Beato Bartolomé Díaz Laurel y compañeros mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del Beato en el Santuario de San José de Gracia, en Guadalajara (México).

Imagen del Beato en el Santuario de San José de Gracia, en Guadalajara (México).

Introducción
La Iglesia de México, hasta hace 22 años, celebraba en su Calendario Propio a San Felipe de Jesús y los Beatos Bartolomé Díaz Laurel y Bartolomé Gutiérrez como a los únicos mexicanos elevados al honor de los altares. Posteriormente esa lista se ha extendido con otros Santos y Beatos. El culto de esos dos últimos Bienaventurados ha pasado por etapas de vigencia y también de total olvido. En efecto, antes del Concilio Vaticano II, tenían celebraciones litúrgicas, tanto en el Oficio Divino como en la Santa Misa, sin embargo, dado que las rúbricas establecen que el culto a los Beatos es restringido a ciertos lugares y no obligatorio, luego de las reformas emanadas de este Concilio, sus nombres fue literalmente olvidados y no es improbable que hasta en los lugares unidos a su memoria haya sucedido lo mismo. Fue en la segunda mitad de la década de los años ochenta del pasado siglo, que sus nombres fueron reintegrados al Calendario oficial de México, junto con los también mártires y Beatos Luis Flores y Pedro de Zúñiga, que aunque no son nativos de la Patria Mexicana, vivieron cierto tiempo en ella. Dicho Calendario los recuerda en lo particular, aunque históricamente sus nombres van unidos a los de otros mártires con los padecieron en Japón. Por ello al recordarse el 16 de agosto al Beato Bartolomé, es oportuno agregar los nombres y algunos pormenores de los otros Beatos que murieron junto a él.

Biografía
El origen de este Beato se ha ido perdiendo con el paso del tiempo al grado de decirse que es originario de México, sin referirse un lugar preciso, aunque se supone que como San Felipe de Jesús, también es oriundo de la Ciudad de México. Últimamente la Arquidiócesis de Acapulco, Guerrero, ha comenzado a promover su culto en su circunscripción a tono de lo sugerido por San Juan Pablo II, que pidió no olvidar la memoria de los testigos de Cristo de cada comunidad cristiana. Con argumentos respetables se ha propuesto la posibilidad de que Bartolomé sea oriundo de este puerto. La fecha de su nacimiento es desconocida, datándose únicamente a finales de la segunda mitad del S. XVI. Hay sin embargo otra tesis que defiende que Bartolomé tenía por apellido Díaz y que Laurel era un apodo. Así consta en los libros de la parroquia de Santa María , que no registran a algún Bartolomé Díaz Laurel, pero sí un Bartolomé Díaz, y suponiendo que Laurel fuera el apodo, existe la opinión de que esta persona sería nuestro Beato. La teoría pues, lo hace originario del Puerto de Santa María y que nació el 19 de enero de 1593, emigrando desde muy niño a México en compañía de su familia y que por ello se le tiene como mexicano.

El Beato Bartolomé Díaz atendiendo a una cristiana enferma. Óleo contemporáneo.

El Beato Bartolomé Díaz atendiendo a una cristiana enferma. Óleo contemporáneo.

No hay mucha información sobre su vida, se entiende que antes de entrar en religión se dedico a la medicina y que profesó como hermano lego en la Orden Franciscana en Morelia, Michoacán, el 18 de octubre de 1617. Pronto pidió ser enviado a las misiones pero el permiso tardaría en llegar. En 1619 se le manda a Filipinas, donde estaría hasta el año de 1623. Vivió en el convento que su orden tenía en Manila, allí fue destinado al hospital y aquí perfeccionó sus estudios de medicina, aprendiendo también allí la lengua japonesa.

Fue asignado al Beato Francisco de Santa Marta como enfermero y catequista, desarrollándose entre ambos una solida amistad. Ingresaron en Japón en 1622 a pesar de los graves peligros y se dedicaron a atender las comunidades desasistidas. Recorrieron ciudades y aldeas y cuando la persecución arreciaba, vivían escondidos con muchas privaciones en el bosque. Gracias a la tenacidad de ambos se les unió un joven cristiano que les fue de gran ayuda y que llegaría como ellos a la meta del martirio: el Beato Antonio de San Francisco, que obtuvo la admisión a la orden Seráfica.

