Las Iglesias bizantinas y el Rito bizantino (VII)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Diácono de rito bizantino.

Diácono de rito bizantino.

En el anterior artículo de esta serie sobre las Iglesias y el Rito Bizantino, hablamos de los sacramentos de la iniciación: Bautismo y Crismación. Hoy queremos escribir aunque solo sean unas líneas sobre el Sacramento del Orden Sagrado, sacramento de vital importancia en la vida de la Iglesia, porque a través de él se mantiene la sucesión apostólica y recibimos la gracia mediante la administración del resto de los sacramentos. En Oriente, este sacramento es tan importante, como lo es en Occidente.

Los griegos, cuando hacen referencia a este Sacramento utilizan las palabras “cheirotonia” y “cheirothesia”, que significa “imposición de las manos” y siempre que es administrado – ya sea para la consagración de un obispo o la ordenación de un sacerdote o un diácono – se realiza dentro de una celebración episcopal de la Divina Liturgia, lo cual es lógico – igual que en Occidente -, ya que es el obispo el que administra el sacramento, o sea, quién puede completar esta acción en nombre de la Iglesia Universal. En estas tres órdenes mayores, el acto de la ordenación se realiza en el altar.

Quienes reciben previamente las órdenes menores son el subdiácono, el lector y en algunas Iglesias, el cantor. Estas órdenes, al igual que en Occidente, no son consideradas en si mismas como sacramento, por lo que se administran no en el interior del iconostasio, sino en la nave del templo.

Las órdenes menores
Cantor
El cantor es quién canta las respuestas y los himnos en las celebraciones litúrgicas. Si se hace cargo de componer la música para un servicio litúrgico, se denomina “protopsaltis” (προτοψάλτης). En la actualidad, en muchos lugares el cantor es sustituido por el coro y en estos casos, o es el director del coro o el es que lleva la voz cantante. Suele llevar sotana.

Ordenación de un sacerdote.

Ordenación de un sacerdote.

Lector
Previamente a ser ordenado como lector, el candidato que va vestido con sotana – en el caso de que no lo esté -, es tonsurado por el obispo en señal de que entra en el estado clerical. La ordenación se realiza a través de la “cheirothesia”, a diferencia de la “cheirotonia” que es la que se utiliza en la ordenación de diáconos, sacerdotes y obispos. Después de ser tonsurado, el lector es investido con un corto “phelonion” que es el que se pone cuando lee la Epístola. Este “phelonion” es reemplazado por un “sticharion” (vestidura larga y estrecha, con mangas sueltas y que se ajusta al cuello), que normalmente es el que lleva cuando actúa dentro de las celebraciones litúrgicas. Si el aspirante es un monje, la tonsura puede realizarla el archimandrita de su monasterio. El día anterior a la ordenación, el candidato debe asistir al Oficio de Vísperas y, después de la cena, guardar el ayuno eucarístico. Si está casado, debe abstenerse esa noche de tener relaciones maritales con su esposa. El día de su ordenación, el ordenante, de pie ante el obispo y con la cabeza agachada, es tonsurado en forma de cruz, se le impone el pequeño “phelonion” y el obispo, imponiéndole una mano, recita la oración de la ordenación.

Subdiácono
El subdiáconado es la última de las órdenes menores. La ordenación se realiza fuera del iconostasio y no es necesario que sea dentro de la celebración de la Divina Liturgia. Durante la Hora Sexta y después del canto del salmo 90, el lector que va a ser ordenado, se presenta ante el obispo acompañado de dos subdiáconos y, realizando tres postraciones, se para ante el obispo. Este realiza tres veces la señal de la cruz sobre su cabeza, le impone la mano derecha sobre la misma y reza la oración de la ordenación. El nuevo subdiácono besa la mano del obispo y se postra ante él.

Como el subdiácono sirve al obispo en las celebraciones litúrgicas, coge una toalla, una jarra con agua y una palangana, con la que el obispo se lava y se seca las manos. Terminado el canto de la Hora Sexta, el nuevo subdiácono permanece en el templo hasta el momento del “Querubicon” (o “Canto de los Ángeles”, que se realiza después del canto del Evangelio), cuando él y los otros dos subdíaconos le lavan de nuevo las manos al obispo. En la Gran Entrada, el subdiácono va al final de la procesión y se queda fuera del iconostasio hasta el final de la “anáfora” (canon). El subdiácono viste el “sticharion” y el “orarion” (una estrecha estola de unos tres metros de largo, que se pone alrededor de la cintura, con los dos extremos a lo largo de los hombros, formando una cruz en la espalda y metiéndola por delante bajo la sección que está alrededor de la cintura). Quién no desee ser célibe, debe casarse antes de recibir este Orden sagrado, aunque en algunas ocasiones, a discreción del obispo, puede hacerse antes de ordenarse de diácono.

