El padre Teofil Părăian de Sâmbăta de Sus

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Padre Teofil Paraian.

Fotografía del Padre Teofil Paraian.

El padre Teofil Părăian es uno de los más populares líderes espirituales contemporáneos de la ortodoxia rumana, conocido por su equilibrio en el ascetismo, por ser un confesor lleno de humor y buen sentido y muy querido entre las nuevas generaciones. El 29 de octubre de este año habrán pasado cinco años desde su fallecimiento en su monasterio, en Sâmbăta de Sus, cerca de las montañas Făgăraș en Transilvania.

El padre Teofil Părăian nació el 3 de marzo de 1929 en el pueblo de Topârcea, cerca de Sibiu, siendo el hijo mayor en una familia de cuatro hijos, siendo bautizado con el nombre de Ioan (Juan). Pero comenzó su vida con una seria deficiencia en la vista. A la edad de dos años se quedó completamente ciego, por lo que tuvo que estudiar en una escuela para niños invidentes en Cluj (1935-1940), posteriormente en Timișoara (1942-1943) y después en el liceo normal C.D. Loga de la misma ciudad, donde terminó el bachillerato en 1948. Durante sus estudios conoció a otro famoso padre espiritual, Arsenio Boca, que le enseñó la oración de Jesús.

Preocupado por la vida espiritual, Ioan ingresó en 1948 en el Insituto Teológico de Sibiu, que terminóm en 1952 y poco después -en abril del año siguiente- entró como novicio en el monasterio Brâncoveanu de Sâmbăta de Sus. Fue tonsurado durante la fiesta de la Dormición de la Theotokos ese mismo año y tomó el nombre de Teofil (Teófilo, «amante de Dios» o «amado de Dios»). Su situación inusual no estaba acorde con los cánones ortodoxos respecto a la ordenación, aunque el metropolita Nicolae Colan de Transilvania lo ordenó de diácono en la misma fiesta siete años después (1960). Sirvió como diácono durante un largo tiempo hasta el 13 de mayo de 1983, cuando el metropolita Antonie Plămădeală lo ordenó sacerdote. En 1986 recibió el título de Protosynkelos y en 1988, en otra fiesta de la Virgen (su Natividad) recibió el título de archimandrita.

Los cánones de la Iglesia Ortodoxa son muy claros acerca de las cualidades que un hombre debe tener para ser sacerdote, y un ciego es rechazado simplemente por el hecho de que no puede cumplir con el servicio de la Divina Liturgia, el sacramento más grande, al no ser sólo un servicio de oración y canto, sino también de gestos religiosos. La partición del Santo Pan, que se convierte en el verdadero Cuerpo de Cristo, es un gesto que precisa mucha atención, para que ni la más mínima partícula se pierda. Por otra parte, se necesita la integridad humana porque el sacerdote simboliza la perfección de la humanidad.

El padre Teofil Paraian celebrando la Divina Liturgia.

El padre Teofil Paraian celebrando la Divina Liturgia.

Sin embargo, las cualidades espirituales del padre Teofil convencieron a los dos metropolitas de no aplicar los cánones eclesiásticos. Sin ser poético, se podría decir que en lugar de ojos corpóreos, el monje Teofil tenía muy buenos ojos espirituales. Es más, los metropolitas que decidieron tener el valiente gesto de ordenarlo, eran hombres de gran apertura y auténticos visionarios.

El padre Teofil no fue tan famoso en tiempos comunistas, debido a la relativa falta de libertad espiritual. Después de la caída del telón de acero, él empezó a recibir visitas de estudiantes y más tarde fue invitado a conferenciar en casi todas las universidades de Rumanía, especialmente durante los cuatro ayunos del año. Personalmente estuve presente en algunas de sus conferencias en la gran aula de la universidad de Galați en los años en que estudié en el seminario y quedé encantado con la belleza de su discurso, en el cual el optimismo, humor, amor a la vida y equilibrio eran los condimentos más importantes. Una vez, durante un viaje con un coro de seminaristas y chicas de la Escuela Pedagógica, a la cual pertenecí, le visitamos en Sâmbăta y nos recibió con una gran sonrisa, pidiéndonos que le cantáramos canciones populares. Nos dijo que no nos escandalizáramos porque a un monje le gustara oír canciones profanas, porque a él le gustaba la belleza y sabía que ésta no puede hacer daño alguno.

Tuvo muchos hijos espirituales, y algunos de ellos tomaron el nombre de Teofil como un gran honor. El más famoso de ellos probablemente es el obispo vicario Sofian de la Archidiócesis Rumana en Alemania. Según él, el padre Teofil fue invitado a más de 200 conferencias y en más de cuarenta ciudades durante 17 años, lo que es una gran actividad para un hombre de su discapacidad.

Fotografía del Padre Teofil Paraian.

Fotografía del Padre Teofil Paraian.

El padre Teofil vivió en Sâmbăta durante 56 años, por lo que el monasterio y el gran confesor se hicieron tan afines hasta la confusión en la mentalidad común de los rumanos ortodoxos. Sus oraciones, conferencias y diálogos fueron puestos por escrito hasta 2009 en 40 libros diferentes y muchos audio CDs y DVDs. Pero más que un gran orador, él era un destacado confesor y consejero para todos aquellos que acudían a confesarse con él. Solamente en sus últimos años empezó a ser difícil estar con él, debido a su edad y a sus problemas de salud. El padre Teofil falleció, tras sufrir durante varios meses, el 29 de octubre de 2009, a los ochenta años de edad. En sus funerales participaron muchos obispos y sacerdotes, pero también gente de todo el país. El patio interior del monasterio quedó prácticamente anegado de peregrinos que venían a decirle adiós. Fue enterrado en una tumba en el monasterio, que es hasta hoy lugar de peregrinación.

