Una familia de mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Ilustración del Beato Agustín Yu Hang-geom.

Ilustración del Beato Agustín Yu Hang-geom.

No solo en la antigüedad fueron martirizadas algunas familias enteras por defender su fe en Cristo; a lo largo de la historia de la Iglesia se han dado numerosos casos y yo quiero hoy detenerme en uno de ellos: un grupo de cinco mártires coreanos, todos miembros de una misma familia y que pertenecen al grupo de mártires beatificados por el Papa Francisco en Corea el pasado día 16 de agosto. Son los beatos Agustín Yu Hang-geom, su hijo mayor Juan Yu Jung-cheol, su nuera Lutgarda Yi Sun-i, su hijo segundo Juan Yu Mun-seok y su sobrino Mateo Yu Jung-seong.

Beato Agustín Yu Hang-geom
Nació en el año 1756 en Chonan, Jeonju, en el seno de una noble familia. Poco después de que la fe católica fuera introducida en Corea en el año 1784, se convirtió al cristianismo siendo el primer católico de la región de Jeolla-do. Un pariente suyo que vivía en Yanggeun y que se llamaba Francisco Javier Kwon fue quién le enseñó el catecismo. En su casa recibió el sacramento del bautismo de manos de Pedro Yi Seung-hun. Posteriormente regresó a su ciudad natal y allí comenzó a anunciar el Evangelio, especialmente entre los miembros de su propia familia, demás parientes y sirvientes.

Él lo era todo para todos, sin hacer distinción alguna. Todas las personas, fueran ricos o pobres eran iguales para él. Dio buen ejemplo poniendo en práctica la doctrina del amor predicada por Jesús, mostrando compasión, dando limosnas a sus vecinos pobres y agasajando a sus criados. Fue nombrado catequista de la región de Jeolla-do, cuando en la primavera de 1786, se reunieron en la clandestinidad los principales líderes cristianos, entre los cuales estaba Pedro Yi Seung-hun, que era quién lo había bautizado.

Agustín volvió a su tierra natal y como no existía clero, sin ser sacerdote, empezó a celebrar la Santa Misa y a administrar los sacramentos a los fieles, pero pasado algún tiempo, los líderes católicos – todos ellos eran seglares – fueron alertados de que esto era un sacrilegio porque no estaban ordenados, e inmediatamente dejaron de realizar tales prácticas. A partir de ese momento, se preocuparon principalmente, aunque en secreto, para que desde Pekín les enviasen algún sacerdote ordenado. Agustín participó activamente en este proyecto y facilitó el dinero necesario para enviar a Pablo Yun Yu-il a Pekín a finales del 1789.

Tumba de los siete mártires (los cinco beatificados y los dos que aun no lo están).

Tumba de los siete mártires (los cinco beatificados y los dos que aun no lo están).

Cuando en 1790, Monseñor Gouvea, obispo de Pekín emitió un decreto prohibiendo a los católicos coreanos la realización de los ritos ancestrales, Agustín Yu enterró sus tabletas y cuando su primo Pablo Yun Ji-chung fue arrestado bajo la acusación de abandono de los ritos ancestrales, pasó de manera temporal a la clandestinidad. Más tarde, se presentó ante el gobernador de Jeonju, siendo puesto en libertad después de aparentar haber apostatado.

Cuando el sacerdote chino Santiago Zhou Wen-mo llegó a Corea a finales de 1794, Agustín Yu envió a su hermano menor para que le saliera al encuentro, invitándolo a visitar la región de Jeolla-do. En ese momento, la corte real había enviado una orden de arresto contra el padre Zhou y para evitar el riesgo de que fuera apresado, él comenzó a hacer las visitas pastorales locales. El padre Zhou se quedó en la casa de Agustín en Jeonju, administrando allí los sacramentos.

Al estallar la persecución, Agustín fue reconocido como el jefe de la Iglesia en la región de Jeolla-do, siendo el primero en ser arrestado. Desde Jeonju fue llevado a Seúl donde fue sometido a interrogatorios y torturas en la sede de la Jefatura de Policia y en el Ministerio de Justicia. Lo acusaron de ser uno de los coreanos que habían participado en la petición de misioneros al obispo de Pekín e intentaron que delatara a quienes habían colaborado con él. Como estaba decidido a morir como un mártir, no delató a nadie ni dijo nada que pudiese perjudicar a la Iglesia. Por eso, fue acusado de delito de traición a la patria y se ordenó su ejecución.

