Santos Eustaquio, Teopista, Teopisto y Agapio, mártires de Roma

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Detalle de la familia de mártires en la procesión de los Santos de Hyppolite Flandrin. Iglesia de San Vicente de Paúl, París (Francia).

Detalle de la familia de mártires en la procesión de los Santos de Hyppolite Flandrin. Iglesia de San Vicente de Paúl, París (Francia).

San Eustaquio en realidad se llamaba Plácido y era un rico y victorioso general del emperador Trajano, el cual aunque era pagano, tenía una gran bondad natural, por lo que se dedicaba a hacer grandes obras de beneficencia. Un día, mientras estaba de caza, siguió a un ciervo grande y hermoso que, asentándose sobre una gran roca, se volvió hacia él. Entre su gran cornamenta llevaba una cruz luminosa y sobre ella, la figura de Cristo quién le dijo: “Plácido, ¿por qué me persigues? Yo soy Jesús, a quién tu no conoces, pero a quién con tus obras me honras”. Plácido se quedó pasmado y cuando se recuperó, fue invitado a ser bautizado junto con el resto de su familia. En el bautismo, Plácido se cambió el nombre por el de Eustaquio (Ευστάθιος), su esposa por Teopista y sus hijos tomaron el nombre de Teopisto y Agapio.

Vuelto a su casa, tuvo que soportar una gran prueba, pues una enfermedad – posiblemente la peste – le quitó todos sus criados, sus caballos e incluso el resto de su ganado. Lo poco que le quedó, le fue quitado por unos ladrones. Por todo ello, decidió emigrar a Egipto, pero durante el viaje, no teniendo suficiente dinero como para pagárselo, tuvo que aceptar que su esposa cohabitara con el capitán del barco, el cual se había enamorado de ella. Cuando pudo bajar a tierra, continuó el viaje a pie con sus dos hijos. Poco después, un león intentó arrebatarle a uno de ellos; y un lobo, al otro, pero salvados por los habitantes de aquel lugar, los dos jóvenes crecieron en la misma localidad, aunque sin tener conocimiento el uno del otro.

Habiéndose quedado solo, Eustaquio se estableció en una aldea vecina llamada Badiso, ganándose el sustento diario con su trabajo. Pasados quince años y habiendo invadido los bárbaros los confines del Imperio, el emperador Trajano se acordó de Plácido y lo hizo venir. Dos comisionados enviados por el emperador lo encontraron y lo llevaron a Roma. Fue puesto de nuevo al frente de las tropas imperiales y, encontrándolas insuficientes, hizo que fuesen reclutados nuevos soldados. Entre los nuevos reclutas y sin conocerse entre sí, se encontraron sus hijos, fuertes y bien educados, a los cuales hizo suboficiales cercanos a él.

Martirio de los Santos (dcha.) Lienzo de Alexey Markov.

Martirio de los Santos (dcha.) Lienzo de Alexey Markov.

Rechazados los invasores y recuperado el territorio perdido, las tropas se detuvieron en una lejana aldea por un corto espacio de tiempo. En aquella aldea estaba Teopista, que allí se había refugiado cuando murió el capitán del barco; y que llevaba una vida de aldeana, cultivando un huerto ajeno y viviendo en un estrecho habitáculo. Los dos suboficiales – o sea, sus hijos -, le solicitaron hospitalidad. Allí, contándose el uno al otro sus propias vidas, los dos hermanos se reconocieron, pero Teopista, que también los reconoció, les ocultó sin embargo su identidad. Al día siguiente, al presentarse Teopista ante el general para pedirle que la llevase a su tierra natal, reconoció en él a su propio esposo. De esta manera, la familia volvía a reunirse.

Mientras tanto, Adriano sucedió a Trajano, el cual le dio la bienvenida en Roma al general vencedor, o sea, a Eustaquio (Plácido), a quién invitó a dar gracias a los dioses en el templo de Apolo. Eustaquio se negó a participar en dicho rito, argumentando que era cristiano, por lo que, junto con su familia, fue condenado a morir atacado por las fieras en el circo. Las fieras ni los tocaron, por lo que fueron introducidos dentro de un buey de bronce al rojo vivo. Aunque murieron de asfixia al instante, el fuego no consiguió quemarles ni uno solo de sus cabellos. Sus cuerpos fueron recogidos por los cristianos, quienes les dieron honrosa sepultura. Sobre sus sepulcros, una vez conseguida la paz de Constantino, se erigió un oratorio donde cada año, el día 1 de noviembre era celebrado su “dies natalis”.