Bartolomé era el guía y vanguardia del sacerdote y su labor era intensa y llena de méritos, estaba encargado de la programación de visitas e itinerarios a los pueblos, portar los enseres litúrgicos, catequizar a los fieles y también se desempeño con mucha caridad como enfermero, visitando las chozas con gran constancia para cuidar a sus pacientes y evangelizarlos; preparó a muchos niños a hacer la Primera Comunión.

Ambos religiosos fueron apresados y llevados a la cárcel a consecuencias de la traición de un apostata, que los delató, luego sería encarcelado también el Hermano Antonio que se presentó espontáneamente. En medio de sus tribulaciones se animaban en la prisión confiando sus vidas a Dios; condenados a muerte, fueron llevados a Nagasaki donde fueron unidos a otro grupo de 12 cristianos prisioneros. Siete de ellos fueron condenados a morir en la hoguera y los otros ocho a morir degollados. El Beato Bartolomé fue de los que murieron quemados. La sentencia fue ejecutada el 17 de agosto de 1627. Sus cenizas fueron arrojadas al mar.

Martirio del Beato Bartolomé Díaz.

Martirio del Beato Bartolomé Díaz.

Beato Francisco de Santa María
Es el único sacerdote de este grupo y nació en Montealbanejo de la Mancha y perteneciente al Arzobispado de Toledo. Desde muy joven entró con los franciscanos descalzos donde profesó y se ordenó sacerdote. Se ofreció para ir a las misiones de Japón y fue aceptado. Vivió un tiempo en México, donde conoció al Beato Bartolomé Díaz Laurel. En 1619 marcharon juntos en Filipinas y tenían cuatro años en este lugar, cuando fue enviado al Japón, también en compañía de Bartolomé Díaz. Con el apoyo de éste, ejercicio su ministerio de manera heroica y constante, evangelizando pueblos, aldeas; cuidando su vida porque estaba consciente de la falta de misioneros y la trascendencia de su labor. Por ello, muchas veces tuvo que vivir en el bosque, las montañas, pasando privaciones pero con la alegría del que cumple su deber. Pronto se les unió a él y su compañero un joven de nombre Antonio, que catequizaba las pequeñas comunidades. Este fue el tenor de vida durante cuatro años.

En la primavera de 1627 estaba con el Beato Bartolomé en la casa del Beato Gaspar Vaz celebrando la Eucaristía; delatados por un apostata, fueron detenidos y encarcelados. Ya en prisión, se les unió el Beato Antonio que se presentó espontáneamente. Allí vivieron en comunidad dedicados a la oración, animándose a perseverar en la fe. Juzgados todos los prisioneros, a los religiosos y a cuatro cristianos se les condenó a morir quemados. Así el sacerdote fue sacrificado como un holocausto de aroma agradable a Dios el 17 de agosto de 1627 y sus cenizas fueron luego arrojadas al mar.

Beato Antonio de San Francisco
Nativo de Japón. No se conoce su apellido y más detalles de su origen. Trabajó como catequista en la labor misionera de los Beatos Francisco de Santa María y Bartolomé Díaz Laurel. La vida apostólica de ambos le indujo a pedir su ingreso en la orden, pero el P. Francisco la postergó. Cuando el sacerdote y el religioso fueron apresados, él no estaba presente. Movido por el intimo deseo del martirio corrió a la casa del gobernador y le dijo: “Tienes una gran cantidad de espías, delatores y verdugos por las recompensas que ofreces; pues bien, aquí está un delator que viene a denunciar a un adorador de Cristo: yo, que desde hace mucho me dedico a sostener fieles y convertir paganos. Quiero mi recompensa: ser asociado a mi querido padre y mis hermanos y padecer con ellos sus padecimientos y muerte”. Ya preso y en premio a su constancia y valor, el Beato Francisco de Santa María lo admitió en la orden franciscana. Condenado a morir quemado, luego de ello, sus cenizas fueron arrojadas al mar.