Ilustración del Beato Juan Yu Jung-cheol.

Ilustración del Beato Juan Yu Jung-cheol.

Fue trasladado de nuevo a Jeonju y en la Puerta Sur de la ciudad, el día 24 de octubre de 1801 (17 de septiembre por el calendario lunar), fue cortado a pedazos cuando solo tenía cuarenta y cinco años de edad. San Antonio Daveluy, obispo mártir en Corea, escribiendo sobre la cuestión de la apostasía de Agustín Yu, escribió: “La cuestión de la apostasía de Agustín Yu, es negada por la mayoría de la gente; por lo tanto, yo creo que recibió la palma de los mártires delante de Dios”.

Beato Juan Yu Jung-cheol
Juan Yu Jung-cheol, llamado también “Jong-seok”, nació en 1779 en Chonam y era el hijo mayor de Agustín Yu Hang-geom, de quién hemos hablado anteriormente. Lutgarda Yi Sun-i era su esposa y Juan Yu Mun-seok era su hermano menor. Su familia fue la primera que abrazó la fe católica cuando su padre, al poco tiempo de introducirse el catolicismo en Corea, fue catequizado y bautizado y él convirtió al resto de los miembros de su casa. A partir de entonces, su padre, se dedicó a anunciar el Evangelio, convirtiéndose su casa en el centro de evangelización de la región de Jeolla-do.

Fue en un ambiente tan cristiano donde Juan creció y recibió el sacramento del Bautismo. Prosiguió sus estudios durante mucho tiempo bajo la dirección de Estanislao Han Jeong-heum. De él se dice que “fue sincero y directo en su devoción, tenía una fe firme y una caridad ardiente y que, siendo aun joven, fue tratado como un adulto prudente por su fidelidad a su deber, su vida recta y su desprecio por todas las vanidades terrenales”. Con dieciséis años de edad, recibió su Primera Comunión de manos del padre Santiago Zhou Wen-mo, que vino a la aldea de Chonam en visita pastoral. A este y en presencia de su padre, le dijo: “Quiero vivir virgen”.

Dos años más tarde, Lutgarda Yi Sun-i también solicitó al padre Zhou vivir en virginidad. Al oírlo, el padre Zhou recordó lo que le había dicho Juan acerca de vivir una vida en celibato y arregló un matrimonio entre ellos. Juan y Lutgarda se casaron en octubre de 1797 y en presencia de toda su familia hicieron voto de vivir célibes, como si fueran hermanos. Mediante la oración, Juan y Lutgarda vencieron todas las tentaciones de romper sus promesas y prometieron morir juntos también en defensa de su fe. Mientras tanto, en Shinyu estalló la persecución en el año 1801 y en la primavera de ese año, Juan fue arrestado y llevado a la prisión de Jeonju.

Ilustración de la Beata Lutgarda Yi Sun-i.

Ilustración de la Beata Lutgarda Yi Sun-i.

Estando en prisión, su hermano Yu Mun-seok le llevaba la comida y como estaba prohibido que le proporcionasen ropa, la misma ropa de invierno tuvo que utilizarla en verano. El sufrimiento en la cárcel fue un verdadero castigo, pero sin embargo, con un corazón inquebrantable, Juan Yu defendió su fe hasta el final. A mediados de septiembre, otros miembros de su familia, incluyendo a su esposa Lutgarda y su hermano menor Yu Mun-seok fueron arrestados. Unos veinte días después, los guardianes pusieron en la misma celda a los dos hermanos. Por orden del jefe de la prisión, fueron colgados, muriendo ahorcados como mártires el 14 de noviembre del 1801 (9 de octubre por el calendario lunar). Juan Yu Jung-cheol tenía veintidós años de edad. Después de que Juan murió martirizado, su esposa Lutgarda reveló que a su casa había llegado una carta escrita por él, en la que decía: “Os exhorto a estimular y consolar a mi hermana. Reunámonos en el cielo”.

