Santos hispanos durante el reinado de los visigodos

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Relicario de San Florencio en la catedral de Sevilla, España.

Relicario de San Florencio en la catedral de Sevilla, España.

Hace tiempo que quería escribir sobre este tema aun a sabiendas de que sobre algunos de ellos, ya lo hemos hecho y muy extensamente, como por ejemplo, sobre los santos hermanos Leandro, Isidoro, Fulgencio y Florentina y San Hermenegildo, pero como existen algunos más, hablemos hoy, aunque sea brevemente, sobre ellos.

San Florencio, confesor
El fundamento del culto tributado a este santo, no es otro que la aparición de una lápida sepulcral y algunos restos humanos cuando, a principios del siglo XV, se estaban colocando los cimientos de parte de la catedral hispalense. La lápida decía: “Requievit in pace Florentius, vir sanctus, die VII Kalendas Martias. Vixit annis LIII et depositus est die III Idus Martias era DXXIII” (Florencio descansó en paz el día 23 de febrero, a la edad de cincuenta y tres años y fue sepultado el 15 de marzo del 485). La anotación “vir sanctus” que ponía la lápida, se tomó en sentido canónico, cuando bien es verdad que en los primeros siglos del cristianismo, este apelativo se le daba a cualquier cristiano que viviera como tal. Sus restos fueron trasladados inmediatamente a la Catedral y se empezó a darle culto que quedó confirmado cuando Baronio lo introdujo en el Martirologio Romano el día 23 de febrero: “En Sevilla de España, san Florencio confesor”. Su fiesta fue aprobada finalmente por el Papa León XIII en el año 1895. Algunos hagiógrafos le dan la categoría de mártir, aunque sin causa justificada, ya que en aquella época, en Hispania no había persecución alguna.

Algunos autores sugieren que el tiempo transcurrido entre su muerte (23 de febrero) y su entierro (15 de marzo) tal y como lo dice la lápida, era un indicio de que fue objeto de culto por parte de quienes lo tuvieron tanto tiempo sin enterrar, pero esa interpretación, como poco, es discutible, aunque hay que recordar que no es el único caso en el que la inscripción de una lápida sepulcral, se convierte en un motivo de canonización. Según la leyenda pertenecía a una noble familia goda, defensora de la fe ortodoxa contra los arrianos y famoso por sus milagros.

Escultura de San Laureano en el retablo de su capilla en la catedral de Sevilla, España.

Escultura de San Laureano en el retablo de su capilla en la catedral de Sevilla, España.

San Laureano, obispo mártir de Sevilla
Se sabe que en plena polémica arriana, un cristiano de nombre Laureano fue decapitado por orden del rey Totila en Bourges (las Galias), aunque otros manifiestan que el martirio fue en Berry, también en las Galias. Pero eso es una cosa y otra distinta es que fuera obispo y además de Sevilla.

Es verdad que existe una “passio” no muy creíble, que dice que nació en Panonia, de padres paganos y que ordenado sacerdote en Milán con solo veinte años de edad, se dedicó a combatir el arrianismo, siendo obispo de Sevilla durante diecisiete años. Después del martirio, se habría levantado y con su cabeza en la mano manifestó su deseo de que fuera trasladada a Sevilla y que su cuerpo fuera abandonado en una gruta, de la que posteriormente fue exhumado y trasladado a su santuario en Vatán, erigido en el año 1012.

Ahí lo dejo, pero la verdad es que a ciencia cierta, solo pueden afirmarse algunas pocas cuestiones: En el año 1248, después de ser reconquistada, en la ciudad de Sevilla se inició el culto al santo y prueba de ello es que en el siglo XV, cuando se inició la reconstrucción de la catedral hispalense, la primera capilla reconstruida le fue dedicada al mismo. Asimismo, en las Actas Capitulares del Cabildo Catedral, se dice que la reliquia de su cráneo era venerada en aquel tiempo dentro de la misma, veneración que continuó en los siglos posteriores. Es cierto que no existe ningún documento antiguo que nos indique la existencia de un Laureano entre los obispos de Sevilla, pero este dato no puede darse por definitivo ya que no se conserva ninguna lista completa de dichos obispos sevillanos, luego aunque el dato es contrario a la adjudicación del episcopado hispalense al santo, no es definitivo.

