San Juan Grande, religioso hospitalario

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del Santo venerada en Jerez de la Frontera, Cádiz (España).

Imagen del Santo venerada en Jerez de la Frontera, Cádiz (España).

Juan nació en Carmona, provincia de Sevilla, el 6 de marzo de 1546, hijo de Cristóbal Grande e Isabel Román, matrimonio muy cristiano que así educó a su hijo, primero en el seno de la familia y, posteriormente, como “niño de coro” en su parroquia. Como era un joven inteligente y muy dócil, con once años de edad, al morir su padre, fue enviado como aprendiz junto a un mercader de telas. Cuatro años más tarde regresó a su casa y, con sólo quince años de edad, ejerció este comercio por cuenta propia. Pero todo lo que tenía de inteligente y dócil, lo tenía también de piadoso, por lo que sólo dos años más tarde, entrando en una profunda crisis espiritual, vistió un rudo hábito y se marchó a hacer vida eremítica en la ermita de Santa Olalla, cerca de Marchena, haciéndose llamar “Juan pecador”. Allí estuvo un año pensando qué orientación dar a su vida, mientras al mismo tiempo atendía a un matrimonio de ancianos que había sido abandonado. Para alimentarlos, tenía que pedir limosnas, y esto lo llevó a la convicción de que su vocación era servir a los pobres y abandonados.

Sentía una insistente voz interior que le decía que tenía que irse a Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz aunque perteneciente a la archidiócesis de Sevilla, ya que era “el lugar donde el Señor lo llamaba para servirlo sirviendo a los pobres” y así, en 1564, con diecinueve años de edad, marchó a tierras jerezanas donde, recogiendo limosnas por las calles, se puso a servir y asistir a los encarcelados que, en aquellos tiempos, si no tenían dinero o parientes que se preocupasen de ellos, morían de hambre en la prisión. En Jerez frecuentaba la iglesia de los frailes franciscanos, donde cogía impulsos con la oración y la comunión y donde habitaba quien fue su director espiritual.

También sintió especial compasión por los enfermos abandonados, especialmente por los incurables, que yacían tendidos por las calles, donde morían sin que nadie los atendiera. En 1565 se estableció en unos locales anexos a la antigua capilla de Los Remedios, donde puso algunos jergones para poder acoger a los pobres. Intentó fundar un hospital pero fracasó, por lo que dos años más tarde marchó con sus enfermos al hospital que tenía la Confraternidad de San Juan de Letrán. Consiguió que esta institución le cediera algunos terrenos – parte del cementerio del hospital – e inició la construcción de un lugar de convalecencia al que llamó de Nuestra Señora de la Candelaria, que en 1575 – consiguiendo otros terrenos limítrofes – transformó en un verdadero hospital, que llegó a ser el centro de una multitudinaria actividad caritativa y el germen de posteriores fundaciones hospitalarias, bien realizadas directamente por él o por algunos de sus discípulos en Medina Sidonia, el Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Villamartín.

Estampa devocional del Santo atendiendo a pobres y enfermos.

Estampa devocional del Santo atendiendo a pobres y enfermos.

Durante la peste que arrasó el sur de España en el año 1574, organizó la lucha contra la enfermedad y la asistencia a los apestados, recibiendo a tal fin la ayuda de numerosos habitantes de la ciudad. Seguido por un grupo de jóvenes que vestían un hábito como el suyo y que lo imitaban en todo, comenzó a dar vida a un nuevo Instituto religioso muy humilde, por lo que más tarde, tanto él como sus hijos espirituales, teniendo conocimiento de la existencia de la recién aprobada Orden Hospitalaria fundada por San Juan de Dios, se unieron a ella. En 1579 marchó a Granada para vestir el hábito hospitalario, acogerse a sus reglas y realizar los votos religiosos. Así, aplicaría en Jerez la misma forma de vida y los mismos métodos que se aplicaban en Granada.