Martirio de los Santos. Lienzo de Fernando Ferdinandi. Iglesia de San Eustaquio, Roma (Italia).

Martirio de los Santos. Lienzo de Fernando Ferdinandi. Iglesia de San Eustaquio, Roma (Italia).

Hasta aquí, la leyenda de estos santos, que tuvo un éxito extraordinario en la Edad Media. Existieron y nos han llegado multitud de redacciones y versiones en lenguas antiguas: griego, latín, armenio, siríaco, georgiano, copto, eslavo, etc., así como en lenguas modernas: italiano, francés, castellano, inglés, alemán, etc., cada una de ellas con diversos matices, pero todas concordantes en el fondo. W. Meyer argumentando sobre el hecho de que se trata de un mártir romano, defiende que la versión original de esta leyenda es la escrita en latín.

Sin embargo, el hagiógrafo Delehaye, nombrado tantas veces en este blog, lo excluye de una manera absoluta, ya que ni la “Depositio martyrum Ecclesiae Romanae” ni el Martirologio Jeronimiano dicen absolutamente nada sobre estos mártires, por lo que deduce que la versión original es la griega. Delehaye dice que el autor de esta leyenda no se basó en ningún dato real – ni histórico, ni litúrgico -, sino que se basó en los motivos más recurrentes de la novelística popular y de la hagiografía cristiana. En esta obra (leyenda de San Eustaquio) distingue claramente tres relatos o historias: la conversión milagrosa, las aventuras familiares y el martirio. El relato de este último entra de lleno en el llamado género de las “passios” legendarias o romances, de las que también hemos hablado tantísimas veces.

El relato del ciervo milagroso repite un motivo que aparece a menudo en la hagiografía cristiana: San Meinulfo, San Juan de Mata, San Félix de Valois, San Fantino, San Humberto de Lieja… y que tiene sus raíces en la literatura indígena de muchos lugares de Europa; y lo mismo argumenta en el tema de las aventuras familiares de Eustaquio. El primer motivo recurrente se dio en la India en el caso de Buda y desde allí, pasó a la novelística universal. También se encuentra en la antigua literatura griega, en la árabe, armenia, judía… y en muchísimos romances medievales e incluso en las “Homilias pseudoclementinas” y en la leyenda de los Santos Xenofonte, María e hijos. Concluyendo su estudio, Delehaye dice que ningún texto hagiográfico es más conocido que el de San Eustaquio, pero que al mismo tiempo, ningún otro se ha revelado con menor valor histórico.

Urna de los Santos. Basílica de San Eustaquio, Roma (Italia).

Urna de los Santos. Basílica de San Eustaquio, Roma (Italia).

Sin embargo, gracias a la habilidad del narrador de esta leyenda, Eustaquio se impuso a la credibilidad popular, que llegó a hacer de él un personaje real. La primera pista que tenemos sobre un culto en su honor es la “diaconia Sancti Eustachii” o Basílica de San Eustaquio que aparece nombrada, en los inicios del siglo VIII, en unos documentos del Papa Gregorio II. El “Liber Pontificalis” la menciona en las biografías de los Papas San León III y Gregorio IV. Era conocida como “basílica platana” porque estaba rodeada de plátanos entre las ruinas de las termas de Nerón y de Alejandro Severo “iuxta templum Agrippae”. Fue reconstruida durante el pontificado de Celestino III, quién la consagró el 12 de mayo del año 1196, después de haber puesto bajo el altar mayor los presuntos cuerpos de Eustaquio, su esposa e hijos.

La celebridad de este santo explica el resurgimiento de otras leyendas, como aquella que identifica el lugar del prodigio del ciervo en los montes de Mentorella, donde está el santuario de Santa María in Vulturella, que es el lugar más alto de la región italiana del Lazio. Existe otra leyenda que hace descender al santo desde la casa de Octavia hasta la del emperador Octaviano Augusto.

Relicario del presunto cráneo de San Eustaquio. Museo Británico de Londres (Reino Unido).

Relicario del presunto cráneo de San Eustaquio. Museo Británico de Londres (Reino Unido).

