La dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fachada de la Basílica de Santa María la Mayor, Roma (Italia).

Fachada de la Basílica de Santa María la Mayor, Roma (Italia).

Introducción
La ciudad de Roma es sagrada, los lugares santos dentro de su perímetro se desbordan. Las iglesias conservan dentro de sí las reliquias de numerosos santos y son la estela del paso de otros por la urbe o son el memorial de su martirio. Cuatro son las Basílicas Papales que son la meta para quienes se dirigen en peregrinación a la Ciudad Eterna: San Pedro en el Vaticano, San Pablo, fuera de las murallas que delimitaban el entorno de la misma, la Archibasílica del Salvador que se conoce popularmente como san Juan de Letrán, en las faldas del Monte Celio; y Santa María la Mayor, junto al monte Esquilino. Esta última Basílica completa el cuadro de las llamadas “Basílicas Mayores”, que anteriormente se les denominaba “Patriarcales” y es sobre esta iglesia y las advocaciones marianas que contiene de lo que trata el presente artículo.

La dedicación de un templo
La liturgia católica tiene un rito para consagrar un edificio, en este caso, un templo, para el culto divino. Las ceremonias contempla una riqueza de signos: encender la luz, consagrar el altar con el Santo Crisma y depositar en su ara las reliquias de santos, la unción con este mismo óleo de doce cruces en sus paredes o en sus respectivas columnas que recuerdan al colegio apostólico, la incensación, etc. En la antigüedad esta ceremonia era trascendental para el pueblo cristiano, de modo que la comunidad guardaba en su calendario la fecha en que se había realizado y anualmente conmemoraba esta dedicación. Actualmente, las rúbricas vigentes indican que cada templo debe celebrar este aniversario en su fecha correspondiente y que si esta se desconociese por diversos motivos, ha de celebrarse el 25 de octubre.

La Virgen coronada, de Jacopo Torriti (1296). Ábside de Santa María la Mayor, Roma (Italia).

La Virgen coronada, de Jacopo Torriti (1296). Ábside de Santa María la Mayor, Roma (Italia).

La Basílica de Santa María en Roma no es la primera ni la única, muchas iglesias se construyeron en su honor, sin embargo, es ésta la principal, pues el recuerdo de la Madre de Dios está unida a ella a causa de ser como una extensión de la gruta de Belén donde Cristo nuestro Señor nació de Santa María la Virgen, y porque el título o prerrogativa de Madre de Dios tuvo en este lugar una gran acogida luego del Concilio de Éfeso, que en el año de 431 definió este nombre como un dogma de fe. Por ello, la causa primera y principal de esta fiesta es la dedicación de un templo que es la casa de Dios. Así lo recuerda el actual martirologio Romano: “Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el Monte Esquilino, que el Papa Sixto III ofreció al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Éfeso, en el que la Virgen María fue saludada como Madre de Dios”. Es pues tal la importancia de este templo, que para diferenciarla de otros dedicados a Nuestra Señora, recibió el apelativo de “Mayor”, es decir, principal.

Mensaje
Dentro de los primeros años del cristianismo fueron forjándose los dogmas de esa fe, y su centro y culmen es Cristo el Señor. Estos dogmas se fueron aceptando paulatinamente, hasta terminar de asentarse sólidamente, no sin dificultades y luchas. El principal dogma sobre el Verbo es que tiene la misma sustancia que su Padre y que es Dios como Él. San Atanasio de Alejandría aplicó para ello el término de hipóstasis o naturaleza, este Verbo de Dios también es Hombre, un ser humano con cuerpo y alma. Esta doble naturaleza de Cristo converge en el Logos de Dios y ello se debió a la colaboración de María de Nazareth, en cuyo seno se engendró según la carne o naturaleza humana al mismo e idéntico Hijo, engendrado desde la eternidad en el seno del Padre.

Vista del baldaquino barroco en el altar mayor de la Basílica de Santa María la Mayor, Roma (Italia).

Vista del baldaquino barroco en el altar mayor de la Basílica de Santa María la Mayor, Roma (Italia).

