Beata María Romero Meneses, FMA

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Beata.

Fotografía de la Beata.

Introducción
El carisma salesiano está orientado a la educación de la juventud. San Juan Bosco comenzó su obra para los adolescentes y jóvenes, pero pronto, cuando se dio cuenta de la trascendencia de su obra, consideró oportuno poner al servicio de las adolescentes y muchachas este sistema formativo. Así, con la colaboración de Santa María Dominica Mazzarello, fundó el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, que en colegios y oratorios hizo mucho bien entre la juventud femenina. La obra comenzó a crecer y a desarrollarse en muchas partes de Italia, así, pronto, en Sicilia, fue célebre la Beata Magdalena Morano. La familia salesiana se fue expandiendo por el mundo, primero por Europa y luego hasta el continente americano. Será en Centroamérica donde florecerá y dará una rica fragancia y fruta la Beata María Romero Meneses.

Infancia
Nació nuestra Beata en Granada, Nicaragua, el 13 de enero de 1902, siendo la antepenúltima de trece hijos que integraron la familia formada por Félix Romero y Ana Meneses. Creció en un ambiento de cariño y mimos por parte de todos sus familiares, al grado que fue hasta que cumplió diecinueve años que conoció en los suburbios de la ciudad a los niños pobres y sus limitaciones, como la desnutrición. Su padre era viceministro de Hacienda y luego ministro de la misma cartera del presidente José Santos Zelaya, un hombre sin escrúpulos que fue derrocado en 1912 cuando Nicaragua fue invadida por los Estados Unidos. Comenzó una cacería de los amigos y conocidos del político caído, pero al Doctor Romero nadie lo buscó ni tuvo quien lo acusara, porque en el gobierno que se había manchado con violencias e injusticias, este hombre procuró el bien de su gente. La Beata recodará una lección de su padre: “Hagamos el bien siempre, si esperamos a hacerlo cuando todo va bien, no haremos nunca nada. Debemos ser como las hormigas, que cuando ruge la tempestad, continúan trabajando con diligencia por su familia”.

Vocación
Con doce años cumplidos, ingresa en el colegio administrado por las Hijas de María Auxiliadora, quienes con delicadeza la pondrán en contacto con la realidad social de su comunidad. En este tiempo manifestará dos rasgos de su personalidad: estar contenta en el lugar donde la pongan y manifestar un contacto muy profundo con Dios. Sucedió que por entonces se enfermó de una fiebre reumática que la mantuvo casi todo el año escolar postrada en la cama, al grado de que el médico temió por su vida. Pero ante su perplejidad, aseguró al doctor con una serenidad segura: “Sé que la Virgen me curará”, como en efecto sucedió, y regresó a clases totalmente curada.

La Beata con uno de sus alumnos.

La Beata con uno de sus alumnos.

Su vocación fue madurando gradualmente. Cuando tuvo dieciocho años fue al Salvador para hacer el postulantado con sus queridas Hijas de María Auxiliadora, a los diecinueve años recibe el hábito y luego, durante un bienio, hace el noviciado. A los veintiún años profesa en la vida religiosa la hija del rico que se hizo pobre, la muchacha soñada por muchos jóvenes hace voto de castidad y la señorita a quienes los criados obedecían con alegría hace voto de obediencia. Así, María Romero se entregará a Dios, quien la llevará por caminos de justicia, de solidaridad, de caridad y de mucha santidad. Siendo novicia trabajó en un Oratorio Festivo como maestra de canto. Fue entonces que se enfrentó con un impacto que le desgarró el corazón: conoció a unas muchachas pobres que sufrían el hambre y la desnutrición. Entendió entonces, que en ellas, como en la Eucaristía, se encuentra Cristo Jesús.

Tenía veintiocho años cuando regresó a Nicaragua para contemplar, impotente, la ruina económica de su familia, pues por culpa de un negocio hecho por su padre con un falso amigo, la pobreza entró de golpe en su hogar. Su padre enferma de gravedad y su madre tiene que hacer frente a la vida incierta e incómoda, pero afortunadamente los hijos ya son grandes y pueden hacer colaborar para que la crisis no se sienta más fuerte.

Costa Rica
Un año después, en 1931, la obediencia la hace ir a Costa Rica para incorporarse a un colegio. Allí tuvo contacto con muchachas con una vida económica desahogada y con muchachas pobres que asisten a un Oratorio. Entonces forma un equipo de catequistas con el primer grupo para ser enviadas a los suburbios para tener contacto con las segundas en un intento de que al evangelizar se enteren de la realidad social de esas familias. En el cuadro al que se enfrentan estas muchachas, descubren un mundo que sufre, que tiene necesidad de Dios pero que también padece hambre y que antes de llenarlo de religión, hay que remediarle sus necesidades básicas, pero con la consigna de que, si además de las despensas y ropa que les ofrezcan, no les llevan también a Jesús, las dejarán más pobres que antes.

