Santos José de Arimatea y Nicodemo, discípulos del Señor

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen procesional de San Nicodemo venerada en la ciudad de Marikina (Filipinas).

Imagen procesional de San Nicodemo venerada en la ciudad de Marikina (Filipinas).

Introducción
Jesucristo, al predicar el Evangelio se hizo un nutrido grupo de seguidores. Además del Colegio Apostólico, podemos recordar al grupo de los 72 discípulos, al conjunto de mujeres que le servían, y sin duda tuvo muchos simpatizantes y amigos fuera de estos círculos, como lo fueron San José de Arimatea y San Nicodemo, ambos miembros activos del Sanedrín que juzgó y condenó a muerte al Redentor, acción que ambos jamás apoyaron y tampoco aprobaron. El mensaje del evangelio dio frutos de vida eterna en sus corazones y ahora, son un ejemplo a seguir, pues esa es la principal función de un santo en la Iglesia.

San Nicodemo
El Capítulo 3 del Evangelio de Juan nos habla de este santo por primera vez. El detalle más interesante luego el bello diálogo que hace Jesús con él, es que va a buscarlo de noche para platicar con él, buscando la protección de la oscuridad para pasar desapercibido y no ser identificado.

Nicodemo sabe que Jesús tiene un mensaje trascendente y una misión precisa. Como maestro de la Ley, seguramente ha repasado los escritos del Pentateuco y de los Profetas y entrevé que Jesús es el Mesías. Pero no está seguro y quiere estarlo. Por eso cuando está frente a Él, le dice: “Maestro, sabemos que vienes de parte de Dios, porque nadie puede realizar los signos que tú haces Si Dios no está con el” (Jn. 3,1). No es el caso repetir toda la escena y el diálogo en este momento, sin embargo, es preciso reconocer que este episodio da origen a una bella catequesis sobre el bautismo, cuya utilidad sigue siendo actual para administrar el primero de los sacramentos. El conocimiento de Nicodemo sobre Cristo fue creciendo seguramente y tuvo la oportunidad de defenderlo cuando se opone a que se aprenda a Jesús “¿Acaso nuestra ley juzga a un hombre sin haberle oído y sin saber lo que hace?”. (Jn. 7, 51).

Tumba de los santos Nicodemo, Abibo y Gamaliel en la catedral de Pisa, Italia.

Tumba de los santos Nicodemo, Abibo y Gamaliel en la catedral de Pisa, Italia.

La Fe de Nicodemo fue creciendo con el paso del tiempo, al grado de que cuando Cristo ha muerto en la cruz y es abandonado por todos, da la cara por su amigo. Ya no es a escondidas sino a plena luz, sin miedo, sin resquemor. En compañía de San José de Arimatea, se encarga de desclavar el Sagrado Cuerpo de Cristo de la Cruz y darle sepultura. De su cuenta corrió también aportar las resinas y esencias para embalsamarlo.

Los rastros de Nicodemo se pierden en la historia. Se refiere que hacia el año 451, cuando se descubrieron las reliquias de San Esteban Protomártir, también se encontraron las de San Gamaliel, San Abibo y las de nuestro Santo. Alguna tradición lo hace autor del Evangelio de Nicodemo, que es la refundición de otros dos apócrifos: Actas de Pilato y descenso de Cristo a los Infiernos. Sus reliquias tuvieron un altar en la Catedral de Parma, actualmente se hallan en la Catedral de Pisa.

San José de Arimatea
Los datos biográficos entresacados del Evangelio son realmente pocos. Podemos afirmar que es oriundo de Arimatea, ciudad de Judea, es un hombre justo que esperaba el reino de Dios e integrante del Sanedrín. Por lo que se deduce, tenía cierta relación con Pilato, si no, no se hubiera presentado con tanta confianza a reclamar el cuerpo del Maestro. Seguramente tenia desahogo económico, porque regaló el Sepulcro nuevo para sepultar al Señor en él. Es imposible no aceptar que también él conocía a Cristo, pues solamente un verdadero amigo, no se avergüenza de él. Aunque los Evangelios solo narran el episodio de su protagonismo de desclavar de la cruz al Señor y darle sepultura, podemos tener certeza de que la experiencia de Cristo en la vida de esta sanedrita fue intensa, para poder aceptarlo en su corazón.

Imagen de San José de Arimatea con el cuerpo de Cristo. Hermandad de Santa Marta, Sevilla (España).

Imagen de San José de Arimatea con el cuerpo de Cristo. Hermandad de Santa Marta, Sevilla (España).

