El padre Arsenio Boca: el Santo de Transilvania

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía en sepia del Padre Arsenio Boca.

Fotografía en sepia del Padre Arsenio Boca.

El padre Arsenio Boca, conocido como “el Santo de Transilvania”, es una importante figura de la espiritualidad rumana de la segunda mitad del siglo XX. Su tumba en el monasterio de Prislop, condado de Hunedoara, que es visitada por cientos o incluso miles de personas diariamente, muestra su popularidad entre los creyentes ortodoxos en Rumanía, de modo que su futura canonización sería cuestión de tiempo.

Niño y estudiante
Nacido el 29 de septiembre de 1910 en Vaţa de Jos, condado de Hunedoara, en aquel entonces formando parte del imperio austrohúngaro, con el nombre de Zian, fue un niño muy inteligente. Después de seguir los cursos del liceo nacional ortodoxo de Brad, que finalizó como líder de su generación en 1929, se marchó a Sibiu y comenzó los estudios de teología en la Academia Teológica de Sibiu, terminándolos en 1933. Como joven y estudiante no se sintió apasionado por lenguas extranjeras, aunque leyó estudios en francés de psicología, caracteriología, grafología, todo en el marco de un gran interés por entender la profundidad del ser humano. Ya de niño le gustaba dibujar, pintar y esculpir, y era un gran calígrafo.

Pero la teología no era suficiente para el joven pensador. Su inclinación por el arte, un interés constante que tuvo su vida entera, empezó prácticamente en 1933, cuando el metropolita Nicolás Bălan de Transilvania le dio una beca para que asistiera a los cursos de la Academia de Bellas Artes de Bucarest. Durante ese estudio de tres años, asistió paralelamente a cursos de medicina, antropología y mística cristiana. En esos días tradujo el poco conocido trabajo “La Escalera del divino ascenso”, de San Juan Clímaco, del griego. Pero destacó, por supuesto, como estudiante de artes plásticas. Su primer trabajo conocido es la figura del voivoda Mihai Viteazul (1595-1601) del Ateneo Rumano. Paralelamente, su carrera religiosa como eclesiástico comenzó en 1935, como lector y más tarde hipodiácono del monasterio de Sâmbăta de Sus, que es el monasterio más importante del sur de Transilvania. Aún no era monje, primero fue ordenado el 11 de septiembre de 1936 como diácono célibe y siguió los cursos de la Academia de Bellas Artes hasta su graduación en 1939. Es el mismo año en que marchó tres meses al monte Athos (a la sketa rumana de San Juan Prodromos), para una investigación de la vieja versión romana de la Philokalia. De vuelta en casa -es decir, al monasterio de Sâmbăta de Sus – fue tonsurado como monje el primer viernes después de la Pascua de 1940 y recibió el nombre de Arsenio.

Caligrafía del padre Arsenio Boca.

Caligrafía del padre Arsenio Boca.

Monje y padre espiritual
Arsenio comenzó su vida como monje en Sâmbăta en 1940, siendo visto como la “resurrección” de esta monasterio transilvano, con el gran apoyo del metropolita Nicolás Bălan, que quería que esta comunidad fuese un monasterio “de élite”. Como se puede ver, el interés del joven monje combinaba una comprensión sintética del ser humano, teniendo a la vista tanto la tradición patrística filocálica, los estudios de biología, incluso la genética -que era de gran interés en la generación de 1935-1940, conocida normalmente como el tiempo de movimientos como el nacionalsocialismo, el fascismo y los extremismos de izquierda-; este interés no impidió el misticismo y existencialismo que sacudió a los grandes pensadores de la Europa de aquel tiempo. Las notas del monje Arsenio de esta época se puede agrupar en dos temas principales, la familia cristiana y “la teología del dolor”.

Joven, pero muy bien preparado en la dirección teológica que el metropolita deseaba para sus monjes, Arsenio fue ordenado sacerdote y abad de Sâmbăta de Sus en 1942, donde empezó una reforma externa e interna. En 1943 comenzó la nueva traducción de la Philokalia completa al rumano, junto con el dogmatista Dumitru Stăniloae y Serafim Popescu, otro monje de Sâmbăta. El primero de los doce volúmenes de este trabajo fue publicado en 1946, y los otros ya en los años comunistas, siendo ésta la principal razón por la cual nunca es mencionado entre los colaboradores, a pesar de que los manuscritos traducidos fueron traídos por él del monte Athos.

El renacimiento de la ortodoxia rumana en los años 30 no fue sólo visto en Sâmbăta de Sus. Algunos fenómenos similares, normalmente conectados con la mística, el redescubrimiento eucarístico y la reforma moral, deben mencionarse: el movimiento popular de Maglavit (en el sureste, que toma el nombre del campesino Petrache Lupuhad, una visión de Dios Padre); el Rugul Aprins, movimiento de la Zarza Ardiente (iniciada por Sandu Tudor en el monasterio Antim de Bucarest, como un movimiento ortodoxo entre los intelectuales), Oaesta Domnului, la armada del Señor (iniciada en Transilvania por el padre Iosif Trifa y orientado hacia una renovación moral), Vladimireşti (iniciado al sur de Moldavia, llamado así por la hermana Vasilica, posteriormente Veronica Gurahhad, una visión de Cristo), Slatina-Sihăstria (una renovación monástica de los monasterios del norte de Moldavia). Todos ellos mostraron cómo la necesidad de una nueva comprensión de la fe ortodoxa, incluyendo visiones místicas y cambio de moralidad, se sentía al mismo tiempo en varias regiones de Rumanía.

El padre Arsenio Boca fotografiado con la familia del dogmatista Dumitru Staniloae.

El padre Arsenio Boca fotografiado con la familia del dogmatista Dumitru Staniloae.

Pero algunos de éstos tenían relación con el extremismo de derechas, como la Legión del Arcángel Miguel, iniciado por Corneliu Zelea Codreanu, que resultó ser una desastrosa combinación de ortodoxia con puntos de vista antisemitas y xenófobos. El padre Arsenio evitó todo contacto con movimientos políticos y sociales que no tuvieran mucho que ver con la ortodoxia tradicional. Incluso siendo muy joven, su figura carismática atraía miles de peregrinos a Sâmbăta. Si ya tenía fama de visionario en sus años de estudio de teología, ahora empezaba a ser visto como profeta o, como mínimo, como un lector de almas. Muchos testimonios muestran que era capaz de conocer las profundidades de alguien sólo con mirarles, y algunas veces él mostraba los pecados o debilidades de uno desde el primer contacto visual.

Con la ocupación soviética, el padre Arsenio fue primero encarcelado durante dos semanas, en julio de 1943 en Râmnicu Vâlcea, siendo liberado poco después. Las masas de gente que se reunían en Sâmbata eran problemáticas desde el punto de vista de las autoridades comunistas, que sospechaban que cualquier encuentro podía ser un complot contra el régimen. En el corto período de libertad que siguió, Arsenio escribió su principal trabajo, CărareaÎmpărăţiei, “El camino del Reino”, un libro de teología mística en siete capítulos, considerados los siete escalones de una escalera. Pero aun libre, empezó a ser vigilado por la policía secreta. Ya en 1945, una nota en su expediente decía que “el hieromonje Arsenio es un hombre de una vasta cultura, un predicador religioso con un extraordinario poder de persuasión, y, además, un misticista con un conocimiento muy serio del faquirismo (!¿)” y otro de 1953 lo asociaba con un movimiento antroposófico de Cluj, diciendo que “este monje tiene el don de la clarividencia y, después de entrar en el movimiento antoposófico, ha hecho un rápido progreso, siendo admirado por todos los miembros del grupo”. Es cierto que incluso hoy, muchos parapsicólogos, radioestesistas y yoguis en Rumanía miran a Arsenio Boca con gran admiración, pero no existen pruebas claras de que él se hubiese unido a ellos, no al menos por sus escritos.