En aquellos tiempos, como en España existía un gran número de pequeños hospitales y hospicios, muy mal administrados y carentes de todo tipo de servicios, el rey Felipe II, de acuerdo con la Santa Sede, decidió refundirlos en uno por ciudad, a fin de conseguir un mejor funcionamiento de los mismos. En Jerez había nada menos que trece: pequeños, carentes de todo, incapaces de atender a los enfermos. El cardenal arzobispo de Sevilla, Rodrigo de Castro, nombró una comisión para estudiar este tema, encargando a Juan la fusión de los mismos en uno solo, según el proyecto del rey y de Roma: “Juan pecador” era la persona más apta y capacitada para realizar este trabajo dada su experiencia hospitalaria, su capacidad de trabajo, su manera de actuar y su vocación religiosa.

En un principio, entre los años 1589 y 1595, después de haber superado con franciscana paciencia la maledicencia, calumnias e incluso ataques personales por parte de personas interesadas y especuladores que se oponían a este proyecto, los redujo de trece a tres hospitales y a un hospicio para viandantes. Asimismo, los siete hospitales pequeños que había en Sanlúcar de Barrameda los redujo a tres y aunque él se preocupaba de dirigir personalmente uno, extendía su labor apostólica y control hacia los restantes que, de una forma u otra, también dependían de él.

Reunía a los niños que encontraba abandonados por las calles y les enseñaba a leer, a cantar y el catecismo. También se dedicó de manera muy especial al cuidado y atención de las mujeres que ejercían la prostitución, intentando encaminarlas hacia otro estilo de vida, buscándoles familias de acogida o buscándole hombres honestos que quisieran casarse con ellas, induciendo al mismo tiempo a las autoridades jerezanas a que cerraran las casas de prostitución.

Urna del Santo en su santuario de Jerez de la Frontera (España).

Urna del Santo en su santuario de Jerez de la Frontera (España).

En el año 1599, cuando él ya tenía cincuenta y cuatro años de edad, se presentó en Jerez una terrible epidemia de peste. Él multiplicó sus iniciativas de caridad, prodigándose por todos los rincones de la ciudad, atendiendo a los enfermos y moribundos y organizando, al mismo tiempo, procesiones de rogativas, pidiendo a Dios la desaparición de la epidemia y ofreciéndose como víctima propiciatoria. Inevitablemente, se contagió de la enfermedad y ocho días más tarde, el 3 de junio del año 1600, moría solo en su celda, pasada la medianoche. Como él mismo había ordenado, por miedo a que se contagiaran sus compañeros, fue arrastrado por las escaleras con un gancho de hierro atado a una cuerda y sepultado inmediatamente en los jardines del hospital. Inmediatamente después de su muerte, cesó la epidemia.

Pasado un año, empezaron a aparecer señales sobrenaturales sobre el lugar donde estaba sepultado, por lo que fue exhumado el cadáver y, con la asistencia de todo el clero local y de numerosísimos habitantes de Jerez, fue nuevamente sepultado en la iglesia de San Sebastián. Posteriormente, teniendo que ser reconstruida la iglesia, en el año 1630 sus reliquias fueron puestas en el aula capitular del hospital. De allí pasaron, en el año 1840 a un oratorio privado y en 1866, a la iglesia parroquial de San Dionisio. Finalmente, en 1928, restaurada la Orden Hospitalaria en Jerez, los restos fueron puestos en la capilla del sanatorio de Santa Rosalía. Actualmente se encuentran en el “Santuario de San Juan Grande”, en la misma ciudad de Jerez de la Frontera, de cuya diócesis es el patrón desde el año 1986.

Aunque el proceso ordinario se inició en 1626, su Causa de beatificación se retrasó más de doscientos años, no siendo declarado Venerable hasta el año 1775. El Breve de beatificación fue firmado el 1 de octubre de 1853 por el Beato Papa Pío IX, pero la ceremonia de beatificación no se realizó hasta el 13 de noviembre del año siguiente. Finalmente, fue canonizado por San Juan Pablo II el día 2 de junio del año 1996. Su festividad se celebró en el día de ayer.

