Beato Miguel Sopocko, sacerdote fundador

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato en su juventud, con el hábito sacerdotal.

Fotografía del Beato en su juventud, con el hábito sacerdotal.

Nació en Nowosadv (Lituania) el día 1 de noviembre del año 1888, en el seno de una familia religiosa, que le inculcó una profunda espiritualidad, por lo que desde niño mostró su intención de hacerse sacerdote. Con veintidós años de edad entró en el Seminario de Vilnius, ordenándose de sacerdote cuatro años más tarde, siendo destinado a la parroquia de Taboryszki.

Entre 1914 y 1918, durante la Primera Guerra Mundial, Lituania estuvo invadida por las tropas alemanas y en el verano del 1915 el frente de guerra estaba precisamente en esta localidad de Taborryszki. A pesar de esto, pese al peligro que corría no dejó de prestar sus servicios pastorales y sociales. No solo celebraba los servicios religiosos, sino que se dedicó también a promover la educación de los niños de su feligresía y de los pueblos cercanos. Al principio, los alemanes lo toleraban, pero con el paso del tiempo, empezaron a desconfiar de él, por lo que tuvo que abandonar su parroquia marchando a Varsovia para perfeccionar sus conocimientos teológicos, aunque al llegar a la ciudad, cayó enfermo.

Polonia también vivía las consecuencias de la guerra, estaba enfrentada a Rusia a consecuencia de unos territorios que ambas naciones reclamaban como propios y una de las consecuencias del conflicto fue la clausura de la Universidad de Varsovia, por lo que no pudo matricularse en ella. Fue entonces cuando decidió incorporarse como voluntario en el servicio pastoral del ejército, siendo nombrado capellán militar destinado en el hospital de campaña de Varsovia. Posteriormente fue enviado a Vilnius ejerciendo su ministerio entre los soldados que estaban en el frente de guerra, especialmente, entre los heridos. Debido a su débil salud y a las condiciones calamitosas del frente, cayó nuevamente enfermo, por lo que él mismo tuvo que ser hospitalizado. Recuperado, fue nombrado capellán del Campo de entrenamiento de oficiales en Varsovia.

En este destino, que compaginaba con la atención pastoral en dos hospitales militares, se dedicó a elevar el nivel de conocimientos religiosos de los oficiales, impartiéndoles clases de catecismo y de Historia de la Iglesia. Fue tal el éxito que sus charlas fueron publicadas y distribuidas por todos los destacamentos militares. Cuando en 1919 fue nuevamente abierta la Universidad de Varsovia, se matriculó en Derecho, Filosofía y Teología Moral, compaginando nuevamente estas dos actividades: estudios en la Universidad y trabajo pastoral y social en el ejército. En el 1920 estuvo en la defensa de Varsovia contra la ofensiva soviética y en 1923 cuando consiguió la licenciatura en Sagrada Teología, se dedicó a perfeccionar sus estudios de Pedagogía y a investigar sobre la influencia del alcohol en los jóvenes. Su tesis de graduación en el Instituto Superior de Pedagogía fue: “El alcoholismo y los adolescentes escolares”.

Fotografía del Beato como capellán militar en el campo de entrenamiento de oficiales en Powazki, Polonia.

Fotografía del Beato como capellán militar en el campo de entrenamiento de oficiales en Powazki, Polonia.

Debido a su experiencia pedagógica, el arzobispo de Vilnius, le propuso trabajar en su diócesis, haciéndose cargo de la pastoral con los jóvenes y con el ejército. El aceptó la oferta y se trasladó a la capital de Lituania. Fue nombrado director del servicio pastoral del Distrito Militar de Vilnius, formado por más de diez mil soldados. Se dedicó a la preparación de los capellanes militares y a la organización de charlas en los acuartelamientos, sin abandonar el trabajo con la juventud, ni sus estudios. Fundó varias asociaciones juveniles, trabajaba a ratos en la preparación de su tesis doctoral en Teología y se dedicó también al estudio del inglés, alemán y francés. Ya conocía el lituano, el polaco y el ruso.

Sin abandonar su función de director de asistencia pastoral del distrito militar, en 1927 fue nombrado director espiritual del Seminario diocesano y director de la cátedra de Teología Pastoral de la Universidad de Vilnius. Como además seguía preparando su tesis doctoral, escribía artículos y daba conferencias, solicitó al obispo castrense le eximiera de la labor pastoral en el ejército.