Ordenación de un sacerdote.

Ordenación de un sacerdote.

Las órdenes mayores
Diácono
Al igual que en Occidente, el diaconado es el grado menor dentro de las Órdenes Mayores. Diácono (en griego διάκονος) significa “sirviente”, pues ayuda al sacerdote y al obispo en la celebración de los divinos oficios: dirige las oraciones colectivas (letanías), lee las Sagradas Escrituras, especialmente el Evangelio, mantiene el decoro de la celebración, puede tocar la mesa de las ofrendas y el altar, presentar las ofrendas al celebrante, salir y entrar en el iconostasio, elevar las Sagradas Especies después de la Consagración y, siempre, con la autorización del sacerdote o del obispo que preside, puede realizar otras tareas, como la administración de la Eucaristía.

La ordenación la realiza el obispo junto al altar imponiéndole las manos (“cheirotonia”) mientras pronuncia la oración de la ordenación. Sus vestiduras son el “sticharion” de mangas anchas, el “orarion” (que se envuelve alrededor del cuerpo cubriéndose el hombro izquierdo del que cae hasta a nivel del suelo tanto por detrás como por delante). Cuando el diácono dirige las oraciones o amonesta a los fieles, tiene un extremo de su “orarion” en su mano derecha y lo levanta. Durante la preparación de la Comunión, el diácono se pone el “orarion” al estilo en el que lo llevan los subdiáconos. Otro ornamento es la “epimanikia”, que son unos puños que se ponen en las muñecas y que se atan con una cuerda.

En las Iglesias bizantinas desde siempre ha existido el diaconado permanente, o sea, que no es un paso intermedio hacia el sacerdocio. Estos diáconos están al frente de grupos educativos y administran las obras sociales, asistenciales y misionales de la Iglesia. A meros niveles administrativos, el diácono principal de una catedral se denomina “protodiácono”, el que va permanentemente unido a un obispo, se llama “archidiácono” y si es monje, “hierodiácono”. En Grecia hay la costumbre de besar la mano a los diáconos, aunque no existe ninguna prescripción a este respecto.

Consagración de un obispo.

Consagración de un obispo.

Sacerdote
El presbiterado es el segundo Orden Sagrado, intermedio entre el episcopado y el diaconado. En las Sagradas Escrituras, presbítero es sinónimo de obispo y hacía referencia al ordenado que estaba al frente de una iglesia local. A partir del siglo II es cuando se hace la distinción entre un Orden y el otro.

La ordenación de un presbítero siempre la realiza un obispo dentro de la celebración de la Divina Liturgia, inmediatamente después de la Gran Entrada, significando con esto que el nuevo sacerdote participa ya plenamente en la consagración. Durante el servicio de la ordenación sacerdotal, un sacerdote presenta al diácono candidato, quién se arrodilla apoyando la cabeza en el altar. El obispo pone su estola y su mano derecha sobre la cabeza del ordenando mientras recita la oración sacramental. Al finalizar la ordenación, todo el pueblo exclama la palabra griega “Axios”, como muestra de que el ordenando ha recibido al Espíritu Santo.

El obispo entrega al ordenando – que ya lleva puestos el “sticharion”, el “orarion” y las “epimanikias” – sus vestiduras sacerdotales: “epitrakhelion” (o estola propia del sacerdote y del obispo y que se pone alrededor del cuello), la correa o “zona”, con la que se ciñe la cintura y el “phelonion” (el equivalente a la casulla occidental).

Consagración de un obispo.

Consagración de un obispo.