Beata Magdalena Kiyota, terciaria dominica y mártir japonesa.

Beata Magdalena Kiyota, terciaria dominica y mártir japonesa.

Beatos Gaspar Vaz y María de Vaz
Eran un matrimonio cristiano ejemplar, cuya casa daba siempre protección a los misioneros; ambos eran terciarios franciscanos. Descubiertos cuando el P. Francisco iba a celebrar misa, permanecieron firmes en la fe y luego fueron apresados y sentenciados a muerte. Gaspar fue condenado a morir en la hoguera y María fue decapitada.

Beata Magdalena Kiyota
Mujer de clase social alta y emparentada con el rey de Bungo, por lo que algunos santorales la refieren “de sangre real”. Era viuda y también terciaria dominica, dedicándose a una vida de oración, penitencia y caridad bajo la dirección del Beato Dominico Castellet. En su casa tenía un oratorio privado donde se celebraba la misa discretamente. Descubierta, tuvo el valor y coraje para permanecer fiel a Cristo en medio de las tribulaciones.

Beato Cayo Jixemon o Xeimon
Nació en las Islas de Amacusen. Desde joven tuvo una inquietud religiosa que lo llevo a ser bonzo, pero cuando conoció a Cristo, se hizo bautizar, siendo ejemplar creyente y un buen catequista y terciario dominico. Murió quemado vivo.

Beata Francisca Pinzokere
Mujer virtuosa, viuda y terciaria dominica, llevaba una vida de oración y modestia. Tenía un oratorio en su casa. Cuando fue arrestada, mostró gran serenidad. Fue quemada viva.

Beato Francisco Kurubioye
Cristiano Fervoroso oriundo de Chicungo. Unido a los padres dominicos de quienes fue ayudante y catequista. Acusado de hospedar a los misioneros rehusó apostatar a cambio de salvar la vida. Murió decapitado.

Beata Francisca Pinzokere, terciaria dominica y mártir japonesa.

Beata Francisca Pinzokere, terciaria dominica y mártir japonesa.

Beato Francisco Kuhioye o Cufioye
Era miembro de una familia pagana de Chicungo y amigo del Beato Gaspar Vaz, trabajaba de carpintero. Por la amistad con el anterior, se hizo prestanombre de una casa para los misioneros y cuando estos fueron delatados se le acusó de encubrirlos, por lo que fue encarcelado. Allí en la cárcel pidió el bautismo y tras una preparación, se lo administró el Beato Francisco de Santa María, tomado entonces el nombre de Francisco e inscribiéndose también en la Tercera Orden. Fue quemado vivo.

Beato Luis Matzuo Soyemon
Era un cristiano fervoroso, terciario franciscano. Puso su casa al servicio de los misioneros; descubierto y arrestado se le invito a apostatar a lo que se negó. Murió decapitado.

Beato Martín Gómez
Conforme a una usanza vigente entonces, se apropió del apellido español. Era un japonés muy fervoroso y terciario franciscano. Daba generosa hospitalidad a los misioneros por lo que fue apresado. Resistió las llamadas a apostatar. Murió decapitado.

Beato Tomas Wo Jinyemon
Vecino de Nagasaki, cristiano fervoroso y terciario franciscano, fue sorprendido dando alojamiento a misioneros en su casa, por lo que fue arrestado y apresado, no quiso apostatar. Murió decapitado.

Beato Lucas Kiyemon
Nació en Fingen en 1599, hijo de una familia acomodada; conoció a los franciscanos en Meaco y se bautizó y profesó como terciario franciscano. A la muerte de sus padres, se dedicó a repartir generosamente su herencia entre los pobres y el hospital de Meaco, donde también colaboraba como catequista. Fue exiliado en la persecución de 1618. Volvió a Japón y fue vecino del Beato Gaspar Vaz, a quien construyó un escondite para los misioneros. Arrestado con este Beato, fue acusado de no delatar a los religiosos. No quiso apostatar. Murió decapitado.