Las enseñanzas del padre Teofil
El archimandrita Teofil Părăian fue un gran amante de la cultura. A pesar de su ceguera ha leído mucho y tenía una gran memoria, así que aprendió de memoria muchos poemas, que gustaba de citar durante sus charlas. Solía decir que en la vida le habían ayudado dos cosas, la fe en Dios y la cultura, que él entendía que estaban fuertemente conectadas.

En su teología, el padre Teofil estaba muy próximo a los estudios bíblicos, y especialmente al Nuevo Testamento, estando interesado en soteriología, de modo que tomaba la Escritura no como un científico sino más bien como un hombre preocupado por su propia salvación y la de otros. La Biblia era para él un icono de palabras y un camino para conocer a Cristo. Pero el padre espiritual tenía también una relación estrecha con las enseñanzas de la Philokalia, el tesoro monástico de interpretación bíblica. La oración de Jesús, muy presente en las enseñanzas del padre filocálico, fue muy importante para él como forma de disciplina espiritual.

Incluso aunque no podía celebrar la Divina Liturgia solo, estaba muy próximo a la vida litúrgica. Entendía los servicios de las iglesias como el camino más práctico de enseñar la fe y muchas de sus predicaciones solían tener como tema principal una de las oraciones litúrgicas, que él explicaba como el núcleo de la fe ortodoxa. En sus palabras, la participación de los fieles en los sacramentos de la Iglesia era el aprendizaje activo de las bases de las enseñanzas cristianas. En una conferencia en Brașov, en 2007, dijo: «La enseñanza de nuestra Iglesia está contenida en los servicios, y no sólo en los libros y en las tradiciones. ¿Cuál es la ventaja del servicio litúrgico, cuando aprendemos durante la oración y cuando rezamos curante el ejercicio de aprendizaje? ¿Cuál es la ventaja de esta situación? Es ésta: estamos aprendiendo de un modo activo, aprendemos al rezar. Aprendemos nada sobre Dios cuando aprendemos sobre Dios, pero generalmente aprendemos con Dios sobre Dios, aprendemos las verdades de Dios en Su misma presencia. Cuando participamos de los santos servicios, experimentamos quién es Jesucristo para nosotros y cómo debemos imaginar a Jesucristo como salvador«. No sólo el clero es el que sirve en los santos servicios de la Iglesia, sino todos los cristianos.

Fotografía del padre Paraian con el Coro Camerata Juventus del Seminario Sacerdotal y la Escuela Pedagógica de Garati. Sambata de Sus, Rumanía, año 1997.

Fotografía del padre Paraian con el Coro Camerata Juventus del Seminario Sacerdotal y la Escuela Pedagógica de Garati. Sambata de Sus, Rumanía, año 1997.

El padre Teofil no estaba de acuerdo en que los cristianos, y especialmente los monjes, ejercitaran un ascetismo extraordinario, sino que era partidario de una vida de equilibrio, en el cual la oración, el descanso nocturno y el ayuno eran partes de una vida normal, evitando cualquier exceso. Respecto a la Santa Eucaristía, creía que la participación en la comunión debía ser lo normal en la vida, una idea que no era muy popular en su época, pero que tiene muchos defensores incluso hoy.

El optimismo del padre Teofil le hizo muy popular, especialmente entre los jóvenes. Casi todas sus charlas en las unversidades se deben a invitaciones de asociaciones de jóvenes ortodoxos, como ASCOR (Asociación de Estudiantes Cristianos Ortodoxos) y LTOR (Liga de la Juventud Ortodoxa), con filiales en las grandes ciudades de Rumanía. Tenía muchos contactos con el mundo académico rumano, pero también con teólogos de Europa occidental, siendo un orador que dominaba el alemán. No era un ecumenista abierto, pero no estaba de acuerdo con discutir en polémicas confesionales. En lugar de eso, predicada una unidad interior de la fe, que es la única solución a la falta de soluciones teológicas.

Fotografía del multitudinario funeral del Padre Teofil Paraian. Monasterio Brancoveanu, Sambata de Sus (Rumanía).

Fotografía del multitudinario funeral del Padre Teofil Paraian. Monasterio Brancoveanu, Sambata de Sus (Rumanía).

El padre Teofil no es conocido ni como milagroso, ni como profeta. Su discurso no suscitaba ningún exceso ni celo en la defensa de la fe ante enemigos reales ni imaginarios, pero estaba lleno de amor, lo que se oía sólo con la sencilla tonalidad de su voz y lo radiante de su rostro. Aunque sus ojos siempre estaban cerrados, cualquiera que se encontraba con él podía dar fe de su aura, que era, definitivamente, la de un Santo.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos Crispín y Crispiniano, mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Conjunto escultórico de los Santos. Iglesia de San Nicolás, Bilbao (España).

Conjunto escultórico de los Santos. Iglesia de San Nicolás, Bilbao (España).

