Beato Juan Duns Scoto, fraile franciscano

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tabla flamenca del Santo, anónimo de Gante (ca. 1460-80).

Tabla flamenca del Santo, anónimo de Gante (ca. 1460-80).

Quiero escribir sobre una de las lumbreras de la Edad Media, cuya festividad celebramos en el día de hoy, de cuya vida sabemos relativamente poco, pero que escribió abundantemente sobre temas filosóficos y teológicos. Me estoy refiriendo al llamado “Doctor de la Inmaculada Concepción”, el Beato Juan Duns Scoto.

Nació en Duns, en el condado de Verwik (Escocia) en el invierno de 1265-1266, siendo hijo de Ninian Duns, pequeño terrateniente que poseía tierras en Litledean, bien relacionado con los frailes franciscanos por lo que envió a su hijo a la escuela de los frailes en Addington, donde realizó sus primeros estudios. Su tío Elías Duns fue elegido provincial de la Orden en el año 1278 y conociendo las virtudes y cualidades de su sobrino lo preparó para que ingresara en el noviciado con solo quince años de edad, aunque las leyes canónicas de la época exigían una edad mínima de dieciocho años. Terminado el noviciado y los estudios eclesiásticos, con veinticinco años de edad fue ordenado sacerdote por el obispo de Lincoln, el 17 de abril del año 1291.

Inmediatamente después de su ordenación, enseñó como profesor en la Orden hasta el año 1293, cuando fue enviado a París para completar sus estudios, permaneciendo allí hasta el año 1296. Conseguido el título de bachiller (lo que hoy sería una licenciatura) fue enviado a Cambridge – donde por primera vez leyó el libro de las “Sentencias” de Pedro Lombardo – y después a Oxford, donde las comentó. En el año 1302 volvió a París como profesor universitario y allí releyó y volvió a comentar las “Sentencias”, comentarios que son conocidos como las “Reportatas de París” y las “Cuestiones Disputadas”, discusiones en las que él intervenía bien como director o como oponente. Pero aunque tenía un buen porvenir como profesor, al no querer subscribir una apelación promovida por el rey francés Felipe el Hermoso contra el Papa Bonifacio VIII, tuvo que abandonar la Universidad. Prefirió renunciar y abandonar su cátedra volviendo a Oxford antes que firmar la carta contra el Papa.

Miniatura del Beato en su scriptorium. Manuscrito de las Quaestiones.

Miniatura del Beato en su scriptorium. Manuscrito de las Quaestiones.

Cuando en octubre del 1303 murió Bonifacio VIII, su sucesor firmó la paz con el rey francés y Scoto regresó con la intención de conseguir el doctorado, llevando consigo una carta de presentación de Gondisalvo de España – Superior General de la Orden -, que había sido su maestro. En esta carta Gondisalvo lo elogiaba diciendo que estaba plenamente informado acerca del candidato, “estoy plenamente informado, en parte por mi propia experiencia y en parte por la fama de su vida, que es digna de alabanza por su excelente preparación, por su sutilísimo ingenio, así como por otras insignes cualidades”. En 1305 consiguió el título de doctor, permaneciendo en París como maestro regente del “Studium” franciscano. Por defender el dogma de la Inmaculada, a fin de evitar la prisión, tuvo que abandonar París y a finales del 1307 lo vemos enseñando en Colonia hasta que murió el 8 de noviembre del año 1308, con cuarenta y tres años de edad. Fue sepultado en la iglesia de los franciscanos de Colonia y no en el cementerio del convento, lo que da a entender la santidad, el prestigio y la estima que lo acompañaron durante su vida.

Entre sus principales obras hay que destacar: “Los comentarios al Libro de las Sentencias”, llamado también “Ordinatio”, los comentarios a los escritos de Aristóteles (“Methaphysica”, “De anima”, “De Praedicamentis”, “Perihermenías” y el “Liber Elenchorum”), varias “Disputationes”, entre las que destacan “De Quodlibet”, escrita en Oxford y “Collationes”, escrita en París, así como el “Tractatus de primo principio e Theoremata”. En el conjunto de todas ellas expone cual es su pensamiento, aunque la más importante de todas es “Ordinatio”.

Heredero de la escuela de Oxford, Juan Duns Scoto siguió el método estrictamente científico de cualquier demostración matemática; por lo tanto, evaluaba con muchísimo rigor las opiniones de los anteriores maestros así como las opiniones de sus contemporáneos, sin resentimientos ni partidismos, sino movido únicamente por un irresistible deseo de buscar y encontrar la verdad. No criticaba por criticar, sino que cuando lo hacía, le movía el deseo de esclarecer la verdad. Y lo hizo especialmente con Enrique de Gand y Godofredo de Fontaine, aunque como dice Gerson en su “Opera Omnia”, lo hacía “non singularitate contentiosa vincendi, sed humilitate concordandi” (no con la intención de vencer, sino de acordar humildemente).