Como he dicho antes, las “Actas” presentan algunas dificultades históricas, disculpadas por unos, como el padre mercedario Tello, pero rebatidas por otros, como el padre Flores. Sin embargo, el cardenal Baronio, que tenía una manga muy ancha para incluir nombres en el Martirologio Romano, no se comportaba de la misma manera cuando la leyenda procedía de España y sin embargo, en el Martirologio Romano, el 4 de julio dice: “En el territorio de Bourges, San Laureano obispo de Sevilla y mártir, cuya cabeza fue trasladada a Sevilla”. La mención a este Laureano se encuentra en los tres principales ejemplares del Martirologio Jeronimiano: en el más antiguo, el “Epternacensis” (que es de la primera mitad del siglo VIII); en el segundo, el “Wissemburgensis” (del 772) y en el tercero, el “Bernensis” (de finales del mismo siglo). En el primero simplemente se le anota como “Natalis sancti Lauriani martiri”; en el segundo se añade “Beturiae civitate”, o sea, Bourges y en el tercero, se precisa más la localidad: “vico Vistinno” o sea, Vatan y se anota que su cabeza fue trasladada a Sevilla.

Relicario del cráneo de San Laureano en la Catedral de Sevilla, España.

Relicario del cráneo de San Laureano en la Catedral de Sevilla, España.

Podríamos dar por bueno, por verosímil, que un clérigo ortodoxo deseoso de combatir el arrianismo, se vino a la Hispania visigoda en el siglo VI cuando el propio reino protegía a los arrianos, llegando hasta Sevilla donde fue elegido obispo y tras varios años de combatir infructuosamente esta herejía, abandonó la ciudad y marchó a las Galias – donde también había arrianos -, encontrando allí la muerte por defender la fe. Esta argumentación es verosímil y sirvió de base a la archidiócesis hispalense para conseguir la aprobación de su culto.

Santos Pablo y Ambrosio, eremitas
Dice la tradición que estos dos santos, de origen africano, huyendo de la invasión de los vándalos, pasaron a la península Ibérica y se asentaron como ermitaños en las proximidades de Vejer (Cádiz). Como son considerados eremitas de San Agustín, en la “Crónica espiritual agustiniana” del padre Portillo se relatan sus vidas, apelando a una lápida encontrada en Santiago de Barbate, que decía “Paulo, siervo de Dios”. Los restos encontrados bajo la lápida recibieron pronta veneración, autorizada por el propio obispo de Cádiz. También dice la tradición que la ermita de San Ambrosio estaba dedicada a un ermitaño que viniendo desde África, allí se retiró.

San Gregorio de Osset
Este es otro caso de un santo ligado al título de una lápida, que fue localizada en la localidad sevillana de Alcalá del Río. La inscripción dice así: “A XPO + in hoc tumulo iacet famulus Dei Gregorius, qui vixit annos PL MIN LXX, recevit in pace D. II. Nonas febr. Era D. LXXXII”. Repito lo dicho anteriormente: no supone la existencia de un difunto santo, sino de un cristiano fiel a su fe. Esta lápida se conserva detrás del retablo del altar mayor de la parroquia de la localidad, que fue construida por los Reyes Católicos, con la intención de honrarlo pues era famoso por sus milagros. Según la transcripción de la lápida, vivió cerca de setenta años. Las reliquias se veneran en la parroquia de Alcalá del Río.

Se le atribuye el apelativo de Osset (osetano), porque antiguamente se creía que la actual Alcalá del Río era la antigua ciudad de Osset. Hoy se sabe que era Ilipa Magna. El beato Diego José de Cádiz compuso una biografía suya, que aunque no tiene ningún fundamento histórico, fue incluida en las lecturas del Oficio de Maitines, aunque su nombre no ha sido incluido en el Martirologio Romano; sin embargo, Tamayo de Salazar si lo incluye en su “Martyrologium Hispanum”.

Escultura de San Gregorio de Osset en la parroquia de Alcalá del Río (Sevilla).

Escultura de San Gregorio de Osset en la parroquia de Alcalá del Río (Sevilla).

San Pedro andaluz, eremita
El Martirologio Romano dice el 11 de marzo: “En Babuco de los Hérnicos, san Pedro confesor, insigne por la gloria de sus milagros”. Los bolandistas han sido quienes han determinado que se trata de un hispano, concretamente un andaluz, ya que sus “Actas” dicen que procedía de una provincia regada por el río Guadalquivir, que se había convertido en soldado marchando a Italia donde llevó vida eremítica y donde fue muy famoso por el don de milagros. En las “Actas” solo se dice que vivió en la Edad Media.