Los sacerdotes, diríamos que sustituyen a los obispos, en la celebración de la Divina Liturgia y del Oficio Divino y administrando los sacramentos del Bautismo, Crismación, Confesión, Matrimonio, así como los funerales. Si se le encomienda una parroquia, su responsabilidad pastoral incluye la predicación así como la administración de los sacramentos. El sacerdote puede utilizar el “exorason” que es una sotana monástica más ancha, que puede ponerse sobre la sotana común y en la tradición rusa pueden llevar la cruz pectoral sobre el pecho. El presbítero está siempre bajo la jurisdicción de su obispo y en el altar de su parroquia está puesto el “antimensión”, que es un paño firmado por su obispo y sobre el que se colocan las Sagradas Especies durante la celebración de la Divina Liturgia.

En la tradición bizantina los sacerdotes pueden ser célibes o casados. Obligatoriamente, todos los sacerdotes monjes tienen que ser célibes, pero quienes no lo son, no tienen esa obligación. Si un sacerdote enviuda, no puede casarse de nuevo. Un sacerdote que sea arcipreste, en la tradición eslava, puede utilizar la “mitra” y el “nabedrennik” (un paño rectangular usado en la cadera derecha).

Quienes se preparan para recibir el Sacramento del Orden (sacerdocio), al igual que en Occidente, lo hacen en seminarios donde reciben una importante formación humanística, filosófica y teológica.

Obispos revestidos con el sakko y el omophorion.

Obispos revestidos con el sakko y el omophorion.

Obispo
El episcopado es la plenitud del Sacramento del Orden Sagrado. El sacerdote candidato a obispo recibe la plenitud del sacerdocio mediante la imposición de las manos “cheirotonia” por parte de tres obispos, lo que le asegura la sucesión apostólica. En caso de urgente necesidad puede actuar un solo obispo consagrante. Todos los obispos son iguales en dignidad sacramental, aunque a nivel administrativo algunos pueden recibir el título de patriarca, metropolita o arzobispo. Al recibir la plenitud del sacramento, puede administrarlo al resto de los fieles varones. El procedimiento para la consagración de un obispo se realiza mediante dos etapas: la primera es la elección del candidato y la segunda es el propio rito de la consagración durante la celebración de la Divina Liturgia.

El proceso de elección puede tener varias variantes en función de las tradiciones de cada una de las Iglesias Ortodoxas de rito bizantino: elección por parte de un consejo diocesano, elección por parte de un Sínodo de obispos o por la designación directa por parte del Patriarca. Todo candidato al episcopado ha de ser célibe y normalmente, solo se eligen entre los monjes. Cuando en algún caso ha sido elegido como candidato un varón casado, su esposa ha ingresado en un monasterio profesando los votos monásticos. Sin embargo, desde el punto de vista canónico, solo se requiere que ella de su consentimiento a la separación de ambos, aunque no al divorcio. En la tradición eslava, si el candidato no es un monje, previamente a la consagración ha de realizar los votos monásticos.

Antimension serbio del siglo XVII.

Antimension serbio del siglo XVII.

Como he dicho antes, la “cheirotonía” se realiza dentro de la Divina Liturgia y normalmente, en domingo o en la celebración de determinadas fiestas. El candidato debe estar en vigilia la noche anterior y antes de ser consagrado ha de hacer pública profesión de fe. Después del “Trisagio” (himno dedicado a la Santísima Trinidad en el que se repite tres veces la palabra santo), el ordenando se arrodilla delante del altar apoyando su frente en el mismo, sobre su cabeza se coloca el libro abierto de los Evangelios, el obispo consagrante principal coloca su mano sobre su cabeza y el resto de los obispos consagrantes, colocan las manos sobre los evangelios o sobre el obispo situado inmediatamente antes. Se dice la oración consagratoria mediante la cual, el Espíritu Santo desciende sobre el nuevo obispo quién recibe en ese momento la plenitud del Orden Sagrado. El nuevo obispo se reviste con los ornamentos episcopales y es presentado al pueblo, quién en el momento de la imposición del “omophorion” repite tres veces la aclamación “Axios”.

Obispo revestido con una mantiya azul.

Obispo revestido con una mantiya azul.

A excepción del “phelonion” y el “nabredennik”, un obispo lleva las mismas vestiduras que un sacerdote. Al “phelonion” lo reemplaza el “sakkos” (túnica con mangas anchas y un distinto patrón de recorte, que llega por debajo de las rodillas y que se sujeta a los lados mediante botones o cintas. Era una vestidura utilizada por los emperadores bizantinos y es parecida a una dalmática del rito latino). Sobre los hombros lleva el “omophorion” como símbolo de su autoridad espiritual y eclesiástica, que a veces es sustituido por el “pequeño omophorion”, que es un ornamento parecido al “epitrakhelion”. El “omophorion” es el equivalente al “palio” en el rito latino. Sobre su cabeza lleva la mitra bizantina y junto a su cruz pectoral puede colgarse un “engolpion”, que es un medallón con un icono en el centro. Asimismo, utiliza el báculo.

