Beato Bartolomé Gutiérrez y compañeros mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del Beato Bartolomé en el Santuario de San José de Gracia, Guadalajara (México).

Imagen del Beato Bartolomé en el Santuario de San José de Gracia, Guadalajara (México).

Introducción
Además de San Felipe de Jesús y los Santos Mártires Mexicanos, el santoral de México nos ofrece en sus historias la vida de unos beatos oriundos de este país que dieron testimonio de Cristo en el Japón durante la época del Virreinato. Se trata de los Beatos Bartolomé Díaz Laurel, Pedro de Zúñiga y Luis Flores y del insigne misionero Bartolomé Gutiérrez, de quien trata este artículo. Éste bienaventurado encabeza otro grupo de mártires de los cuales se refieren unas breves noticias.

Beato Bartolomé Gutiérrez Rodríguez
Nació en la ciudad de México el 4 de septiembre de 1580, hijo de Alonso Gutiérrez y Ana Rodríguez. Fue bautizado en la parroquia de Sagrario Metropolitano. Con 16 años ingresa a la orden agustina; hizo sus estudios en el convento de Yuriria, Michoacán, profesando el 1 de junio de 1597. Ordenado sacerdote, fue trasladado a Puebla al convento de San Agustín. Por estas fechas ya tenía deseos de ser misionero y mártir, sus hermanos de religión se burlaban de él porque era muy gordo y no podría soportar las fatigas del misionero. Pero el respondía con jocosidad: “Tanto mejor, así habrá más reliquias que repartir cuando muera mártir, porque algún día iré a Filipinas y de allí a Japón donde moriré por la Fe de Cristo”. Sus palabras resultaron proféticas.

El 22 de febrero de 1606 se embarcó en Acapulco y llego a Filipinas el 1 de mayo siguiente. Allí, los superiores al ver sus cualidades, lo nombraron maestro de novicios, desempeñando este cargo durante un sexenio. Tenía una gran facilidad para los idiomas, era un buen latinista y aprendió pronto el japonés a pesar de las dificultades de esta lengua. En 1612 se embarca a Japón y en 1613 es nombrado prior del convento de Usuki; como dominaba bien el idioma japonés, se entregó de lleno a la evangelización, teniendo pronto a su cargo una gran comunidad de fieles. En 1614 hubo un decreto de expulsión para los religiosos y en noviembre de este año el Beato Bartolomé fue capturado y expulsado de Japón, volviendo a Filipinas, donde nuevamente fue maestro de novicios. En Japón la persecución recrudeció a raíz del martirio del Beato Fernando de San José Ayala, OSA y las demandas de refuerzos llegaban a Manila porque los fieles ocupaban pastores. Algunas crónicas precisan que se pedía la vuelta del Padre Bartolomé Gutiérrez porque este había dejado un buen recuerdo. Así, el provincial designó que volviera a Japón acompañado del Beato Pedro de Zúñiga, regresando ambos a tierra de misión el 12 de agosto de 1618.

Martirio del Beato Bartolomé Gutiérrez.

Martirio del Beato Bartolomé Gutiérrez.

Ejerció un ministerio ejemplar entre sus fieles, estimulando por su fervor, sosteniendo a los débiles en la fe, predicando y administrando los sacramentos a escondidas. Venció innumerables peligros para llevar a Cristo a los creyentes y para no ser detenido, vivía en los campos y bosque; vivió pobremente, padeció las inclemencias del clima y también el hambre. A esto él añadió ayunos, vigilias y tales maceraciones, que aquel joven robusto de 25 años, se convirtió en un hombre enjuto y seco que no parecía tener más que huesos y piel.

De él se platica que Dios lo protegió de manera milagrosa cuando se escondía. En una ocasión escapó de sus perseguidores gracias a que una araña tejió su telaraña en un rincón de la casa donde se escondía. Otra vez salió al encuentro de sus captores tocando un instrumento musical sin ser notado por ello. También sucedió que una buena mujer lo escondió en su casa, llegaron los guardias y le preguntaron por él, entonces ella sufrió un ataque de nervios y se reía mucho, pensaron los oficiales que quería congraciarse con ellos mientras les señalaba que adentro y lo tomaron a burla y se marcharon sin revisar. Así fue que desarrolló su apostolado hasta 1629, en que llego a Nagasaki como gobernador un hombre llamado Tacanga. Este fue un cruel perseguidor y redobló las pesquisas y castigos. También respiraba mucho odio contra el Beato Bartolomé y los agustinos porque en el reino de Bungo habían fundado el primer convento y para acabar de componerla, el religioso había convertido al cristianismo a varios familiares suyos.