Santa Benedicta virgen
Fue San Valerio abad en el Bierzo, quién cuando escribió la “Vita Sancti Fructuosi” habló de ella. En esta “Vita” dice que cuando San Fructuoso peregrinó a la región Bética, llegó hasta Cádiz, donde se estableció en un monasterio con algunos monjes. Pero un día, llamó a las puertas del monasterio una mujer llamada Benedicta, que huía de su casa porque sus padres la habían prometido en matrimonio y ella quería preservar su virginidad entregándose a Dios. Aunque no entró en el monasterio, Fructuoso la protegió construyendo un monasterio femenino donde ingresaron otras jóvenes andaluzas.

 Reliquias de San Gregorio de Osset en la parroquia de Alcalá del Río (Sevilla).

Reliquias de San Gregorio de Osset en la parroquia de Alcalá del Río (Sevilla).

El prometido de Benedicta reclamó ante un juez sus derechos, pero el juez concedió a la doncella el derecho a vivir como religiosa, ordenando que el prometido se buscase otra esposa. De esta forma, Benedicta permaneció en el monasterio donde murió a mediados del siglo VII, probablemente en el año 650, año en el que Fructuoso ya había vuelto a León y había sido nombrado obispo de Dumio. Aunque Benedicta no es mencionada en el Martirologio Romano, su fiesta se celebraba el 29 de junio.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– REPETTO BETES, J.L., “Andalucía, tierra de santos”, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, Jerez de la Frontera, 1982.
– TAMAYO SALAZAR, J., “Anamnesis sive Commemorationis sanctórum hispanorum…”, Lyon, 1658.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum” (varios tomos), Città Nuova Editrice, Roma.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

7 pensamientos en “Santos hispanos durante el reinado de los visigodos

  1. Hola a todos, después de casi 2 años de no estar comentando en vuestro blog, regreso nuevamente y con ánimos de seguir colaborando, espero la Administración del Blog me tome en consideración nuevamente, un abrazo a todos…

    Ahora, me ha llamado mucho la atención de que la grande Hispania, España, la Madre Patria, tenga una variedad de santos que yo nunca me imaginé tuviera, salvo quizá los de mayor devoción que los españoles dejaron en las tierras de América, hoy el trabajo de Don Antonio Barrero me vuelve a sorprender con esta galería de santos que a pesar del tiempo aún siguen en la vigencia de muchas parroquias, templos y catedrales.

    Un saludos a todos… gracias!!!

    • Estimado hermano Ángel, sé bienvenido de nuevo a nuestro espacio. Sin embargo, las cuestiones referentes a la colaboración con el blog no pueden tratarse aquí. Por favor, escribe al correo del blog con tu propuesta. Cordiales saludos.

      • Mi querido amigo, Paz y Bien.
        ¡Qué alegría saber de ti y de tu disposición a seguir colaborando con el blog después de haber terminado tu año de noviciado!
        Como bien te dicen desde el Equipo de redacción, ponte en contacto con el blog a fin de enviar tus artículos para que sean publicados.
        Un fuerte abrazo.

  2. Coincido en que, en los casos de San Florencio y San Gregorio de Osset, no tenemos más que una lápida que sustenta un culto bastante infundado, pues es muy típico que en las lápidas funerarias se elogien las virtudes del difunto, aun cuando en su vida terrenal fuese todo lo contrario. Visto así, da un poco de risa. Y ahora pensemos en la cantidad de cuerpos santos de las catacumbas que simplemente fueron cristianos de a pie que enterraron allí, y no mártires. Cuando no da risa, da pena.

    • Ana Maria,
      Tu sabes que a nivel local existe infinidad de santos venerados por los mismos criterios y en las mismas condiciones. Su culto no ha quedado abolido, aunque si solo reducido a nivel local. ¿De cuantos de ellos hemos escrito ya? y como tu bien dices, ¿cuantos cuerpos santos venerados como mártires no son de simples cristianos sepultados en las catacumbas? Bien es verdad que el hecho de no ser mártir no implica no ser santo, pero solo al que es mártir debe dársele culto como tal.

  3. Gracias Toño por presentarnos este artículo sobre estos Santos. En lo particular me llamo la atención la información de San Laureano de quien ya te había pedido información.
    Las fotos de las imágenes tienen un 10 y las de las reliquias son muy interesantes.
    Saludos.

    • Pues fíjate que las de San Gregorio de Osset acabo de conseguirlas y eso que solo vivo a poco más de cien kilómetros del lugar donde se encuentran.

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