San Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote fundador del Opus Dei (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo del Santo, obra de Ignacio Valdés. Iglesia de Nuestra Señora de los Angeles, Madrid (España).

Óleo del Santo, obra de Ignacio Valdés. Iglesia de Nuestra Señora de los Angeles, Madrid (España).

“Que tu vida  no sea una vida estéril. Sé útil. Deja poso. Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón”. (Camino, Punto 1. San Josemaría)

Expansión del Opus Dei
Don Josemaría Escrivá, finalizando el conflicto bélico, regresa finalmente a Madrid el 28 de marzo de 1939, en un camión militar. A su paso todo son escombros y ruinas, sobre todo la academia DYA. El Opus Dei se extiende poco a poco por otras ciudades de España. Pero el inicio de la Segunda Guerra Mundial impide su expansión por otras naciones. En 1939, obtiene el título de doctor en Derecho. Recuperó también el puesto de rector del Real Patronato de Santa Isabel y le concedieron ese año el cargo de miembro del Consejo Nacional de Educación, además del puesto de profesor de Ética y Deontología en la Escuela Oficial de Periodismo. En los años posteriores a la guerra muchos obispos le llaman para dirigir ejercicios espirituales. Su fama de buen predicador es bien conocida por todos, y esta tarea le hace recorrer todo el ámbito nacional.

A principios de los años cuarenta, desarrolla la “sección femenina” dentro de la Obra, con mucho esfuerzo. La estructura es igual a la formada por los hombres, aunque separada. Ese mismo año, el obispo de Madrid, don Leopoldo Eijo y Garay, concede la primera aprobación diocesana del Opus Dei. En 1943 don Josemaría Escrivá encuentra una solución jurídica, la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como medio para llevar el espíritu del Opus Dei a los sacerdotes seculares. Al año siguiente, el obispo de Madrid ordena a los tres primeros miembros del Opus Dei que acceden al sacerdocio: Álvaro del Portillo (próximo Beato), José María Hernández Garnica y José Luis Múzquiz.

En 1946, se traslada a Roma. Su primer viaje a Roma tenía como finalidad inmediata conseguir del Vaticano una aprobación de derecho pontificio que asegurase la secularidad de los miembros del Opus Dei. También se vio en la Ciudad Eterna como el enclave necesario para dirigir la expansión del Opus Dei por todo el mundo. En 1947, recibió el título de prelado doméstico de Su Santidad, lo cual le daba derecho al tratamiento de monseñor. Cristo, María y el Papa eran los grandes amores de su vida. Ahora, por fin, se encontraba en Roma, rezando por el vice-Cristo, como solía llamar al Papa.

El ciclo fundacional parecía terminado. La primera fecha fundacional, la sección de varones, tuvo lugar en 1928; la segunda, la sección de mujeres, en 1930; la tercera, los sacerdotes, en 1943. La incorporación de supernumerarios, formada en su mayoría por hombres y mujeres casados, además de la admisión de cooperadores que podían ser no católicos, no cristianos y no creyentes, tuvo lugar entre 1947 y 1948. A partir de entonces, la organización iba a presentar su fisonomía definitiva. En una ocasión llegaron a decirle a don Álvaro del Portillo que este carisma vocacional ha llegado a la Iglesia con cien años de adelanto. Iniciadas las operaciones jurídicas para el reconocimiento del Opus Dei por parte del Vaticano, en 1947 y 1950, obtuvo la aprobación del Opus Dei como Instituto Secular de derecho pontificio, siendo aprobados sus estatutos en 1950. El nuevo estatus jurídico de la Obra como institución de derecho pontificio facilitó una nueva expansión internacional. En 1949 marcharon los primeros a Estados Unidos y México. Durante la década de 1950, el Opus Dei se estableció en Canadá y otros once países americanos, Alemania, Suiza, Austria, Holanda, Japón y Kenia.

Fotografía del Santo en Roma, año 1946. Al fondo, San Pedro del Vaticano.

Fotografía del Santo en Roma, año 1946. Al fondo, San Pedro del Vaticano.

En 1948 se erigió el Colegio Romano de la Santa Cruz, centro internacional de formación para los varones del Opus Dei. Y en 1952, el Colegio Romano de Santa María, para las mujeres. Estas dos instituciones permitieron que un buen número de miembros de la Obra recibieran formación espiritual y pastoral directamente de Escrivá, a la vez que obtenían la licenciatura o el doctorado en Filosofía, Teología, Derecho Canónico o Sagrada Escritura en alguna de las universidades pontificias de Roma.