Hubo voces que se inconformaron y las inquietudes continuaban zozobrando al cristianismo. El portador de tales inquietudes fue el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Nestorio, que también se opuso a que María fuera llamada Madre de Dios, puesto que Dios no tiene principio; él proponía que fuera llamada Madre de Cristo, pues era madre solamente de la naturaleza humana del Salvador. Esta teoría atentaba contra la Encarnación del Verbo, pues si la divinidad del mismo hubiera sido infusa luego del nacimiento de Cristo, Dios no hubiera compartido completamente la humanidad con el hombre desde su concepción. Así, en el año 431 se reunió el cuarto Concilio Ecuménico en Éfeso, presidido por San Cirilo de Alejandría, que acordó que en Cristo, concebido y nacido de Santa María, la Virgen, era verdaderamente Dios y Hombre, sin confusión o mezcla de naturalezas, y que es legítimo llamarla a Ella “Theotokos”, pues es engendradora de la humanidad y con ella, del Verbo encarnado.

La basílica
El templo de Santa María fue dedicado hacia el año de 366 durante el pontificado del papa San Liberio, por lo que también se le conoce como Basílica Liberiana. Fue restaurada y dedicada un 5 de agosto “al pueblo de Dios”, como se lee en la cima de su arco triunfal por San Sixto III hacia el año 435. También se le conoce como Santa María de las Nieves, por la leyenda que narra cómo fue construida, o como Santa María ad Praesepre, pues en su cripta se guardan las reliquias del pesebre del Belén, en el que la Virgen Madre acostó a su Hijo, Dios hecho Hombre.

En su interior están sepultadas las reliquias de dos santos muy importantes: San Jerónimo, Padre y Doctor de la Iglesia; y San Pío V, Papa. También tiene sepultura aquí los Papas Clemente VII, Pablo V y Sixto V. Entre las muchas riquezas dignas de mencionar están el mosaico del ábside que representa a Cristo coronando a su Madre, y el bello baldaquino de la confesión del altar mayor. Se dice que el artesonado del techo de esta iglesia fue engalanado con el primer oro que Cristóbal Colón trajo de América a Europa, y que fue donado por los Reyes Católicos. Como no es la finalidad de este artículo la descripción minuciosa de este lugar, queda abierta la posibilidad de que se presente un artículo sobre el particular. El conjunto del edificio ha conocido diversas modificaciones, desde la Edad Media hasta las épocas que van de 1673 hasta 1758, de cuando data la actual fisonomía.

"El sueño del patricio", lienzo de Bartolomé Esteban Murillo. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

“El sueño del patricio”, lienzo de Bartolomé Esteban Murillo. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Nuestra Señora de las Nieves
En el s.XIV se difundió la leyenda de que, hacia el año 352, vivía un noble y acaudalado patricio llamado Juan, que vivía con su esposa sin haber tenido descendencia, por lo que deseaba gastar su hacienda en obras buenas. La noche del 5 de agosto tuvieron un sueño en el que se les indicaba que construyeran un templo dedicado a la Madre de Dios en un terreno del Monte Esquilino, y para que no tuvieran duda, el área del mismo estaría cubierto de nieve. También se les recomendaba que fueran con el Papa, que entonces era san Liberio, para que diera su autorización al proyecto. Grande fue su sorpresa al saber que también el Pontífice había tenido el mismo sueño, y juntos se dirigieron al lugar indicado. Quedaron asombrados al hallar una superficie bien delimitada por nieve en pleno estío. Por ello se atribuye a este Papa la posible edificación del primitivo edificio y, a causa de este nombre, muchas mujeres han sido portadoras del mismo desde su bautismo. Como recuerdo de este episodio, cada año en una solemne ceremonia, de una parte del artesonado de la iglesia se hace caer una lluvia de pétalos blancos.

María, Salus Populi Romani
Cada nación o ciudad tiene un afecto especial por una imagen o advocación de Santa María. Roma no se queda atrás. En esta singular Basílica, dentro de la llamada Capilla Paulina, se guarda un icono que es el imán de los corazones romanos y que representa a la Madre de Dios portando en sus manos a su divino Hijo. Es una pintura de origen bizantino y de discutida cronología, y que la tradición atribuye a San Lucas evangelista como autor.