En el año 1932 fue nombrado confesor de las monjas del convento de Vilnius de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia y allí conoció a Santa Faustina Kowalska, de la que fue confesor. Recomendó a Sor Faustina que anotase en un cuaderno sus experiencias espirituales, anotaciones que luego él leía y de las que surgió el posterior “Diario Espiritual” de Santa Faustina. Ella le contó las revelaciones que había recibido antes y durante su estancia en Vilnius, entre ellas la de la pintura del cuadro de la Divina Misericordia y la del establecimiento de la festividad de la Divina Misericordia el domingo “In Albis”. Estas tareas las recibió el padre Miguel cómo tareas propias y por ello, el 4 de abril de 1937, en la iglesia de San Miguel de Vilnius fue bendecida la primera imagen de la Divina Misericordia.

El Beato fotografiado con las hermanas de su Congregación.

El Beato fotografiado con las hermanas de su Congregación.

Cuando Sor Faustina cambió de convento, ellos siguieron en contacto por carta, y conocedor de que este mensaje divino también a él le había sido confiado, se dedicó a buscar fundamentos teológicos que dieran explicación a este misterio de la Misericordia de Dios. Estos trabajos fueron publicados en varios artículos de revistas especializadas en Teología. En junio del 1936 publicó su primer folleto al que tituló “Divina Misericordia” y en cuya portada puso la imagen de Cristo. Aunque esta publicación se la envió a todos los obispos polacos y lituanos, no recibió respuesta de ninguno de ellos. Él, sin desanimarse, un año más tarde publicó en Poznan un segundo folleto titulado: “La Misericordia Divina en la liturgia”. Cuando Santa Faustina enfermó en Cracovia, él la visitó en septiembre de 1938, muriendo ella un mes más tarde.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, decidió dar a conocer las revelaciones de Santa Faustina y la construcción de una iglesia en Vilnius bajo la advocación de la Divina Misericordia y, aunque consiguió las pertinentes aprobaciones civiles y eclesiásticas, al entrar el ejército soviético en Lituania, tuvo de desistir de su proyecto, ya que los rusos robaron los materiales de la construcción y el dinero destinado a la misma. Pero el seguía en su empeño de difundir el culto a la Divina Misericordia, no solo en su tierra natal sino en todos los países europeos. Estaba convencido de que la salvación de Europa estaba en manos de la Misericordia Divina.

En junio de 1940, Lituania fue totalmente ocupada por los soviéticos y convertida en una república más de las que conformaban la URSS. Le obligaron a suspender sus reuniones y le impidieron publicar un tratado sobre la Divina Misericordia, cosa que consiguió a escondidas ayudado por algunos amigos, que incluso sacaron el trabajo a otros países europeos llegando a las manos de numerosos obispos.

Fotografía del Beato, tomada poco tiempo antes de morir.

Fotografía del Beato, tomada poco tiempo antes de morir.

No solo fue perseguido por los soviéticos, sino que también la Gestapo anduvo tras él por difundir el culto a la Divina Misericordia y por ayudar a los judíos. Logró escapar antes de ser detenido y, por seguridad, abandonó Vilnius, adonde volvió una vez desaparecido el peligro, para dedicarse a dar clases en el seminario. Prosiguió con su ayuda a los judíos, por lo que la Gestapo llegó a detenerlo, así como a otros sacerdotes lituanos en los locales del seminario. Él se las ingenió para obtener un permiso del arzobispo de Vilnius y, disfrazado, abandonó la ciudad y se escondió en un alojamiento que le buscaron las Ursulinas del convento de Czarny Bor. La Gestapo lo buscó, pero no lo encontró ya que él, con ayuda de algunas personas de su confianza había conseguido un documento de identidad falso a nombre de Waclaw Rodziewics. Anduvo escondido y trabajando de carpintero aunque se las arreglaba para oficiar de manera clandestina pero diaria, la Santa Misa y visitar a las Ursulinas de vez en cuando para confesarlas.

En el otoño del 1944, pese a las difíciles condiciones de vida, el arzobispo de Vilnius ordenó abrir de nuevo el seminario y el padre Miguel, después de haber vivido escondido durante dos años, volvió a dar clases y a recoger limosnas por los pueblos para poder ayudar al sustento de los seminaristas. Como las autoridades de la nueva República, en un inicio, fueron más o menos tolerantes, él siguió con sus actividades pastorales en la ciudad y en los pueblos cercanos propagando la devoción a la Divina Misericordia. Más adelante, varias veces fue citado en comisaría y en una ocasión estuvo a punto de ser deportado a Siberia. Al terminar el plazo de repatriación de los polacos de Lituania, recibió la orden del obispo de Bialystok para que volviera a Polonia, cosa que hizo en agosto de 1947.

