Santa Reparata, mártir de Cesarea

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La Santa circundada por escenas de su martirio. Tabla de Lorenzo di Niccolò (ca. 1400). Museo de la catedral de Florencia, Italia.

La Santa circundada por escenas de su martirio. Tabla de Lorenzo di Niccolò (ca. 1400). Museo de la catedral de Florencia, Italia.

Ayer se celebró la festividad de una célebre mártir con un importante culto en Italia, Santa Reparata (o Reparada) de Cesarea de Palestina. Pero identificar a esta mártir y dotarla de una personalidad e identidad clara es algo realmente complejo una vez que se aborda con seriedad esta figura. Además, el hecho de que existan numerosas mártires de las catacumbas -cuerpos santos- con el nombre de Reparata que son venerados, en sus respectivos lugares de culto, como si de la mártir de Palestina se tratara, no ayuda en absoluto a clarificar esta cuestión.

Comenzaremos viendo qué entendemos por la vida y martirio de esta joven cristiana para, a continuación, añadir los particularismos culturales y hagiográficos que complican, considerablemente, el definir a esta mártir como una Santa real, histórica, sin adelantar todavía conclusiones al respecto.

Passio de la Santa
Según la versión más conocida, Reparata fue una niña de Cesarea de Palestina, de carácter vivaz y alegre, que a los doce años de edad y en tiempos del emperador Decio, se encaró a una dura prueba y la selló con su propia vida. Los acontecimientos que precipitaron su final fueron los de siempre: acusada de ser cristiana y de injuriar a los dioses de Roma, fue detenida y se le hizo comparecer ante el prefecto de su ciudad -según versiones, habría comparecido ante el mismísimo Decio (!!!)-.

Cuando el pretor vio ante sí a aquella criatura angelical, quedó helado. ¿Y él tenía que hacerla abjurar y amenazarla con la muerte? ¡Menuda vergüenza para un prefecto, cebarse en una simple e insignificante niña! Sus temores aumentaron cuando oyó las respuestas firmes y decididas de Reparata, que no estaba dispuesta a sacrificar a los dioses y las amenazas de tormento no parecían inquietarla lo más mínimo. Conmovido, le dijo: “Bella muchacha, piensa un poco la decisión que vas a tomar. Si sacrificas sólo un poco a los dioses, te juro por su divinidad que podrás regresar a tu casa sana y salva.” Ella respondió valientemente: “Antes prefiero sufrir tus atroces tormentos. No me hagas perder el tiempo ni trates de engañarme.”

La Santa en el honoro. Tabla gótica de Bernardino Daddi (s.XIV). Florencia, Italia.

La Santa en el honoro. Tabla gótica de Bernardino Daddi (s.XIV). Florencia, Italia.

Ante tal descaro, el prefecto se vio en su dolorosa obligación de someterla a tortura. Reparata pasó por los típicos tormentos romanos, los azotes, el fuego, las pinzas de hierro, y luego la tiraron a un horno encendido. “¡Oh desdichada!”, dijo el pretor, “¿No será más sensato obedecer a tu emperador y librarte de morir asada?” Reparata respondió desde el interior del horno: “Sí lo es, de hecho, ya lo estoy obedeciendo al asarme viva, pues mi único emperador es Dios.” Y enseguida empezó a cantar alegremente, como si en lugar de estar desnuda entre carbones encendidos estuviera metida en el más reconfortante baño.

El pretor se hallaba en un dilema. ¡Qué mala fama ganaría si llevaba a la muerte a aquella cristiana! Pero si desobedecía las expresas órdenes del César, ¿no pecaría de negligencia y perdería su puesto, tan difícil de lograr? Reparata seguía cantando en el horno. Su voz se había vuelto ahogada y temblorosa, pero no por ello dejaba de cantar alabanzas al Señor. Harto, el magistrado se giró hacia los verdugos y les gritó: “¡Cortad la cabeza a esa insoportable charlatana, para que no vuelva yo a verla!”. Cuando sacaron a Reparata del horno, estaba ilesa, y viendo a todo el mundo mirándola entre gritos y sollozos, comenzó a cantar de nuevo, elevando la voz más clara y más alta. Cantó mientras era conducida al lugar de la ejecución, y lo hizo hasta que perdió la cabeza. Se dice que se vio salir el alma del cuerpo en forma de paloma, elemento fabuloso también típico de estos relatos: lo vemos también en la passio de Santa Eulalia -en sus dos versiones, la de Mérida y la de Barcelona-.

Martirio de la Santa. Lienzo decimonónico de Hércule Trachel. Catedral de Niza, Francia.