Beata Lutgarda Yi Sun-i
Lutgarda Yi Sun-i, también llamada “Yu hui”, nació en el año 1782 en el seno de una familia coreana noble. Desde niña, vivió en un ambiente muy piadoso. Carlos Yi Gyeong-do que fue martirizado en el 1801 y Pablo Yi Gyeong-eon, que también fue martirizado en el 1827, eran sus hermanos. Su esposo Juan – del que hemos escrito anteriormente -, murió también como mártir.

Mateo Yi Yun-ha, que era su padre recibió una herencia de su abuelo materno, quién era un reconocido estudioso de la época y con ella, educó y mantuvo a su familia. Mateo Yi se convirtió al catolicismo en el año 1784, cuando se reunió con Ambrosio Kwon, Francisco Javier Kwon y Pedro Yi Seung-hun. Fue en este ambiente familiar donde la madre de Lutgarda aprendió el catecismo y se bautizó, haciendo posteriormente ella lo mismo con su hija, que aun era una niña.

Cuando su padre murió en el 1793, Lutgarda siguió viviendo con su madre dedicándose a enseñar el catecismo en un lugar escondido. Dos años más tarde, recibió la Primera Comunión de manos del padre Zhou. Comunicó a su madre su intención de ofrecer su virginidad a Cristo y ambas se lo hicieron saber al padre Zhou. Como en aquella sociedad era muy difícil y estaba mal visto el permanecer soltero, el padre Zhou arregló el matrimonio con Juan Yu Jung-cheol, de quién hemos hablado anteriormente.

Los Beatos Juan y Lutgarda durmiendo en futones separados por la Biblia y un crucifijo, y con la luz encendida, para evitar tentaciones carnales. Ilustración contemporánea.

Los Beatos Juan y Lutgarda durmiendo en futones separados por la Biblia y un crucifijo, y con la luz encendida, para evitar tentaciones carnales. Ilustración contemporánea.

En septiembre de 1798, Lutgarda vio por primera vez a su futuro esposo y junto con Juan, hicieron voto de virginidad delante de sus padres. Cuando su esposo se veía tentado a romper su voto de castidad, ella le ayudaba mediante la oración y jamás lo rompieron. Al estallar la persecución en el año 1801, la policía irrumpió en Chonam, deteniendo a su suegro Agustín, a quién enviaron a Seúl y a su esposo Juan, a quién enviaron a Jeonju. Ella misma fue arrestada con el resto de la familia a mediados del mes de septiembre. Todos ellos fueron trasladados a Jeonju.

Ella era quién principalmente animaba a la familia diciéndoles que “todos juntos vamos a ir al Cielo”. Desde la cárcel escribió una carta a sus hermanas mayores: “Nosotros somos cinco personas que de manera unánime estamos firmemente resueltos en entregarnos completamente a Dios hasta el punto de morir como mártires. Al abrir nuestros corazones el uno al otro nos encontramos con el deseo ardiente de morir por Dios y así, todos nuestros pesares y todas nuestras angustias desaparecen. Cada día somos alimentados por la gracia y el amor divino, creciendo la alegría en nuestros corazones”. El director de la cárcel pidió a la corte que se hicieran cargo de estos presos y en respuesta, la corte real envió inmediatamente a un funcionario del gobierno de Jeonju para que se hiciera cargo del caso. A Lutgarda la condenó al exilio en Hamgyeong-do y aunque ella pidió que no la separaran del resto de la familia, no se lo concedieron.

Ilustración del Beato Juan Yu Mun-seok.

Ilustración del Beato Juan Yu Mun-seok.

Poco tiempo después, se escapó del lugar donde estaba exiliada, siendo detenida por los guardias. Lutgarda, loca de alegría, exclamó: “Ahora puedo morir como mártir”. La llevaron ante el gobernador, quién la condenó a muerte. Tras ser golpeada cruelmente, fue encerrada en la prisión, pero sus heridas se curaron en menos de una semana. El gobernador solicitó a la corte real que pronunciara la condena y muy pronto llegó la confirmación. El 31 de enero de 1802 (28 de diciembre de 1801 por el calendario lunar), fue llevada al campo de ejecución de Jeonju, siendo decapitada con solo veinte años de edad.

Beato Juan Yu Mun-seok
Juan Yu Mun-seok, llamado “Mun-cheol”, nació en 1784 en la familia de Agustín Yu Hang-geom, que, como hemos dicho anteriormente, murió mártir en el año 1801. Era hermano de Juan Yu Jung-cheol y cuñado de Lutgarda Yi Sun-i. Aprendió el catecismo de manos de su padre y como hemos dicho también anteriormente, su casa era el centro evangelizador de Jeolla-do. En este ambiente creció desde que era un niño.

