San Gedeón, juez de Israel

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Gedeón selecciona a los 300 combatientes. Grabado de Christian Eduard Böttcher.

Gedeón selecciona a los 300 combatientes. Grabado de Christian Eduard Böttcher.

Hoy celebra la Iglesia la festividad de San Gedeón, juez de Israel. Siguiendo nuestra costumbre de escribir de vez en cuando sobre personajes del Antiguo Testamento, hoy quiero hacerlo sobre este personaje, muy importante para el pueblo de Israel y que es venerado como santo por parte de las Iglesias cristianas.

Su nombre hebreo (גדעון) es interpretado como “el que aplasta”, o simplemente, como “guerrillero”. Vivió en la primera mitad del siglo XI antes de Cristo y es una de las mayores figuras que, con la cualidad de juez, gobernó al pueblo de Israel (leer los capítulos 6 al 8 del Libro de los Jueces).

Era hijo de Joás, que pertenecía al clan de Abiézer, de la tribu de Manasés. Estaba en su patria, Ofrá, en el límite meridional de la llanura de Esdrelón, cuando un ángel del Señor se le apareció invitándole a abanderar las libertad de su pueblo, que en aquel momento soportaba continuas invasiones de bandas de ladrones madianitas, amalecitas y otros nómadas, que desde Transjordania se abalanzaban a Cisjordania “como las langostas se abalanzan sobre los cultivos” (Jueces, 7, 12). “El ángel del Señor fue a sentarse bajo la encina de Ofrá, que pertenecía a Joás de Abiézer. Su hijo Gedeón estaba moliendo trigo en el lagar para ocultárselo a los madianitas. El ángel del Señor se le apareció y le dijo: El Señor está contigo, valiente guerrero. Perdón, respondió Gedeón; si el Señor está con nosotros ¿Por qué nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas esas maravillas que nos contaron nuestros padres, cuando nos decían: El Señor nos hizo salir de Egipto? Ahora Él nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madián…” (Jueces, 6, 11 y siguientes).

Gedeón selecciona a los 300 en la fuente de Midrash. Biblia Alba de 1430.

Gedeón selecciona a los 300 en la fuente de Midrash. Biblia Alba de 1430.

Gedeón, que hasta entonces había sido capaz de mantener la fe en el verdadero Dios, en Yahvé – aunque su padre se había inclinado por dar culto al dios Baal, al igual que mucha gente de su tribu -, confortado por este signo de particular benevolencia divina, emprendió la obra de liberación religiosa de su pueblo, destruyendo el altar de Baal y transfiriendo inmediatamente esa liberación al plano político. Para eso, reunió a veintidós mil hombres de todas las tribus del norte, obtuvo una nueva señal de la divina complacencia y por mandato de Yahvé, redujo el número de sus soldados a diez mil y posteriormente, a trescientos. Así nos lo cuentan las Escrituras: “A la mañana siguiente, Gedeón se levantó de madrugada con la gente que lo acompañaba y acamparon en Jarod. Madián había acampado más al norte, al pie de la colina de Moré, sobre el valle. Entonces el Señor dijo a Gedeón: “la gente que te acompaña es demasiado numerosa para que yo ponga a Madián en sus manos. No quiero que Israel se gloríe a expensas mías diciendo “es mi mano la que me salvó”. Por eso, proclama ante el pueblo que el que tenga miedo o tiemble, que se vuelva”. Así, Gedeón los puso a prueba y muchos se volvieron quedando solo diez mil. Luego el Señor dijo a Gedeón: “Todavía hay demasiada gente; ordénales que bajen hasta el borde del agua y allí te los pondré a prueba. Irán contigo solamente los que yo te indique; los otros, no te acompañarán”. Gedeón hizo que la gente bajara hasta el agua y el Señor le dijo: “A todos los que beban con la lengua, como lamen los perros, los pondrás a un lado y a todos los que se arrodillen para beber, los pondrás al otro lado”. Los que lamieron el agua llevándosela a la boca, fueron trescientos; el resto de la tropa, en cambio, se arrodilló para beber. Y el Señor dijo a Gedeón: “Yo os voy a salvar con estos trescientos hombres y pondré a Madián en tus manos. Que el grueso de la tropa, regrese cada uno a su casa”. Los trescientos hombres recogieron los cántaros de toda la tropa y también sus trompetas, mientras Gedeón despedía a los otros israelitas, quedándose solo con esos trescientos. El campamento de Madián estaba en el valle, debajo del suyo”. (Jueces, 7, 1-8). ¿Quién no recuerda este episodio que nos contaban cuando éramos niños y nos enseñaban los primeros apuntes de las Sagradas Escrituras?