Relicario del Santo en su santuario de Jerez de la Frontera, España.

Relicario del Santo en su santuario de Jerez de la Frontera, España.

San Juan Grande fue un hombre profundamente contemplativo, que experimentó numerosos éxtasis y visiones místicas, con un amor entrañable a la Eucaristía y a la Virgen, que en vida tuvo el don de milagros y el de profecía, pero que todo ello, lo compaginaba de manera extraordinaria con una intensa actividad apostólica, con una gran capacidad organizativa y con un carácter dulce y comprensivo con los más débiles y necesitados.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– BRESCIANI, T., “Un martire della carità: breve vita del beato Giovanni Grande”, Isola del Liri, 1930.
– SANCHO DE SOPRANIS, H., “Biografía documentada del beato Juan Grande, fundador del Hospital de la Candelaria de Jerez de la Frontera”, Publicaciones del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, 1960.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città N. Editrice, Roma, 1988.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

6 pensamientos en “San Juan Grande, religioso hospitalario

  1. Tuve la oportunidad de conocer a este santo gracias a su canonicación, santos como este, dedicados a la obra social mediante la caridad concreta me gustan mucho.
    Obtuve una estampa suya donde está platicando con Cristo. ¿sabes a quie se deba este motivo iconografico?
    Te platico también que tuve la oportunidad de venerar una reliquia suya con otra de San Juan de Dios en un relicario doble, a causa de una exposición de la Orden Hospitalaria que labora en Guadalajara y que se realizó en el Museo de la Ciiudad. Extraño lugar para venera unas reliquias, jajajaja.

  2. Gracias, querido Antonio, porque con este artículo me has ayudado a conocer este Santo (Juan Grande Román) que fotografié hace tanto tiempo en mi visita a la Basílica de San Juan de Dios, en Granada: http://meldelen.deviantart.com/art/San-Juan-Grande-176079951

    Yo me imaginaba que sería uno de los Santos de la Orden, pero no es lo mismo suponerlo que conocer su vida. No es una gran foto, pero permite apreciar que lleva en las manos azucenas de virginidad, un atributo que hasta hace relativamente poco, en la historia del arte, quedaba reservado a María y algunas otras santas vírgenes.

    Y sobre su vida, ¿qué decir que no hayas dicho tú mejor? Que él sin duda es uno de los escogidos de Dios, después que dedicara su vida a cumplir aquello de “… porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve enfermo y me visitasteis…”

  3. Antonio, te agradezco mucho que hoy nos hables de este gran santo.
    Paso por la vida haciendo el bien a todos los que se encontraba a su paso, podemos decir que fue un excelente enfermero, sacerdote, apóstol, líder … entre otras cosas. Todo esto lo hacía a la perfección, porque ponía a Dios en el centro y se dedicaba a servirlo entre pobres y enfermos.
    Los enfermos a los que curaba, los ancianos a los que atendía, las prostitutas a las que salvaba y los niños a los que enseñaba a leer. No solo eran problemas que la sociedad tenía en su tiempo, hoy en día también son problemas de máxima actualidad y urge un remedio para acabar con ellos. Ojala y surjan vocaciones como la de San Juan Grande que se dediquen con tanta dedicación y amor a estas necesidades.
    No conocía sus dotes de místico, ahora comprendo como en algunas pinturas aparece viendo al Señor y a la Virgen. ¿ hay alguna experiencia mística que tuviera, que destaque?

  4. Ni que le hubiesen hecho la Orden de los Hospitalarios a su medida. Una gran vida entregada. Habitualmente, se llaman hospitalarios ¿tanto los de ésta orden de San Juan de Dios como los de la orden de San Juan de Jerusalén?

  5. Todo un hombre de Dios San Juan Grande.

    Pero mi pregunta es; ¿Antonio ya que es místico se conoce alguna obra suya?

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