A finales de septiembre del mismo año, estuvo unos días en Mysliborz , con Jadwiga Osinska e Isabel Naborowska, las dos primeras religiosas pertenecientes a la Congregación que él había fundado en 1941 (la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso), las cuales estaban organizando su primer convento. Desde entonces mantuvo el contacto con ellas, siendo su apoyo espiritual y atendiendo al desarrollo de su Congregación. Un hecho que le levantó el ánimo fue el comienzo del proceso informativo – por parte del arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla en el año 1965 – para la beatificación de Faustina Kowalska. Como había sido su director espiritual tuvo que testificar en el proceso.

Tumba del Beato en el santuario de la Divina Misericordia de Bialystock, Polonia.

Tumba del Beato en el santuario de la Divina Misericordia de Bialystock, Polonia.

Estuvo trabajando hasta que le fallaron las fuerzas, muriendo en Bialystok el día 15 de febrero del año 1975, día de San Faustino, patrono de Sor Faustina. Muy pronto se inició su proceso de beatificación en la archidiócesis de Bialystok; el “nihil obstat” fue dado el 10 de septiembre de 1987, iniciándose el proceso diocesano el día 4 de diciembre del mismo año y concluyendo el 29 de septiembre de 1993. Dos años más tarde fue emitido el decreto que validaba el proceso diocesano. Fue declarado Venerable el 20 de diciembre del año 2004 y promulgado el decreto reconociendo el milagro para la beatificación, el 17 de diciembre del 2007. Finalmente, fue beatificado en el Santuario de la Divina Misericordia de Bialystok, el 28 de septiembre del año 2008.

Antonio Barrero

Bibliografía
-NITKIEWICZ, K., “Bibliotheca sanctórum, Apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

Enlaces consultados (17/09/204):
– www.misericordia-divina.com/biografia-beato-padre-miguel-sopocko.htm
– www.sopocko.pl

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

13 pensamientos en “Beato Miguel Sopocko, sacerdote fundador

  1. Cuando leí la biografía de Santa Faustina, conocí a su confesor en una foto. Allí decía que también estaba en proceso de beatificación. Fue hasta cuando se le beatificó que me acordé de este detalle y lo registré en mis notas. Pero de su vida tan fecunda como sacerdote y educador, en un ambiente tan especial como es el ejército, no tenía nada de conocimiento, así que muchas gracias porque por tu trabajo me he enterado más a fondo sobre su vida. De pronto pensé que tendría algo que ver con un rito oriental por los medallones que lleva al pecho, pero también me viene a la mente que en las universidades polacas se portan insignias y a lo mejor es el caso.
    Gracias Toño por tu colaboración.

    • Esta claro, Humberto, que Santa Faustina ha eclipsado al beato Miguel Sopocko, pero no debemos olvidar que fue él quién la dirigió espiritualmente y quién recomendó a la santa que escribiese todas sus experiencias espirituales. Quién sabe, si estos escritos existirían, si su director espiritual hubiera sido otro.

  2. A este Beato lo conocía porque siempre he recibido sus estampas “en pareja” con las de Santa Faustina. He enviado una gran cantidad de ellas.
    Es notorio que, mientras él iba por Europa predicando la misericordia divina, la Gestapo iba detrás de él predicando el odio humano. Qué vida ésta, tan llena de contradicciones.

    • Que los soviéticos lo persiguieran parece cosa normal, ¿no?, pero que lo persiguiera también la Gestapo y por el hecho de predicar la Divina Providencia y ayudar a los judios…. Yo más me creo que fue por lo segundo, aunque oficialmente “cometiera esos dos crímenes a los ojos de los nazis”. ¡Lo que le importaría a Hitler la predicación sobre la Divina providencia!

  3. Antonio conocia al Beato Miguel Sopocko (algunas “pinceladas” sobre el),por el libro que lei sobre Santa Faustina hace ya unos años.
    Gracias a su empeño la devocion a la Divina Misericordia se propago por todo el orbe cristiano,aunque por lo que he leido,los obispos lituanos y polacos no se interesaron en un primer momento sobre el trabajo que realizo sobre esta devocion tan popular hoy en dia.
    Gracias por el articulo.
    Por cierto que te habias equivocado diciendome que hoy tambien habia articulo “ensalada”.(Me lo comentaste en repuesta a mi comentario en el articulo de ayer).