Victoria de Gedeón sobre los madianitas. Lienzo de Nicolás Poussin.

Victoria de Gedeón sobre los madianitas. Lienzo de Nicolás Poussin.

Y así, de noche, tocando trompetas y rompiendo cántaros, irrumpió sobre el ejército enemigo, el cual se dio a la fuga, cayendo en manos de algunos efraimitas que habían acudido en auxilio de Gedeón, quienes asimismo tomaron como prisioneros a los dos jefes madianitas, Oreb y Zeeb, matando al primero en la peña de Oreb y al segundo en el lagar de Zeeb. Posteriormente fueron a Transjordania – o sea, cruzaron el Jordán – capturando y matando a otros dos reyezuelos madianitas: Zeba y Salmana. Conseguida la victoria sobre Madián, retornó a su tierra, donde su pueblo entusiasmado por la victoria, le ofreció la corona de rey: “Los hombres de Israel dijeron a Gedeón: “Gobiérnanos tú y después de ti, que nos gobiernen tu hijo y tu nieto, ya que nos salvaste del poder de Madián”. Pero Gedeón les respondió: “Ni yo os gobernaré ni tampoco mi hijo; solo el Señor os gobernará”. (Jueces, 8, 22-23). Puso a Yahvé como dominador de su pueblo y se contentó con que le regalasen algunos objetos de oro.

Gedeón vivió otros cuarenta años durante los cuales, su país gozó de los beneficios de un largo período de prosperidad y de paz. Murió en su patria siendo anciano y teniendo numerosos hijos: “El país estuvo tranquilo durante cuarenta años, mientras vivió Gedeón… Gedeón tuvo setenta hijos propios porque tenía muchas mujeres. La concubina que tenía en Siquém también le dio un hijo a quién puso el nombre de Abimélec. Gedeón, hijo de Joás, murió después de una feliz vejez y fue enterrado en la tumba de su padre Joás, en Ofrá de Abiézer” (Jueces, 8, 28-32).

Tumba de Gedeón en la cordillera de Gidonum, Itamar, Asentamiento israelí en las montañas de Samaría.

Tumba de Gedeón en la cordillera de Gidonum, Itamar, Asentamiento israelí en las montañas de Samaría.

Las hazañas de Gedeón fueron celebradas siglos más tarde: “… Porque se confabulan de corazón y han hecho alianza contra Ti. Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec… Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb; pon a sus príncipes como a Zeba y a Salmana…” (Salmo 82). Este salmo de Asaf, que se recuerda los viernes en el Oficio de Maitines, es una plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Israel. También el profeta Isaías se suma a este elogio: “Porque tú quebraste su pesado yugo y la vara de su hombro y el cetro de su opresor, como en el día de Madián” (Isaías, 9, 4) y “Levantará Yahvé de los ejércitos un azote contra él como la matanza de Madián en la peña de Oreb y alzará su vara sobre el mar como hizo por la vía de Egipto” (Isaías, 10, 26).

Ya en el Nuevo Testamento es San Pablo quien alaba de fe de Gedeón: “¿Y qué más digo? Porque me faltaría el tiempo hablando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas, que por su fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron el filo de la espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en las batallas y pusieron en fuga a los ejércitos extranjeros” (Hebreos, 11, 32-34). Pero los elogios hacia Gedeón no finalizan en San Pablo. San Agustín, en su Sermón 108 lo llama “elegido por la gracia y santo” y también otros Santos Padres – como por ejemplo, San Ambrosio y San Gregorio Magno -, lo llaman “hombre justo querido por Dios, santo y en muchos aspectos, semejante a Cristo”.

Tumba de Gedeón en la cordillera de Gidonum, Itamar, Asentamiento israelí en las montañas de Samaría.

Tumba de Gedeón en la cordillera de Gidonum, Itamar, Asentamiento israelí en las montañas de Samaría.