Víctima de una traición, el Beato Bartolomé fue sorprendido y arrestado el 10 de noviembre de 1629, junto con el catequista y ahora Beato Juan Shozaburo y otros tres auxiliares con los que fue enviado a la cárcel de Nagasaki, allí se reunieron pronto con él los religiosos agustinos Francisco de Jesús Terrero y Vicente de San Antonio Carvalho. Desde 1618 él había sido el sostén y promotor de la comunidad cristiana local, ahora ya detenido, el Tirano Tacanga se alegró porque iba a escarmentarlo para infundir miedo en el reino. Luego fue trasladado a la cárcel de Omuro, por considerarse que era un lugar más cruel.

Estampa devocional del Beato Bartolomé Gutiérrez.

Estampa devocional del Beato Bartolomé Gutiérrez.

En su traslado fue notoria su tranquilidad y resignación así como la alegría con que cantaba himnos a Dios en acción de gracias. Aquí languideció durante dos años. En 1630 tuvo la oportunidad de escribir al provincial: “por estar al presente por horas y momentos esperando la muerte” dando noticias no menos interesantes sobre sus compañeros y circunstancias de su prisión. En 1631 vuelve a Nagasaki en compañía de sus hermanos de hábito Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio así como el Jesuita Antonio Ixda, encontrado en la prisión al hermano franciscano Gabriel de la Magdalena. Los hicieron sufrir la tortura del agua sulfurosa en el Monte Unge, fueron llevados al lago de Arima, de aguas hirvientes, con las que eran bañadas sus carnes hasta escaldarlos y desollarlos creyendo que así renegarían de la fe. Esta dolorosísima prueba, de la que muchos salían apostatando, fue ganada por los mártires. Los suplicios fueron verdaderamente espantosos y se prolongaron por un mes, repitiéndose el castigo por lo menos dos veces al día, lo que tuvieron que padecer, todo el cuerpo hecho una llaga, no es fácil de imaginar.

Al ver que no se lograba ningún retroceso, fueron devueltos a Nagasaki, donde se les condenó a morir en la hoguera. Todavía la víspera, Tacanga les ofreció la libertad si apostataban, pero permanecieron firmes en la fe. La sentencia se llevó a cabo el 3 de septiembre de 1632. Al llegar al lugar del suplicio, entonaron, como era la costumbre entre quienes eran sacrificados, el salmo 116 “Laudate Dominum omnes gentes”, luego los ataron con lazos muy frágiles, para que se pudieran romper si decidían renegar. La leña era verde y llena de lodo para que ardiera con dificultad. Al ser encendido el fuego, el Beato Vicente Carvalho sacó su crucifijo y levantándolo en alto exclamo “¡Adelante valerosos soldados de Jesucristo! ¡Viva nuestra fe y por ella valerosamente muramos!”.

El Beato Bartolomé Gutiérrez dejo varios escritos. Explicación de la doctrina cristiana la Relación del suceso de la prisión y dichoso fin de los bienaventurados mártires Pedro de Zúñiga y Luis Flores y la Relación del martirio que padecieron otros religiosos en el Japón en el mes de septiembre de 1622. Este grupo de misioneros cierra el elenco de os mártires encabezados por el Beato Alfonso de Navarrete.

Imagen del Beato Vicente Carvalho.

Imagen del Beato Vicente Carvalho.

A continuación se refiere una breve semblanza de los beatos martirizados junto Beato Bartolomé Gutiérrez.

Beato Vicente de San Antonio Simoes de Carvalho
Nació en 1590 en Albufeiora, Portugal, siendo sus padres Antonio Simoes y Catalina Pereiro, quienes le dieron una buena educación. Ingresó con los agustinos en el convento de Santa María de Gracia, donde profesó y fue ordenado sacerdote. En 1621 estuvo en México, en 1622 en Filipinas y en 1623 en Japón; por casi seis años se consagró al ministerio en secreto y logró mucho fruto, burlando, también la vigilancia de los espías hasta que finalmente fue capturado.