Introducción
El culto a los Santos consiste, primeramente, en imitar los ejemplos de sus vidas y luego pedir su intercesión en las necesidades de la vida. Hay una gran cantidad de Santos cuya verdadera historia se ha perdido y la leyenda ha venido a ocupar su lugar. Así pues, los datos conocidos no ofrecen mucho de fiar y la piedad de sus devotos prefiere quedarse con algunos datos que si bien no son seguros, tampoco son improbables. Y es de estas historias donde provienen los patronazgos y las protecciones.

El gremio de los zapateros tiene como protectores a los Santos Crispín y Crispiniano, de quienes se dice que ejercieron este oficio. Los datos precisos de estos Santos son menos de los que se quisiera, pero sin duda el patronazgo que ellos tienen sobre los que trabajan el calzado lo ejercen con esmero y caridad desde el cielo, particularmente sobre aquellos que los veneran sinceramente.

Biografía
Según la passio, Crispín y Crispiniano eran tal vez hermanos, de origen noble y de ciudadanía romana, quienes radicaron en la ciudad de Soissons y donde ejercieron el oficio de zapateros, distinguiéndose por su habilidad y también con su generosidad, atrayendo por ello a mucha gente a la que luego atraían a la fe. Al enterarse el emperador Maximiano de su éxito como propagadores del cristianismo, los hizo apresar mediante su ministro Riziovario, quien luego de encadenarlos y tratar de hacerlos abjurar frente al mismo emperador, fracasó en el intento, ya que allí mismo reafirmaron su fe y trataron de convertir al propio Maximiano. Por ello, el emperador los condenó a sufrir atroces tormentos: encajarles espinas bajo las uñas, que luego se lanzaban sobre sus verdugos, hirieron a unos y matando a otros.

Martirio de los Santos. Vidriera del siglo XV, iglesia de San Esteban de Arcis, Francia.

Martirio de los Santos. Vidriera del siglo XV, iglesia de San Esteban de Arcis, Francia.

Se les arrojó luego a un río con una piedra atada al cuello, pero se soltaron las sogas y ellos pudieron llegar a la orilla. Capturados nuevamente, fueron introducidos en plomo derretido y luego en una mezcla de pez ardiendo con grasa y aceite, siendo entonces liberados por ángeles. Riziovario los hizo arrojar con furia en el fuego, pero también resultaron ilesos. Entonces, Maximiano los hizo decapitar, sus cuerpos no se sepultaron para que los perros y aves de rapiña los consumieran, pero estos no los tocaron. Al concluir la persecución fueron depositados en sendos sepulcros donde realizaban muchos milagros y sobre los cuales se edificó una iglesia.

Análisis
Aunque esta passio tiene muchos datos objetables, sobre esta historia y la de su culto podemos sacar algunas pautas para tener información fiable. Son dos mártires históricos, pues San Gregorio de Tours refiere que el s.VI ya tenían culto en una basílica a ellos dedicada. Su parentesco tampoco puede asegurarse, así como si procedían de Roma y se avecindaron en Soissons; lo que sí pudo deducirse es que fueron dos creyentes que murieron por dar su testimonio en esta ciudad, de donde tal vez sean originarios y por lo que se les considera oriundos de este lugar en otras fuentes.

Culto
Soissons celebra a los Santos Crispín y Crispiniano como patronos, y en Osnabrück tienen cierto culto por algunas reliquias que hizo llegar allí Carlomagno. Está de más referir cómo, donde quiera que florezca el oficio de zapatero, tendrán allí culto donde ejercer su protección, por considerarse que en vida ejercieron ese trabajo. En Inglaterra su culto tiene otro origen, pues la batalla de Azincourt y su victoria sucedió un 25 de octubre de 1415. En la ciudad de Guadalajara, Jalisco (México), en la Colonia Oblatos, tienen una parroquia dedicada.

Relicario de los Santos. Museo Diocesano de Osnäbruck, Alemania.

Relicario de los Santos. Museo Diocesano de Osnäbruck, Alemania.

La iconografía los representa en su taller trabajando como zapateros y los instrumentos de su profesión: trinchete, lezna, meza, etc., sirven de atributos para reconocerlos.

Humberto

Bibliografía
– VVAA, Diccionario de los Santos, Volumen I, Ediciones San Pablo, Madrid, pp. 581-582.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Miguel Sopocko, sacerdote fundador

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato en su juventud, con el hábito sacerdotal.

Fotografía del Beato en su juventud, con el hábito sacerdotal.

Nació en Nowosadv (Lituania) el día 1 de noviembre del año 1888, en el seno de una familia religiosa, que le inculcó una profunda espiritualidad, por lo que desde niño mostró su intención de hacerse sacerdote. Con veintidós años de edad entró en el Seminario de Vilnius, ordenándose de sacerdote cuatro años más tarde, siendo destinado a la parroquia de Taboryszki.

Entre 1914 y 1918, durante la Primera Guerra Mundial, Lituania estuvo invadida por las tropas alemanas y en el verano del 1915 el frente de guerra estaba precisamente en esta localidad de Taborryszki. A pesar de esto, pese al peligro que corría no dejó de prestar sus servicios pastorales y sociales. No solo celebraba los servicios religiosos, sino que se dedicó también a promover la educación de los niños de su feligresía y de los pueblos cercanos. Al principio, los alemanes lo toleraban, pero con el paso del tiempo, empezaron a desconfiar de él, por lo que tuvo que abandonar su parroquia marchando a Varsovia para perfeccionar sus conocimientos teológicos, aunque al llegar a la ciudad, cayó enfermo.