Cuando el padre Zhou visitó la aldea de Chonam en 1795, Juan tenía once años de edad. Dos años más tarde, su hermano mayor se casó con Lutgarda Yi. Cuando la persecución se desató en el 1801 y su padre fue enviado a Seúl, parte de su familia fue arrestada y encarcelada en Jeonju, aunque él se libró. Por eso visitaba asiduamente la prisión llevándole la comida a su hermano.

Sin embargo, esta situación no duró mucho y así, a mediados de septiembre Juan Yu Mun-seok fue detenido junto al resto de sus parientes. Entonces, él hizo a los suyos la promesa de morir por la fe y se preparó para ese momento. Su cuñada Lurgarda, en la carta que hemos reseñado anteriormente, deja bien claro la determinación de los cinco miembros de la familia de dar la vida por Cristo. Como he dicho anteriormente, junto con su hermano Juan Yu Jung-cheol, fue ahorcado el 14 de noviembre de 1801 (9 de octubre por el calendario lunar). Era soltero y tenía diecisiete años de edad.

Ilustración del Beato Mateo Yu Jung-seong.

Ilustración del Beato Mateo Yu Jung-seong.

Beato Mateo Yu Jung-seong
Mateo Yu Jung-seong, llamado “Wan-seok” también era de familia noble de Jeonju. Cuando aun era un niño, su padre murió con treinta y cinco años de edad, haciéndose en parte cargo de su familia, su tío Agustín Yu Hang-geom; consecuentemente, era primo de los dos mártires mencionados anteriormente.

Mateo estuvo muy influenciado por su tío Agustín, quién convirtió a toda su familia. Cuando la persecución se desató en 1801 y su tío fue llevado a Seúl, pocos meses más tarde, a mediados de septiembre, Mateo y el resto de su familia fue detenido y encarcelado. Como se deduce del texto de Lutgarda, Mateo era uno de los cinco que habían determinado morir como mártires. Cuando el funcionario del gobierno se hizo cargo del caso de estos cinco mártires, Mateo fue exiliado a Hoeryeong, aunque inútilmente solicitó que no le apartaran del resto de la familia.

Mientras iba hacia el exilio, gritó ante una gran multitud de curiosos: “El gobernador nos envía al exilio en vez de castigarnos según la ley”. Entonces, el gobernador ordenó traerlo de vuelta y meterlo nuevamente en la cárcel. Allí fue duramente castigado y se dictó su sentencia de muerte. El firmó en ella, rubricándola de esta forma: “La fe católica ha sido transmitida de una generación a la siguiente en el seno de nuestra familia y así como mi tío Agustín y otros familiares tuvieron el honor de morir por Dios, yo también deseo morir como ellos. ¿Qué más puedo pedir?”. Concedido el permiso para ejecutar la condena, Mateo fue decapitado el 31 de enero de 1802 (28 de diciembre de 1801 según el calendario lunar). Tenía dieciocho años de edad y era soltero.

Tumba de los siete mártires (los cinco beatificados y los dos que aun no lo están).

Tumba de los siete mártires (los cinco beatificados y los dos que aun no lo están).

Junto con estos mártires que han sido beatificados, murieron también Sin Huin, esposa de Agustín Yu Hang-geom y su hermana Yi Yuk-hui, aunque aun no han sido beatificadas. Los siete mártires están sepultados en el cementerio comunal de la montaña de los mártires, en Jeonju. A este cementerio se le conoce como el “Santuario de la montaña”.

