Santos Verísimo, Máxima y Julia, mártires de Lisboa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Esculturas de los Santos (s.XVII). Convento de Santos-o-Novo, Lisboa (Portugal).

Esculturas de los Santos (s.XVII). Convento de Santos-o-Novo, Lisboa (Portugal).

Hoy se celebra la festividad de tres hermanos mártires, un varón y dos mujeres, de nombre Verísimo, Máxima y Julia, testimonios de fe cristiana de los que poco se sabe en realidad, puesto que su culto está envuelto en una neblina que sólo permite echar un vistazo a la permanencia de su memoria en la Iglesia portuguesa, al estar asociados a su capital, Lisboa.

Passio de los mártires
Según narra el Pasionario Hispánico, estos mártires vivieron en tiempos de Diocleciano y padecieron martirio en el año 303 en Lisboa. En aquella época, el prefecto de la ciudad convocó a sus habitantes a dar testimonio de la lealtad al Imperio mediante un sacrificio público, amenazando con severos castigos a quien no lo hiciere y prometiendo espléndidas recompensas a quienes así obraran.

Entre quienes se negaron a cumplir con el edicto fueron detenidos -otras versiones indican que se presentaron espontáneamente ante el prefecto, es decir, que se entregaron voluntariamente- tres hermanos llamados Verísimo, Máxima y Julia. Eran éstos, según una noticia hagiográfica muy reciente, nada menos que hijos de un senador romano que, habiendo recibido aviso de un ángel de que en Lisboa sería coronados como mártires, habían peregrinado a esta ciudad por mar, desembarcando en este puerto. Tras confesarse públicamente cristianos, se negaron a sacrificar a los dioses y rechazaron todas las lisonjas y las amenazas. Al oírlos, el prefecto los entregó a los lictores, que los azotaron, desgarraron sus cuerpos con garfios y los estiraron en el ecúleo. Después de sufrir también el ser heridos con clavos y quemados con láminas de hierro al rojo vivo, les ataron los pies a las colas de caballos y los arrastraron por toda la ciudad. Y como ninguno de estos tormentos venció la constancia de los tres hermanos, finalmente el prefecto decretó que murieran por la espada, siendo degollados.

Los Santos reciben profecía de su martirio a través de un ángel. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Los Santos reciben profecía de su martirio a través de un ángel. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Una vez ejecutados, sus cadáveres, en lugar de ser enterrados, los tiraron a las bestias salvajes, pero como éstos no los tocaran, los embarcaron y, atadas unas piedras a ellos, los hundieron en el mar. Esto, nuevamente, se reveló inútil para hacer desaparecer los cuerpos, pues antes de que la nave arribase de regreso al puerto, los cadáveres ya habían sido devueltos a la playa por el mar (!!) Entonces fueron los cristianos quienes, sobrecogidos por el ejemplo de los mártires, acudieron a recoger los cadáveres de sus hermanos en la fe y les dieron una digna sepultura. Más tarde, en el sepulcro de los mártires se erigió una iglesia, en honor a los ya llamados “Santos”.

Interpretación
Esto es cuanto narra la passio. Por las otras fuentes sólo sabemos sus nombres – no siempre correctamente escritos, aunque indudablemente latinos- que eran tres, y que fueron martirizados en Lisboa. Es interesante hacer notar el paralelismo de los sucesos ocurridos post mortem con lo que sabemos de San Vicente de Zaragoza -cuyo cadáver experimentó las mismas vicisitudes que los de nuestros protagonistas de hoy-, que sabemos murió en tiempos de Daciano y cuya tradición –la que ha llegado hasta nosotros- es contemporánea al propio martirio.

Esta passio, a juicio de Fábregas, fue compuesta probablemente en el siglo X, es una narración a la que Delehaye no le da mucha credibilidad. No sólo porque el pasaje referido a las peripecias de los cadáveres parece una mera copia de la passio de San Vicente mártir, sino porque también la sucesión de tormentos -los mismos que sufrió el mártir hispano- parece serlo. Además, el dato de que eran hijos de un senador romano y de que había peregrinado voluntariamente a Lisboa para recibir el martirio después de que un ángel se lo anunciara, no está incluido en la propia passio sino que, de hecho, pertenece a una tradición hagiográfica muy reciente. Dato absurdo pues, de haber sido realmente hijos de un senador romano -cosa no tan descabellada por la etimología de sus nombres-, jamás habrían sufrido tales tormentos.