Humberto

Bibliografía:
– LODI, Enzo, Los Santos en el Calendario Romano: orar con los Santos en la liturgia, Ediciones Paulinas, Madrid, 1993, pp. 271-274.
– COMITÉ PARA EL GRAN JUBILEO DEL AÑO 2000, La Guía Oficial para el Gran Jubileo, Tomo I, Guía artístico – espiritual, Ediciones Palabra, Madrid 1999, pp. 88-101.

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7 pensamientos en “La dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor

  1. Muchas gracias, Humberto, por este artículo sobre la Basílica romana de Santa Maria la Mayor, que he tenido la suerte de poder visitarla en dos ocasiones.
    A tu artículo pocas cosas se pueden añadir. Solo un pequeño apunte: en el sarcófago que está bajo el baldaquino del altar mayor están, además de los restos de San Jerónimo, parte de los restos del apóstol San Matías, los de San Epafra, obispo de Colossi y los de las santas vírgenes Rómula y Redenta..
    Además del cuerpo de San Pío V, en esta Basílica Liberiana se conservan las reliquias de un San Aurelio mártir romano, San Inocensiolo mártir romano y algunas reliquias de los Niños Inocentes de Belén !!! y de Santo Tomás Becket.

  2. He de confesar un tremendo lapasus mi estimado Toño pues tienes toda la razón en cuanto respecta a San Matías pues se me olvidó anotar este dato. Yo quería que me precisaras el dato del altar de la confesión y me has leído el pensamiento. Gracias por referir las noticias sobre el mismo y dar los datos de los demás mártires allí encontrados. Se que de Santo Tomás Becquet había reliquias por allí, más no tenía este dato registrado. Muchas gracias por tu participación siempre tan útil.

  3. Gracias Humerto, verdaderamente esta Basílica es bellisima y hoy que se celebra su fiesta me imagino que estará acondiciona y engalanada de manera especial para tal evento.
    Yo también he tenido la dicha de visitarla en muchas ocasiones, y para mi, es una de las que mas cariño le tengo. No se si sera por su vinculación a España o por todo el conjunto artístico e histórico que alberga en su interior, pero el caso es que es visita obligada para mi cada vez que he viajado a la ciudad eterna.
    En Internet hay vídeos que muestras esta bonita y curiosa tradición de los pétalos blancos, que representan la nevada en pleno mes de Agosto que dio origen a la Basílica. Recomiendo verlos, ya que es una tradición muy antigua y arraigada en Roma.
    Por ultimo, el Papa Francisco tiene mucha vinculación con esta Basílica. Empezando por el segundo día de su pontificado y terminado por el día de la fiesta del Corpus, la ha visitado en muchas ocasiones, sobre todo para visitar a la Virgen Maria; ” salus populi romani” ( La salvación del pueblo romano)

    • Gracias Daniel por tu participación. Me alegro de esas oportunidades que has tenido para conocer Roma, de la que tengo entendido, uno no se puede marchar sin el propósito de volver.
      La relación que hay entre el Papa Francisco y la Madonna, no es sino el reconocimiento que hace como Pastor de Roma a la devoción de su rebaño. El Papa Benedicto también la veneró al comenzar su ministerio y lo mismo hizo San Juan Pablo II en varias ocasiones. Respecto a lo que dices de la procesión de Corpus, hasta donde yo tengo conocimiento, esta siempre se ha realizado desde San Juan de Letrán a Santa María la Mayor por el trayecto recto de dos kilómetros que separa a estas dos basílicas.
      Siempre es un gusto saludarte. Qué Dios te bendiga.

  4. Gracias Tacho por tu intervención. Te podido por favor que compartas la opinión que le doy a David sobre Salus Populi Romani. Creo que en la Compañía no se tiene la relación íntima con ella. El Calendario Propio de la Compañía recuerda a nuestra Señora como Reina de la Compañía. Pero hasta ahí. Los mártires jesuitas que fueron asesinados por Las Canarias llevaban una pintura de la Madre de Dios que le había regalado el Papa precisamente a quien encabezaba la misión, se tiene como muy probable que esta copia era de Salus Populi Romani.
    Saludos.

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