Polonia también vivía las consecuencias de la guerra, estaba enfrentada a Rusia a consecuencia de unos territorios que ambas naciones reclamaban como propios y una de las consecuencias del conflicto fue la clausura de la Universidad de Varsovia, por lo que no pudo matricularse en ella. Fue entonces cuando decidió incorporarse como voluntario en el servicio pastoral del ejército, siendo nombrado capellán militar destinado en el hospital de campaña de Varsovia. Posteriormente fue enviado a Vilnius ejerciendo su ministerio entre los soldados que estaban en el frente de guerra, especialmente, entre los heridos. Debido a su débil salud y a las condiciones calamitosas del frente, cayó nuevamente enfermo, por lo que él mismo tuvo que ser hospitalizado. Recuperado, fue nombrado capellán del Campo de entrenamiento de oficiales en Varsovia.

En este destino, que compaginaba con la atención pastoral en dos hospitales militares, se dedicó a elevar el nivel de conocimientos religiosos de los oficiales, impartiéndoles clases de catecismo y de Historia de la Iglesia. Fue tal el éxito que sus charlas fueron publicadas y distribuidas por todos los destacamentos militares. Cuando en 1919 fue nuevamente abierta la Universidad de Varsovia, se matriculó en Derecho, Filosofía y Teología Moral, compaginando nuevamente estas dos actividades: estudios en la Universidad y trabajo pastoral y social en el ejército. En el 1920 estuvo en la defensa de Varsovia contra la ofensiva soviética y en 1923 cuando consiguió la licenciatura en Sagrada Teología, se dedicó a perfeccionar sus estudios de Pedagogía y a investigar sobre la influencia del alcohol en los jóvenes. Su tesis de graduación en el Instituto Superior de Pedagogía fue: “El alcoholismo y los adolescentes escolares”.

Fotografía del Beato como capellán militar en el campo de entrenamiento de oficiales en Powazki, Polonia.

Fotografía del Beato como capellán militar en el campo de entrenamiento de oficiales en Powazki, Polonia.

Debido a su experiencia pedagógica, el arzobispo de Vilnius, le propuso trabajar en su diócesis, haciéndose cargo de la pastoral con los jóvenes y con el ejército. El aceptó la oferta y se trasladó a la capital de Lituania. Fue nombrado director del servicio pastoral del Distrito Militar de Vilnius, formado por más de diez mil soldados. Se dedicó a la preparación de los capellanes militares y a la organización de charlas en los acuartelamientos, sin abandonar el trabajo con la juventud, ni sus estudios. Fundó varias asociaciones juveniles, trabajaba a ratos en la preparación de su tesis doctoral en Teología y se dedicó también al estudio del inglés, alemán y francés. Ya conocía el lituano, el polaco y el ruso.

Sin abandonar su función de director de asistencia pastoral del distrito militar, en 1927 fue nombrado director espiritual del Seminario diocesano y director de la cátedra de Teología Pastoral de la Universidad de Vilnius. Como además seguía preparando su tesis doctoral, escribía artículos y daba conferencias, solicitó al obispo castrense le eximiera de la labor pastoral en el ejército.

En el año 1932 fue nombrado confesor de las monjas del convento de Vilnius de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia y allí conoció a Santa Faustina Kowalska, de la que fue confesor. Recomendó a Sor Faustina que anotase en un cuaderno sus experiencias espirituales, anotaciones que luego él leía y de las que surgió el posterior “Diario Espiritual” de Santa Faustina. Ella le contó las revelaciones que había recibido antes y durante su estancia en Vilnius, entre ellas la de la pintura del cuadro de la Divina Misericordia y la del establecimiento de la festividad de la Divina Misericordia el domingo “In Albis”. Estas tareas las recibió el padre Miguel cómo tareas propias y por ello, el 4 de abril de 1937, en la iglesia de San Miguel de Vilnius fue bendecida la primera imagen de la Divina Misericordia.

El Beato fotografiado con las hermanas de su Congregación.

El Beato fotografiado con las hermanas de su Congregación.

Cuando Sor Faustina cambió de convento, ellos siguieron en contacto por carta, y conocedor de que este mensaje divino también a él le había sido confiado, se dedicó a buscar fundamentos teológicos que dieran explicación a este misterio de la Misericordia de Dios. Estos trabajos fueron publicados en varios artículos de revistas especializadas en Teología. En junio del 1936 publicó su primer folleto al que tituló “Divina Misericordia” y en cuya portada puso la imagen de Cristo. Aunque esta publicación se la envió a todos los obispos polacos y lituanos, no recibió respuesta de ninguno de ellos. Él, sin desanimarse, un año más tarde publicó en Poznan un segundo folleto titulado: «La Misericordia Divina en la liturgia”. Cuando Santa Faustina enfermó en Cracovia, él la visitó en septiembre de 1938, muriendo ella un mes más tarde.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, decidió dar a conocer las revelaciones de Santa Faustina y la construcción de una iglesia en Vilnius bajo la advocación de la Divina Misericordia y, aunque consiguió las pertinentes aprobaciones civiles y eclesiásticas, al entrar el ejército soviético en Lituania, tuvo de desistir de su proyecto, ya que los rusos robaron los materiales de la construcción y el dinero destinado a la misma. Pero el seguía en su empeño de difundir el culto a la Divina Misericordia, no solo en su tierra natal sino en todos los países europeos. Estaba convencido de que la salvación de Europa estaba en manos de la Misericordia Divina.