Fotografía del padre Arsenio Boca durante su estancia en prisión.

Fotografía del padre Arsenio Boca durante su estancia en prisión.

Después de otro corto arresto en Brașov en 1946, el 14 de mayo de 1948 Arsenio fue arrestado de nuevo y enviado a Făgăraș, siendo acusado de legionarismo y de apoyar a los partisanos anticomunistas de las montañas de Făgăraș y, tras un mes y medio de torturas y declaraciones repetitivas, fue liberado. Las autoridades comunistas lo acusaban de reunir grandes masas y de haber lanzado mensajes subversivos en sus sermones, como “los lobos serán desgarrados por las ovejas atacadas”, explicado como “los creyentes, aunque escasos en número, no serán suprimidos por el poder de los descreídos, siempre que se reúnan en torno a la Iglesia”. En una declaración, para probar que nunca apoyó al movimiento legionarista, Arsenio escribió que, desde su punto de vista, los legionarios no tenían futuro y que “muchos pecados colgaban de sus cuellos”.

Para librarlo de más situaciones desagradables, el metropolita Nicolás lo trasladó al monasterio de Prislop en Hunedoara, con la misión oficial de atraer a los grecocatólicos de vuelta a la ortodoxia. Aquí se quedó como abad y posteriormente -cuando el monasterio se convirtió en un convento de monjas- como confesor. Los cortos períodos de libertad los iba alternando con cortos, pero repetidos períodos de encarcelamiento (1950, 1953), con un arresto más prolongado temporalmente en el canal del Danubio (enero de 1955-marzo de 1952) y seis meses en las prisiones de Jilava y Oradea (noviembre de 1955-abril de 1956).

Puede parecer extraño, pero en esta época él hizo amistad con importantes líderes comunistas, como Gheorghe Gheorghiu-Dej, el futuro presidente de Rumanía, y Petru Groza, el primer ministro comunista de Rumanía, y se ha dicho que el patriarca Justiniano quiso ordenarlo obispo, cosa que nunca llegó a suceder.

Celda del padre Arsenio Boca en el monasterio de Prislop, Rumanía.

Celda del padre Arsenio Boca en el monasterio de Prislop, Rumanía.

Vida como laico y pintor de iglesias
Finalmente, en 1959, los comunistas cerraron el monasterio de Prislop, dispersaron a las monjas y orquestaron un proceso de irregularidades financieras en torno al padre Arsenio, que fueron seguidas por trabajos forzados en el canal del Danubio. Se le prohibió servir en el altar (decisión que fue cancelada sólo post-mortem, en 1998), fue expulsado de la orden monástica, apartado del sacerdocio por el obispo de Arad -del que era sufragáneo- ya que “él lleva a cabo diversas actividades que dañan los intereses eclesiásticos” y, para ser controlado en todas sus acciones, fue colocado bajo arresto domiciliario en Bucarest.

Con sus dos licenciaturas (teología y artes plásticas) sólo pudo ser aceptado como pintor eclesiástico en 1968, cuando se jubiló, recibiendo una pequeñísima cantidad de dinero como pensión estatal. A partir de este año se le permitió permanecer en Sinaia, en una pequeña habitación alquilada, de donde podía salir de vez en cuando a distintos lugares, donde recibía encargos de pintar iconos.

Todavía en su “exilio” de Bucarest él pintó algunas figuras destacadas, como la Virgen Madre con el Niño vestido con zeghe (las ropas de los condenados a prisión) en la iglesia de San Eleuterio. Su obra maestra sigue siendo el conjunto de pinturas de la iglesia del pueblo de Draganescu, cerca de Bucarest.

El padre Arsenio Boca pintando la iglesia de Draganescu, Bucarest (Rumanía).

El padre Arsenio Boca pintando la iglesia de Draganescu, Bucarest (Rumanía).

Como pintor de iglesias él no respetó el canon bizantino “al pie de la letra”, pero sí espiritualmente. Eso significa que, usando las normas básicas de la hermeneia clásica, se sintió libre de interpretar la imagen de Cristo, de los Santos, de realizar iconos totalmente nuevos, como la escena de la segunda venida de Cristo, el Juicio Final, las bodas del Hijo del Rey, pero también los peligros y las tentaciones del nuevo mundo, imágenes que están fuertemente asociadas a profecías todavía no cumplidas.

Las pinturas de Drăgănescu fueron terminadas en 1984 y constituyen su obra maestra. Los intérpretes de su iconografía entienden su trabajo a varios niveles semánticos, como el catequético (enseñanza), doxológico (alabanza) y simbólico-escatológico, siendo éste el que tiende a prevalecer. Las figuras dogmáticas son secundarias y las figuras son como apariciones luminosas, parcialmente transparentes, y su materialidad tiende a intrigar a los que las ven.

Aunque no podía desempeñar su misión de sacerdote y confesor y estaba incesantemente perseguido y vigilado por la policía secreta (Securitatea), el padre Arsenio no dejó de aconsejar a los que acudían a él. Las afirmaciones sobre su clarividencia y sorprendentes recomendaciones llenan hasta hoy muchos libros y están presentes en la tradición ortodoxa contemporánea, de modo que a veces es difícil diferencias entre sus palabras reales y las mistificaciones hechas sobre él. Aún así, él ya no se atrevió a celebrar la Divina Liturgia, al estarle formalmente prohibidos todos los actos litúrgicos.

"La boda del Hijo del Rey", fresco del padre Arsenio Boca. Iglesia de Draganescu, Bucarest (Rumanía).

“La boda del Hijo del Rey”, fresco del padre Arsenio Boca. Iglesia de Draganescu, Bucarest (Rumanía).

Falleció en Sinaia, justo algunos días antes de la revolución rumana, el 28 de noviembre de 1981, siendo enterrado en Prislop el 4 de diciembre. Dejó claramente dicho que no quería ser exhumado de su tumba hasta la segunda venida de Cristo. Las circunstancias de su muerte son sospechosas hasta hoy; hay voces que dicen que él profetizó una terrible muerte para el dictador Ceaușescu, el cual se vengó enviando a un sicario que lo envenenó.

Otro dato extraño es que él pintó en Drăgănescu, en muchas escenas, el martirio de San Esteban el Nuevo, un Santo que entonces era aún poco conocido en Rumanía y que se celebra el 28 de noviembre, el día en que el padre Arsenio murió.

Veneración
La tumba del padre Arsenio es hoy uno de los lugares de peregrinación más importantes de Rumanía y, aunque no hay todavía una decisión oficial sobre su canonización, fue un santo que influyó la ortodoxia rumana durante su vida, pero todavía más desde su descanso eterno.

Tumba del padre Arsenio Boca.