Durante los últimos años de la década de 1950 y los primeros de 1960, Escrivá realizó multitud de viajes a capitales europeas para preparar el comienzo del Opus Dei en esos países, a esto se le añadió su nombramiento como miembro honorario de la Pontificia Academia de Teología. Obtiene el doctorado en Teología por la Pontificia Universidad Lateranense y también es nombrado consultor de dos Congregaciones vaticanas. En la década de los sesenta, sigue muy de cerca los preparativos y las sesiones del Concilio Vaticano II, teniendo un continuo trato con los padres conciliares, aunque no participó de una forma directa en las comisiones o sesiones conciliares. Por el contrario, el Secretario General del Opus Dei, don Álvaro del Portillo, desempeñó un papel relevante en los preparativos del Concilio.

Últimos años y muerte
 A partir de los años setenta, San Josemaría, con síntomas evidentes de la edad, comienza a recorrer el mundo en lo que él denominaba “correrías apostólicas” y también “campañas de catequesis”. En 1972 realiza un viaje por la península Ibérica. Durante el verano de 1974, estuvo tres meses en Sudamérica desempeñando un gran labor apostólica. “Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo” (San Josemaría). En estos largos y a veces penosos viajes, hacía especial esfuerzo en recordar siempre la necesidad de la conversión, mediante el sacramento de la confesión sacramental. También siempre iba incluida una peregrinación a los principales lugares de devoción mariana de cada país, para rezar a la Virgen, y como él solía decir: “Basta que una persona se reconciliase con el Señor, para tener por buenos los esfuerzos y las incomodidades”.

El Santo encontrándose con el Beato Pablo VI, papa.

El Santo encontrándose con el Beato Pablo VI, papa.

Tal día como ayer, 26 de junio, falleció en su lugar de trabajo a las 12 de la mañana, después de fijar sus ojos en una imagen de la Virgen de Guadalupe que presidía su despacho. La noticia se difundió rápidamente por todo el mundo. Su cuerpo, revestido con ornamentos sacerdotales, fue colocado al pie del altar de Santa María de la Paz, actual iglesia prelaticia del Opus Dei. Comenzaron a acudir centenares de personas —entre ellas, numerosos cardenales y obispos— para rezar ante su cuerpo. Al contemplar su rostro, que desprendía paz y serenidad, muchos recordaron una frase que solía decir en los últimos tiempos: “Os podré ayudar más desde el cielo. Vosotros lo sabréis hacer mejor que yo: yo no soy necesario”. En ese momento el Opus Dei estaba extendido por los cinco continentes, contaba con más de 60.000 miembros de 80 nacionalidades, al servicio de la Iglesia y en plena unión al Papa. Sus restos mortales fueron enterrados en la cripta de la Iglesia prelaticia, bajo una lápida de mármol negro que tenía el simple epitafio de: El Padre.

Fama de santidad y proceso de canonización
Sesenta y nueve cardenales, alrededor de 1.300 obispos de todo el mundo, 41 superiores de órdenes y congregaciones religiosas, sacerdotes, religiosos, representantes de asociaciones laicales, figuras de la sociedad civil y personalidades del mundo de la cultura, de la ciencia y del arte, convencidos de que sería un gran bien para la Iglesia, solicitaron al Santo Padre comenzar su Causa de beatificación y canonización. El 19 de febrero de 1981, el cardenal Ugo Poletti promulgó el Decreto de Introducción de la Causa. El 9 de abril de 1990, el Santo Padre Juan Pablo II declaró las virtudes heroicas del Venerable Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer; y el 6 de julio de 1991 se leyó, en presencia del Papa, el decreto que sancionaba el carácter milagroso de una curación obrada por su intercesión.

El 17 de mayo de 1992, una gran muchedumbre se congregó en Roma. En la fachada de la Basílica de San Pedro se veían dos tapices con los rostros sonrientes de Josemaría Escrivá de Balaguer y Josefina Bakhita, a los que San Juan Pablo II beatificó en una solemne ceremonia. Durante la homilía el Santo Papa dijo «el Beato Josemaría predicó incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado».