Lienzo decimonónico del Beato.

Lienzo decimonónico del Beato.

Scoto raramente cita y discute las sentencias de Santo Tomás de Aquino, y cuando lo hace, lo realiza de forma indirecta. Cuando tomó posesión de su cátedra universitaria después de la condena de algunas tesis averroísticas y tomistas por parte de las autoridades eclesiásticas de París y de Oxford, el beato Juan Duns Scoto se “encontró en una situación similar a la que se encontraban los teólogos después de la condena del modernismo” (E. Gilson, “Jean Duns Scot. Introduction à ses positions fondamentales”, París, 1952). Por lo tanto, sería injusto culparle si “en presencia de un naturalismo filosófico” a él le pareció menos urgente aceptar y exaltar la filosofía que “defender la autonomía de la teología”, sigue diciendo Gilson en su obra.

La base del sistema filosófico del Beato Scoto, es la primacía del “ente” (lo que existe o puede existir) en el campo de la epistemología (rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento) y la metafísica (rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad). La primacía de la voluntad es la característica de su ética y la doctrina del amor es el principio de su teología. Para él, la predestinación divina está centrada en el amor: “Dios, en primer lugar se ama a sí mismo”, por lo que el fin supremo de la creación es su glorificación. En segundo lugar, “se ama a sí mismo en los demás”, luego la creación es también el reflejo de su amor; y en tercer lugar “quiere ser amado por Aquel que puede amar en grado sumo” y este es Jesucristo. Por lo tanto, la Encarnación que es la “Obra Suprema de Dios” (Summum Opus Dei), no puede estar condicionada a la caducidad del hombre ni tener un puesto secundario en los designios divinos. Por eso, la Encarnación es el centro de la Creación y todo está ordenado en torno a ella.

Sigue diciendo que “Dios, en un único y solo decreto con Cristo, predestinó que su divina Madre, la más bendita entre todas las mujeres, en previsión de los méritos de su Hijo, fuese preservada del pecado original”. Y así como en la Encarnación brilló el amor de Dios, en la Redención brilló este divino amor aun mucho más y que habiendo podido el Verbo encarnado redimirnos de diversas maneras, quiso padecer y morir en una cruz “para atraernos a su amor”. Ese fruto de la Redención llega a los hombres a través de los sacramentos, entre los cuales, sobresale por excelencia el “Sacramento del Amor”, la Eucaristía, centro de la vida de la Iglesia y sacramento esencial para el culto latréutico (culto de latría), ya que es la Víctima del sacrificio del Nuevo Testamento.

Ilustración contemporánea del Beato.

Ilustración contemporánea del Beato.

Este amor, esta caridad es el pilar de la perfección sobrenatural del hombre, que tiene como objeto primario a Dios como bien supremo en sí mismo, y en segundo lugar, a uno mismo y al próximo: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo, como a uno mismo”. La felicidad eterna consiste en el amor beatífico delante de Dios y este amor, sin dejar de ser libre, es estable e indefectible gracias a una predestinación positiva de la voluntad divina. En la doctrina del beato Duns Scoto hay también que mencionar sus enseñanzas sobre el magisterio de la Iglesia que aunque la acepta como una norma próxima a la verdad, antepone a ella la verdad de las Sagradas Escrituras. El siempre vivió conforme a este pensamiento y por eso había renunciado a su cátedra en París.

Vemos que Juan Duns Scoto fue un acérrimo defensor de la Inmaculada Concepción y en este tema quiero detenerme un poco. Era doctrina tradicional de la Iglesia que María no tuvo ninguna relación con el pecado y a mediados del siglo XII en algunas iglesias francesas e inglesas se había empezado a celebrar la festividad de la Inmaculada Concepción. San Bernardo de Claraval desautorizó esta celebración porque mantenía que esta doctrina entraba en contradicción con lo dicho por San Pablo: “Todos hemos pecado en Adán y todos hemos sido redimidos por Jesucristo”. (Primera Corintios, 15, 22). La opinión de San Bernardo tuvo una gran influencia entre los teólogos que afirmaban que María había sido concebida como todos, en pecado, pero que “fue santificada” desde el primer momento en el seno de su madre. Con esto pretendían armonizar las dos corrientes de opinión: los eruditos defendían la opinión de San Bernardo mientras que el pueblo llano decía que la Concepción de María era Inmaculada.