En junio de 1940, Lituania fue totalmente ocupada por los soviéticos y convertida en una república más de las que conformaban la URSS. Le obligaron a suspender sus reuniones y le impidieron publicar un tratado sobre la Divina Misericordia, cosa que consiguió a escondidas ayudado por algunos amigos, que incluso sacaron el trabajo a otros países europeos llegando a las manos de numerosos obispos.

Fotografía del Beato, tomada poco tiempo antes de morir.

Fotografía del Beato, tomada poco tiempo antes de morir.

No solo fue perseguido por los soviéticos, sino que también la Gestapo anduvo tras él por difundir el culto a la Divina Misericordia y por ayudar a los judíos. Logró escapar antes de ser detenido y, por seguridad, abandonó Vilnius, adonde volvió una vez desaparecido el peligro, para dedicarse a dar clases en el seminario. Prosiguió con su ayuda a los judíos, por lo que la Gestapo llegó a detenerlo, así como a otros sacerdotes lituanos en los locales del seminario. Él se las ingenió para obtener un permiso del arzobispo de Vilnius y, disfrazado, abandonó la ciudad y se escondió en un alojamiento que le buscaron las Ursulinas del convento de Czarny Bor. La Gestapo lo buscó, pero no lo encontró ya que él, con ayuda de algunas personas de su confianza había conseguido un documento de identidad falso a nombre de Waclaw Rodziewics. Anduvo escondido y trabajando de carpintero aunque se las arreglaba para oficiar de manera clandestina pero diaria, la Santa Misa y visitar a las Ursulinas de vez en cuando para confesarlas.

En el otoño del 1944, pese a las difíciles condiciones de vida, el arzobispo de Vilnius ordenó abrir de nuevo el seminario y el padre Miguel, después de haber vivido escondido durante dos años, volvió a dar clases y a recoger limosnas por los pueblos para poder ayudar al sustento de los seminaristas. Como las autoridades de la nueva República, en un inicio, fueron más o menos tolerantes, él siguió con sus actividades pastorales en la ciudad y en los pueblos cercanos propagando la devoción a la Divina Misericordia. Más adelante, varias veces fue citado en comisaría y en una ocasión estuvo a punto de ser deportado a Siberia. Al terminar el plazo de repatriación de los polacos de Lituania, recibió la orden del obispo de Bialystok para que volviera a Polonia, cosa que hizo en agosto de 1947.

A finales de septiembre del mismo año, estuvo unos días en Mysliborz , con Jadwiga Osinska e Isabel Naborowska, las dos primeras religiosas pertenecientes a la Congregación que él había fundado en 1941 (la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso), las cuales estaban organizando su primer convento. Desde entonces mantuvo el contacto con ellas, siendo su apoyo espiritual y atendiendo al desarrollo de su Congregación. Un hecho que le levantó el ánimo fue el comienzo del proceso informativo – por parte del arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla en el año 1965 – para la beatificación de Faustina Kowalska. Como había sido su director espiritual tuvo que testificar en el proceso.

Tumba del Beato en el santuario de la Divina Misericordia de Bialystock, Polonia.

Tumba del Beato en el santuario de la Divina Misericordia de Bialystock, Polonia.

Estuvo trabajando hasta que le fallaron las fuerzas, muriendo en Bialystok el día 15 de febrero del año 1975, día de San Faustino, patrono de Sor Faustina. Muy pronto se inició su proceso de beatificación en la archidiócesis de Bialystok; el “nihil obstat” fue dado el 10 de septiembre de 1987, iniciándose el proceso diocesano el día 4 de diciembre del mismo año y concluyendo el 29 de septiembre de 1993. Dos años más tarde fue emitido el decreto que validaba el proceso diocesano. Fue declarado Venerable el 20 de diciembre del año 2004 y promulgado el decreto reconociendo el milagro para la beatificación, el 17 de diciembre del 2007. Finalmente, fue beatificado en el Santuario de la Divina Misericordia de Bialystok, el 28 de septiembre del año 2008.

Antonio Barrero

Bibliografía
-NITKIEWICZ, K., “Bibliotheca sanctórum, Apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

Enlaces consultados (17/09/204):
– www.misericordia-divina.com/biografia-beato-padre-miguel-sopocko.htm
– www.sopocko.pl

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Contestando a algunas breves preguntas (XXI)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tapiz de la canonización de Santa María Eugenia de Jesús Milleret.

Tapiz de la canonización de Santa María Eugenia de Jesús Milleret.

Pregunta: Disculpen las molestias, pero ¿me podrían decir por qué en la ceremonia de beatificación se descubre la foto del nuevo candidato a los altares y en la canonización, no? Muchas gracias.

Respuesta: En toda ceremonia de beatificación los tapices de los nuevos beatos están tapados hasta que no se pronuncia la fórmula que beatifica, ya que antes de ser declarados beatos, no pueden ser venerados y poner sus tapices destapados en la fachada de la Basílica de San Pedro o en cualquier otro lugar donde se celebre la ceremonia, no deja de ser una forma de veneración. En el tema de la canonización, el caso es distinto, porque antes de pronunciarse la fórmula que canoniza, el tapiz colgado es de un beato que si recibe culto.

Pregunta: ¿Me podrían decir cuales son los ornamentos sagrados de la Liturgia en Rito Siro-malabar?