Beato Francisco de Jesús Terrero Pérez
Nació en 1590 en Villa Mediana, Palencia, siendo hijo de Pedro Terrero y María Pérez, ambos de ascendencia noble y familias ricas. A los 8 años quedó huérfano y fue educado por dos tíos suyos que eran sacerdotes; con 16 años ingresa a la orden de San Agustín en Valladolid, luego de profesar en esa orden, hizo estudios sacerdotales recibiendo por fin el presbiterado. En 1621 estuvo en México, luego se trasladó a filipinas y por ultimo a Japón, donde fue vicario Provincial. Estudió el japonés para poder transmitir el Evangelio, su apostolado lo hacía de noche y con muchos peligros, tuvo que vivir en una cueva para no ser descubierto. Las crónicas dicen que bautizó cerca de 7000 fieles.

Beato Antonio Ixhida Kyutaku S.J.
Nació en el año de 1570 en Ximabaro, reino de Arima. Con 19 años ingreso a la Compañía de Jesús, donde profesó y fue ordenado; como conocía de fondo las religiones paganas y tenía buena elocuencia, su ministerio se valió de esto para tener mucho provecho. Desafiaba los peligros para llevar el consuelo a los cristianos encarcelados, burlando la vigilancia de los soldados.

Beato Jerónimo de la Cruz Jo ó de Torres
Nació en Nagasaki, de joven estudió con los padres franciscanos que lo enviaron a Filipinas para continuar sus estudios; una profeso fue ordenado sacerdote y su ministerio lo hacía entre sus compatriotas exiliados con abundancia de buenos resultados. Entonces cambio su apellido Jo por el español de Torres. El Beato amaba mucho a su patria y oraba a Dios suplicándole el fin de las persecuciones. En 1628 volvió a Japón para ayudar con su ministerio a sus hermanos perseguidos. Breve fue su trabajo, pues fue apresado en 1629.

Detalle de la imagen del Beato Gabriel de la Magdalena en Sonseca, Toledo (España).

Detalle de la imagen del Beato Gabriel de la Magdalena en Sonseca, Toledo (España).

Beato Gabriel de la Magdalena Tarazona Rodríguez
Nació en Sonseca, Toledo en octubre de 1567, hijo de Pedro Tarazona e Isabel Rodríguez. Recibió el bautismo el 22 de octubre del mismo año y la confirmación el 16 de junio de 1571. Estudio y ejerció la medicina y a los 30 años ingresó como hermano lego en la orden Franciscana, en la rama alcantarina. Su ardiente amor a Cristo y la salvación de las almas le hicieron ir a Japón, a donde llegó en 1606. Estuvo en Osaka, donde se dedicó a curar almas y cuerpos. En 1613 se desató una persecución, muchos religiosos fueron expulsados pero él logró esconderse en Nagasaki; su fama era tal que se decía que por sus conocimientos de medicina, podría ser médico del propio emperador.

Tuvo fama de tener gran religiosidad, de hacer curaciones milagrosas, de levitar mientras oraba y tener el don de la bilocación. En 1630 fue apresado y llevado a la cárcel de Omura, de donde fue sacado para curar al propio Gobernador y su familia, así como para atormentarlo luego con las aguas sulfurosas. Murió en la hoguera y sus cenizas, como las de sus compañeros, fueron arrojadas al mar.

Culto
Estos beatos integran un numeroso grupo de 205 mártires encabezados por el Beato Alfonso Navarrete y fueron elevados al honor de los altares el 7 de julio de 1867 por el Beato Pio IX. El Beato Bartolomé Gutiérrez recibe culto litúrgico en México el 2 de septiembre con el grado de memoria opcional y las oraciones de la misa y la liturgia de las horas se refieren únicamente a él.