El 20 de diciembre de 2001, un decreto pontificio reconoció otra milagrosa curación atribuida a la intercesión del Beato Josemaría. Poco tiempo después, el 6 de octubre del año 2002, Juan Pablo II anunció que se inscribiría ese día en el catálogo de los santos a San Josemaría Escrivá de Balaguer. Durante la ceremonia de su canonización, a la que asistieron miles de fieles de todas partes del mundo, San  Juan Pablo II animó a todos a buscar la santidad en medio del mundo, en el trabajo y la vida ordinaria, tal como lo enseñaba el nuevo Santo, y siguiendo su ejemplo; denominando a San Josemaría como “el Santo de lo ordinario”. Hoy en día, la urna-relicario que contiene sus restos está expuesta a la veneración de todos los fieles, debajo del altar mayor de la iglesia prelaticia de Santa María de Paz, donde cientos de personas pasan a diario para pedir su intercesión.

Vista del altar mayor de la iglesia de Santa María de la Paz, Roma (Italia). En el altar está el sepulcro del Santo.

Vista del altar mayor de la iglesia de Santa María de la Paz, Roma (Italia). En el altar está el sepulcro del Santo.

Obras de San Josemaría
A lo largo de su vida, San Josemaría escribió muchas obras para ayudar espiritualmente a todos sus hijos y demás personas que buscasen a Cristo en medio del mundo. La obra principal es Camino, pero es cierto que existen otras que, posteriormente a su muerte, se editaron. Se trata de Surco, Forja, Via Crucis, Santo Rosario, Es Cristo que pasa, etc. Todas ellas son de un incalculable valor espiritual.

David Garrido

Enlaces consultados (26/06/2014):
http://www.es.josemariaescriva.info/
http://es.wikipedia.org/wiki/Josemar%C3%ADa_Escriv%C3%A1_de_Balaguer
http://www.opusdei.es/

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “San Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote fundador del Opus Dei (II)

  1. Tuvo una vida muy intensa en labor apostólica San Josemaría, es interesante como hasta sus últimos años seguía viajando y evangelizando, tal parece que su espiritualidad fue muy rica y que fructifico en el Opus Dei, por otro lado algo había leído sobre su devoción a la Virgen de Guadalupe de México y se que en España le construyó un santuario aunque no estoy seguro en que lugar, te agradezco de nuevo estos artículos David que me has ayudado a conocer más de este santo.

    • Gracias Andre, nada me alegra más contribuir a que se conozcan mejor estos modelos de santidad que presentamos en el blog.
      Tienes razón, su espiritualidad fue riquísima y más aún lo fue su devoción por la Virgen, en todas sus advocaciones. Hay una foto muy bonita en la que aparece rezando ante la Virgen de Guadalupe, si no equivoco en la antigua basílica.
      El santuario al que te refieres, probablemente sea el de Torreciudad ( Huesca). Por iniciativa de San Josemaría este santuario se reconstruyo por completo para convertirse en un magno santuario que durante todo el año acoge barias actividades y encuentros. Allí se encuentra una replica de la Virgen de Guadalupe que también se saca en procesión, junto con las replicas de cientos de advocaciones marianas más.

  2. Bueno, prometí que iba a hablar de este tema, y voy a hacerlo; pero antes vaya por delante mi respeto por la figura de Escrivá de Balaguer y los actuales miembros del Opus Dei, y especialmente por David, el autor de este artículo, al que quiero y aprecio como un amigo. En modo alguno pretendo ofender a nadie con esta exposición y de antemano pido disculpas por si alguien se siente molesto o herido con este tema. No es mi intención, pero si opino tengo que hacerlo sinceramente, y si me quedo callada, David podría pensar que no aprecio su esfuerzo al redactar este artículo, que no lo he leído o que no cumplo con mi promesa de comentar. Así que allá voy.

    Yo no pertenenezco ni he tenido contacto nunca con el Opus Dei. Pero tres personas muy queridas y cercanas a mí lo han tenido. Una de ellas, mi madre, católica desde la cuna, que fue enfermera allá por los años 80 en Barbastro y tuvo un largo contacto con la Obra -sin llegar a pertenecer a la misma-. Otra, mi novio, hijo de fervientes católicos, que se crió en un colegio del Opus Dei, yendo desde Primaria hasta Bachillerato en un entorno exclusivamente masculino. Y la tercera, una querida amiga y compañera de la carrera, no practicante, a la que intentaron integrar en la Obra en los años en que estudiábamos juntas. Estas tres personas, queridas por mí, cercanas a mí y sin conocerse ni tratarse entre ellas hasta mucho después de sus confidencias, me dieron un testimonio sorprendentemente coincidente acerca de lo que es el Opus Dei. No he tenido más contacto con la Obra que ése, el testimonio de tres personas allegadas a las que en su momento se intentó integrar en la Obra y que, tristemente, las tres tuvieron la misma experiencia negativa.