La leyenda dice que su festividad se celebraba el día 1 de noviembre, fecha en la que también aparece en las “Corbeise maius” del siglo XII, en posteriores ediciones del Martirologio Jeronimiano y en las Actas de los santos del mes de Noviembre. Después de la conmemoración de todos los santos en esa fecha, fue trasladada al día siguiente. El 20 de septiembre aparece en algunos evangeliarios romanos de mediados del siglo VIII y en el Sinaxario de Constantinopla. En esta fecha pasó al Martirologio Romano en la edición que hizo el cardenal Baronio en el año 1586. Finalmente, fue incluido en la lista de los llamados Santos Auxiliadores, siendo el protector de los cazadores y de los arqueros.

Sobre su iconografía se podría escribir otro artículo, porque no creo que exista ningún santo más representado que él, pero como este tema no es mi fuerte, ni siquiera lo esbozo. Total, si posiblemente se trata de un grupo ficticio de mártires…

Antonio Barrero

Bibliografía:
– DELEHAYE, “Les Passions des martyrs et les generes littéraires”, Bruselas, 1921.
– DANIELE, I., “Bibliotheca sanctórum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991.
– KRAPPE, A.H., “La leyenda de San Eustaquio”, L’Aquila, 1928.
– MONTEVERDI, A., “La leyenda de San Eustaquio”, Bérgamo 1910.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

28 pensamientos en “Santos Eustaquio, Teopista, Teopisto y Agapio, mártires de Roma

  1. Hoy es beatificada en la catedral de Santa María Assunta de Como (Italia), la Venerable Giovannina Franchi, fundadora de las Hermanas Hospitalarias de Nuestra Señora de los Dolores.

    • Me has recordado darte las gracias por haber compartido aquella pagina (newsaints.com).
      Es realmente un instrumento importantisimo para consultar acerca de muchas causas de canonización.

  2. San Eustaquio y familia sin viejos conocidos míos. Conocí su historia en un libro para niños cuando tenía unos 13 años. Poco después obtuve una estampa suya, que no me gusta del todo pues está casi de espalda viendo al siervo con la cruz en la cornamenta.
    No recuerdo donde leí que los cuerpos de estos santos se habían dispersado pues sirvieron para consagrar altares en el mundo. Ahora que veo la foto de su sepulcro me da gusto.
    Gracias por este artículo tan bueno con la historia tan detallada.
    Saludos.

    • Humberto,
      Independientemente de las reliquias que pueden estar en ese sepulcro romano, que son casi todas, existen numerosos relicarios de estos santos repartidos tanto por paises católicos como ortodoxos, en algunos de los cuales, se le conoce como San Eustaquio Placida. Otra cosa distinta es la autenticidad o no de esas reliquias.
      Gracias por tu valoración del artículo.

  3. Me es curioso que antes habia visto muchas veces estampas e imagenes de San Eustaquio, pero como siempre lo pintan con vestiduras de la Edad Media y nuca le colocaban la palma de los martires pense que habria sido uno de los cientos de santos del medioevo, con su leyenda del ciervito y todo.
    Ahora, resulta que no era de la Edad Media si no de la epoca Romana y que es muy posible que ni siquiera existiera.
    En serio, no saben el tremendo bien que estan haciendo desde este blog al desmitificar a tanto “santo”.

    • Gracias, Jhonatan, por tu amable comentario y sobre todo, por tus sentimientos hacia este blog, que también es tuyo. Sabe que el objetivo que nos mueve a todos los colaboradores y comentaristas es el intentar hacer hagiografía sería, desmitificando, como tu muy bien dices, tanta desinformación y beatería que acostumbran a acompañar a estos temas.

      Y me alegro el haberte dejado claro que no estamos hablando de unos santos medievales, sino romanos. Eso del cervatillo….

  4. Antonio, es muy interesante el artículo referente a estos martires, solo tengo un comentarios, los dominicos tienen alguna relación con estos santos, en tanto que ellos hayan promovido su devoción, porque te cuento que en Chiapas, en un pueblo hay una iglesia dedicada a Santa Teopisca, pero no sé si sea la martir Tepista y su nombre se haya deformado durante la colonia novohispana. Pero se me hace raro, lamentablemente yo no he visto la imagen, y cuando pasé por ahi la iglesia estaba cerrada, compartía el patronato con San Agustín.

    • Mi querido amigo, Paz y Bien.
      Estos son unos santos tan populares que no es raro que algunas ordenes religiosas hayan tenido algún tipo de contacto con ellos y eso podría explicar el que los dominicos hayan promovido su devoción. Pero desde luego, hayan existido o no, son santos que “organizativamente” no tienen nada que ver con la Orden de Predicadores.

