien años antes le dio cartas de recomendación para cuando se presentara en Roma. En una carta a él dirigida, San Bonifacio le ruega le haga llegar un libro que fue de su maestro muy estimado Winberto, porque tiene la letra muy grande y le es útil para su vista cansada. A cambio, le envía un abrigo de piel de cabra y una toalla para secarse los pies. Este obispo Daniel era ya muy anciano. San Bonifacio estuvo rodeado de un grupo de colaboradores que le ayudaban en su ministerio evangelizador. Cabe recordar a San Lulo, que sería su sucesor en la Sede de Maguncia; San Esturmio, abad de Fulda; San Bucardo, obispo de Wurzburgo; San Gregorio, abad de Utrecht; San Wunnibaldo, obispo de Eischstatt; su prima Santa Lioba, abadesa de Kitzingen; Santa Tecla y Santa Walburga.

La reforma por él promovida encuentra obstáculos y cerrada oposición de quienes debían tener celo por el bien de las almas y hacen lo contrario. Los obispos, sacerdotes y monjes francos comenzaron a mostrarse reacios y no aceptaban estos cambios. Bonifacio cumpliría puntualmente con sus obligaciones y pedirá ayuda a la iglesia de Inglaterra, que le responderá generosamente. Así se dio un fenómeno pocas veces visto en la historia de la Iglesia: una emigración ingente de monjes, monjas y clérigos que cruzaron el mar para ponerse a disposición del obispo misionero, a los que fue encontrando lugar y funciones específicas. Con el espíritu de San Gregorio Magno, que había enviado monjes a Inglaterra, una de sus preocupaciones fue la de fundar monasterios, porque estaba convencido de que en estos centros religiosos se formarían los futuros sacerdotes y quienes tendrían responsabilidades en la sociedad. Y junto a los monasterios de monjes, los de monjas. Tenía la seguridad de que la oración es fuente de fuerza para la Iglesia. Algunas dificultades que enfrentó con los obispos francos fueron en 745, cuando le fue designada como Sede Metropolitana la ciudad de Colonia. Ante la reacción virulenta de estos prelados, optó por escoger otra sede, Maguncia, de la que no pudo tomar posesión hasta 746 y que, con el tiempo, se convertirá en la Archidiócesis Primada de Alemania.

Martirio del Santo. Estampa devocional alemana.

Martirio del Santo. Estampa devocional alemana.

Fulda
La fundación del monasterio de Fulda la encomendó San Bonifacio a su discípulo San Esturmo. Le pidió que buscara un lugar adecuado que, luego de varias propuestas, se decantó por un paraje solitario, con buen terreno y ubicado al margen del río Fulda, del que el monasterio tomará el nombre. Este monasterio se regirá por la regla de San Benito Abad, como se practicaba en Montecassino.

Martirio
En el año 744, sintiendo las limitaciones de la edad, trasmite la sede de Maguncia a San Lulo y se retira a vivir a Fulda. Con ochenta años a cuestas, aún tiene el ánimo de un joven misionero. Acompañado por un medio centenar de colaboradores, visita Frisia, la región que hace tantos años le había reportado su primer fracaso, y donde luego, muchas veces después, siguió sembrando y cultivando el Evangelio. Quería fortalecer a los que ya habían aceptado el mensaje de Cristo y llevar su luz a quienes seguían todavía en el paganismo.

El 5 de junio del año 754, mientras estaba en Dokkum, para impartir el sacramento de la Confirmación, un grupo de bandidos lo asaltó con sus compañeros y los martirizaron. Estos bandidos pensaban que las cajas que transportaban los misioneros llevaban oro y otras riquezas, cuando en realidad lo que contenían era otro tipo de riqueza: muchos libros. Fue sepultado en Maguncia y, más tarde, cumpliendo su deseo, fue trasladado a Fulda, que se convertiría después en el centro espiritual de Alemania, que siempre ha venerado a San Bonifacio como padre en la Fe y Santo patrono.

Iconografía
Es común verlo representado con un hacha en la mano y una encina derribada, que recuerda un hecho trascendental en la obra misionera de este Santo: San Bonifacio tenía dificultad para erradicar el culto pagano y optó por arrancar de raíz el problema: cortar una encina sagrada, rodeado de paganos que lo amenazaban. Hecho esto, no recibió ningún daño por profanar ese lugar sagrado para los gentiles. Este fue un momento culminante, pues con la madera extraída hizo construir la iglesia de San Pedro en Fritzlar. También se le representa con una Biblia atravesada por una espada: cuando lo estaban matando, instintivamente se puso el libro sobre la cabeza y la espada lo atravesó.

Detalle del sepulcro del Santo en la abadía de Fulda (Alemania).

Detalle del sepulcro del Santo en la abadía de Fulda (Alemania).

Culto
La fiesta de San Bonifacio se celebra el 5 de junio, aniversario de su martirio. Se le comenzó a dar culto primero en Alemania y luego en Inglaterra. Fue introducido en el Calendario Romano en 1874, a petición de los padres conciliares del Concilio Vaticano II. Es una tradición que, cuando toma posesión el nuevo obispo de Maguncia, visite la cripta donde está sepultado. Conviene recordar que el Martirologio Romano recuerda por separado en el mismo día 5 de junio a los Santos Eoban, obispo de Utrecht; Adalar, Vitrungo y Gualterio, presbíteros; Gundecaro, Eluro y Atevulfo, monjes; que padecieron el martirio con San Bonifacio.