Fotografía de la Beata.

Fotografía de la Beata.

El trabajo que realizan estas muchachas pronto empieza a dar resultados, y ellas con alegría vuelven al lado de la Madre Romero para comentarle sus sorpresas y alegrías. Entonces es necesario reclutar más personal que se comprometa a llevar el Evangelio a estas almas. La Beata se dedica los fines de semana para preparar a su pequeño ejército con la capacitación necesaria y para concretar nuevos proyectos. Uno de ellos es resultado de una urgencia: las personas que viven en estos lugares no saben quién es Jesucristo ni la Santísima Virgen María. Urge dar catecismo a los niños. Por ello, la Madre María Romero y con la bendición del obispo, funda ocho Oratorios que pronto serán catorce y que llegarán a la cantidad de veintiséis. En estos lugares se enseña la fe, se practica la caridad y se impulsa la esperanza.

La Beata María Romero tenía una caja de cartón donde juntaba dinero que pedía para remediar con el las necesidades más apremiantes, nunca está vacía a pesar de todas las necesidades que se presentan. Son también muchos los que le ayudan en esta tarea. Entonces su directora, asustada por chismes que le llegaron, le ordena que es mejor que no pida ayuda. La Beata no se inmuta y obedece, sin embargo, la ayuda llegará siempre muy oportuna sin necesidad de pedirla.

El agua del grifo
En estas obras se atendían cerca de 5000 personas, pero a los enfermos no se les daba apoyo. El corazón de la Beata María Romero estaba lleno de compasión por estos hermanos y no sabe qué hacer para ayudarlos. Entonces ora a la Madre de Dios con mucha confianza y le dice: “Tú eres la Reina del mundo, tú hiciste brotar en Lourdes un manantial que cura a los enfermos, ¿por qué ha de ser solamente en este lugar donde se manifieste tu preferencia? Nosotros estamos muy lejos y no podemos ir hasta allá. Todas las aguas del mundo son tuyas, también la de este grifo, haz que los enfermos se sanen también aquí con ella”.

Estampa de la beatificación.

Estampa de la beatificación.

Con esta agua se curaron un catequista misionero que estaba postrado en cama, la Madre María Romero le hace beber y al día siguiente ya está realizando sus labores en el Oratorio; una abuelita de una niña del Oratorio tenía ochenta y dos años y sufría de pústulas cancerosas en la garganta, toma el agua a cucharaditas y su enfermedad desaparece. Un niño fue atropellado, con el accidente el cráneo lo tiene hundido, la madre de la criatura corre con la Beata, que le da una botellita. La mujer mojó la frente de su hijo, al tercer día ya hablaba y a los ocho está completamente restablecido. Los hechos se multiplican, y mucha gente acude por el “agua de la Virgen”. La madre Inspectora, muy impresionada, recomienda a Sor María que se deje de distribuir el agua y la religiosa obedece. Entonces, una antigua alumna tiene a su madre muy enferma y no puede tener acceso al grifo del agua. Ella reflexiona y dice: “Si la Virgen ha bendecido el agua, es la de toda la casa, no necesariamente de este grifo, ¿qué diferencia hay entre uno y otro?” y obtiene el líquido de otro grifo. La enferma bebe y se cura, y Sor María dice: “¡Qué hermosura, ahora todos podrán beber del agua de la Virgen y yo podré dedicarme a mis catequistas misioneras!”.

Un Oratorio que es casa para todos
En una ocasión, Sor María se asomó por una ventana y miró a lo lejos, luego le comentó a una alumna: “Un día, en este terreno, habrá un gran edificio y se llamará casa de los pobres, tendrá un dispensario médico, aquí los pobres tendrán alimento y trabajo, será el refugio de muchas muchachas huérfanas, solas o sin casa, y Jesús y María tendrán una capilla”. La alumna le preguntó: “¿Y de donde saldrá el dinero para realizar todo eso?”, y la Madre María le respondió: “La Virgen se encargará de todo”. La construcción inició en 1958 y la Beata enfrentó muchos contratiempos y dificultades para concluirla. Cuando la vio concluida, se acordó del episodio de la vida de Don Bosco en que la Virgen le dijo: “A su tiempo lo comprenderás”. Desde entonces todas las tardes María Romero se dedicaba a atender el dolor humano que acudía a ese lugar, buscando un consejo, una ayuda material, el consuelo a sus problemas, a desahogar su dolor. Sin largos discursos, Sor María pasaba su mirada sobre la persona y era como pasar bajo la mirada clemente de Dios. Gente incrédula, alcohólica, adictos la droga, familias desintegradas, hombres y mujeres al borde de la desesperación hallaron con ella la paz y la seguridad que buscaban.