Beato Miguel Kizayemon
Oriundo de Conga, fue abandonado por sus padres y entonces un español lo recibió como sirviente. Confiado al franciscano Francisco Rojas, fue instruido en la fe cristiana y bautizado. Se inscribió luego en la Tercera Orden de San Francisco y vivió luego en Nagasaki con el Beato Lucas Kiyemon, trabajando como carpintero y construyendo escondites para los misioneros. Descubierto y apresado se mantuvo fuerte en la tribulación. Murió decapitado.

Imagen del Beato en el Santuario de San José de Gracia, en Guadalajara (México).

Imagen del Beato en el Santuario de San José de Gracia, en Guadalajara (México).

Culto
Este grupo de mártires fue unido a otro mayor, encabezado por el Beato Alfonso Navarrete y 204 compañeros entre sacerdotes y religioso misioneros y nativos, laicos, niños, matrimonios, ancianos, un conjunto muy representativo de estos creyentes que murieron en la tierra del sol naciente. Su Beatificación realizada por el Beato Pio IX se realizó el 7 de julio de 1867, al celebrarse los diecinueve siglos del martirio de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. El culto del Beato Bartolomé fue concedido para México y también Sevilla lo cuenta en su Calendario Propio. En 1980 la Diócesis de Jerez al ser erigida, lo incluyó en su calendario propio, pues el Puerto de Santa María que está dentro de su jurisdicción, es el lugar de que la teoría española adjudica como lugar de origen al Beato Bartolomé. Como dato interesante cabe mencionar que el Martirologio Romano recuerda el martirio de estos fieles y misioneros el 27 de agosto. La celebracion litúrgica de México contempla únicamente al Beato compatriota, celebrándolo el 16 de agosto con el grado de memoria opcional.

Oración
Concédenos, Dios nuestro por la intercesión del bienaventurado mártir Bartolomé, cuyo glorioso martirio celebramos, que, imitando su ejemplo, te agrademos por nuestra humildad y por nuestra constancia en la fe. Por…

Humberto

Bibliografía:
– TREVIÑO, Jorge, G M.Sp.S, Clamor de Sangre, Editorial la Cruz, México D.F., 1986, pp. 140-141.
– VVAA, Año Cristiano VIII agosto, Editorial BAC Madrid 2005, pp 1002-1007.
– VVAA, Diccionario de los Santos, Volumen I, Ediciones San Pablo, Madrid pp 306- 301.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “Beato Bartolomé Díaz Laurel y compañeros mártires

  1. Con mucho gusto me permito compartirles la noticia de que este día 16 de agosto de 2014 se ha abierto el año jubilar por el bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco, que se prolongará hasta el 16 de agosto de 2015, en que se cumplen estos doscientos años.

  2. Desde hace tiempo que conozco a este Beato compatriota nuestro y que desgraciadamente su culto esta en un olvido muy grande al igual que el del beato Bartolomé Gutiérrez , lo que si no conocía era a los compañeros de martirio de este beato por lo que el articulo se me ha hecho muy interesante y a meno, muchas gracias don Humberto.

  3. Gracias, Humberto. Yo a las Beatas Magdalena Kiyota y Francisca Pinzokere las conocía sólo por esas imágenes que hay en el artículo y que desde hace mucho tiempo guardaba en mi archivo personal. De la Beata María De Vaz sí que no he hallado hasta la fecha imagen alguna. Has dado unas pinceladas sobre ellas, yo espero, Dios mediante, hallar algo más de información que permita dedicarles un artículo.

  4. Muchas gracias, Humberto, por este artículo sobre algunos de los muchísimos beatos mártires del Japón, artículo encabezado por un mexicano y un español, aunque la mayoría de los mártires eran japoneses.
    Creo que hacemos bien dando a conocer el santoral del Extremo Oriente, del que tenemos mucho que aprender y que – no se si por suerte o por desgracia – continúa ahora pero en el Oriente Próximo. Por suerte porque nos hace tener nuevos intercesores en el cielo, pero por desgracia porque supone un terrible dolor pasado por nuestros hermanos iraquies, sirios,… y porque nos recuerda lo animales que somos al seguir cometiendo tamañas atrocidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*