Santos Reinilde y compañeros, mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vidriera de la Santa en la iglesia de San Wasnon, Condé (Francia).

Vidriera de la Santa en la iglesia de San Wasnon, Condé (Francia).

Hoy hablaremos de una santa merovingia cuyo nombre se escribe de muchas maneras -Reinilde, Reinalda, Reinildis, Reinelda-; una virgen taumaturga y peregrina cuyo asesinato a manos de los hunos se consideró, desde el mismo instante en que se produjo, como un testimonio de martirio, de suerte que es venerada como virgen y mártir. Es conmemorada junto con sus dos compañeros de martirio -Grimoaldo y Gonfoldo- y está emparentada, según su Vita, con importantes santos de veneración merovingia.

La primera Vita escrita sobre estos Santos se ha perdido, pero tenemos una segunda escrita en el siglo XII por un monje de la abadía de Lobbes, que en parte es legendaria. Según esta Vita, Reinilde era hija del conde merovingio Witger y de su esposa Santa Amalberga, la cual estaba emparentada con la familia de los Pipinos. Tuvo una hermana llamada Gúdula – que no es otra que Santa Gúdula, virgen patrona de Bruselas – y un hermano – San Emeberto, que fue obispo, pero sin ninguna diócesis definida, y de hecho hay quienes lo identifican con San Ildeberto, obispo de Cambrai-.

Reinilde nació en la villa de su padre, el “Castrum Condacense”, hoy identificada con la localidad de Kontich, a mitad de camino entre Amberes y Mechelen, en torno al año 630. Sus padres, cuando terminaron de educar a sus tres hijos, se retiraron a un monasterio: Witger se fue a la abadía de Lobbes y Amalberga a Maubeuge, donde murió y donde se la venera también como Santa.

Reinilde y Gúdula decidieron consagrarse a Dios; fueron a Lobbes, el monasterio donde se había retirado su padre, para entregar todos sus bienes, pero no fueron bien recibidas, ya que hasta ese momento ninguna mujer había osado pisar el umbral de la abadía. Gúdula, al verse rechazada, se marchó de inmediato, pero Reinilde tuvo más paciencia y se mantuvo en la puerta por espacio de tres días, sin comer ni beber. Entonces, dice la Vita que las puertas se abrieron solas y las campanas comenzaron a repicar sin que nadie las tocara. Ante estos signos prodigiosos, los monjes no pudieron oponerse a que ella entrara y les entregara todos sus bienes.

Martirio de la Santa. Grabado barroco en una estampa devocional italiana.

Martirio de la Santa. Grabado barroco en una estampa devocional italiana.

Después de esto y acompañada por algunos criados, emprendió un viaje a Tierra Santa y al cabo de dos años, volvió a su tierra, trayendo numerosas reliquias. Se retiró a un lugar en los confines de Brabante y Hainaut, lugar que con el tiempo, en su honor, vino a denominarse “Xantas”. Allí se dedicó a llevar una vida de oración y penitencia, hasta el año 700, en que aquellas tierras fueron invadidas por los hunos, que incendiaron y saquearon la ciudad.

La población del entorno huyó, pero Reinilde se refugió en una iglesia con dos de sus servidores, el clérigo Grimoaldo y el seglar Gondolfo. Probablemente esperaban verse a salvo en el interior de la iglesia, pero fue en vano, ya que los hunos igualmente la asaltaron, reventando las puertas en busca de los tesoros sacros; y los tres fueron martirizados delante del altar de la iglesia; eran finales del siglo VII. Reinilde fue arrastrada de los cabellos hasta el exterior de la iglesia y asesinada. Si damos por buenas las fechas sugeridas, era ya una anciana de avanzada edad: tenía 70 años y llevaba toda una vida de virginidad dedicada a la oración y la penitencia.

Haciendo una crítica no muy severa a esta narración, pueden darse por buenas algunas de las cosas que se cuentan. El viaje a Lobbes puede servir para legitimar la discutida posesión de tantas riquezas en dicha abadía. La peregrinación a Tierra Santa sirve de coartada para garantizar la autenticidad de determinadas reliquias conservadas en Lobbes, pero la noticia referente a los hunos es totalmente anacrónica, ya que dicha invasión tuvo lugar dos siglos antes de la época en que se ubica a la Santa (!!!). Posiblemente se tratara de la incursión de algunas bandas de ladrones frisones o sajones, que en aquellos tiempos eran paganos y que fueron los precursores de las feroces incursiones de los normandos en tiempos posteriores. Sin embargo, la existencia histórica de Reinilde está fuera de toda duda, así como su reputación de Santa. Es posible que, en efecto, una virgen peregrina y ermitaña fuese martirizada en una de estas razzias sacrílegas, que eran frecuentes en la época.

En el año 866, el obispo San Juan de Cambrai fue a Saintes (“Xantas”) e hizo la elevación de sus reliquias, lo que suponía de facto su canonización. A partir de ese momento, su culto se difundió y es muy posible que fuese en ese período cuando se escribió la primera “Vita”, hoy perdida. Posteriormente, se han hecho otros reconocimientos de las reliquias: 1170, 1344, 1562, 1620 y 1811. Huelga decir que la autenticidad de estas reliquias también está fuera de toda duda.