      Dijiste en un comentario anterior que querías retomar tu colaboración con el blog. Por favor, dirígete al e-mail del blog o a mi, ya que tu conoces mi e-mail.
      Un abrazo.

      • La mártir de hoy es llamada Teopista -en griego, “temerosa de Dios”-, ni Tepista ni Teopisca. Y sólo mencionar que al menos existe otra Santa de este nombre, una virgen mártir venerada en Momsampolo del Tronto, Italia, de la cual sospecho que es un cuerpo santo de las catacumbas.

  5. Antonio yo despues de leer tu articulo,tan correcto como acostumbras a hacerlos,pienso que San Eustaquio y familia pudieron existir.
    Siempre habra vidas de martires muy parecidas unas aotras,con fragmentos similares,sino iguales.
    Ahora,creer todo el relato de la A a la Z ya es harina de otro costal.

    Piensa que por ejemplo dentro de 800 o 900 años los estudiosos de la hagiogafria podrian poner en duda los martirios de la persecucion religiosa en España,por ser muchos similares o iguales…

    • Abel,
      Es verdad que son santos muy populares como ya digo en el artículo, pero hay serias dudas de que existiesen, al menos “en estas condiciones en las que se nos prersentan”. Las leyendas medievales, casi todas bienintencionadas, han hecho mucho daño a la hagiografía, siendo raro el santo del primer milenio que se haya librado de ellas.

      Yo se que han pasado muchos años y que las cosas no se ven en unos tiempos igual que se vieron en otros, pero por ejemplo, ahora los medios informativos y audiovisuales son tantos y tan buenos que, dificilmente, dentro de unos siglos pueda decirse que lo que ahora ocurre no ocurrió tal y como lo contamos. Ese problema, a mi entender, no lo tendrán los estudiosos del futuro con respecto a los tiempos en los cuales ahora vivimos.

  6. Veamos, se me perdonará, espero, que haga este comentario en un tono levemente jocoso, aunque no irreverente ni irrespetuoso con los mártires, claro está, pero me temo que la leyenda lo pide a gritos. Por un lado debiera haberme sentido decepcionada ante la absoluta incerteza histórica de la existencia de estos mártires, aunque fuera como familia y tal cual se nos presenta el relato. Pero casi que me siento aliviada porque la verdad, la historieta es para echarle de comer aparte. Se tolera el ciervo mágico con la cruz en la cornamenta porque es un detalle muy hermoso que también está presente en algunas leyendas nórdicas. Pero que “el prota” va y prostituye a su mujer con el capitán del barco para pagar el pasaje, luego deja que la rapte y no hace nada para recuperarla, pierde luego a sus hijos de vista y no los busca ni hace nada tampoco, para acabar sirviendo al emperador perseguidor… ¿eso no es para que te toquen las fieras, el toro de Falaris y mucho más? ¡Dios mío!

    Bromas aparte, ¿quiénes están, entonces, enterrados en ese altar-sepulcro de Roma? Deus scit, seguramente, como decías el otro día, querido amigo Antonio. No estaría mal hacer un reconocimiento de reliquias para ver qué tenemos ahí, cuántos, de qué sexo, para tener alguna base real. Y bueno, que la leyenda no pasará por creíble ni ahora ni nunca, eso es de perogrullo decirlo.

    • ¿Qué quieres que te digas? Sin dudas que casi todo -por no decir todo -, de lo que dice la leyenda, no se lo cree ni quién la escribió, pero siempre puede quedar alguna duda razonable sobre si realmente existieron o no, aunque la historieta no tuviese nada que ver con ellos.

      Yo estoy seguro de que en ese sarcófago existen reliquias de mártires, se llamen Eustaquio o cualquier otro nombre. Fue el Papa Celestino III (1191-1198) quién colocó allí estas reliquias. El 25 de noviembre de 1723 durante las excavaciones que se realizaron junto al altar mayor, los restos fueron extraidos. El 17 de septiembre de 1739, el cardenal Nereo Corsini hizo el reconocimiento canónico de las reliquias y correspondían a tres varones y una mujer y las colocó por separado en unas nuevas urnas que incluyó dentro de ese sarcófago de pórfido que vemos en la foto. Al día siguiente, consagró de nuevo el altar con reliquias no insignes de los mártires Feliciano y Generoso.
      En la sacristia de la iglesia se conserva un relicario con una pierna y otro con la ¡cabeza! (Ya tenemos dos cabezas atribuidas a él). Esto nos hace escamarnos, salvo que los dos relicarios de los cráneos (el que vemos en la foto de este artículo y el que se conserva en la sacristia de su iglesia romana) no los contenga al completo o sea de alguno de los otros tres.