Los Santos son azotados. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Los Santos son azotados. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Pero podemos aceptar fácilmente que son tres cristianos que sufrieron martirio por la fe en Lisboa en tiempos de Diocleciano, independientemente de cuáles fueran sus orígenes, si eran hermanos carnales o no entre sí, qué martirio sufrieron y qué vicisitudes tuvieran sus reliquias hasta su actual lugar de reposo.

Documentación y culto
La primera noticia segura que nos ha llegado de estos mártires es de mediados del siglo IX y la encontramos en el Martirologio de Usuardo, quien, en 858, viajó a través de diversas ciudades hispanas en busca de reliquias. Los testimonios litúrgicos se multiplican a lo largo de los siglos X y XI, siendo convergentes en la memoria a los tres hermanos el día 1 de octubre. El padre Miguel de Oliveira
mantiene la opinión de que “los santos mártires de Lisboa ya constaban en listas que se adjuntan unos 200 años después de su martirio”. La devoción a estos mártires se mantuvo dentro de la comunidad mozárabe, su eco llega hasta Osbern, que en la relación de la conquista de Lisboa menciona las ruinas del santuario a ellos dedicado.

Por tanto, es seguro que en la península Ibérica eran conocidos de mucho antes, porque las noticias de Usuardo las recogió él mismo en Córdoba, en un viaje que hizo en 858, como ya hemos indicado. Esto también lo confirma el hecho de que sus nombres están incluidos en la mayor parte de los calendarios hispánicos, que reflejan una tradición anterior a la invasión musulmana. Por ejemplo, sus nombres se leen en una inscripción encontrada en La Morera (Badajoz) y que con toda probabilidad procede de tiempos de los visigodos. También se conserva un himno dedicado a ellos, que por el estilo de su composición se puede datar como del siglo VII.

Los Santos son arrastrados por caballos. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Los Santos son arrastrados por caballos. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

No está totalmente probado que recibieran culto en toda Hispania en la época visigoda, aunque sí lo recibieran muy probablemente en la región de Lisboa. Posteriormente, como lo demuestra el mencionado himno que, sin ningún género de dudas, se confeccionó para las celebraciones litúrgicas, sí fueron ya más conocidos en todo el territorio peninsular, cosa que también atestigua el descubrimiento de la inscripción de La Morera y el hecho de que se le incluyera en todos los textos mozárabes.

En la Edad Media fueron muy venerados en todo el territorio portugués y al menos se conocen siete iglesias erigidas en su honor. Como zonas de culto destacado podemos mencionar Coimbra, Braga y Porto. Concretamente en la diócesis de Porto, San Verísimo es patrón de las parroquias de Paranhos, Valbona, Nevolgilde, Lagares (Felgueiras) y Amarante.

Cuando el cardenal Cisneros restauró la liturgia mozárabe, los incluyó, pero sin dedicarles un oficio propio. Pocos años antes, en el 1475, el rey Juan II de Portugal, les edificó un nuevo templo en Lisboa, donde fueron puestas las reliquias. La fiesta de estos santos mártires, desde los inicios de su culto, siempre ha sido el 1 de octubre, como también hemos indicado anteriormente.

Reliquias e iconografía
En 1529, la comendadora doña Ana de Mendoça puso las reliquias de los mártires en un cofre de plata, en el lado derecho del altar de su santuario, con el siguiente epitafio: “Tumba de los santos mártires Verísimo, Máxima y Julia, hijos de un senador de Roma, que llegaron a esta ciudad para recibir el martirio por la revelación del ángel (…)”. Aquí son venerados hasta día de hoy.

Sepulcro de los mártires. Convento Santos-o-Novo, Lisboa (Portugal).