Tumba del padre Arsenio Boca.

Sus libros han sido traducidos al inglés y hay proyectos de traducción a otras lenguas europeas. Su popularidad es notoria también en el hecho de que cada año aparecen muchos libros que recogen memorias nuevas sobre el santo.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Pedro Esqueda Ramírez, presbítero y mártir

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Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Infancia
Nació el 29 de abril de 1887 en la ciudad de San Juan de los Lagos, Jalisco; fueron sus padres Margarito Esqueda y Nicanora Rodríguez. Ese mismo día fue hecho hijo de Dios por el Bautismo, recibiendo el nombre de Pedro en honor de San Pedro de Verona, que se celebraba en esa fecha. La confirmación la recibió el 10 de julio de ese mismo año por ministerio del Obispo Fray Ramón María Moreno Castañeda O.C.
Aunque pobres, sus padres eran muy buenos cristianos; esta pobreza los hizo cambiar de domicilio varias veces, hasta que el párroco de la ciudad acomodó a su padre en la casa del diezmo, lo que habla muy bien de la honradez Margarito, que se mantuvo en el lugar mucho tiempo por la confianza que se le tenía. Además de Pedro, la familia tuvo otras dos hijas: Valeria y María Dolores, los tres educados con esmero en los principios cristianos.

Pedro comenzó a estudiar a los cuatro años, cuando tenía seis, comenzó la primaria. Fue un alumno aprovechado y aplicado, por lo que varias veces recibió premios. Niño sencillo, su infancia se vio marcado por las privaciones y la enfermedad. En efecto, padeció la viruela y quedó muy debilitado por ello, al grado de tener que apoyarse en la pared para poder caminar. Le sobrevenían hemorragias y tuvo una debilidad muy marcada. Además su alimentación fue muy deficiente: frijoles, tortillas y atole, la leche era un lujo que no podía darse su familia.

Pedro fue integrante del grupo de monaguillos y del coro de la Basílica de Nuestra Señora de San Juan de los lagos, alternando cada semana estas actividades. Entonces sufrió el desprecio de algunos porque vestía calzón de manta largo. Hizo su Primera Comunión a los ocho años, a esta edad le gustaba hacer altares y jugar a celebrar misa. Por este tiempo le gustaba rezar el rosario dos veces al día: uno ante la imagen de la Virgen en la basílica y otro en casa con su familia. Se desatacaba por su alegría aunque como niño era corajudo y bastante tímido. Le tenía miedo a los saldados y a la policía.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Vocación
Al terminar la primaria, trabajó en una zapatería, su vocación sacerdotal comenzó a aflorar, pero tenía miedo de decírselo a su padre, por lo que le confió a su mamá este secreto, quien hablo con su esposo y éste le dijo: “Sí, aunque pida limosna, dile a Pedro que hable conmigo”. Allí en san Juan de los Lagos había un Seminario Menor, donde comenzó sus estudios. En 1908 los superiores lo enviaron a Guadalajara a concluir sus estudios. Allí tuvo por compañero al Beato Anacleto González Flores. En 1914 a causa de la persecución carrancista, el Seminario fue incautado, por lo que Pedro tuvo que esconderse y volvió a su tierra, donde colaboraba en la vida parroquial.

El 19 de noviembre de 1916 fue ordenado sacerdote por ministerio del Obispo de Tehuntepec, Ignacio Plascencia y Moreira, en la capilla del Hospital de la Santísima Trinidad fundado por la Beata Vicenta de Santa Dorotea Chávez Orozco. A los seis días la autoridad eclesiástica determinó enviarlo como vicario a su ciudad natal y a que diera clases en el Seminario Menor si le era posible. El 1 de diciembre siguiente tuvo la alegría de celebrar su primera misa en el altar de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos.

En febrero de 1918 murió su padre, sus madre y sus hermanas se dedicaron entonces a elaborar tortillas y atole y costuras para vivir honestamente, así se le marcó la pauta al que sería llamado “Pastor de los pobres”. Es oportuno recordar cómo su madre influyó para que Pedro tuviera en su corazón la semilla del deseo del martirio. Durante el conflicto religioso en Jalisco (1917-1921), dos sacerdotes de San Juan de los Lagos hicieron una fiesta en la que participó San Pedro y que causó la molestia del Presidente Municipal, que pretendía encarcelar a los sacerdotes. Este hombre aconsejó a Doña Nicanora para que advirtiese a su hijo del problema, quien le respondió: “Que le hagan lo que quieran, ojalá fuera mártir”. La cosa no pasó a mayores y su madre no vivió para ver a su hijo como mártir. Ella murió en 1922, estaba toda encorvada y su hijo, unas semanas antes de que muriera se acercó para recibir su bendición. Ella le dijo entonces: “Qué dicha si mi hijo fuera mártir”. Su fallecimiento le causó honda pena al santo, que le lloró profusamente.

Imagen en la parroquia de San Juan Bautista, lugar de su ministerio.

Imagen en la parroquia de San Juan Bautista, lugar de su ministerio.

Ministerio
Por once años San Pedro Esqueda realizó su ministerio en la Parroquia de San Juan Bautista. Su párroco le apodó el santito y refería al arzobispado que tenía bajo su cargo a un sacerdote muy piadoso.
Su celó por las almas fue grande, así como su caridad para con los pobres, a quienes cedía los regalos que recibía o daba el dinero que le llegaba. Nunca se le vio de mal humor. Sin duda alguna su ministerio sacerdotal se volcó sobre los niños, a quienes preparaba a recibir la Primera comunión y a querer profundamente al Señor sacramentado, por lo que organizó la “Cruzada Eucarística”. También se esmeró en organizar el grupo de monaguillos. Siempre andaba rodeado de niños. Con quienes jugaba cubriéndolos con su manteo, dejándoles ver solo sus pies. Les hacía fiestas en la Navidad y les conseguía muchos regalos. Es notoria la dedicación que tuvo al catecismo, formando un buen equipo para realizar este apostolado. Cuando sobrevino la persecución de 1926, se dirigió a los pequeños con estas palabras: “Niños, ahora ya no hay doctrina, pídanle a Dios por lo sacerdotes, quién sabe cuantos moriremos”.

Tenía buena fama entre los feligreses que le quería mucho y que le decían “el Padre Pedrito”. Dedicado a su ministerio, destacaba por su humildad y mansedumbre. Fue un sacerdote de costumbres puras y conducta intachable, nunca fue criticado por causa de impureza o de avaricia.. Piadoso al celebrar la misa, diligente en los grupos que se le encomendaban. Dedicaba tiempo considerable al confesionario y fustigaba a la mala prensa porque consideraba el mal que esta causaba en el entorno social de entonces. Le gustaba hacer reuniones con los padres de familia quienes aconsejaba: “Cuiden mucho de sus hijos y denles buen ejemplo”. Amaba tiernamente a la Santísima Virgen María y con su celo sacerdotal procuraba inflamar en todos los corazones este cariño. De igual manera se preocupaba de que el Santísimo Sacramento fuera amado y respetado, se refería a él llamándolo “El Amo”.

Detalle del Santo en una estampa devocional de los mártires mexicanos.

Detalle del Santo en una estampa devocional de los mártires mexicanos.