Fuera de los Evangelios no se conoce más sobre su vida y su destino; los Apócrifos del Pseudo-evangelio de Pedro, las Actas de Pilato y un extraño documento del S. IV llamado La Venganza del Redentor lo envuelven en fantasticas leyendas. Posteriormente las redacciones caballerescas y la leyenda del Santo Grial, que era una copa donde José de Arimatea había depositado la Sangre de Jesús al lavar su cuerpo antes de sepultarlo, lo hacen protagonizar unas aventuras novelescas.

Baste reconocer en este hombre al discípulo por el que el cuerpo del Señor, no paró en una fosa común como se hacía con los ajusticiados y que por su intervención, la tumba que hoy esta vacía y sigue hablando de la Resurrección, fue una aportación suya a toda la cristiandad.

Culto
A estos dos santos es frecuente verlos representados en la escena del descendimiento de la Cruz y la sepultura de Cristo, los pasos de Semana Santa en España son una rica demostración de ello. La veneración de ambos en los calendarios se remonta hasta el s.X por lo menos. Con la actualización del Martirogio Romano en el año 2000, la memoria de ambos santos ha sido unida. En efecto, anteriormente se recordaba a San Nicodemo el 3 de agosto en el aniversario del descubrimiento de sus reliquias y a San José de Arimatea el 17 de marzo. Actualmente la fecha asignada para su celebración es el 31 de agosto.

Presunta tumba de San José de Arimatea en Glansbury, Reino Unido.

Presunta tumba de San José de Arimatea en Glansbury, Reino Unido.

Oración
Oh Dios, que en tu infinita bondad elegiste a los Santos José de Arimatea y Nicodemo para sepultar en un sepulcro nuevo el cuerpo de tu amado Hijo descendido de la Cruz, haz que nosotros, hechos semejantes y sepultados junto con tu mismo Hijo en la muerte, resucitemos con él a la vida que no tiene fin. El, que vive…

Humberto

Bibliografía
– VV.AA, Año Cristiano VIII, agosto, Editorial BAC, Madrid 2005 pp. 1150-1158.

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9 pensamientos en “Santos José de Arimatea y Nicodemo, discípulos del Señor

  1. A lo largo de la Historia, a la cristiandad le ha gustado vilipendiar y perseguir al pueblo judío culpándolo de la muerte de Cristo, por cuya sangre vertida se ha cometido un auténtico genocidio. El antisemitismo parece no tener en cuenta que no sólo Jesús, la Virgen y los apóstoles eran judíos, sino también la totalidad de los santos y profetas de la Biblia, San Pablo incluido, y un claro ejemplo a añadir son los dos Santos de hoy. No estaría de más meditarlo para quienes gustan de meter a todos los judíos en el mismo saco, incluso hoy en día, cuando hay actitudes que son proclives a hacer blanco a todo el pueblo de Israel de las atrocidades que el Estado de Israel está cometiendo contra el pueblo oprimido de Palestina; genocidio del siglo XXI injustificable y abominable en un Estado que debiera mostrar alguna empatía por quienes ahora experimentan el dolor que en un tiempo sus antepasados sufrieron en sus carnes.

    • Unagolondrina no hace verano pero un mal ejemplo te estigmatiza. El pueblo judío en su totalidad no será responsable de los crímenes que cometen con los palestinos, pero en su conjunto si tiene una responsabilidad ante la historia y la humanidad sobre estos ataques que viene haciendo. Desconozco si hay voces que se levanten contra el sistema o que por lo menos expresen un sentido humanitario. En esta perspectiva hay pecados sociales que son imputables a individuos o colectividades. A mi me preocupa el silencio y tolerancia de Occidente ante estos hechos. El que calla, otorga y ese mutismo e indiferencia puede convertirse, sino es que ya lo es, en complucidad.
      Cristo era judío y los primeros santos liberan también. Pero el mensaje del Evangelio ha liberado distancias y estamentos para construir el Reino de Dios, donde no hay diferencia de clase social, sexo, edad o nacionalidad.
      Saludos.

      • Me sorprende tu opinión, pues no es ético ni moral responsabilizar ante la historia y la humanidad a un pueblo entero de los errores de algunos de sus compatriotas. Cargar a los judíos de la diáspora actual con los crímenes del Estado de Israel es tan ilógico como cargar a todos los judíos con la muerte de Cristo o a todos los españoles con algunas atrocidades cometidas en el Nuevo Mundo en tiempos de la conquista; a los alemanes de hoy por los crímenes nazis o a la Iglesia actual por los abusos de la Inquisición. No está de más condenarlos oficialmente, pero, ¿responsabilizarlos? En lo único que concuerdo es en la inadmisible pasividad de Naciones Unidas y las demás potencias ante el sufrimiento del pueblo palestino.

