Santa Julita, mártir de Cesarea de Capadocia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la Santa en un santoral para el Prólogo de Ochrid.

Detalle de la Santa en un santoral para el Prólogo de Ochrid.

Hoy se celebra la festividad de una Santa poco conocida y de la que se sabe muy poco, pero de la que podemos afirmar su existencia histórica gracias a la fiabilidad de la fuente que nos ha transmitido estos datos. La historia de su vida y martirio, aunque breve, ofrece visos de autenticidad por la claridad y sencillez de su exposición. La Santa, llamada Julita, no debe ser en modo alguna confundida con la mártir de Licaonia Santa Julita, madre del niño San Quirce, que es mucho más conocida y cuya festividad es celebrada el 16 de junio. Tampoco cabe confundirla con otras mártires del mismo nombre, también poco conocidas, como la que se menciona en el grupo de las vírgenes mártires de Ancira-Amiso.

Conocemos la existencia de esta Santa gracias a una homilía de San Basilio, obispo de Cesarea, pronunciada en el día del aniversario de su martirio, a tan sólo 70 años después del mismo. Aunque no proporciona una biografía completa de la Santa, sin embargo, trata acerca de algunas de las peculiaridades de su martirio y, en consecuencia, facilita una fecha un tanto aproximada, aunque imprecisa en sí misma. Él hace un excelente panegírico de las virtudes de esta mujer, que vivió en Cesarea de Capadocia. Los sucesos narrados pueden ubicarse poco después de la proclamación del primer edicto de persecución de Diocleciano, que, como sabemos, fue promulgado en Nicomedia el 24 de febrero del 303.

Dice que Julita era una viuda cristiana que pertenecía a una clase acomodada -era, por tanto, rica- y que cayó bajo el poder de un hombre deshonesto que, poco a poco, la fue despojando de todos sus bienes. Ella, cansada de las pretensiones de este hombre, presentó un recurso ante el juez. El denunciado, en su defensa, dijo que Julita era cristiana, lo que de “ipso facto” la despojaba de todos sus derechos civiles. Es decir, que vilmente convirtió su defensa en un ataque, denunciándola ante las autoridades, sabedor de que por su fe cristiana, llevaba todas las de perder.

Para proseguir con su proceso, le exigieron a Julita que abjurara del cristianismo y adorase a los dioses del emperador: “Eres cristiana, le dijo el magistrado, y por tanto no debo oírte a menos que sacrifiques a los dioses. Entonces te ayudaré y te devolveré todos tus bienes”. Ella, sopesando las ventajas de los bienes materiales y celestiales, se negó enérgicamente a realizar estos sacrificios y respondió valientemente: “Prefiero que mis campos mueran o sean entregados a extraños; prefiero yo también perder mi vida, o que mi cuerpo sea cortado en pedazos, antes que yo ofenda al Dios que me creó con la menor de las palabras impías. Si me quitas la más pequeña porción de esta tierra, ganaré el cielo con ello”.

Acuarela de la Santa en la pira, obra de Laure Th. Chanal (2009). Fuente: http://lauredessinemoi.canalblog.com/

Acuarela de la Santa en la pira, obra de Laure Th. Chanal (2009). Fuente: http://lauredessinemoi.canalblog.com/

Consecuentemente, la situación cambió, convirtiéndose ella en la acusada, pero por más que se le insistía en que sacrificase a los dioses, ella sólo repetía: “Soy una sierva de Dios”. El juez la condenó a morir quemada en la hoguera, aceptando ella de manera gozosa su sentencia de muerte, a la cual se sometió demostrando un gran coraje. Cuando se dirigía hacia su pira, la valiente viuda se dirigió a las mujeres que observaban su suplicio, cristianas que habían venido a consolarla en su tribulación, y les dijo que en adelante no usaran su sexo como excusa para escatimar la virtud y el valor: no sólo podían ser igual a los hombres en virtud, sino que de hecho, lo eran en todas las cosas. Debían ser fuertes para afrontar la persecución y orar por el triunfo de la fe. “Porque, dijo, estamos hechas de la misma masa que los hombres, y fuimos creadas por la diestra de Dios después de ellos. Así pues, la mujer fue hecha por Dios con idéntica virtud: no mostremos, pues, menos fuerza que los hombres en la fe, tengamos paciencia y constancia en la adversidad”. Basilio elogia esta valentía como signo de la igualdad de la virtud en el hombre y en la mujer, lo que es significativo en una época en que la mujer, ya fuese pagana o cristiana, era considerada inferior por sus congéneres masculinos.