También tuvo esmero en su atención a los enfermos, al grado que una vez se cayó de un caballo por ir a atender a uno. Esa vez se sintió cercano a la muerte pues dio indicaciones a su hermana Valeria sobre algunos puntos si le llegara la muerte. Se refieren algunos hechos sobrenaturales de curación a algunas personas. Le gustaba ser invitado a comer a las casas de los pobres o llegaba de sorpresa para comer lo que hubiera. Había lugares donde hacían fiesta por el simple detalle de su llegada. Por esto, muchas personas le ayudaban incondicionalmente en sus empresas.

La persecución religiosa de 1926
El 31 de julio de 1926 el episcopado de México decretó la suspensión de culto público debido a la legislación de la Ley Calles, que procuraba reprimir y someter a la Iglesia Católica. El Arzobispo de Guadalajara Don Francisco Orozco y Jiménez autorizó a su sacerdotes a que si querían esconderse lo hicieran o que se congregaran en las grandes ciudades. El Párroco de San Juan de los Lagos se escondió, quedando entonces San Pedro Esqueda a cargo de la parroquia. Por entonces escribía a alguien: “Desde que están cerrados los templos, me siento afligido por penas continuas. Ahora por esta causa, ahora por esta otra, padecemos tentaciones que antes no teníamos”. Se dispuso a vivir en una casa donde lo primero que hizo fue instalar un oratorio. Decía: “Sin el Santísimo Sacramento, la situación de este pueblo sería triste e intolerable”. Como arreciara la persecución, tuvo que esconderse en Jalostotitlán, Jalisco. Reflexionaba entonces: “Los pecadores de este tiempo y de esta nación, humillémonos delante de Dios, reconociendo nuestros crímenes personales y los de la nación mexicana, pidamos perdón con un corazón contrito y humillado”.

Como muchos fieles se desplazaban a Jalostotitlán y sus vidas peligraban, determinó volver a San Juan de los Lagos y cuando lo hizo, al buscar asilo, las puertas se le cerraron. Como sus hermanas le objetaran su proceder, les respondió: “Dios me trajo, Dios sabrá”. Obtuvo protección con la familia Macías. San Pedro Esqueda tenía miedo de morir y hasta tuvo constantemente pesadillas por esta razón, pero finalmente mostró resolución y aceptación de su destino. A alguien que le aconsejaba que se escondiera porque le preocupaba su integridad, le respondió: “Duerma su sueño tranquilo, que si me matan, me matan el cuerpo, pero no el alma”. Por precaución hizo cavar un foso en el suelo de su recámara, donde escondía los enseres para celebrar misa, los ornamentos litúrgicos, los santos óleos, los libros notariales y un espacio para él.

Detalle de la imagen yacente del Santo junto a su sepulcro.

Detalle de la imagen yacente del Santo junto a su sepulcro.

Martirio
El 17 de noviembre de 1927 celebró la misa con mucha devoción, y algunas personas refieren que se veía en su rostro la disposición de morir. Al día siguiente, un grupo de soldados dirigido por el Teniente Santoyo arribó a la casa donde se escondía, con lujo de violencia entraron a buscar al sacerdote que apenas se había alcanzado a esconder y a cubrir su escondite con tablas. Fue sacado del subterráneo con golpes y la fuerza. Lueho El Coronel Gonzáles Romeo lo interrogó y a continuación lo golpeó en la cara varias ocasiones, hiriéndole el rostro por ello. Luego lo llevaron a la casa del abad, donde estuvo encarcelado e incomunicado. Durante los días que estuvo prisionero lo azotaban bárbaramente, al grado que hubiera muerto por esta causa.

El 22 de noviembre, la tropa se dispuso ir a San Miguel el Alto, Jalisco, llevándose al santo consigo. Lo sacaron de su encierro a empellones y al bajar de las escaleras del edificio lo empujaron con fuerza por ellas al grado que se quebró el brazo de derecho al caer. En todos estos tormentos siempre manifestó tranquilidad de ánimo. Lo llevaron a pie hasta la salida de la ciudad y luego lo amarraron y montaron en un caballo. Allí, a la salida de la ciudad el santo tuvo tiempo todavía para hacer algunos encargo y envíar varios recados. Llegaron a Teocaltitán, donde había un mezquite de cuyas ramas colgaba mucho rastrojo. Fue bajado del caballo y el Coronel le ordenó que se subiera al árbol, el santo mostró entonces mucha humildad e intentó cumplir la orden pero no pudo por la lesión del brazo. Hizo varios intentos inútilmente. Al parecer la intensión del militar era quemar vivo al sacerdote cuando estuviera sobre el árbol, pero como no se pudo subir, el Coronel sacó su pistola, disparó sobre él y lo mató de tres tiros.

Los habitantes de Teocaltitán le dieron sepultura en el panteón local luego de velarlo en un salón de la escuela. En 1938 los habitantes de San Juan de los Lagos, tras varios años e intentos, obtuvieron el permiso para exhumar sus restos y llevarlos a esta ciudad, más los habitantes de Teocaltitán no lo aceptaron y adelantándose, lo desenterraron y con cuidado y los resguardaron en secreto en una casa. Por gestiones del Párroco de Jalostotitlán, que presionó a sus feligreses y a quienes participaran en la maniobra, se logró dar con el paradero de los restos, que fueron finalmente llevados a San Juan de los Lagos el 21 de noviembre de ese mismo año, siendo reinhumado en la parroquia de San Juan Bautista, donde había ejercido su ministerio sacerdotal.

Sepulcro del Santo.

Sepulcro del Santo.

Culto
San Pedro Esqueda integra el grupo de mártires encabezado por San Cristóbal Magallanes, mismos que fueron beatificados por San Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1992 y que también él mismo canonizó el 21 de mayo de 2000. Actualmente se ha erigido un Santuario a San Pedro Esqueda a unas cuantas cuadras de la Catedral Basílica de san Juan de los Lagos. En este lugar están sepultadas sus reliquias, que se han convertido en meta de peregrinaciones.

Humberto

Bibliografía:
– CONFERENCIA EPISCOPAL MEXICANA, ¡Viva Cristo Rey!, editada por ella misma, México, 1991, pp. 65-71.

– DIOCESIS DE SAN JUAN DE LOS LAGOS, Tierra de Mártires, Impre-Jal. Guadalajara, Jalisco, 2002, pp. 72-81.

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San Nicolás Saggio de Longobardi, fraile mínimo

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Detalle del Santo en gloria en un lienzo barroco. Capilla del Santo en Roma (Italia).

Detalle del Santo en gloria en un lienzo barroco. Capilla del Santo en Roma (Italia).

Nació en Longobardi (Cosenza), una pequeña ciudad en la costa del mar Tirreno, el día 6 de enero de 1649, siendo el primogénito de los cinco hijos que tuvieron Fulvio Saggio y Aurelia Pizzini, recibiendo el nombre de Juan Bautista Clemente el día de su bautismo en parroquia de Santa Domenica virgen y mártir. Su familia era muy pobre y muy sencilla y poco tiempo pudo frecuentar la escuela, por lo que desde niño tuvo que ayudar a su padre en los trabajos del campo, aunque siempre lo hizo llevando una vida muy austera similar a la de San Francisco de Paula, de quien era muy devoto y cuyo culto estaba muy extendido en Longobardi, ya que allí existía un antiguo convento de frailes mínimos.