Urna que contiene las reliquias de la Santa.

Urna que contiene las reliquias de la Santa.

Reinilde, Grimoaldo y Gondolfo son muy venerados en esa archidiócesis, especialmente en Saintes y en Kontich. Ella es especialmente invocada contra las enfermedades de la vista -al igual que otras Santas como Lucía, Otilia y Maxellendis– y su fiesta durante un tiempo fue celebrada el 16 de julio -es decir, hoy-, aunque ahora se celebra el día 21 del mismo mes, probablemente por ser la primera fecha la celebración de Nuestra Señora del Carmen. Sin embargo, hemos decidido publicar este artículo hoy porque el próximo día 21 se dedica a dos Santas también celebradas ese día, las mártires romanas Praxedis y Pudenciana.

A la Santa se le representa unas veces vestida como princesa y otras veces como peregrina con un bastón en la mano, o incluso mezclando ambos atuendos. Incluso ha llegado a representarla como si fuera una monja benedictina, cosa que no era. También se la representa con una espada, símbolo de su martirio, en ocasiones sustituida por una pica o un hacha; o pisando una corona, símbolo de su renuncia a las riquezas del mundo. La imagen más antigua de ella es de madera y data del siglo XV. También aparece en una miniatura de un misal del siglo XV, junto con su hermana Santa Gúdula cuando iban a visitar la abadía de Lobbes.

En la zona de Saintes existe una fuente que, según la leyenda, brotó cuando la Santa plantó en la tierra su bastón de peregrina. Se considera que sus aguas son medicinales y la gente solía acudir a lavarse los ojos en ella para invocar la protección de la Santa sobre su vista.

Fuente de la Santa en Saintes (Francia), cuyas aguas se consideran buenas para la vista.

Fuente de la Santa en Saintes (Francia), cuyas aguas se consideran buenas para la vista.

Como ocurre con muchas otras Santas medievales, la cuestión sobre si su asesinato debe considerarse martirio es algo que depende del cristal con que se mire. Claramente quienes la asesinaron eran paganos y profanaron la iglesia para saquearla, no teniendo respeto ni consideración ni por el lugar sagrado ni por la anciana virgen que había dedicado su vida a Dios. ¿Es esto martirio? Cada cual que saque sus conclusiones.

Bibliografía:
– VAN DEN BERGH, Karel, “Bibliotheca sanctórum, tomo XI”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

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4 pensamientos en “Santos Reinilde y compañeros, mártires

  1. Bueno Ana, te sacaste un diez con este artículo en el que narras de manera mas profunda y critica la vida de estos santos a diferencia de otras fuentes que dan noticias muy breves. Yo si conocía por lo menos de nombre a estos santos, pero con este artículo me queda una idea más fuerte.
    He de llevarte la contra con esta inquietud ahora, refieres que Santa Praxedis y Santa Pudenciana son mártires. Hasta donde yo se, murieron de muerte natural. Si se va a publicar un articulo sobre ellas, me espero para conocer tu versiòn.
    Saludos.

    • Estimado Humberto, gracias por tu comentario. Aunque no es el lugar todavía para hablar de las Santas Praxedis y Pudenciana, adelanto que no es “mi versión” en absoluto. Son mártires y siempre han constado como tal, aunque en la cultura popular se las considere sólo vírgenes, como le ha pasado a otras como Petronila o Balbina. Ya veremos por qué.

  2. Gracias por el artículo. Ya dices que la “Vita” es bastante posterior y dudosa pero ¿hay alguna constancia histórica de los parentescos de esta familia merovingia? ¿También era pariente de Santa Gertrudis de Nivelles? Por ser nobles parece que tendrían que tener otras prioridades que Dios y la vida consagrada de todos.

    • No sé decirte cuánto hay de cierto en todo esto del parentesco, baste decir que soy muy escéptica con el tema de las “familias de Santos”, y más si son nobles. No digo yo que no pueda haber un Santo entre nobles, o un par de vidas consagradas en una familia, pero ya que el padre sea Santo, que la madre sea Santa, que las dos hijas sean Santas… habrá quien se lo crea, claro, pero yo, desde luego, no.

      Antes se le pedía bien poco a uno para ser considerado Santo: dar limosnitas a los pobres, “limosnazas” a la Iglesia y, en la vejez, cuando ya estás cansado de la vida, retirarse a un convento a vivir tranquilo y ser servido por monjes y monjas de clase inferior a la tuya. Puede sonar crudo dicho así, pero así eran las cosas y con eso, en la Edad Media, ya eras visto como un Santo.

      Puede que realmente Reineldis, Gúdula, Amalberga y demás estuvieran emparentados, ¿por qué no? Ahora bien, la santidad de cada uno y la veracidad histórica de los hechos de la vida de cada personaje deberían ser analizados profusamente y aparte. Yo en eso no me he metido, me interesaba Reineldis por ser la mártir y poco más.

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