Respuesta: Estos temas no son fáciles de contestar porque se corre el riesgo de que se olvide algún ornamento, pero me voy a atrever a decirte lo siguiente y si en algo me equivoco, que quién esté mejor informado me corrija.

La “Kottina”, que es una túnica larga, que puede ser de cualquier color aunque normalmente es blanca y que llega desde el cuello hasta los pies. Hace referencia a la túnica que llevaba Cristo y que según la tradición fue confeccionada por la Virgen María. Sería el equivalente al alba en el rito latino.

La “Zunara” que es una especie de cinta que se pone en la cintura rodeando y sujetando la “Kottina”. Simboliza la castidad y sería el equivalente al cíngulo, en el rito latino.

San Juan Pablo II revestido con los ornamentos de Rito Siro-Malabar para celebrar el Divino Qurbana (Santa Misa) en Kottayan (India) el 8 de febrero de 1986.

San Juan Pablo II revestido con los ornamentos de Rito Siro-Malabar para celebrar el Divino Qurbana (Santa Misa) en Kottayan (India) el 8 de febrero de 1986.

La “Urara” que es una cinta ancha de tela que lleva el sacerdote en el cuello de manera que los dos extremos se extienden por delante hasta las rodillas. Sería el equivalente a la estola en el rito latino. El que usa el diácono se llama “Msamsana” y lo lleva en el hombro izquierdo sin ponerlo alrededor del cuello. El del subdiácono de llama “Heuppadiakana” y se lo pone alrededor del cuello de tal manera que los extremos caen por delante y detrás del hombro izquierdo.

Los “Zende” son dos especies de puños, que se ponen en las muñecas sujetando la “Kottina”. Equivale a lo que era el manípulo.

La “Paina” o “Gulta” es la vestidura exterior que se pone el sacerdote al celebrar el Divino “Qurbana” (Santa Misa). Simboliza la vestidura de la justicia y es el equivalente a nuestra casulla, aunque tiene forma de capa pluvial.

Pregunta: ¿Es verdad que existe el nombre de Abiscairon? ¿Corresponde a algún santo venerado por la Iglesia Católica? Gracias desde Venezuela

Respuesta: Pues si que existe y no solo es venerado por la Iglesia Católica, sino por todas las Iglesias, ya que es un santo de la época romana. San Abiscairon Al-Kelini es un mártir egipcio de los primeros siglos del cristianismo. Era un soldado de una de las legiones de Diocleciano, que se negó a sacrificar ante los ídolos cuando el emperador emitió un edicto obligando a todos los ciudadanos y esclavos del Imperio. Primero intentaron convencerlo ya que era muy apreciado por sus compañeros y por sus superiores, pero como se mantenía en sus trece, fue encarcelado. La leyenda dice que un ángel se le apareció en la prisión a fin de darle ánimos. Cuando a la mañana siguiente se presentó al gobernador y se negó de nuevo a sacrificar manifestando que era cristiano, fue deportado a Sheikk, cerca del Nilo. A fin de deshonrarlo, lo pasearon por las calles montado de espaldas en un burro y lo acusaron de brujería. Finalmente, después de torturarlo, fue decapitado junto con otros cinco soldados cristianos. Es un santo muy venerado por la Iglesia Copta. En El Cairo se conserva la mayor parte de sus reliquias.

Reliquias de San Abiscairon Al-Kelini en El Cairo (Egipto).

Reliquias de San Abiscairon Al-Kelini en El Cairo (Egipto).

Pregunta: ¿Pueden contarme quién fue San Andrés, el loco de Constantinopla? ¿Es el mismo apóstol Andrés que seguía a Jesús? Gracias.

Respuesta: Según una “Vita” legendaria, Andrés era un joven escita del siglo VI, comprado como esclavo por un tal Teognosto, que era el protospatario del emperador León II el Grande, pero que pronto se convirtió en su secretario personal. Educado en la cultura griega y cristiana se aficionó a la lectura de las vidas de los santos pasándose las noches en oración. Después de haber superado algunas tentaciones, tuvo una visión en la cual un ángel le dijo que para vencer al diablo tenía que pasarse por loco. Ese mismo consejo se lo dio también su director espiritual. Desde entonces, de noche se dedicaba a la oración y por el día iba por las calles gritando, haciendo burlas y realizando todo tipo de gestos extraños, por cual, algunos tenían compasión de él, pero otros lo insultaban y pegaban. Pasaba hambre y sed, pero las superaba gustoso.

Tuvo varias revelaciones que lo transformaron en una especie de enciclopedia viviente, pues sabía tanto de las cosas sagradas como de las profanas, las cuales se las explicaba a su director espiritual y a un joven llamado Epifanio, el cual descubrió que en aquella persona que parecía un insensato, se escondía un santo. Murió serenamente un 28 de mayo, con sesenta y seis años de edad y se dice que sus reliquias “fueron llevadas al cielo”!!!

Icono ortodoxo ruso de San Andrés "el Loco" de Constantinopla.

Icono ortodoxo ruso de San Andrés «el Loco» de Constantinopla.

Esta extraña “Vita”, cuyo autor fue Nicéforo Calixto Xanthopoulos que la compuso en el año 1286, presenta tantas dificultades intrínsecas tanto en la narración como en las concepciones literarias y en lo referente a la cronología, que se puede decir sin ambages que es una composición perteneciente a un singular género literario de carácter místico-didáctico. Posiblemente el mismo Nicéforo Calixto se creyó que estos relatos se los había revelado directamente el mismo Dios a través de una especie de personaje celeste llamado Andrés el loco. Ver para creer. Posiblemente ese santo no existió porque no existe traza alguna de culto ni reliquias.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Felipe Howard, mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Santo.