Antonio Barrero

Enlace consultado (14/08/2014):
– www.koreanmartyrs.or.kr

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “Una familia de mártires

  1. Gracias Toño por darnos a conocer las vidas de estos mártires que formaban parte de una familia. Un tema muy actual a propósito del próximo sínodo.
    Me llamó la atención varios puntos: el beato Agustín que por ignorancia celebraba la misa y que haya fingido su apostasía, algo muy común en las persecuciones del cristianismo. Menos mal que su martirio comprobó lo contrario y que su sangre derramada lavó los pecados que pudiera haber tenido.
    Contrario a lo que se dice en otra vida de santos, los beatos Juan y Lutgarda concertaron un matrimonio con abstinencia. Y le batallaron por cumplirlo. Es curioso que se tenga una idea todavía un poco creada sobre la sexualidad, pues la donación de dos cuerpos mediante el acto sexual es algo normal dentro del matrimonio, nada pecaminoso y para disfrutarse además de la procreación según algunas ideas que he leído de San Juan Pablo II.
    Aquí si se cumplió lo que dice el dicho de entre santa y santo, pared de cal y canto.
    Por ultimo, a que se debe que dos miembros de esa familia no fueron en listados en la beatificación? Falta de datos o que? Me doy cuenta que en grupos numerosos se espigan ejemplos por no poner todos los participantes, pero en este caso si hay datos precisos y confiables, qué lleva a la Santa Sede a hacer estas distinciones tan disparatadas e injustas a la vez?

    • Cuando el cristianismo entró por primera vez en Corea, los primeros conversos tenían lo que podríamos llamar una formación cristiana muy rudimentaria. Como los sacerdotes eran muy escasos – hubo incluso grandes temporadas en las que no tuvieron ninguno – y ellos sabían que el sacramento del Bautismo si podían administrarlo en caso de necesidad, creyeron también que con el resto de sacramentos pasaba lo mismo y es por eso, por lo que más de uno incluso celebraban misas, bodas y funerales sin estar ordenados. Y lo hacían, por ignorancia y con absoluta normalidad creyendo que actuaban bien. Fue el obispo de Pekin quién, al enterarse, les hizo ver que había sacramentos que solo podían administrarlos quienes estuvieran ordenados e, inmediatamente, ellos lo corrigieron.

      Los dos miembros de la familia que murieron mártires y no han sido beatificados, están incluidos en una tercera Causa, encabezada por Juan Bautista Yi Byeok y 132 compañeros. La Causa de estos nuevos mártires – que ya son Siervos de Dios – se inició en abril del año pasado, siendo su postulador el Padre Juan Kim Jong-su. Son mártires de muchas diócesis y yo creo que esa puede ser una de las causas de su retraso.

  2. Yo tengo estampa de la Beata Lutgarda y su esposo, recientemente añadida a mi colección por cortesía de nuestro compañero Damiano: https://flic.kr/p/nLAypk

    Reflexionando sobre el tema de los “matrimonios blancos”, creo que son un sinsentido y una situación extraña y forzada que no puede traer más que disgustos a sus integrantes. Sé que en la cultura y mentalidad asiáticas es insostenible que una persona se mantenga virgen toda la vida, pues lo “adecuado” es procrear. Entiendo que el matrimonio de los Beatos Juan y Lutgarda, que deseaban mantenerse vírgenes, fue un arreglo para que los dejaran tranquilos; pero sigue siendo un error; porque si había presión para que se casaran, luego habría presión para que tuvieran hijos: también en la mentalidad asiática, el matrimonio no sirve de nada si no hay hijos. Así que en cualquier caso debieron sufrir presiones y después, lógicamente, el beato Juan acabó teniendo tentaciones; porque no es natural ni lógico casarse para nunca tocar a tu cónyuge. Es algo que, creo, debe dejar estupefacto al mismo Dios, si Él tiene capacidad de sorprenderse, vamos.

    Así que eso de dormir en la misma habitación pero en futones separados y con crucifijos y Biblias de por medio es algo estrambótico a más no poder y debieron pasarlo peor manteniendo un voto toda su vida casi que cuando les tocó el martirio; que seguro acogieron con mucho más gozo que el matrimonio. Situaciones ridículas y extravagantes, de las que no fueron culpables, pero que vinieron absurdamente impuestas por las creencias y la sociedad.

    Me gusta el túmulo de los Santos, recuerda a una casita de hobbit pero al menos están en comunión con la naturaleza. Yo tampoco entiendo por qué al resto de mártires del grupo no las han beatificado, quizá pronto tengamos más información sobre ellos.