En la Edad Media, tanto en el simbolismo como en las artes, se reproducen el doble milagro de Gedeón: cuando pide a Dios un signo y el ángel con su bastón hizo salir fuego de una roca: “El ángel del Señor le dijo: “toma la carne y los panes ácimos, deposítalos sobre esta roca y derrama sobre ellos el caldo”. Así lo hizo Gedeón. Entonces, el ángel del Señor tocó la carne y los panes ácimos con la punta del bastón que llevaba en la mano y salió de la roca un fuego que los consumió. En seguida, el ángel del Señor desapareció de su vista” (Jueces, 6, 20-21) y cuando Gedeón solicita a Dios una nueva prueba: “Gedeón dijo a Yahvé: “si realmente vas a salvar a Israel por mi intermedio como me lo has prometido, concédeme esto que te pido. Voy a tender un vellón de lana sobre la era; si cae rocío solamente sobre el vellón y todo el resto queda seco, sabré que tu salvarás a Israel por mi intermedio tal y como me lo has dicho”. Y así sucedió: Gedeón se levantó de madrugada, exprimió el vellón para sacarle el rocío y llenó con él una copa de agua. Después dijo a Dios: “No te enojes conmigo si me atrevo a hablarte nuevamente. Quisiera hacer otra prueba con el vellón: que sólo el vellón quede seco y todo el suelo se cubra del rocío”. Y así lo hizo Yahvé aquella noche: solo el vellón quedó seco, mientras que el suelo estaba cubierto de rocío” (Jueces, 6, 36-40).

De este texto, algunos exégetas bíblicos han hecho estas interpretaciones: una primera que ve en el vellón de Gedeón un símbolo de la nación judía favorecida por el rocío divino, mientras que las otras naciones quedaban áridas y posteriormente, otra interpretación en la que por su obstinación contra el mensaje de Cristo, Israel es abandonada por la gracia divina, que a su vez, se extiende sobre el resto de las naciones. Pero existe otra interpretación aun más popular: como la zarza ardiente de Moisés que arde sin consumirse (Éxodo, 3, 2), el vellón de Gedeón viene a ser como un símbolo de la maternidad virginal de María: el vellón lleno del rocío es la imagen de la Virgen fecundada por el Espíritu Santo, que desciende sobre ella como el rocío lo hizo sobre el vellón. Jesús en su seno es “como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra” (Salmo 72, 6). Cuando el terreno se mantuvo seco, simboliza que su virginidad quedó intacta: “Dominus sicut pluvia in vellus descendit, matris fecunditatis attulit, virginitatem non abstulit”, como escribía San Honorio de Arlés o como dice el Psalterio de Petersburgo del siglo XIII: “Virginitas est vellus, verbum ros, arida tellus est caro virginia” (La virginidad es el vellón, el Verbo es el rocío y la tierra árida es la carne de la Virgen). Vemos que estos textos han sido tomados como previsiones de la venida del Mesías.

Tumba de Gedeón en la cordillera de Gidonum, Itamar, Asentamiento israelí en las montañas de Samaría.

Tumba de Gedeón en la cordillera de Gidonum, Itamar, Asentamiento israelí en las montañas de Samaría.

En el siglo XV, el vellón de Gedeón fue el emblema del Vellón de Oro de los duques de Borgoña. La corporación de curtidores de pieles de Pontoise, lo adoptó como insignia de sus estandartes, con una banda de un blanco inmaculado que decía: “Vellus Gedeonis copertum rore”. Finalmente, digamos que San Gedeón, junto con San Josué, es conmemorado en el Martirologio Romano el día 1 de septiembre pero que sin embargo, los menologios griegos lo recuerdan en el día de hoy y la Iglesia Etiópica lo celebra el 12 de diciembre.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Sagrada Biblia
– TAMISIER, R., “El Libro de los Jueces en la Santa Biblia”, París, 1949.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VI”, Città N. Editrice, Roma, 1988.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “San Gedeón, juez de Israel

  1. Gracias Toño por presentarnos nuevamente un santo del Antiguo Testamento. Como bien dices yo sabía que se celebra el 1 de septiembre. Me llama mucho la atención del vellocino que se compara con la Virginidad y Maternidad de La Santísima Virgen María. La liturgia del 1 de enero tiene una antifona alusiva a este milagro.
    Desde niño San Gedeón fue de mis herís bíblicos. Me has hecho recordar muchas cosas.
    Supongo que el sepulcro de Gedeón es una conmemoración, ¿verdad?
    ¿Se ha hablado sobre sus reliquias como el caso de otros santos del Antiguo Testamento?
    Saludos.