Oración
Te suplicamos, Señor Dios omnipotente que, por la intercesión de tu bienaventurado mártir Bartolomé nos libres de todas las desgracias corporales y que purifiques nuestras almas de todo mal pensamiento. Por…

Humberto

Bibliografía:
– MARTÍNEZ PUCHE, José A. Nuevo Año Cristiano, Septiembre, Editorial Edibesa, Madrid 2001.
– TREVIÑO, J.G. M. Sp.S, Clamor de Sangre, Editorial la Cruz, México, D.F. 1986 ppm 147-153.
– VVAA, Año Cristiano, IX Septiembre, Editorial BAC, Madrid 2005, pp 54-61.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

10 pensamientos en “Beato Bartolomé Gutiérrez y compañeros mártires

  1. Que tal Humber:
    Definitivamente gracias por este articulo, aunque el beato Bartolomé estuvo en Puebla y en el Templo Conventual de Sta. Maria de Gracia mejor conocido como San Agustin donde aun esta los agustinos, tienen una imagen de el donde dicen que es “hijo de este convento”, es casi nula su devocion y desconocido por todos en la region! Nos seguimos saludando

    • Gracias Tacho por tu comentario. Espero que estos artículos que he publicado sobre nuestros mártires sirvan de algo para recuperar su memoria. En el caso presente, creo que este Beato tuvo una proyección muy significativa como para que se le relegue en el olvido. A nuestros beatos mártires de Japón le encomendamos la paz para nuestra atribulada patria.
      Saludos.

  2. Gracias, Humberto. Eso de asar a fuego lento y con leño verde y, para más inri, con ataduras no demasiado complicadas para poder soltarse, es de una crueldad muy refinada y además, refina también el sacrificio del mártir, que hubiese podido escapar más fácilmente de haber querido.

    Hace tiempo tuve un debate con personas que, tras ver cierta película gore, tenían la equivocada idea de que un mártir era una víctima de un asesinato brutal y ritual. Les remarqué que, a diferencia de la víctima, el mártir se sacrifica voluntariamente y casi siempre tiene la opción de salvarse si accede a determinadas exigencias del captor. Veo que es bastante habitual confundir al mártir con la víctima y no es lo mismo, vaya.

    • Me llama la atención la refinada crueldad e inhumanidad de los martirios en el Oriente. No sólo Japón, también Vietnam y Corea.
      Se me hace muy extraño que estos pueblos tan nobles y con conocimientos tan grandes hayan dejado que los sentimientos y las emociones los desdibujaran. Entiendo el querer guardar una unidad política y cultural, pero de allí al refinamiento de las crueldades con los que sacrificaban a los cristianos, eso es innombrable.
      El mártir, salvo en muy pocas ocasiones, siempre dará su vida por Cristo conscientemente, como sacrificio y holocausto agradable a los ojos de Dios.
      Los lazos fuertes o frágiles, nunca han sido obstáculo para consumar su sacrificio, porque más fuerte que las pruebas es su amor a Cristo.
      Saludos.

  3. Muchas gracias, Humberto, por este nuevo artículo sobre los mártires del Japón, en el que “has colado” a algún compatriota nuestro.
    Yo he trabajado 27 años en la industria química (fabricacion de ácidos sulfúrico, fosfórico y fluosilícico), y se lo que son las quemaduras provocadas por los ácidos, habiendo tenido además la desgracia de que un familiar murió como consecuencia de ellas. Por eso, te garantizo que el martirio de bañarlos en aguas sulfurosas termales, es un martirio terrible, que puede provocar la muerte sin necesidad de la posterior hoguera.

  4. Cuando me propuse escribir sobre mis compatriotas, me vi en la disyuntiva de escribir sobre ellos nada más o incluir a sus compañeros. Dado que murieron con espíritu comunitario, opté por referir lo mejor posible aunque brevemente, los datos de sus compañeros, puesto que triunfaron juntos en el martirio y reinan unidos en el cielo.
    Además, conforme al espíritu de este blog, pensé que sería un error garrafal omitir sus nombres y gestas.
    En los tiempos que ellos murieron, México y España eran una sola nación, los lazos fraternos eran más tangibles. El detalle de que algunos de estos mártires españoles que iban a Oriente, no sólo a Japón, hace que algunas fuentes refieran como algo obligatorio que vivieron en México.
    Sobre lo que pláticas de los efectos químicos en los cuerpos que eran torturados, yo sólo creo que la fuerza del Espíritu Santo hizo ganar a estos mártires, porque si no, la humana naturaleza hubiera sucumbido antes.
    Supongo que la ola amenaza de esta tortura ha de haber causado también la apostasía de muchos bautizados.
    Saludos.