Humberto

Bibliografía:
– LEONARDI, C.; RICARDI, A.; ZARRI G., Diccionario de los Santos, Volumen I, Editorial San Pablo, Madrid, pp. 382-385.
– MARTÍNEZ PUCHE, José A., Nuevo Año Cristiano: Junio, Editorial Edibesa, Madrid 2002, pp. 153-160.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

10 pensamientos en “San Bonifacio, obispo y mártir

  1. Gracias por este artículo, Humberto. Sin quitarle mérito por su labor cultural y evangelizadora, lo cierto es que Santo no me cae ni me caerá nunca simpático, por el incómodo episodio del árbol cortado. Los pueblos celtas y germánicos tenían cultos animistas relacionados con la naturaleza y muchos de sus lugares sagrados estaban en los bosques y en árboles concretos (de hecho, se ha llegado a decir que si la palabra “druida” era una interpretación corrupta vinculada a “dendros”, que es árbol en griego, aunque por supuesto esta hipótesis es discutible como cualquier otra).

    En cualquier caso, a lo que voy: un árbol es un ser vivo, una criatura de Dios. Embellece nuestra vista, enriquece el ecosistema y procesa el oxígeno que es lo que respiramos. Se me ocurren muchas maneras por las cuales el Santo pudo haber suprimido el culto a este árbol en concreto que no hubiese sido cortarlo, destruirlo, matarlo, vamos. Aquí estuvo equivocado y claramente no es un ejemplo a seguir.

    • La ecología es una disciplina moderna y muy necesaria para el modus vivendi del ser humano en estos tiempos. En alguna homilía, San Juan Crisóstomo dirá que un gran árbol que no da fruto no sirve para nada. Da a entender que ni para leña. Si estuvieran en conocimiento de lo útiles y necesarisimos que son los árboles en esta época o hubieran tenido este problema en ese tiempo, seguro estoy que hubieran defendido los árboles y la tala desmesurada.
      Pero en ese tiempo no tenían este problema de la contaminación. Creo que en su criterio hizo lo correcto, aunque a veces el arrancar el mal de raíz tenga decisiones fatales, como sucedió en México, cuando se arrazaron teocallis al por mayor, destruyendo arquitectura, arte e historia de un cuajo.
      Pienso que en su tiempo era aplicable lo un árbol no hace un bosque.
      Saludos.

      • Humberto, no hay excusa posible cuando se trata de un ser vivo. Está claro que no se le puede reclamar a un hombre del pasado los valores ecologistas que han surgido a partir del siglo XX, pero un árbol ha sido siempre un ser vivo y esto lo sabían hasta los prehistóricos. El amor y el respeto por la creación de Dios ya estaban presentes entonces y ahí tienes a San Francisco de Asís como ejemplo.

        No hay excusa para Bonifacio, entonces. El cristiano debe amar y defender la vida en todos sus aspectos, sin excusas ni justificaciones posibles. ¿O es que sólo se va a defender la vida cuando conviene, por ejemplo, para controlar y reprimir los derechos de la mujer? No es que compare a un árbol y a un bebé, pero no seamos hipócritas: la vida es la vida, da igual si de un árbol o todo un puñetero bosque. Respetémosla.

        Por supuesto, me estoy refiriendo a cortar un árbol gratuitamente, con el objetivo de destruirlo. Lógicamente, para calentarnos, cocinar, comer, construir… necesitamos leña. Antes, más que ahora.

  2. Benedicto XVI hablando de San Bonifacio, en 2009 en una audiencia general, decía que luchó contra los cultos paganos y promovió el encuentro entre la cultura romano-cristiana y la cultura germánica. No se yo…
    Leyendas tiene unas cuantas, como que tras cortar el roble plantó un abeto o pino (símbolo del amor perenne de Dios) y lo adornó con manzanas (presentando las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres) y velas (por Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador). Bien interrumpirlos si pensaban hacer un sacrificio humano, como se cuenta, pero igual podía haber adornado el propio roble, que también es perenne. Pero tuvo que cortarlo para demostrar la supremacía del cristianismo ya que no le cayó un rayo encima (así nació el árbol de Navidad)
    Al margen de eso tuvo una importante labor. Una frase suya: “No somos perros mudos, ni observadores taciturnos, ni mercenarios que huyen ante los lobos. En cambio, somos pastores diligentes que velan por el rebaño de Cristo, que anuncian a las personas importantes y a las comunes, a los ricos y a los pobres, la voluntad de Dios… a tiempo y a destiempo” (Epistulae, 3, 352. 354: mgh)
    Hay una momia de San Bonifacio en Garde, localidad navarra, ¿será un corposanto de las catacumbas?