    Yo no juzgaré a Escrivá de Balaguer por algunas actitudes de los miembros de su Obra, ni los meteré a todos en el mismo saco. Me consta que buena y mala gente la hay en todas partes, que no se puede hacer pagar a justos por pecadores y que la idea original del Opus Dei es pura y magnífica en sí misma. Pero, ¿cómo esta idea se lleva a la práctica? Mi madre quedó horrorizada con cosas que vio en Barbastro, a mi novio lo trataron como basura -por decir algo suave- toda su etapa escolar porque sus padres decidieron, libremente, no ingresar en el Opus Dei; y mi amiga, que asistió amablemente a algunos encuentros por consejo de algunos allegados, salió por patas apenas pudo y no ha vuelto a pisar en su vida una iglesia. Y me consta que no son los únicos que han sufrido esto; he oído cientos de testimonios que ponen los pelos de punta, entre personas que no se han tratado entre sí, y todos son pasmosamente coincidentes.

    Repito que la idea original del Opus Dei es incuestionable, la santidad en la vida diaria. Pero, ¿qué están haciendo los miembros del Opus Dei con ese legado? ¿Por qué perseguir, estigmatizar y castigar a los que libremente no desean integrarse en la Obra? ¿Por qué demonizar a los que deciden abandonarla? ¿Por qué esa organización clasista y jerárquica en el interior de la Obra, esa división de mejores y peores donde unos son los jefes y otros son los siervos? ¿Por qué ese aislamiento y segregación sexual en la educación y en la vida espiritual, donde las mujeres sirven y los hombres son servidos? ¿Y esos vínculos con la plutocracia, el apostar por el caballo ganador y el invertir sólo en evidencias de éxito? ¿Es que esto tiene algo de cristiano?

    Ignoro si esto es un legado distorsionado o el mismo Escrivá de Balaguer tenía en mente algo así, pero espero que no porque, tristemente, no oigo más que testimonios de tiranía y sectarismo cuando oigo hablar del Opus Dei. Mi madre y mi amiga lograron mantener a raya el daño que estos miembros a veces causan en sus allegados porque ellas no estaban implicadas y nunca quisieron implicarse; a mi novio, el daño que le hicieron le ha costado muchos años superarlo. Y hay algunas cosas que nunca recuperará.

    Repito, para terminar, que me baso sólo en lo que han sufrido mis seres queridos, yo misma no he podido ver nada ni experimentar nada por mi cuenta, ni lo haré, porque me conformo con ser miembro de la Iglesia “de a pie” y no encuadrarme en ningún grupo ni asociación. Por eso he querido expresarme con cautela y te pido perdón, David, si en algo te he ofendido, pues sabes que te aprecio y no es mi intención. Ojalá que estos muchos casos, que por desgracia no son aislados, sean cada vez más raros y la Obra evolucione hacia algo mejor, porque, actualmente, al menos visto desde fuera, es algo que da bastante miedo. Bastante miedo.

    Saludos y perdona mi sinceridad, tenía que decirlo. A lo mejor puedes ampliarme y corregirme en algo, quién sabe. Pero lo que mis seres queridos vivieron es cierto como que cada día sale el sol y nada podrá cambiarlo, por desgracia.

    • Ana María, para nada me ofendes compartiendo tu opinión, es más, agradezco tu sinceridad. Hubiera sido más fácil no mojarse, pero eso no es valiente.
      Sobre estas experiencias de tus familiares, solo te puedo decir, que no las pongo en duda y que no las pongo en descrédito.
      Muchas veces las forma de actuar de todos nosotros, laicos y religiosos, no es la más correcta ni mucho menos semejante a la de Cristo en quien creemos y esperamos. Estos poco ejemplares comportamientos a menudo repercuten en nuestros prójimos y por eso siempre hay que pedir perdón por estas personas.
      Pero no por estas minorías, que en todos sitios están, se debe meter a toda una Orden , Congregació, Asoción, etc en el mismo saco.
      Sobre las preguntas que planteas, siento no poder ayudarte a resolverlas. Desde mi punto de vista son unas reglas de vida, como las de cualquier otra orden religiosa más. Al dividirse estas mismas reglas en función de sexos, masculino y femenino, son a menudo mal interpretadas desde fuera.