He procurado abreviar al máximo el artículo y no detenerme en cuestiones teológicas, porque este Sacramento tiene el mismo significado tanto en Oriente como en Occidente.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “Las Iglesias bizantinas y el Rito bizantino (VII)

  1. Gracias por esta magnífica descripción del sacramento de la ordenación sacerdotal en el rito bizantino. La belleza de las fotos es sólo un esbozo de lo que debe ser esa ceremonia con cantos y aromas unidos. Si a mí ya me sobrecogió la belleza de la misa de Viernes Santo en la iglesia de Oia en Santorini, esto debe ser también una experiencia impagable. Es una pena que tantos cristianos recalcitrantes no reconozcan esta riqueza y diversidad de las Iglesias cristianas y las combatan, viendo como hereje todo lo que no sea suyo.

    Me ha sorprendido también la figura del cantor y el lector, que no existen en nuestro rito o han desaparecido. También la dignidad del diácono y subdiácono como orden propia y no como mero escalafón al sacerdocio. Creo que estas figuras deberían rescatarse y enriquecerse en el rito latino, y vamos, aunque alguno se tire las manos a la cabeza con esto, debería recuperarse también el diaconado femenino.

    • Ana María,
      Yo asistí personalmente a la ordenación sacerdotal de un buen amigo mío. Fue según el rito bizantino melquita y te puedo asegurar – perdón por la expresión -, que “flipé”.
      En internet existen muchos videos de ordenaciones sacerdotales y consagraciones episcopales en todos los ritos y si quieres verlos en el Bizantino, es cosa fácil en la web oficial del Patriarcado de Moscú.

      Y con respecto a las diaconisas, aunque aun no como sacramento, en la práctica se va imponiendo en muchos lugares donde los clérigos brillan por su ausencia. Yo también espero que algún día se instaurase como orden sagrado porque ni siquiera va contra la tradición.

  2. Gracias Toño por este artículo, que a mi modo de ver es necesario conocer para entender el sacerdocio católico. La tradición y el rito respecto a este sacramento ayuda a comprender su evolución en Occidente.
    Las fotos que ilustran el artículo son muy pedagógicas.
    Una pregunta: yo creía que los colores litúrgicos en este rito era sólo de negro con franjas rojas, pero veo que no es así. ¿Hay algo que puedas decirnos sobre los colores litúrgicos en la iglesia ortodoxa?
    Gracias.

    • Humberto,
      Con respecto a los colores litúrgicos en la Liturgia Bizantina, puedo decirte en líneas generales, lo siguiente: Podríamos decir que existen seis grupos básicos:

      Las fiestas que conmemoran a Cristo, los profetas, los apóstoles y los santos jerarcas: Color oro en todos sus matices. Aunque en las fiestas de Pascua, Epifanía, Navidad y Transfiguración se usa el color blanco. En algunos lugares, desde la fiesta de la Ascensión hasta Pentecostés, se usa también el blanco. Asimismo el color de oro es usado en los días que va desde la Navidad hasta la Epifanía.

      Las fiestas en las que se conmemora a la Santísima Virgen María y a las vírgenes en general: Color azul claro o blanco.

      Las fiestas de la Santa Cruz: Color rojo o morado.

      Las fiestas de los santos mártires: Color rojo.

      Las fiestas de los santos monjes, ascetas y locos por Cristo: Color verde. También se usa este color verde el Domingo de Ramos, el día de la Santísima Trinidad y Pentecostés.

      Durante la Cuaresma, los colores son: púrpura, verde oscuro, azul oscuro, rojo oscuro y negro. Este último color se utiliza esencialmente para los días de la Gran Cuaresma. Los domingos y días festivos de este tiempo litúrgico, las vestiduras son de un color oscuro, generalmente el morado, con adornos de color oro o de otro color.

      En general, en los funerales se utiliza el color blanco.

      Existen algunas variantes y excepciones pero para no equivocarme, prefiero dejar aquí la cosa.

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