    • No te dije que hoy habría ensalada, jaja, sino que detrás de la ensalada habría un plato fuerte.
      El germen de la devoción a la Divina Providencia estuvo en Santa Faustina y el Beato Miguel y, como ves, no tuvieron mucho éxito al principio. La verdad es que si no hubiese llegado a Papa San Juan Pablo II, esta advocación sería una de tantas y de hecho, en muchos lugares aun no se conoce.
      Está claro que “el clan polaco” contribuyó al incremento de esta devoción.

      • Esta claro que el “clan polaco” era mucho clan,jejeje.
        ¿Tan probable crees que de no haber sido elegido Papa Karol Wotjila esta devocion hubiera quedado en nada?.
        ¿No habrian conseguido otro “portador” para su estandarte?
        Por cierto que cuando me compre el libro de Santa Faustina habia quedado con un “creyente” que tu conoces y desdeño de mala manera el libro y a Santa Faustina llamandola “la polaca”.

        • No se quién será ese “creyente” que yo conozco, pero desde luego decirle polaco a una persona que haya nacido en Polonia, no es nada peyorativo, aunque esa persona lo pretendiera. Si a mi me llaman español, me siento muy orgulloso.

          Y hablando “del clan”; está claro que el ascenso del cardenal Wojtyla a la Sede de Pedro, impulsó la religiosidad en Polonia, pero también propagó fuera de sus fronteras lo que era algo eminentemente polaco. Eso es normal, porque es evidente que el predicamento de un Papa tiene mucha influencia en “el mundo católico”.

  4. Estamos de acuerdo que su vida paralela a la Difusión del Mensaje de la Divina Misericordia es muy rica. Tomando en cuenta que fue confesor de Santa Maria Faustina. La misma santa en su diario espiritual relata que Dios mismo se lo presento en una visión y que el avalaba la gran santidad de este sacerdote. El Diario de Santa Faustina nos da pinceladas muy amplias de la espiritual del Beato Miguel. La vida de las grandes místicas de nuestra Iglesia siempre se encuentran a su lado grandes almas que las guían y si no, echemos una miradas atrás: Santa Margarita Maria Alacoque y San Claudio de la Colombiere , Sta, Teresa de la Cruz y San Pedro de Alcantara, san Juan de la Cruz, San Luis Beltrán, San Francisco de Borja , el Padre Gracian. En nuestros tiempos sobre todo en México la Ven. Angelica Alvarez de Icaza y el Padre Alberto Cusco y Mier o Conchita Cabrera y el Padre Felix de Jesus Roguier….

    • Muchas gracias, Tacho, por tu comentario.
      Es bueno que hayas mencionado esos repetidos “pares de santos”, porque normalmente detrás de un santo siempre ha habido otro que le ha ayudado en su santificación. Creo que fue Santa Teresa la que dijo que nos salvaríamos “a racimos” y es que es verdad: la santificación personal es valdía si no ayuda a santificar a quienes te rodean.

  5. Oye Toño, pocos santos pueden relacionarse con la sociología. El estudio que hizo este beato sobre el
    alcoholismo y sus efectos en los muchachos es una tesis. ¿Estos análisis se pueden leer en español?
    ¿Han tenido algún eco en su tiempo y en el nuestro? A la jerarquía eclesiástica le interesan estos temas de verdad?

    • Yo no se si esa tesis estará traducida al castellano. Seguro que está editada en polaco: http://books.google.es/books/about/Alkoholizm_a_m%C5%82odzie%C5%BC_szkolna.html?id=zEcLuAAACAAJ&redir_esc=y

      El problema del alcohol entre los jóvenes es de mucho antes de la Primera Guerra Mundial y en Polonia, las estadísticas eran aterradoras. Por ejemplo, según las estadísticas de la época, en Varsovia capital bebían el 93% de los chavales y el 87 % de las muchachas y en Lviv, el 88% y 75% respectivamente. Este tema preocupaba al padre Miguel, porque trataba con los jóvenes y lo vivía y por eso escribió su tesis sobre el alcoholismo y los adolescentes. El incidió en el problema y lo planteó a la jerarquía y a la sociedad como un vicio contra el que había que luchar.
      Por desgracia, en nuestra cultura se es muy permisivo con el alcohol y hay que tener conciencia de que es una droga, que echa por tierra a muchas vidas juveniles.
      Y ¿si este tema le interesa a la jerarquía eclesiástica? ¡Qué se yo! A muchos obispos se les llena la boca hablando contra el sexo pero a muy pocos, o a ninguno, se le escucha hablar contra el alcohol.

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