      Ahora hay métodos de reconocimiento más modernos, pero mucho me temo que no se hará nada. De todos modos, yo si que estoy convencido de que son reliquias de mártires, se llamaran Estaquio y familia o se llamaran sabe Díos cómo.

      • ¡Bueno, bueno, ya me dices algo con eso, créeme! 🙂 Tres varones y una mujer, vamos a llamarlos Eustaquio, Teopista, Agapio y Teopisto; por llamarlos de alguna manera, pero de ahí a suponer que son familiares entre sí o que les ocurrieron esos horrores, nanai. Yo con eso me conformo.

        • Hoy en día eso del parentesco se arreglaría con un simple análisis de ADN de los restos. Pero como digo, no creo yo que se esté por esto habiendo otras cosas mucho más importantes y urgentes.

          • Hombre, y si se lo hicieran ya a esos otros Santos que también infundadamente consideran familiares -Cecilia, Valeriano y Tiburcio; Quirino y Balbina; Inés y Emerenciana, etc…- me doy con un canto en los dientes, jajaja. Pero lo primero que sea lo primero, aunque no por atender necesidades más urgentes debe descuidarse la ciencia.

  7. Toño, hablando de reliquias y relicarios como la foto del cráneo en Londres y es el caso de otros museos, ¿tales relicarios se exhiben como tales o incluyen la respectiva reluquia? Me parece inapropiado esto. Lo comento porque tengo entendido que en el museo nacional del Virreinato hay un corposanto en exhibición. Vaya, no creo que sea correcto que se exhiban momias, menos restos sagrados de personas que para nosotros son santos. ¿Cual es la postura de la iglesia ante esos casos?
    Saludos.

    • ¿No crees correcto que se exhiban momias ni restos humanos? Entonces, ¿cómo aprendemos sobre métodos de enterramiento, sobre ritos funerarios del pasado, sobre técnicas de embalsamamiento y demás costumbres y ritos del pasado? Te cargas la Historia y la arqueología como disciplina. La humanidad tiene derecho a disfrutar de su patrimonio en los museos.

      Vale que si son restos de santos y de mártires, es mejor que estén en una iglesia, recibiendo culto, pero francamente, las momias prehispánicas y egipcias, los enterramientos prehistóricos, de la Antigüedad y de la Edad Media, donde tienen que estar es en un museo donde estén cuidados y donde puedan ser bien conocidos y estudiados.

      Y en cuanto a los cuerpos santos… pues viendo cómo los tienen en algunas iglesias, lo mejor que podrían hacer es llevarlos a un museo, donde al menos los cuidan y los limpian. El museo no es un lugar irrespetuoso, todo lo contrario. Y he visto gente comportarse mejor en un museo que en una iglesia. Vamos, que si algunas reliquias hablaran… pedirían a gritos estar en un museo.

      • Yo pienso que el relicario que está en el Museo de Londres, actualmente no contiene la reliquia que antes tuvo. No se donde estará actualmente, pero desde luego no es la que está en la sacristia de la iglesia de San Eustaquio en Roma.

        Con respecto a la exhibición de reliquias en museos, independientemente de que reciban un trato más o menos respetuoso, mi opinión es que las reliquias donde deben estar es en los templos a fin de ser veneradas y custodiadas. Por eso yo doné todas las que tenía en mi casa, muchísimas, a una parroquia de mi ciudad, a fin de que fueran veneradas.
        Desde luego han de estar en lugares dignos y no arrumbadas en rincones o sacristías, donde son comidas por el polvo y las telarañas.
        Otra cosa es la exhibición de un relicario en un museo de Arte, pero más como una obra insigne de orfebrería, que por lo que contiene. Esa es mi opinión.
        Y con respecto a cual es la postura oficial de la Iglesia, pues es que estén a la pública veneración en un templo, pero esto, muchas veces, ni la misma iglesia lo cumple.