  2. Gracias Humberto,
    Efectivamente, los cristianos le debemos muchos a estos dos amigos de Jesús. Son Santos imprencindibles en la Pasión.
    San Nicodemo y San José de Arimatea, a pesar de no ser apóstoles, siguieron al maestro hasta las ultimas consecuencias, sin negarlo y sin avergonzarse de Él, cuando ya todos lo veían vilipendiado y muerto.
    Con respecto a las leyendas novelescas que se han formado entorno a San José de Arimatea, con todos mis respectos, son lo que su propio nombre indica; novelas!. Muchas gente a llegado a creer estas leyendas como verdaderas, y yo sinceramente creo que es por el “bombo” que le hemos dado nosotros mismos, los cristianos.
    Por ultimo, ¿ como es que ambas tumbas hayan llegado a sitios tan distantes de los lugares donde vivieron y murieron?

    • El verdadero amigo se conoce en la cárcel y en la cama, dice el refrán. Estos dos hombres son el ejemplo de la veracidad de este dicho.
      Sobre cómo sus reliquias gan llegado a nuestros días y a estos lugares, pues primero te digo que de ser legítimas, ha de haber sucedido tras descubrimientos, traslados y hurtos. El el caso de San Jise de Arimatea, la leyenda afirma que evangelizó Inglaterra. No se sí esta sea sólo la tumba o haya restos dentro de ella, pues en tiempos de Entique VIII se destruyeron muchísimas reliquias.
      Saludos.

  3. Gracias, Humberto, por este artículo sobre los discípulos José de Arimatea y Nicodemo, hombres sabios, prudentes y precabidos pero que supieron anteponer su fe en el Maestro a sus intereses personales como miembros del Sanedrín.
    Por estos lares, son muy populares porque personifican dos importantes actos en la Pasión de Cristo: descendimiento de la cruz y sepultura. En pueblos, como el andaluz, en el que la Semana Santa marca un hito en el calendario, estas figuras evangélicas son de sobras conocidas.
    Otra cosa es el devenir de sus vidas después de la constitución de la Iglesia. Qué hicieron y donde lo hicieron entra de lleno en el terreno de la leyenda, aunque lo más probable es que se convirtieran en anunciadores de la Buena Noticia.
    Sobre el tema de las tumbas, mejor será que me calle.

  4. Gracias Toño por tu comentario. Yo creo que quien conoce a Cristo y ha tenido una experiencia personal con él no tendrá miedo de que lo señalen por ser su discípulo o amigo. Estos santos nos enseñan como ser solidarios con el amigo en desgracia y no darle nunca la espalda.
    Saludos.

  5. Gracias por este artículo don Humberto, como habla de las leyendas en especial de San José de Arimatea eh escuchado que algunos hasta llegan a decir que era tío de Jesucristo y que de niño lo llevaba a Inglaterra!!, pero bueno leyendas son, por otro lado hay que decir que a San José de Arimatea se le considera patrón de las funerarias y sepultureros, y de todos los que trabajan en este rubro debido al servicio que presto a Cristo, también no se si en Guadalajara se rezará pero supongo que sí, aquí en Tabasco en el sudario de las ánimas se menciona a estos dos santos varones, “Señor Dios que nos dejaste la señal de la pasión en la sábana santa en la cual fue envuelto tu cuerpo santísimo cuando por José y Nicodemo fuiste bajado de la cruz, concédenos Señor oh piadosísimo Señor, que por tu muerte y sepultura santa y los dolores y angustías de tu Santa Madre María sean llevadas todas las almas a la gloria de la resurrección”.

  6. André: opino que de los santos cuyas vidas sin escasas en noticias, las leyendas los hacen presos de sus veleidades. Sin embargo, pienso como historiador que en el fondo yace algo de autenticidad. Pero como no se pude comprobar o desenredar la madeja, a veces es mejor dejarlo así y conformarse con los poquísimos datos que existen. Desconocía esta leyenda que refieres sobre el parentesco de San José de Arimatea con Cristo y sus andanzas de viajeros, pero es posible esta noticia gracias al tremendo ingenio del hombre.
    El patronazgo de San José de Arimatea sobre los servicio funerarios bien merecido lo tiene. ¡Ojalá que sus protegidos lo imitarán en su caridad porque creo que ahora sale más caro morirse que vivir con los precios que ofertan!
    Y si, si conozco la oración del sudario que refieres, creo que es muy universal. En lo particular la considero muy adecuada para rezaste en velorios y novenarios. Habría que preguntarles a nuestros hermanos de España si la conocen por allá.

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