El 3 de mayo del año 1668 recibió el sacramento de la Confirmación en la misma parroquia donde fue bautizado, de manos de monseñor Luís de Morales, obispo de Tropea; es en ese mismo período de tiempo cuando se adhirió a la Tercera Orden de los Mínimos en la iglesia del convento de la Asunción. Sin embargo, dando ejemplo como un sencillo cristiano, continuó trabajando en el campo toda su adolescencia y juventud.

Teniendo algo menos de veinte años, fue al convento y vistió el hábito religioso, presentándose así vestido en la casa paterna, recibiendo el rechazo de sus padres. Su madre, airada, se lo arrancó y en ese mismo momento, su hijo quedó ciego, recuperando la vista cuando sus padres, arrepentidos por lo que habían hecho, le permitieron entrar en el convento. Cumplidos los veinte años, en el 1670, entró como hermano oblato en el proto-convento de Paola, donde el 28 de septiembre comenzó el noviciado bajo la guía del padre Juan Paletta, tomando el nombre de fray Nicolás de Longobardi. Cuando hizo la profesión simple el 29 de septiembre de 1671, fue enviado al convento de su pueblo donde ejerció los oficios de sacristán, hortelano, cocinero y mendicante (salía del convento a pedir limosnas).

Pila donde fue bautizado el Santo.

Pila donde fue bautizado el Santo.

Ejerciendo esos mismos oficios, durante los años 1673 al 1677, estuvo en los conventos de San Marco Argentano, Montalto Uffugo, Cosenza, Spezzano della Sila y Paternò, en los cuales fue la admiración de los frailes por su espíritu de piedad y por llevar una vida ejemplar conforme a la Regla de la Orden. Desde el 1677 hasta la primavera del 1679, llamado por el padre provincial, estuvo en el convento de Paola, ejerciendo como acompañante del mismo en sus visitas pastorales a los conventos de la provincia de San Francisco. Ese mismo año, a instancias del Corrector General de la Orden, fray Pedro Curti de Cosenza, fue enviado al convento de San Francesco da Paola ai Monti, en Roma, donde ejerció de sacristán, portero y compañero del anciano párroco Ángel de Longobardi.

En el 1683 hizo una peregrinación a pie hasta el Santuario de Loreto, con el doble objetivo de acrecentar su devoción mariana y solicitar a la Virgen la liberación de la ciudad de Viena que estaba asediada por los turcos. En este Santuario se acrecentó aun más su amor a la Virgen y a la Eucaristía hasta tal punto que según los frailes de la Orden, fue allí como un “buen hombre” pero de allí regresó “como un santo”. En este período de tiempo escogió como su director espiritual al padre Juan Bautista de Spezzano Piccolo, ejerciendo el oficio de portero desde el año 1684 hasta el 1692.

Relicario en la iglesia de San Nicolás, Marina de Longobardi (Cosenza).

Relicario en la iglesia de San Nicolás, Marina de Longobardi (Cosenza).

Aunque era un simple hermano lego prácticamente analfabeto, se vio favorecido por diversas gracias que lo convirtieron en un verdadero místico, llevando a ser visto en éxtasis por los frailes en numerosas ocasiones. En la Ciudad Eterna solía aprovechar su tiempo libre para visitar las iglesias de la ciudad, asistir a los enfermos y socorrer a los pobres. Su fama de santidad se difundió por toda la ciudad, convirtiéndose el convento en un continuo ir y venir de personas que solicitaban su ayuda.

Después de doce años de permanencia en Roma, en el año 1692, a instancias del padre Antonio Constantini de Castrovillari, Corrector Provincial de Calabria y con el beneplácito del Papa Inocencio XII, fue enviado nuevamente al protoconvento de Paola, donde por espacio de dos años recibió una “especial purificación espiritual”, siendo enviado de nuevo al convento de Longobardi para ocuparse de la ampliación y restauración tanto del convento como de la iglesia conventual, cosa que hizo mediante la recogida de limosnas. Como recompensa, recibió desde Roma el cuerpo de Santa Inocencia, una de las mártires recién extraída de las catacumbas.

En el otoño de 1697, se reincorporó de nuevo a la comunidad de San Francesco di Paola ai Monti, a petición de los mismos frailes de dicha comunidad. Allí ejerció de sacristán, de hortelano, de encargado del reloj y toque de campanas y cuantas tareas surgieran en el convento. A todos siguió edificando con su ejemplo, con su humildad, con sus continuos éxtasis y con la mente puesta siempre en Dios. Cuando murió su director espiritual, se puso bajo la dirección de otros cuatro religiosos de la misma comunidad: los padres Antonio Via da Celico, Francisco Ricardo de Rivello, Pablo Accetta de Longobucco y Alberto Gullo de Cosenza. Entre los años 1700 al 1709, a estos oficios comunitarios añadió las visitas a los enfermos y, de noche, las visitas a pie a las llamadas “Sette Chiese” de Roma (San Pedro del Vaticano, San Paolo fuori le Mura, San Giovanni in Laterano, San Lorenzo fuori le Mura, Santa María Maggiore, Santa Croce in Gerusalemme y San Sebastiano fuori le Mura).

Reliquias en la capilla del Santo en Roma, Italia.

Reliquias en la capilla del Santo en Roma (Italia).

En el mes de enero del año 1709 durante el tormentoso pontificado de Clemente XI, ofreció su vida por la Iglesia y para que se evitase un nuevo saqueo de la ciudad de Roma. Cayó enfermo y viendo próxima su muerte solicitó los últimos sacramentos. Su pequeña y simple celda se convirtió en un peregrinaje continuo. Por allí pasaron numerosos cardenales y obispos de la Curia, los nobles Felipe Colonna, Marcantonio Borghese, Augusto Chigi y muchos otros. En la medianoche del 2 al 3 de febrero murió en su celda, de una infección pulmonar, exclamando: “Al paraíso, al paraíso”. Tenía cincuenta y nueve años de edad y fue sepultado en una sencilla tumba en el convento.

Nueve años después de su muerte, el propio Vicariato de Roma instruyó el proceso ordinario de beatificación. En dicho proceso se narra como el “hermano Nicolás fue “transverberado” por un ángel con una flecha en llamas recibiendo de Jesús el anillo nupcial de los místicos”. Su cuerpo fue exhumado y colocado en un ataúd de plomo dentro de otro de ciprés y puesto en una capilla de la iglesia de San Francisco de Paula. Al proceso iniciado en la propia Roma se unieron los procesos de las diócesis de Cosenza y de Tropea, que fueron aceptados por la Sagrada Congregación de Ritos, el 14 de diciembre del año 1720. Iniciado el proceso apostólico, fue declarado Venerable por el Papa Clemente XIV el 26 de febrero del año 1771 y beatificado por el Papa Pío VI el 17 de septiembre del año 1786 en la Basílica Vaticana.

El milagro para la canonización fue realizado en el año 1938, cuando un albañil cayó de lo alto de un andamio quedando milagrosamente ileso. La investigación de este milagro, por diversos motivos, ha durado muchísimo tiempo y fue el 13 de diciembre del año 2012 cuando el equipo médico de la Congregación para las Causas de los Santos, lo declaró científicamente inexplicable, siendo aprobado mediante decreto papal el día 3 de abril del presente año. El pasado domingo fue canonizado por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– FRANGELLA, E., “Il Beato Nicola da Longobardi”, Cosenza, 1950.
– ROBERTI, G.M., “Cenni storici del B. Nicola da Longobardi, nel II Centenario Della morte”, Roma, 1907.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo IX”, Città Nuova Editrice, Roma, 1989.