Sepulcro de la Santa

Sepulcro de la Santa

Éstas son las obras que la Beata promovió durante cuarenta y cinco años de su permanencia en Costa Rica:
– Consultorios médicos, que brindan servicios gratuitos de medicina general y medicamentos básicos a quienes no tienen protección del seguro social. Se atienden consultas con dentistas, oftalmólogos, pediatras y médicos generales.
– Internado para jóvenes en la Casa María Auxiliadora que favorece a muchachas que antes vivían en la calle.
– Capacitación en actividades como la cocina, la costura y otros oficios a muchachas y señoras.
– ASAYNE: Asociación de Ayuda a Necesitados, en Ciudadelas en Salitrillos de Aserrí, que se compone de 70 viviendas para albergar a familias que antes vivían en condiciones infrahumanas. Se extendió a San Miguel de Desamparados y San Gabriel, en el cantón de Aserrí.
– «Ropero», servicio que ofrece prendas de vestir a precios simbólicos y, en oportunidades, en forma gratuita.
– Repartición diaria de canastas de alimentos básicos a personas de escasos recursos económicos.

Muerte
La Beata María Romero Meneses murió el 7 de julio de 1977. Se sentía cansada y planeó ir a su tierra unos días con unas hermanas. Ese día murió víctima de un infarto al corazón. El sábado 9 de julio de 1977, los restos mortales de Sor María Romero fueron trasladados a Costa Rica y enterrados en el Cementerio General. El 9 de noviembre de 1991 se procedió a su exhumación y fueron depositados finalmente en la Casa de la Virgen, al lado de la capilla, conocido ahora como Mausoleo de Sor María Romero. Luego que falleció, se comenzaron a platicar muchas cosas extraordinarias y maravillosas que sucedieron, pero que ella prohibió que sucedieran. Como por ejemplo esto que narra María de Jesús Cubero: “Una vez estaba Sor María regando las rosas en el jardín y les platicaba a las flores a la vez: “Ustedes son muy hermosas, pero las manos de quien las hizo son más hermosas todavía y más milagrosas”, entonces, vimos a las rosas inclinarse sobre el rostro de Sor María y la acariciaban, aunque no había nada de viento”.

Culto
Fue beatificada el 14 de abril de 2002 por San Juan Pablo II, siendo la segunda mujer centroamericana en subir al honor de los altares. Su figura ha sido propuesta para hermanar a las repúblicas de Nicaragua y Costa Rica. La Beata siempre se consideró nicaragüense y nunca renunció a su ciudadanía. La república de Costa Rica, luego de su muerte, la reconoció como ciudadana honoraria.

Detalle del mausoleo de la Beata.

Detalle del mausoleo de la Beata.

Oración
Oh Dios, fuente de todo consuelo, que siempre vienes a nosotroscon los múltiples dones de tu amor, por la intercesión de la Beata María Romero, virgen, concédenos experimentar la dulzura de los consuelos del Espíritu Santo para difundir la alegría cristiana de los dones de tu bondad. Por…

Humberto

Bibliografía:
– BOSCO, Teresio, Familia Salesiana, Familia de santos, Editorial CCS, Madrid, 1998, pp.183-189.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

5 pensamientos en “Beata María Romero Meneses, FMA

  1. Me quedo con una cosa que ella dijo: Todas las aguas del mundo son tuyas. Bien podrían aplicárselo quienes están tan obsesionados con baratijas devocionales, tierras de aquí, aguas de allá y telas tocadas a. Convertimos la fe en un mercadillo y en un todo a cien, cuando la creación entera es obra de Dios. En fin…

  2. Quien tiene en si la presencia de Dios, todo le es útil y nada está de sobra.
    Por ello, los sacramentales son un medio para llegar a Dios y no un fin en sí mismos.
    Nuestra Beata intuyó que para Dios o María Santisima no hay limitaciones cuando se trata de hacer el bien.
    Su fe y su generosidad son ejemplares y nosotros debemos imitarlas en lo posible.
    Saludos.

  3. Alguna vez había escuchado el nombre de esta Beata pero no sabía nada más de ella, hizo un gran trabajo tanto en Nicaragua como en Costa Rica y son interesantes esos milagros que se narran de ella como el del agua, son esos detalles que aunque parecen increíbles son reflejo de la acción de Dios en estas personas, gracias.

  4. Tu comentario es oportuno. A veces creemos que los milagros son cosas del pasado,mitologías o fantasías. En realidad existen, y aunque no se dan en manojo, son pruebas del poder y del amor de Dios.

  5. Que alegría encontrar esta biografía de una Hija de María Auxiliadora, definitivamente se nota que vivió totalmente bajo el carisma Salesiano, tuve la fortuna de ser educada en uno de sus colegios en Cali – Colombia. Felicidades y muchos éxitos para esta página!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*