Martirio de la Santa. Lienzo decimonónico de Hércule Trachel. Catedral de Niza, Francia.

Finalizado este relato tan dramatizado -por lo cual los lectores tendrán que excusar a esta servidora- pasaremos a aportar datos más tangibles y científicos sobre el culto a esta Santa.

Documentación, hagiografía y culto
Un manuscrito del Martirologio de Beda, datado a mediados del siglo IX, que se encuentra en la abadía de Lorsch, es el documento más antiguo que señala su conmemoración, el día 8 de octubre. Con anterioridad a esta fecha, no existe ninguna traza de culto a la Santa; siendo por tanto, un culto documentado muy tardíamente. Sin embargo, su popularidad tuvo que difundirse muy rápidamente, a juzgar por el número de comentarios que, durante la Edad Media se hicieron en todo occidente sobre esta dramática passio. Especialmente en Italia, como ya adelantábamos, Santa Reparata goza de gran fama en diversas ciudades, como Florencia, Atri, Nápoles y Chieti. Esta última incluso pretendió tener su cuerpo, como lo atestigua una narración del traslado de las reliquias de la ciudad.

A pesar de la devoción que a la Santa se le tuvo y se le sigue teniendo en Nápoles, el calendario marmóreo de esta ciudad (siglo IX) no la tiene inscrita en su listado. Lo mismo ocurre en casi todos los martirologios históricos occidentales. Es por lo tanto dificultoso saber acerca de ella, y, para más inri, el martirologio de Beda sólo dice que era virgen. Nada de martirio.

¿De dónde viene, pues, el considerarla como mártir? Se lo debemos a Baronio, que cuando la inscribió en el Martirologio Romano el día 8 de octubre, lo hizo con este elogio: “En Cesarea de Palestina, el martirio de Santa Reparata, que por negarse a sacrificar a los ídolos en tiempos de Decio, tuvo que soportar diversas torturas y finalmente la muerte con el golpe de un palo. Pudo verse que su alma salía de su cuerpo y volar al cielo en forma de paloma”. Y de ahí nos viene la recreación de la legendaria passio que hemos podido leer.

El alma de la Santa se eleva en forma de paloma. Grabado de Adriaen Collaert.

El alma de la Santa se eleva en forma de paloma. Grabado de Adriaen Collaert.

Por decepcionante que pueda parecer, Eusebio de Cesarea, que no ignoraba los abusos a los que en tiempos de Decio fueron sometidos los cristianos, pudo ser un informador de primera mano a propósito de una mártir de su ciudad -como de hecho, sí se refirió a Santa Pelagia, de la cual hablamos ayer y que se celebra también en 8 de octubre-, pero sin embargo, a Reparata no la menciona. Este argumento por sí solo puede validar la convicción de la no existencia histórica de Reparata; pero a esto hay que añadir que los calendarios y sinaxarios orientales la ignoran por completo, no sólo el 8 de octubre, sino en cualquier otra fecha. Simplemente, no existe documentalmente.

Usener, en su estudio sobre la leyenda de Santa Pelagia de Jerusalén, la relaciona con esta leyenda de Reparata, venerándose casualmente ambas el mismo 8 de octubre. Este estudioso hace una síntesis demostrando que Pelagia, Marina, Margarita, etc. son todas una misma figura, el producto de una reacción encratista cristiana contra la celebración pagana de la belleza femenina; y en particular, contra el culto de las diosas Afrodita, Venus, y demás divinidades relacionadas con la belleza y la fertilidad femeninas. Yo no soy muy amiga de las tesis mitologistas -las que siempre identifican Santos con dioses paganos encubiertos- y por tanto no me muestro partidaria de Usener, pero sí es cierto que, al menos, hay una sincretización entre todas estas figuras que responden a un único topos hagiográfico, un mismo tema: el de la cristiana, virgen o pecadora, que se viste de hombre y se retira a una vida monacal, para ser acusada falsamente y sólo “reparada” cuando, tras su muerte -o no, si recordamos la leyenda de Santa Eugenia-, se descubre su auténtico sexo.

El barullo de las reliquias
Si la propia figura de Santa Reparata no es ya lo suficientemente complicada, a ello se añade que muchas ciudades se disputan el tener el auténtico cuerpo de la mártir: Florencia -las presuntas reliquias se hallarían en la cripta del Duomo de Santa Maria del Fiore, que fue anteriormente una Basílica dedicada a esta Santa, patrona de su diócesis-; Niza, donde también tiene dedicada una catedral y donde hay reliquias atribuidas a la Santa en una urna bajo el altar mayor; Teano, donde tiene un santuario dedicado; Pesco Sannita, etc…

Relicario de la Santa. Palazzo Tozzoni, Imola (Italia).