Enlace consultado (23/10/2014):
– www.giovaniminimi.it

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Amato Ronconi, terciario franciscano

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Lienzo del Santo en su hábito de peregrino.

Lienzo del Santo en su hábito de peregrino.

Aunque sus principales biógrafos fueron Sebastián Serico de Saludecio (humanista del siglo XVI), Francisco Modesti y José Silbini, la historia que nos ha llegado hasta nuestros días es principalmente mediante la tradición oral popular, ya que con anterioridad a la escritura de estas “Vita”, no se ha encontrado ningún documento escrito, salvo su testamento. Sin lugar a dudas, aunque nadie duda de la historicidad de este nuevo santo, los relatos de su vida están contagiados por elementos fantasiosos.

San Amato nació en el seno de una rica familia de Saludecio, población de la diócesis de Rímini, en un lugar llamado Monte Orciaro, alrededor del año 1226, siendo el segundo hijo de un matrimonio formado por Félix Roncone y de una santa mujer conocida familiarmente por el nombre de Santuccia. Se quedó huérfano siendo aun niño por lo que tuvo que irse a vivir a casa de su hermano mayor Jerónimo, trabajando como jornalero agrícola en casa de un terrateniente.

Desde joven, Amato quería vivir el espíritu evangélico conforme a la espiritualidad franciscana vivida en el pequeño convento de Formosino, convento que había sido fundado por el propio San Francisco y sus hermanos menores y que se encuentra en el monte Formosino, entre los castillos de Mondaino y de Montegridolfo. San Francisco era su modelo de vida, atrayéndole especialmente su simplicidad, su caridad y su austeridad, por lo que ingresó en la Tercera Orden del Seráfico Padre. También le atrajo sus ansias de peregrinación porque estuvo en Rímini para venerar las reliquias de San Gaudencio, en el Monte Titano para venerar las de San Marino y, según la tradición, hasta cuatro veces en Compostela para venerar las reliquias del apóstol Santiago Zebedeo. En una de estas visitas, su biógrafo dice que en Galicia resucitó a un muerto.

Vestía como un peregrino: una túnica amarrada con un cinturón de cuero a la cintura y una especie de esclavina sobre sus hombros. Unas sandalias, una bolsa al hombro para llevar sus objetos personales, un bastón para ayudarse en el camino y la célebre concha de Santiago que llevan los peregrinos compostelanos. En el camino, hacía sus correspondientes paradas para ganarse el sustento ayudando a los agricultores y ganaderos en el campo. Lo normal en todo peregrino de la época.

Escultura y relicario del Santo en Saludeccio, Italia.

Escultura y relicario del Santo en Saludeccio, Italia.

San Amato vivía con su hermana Clara en una casa en el Monte Orciaro, casa que su hermano mayor, Jerónimo, le había dado como parte de la herencia de su padre. Su cuñada, Lansberga, le propuso matrimonio con su hermana Inés y ante la negativa de Amato – que quería vivir en castidad -, difundió una calumnia según la cual, Amato renunciaba al matrimonio con Inés porque mantenía relaciones incestuosas con su hermana Clara. Pudo demostrarse su inocencia, pero dice la tradición que ante esta falsa acusación, Amato se flagelaba la espalda con las ventanas de su cuarto cerradas, pero que esto fue visto por uno de sus vecinos. Comía poco, llevaba una vida de ruda penitencia y, como acabo de decir, diariamente se flagelaba.

La casa de Amato, que estaba junto al camino que iba desde Rímini a Roma pasando por Urbino, se convirtió en un verdadero hospicio u hospital para los peregrinos que por allí pasaban y que se paraban a comer o a descansar. Él les daba la bienvenida, los acogía y cuando los suministros se agotaban, se reponían milagrosamente. Uno de los milagros que se cuenta es que, estando un día sin nada que llevarse a la boca, envió a su hermana Clara a recoger las legumbres que habían sembrado aquella misma mañana. Aunque la hermana se quedó extrañada, fue a la huerta y regresó con una enorme carga de nabos y otras hortalizas que, como he dicho, habían sido plantados aquella misma mañana. La noticia del milagro se corrió y los propios nobles del lugar acudieron a él solicitándoles su asesoramiento e intercesión. Fue precisamente por esta ola de entusiasmo despertada alrededor suya, por lo que se quitó de en medio y comenzó algunas de sus peregrinaciones.

En una de ellas – se dice que en la última que realizó a Compostela – tuvo una visión angélica que le ordenaba regresar a Italia porque su vida llegaba a su fin. Él lo hizo y se presentó en el monasterio de San Julián en Rímini, comunicando esta revelación a un monje benedictino llamado Salvio, al que le solicitó permanecer en el hospicio del Monte Orciano. El día 10 de enero del año 1292, Amato donó todos sus bienes a los monjes benedictinos y les dejó dicho en el testamento que, cuando muriese, su cuerpo fuera enterrado en la capilla del hospicio. Allí, en una humilde celda y sobre un jergón de paja, murió el 10 de mayo del 1292, con unos sesenta y seis años de edad. Su cadáver estuvo expuesto durante varios días a fin de que los fieles lo veneraran. No sólo no se descomponía sino que exhalaba una agradable fragancia y los enfermos que se acercaban a tocarlo, con su tacto quedaban sanados.

Último reconocimiento de los restos del Santo.

Último reconocimiento de los restos del Santo.

Después de realizados los ritos funerarios, fue sepultado en el Monte Orciaro, en la capilla del hospicio. La veneración de los fieles fue inmediata y prueba de ello es que el 26 de mayo del 1304 – sólo doce años después de su muerte -, el cardenal Francisco de San Eusebio, delegado del Papa Benedicto XI, confirmaba la donación hecha en el testamento al monje Salvio, denominándolo “prior del hospital del beato Amato”, y concediendo indulgencias a quienes visitasen su sepulcro.

Los datos más ciertos de su vida se encuentran en su testamento, que fue publicado en Rímini en el año 1862, por Tonini, L., bajo el título de “La Rímini del siglo XIII”. En él se dice: “Vir honestus et religiosus frater Amatus de tercio ordine beati Francisci” (no necesita traducción), propietario y fundador del hospital de Santa María del Monte Orciano cercano al castillo de Saludecio, ha realizado cesión solemne de dicho hospital y de todas sus propiedades a los monjes benedictinos de San Julián y de San Gregorio en Conca de Rimini, queriendo ser sepultado en la capilla del mismo hospital”. La carta lleva fecha del 10 de enero del 1292, siendo el único documento que nos dice en qué siglo vivió y murió.