  5. el Beato Bartolomé Gutiérrez que desgraciadamente es un desconocido en la devoción mexicana fue un gran beato que tuvo una empresa maravillosa de evangelización, desgraciadamente a pesar de ser mexicano es poco lo que se recuerda y se sabe de él, algunos templos tienen imágenes suyas pero repito sin devoción porque la gente no sabe quien es, en Yuriria, Michoacán tal parece que por mucho tiempo se conservó la celda donde vivió el Beato pero posteriormente el convento fue destruido y reconstruido y no se si aun ser conservará, aunque yo pregunte a un conocido de Yuriria al respecto y no sabe nada de este beato, me dijo que sólo conocen al padre Nieves, ojalá y que pronto estos artículo sirvan para que en México se conozca y se venere más a estos compatriotas nuestros.

    • Gracias André por leer y comentar este artículo, en el que comparto lo mismo que percibes. De hecho, creo que por su labor aventaja a los otros Beatos sobre los que escrito y sin querer escandalizar, al mismo San Felipe de Jesús. Espero que con estos artículos se despierte algo el interés por darlos a conocer y que ocupen el puesto que merecen en este país.
      Te comento dos cosas: en el DF hay una parroquia dedicada a los Beatos Bartolomé Diaz Laurel y Bartolomé Gutiérrez. Y ahora que busqué ilustraciones para el articulo, me apareció una foto de una placa de Yuriria donde refiere algo sobre este Beato.
      Esto nos invita a darlos a conocer mejor. Creo, por lo que tengo entendido, que el Santuario de los Santos Mártires que se construye en Guadalajara, tiene incluidos en su proyecto a estos mártires de Japón.
      Saludos.

  6. Gracias Humberto, verdaderamente este articulo me ha servido mucho para conocer ha este grupo de mártires.
    Como tantos otros santos, los conocí a través de las estampas que colecciono.
    Pero es poco lo que sabia de ellos. Siempre admirare a los mártires que viajaban tan lejos de sus casas y llegaban a tierras tan diferentes a las suyas, para anunciar el Evangelio. i Lo dejaban todo y se entregaban a todos sin medidas!, aun sabiendo que con toda probabilidad morirían mártires.
    Una cosa que me sorprende, es la facilidad del Beato Bartolomé ( y de otros que ya hemos visto) de aprender un idioma tan difícil como el Japones.

    Por otra parte, el Beato Gabriel de la Magdalena es un viejo conocido mio. A causa de mis estudios viví un tiempo cerca del pueblo natal del Beato, Sonseca. Allí lo conocí por que es muy querido y en su honor se celebran una fiestas que reúnen a muchos de sus devotos.
    Desde entonces me interese mucho por su vida y obra, y tengo que admitir que tenia pensado escribir un articulo dedicado a él ( gracias por adelantarme el trabajo 🙂 🙂 ) . Pienso que tiene una vida muy interesante y fue un adelantado a su tiempo en muchas cuestiones, aparte de que se le conociese por los prodigios que se le atribuían.

  7. Gracias por tu participación. Me da gusto que conozcas mejor a estos mártires gracias a mi trabajo. Yo también coincido contigo sobre el valor de estos misioneros para dejar todo para anunciar el Evangelio y la facilidad que tuvieron para aprender estos idiomas. Aunque alguna vez Toño comentaba que era más fácil para él estos idiomas que muchos vocabularios mexicanos. Habría que pedirle su opinión.
    Y pues habrás leído mi comentario sobre como es que decidí escribir sobre los compañeros de este beato, fue una coincidencia que celebro, te he aligerado la carga, je je.
    Por otro lado, ya son varias veces las que has comentado sobre tu coleccionismo de estampas y que tienes a bien compartir. ¿Hay la posibilidad de que me tengas en cuenta para ello? Yo también tengo una colección que me gustaría acrecentar. Se que en España hay estampas que por calidad o por santos determinados, se podrían obtener con mayor facilidad.
    Gracias.

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