Relicario de la Santa. Palazzo Tozzoni, Imola (Italia).

La explicación es sencilla: en todos estos lugares, lo que se tiene y lo que se está venerando son las reliquias de una mártir romana de las catacumbas, es decir, un cuerpo santo, al que se le ha atribuido el nombre de Reparata. Es muy poco probable que ninguna de ellas pueda atribuirse a la mártir de Cesarea de Palestina, siendo cierto que ésta es, con toda probabilidad una figura legendaria. Lo cual no deja de ser una ironía: el tener el cuerpo de una mártir cristiana real, pero creer que es el de otra que en realidad no existe (!!).

Otros lugares que poseen un cuerpo santo de nombre Reparata -que no su homónima mártir de Palestina- son Flamanville (Francia), Krumlov, Slavonice (República Checa), Puebla (México), Begur (España), entre muchos otros.

Iconografía
La mártir aparece representada en muchas y muy bellas obras de arte, al tener un culto bastante extendido. El atributo principal de la Santa es la paloma, símbolo de su alma pura, en alusión al pasaje final de su martirio, cuando ésta le sale por la boca tras morir decapitada; aunque también aparece portando una lámpara encendida -símbolo, o bien por su tortura por el fuego; o en alusión a las vírgenes prudentes del Evangelio-; así como portando una flor de lis, emblema de la ciudad de Florencia, de la cual es patrona. En este mismo ámbito, es frecuente también verla portando un estandarte blanco con una cruz roja, la bandera genovesa. Pero también aparece en distintos pasajes de su martirio: compareciendo ante su juez, sufriendo la tortura de las planchas ardiendo, del horno encendido…

Busto de la Santa portando la maqueta de la ciudad de Atri, de donde es patrona. Museo de la catedral de Atri, Italia.

Busto de la Santa portando la maqueta de la ciudad de Atri, de donde es patrona. Museo de la catedral de Atri, Italia.

Es patrona de la diócesis de Florencia y Pisa y es muy frecuente verla representada por toda la Toscana, así como en la provincia de Niza, de donde es también patrona. Aquí, en esta ciudad costera francesa, dice la leyenda que sus reliquias llegaron por barca -mismo suceso que se atribuye a mártires como Devota, Julia, Restituta-; y, en Teano, se dice que llegaron en un carro tirado por bueyes -evento también atribuido a otras mártires como Trofimena, y muchas más-. Por eso es habitual verla junto a una barca o junto a unos bueyes, dependiendo del lugar donde se la venere.

Conclusión
Ante las pruebas y evidencias documentales, es muy difícil sostener que estemos ante una Santa real, histórica, por más que su culto siga siendo muy amplio y muy vivo en Italia y en Francia. Ante del siglo IX no existe ningún dato sobre ella, siendo ignorada por todas las fuentes antiguas e incluso por historiadores contemporáneos que documentaron otras mártires que habitaron en la ciudad y alrededores; y esta mención del siglo IX la define como virgen, no como mártir. Es Baronio el que, literalmente, se inventa su martirio al inscribirla en el Martirologio, copiando probablemente la passio de otra mártir de Cesarea, Santa Albina, que sufrió idénticas vicisitudes.

Parece, entonces, que estamos ante un extraño desdoblamiento de Santas como esta Albina de Cesarea, añadiéndole elementos de Pelagia de Jerusalén, Eugenia y Marina-Marino. Un auténtico batiburrillo que viene a condimentarse con la gran cantidad de cuerpos dispersos atribuidos a la Santa en Italia y en Francia que, en realidad, corresponden a cuerpos santos de las catacumbas.

Relicario de la Santa. Cripta de la catedral de Santa Maria del Fiore, Florencia (Italia).

Relicario de la Santa. Cripta de la catedral de Santa Maria del Fiore, Florencia (Italia).

Poco más se puede decir; pero, en respeto a las tradiciones, os dejo aquí un doble vídeo del Dramma Sacro di Santa Reparata, una representación de la vida y martirio de la Santa interpretada libremente por los vecinos de Pesco Sannita, una de tantas poblaciones que cree tener las reliquias de la mártir de Cesarea y que, como repetiré hasta la saciedad, en realidad tienen un cuerpo santo de nombre Reparata.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Drama Sacro de Santa Reparata (Parte I):

Drama Sacro de Santa Reparata (Parte II)

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