    • Ana Maria,
      Yo puedo ver lógico tu razonamiento acerca del matrimonio de los beatos Juan y Lutgarda, pero poniéndome en sus circunstancias, también puedo comprenderlo. ¿Por qué no podemos comprender este proceder y si aceptamos sin objeción alguna que Maria y José, los padres de Cristo, vivieron en matrimonio y castidad?
      Incluso lo tenemos como dogma de fe: Maria es virgen, antes, durante y después del parto. Sabemos que José, que pudo repudiarla al enterarse que estaba embarazada, no lo hizo por el aviso del ángel y por el amor que tenía a María a quién quiso salvarla posiblemente de morir lapidada, pero una vez casados ¿por que siguieron viviendo como lo hicieron los beatos Juan y Lutgarda?
      ¿Vemos normal un caso y anormal el otro? No me parece lógico.

      • Antonio, las comparaciones son odiosas y si me haces hablar del matrimonio de José y María, me pones en un aprieto; pues como cristiana no puedo dudar de la maternidad virginal de María ni de otros dogmas de fe.

        Pero María, antes de la revelación del ángel, seguramente tenía las mismas expectativas que cualquier otra mujer judía; casarse y tener hijos, y lo mismo puede decirse de José. No estamos hablando de personas que desde el principio tenían pensado mantenerse vírgenes -idiosincrasia inexistente en la antigua cultura hebrea- y que aún así y asumiendo muchos riesgos, se casaron. José y María se casaron porque así estaba pactado entre sus familias y él, como bien dices, seguramente también lo hizo para salvaguardarla de la lapidación. Y después lo que vendría ya vendría condicionado con que ella era Madre de Dios y su Hijo, Dios. De “cara a la galería”, ya tenían un hijo, además, y de dónde viniera no era asunto de nadie, hasta que Jesús mismo quiso revelarlo.

        No veo comparación posible con el matrimonio de Beatos de hoy, que se casaron aun a sabiendas de que querían mantenerse vírgenes y que iban a tener que vencer tentaciones y presiones toda su vida, que mira por dónde, fue corta. Yo no veo que se trate del mismo caso y, con perdón de los Beatos de hoy, cuya vida y martirio respeto profundamente, sigo sin verlo lógico ni natural. No pretendo juzgarlos, pero he querido proponer el debate a ver qué opinan los demás compañeros.

        • Pero si a mi me parece razonable tu planteamiento, pero lo que he querido decirte es que no es el único caso que nos encontramos en el santoral y que el primero fue el de los padres de Cristo.
          Yo estoy de acuerdo contigo en que las comparaciones son odiosas, porque, por ejemplo, parece que José estuvo casado con anterioridad y de ahí pudiera venir algunos de los “hermanos” de Jesús de los que hablan los evangelios. Yo se que cuando se comprometieron, ellos quisieron ser un matrimonio normal, pero después de la Anunciación se les trastocaron todos los planes. Aun así, se casaron y vivieron el matrimonio en castidad porque quisieron, no les fue impuesto y, como tu muy bien dices, ya tenían un hijo de cara a la galería. Pero la castidad postmatrimonial fue consentida, aceptada por ambos.
          Además ¿donde estaban los monasterios cristianos en Corea donde pudieran vivir en castidad comunitariamente? No existían, luego se las ingeniaron como pudieron, aunque el pobre Juan lo pasara mal de vez en cuando.

  3. Muy interesante el articulo de esta familia de Martires Coreanos y el debate que estais teniendo.
    Haber,si alguien quiere permanecer virgen es totalmente aceptable y que estos dos martires tuvieron que casarse (les arreglaron el matrimonio vamos),por el que diran de la epoca lo entiendo y acepto,aunque sea una medida peligrosa por lo visto.
    De todas formas pudieron sortearlo hasta que les llego el momento del martirio.
    Nadie querria permanecer virgen hoy en dia y luego tener que casarse,pero claro,como comentais estamos hablando de otra epoca y otras costumbres.
    ¿Habria sido mejor no casarse y hacer frente al que diran antes de pasarlo tan mal?
    Solo ellos lo sabrian.

    • Yo creo, Abel, que hicieron lo que creían más correcto y, aunque tuviesen tentaciones, fueron fieles a su promesa hasta el final. Posiblemente, si hubieran vivido en otra época en la que la Iglesia hubiera estado más consolidada y no fuera perseguida, si hubieran existido monasterios y ellos querían vivir en virginidad, es claro que podían hacerlo en el mundo, pero no es menos cierto que posiblemente sea más facil hacerlo dentro de los muros de un convento.

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