  8. Toño, hace poco vi en un programa (mil maneras de morir) un caso de un romano que accidentalmente muere asado dentro de un toro de bronce que el había diseñado. Esto en la época romana. Tal referencia me hizo pensar en la forma como fueron martirizados nuestros santos y que yo pensaba era legendaria. ¿Quiere decir que si hubo este ingenio de maneras para torturar? ¿No era más fácil la hoguera o un receptáculo menos detallado? ¿El refinamiento y crueldad de los romanos es como se cuenta? Ahora, para que cupieran cuatro personas como se ve en la pintura y dice la tradición, ese toro debió ser enorme. De ser cierto esto, ¿se cocinaron los cuatro juntos o de uno por uno?
    Una última pregunta: yo tengo referido que el hijo de san Eustaquio es Agapito, tu refieres que es Agapio. ¿Cómo se dan estas variaciones etimológicas?
    Gracias.

    • Con el permiso de Antonio: el toro de Falaris es un instrumento de tortura semilegendario, y no es romano sino griego, por lo que vamos a dejar tranquilos a los romanos ahora mismo. Debe su nombre a que se debe su encargo a un tirano siciliano llamado Falaris, del cual se dice que gustaba de cocinar a sus víctimas en él. Se dice que fue Perilo, el inventor, la primera víctima en ser cocinada dentro del mismo, por cortesía del simpático Falaris, que debía ser todo un personaje.

      Personalmente, creo que en la historia de este artilugio hay mucho cuento chino, aunque es verdad que muchas fuentes antiguas lo mencionan. Santa Pelagia de Tarso, niña mártir de la que hablaré pronto, sufrió también este tormento.

      Es lógico, pues, que se diga que las víctimas morían de asfixia antes que de quemazón propiamente dicha. Y en cuanto al tamaño qué tenía, cuántos ejemplares hubo o si cocinabas a uno o a veinte ahí dentro, es irrelevante puesto que la passio de los mártires de hoy es una leyenda y todo lo que rodea a este toro de Falaris también.

      Por cierto, yo ese programa de “mil maneras de morir” lo he visto un par de veces y no sé si reír o llorar. Todo lo que en él se dice son mentiras y es mas humorístico que otra cosa. En cuanto a crueldad y refinamiento, no sé por qué se le ha colgado este sambenito a los romanos, cuando se me ocurren tres culturas más que son mucho más refinadas y crueles: la china, la japonesa y la persa.

      Para terminar: Agapio y Agapito son la misma raíz, por lo que no se da ninguna variación en la etimología. Son casi el mismo nombre, por lo que es irrelevante si fue el primero o el segundo.

      • Humberto,
        Después de lo dicho por Ana Maria, ¿qué añado?. Solamente una cosa: que yo no me creo esa parte de la “passio”, como tampoco me creo otras muchas de las cosas que dice.
        Independientemente de que la raiz de Agapio o Agapito sea la misma, yo siempre he leido Agapio.

  9. Punto y aparte, San Eustaquio sigue siendo un Santo Auxiliar. Hacia muchos temas que los comentarios no rebasaban los 20 comentarios.
    San Eustaquio y compañeros, orad por nosotros!!

    • Pues hay que animarse, porque uno de los objetivos del blog es provocar debates. Debatir es muy bueno siempre y cuando se haga “civilizadamente”, jaja. Y eso, el primero que se lo tiene que aplicar soy yo.
      Mañana tenemos “ensalada”. A ver si debatimos también.

      • A eso me apunto, queridos Antonio y Humberto. Ojalá todos los artículos lograran el seguimiento que ha tenido éste en el presente día, puesto que detrás de cada artículo está el esfuerzo de un compañero. ¡Saludos a todos y gracias por comentar!

  10. Vaya pues si que tuvo mucha tela de donde cortar san Eustaquio, es un santo que conozco desde hace mucho y su famoso episodio con el ciervo a inspirado muchas obras de arte, en algunos lugares se que se le tiene gran estima, eh visto algunas fotos de un parroquia dedicada a el en Sevilla por ejemplo y se que en Yucatán también se le venera ampliamente.

    • ¿Con que has estado en Sevilla – a noventa kilómetros de mi casa – y no me has avisado para que pudiésemos vernos? Te vas a librar de un cachete porque para dártelo tendría que cruzar el charco, jajaja.

      Es cierto lo que dices sobre la celebridad de San Eustaquio, pero la historia es la historia y las leyendas son las leyendas.

      • jaja no, ojalá Antonio jaja por eso dije que eh visto fotos de una parroquia en Sevilla, pero yo no eh tenido el placer de ir por ese hermoso lugar, mi madre es la que si ha ido jeje pero esperemos que pronto se pueda, pues me entusiasma mucho el conocer Sevilla.

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