Retrato del Santo.

Introducción
La Iglesia que fundó Jesucristo se ha visto escandalosamente dividida en varios puntos de la historia a causa de los pecados de sus discípulos. Por soberbia, deseos de poder y avaricia de unos y tibieza, cobardía y negligencia de otros, ella se ha visto fragmentada y confrontada al interior y al exterior, causando por ello guerra, destrucción, llanto, dolor y muerte. De esta manera el cristianismo se ha visto imposibilitado de anunciar integralmente su mensaje de salvación a la humanidad, que le observa incrédula por su falta de unidad.

En este artículo se aborda la vida de un mártir de Inglaterra, víctima directa del cisma generado por Enrique VIII, que para poder llevar a cabo sus planes de gobierno, no dudó separarse de la sede romana y oponerse a sus indicaciones que mostraban su postura en el problema de la sucesión del trono inglés. El monarca decidió erigirse como cabeza visible de la Iglesia de Inglaterra y por ello muchos creyentes padecieron la persecución y la muerte, porque fieles a su conciencia y sabedores que Cristo fundó una única y verdadera Iglesia, permanecieron firmes ante la dificultad y distinguieron siempre que la autoridad visible de la Iglesia Católica esta instituida sobre la fe de San Pedro y de sus sucesores. Por ello, estos mártires reciben con toda justicia el nombre de mártires católicos, que entre los siglos XVI y XVII, bajo el gobierno de los reyes de Inglaterra, testimoniaron de palabra y con su sangre su fidelidad a la religión transmitida por sus ancestros y su obediencia y veneración al Papa. Entre los mártires elevados al honor de los altares encontramos hombres y mujeres, nobles, plebeyos, sacerdotes, religiosos, esposas y madres de familia, ancianos y jóvenes; todos ellos, conforme lo descrito en el libro del Apocalipsis, han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero y se han convertido por ello en miembros de su cortejo.

Infancia
Felipe nació el 28 de junio de 1557 en Londres, hijo de Thomas Howard, cuarto duque de Norfolk; y de María Fitzalan, cuyo padre era el décimo noveno conde de Arundel. Fue bautizado como católico por el arzobispo de York en la capilla del castillo de Withehal y su nombre le fue impuesto en honor del rey Felipe II de España, que fue su padrino en este sacramento. A pesar de esto, el Santo fue educado en el protestantismo. Fueron sus mentores Juan Fox y Gregorio Martin, con cuya influencia, su inclinación a esa religión se hizo más evidente.

Retrato del Santo a los 18 años, obra de George Gower.

Retrato del Santo a los 18 años, obra de George Gower.

Estudió dos años en la Universidad de Cambridge, donde fue indiferente a la práctica de la religión. Cuando contaba entre doce y catorce años, contrajo matrimonio con Ana Dacres, hija de lord Dacres de Guilleslant. En 1572 la reina Isabel I de Inglaterra mandó decapitar a su padre, pues estuvo involucrado en el asunto político de la reina María Estuardo de Escocia; a causa de esta sentencia, no pudo heredar el ducado de Norfolk, aunque en 1580 pudo heredar de su madre los condados de Arundel y Surrey.

Vida en la corte y conversión
Pese al antecedente de la condena de su padre, Felipe vivió en la corte de la reina Isabel y llegó a ser uno de sus favoritos. Allí vivió de manera frívola y disipada, dejándose arrastrar por los lujos palaciegos y cayendo en vicios y pecados que le hicieron olvidar el respeto a su esposa y el cuidado de sus dominios. Pero en algún momento se dio cuenta de su equivocación y que en este género de vida no era feliz y decidió cambiar de vida. En 1581 fue testigo de una discusión entre San Edmundo Campion y San Rodolfo Sherwin, ambos jesuitas, frente a algunos teólogos protestantes. Se convenció entonces que la verdad estaba de parte de los católicos y optó poner su vida en paz. El 30 de noviembre de 1584, Felipe se reconcilió con la Iglesia Católica junto con su esposa Ana, a quien volvió a mostrar cariño y fidelidad. Este proceso estuvo a cargo de P. Guillermo Weston, S.J.

Este acontecimiento no tardó en ser notado, las sospechas tenían tiempo gestándose y su notorio cambio de conducta hizo que sus enemigos redoblaran sus intrigas en contra de él. Tanto Ana como Felipe eran vigilados constantemente y éste llegó a estar bajo vigilancia en su propia casa. Así, con un ambiente enrarecido, Felipe determinó huir con su esposa, su hermano Guillermo y otros católicos a Flandes, vía Canal de la Mancha. En una carta dirigida al monarca, Felipe le exponía: “Me veía obligado a escoger entre la pérdida de los bienes materiales y la pérdida del alma”.

La nave fue capturada el 25 de abril de 1585 y Felipe fue a parar a la Torre de Londres. Allí, luego de un año, no se le pudo comprobar ningún delito, mucho menos el de alta traición contra la Corona; fue juzgado por delitos menores y se le impuso una multa de 10000 libras y a permanecer encarcelado hasta que la reina dispusiera. Allí en prisión se le hizo un nuevo proceso, acusándolo nuevamente de alta traición, favoreciendo así a los enemigos de Isabel I. Aunque las acusaciones carecían de fundamento y sin testigos válidos, pues los que presentó la parte acusadora habían sido torturados y confesaron por miedo, Felipe fue condenado a la pena capital en 1589. Sin saber por qué razón, la sentencia no se cumplió y el Santo permaneció en la Torre de Londres otros seis años más.