En el año 1330, con ocasión de un incendio en la capilla del hospital, sus reliquias fueron llevadas a Saludecio y fue en esta ocasión donde tuvo lugar el famoso milagro del olmo. Aunque sea de manera breve, tendremos que narrarlo. El traslado se hizo en un carro tirado por bueyes y después de la ceremonia fúnebre, los bueyes que llevaban el cuerpo del santo se negaron a tirar del carro. El vaquero, exasperado, clavó un cuchillo en el suelo y más calmado, por mucho que tiraba para sacarlo, no podía. En el lugar nació repentinamente un olmo y ante este prodigio, todos aplaudieron espontáneamente. Desde ese momento es conocido como el “olmo de San Amato”. El olmo fue rodeado por un muro en medio de la plaza donde había enraizado, aunque posteriormente fue colocado junto a la primera casa de la acera izquierda de la calle principal que iba a la plaza.

Amato fue beatificado por el Papa Pío VI el día 17 de mayo del año 1776, concluyendo un proceso que había iniciado el propio municipio de Saludecio dos años antes. En el mes de septiembre del año 1804 el cuerpo del entonces beato fue puesto en su capilla de la parroquia del lugar dentro de una sencilla urna de hierro. El 3 de mayo del año 1930, su cuerpo incorrupto fue reconocido canónicamente y se puso en una urna realizada por unos orfebres de Faenza. En las paredes de la capilla están colgados numerosos exvotos, símbolos de los favores recibidos desde el día de su muerte, pues desde el siglo XIII hasta nuestros días, los habitantes de Saludecio cuentan innumerables milagros realizados por el santo. Es considerado como milagroso el hecho de que la urna hubiese quedado completamente intacta durante el bombardeo que sufrió Saludecio en el mes de agosto del año 1944 y que arrasó completamente la iglesia parroquial. Cuando los vecinos, un mes más tarde, tuvieron acceso a las ruinas encontraron la urna intacta, sin ni siquiera ninguno de sus cristales rotos.

Fieles alrededor de la urna del Santo.

Fieles alrededor de la urna del Santo.

El proceso de canonización fue promovido desde el año 1997 por la propia parroquia y por una Asociación creada al efecto: la “Pía Unión del Beato Amato”. La investigación diocesana se completó en el mes de mayo de 1999. El decreto reconociendo el milagro previo a la canonización fue promulgado el día 15 de abril de este año y la canonización fue realizada por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, el pasado domingo. Su fiesta se celebra en Saludecio el día 10 de mayo.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– LUCHESSI, G., “Bibliotheca sanctórum, tomo XI”, Città N. Editrice, Roma, 1990.
– RENZI, D., “Vita del beato Amato Ronconi di Saludecio con aggiunta di preghiere”, Miramare, 1933.
– UGHI, G., “Cenni sulla vita, le opere e i miracoli del beato Amato Ronconi di Saludecio”, Saludecio, 1892.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Ludovico Palmentieri de Casoria, fraile franciscano

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Retrato del Santo.

Retrato del Santo.

Nació el 11 de marzo del año 1814 en Casoria (Nápoles), siendo el tercero de cinco hijos de Vicente Palmentieri y Cándida Zenga, quienes en el bautismo le impusieron el nombre de Arcángel. Su familia era muy pobre y muy pronto tuvo que abandonar la escuela para trabajar como aprendiz de un carpintero napolitano, permaneciendo poco tiempo en el taller porque mostraba gran inclinación hacia la vocación sacerdotal. Entró en el seminario para iniciar los estudios eclesiásticos, pero la pobreza familiar lo empujó hacia la vida religiosa ingresando en los Frailes Menores Alcantarinos el 17 de junio del año 1832. Vivió el noviciado en el convento de San Juan del Palco en Vallo di Lauro, cercano a Nola, donde cambió su nombre de Arcángel por el de Ludovico y estudió en el convento de Afragola Sant’Angelo en Nola y en el de San Pietro ad Aram en Nápoles, siendo ordenado sacerdote el 4 de junio del año 1837.

Como mostraba unas notables dotes intelectuales, en el año 1841 y por espacio de cinco años, se le encargó enseñar filosofía, física y matemáticas, pero su amor al prójimo lo llevó a montar una enfermería y una farmacia para atender a los frailes enfermos. Asimismo, se prodigó en la difusión de la Tercera Orden Franciscana en todo el Reino de Nápoles. De hecho, con un préstamo que le dio la familia Pellegrini, compró una pequeña casa en Scudillo di Capodimonte, y a pesar de la escasez de medios económicos, construyó otra enfermería-farmacia donde se atendía a los enfermos.

El 9 de noviembre del 1854, el sacerdote genovés Juan Bautista Olivieri – fundador de la Obra de la redención de esclavos -, le insinuó la idea de atender al rescate y a la educación cristiana de los niños negros que eran vendidos como esclavos y a esta obra se dedicó con entusiasmo recogiendo ese mismo día a dos chicos negros llamados José Rab y José Morgian, a los que se llevó al pequeño convento que había creado en Scudillo, llamado “de la Palma”. Los sanó y educó, obteniendo unos resultados tan prometedores que lo afianzó en este ministerio. Este experimento le indujo a proyectar el envío de misioneros a África reclutados entre esos niños, proyecto que él sintetizó con la frase: “África debe convertir a África”. Como sede escogió el pequeño convento de “La Palma”, donde debían prepararse a los niños negros que voluntariamente quisieran volver a África como misioneros.

Sandalias del Santo.

Sandalias del Santo.

Fernando II, rey de las Dos Sicilias le había dado su aprobación el día 20 de febrero del año 1856 y había puesto esta iniciativa bajo su protección. En agosto de ese año, en “La Palma” ya había nueve niños y jóvenes negros a los cuales se les estimulaba para los estudios. De ellos, cinco fueron bautizados el día 12 de octubre por el cardenal arzobispo de Nápoles. El 9 de febrero de 1857 conseguía que el rey Fernando rescatase a doce niños y para eso se embarcó rumbo a El Cairo. Habiendo desembarcado en Alejandría, aprovechó la ocasión para visitar Jerusalén y una vez conseguido el rescate de los doce niños, se los llevó a Nápoles y se los presentó al rey.

Este primer núcleo de futuros misioneros aumentó progresivamente. En 1858, ya eran treinta y ocho jóvenes negros, de los cuales, diez fueron bautizados por el cardenal arzobispo. En 1859, ya eran cuarenta y cinco y el número siguió creciendo hasta los sesenta y cuatro. Financieramente, no solo fue ayudado por el rey y fieles privados del Reino de Nápoles, sino de otros lugares de Europa, donde se puso en marcha una iniciativa para promover la recogida de fondos para colaborar en el rescate de los niños esclavos negros.

Como era lógico, el convento de “La Palma” se quedó pequeño e intentó conseguir un edificio anexo. Como el intento resultó fallido, intervino el rey Fernando, expropiando el edificio y entregándoselo al padre Ludovico. Entretanto, el 16 de marzo de 1858, había obtenido del definitorio y del General de la Orden la aprobación del Reglamento que debía promover la actividad de su Obra. En colaboración con la hermana Anna Lapini, fundadora de las Hermanas Estigmatinas, diseñó en Florencia en el año 1859 el mismo tipo de trabajo para rescatar y organizar a las niñas negras tratadas como esclavas. Crearon el colegio de las niñas africanas (Morette), en la casa que las estigmatinas tenían en Capodimonte, inaugurándolo el 10 de mayo de 1859 con doce niñas de color y otras niñas pobres de la ciudad.

Grupo escultórico del Santo en la iglesia de la Madonna in Trivio, Roma.