Luego, ella se acercó a la pira, los verdugos se acercaron para atarla y arrojarla a la fuerza, pero ella los rechazó y subió desatada y voluntariamente, con una expresión de gran alegría en el rostro, causando una gran impresión en los que la veían. Según este panegírico de San Basilio, ella murió por asfixia, pues su cuerpo permaneció intacto a las llamas, que no llegaron a alcanzarla. Una vez fallecida, y solicitando los cristianos su cuerpo, les fue concedido y le dieron sepultura. Con el tiempo y llegada la paz para la cristiandad, las reliquias fueron colocadas y veneradas en la principal iglesia de la ciudad. Así la elogia San Basilio: “Enriquece con bendiciones tanto este lugar como a los que acuden a él”. Nos asegura que “la tierra que recibió el cuerpo de esta bendita mujer hizo brotar ampliamente una fuente de agua sana y fresca, aunque las aguas de esta zona son salobres y con sabor a sal. Estas aguas preservan la salud y alivian a los enfermos”.

Ilustración de la Santa en la pira. Fuente: http://www.comptoir-religieux.fr/

Ilustración de la Santa en la pira. Fuente: http://www.comptoir-religieux.fr/

Nada más se sabe sobre esta mártir, que fue víctima de la injusticia de la persecución y que, acudiendo a las autoridades en busca de justicia contra quien le estaba robando, se encontró acusada y condenada a muerte de quien esperaba recibir justicia. Pudo haberse librado fácilmente de ello, de haber querido sacrificar, y quizá hubiese obtenido la justicia que buscaba, pero no quiso traicionar su fe, a la que tenía en mayor estima que sus bienes y su propia vida; y prefirió sufrir la injusticia en forma de una muerte terrible.

Los sinaxarios bizantinos la conmemoran el 30 o el 31 de julio, añadiendo algunos datos tomados de la homilía de San Basilio. De estos sinaxarios tomó nota el cardenal Baronio, el cual la introdujo en el Martirologio Romano el día 30 de julio. Esto mismo hay que decir del sinaxario alejandrino de Miguel, obispo de Atrib y Malig, que la introduce el día correspondiente al 6 del mes de Misri.

Meldelen

Bibliografía:
– LIMBERIS; Vasiliki M., Architects of Piety: The Cappadocian Fathers and the Cult of the Martyrs, Oxford Univeristy Press, 2011.
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1987.

Enlaces consultados (24/07/2014):
– http://www.bartleby.com/210/7/302.html
– http://www.heiligenlegenden.de/monate/juli/30/julitta/home.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “Santa Julita, mártir de Cesarea de Capadocia

  1. Gracias Meldelen. Yo que pensaba que Julita sólo era diminutivo de Julia y resulta que hay varias santas con este nombre. Y esta santa es grande, porque decir (momentos antes de morir y en su época) que la virtud de hombres y mujeres es idéntica habría que ponerlo en mayúsculas y con signos de admiración. Sobre todo, todos esos santorales y biografías que ni comentan esto, alguno como mucho dice que “exhortó a los cristianos … a la constancia y fervor” (y eso que todos tienen las mismas fuentes). Que esta Santa anime a las mujeres a la fortaleza y San Basilio lo elogie, eso sí da ímpetu. Esta Santa no es la misma Santa Juliana venerada en Santillana del Mar (Cantabria, España) ¿no?

    • Julita no es el mismo nombre que Julia y tampoco que Juliana, pasa lo mismo que comentábamos antes en el caso de Rufo-Rufina-Rufiniano, son nombres que derivan de una misma raíz pero que no son iguales.