Sepulcro de los mártires. Convento Santos-o-Novo, Lisboa (Portugal).

La iconografía de los Santos se hace eco de esta leyenda, pues suelen aparecer representados como tres jóvenes peregrinos. Así los vemos en las bellísimas esculturas del siglo XVII que adornan su sepulcro, en el monasterio de Santos-o-Novo, en Lisboa.

Meldelen

Bibliografía:
– RIESCO CHECA, Pilar, Pasionario Hispánico. Ed. Universidad de Sevilla. Sevilla, 1995, pp. 265-267.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlace consultado (28/09/2014):
– www.evangelhoquotidiano.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “Santos Verísimo, Máxima y Julia, mártires de Lisboa

  1. Pues tenía conocimiento sobre estos santos, su fiesta y su relación con Lisboa, aunque para ser sincero hasta ahora que presentas la historia de su martirio conozco más a detalle su passio. Cuando presentaste la historia de los santos cefalóforos estuve a punto de pensar que aquellos eran estos, me fui con la fibra de que era un trío.
    En fin, gracias por darnos a conocer lo que se dice y lo que debe ser en las vidas de estos santos en particular.
    Saludos.

    • Muchas gracias, Humberto. Bueno, como ves los mártires de Zurich y los de Lisboa son dos grupos distintos que nada tienen que ver, sólo coinciden en que son mártires, son tres y -supuestamente- son hermanos entre sí. Pero aquéllos eran dos varones y una mujer -Félix, Régula y Exuperancio, esclavo- y éstos son dos mujeres y un varón, que no tienen cualidades de cefalóforos porque no los decapitaron sino que los degollaron (luego en teoría, las cabezas no se fueron por ahí de baile).

      A mí me ha servido mucho poder redactar este artículo porque apenas los conocía; pero indudablemente parte de su passio está copiada de la de San Vicente, particularmente los eventos post-mortem. También comentar que, nuevamente, el ejecutor de los mártires sea el dichoso Publio Daciano de mis amores. Este hombre a veces aparece en las Galias, otras en la Tarraconense, otras en la Bética, a veces en Capadocia y ahora resulta que en Lusitania también estuvo, ¿todo en el mismo año?????? O tenía el don de la bilocación, o los dioses lo llevaban por los aires de un lado a otro. Jajajaja.

  2. Muchas gracias, Ana María, por este artículo sobre los tres santos mártires de Lisboa, santos reales, históricos, pero cuya “passio” inevitablemente, está contaminada por la leyenda. Información histórica la hay y mucha – como bien lo explicas -, como para no dudar en absoluto de su existencia.

    A mi me causa hasta cierta risa la ingenuidad de la “passio” en la que se dice que “para llegar a Lisboa” tuvieron que hacerlo por mar, cuando lo normal es por tierra. Si hubiese sido de la manera expresado en la “passio”, ¿por qué no existe ninguna localidad costera portuguesa o incluso hispana que los reivindique como propios? Es verdad que se dicen que eran hijos de un senador romano, pero eso no implica que para buscar el martirio tuviesen que embarcarse en Roma e ir a Lisboa; en Roma, ya lo habrían encontrado fácilmente. Curiosa también las coincidencias con San Vicente mártir, cuyas reliquias mayoritariamente se encuentran en la capital portuguesa.

    Yo he visitado el templo donde se encuentran sus esculturas y la urna de sus restos y, realmente, se siente la sensación de estar ante las reliquias de unos auténticos mártires.

    • Gracias, amigo. Pues es lo mismo que los tumbos que da Santa Úrsula y su cohorte por Europa en la leyenda de las Once Mil Vírgenes, de Britania a Colonia, de Colonia a Roma, de Roma otra vez a Colonia porque un ángel les ha dicho que allí han de sufrir el martirio. Estos tumbos geográficos los daban muy pocas personas -fuera de marineros y mercaderes- en la Antigüedad y, ciertamente, el mártir que se tira de cabeza al tormento y a la muerte, más que dar buen ejemplo, lo da malo. Pero por suerte no es más que una leyenda.