Grupo escultórico del Santo en la iglesia de la Madonna in Trivio, Roma.

Cuando los Borbones fueron derrocados, aconsejado por el beato Papa Pío IX, no solo continuó con su obra, sino que participó activamente en la reconciliación de los vencedores y vencidos del antiguo régimen. Exponente del movimiento napolitano neo-guelfo para defender el catolicismo de los asaltos del agnosticismo liberal, instituyó en Nápoles en el año 1864 una Academia de religión y de Ciencias, para la cual obtuvo la adhesión de escritores ilustres de todas las regiones italianas, aunque este intentó falló por falta de organización. Lo mismo le ocurrió al periódico “La Carità”, fundado el mismo año con la misma intención y con un programa similar al de la Academia. No desanimado y sabiendo que las clases medias y altas necesitaban también una formación cristiana, en 1866 fundó un colegio al que llamó por el mismo nombre – La Caritá -, con la intención de educar católicamente a dichos jóvenes.

A pesar de que sus actividades no tuvieron siempre buenos resultados, todas estas generosas tentativas consiguieron la admiración de muchos, incluso de los anticlericales, entre ellos los partidarios del liberal Luigi Setttembrini, consiguiendo que en el año 1863 le otorgaran la cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro.

Pero la caridad y entrega de San Ludovico no se limitó solo a la creación de colegios misioneros – en Afragola, Casoria, Nola, Piano di Sorrento, Eboli, Montecorvino, etc. -, sino que además promovió numerosas obras de beneficencia a favor de los huérfanos, los sordomudos, los que tenían algún tipo de deficiencia, los enfermos y los pobres en general, para los cuales fundó diversas instituciones – escuelas primarias, talleres de artesanía, una imprenta, escuelas de música, etc. -, cuyo funcionamiento encargaba a las dos Congregaciones que él mismo había fundado: los Terciarios Franciscanos Regulares – llamados, “biggi” por el color gris de sus hábitos y que atendían a los hombres – y la Congregación de las Elisabetinas, que se encargaban de las mujeres. El día de Pentecostés del año 1867 el párroco de Sant’Agata le hizo entrega de un antiguo monasterio de carmelitas descalzos cercano a Sorrento, que acondicionó como un orfanato, donde los párrocos de las localidades vecinas llevaban a los huérfanos de sus parroquias y donde además montó una granja y unas escuelas de formación agraria. En Asís, en una casa contigua a la Basílica de San Francisco, fundó un hospicio para niños ciegos y sordos y otro para ancianos. Podríamos contar otras muchas fundaciones más, incluso en la lejana Florencia, pero como siempre digo, no quiero alargar en exceso el artículo.

Fotografía coloreada del Santo en su hábito de franciscano.

Fotografía coloreada del Santo en su hábito de franciscano.

Obtuvo de la Congregación de “Propaganda Fide” la estación africana de Schedall (pequeña ciudad egipcia al sur de Asuán, en la frontera tradicional con Nubia), a fin de montar allí la residencia de sus futuros misioneros. Tuvo que ir personalmente a Egipto a fin de tomar posesión de la misma y así, el 12 de noviembre de 1865 se embarcó en Trieste rumbo a Alejandría a donde llegó seis días más tarde. Desde allí prosiguió viaje a El Cairo y después, en barco, hasta Asuán. El día 5 de enero del año siguiente llegó a Asuán y prosiguió montado en camello, hasta Schedall, donde inmediatamente puso en marcha su obra. Acondicionó la estación como una casa-instituto para sus misioneros y en un hospital. El 8 de enero inició el viaje de regreso a Nápoles.

En Nápoles, un incidente puso a prueba su extraordinaria paciencia: el 30 de agosto de 1866, San Ludovico fue detenido junto con un hermano de su Congregación acusados de haber enterrado en el jardín de la casa de las Hermanas Estigmatinas de Capodimonte a dos niños negros que habían muerto de cólera, violando así los reglamentos sanitarios. Inmediatamente salieron en su defensa los liberales Mateo Renato Imbriani, Luís Settembrini y Gino Capponi, demostrando que la denuncia puesta contra ellos era falsa y consiguiendo que ambos religiosos fueran absueltos y puestos en libertad dos días más tarde. Luís Settembrini llegó a afirmar: “Señores, hablo con franqueza. Yo no creo en los milagros, pero hoy siento dentro de mi un milagro y es que me siento conmovido por defender a un fraile, cuya caridad reconozco y admiro”. A esto, ese mismo año, se unió el fracaso de sus proyectos misioneros, ya que el superior de la misión de Schedall le comunicaba el día 8 de octubre, que tenía que cerrarla por falta de medios económicos. Fracasados algunos intentos, San Ludovico no pudo reabrirla y el 2 de abril del 1867 se la restituía a “Propaganda Fide”.

Pero de desanimarse, nada: continuó con la educación de los niños negros y en el 1881 presentaba a “Propaganda Fide” un nuevo proyecto que le fue aprobado y por el cual sus hermanos del Instituto de San Rafael de Nápoles seguirían dedicados a la preparación de misioneros negros al igual que se hacía en Scudillo (“La Palma”).

En octubre del año 1882 tuvo una genial idea: para celebrar en toda Italia el séptimo centenario del nacimiento de San Francisco, organizó desde el 27 de septiembre al 29 de octubre más de cinco mil almuerzos y cenas multitudinarias para los pobres. Con tal motivo, en toda Italia se erigieron monumentos al Santo Seráfico de Asís, procurando él que uno de ellos fuera en Nápoles. El 3 de octubre fue inaugurado uno en Posillipo, aprovechando la ocasión para organizar una gran comida para más de cinco mil pobres.

Durante los nueve últimos años de su vida sufrió de una litiasis vesicular de la que tuvo que ser operado en varias ocasiones; esta enfermedad jamás lo apartó de su actividad apostólica, pero cansado, agotado, aunque con muchos proyectos “in mente”, la muerte lo sorprendió en el hospicio de Posillipo el día 30 de marzo de 1885, Lunes de Semana Santa. Fue sepultado en el cementerio municipal pero dos años más tarde, su cuerpo fue exhumado y sepultado en la iglesia de dicho hospicio, donde aun se encuentra.

Urna del Santo en procesión por las calles de Nápoles, Italia.

Urna del Santo en procesión por las calles de Nápoles, Italia.

En la archidiócesis de Nápoles se inició el proceso diocesano el 29 de agosto del mismo año de su muerte, finalizando el 20 de mayo de 1893. Sus escritos fueron aprobados por un decreto de fecha 7 de septiembre del 1903, introduciéndose su Causa en Roma el 13 de marzo de 1907. Fue declarado Venerable el 13 de febrero de 1964 y beatificado en la Plaza de San Pedro por el Papa San Juan Pablo II, el 18 de abril de 1993. El decreto del reconocimiento del milagro previo a la canonización fue promulgado el día 15 del pasado mes de abril y el pasado domingo, fue canonizado por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Su fiesta se celebra el 30 de marzo.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– CAPECELATRO, A., “Vita del Venerabile padre Ludovico da Casoria”, Nápoles, 1993.
– CONIGIO, G., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città N. Editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (17/10/2014):
– http://lavocedelsanto.altervista.org/beatoludovicodacasoria

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