    • Yo también me acuerdo desde chico, de la escena de los soldados bebiendo y cómo fueron seleccionados.

      Del sepulcro, ¿qué te digo?. Yo no creo que contenga resto alguno, luego sería más un cenotafio que un sepulcro. Salvo un relicario con “el homóplato de Abrahán” ¡casi ná! que vi en un pueblo sevillano y que es más falso que un billete de dos euros, yo nunca he visto reliquias óseas de personajes del Antiguo Testamento. Si existen muchos sepulcros (cenotafios), ¡hasta de Abel! Y pasa una cosa muy curiosa: de algunos de ellos, los hebreos tienen un cenotafio en un lugar, los musulmanes tienen otro en otro lugar y cristianos, pues tres cuartos de lo mismo.
      Moraleja: tengo fotos porque hago esa colección pero de que sean auténticos…., mejor que me calle.

  2. Conozco el Antiguo Testamento, pero no había profundizado mucho en el Libro de los Jueces ni en la figura de Gedeón. Supongo que es porque este lenguaje belicista vetotestamentario no me supone ninguna inspiración ni paz de espíritu. Yo, del Antiguo Testamento, a las que admiro es a las mujeres, a las heroínas bíblicas que, salvo en caso de Judith y de Jael, rara vez necesitan usar de la violencia para lograr un objetivo. Después de las santas mártires son de las figuras que más admiro y alguna vez me he planteado escribir sobre ellas, una por una, aunque nunca lo he hecho. Debería profundizar en estos pasajes, por supuesto. Y de la que seguro escribiré será la madre de los hermanos macabeos, porque aunque antes de la venida de Cristo, para mí fueron mártires como cualquier cristiano.

    • Yo he leido las Sagradas Escrituras al completo más de una vez, una de ellas, en latín ¡casi ná!.
      Del Antiguo Testamento me atraen sobremanera los salmos y los libros sapienciales, especialmente la Sabiduría, los Proverbios y el Eclesiastés: “ματαιότης ματαιοτήτων τὰ πάντα ματαιότης” (vanidad de vanidades, todo es vanidad).
      Es también un deleite la lectura del Cantar de los Cantares.

  3. En mi país, no se sí en España suceda igual, se tiene la costumbre de colocar una cruz en los lugares que ha muerto una persona en accidente, sobre todo si es automovilístico y en la carretera.
    Un pequeño memorial.
    Algo como esto serían los cenotafios o tumbas de los santos del Antiguo Testamento ¿correcto?
    Finalmente recordar el detalle que se me paso de largo, el ritual para bendecir las campanas, si no me equivoco, alude a Gedeón y sus trompetas.
    Saludos

    • Aquí también hay costumbre de poner esas cruces y/o flores en los lugares donde ha habido un accidente, tanto en carretera como en otros lugares, pero un cenotafio es otra cosa, es un sepulcro vacío o un monumento fúnebre que se erige en honor de una o varias personas. Digamos, valga la expresión, que es un monumento más solemne y más fúnebre, no una simple memoria.

      Por otro lado, yo no se si en el ritual de la bendición de una campana se hace mención a Gedeón y sus trompetas. El ritual de la bendición de una campana está en esta web:
      http://campaners.com/php/textos.php?text=1393 y no veo ninguna alusión.

      • Todos los instrumentos empleados en la liturgia son bendecidos, incluidas las campanas. Por ejemplo, los órganos. El sonido siempre ha formado parte del culto y por eso, ya desde la Antigüedad los instrumentos que se tocaban en los rituales religiosos, por ejemplo el famoso sistro, tenían un carácter sagrado.

        • Yo estoy de acuerdo con eso: los productos naturales, los instrumentos y los ornamentos utilizados en la liturgia son previamente bendecidos. pero lo que no le veo es la relación con el pasaje de Gedeón.

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