      Ojalá que yo también pueda algún día visitar el santuario donde yacen estos mártires, que parecen ser claramente lisboetas, lusitanos.

  3. Ana Maria quisiera preguntarte por un tema,que aunque se aleje un poco de estos tres santos esta relacionado.
    La pregunta se me paso hacertela en su dia y creo que puede ir perfectamente aqui.
    Quisiera saber sobre las leyes romanas.
    ¿A partir de que edad se podia juzgar a alguien?
    Y si habia diferencias sobre a partir de que edad se juzgaba a alguien,siendo ciudadano romano o no.
    Esto vengo a preguntartelo,porque habiendo tantos niños martires supongo que debia haber una barrera,no creo que un niño de 2 años fuese juzgado por los romanos,no?
    Es algo que siempre me ha intrigado y creo no haberte preguntado.
    Si que te pregunte en su dia por las diefrencias en un juicio a un ciudadano romano y a uno que no lo fuese,los primeros podian ser sentenciados a muerte,pero jamas torturados (aunque pudiese haber sus excepciones).
    Esto lo pregunto porque habiendo tantos niños martires

    • Me temo que no puedo ayudarte gran cosa en eso, Abel, porque no soy una experta en derecho romano. Sí que me pillas que acabo de comentar en el artículo de San Pelayo, como he dicho muchas otras veces, que los Derechos del Niño son cosa del siglo XX y que en la Antigüedad, los niños no valían gran cosa, participando en parte del estatus que tuviesen sus padres y siendo frecuente que fueran abandonados, prostituidos y esclavizados.

      Yo creo que es por eso que hubo tantos niños mártires, porque al participar del estatus de sus padres, si sus padres se metían en líos o caían en desgracia, ellos acababan pagando también las consecuencias. Aunque es lógico suponer que, antes que la tortura o la muerte, era más frecuente vender a los niños como esclavos, porque por lo menos así podían ser domados y “servían para algo”, por crudo que esto pueda sonar.

      Me estoy acordando de San Ambrosio cuando dice que Santa Inés, a pesar de no tener edad para testificar, fue llevada a juicio. A esta niña mártir romana le atribuimos una edad en torno a los 13 años; por lo que parece que fuese demasiado pequeña para ser juzgada o para que su juicio tuviese validez; pero luego resulta que las mujeres en la Antigüedad eran consideradas adultas desde su primera menstruación y en Roma estaban facultadas para casarse desde los 12 años; ¡aunque legalmente, jamás adquirían mayoría de edad, siendo siempre dependientes y sometidas a sus parientes varones!

      No puedo decirte más; tendríamos que recurrir a un experto en derecho romano para que nos aclarara los entresijos de estas cuestiones; pero por lo que yo sé, los niños, por sí solos, no valían gran cosa en la Antigüedad -ni siquiera para juzgarlos como persona jurídica, como seres autónomos, que no eran-, eran dependientes del estatus de sus parientes y solían ser víctimas con sus familias; aunque era más inteligente venderlos como esclavos y adoctrinarlos que torturarlos y asesinarlos.

      • No te preocupes Ana Maria,que me ha ayudado muchisimo tu respuesta.
        Lo de que consideraran adultas a las jovenes (niñas vamos!) en su primera menstruacion tiene tela…..
        Cuando uno se pone a pensar en tantas niñas que se casaron en la antiguedad con hombres de hasta 50 años (o mas) a uno le entra mal en el cuerpo.

        • Por desgracia eso ocurre en muchas culturas, hay quien básicamente está esperando a que a la niña le venga la regla por primera vez para ya excusarse de poder hacer con ella lo que quiera, por considerarla “madura”. Hay quien ni se espera a eso, claro. Pero en cualquier caso, todos olvidan que una cosa es la madurez física y otra la madurez mental; que no van a la par en absoluto. Pero a quien usa a la mujer como un simple recipiente para fecundar lo de la madurez mental le trae sin cuidado, por supuesto.

          Lo de casarse con hombres de 50 años (y más) no es cosa de la Antigüedad solamente. Pregúntaselo a las niñas indias, pakistaníes, africanas, árabes…

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