Graffiti escrito por el Santo en la Torre de Londres, Inglaterra.

Graffiti escrito por el Santo en la Torre de Londres, Inglaterra.

Prisión y muerte
San Felipe Howard pasó en prisión diez años. Su paciencia y su conducta fueron heroicas. Su conversión fue sincera y por ello pasaba la mayor parte del tiempo escribiendo y copiando libros piadosos. A su trabajo se debe la traducción al inglés del Carmen de la Doctrina; en su prisión también compuso poemas espirituales, himnos y traducciones del latín de la obra del místico alemán Johann Landsberger. También tradujo un poema de Marulic, al que le dio nuevo título: “A dialogue teween a christian and Jesu Christ hanging on the crosse”. La traducción de este poema es un muy buen trabajo que deja entrever, además de la calidad del poeta, la profundidad de su piedad y el amor que lo inspira. La trama del poema trata sobre un diálogo entre Cristo en la cruz y un cristiano.

Además de la pena de su confiamiento, mientras pudo, ayunaba tres veces por semana. Se levantaba diariamente a las cinco de la madrugada para hacer oración y hacía penitencia, particularmente por las infidelidades y malos tratos que ocasionó a su esposa. En una carta a San Roberto Southwell dice: “Nuestro Señor es testigo de que ninguno de mis pecados me hace sufrir tanto como el haber ofendido a mi esposa”. Y a ella le escribe: “Aquel que todo lo ve, sabe que lo sucedido es como un clavo en mi corazón y constituye la carga más pesada que llevo en la conciencia, tengo la intención de hacer toda la penitencia que me permitan mis fuerzas”.

El Santo prisionero en la Torre de Londres. Ilustración romántica de William Barraud.

El Santo prisionero en la Torre de Londres. Ilustración romántica de William Barraud.

En otra carta escrita cuando esperaba la ejecución dice: “En cuanto sé, la única razón por la que he sido arrestado y por la que estoy pronto a morir es mi fe”. Por haber rehusado participar en un servicio protestante, se le negó el permiso de ver a su esposa en su lecho de muerte y de conocer a su hijo. La reina Isabel le propuso que si participaba en dicho servicio, además de esa aprobación, se le restituirían sus propiedades y se rehabilitaría su apellido, recuperando también su favor real. A lo que San Felipe le mandó decir: “Díganle a su Majestad que es por mi religión por la que sufro y que siento no tener más que una vida que perder”. Él moriría sin volver a ver a su esposa y sin conocer a su hijo.

San Felipe Howard no murió martirizado, falleció a consecuencia de los malos tratos que sufrió en prisión, probablemente a causa de disentería, aunque hay opiniones que aseguran que fue envenenado. Aunque no derramó su sangre, se le considera mártir conforme a la antigua tradición de dar este nombre a quien sucumbe en prisión dando testimonio de su fe. Murió el 19 de octubre de 1595 y contaba entonces con treinta y ocho años de edad.

En la Torre de Beauchamp de la Torre de Londres se puede ver todavía dos inscripciones, una grabada por San Felipe en junio de 1587 y otra, conmemorativa de su muerte, grabada por un prisionero católico de apellido Tucker en 1595. La hecha por él dice: “Quanto plus afflictiones pro Christo in hoc seculo, tanto plus gloriae cum Christo in futuro” (Cfr. Rom 8). “Cuanto suframos por Cristo en esta vida, tanto más tendremos de gloria con él en la vida futura”. Fue sepultado en el subsuelo de la capilla de San Pedro ad Vincula de la Torre de Londres. Veintinueve años después, su viuda y su hijo obtuvieron del rey Jacobo I el permiso para trasladar sus restos a la capilla Fitzalan en el castillo de Arundel.

Sepulcro del Santo. Catedral de Arundel-Brighton, Reino Unido.

Sepulcro del Santo. Catedral de Arundel-Brighton, Reino Unido.

Culto
Beatificado en compañía de otros mártires víctimas de la persecución en Inglaterra y Gales en 1929 por el Papa Pío XI, fue canonizado por el Beato Pablo VI el 25 de octubre de 1970 junto con otros treinta y nueve Beatos seleccionados de varios grupos de mártires, cuyo elenco encabeza San Cutberto Maine. La ceremonia de canonización provocó una masiva afluencia de peregrinos, muchos de ellos anglicanos, por ello, el Beato Pablo VI tuvo un gesto muy particular para que todo el ritual y la homilía no hiciera susceptibilidades a los anglicanos presentes, a cuya comunión pertenecieron en su día los verdugos de estos Santos.

Sus reliquias, que no se perdieron en estas guerras de religión, reposan desde 1971 en la catedral de Arundel-Brigthon, iglesia que en sus orígenes estaba dedicada a San Felipe Neri, pero que cuando se erigió esa diócesis en 1965, fue dedicada a la Santísima Virgen María y a San Felipe Howard en 1970. El Santo también es patrono de esta diócesis.

Humberto

Bibliografía:
– VVAA, Año Cristiano, X Octubre, Editorial BAC, Madrid, 2006, pp. 511-520.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es