      La Santa Juliana venerada en Santillana del Mar es una mártir de Nicomedia que nada tiene que ver; aquí puedes saber más sobre ella: http://www.preguntasantoral.es/2012/02/santa-juliana-de-nicomedia/

      Y bueno, lo más importante es lo que comentas: la visión de la mártir y el elogio de Basilio sobre la igualdad de la virtud en el hombre y en la mujer es algo muy adelantado a su época, que quizá expresaría el sentimiento de muchas mujeres cristianas en su fuero interno a lo largo de los siglos. Por desgracia, la norma fue una atroz misoginia enquistada en la cultura y en la sociedad cristiana y las pocas voces que lo denunciaron fueron trágicamente silenciadas.

  2. Pero también podria llamarse Santa Julieta? bueno, pienso que Julita se deriva el nombre de Julieta he visto algunos santorales donde hay onomásticos donde se conmemora y se nombra a una Julieta, salvo que ademas de santa Julita existan también Santa Julieta.

    • En francés se la llama indistintamente Juliette o Julitte, al igual que en italiano, que es Giulitta o Giulietta, pero francamente, vas a encontrar más resultados relacionados con la Santa si la buscas como Julita que como Julieta. Lo que más te puede salir buscando Julieta es el personaje de Shakespeare.

  3. Muchas gracias, Ana María por este artículo sobre Santa Julita.
    Es cierto que todos los mártires supieron anteponer su fe a su vida y eso demuestra que fueron fuertes, pero en este caso concreto y hablando de principios del siglo IV, que ella se compare en fortaleza a los hombres y que el propio Basilio de Cesarea así se lo reconozca, es todo un hito que debió reconocerse en el seno de la Iglesia y en la sociedad desde aquel mismo momento. ¡Cuánto han sufrido y sufren aun las mujeres a quienes incluso nos atrevemos a definir como “el sexo débil”!
    Que Santa Julita nos ayude en esta lucha en defensa de la igualdad de géneros y que de fortaleza a tantos miles de personas – de todos los credos – que siguen dando sus vidas por defender su fe.

  4. Ana, ejemplos de valor como el de esta Santa hace falta a muchos cristianos de hoy, sobre todo varones, puesto que no se vive la fe con el compromiso que conlleva. Entonces como hoy es necesario reconocer que la mujer ha sido muy varonil en comparación de muchos caballeros, claro está, sin menosprecio de muchos hombres que han dado su vida por Cristo.

    • Querido Humberto, gracias por tu comentario, pero permíteme decirte que cometes un error de concepto: la mujer no puede ser “varonil”, la mujer es mujer y punto. Todavía estamos anclados en la creencia, legada por generaciones y generaciones de cultura y sociedad machista y patriarcal, de que hay actitudes “masculinas” (propias del hombre) y actitudes “femeninas” (propias de la mujer). Lo que esté determinado por la biología es discutible, pero aquí hablamos de representaciones sociales. De modo que si una mujer demuestra ser fuerte, valiente, sabia o inteligente, se le dice que es varonil. Y ni hablemos de cuándo un hombre nos parece “afeminado”; ¿cuando se muestra cariñoso, sensible, emotivo, afectuoso? No sé qué es peor, si pensar que lo positivo en una mujer es masculino o lo negativo en un hombre es femenino. ¡Horrible a más no poder!

      No existe una única forma de ser hombre, del mismo modo que no existe una única manera de ser mujer. Julita era fuerte y valiente; y no era varonil, era una mujer y estaba siendo igual de femenina que si hubiese sido débil y temerosa. El valor, el saber, la fortaleza y la inteligencia no son cualidades masculinas, son cualidades HUMANAS, y como tales todos los humanos podemos aspirar a ellas. Julita era una gran mujer y lo demostró en el momento de la muerte, no cabe decir más.

      Que ella ruegue por nosotros, para dejar atrás esa sociedad de “damas y caballeros” y apostar por una sociedad fuerte y unida de seres humanos, imagen y semejanza del mismo Dios.

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