    • Celebro mucho como se ha hablado aquí sobre San Josemaría Escrivá de Balaguer y sobre el Opus Dei.

      Podría suscribir muy fácilmente el comentario de “Mendelen” y aportar ejemplos parecidos y por lo tanto procuraré no ser reiterativo.

      Aunque sé que es difícil procuraré generalizar y lanzar una reflexión sobre hasta dónde y de qué forma movimientos que no sé si podrían catalogar como nuevos movimientos católicos (Opus Dei, Legionarios de Cristo y Neocatecumenales, por citar solo tres de los que tengo más referencias) no acaban adaptando en su praxis concreta comportamientos que sin querer ser ofensivo calificaría de sectarios (sobre todo no me malinterpretéis ya que no digo que esos venerables y esforzados católicos sean sectarios, sino que el comportamiento en momentos concretos de dichas organizaciones lo puede parecer).

      Un buen amigo mío, catedrático de Sociología jubilado, dedicó años atrás un estudio a todo este fenómeno del Opus Dei que creo que está hecho desde el rigor académico, y no desde el resentimiento ideológico (y eso a pesar de que el título puede parecer un poco provocativo):

      http://www.opuslibros.org/libros/Santos_pillos/indice.htm

      • Por Dios!!, si no estuviera en un website dedicado a perseguir el Opus Dei como está, de acuerdo con el link que as enviado, siguiria siendo un estudio sociologico y nada más que eso… No és buena introduccion a lo que sea el Opus Dei o a quien quiera conocer su Fundador. Os recomiendo si los textos de San Josemaría Escriva y la biografia de Andrés Vasquez de Prada.

  3. Cuando leo sus palabras, algo me gustan. Cuando leo de su forma de vida, cuando veo cómo funciona el Opus Dei no me gustan.No me cuadra, no concuerdan. No son ni él, ni su obra mi modelo, mi ejemplo.

  4. David, me ha gustado mucho también ésta segunda parte, es la explicación del avance de la Obra de Dios. El Opus Dei siempre ha sido atacado, pero no solamente le ha pasado a ésta institución, también les ha pasado a casi todas las órdenes religiosas, es un signo de la persecución de la fe. En este caso quizás ha sido mas doloroso por la proximidad del fundador, un español. Para ser miembro del Opus Dei hay que tener vocación, no todo el mundo la tiene pero es verdad que diciendo las cosas claras nunca te sentirás presionado, Yo soy cooperadora pero no he sentido vocación para mas, tengo mucha familia que es de la Obra y por cierto, nada ricos ni influyentes, que han dedicado su vida a Dios a través de éste carisma. También conozco quién ha dejado de pertenecer a la Obra y no tiene ningún trauma por ello, todo es cuestión de carácteres y a veces el haber topado con personas que en un exceso de celo no han comprendido el temperamento de los que se acercaban a los centros de formación. Mi esposo fué asiduo de un Centro de estudio y tuvo grandes amigos de la Obra, él no sintió vocación pero jamás se sintió herido por los demás, al contrario, guarda un grato recuerdo de aquellos tiempos. Dios reparte los carismas y tenemos que darle las gracias por haber inspirado a san Josemaría una obra que ha llegado a millones de almas en todo el mundo.

  5. San Josemaría vino a México poco antes de morir. Aquí escucho o leyó, no lo se, una canción que se llama Chapala, inspirada el la laguna más grande del país. Una parte de la letra dice: “Chapala, rinconcito de amor, donde las almas pueden hablarse de tú con Dios”
    Esto le hizo escribir unas frases al respecto. Le gustó la idea.
    Comparto esta anécdota para cubrir mi participación en este día en honor de este gran santo.
    Te recomiendo que escuches esta canción con el mariachi Vargas de Tecalitlán.
    Saludos ,

    • Gracias Humberto, seguiré tu consejo.
      En estos días he visto unos vídeos de sus catequesis por México.
      Si estoy en lo cierto, lo visito en varias ocasiones. Y es que al igual que San Juan Pablo II, él también tenía predilección por este país. Para dirigirse a la Virgen de Guadalupe tenia un apelativo cariñoso, que en estos momentos no recuerdo. Pero que demostraba su cercanía y cariño por esta advocación.

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