    • Pues lo dicho, hay mejores formas de “promover” encuentros entre la cultura romanocristiana y la germánica que yendo a cortar sus árboles… es como si yo quisiera acercar mi cultura a los hindúes y al llegar mato a sus vacas sagradas. Ese tipo de “acercamiento” jamás ha funcionado, ni antes ni ahora. Otras cosas haría que seguro estuvieron mejor inspiradas.

      Con permiso de Humberto, sobre el San Bonifacio de Garde, si te refieres a esta foto, Marian: http://www.maristaspamplona.es/system/files/images/sanbonifacio.jpg no es una momia, sino un esqueleto recubierto de telas y cartón, y desde luego que es un cuerpo santo de las catacumbas. También las reliquias del San Bonifacio venerado en Carcaixent (Valencia) lo es, aunque ellos crean que es el mártir homónimo de Tarso.

      • Mira hermanito lo que tu estas haciendo es un juicio anacronico y de postura ecologista secular , no debes juzgar la manera de ser en otros tiempos con los de ahora cada cosa con su tiempo,, antes se veia la pelea de gladiadores como algo normal, y ahora vemos lo crueles que eran, este arbol que fue cortado por san bonifacio fue por su celo apostolico, como moises cuando vio el becerro de oro, las posturas ecologositas son modernas y del siglo xx, claro que ahora si hay alguien que protege el medio ambiente, mas que cualquier grupo ecologista que mas hace lobby que accion verdadera, es la snata iglesia catolica, sino mira al papa Francisco y lee su enciclica laudato si, trata sobre la proteccion ambiental, es decir hermano cada cosa con su tiempo, san bonifacio siempre quedara recordado como el santo que proclamo al primer arbol de navidad, que represetnta la luz de cristo, saludos y bendiciones.

        • Hola, Miguel Ángel. En primer lugar, si acaso sería hermanita, no hermanito, pero casi prefiero que me llames Meldelen y nada más.

          En segundo lugar, sí, ya sé que cada acción o mentalidad debe ser juzgada en su contexto. Soy profesora de Historia y me especialicé en Historia Antigua, lo digo por ese ejemplo que pones de los gladiadores, aunque debo decirte que en su época también había quien disentía de este tipo de espectáculos, particularmente los cristianos.

          En tercer lugar, he leído la encíclica del Papa Francisco, pero eso de que las posturas ecologistas son modernas y del siglo XX no acaba de ser del todo cierto, pues aunque el movimiento como tal lo es, sus ideas se remontan a mucho tiempo atrás, y podemos oírlas de bocas como la de San Francisco, o muchos pensadores hindúes y budistas. El amor del ser humano por la naturaleza no es nada nuevo, gracias a Dios.

          Por último, está mal que se siga poniendo de ejemplo a un Santo que taló un árbol, quiero decir, que se puede promover el culto, pero siendo críticos con ciertas actitudes que hoy día son condenables, por más que en su época no lo fueran. Hay que dar ejemplo y educar, no sólo repetir cosas como loros. Si promovemos las luces de los Santos pero sin depurar sus sombras, ¿qué clase de apostolado estamos haciendo? Yo te lo digo: ninguno.

          Saludos y bendiciones.

    • Miriam, San Bonifacio tenía la conciencia de ser un pastor del pueblo de Dios y sabía la responsabilidad de este trabajo, por eso decía que no era un perro mudo, aludiendo al profeta cuando refiere que Dios ha puesto a los guías del pueblo para cuidarlos y alertarlos del peligro y compara a los perros guardianes que se callaron y con su mudez provocaron que el enemigo atacara y diezmara el rebaño.
      En este tenor, San Bonifacio anuncia el Evangelio y denuncia proféticamente lo que no está de acuerdo con los valores evangélicos. Por eso se ganó la antipatía del clero franco, porque lo ponía en evidencia.
      El árbol de Navidad es una costumbre anglosajona, se le atribuye a San Bonifacio, aunque no sea seguro. Este adorno tiene su origen en el árbol de la vida, cuyo fruto saludable es Cristo. En mi
      gusto personal, prefiero el Nacimiento o Belén al árbol navideño, pues lo considero más acorde con las fiestas que se celebran en diciembre y por estar más sintonizado con el modo de pensar y sentir del pueblo mexicano.

  3. solo deseo agregar un comentario somos un grupo de oracion familiar lo cual esta formado por mujeres viudas y niños huerfanos que obtuvieron gracia y misericordia por medio de una comunidad Alemana la cual fue una de las que fundo SAN BONIFACIO hasta estos dias sigue la obra de caridad que el enseño y gracias a ello muchos niños y jovenes pudieron salir adelante y ser hombres de bien por la formacion y ayuda que se nos proporciono, para nosotros es de gran bendicion la vida y la mision apostolica que realizo, SAN BONIFACIO. ALABAMOS Y BENDECIMOS EN NOMBRE QUE ESTA SOBRE TODO NOMBRE QUE JESUCRISTO DAMOS GRACIAS POR CADA UNO DE LOS MARTIRES QUE OFRECIO SU VIDA POR EL EVANGELIO Y LLEVAR LA BUENA NUEVA.ESA ES LA VERDADERO MISION GRACIAS GRUPO DE ORACION FAMILIAR SAN BONIFACIO.

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