Juan Duns Scoto, a pesar de la autoridad de San Buenaventura, que había sido General de la Orden y que participaba de la opinión de San Bernardo, defendió la Inmaculada Concepción, no solo en Oxford y Cambridge, sino también en la Sorbona, donde defendió su posición en su comentario al tercer libro de las “Sentencias”. Hablando de Cristo y de sus relaciones con su Madre, defendió este privilegio de María. Fue el primero que se atrevió a hacerlo en París y la Universidad reaccionó de inmediato, organizando discusiones públicas, a veces violentas, sobre esta nueva doctrina llegando incluso a amenazarlo con la hoguera. Lo acusaron de hereje por ir en contra de las opiniones de San Bernardo, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino, pero él, aunque tuvo que abandonar la Universidad parisina, salió airoso de esta disputa y desde entonces, dentro de la misma Universidad se abrió una corriente de opinión que vino en denominarse “opinión escotista”. Esta opinión fue poco a poco calando y gracias al entusiasmo de los fieles, fue finalmente aceptada por los teólogos e incluso por el beato Papa Pío IX, que en 1854 lo declaró dogma de fe.

Sepulcro del Beato.

Sepulcro del Beato.

Con la fama de su doctrina se divulgó también su fama de santidad, por lo que muy pronto recibió culto, prueba del cual fueron las frecuentes traslaciones y reconocimientos canónicos de sus reliquias, la última de las cuales se realizó en el año 1954. Muchas son las imágenes existentes en las que se le da el título de “Doctor de la Inmaculada”, muchos siglos antes de su beatificación. Igualmente, antes del reconocimiento oficial, ya recibía el título de beato y como tal consta en numerosos martirologios y calendarios. Incluso en el Oficio de la Inmaculada Concepción, aprobado por el Papa Sixto IV en el año 1480, ya es elogiado. En consideración a todo esto, la Orden Franciscana promovió el proceso a fin de que fuese confirmado el culto “ab immemorabili”, que fue reconocido el 6 de julio del 1991 por San Juan Pablo II mediante el Decreto “Qui docti fuerint”, en el que se reconoce oficialmente la santidad del Beato Juan Duns Scoto. El mismo Papa lo volvió a reiterar el 20 de marzo de 1993. Como he dicho, su fiesta se celebra el día de hoy.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– BALIC, C., “Bibliotheca sanctórum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.
– BONNEFOY, J. F., “El Doctor de la Inmaculada Concepción”, Roma, 1960.
– SCHAEFER, O., “Bibliografía de la vida, obras y doctrina de Juan Duns Scoto”, Roma, 1955.

Enlace consultado (05/10/2014):
– www.franciscanos.org/santoral/juanduns2.htm

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22 pensamientos en “Beato Juan Duns Scoto, fraile franciscano

  1. Conozco muy bien a este filósofo y hoy beato desde antes de que fuera beatificado. No así y a fondo su doctrina, que es muy interesante. Fíjate que la base de su tesis de que la Santisina Virgen María era inmaculada es muy interesante: pudo, convino, hizo. Es decir Dios podía hacer que María fuera inmaculada, le convenía que fuera inmaculada, por tanto la hizo inmaculada.
    Yo creo que gracias a este franciscano, esta orden se encargó de promover su difusión, y para muestra está México, donde había un convento franciscano, se rendís culto a la limpia Concrpcion.
    Me has hecho recordar lo que ya te había comentado una ocasión: que hay una leyenda que dice que San Bernardo está en el cielo con una mancha negra en su túnica por no haber aceptado este privilegio Mariano, lo que quiere decir que también la teología evoluciona.
    Pienso que es probable que por estos conocimientos, bien pudiera ser nombrado Doctor de la Iglesia.
    Dime por favor en que parte de Colonia esta sepultado.
    Saludos.

    • Humberto,
      Yo también espero que algún día la Iglesia lo reconozca como Doctor de la misma.
      Me preguntas dónde está enterrado el beato y en este sentido quiero enrollarme un poquito más, lo que no hice en el artículo ya que tu sabes que a mi no me gustan los artículos largos. Empezaré por decir que el pueblo lo consideró santo inmediatamente después de su muerte como lo demuestran los muchos epitafios que pusieron en su sepultura: “Estrella de los sacerdotes”, “Fuente viva de la Iglesia”, “Paladín de la verdad”, etc.

      El primer traslado de su cuerpo se hizo en el 1320, inhumándolo delante del altar mayor en el convento donde había muerto. Allí estuvo hasta el año 1642, aunque se le hizo un reconocimiento canónico en el 1510 y otro en el 1619. Entre el 1642-1643 se hicieron unas obras en la iglesia y el coro, que estaba delante, se puso detrás del altar mayor; al sepulcro del beato le pasó lo mismo, o sea, se puso también detrás del altar mayor y en ese nuevo lugar estuvo hasta el año 1946. Previamente se hicieron tres nuevos reconocimientos canónicos: 1706, 1858 y 1870.

      Durante la Segunda Guerra Mundial, la iglesia en que se encontraba el sepulcro de Duns Scoto, fue destruida. El sepulcro del Beato quedó bajo los escombros y el ataúd que contenía sus restos resultó dañado. Por este motivo, las reliquias se trasladaron a la Catedral de Colonia donde estuvieron por espacio de diez años. En la Catedral se hicieron dos nuevos reconocimientos canónicos, ambos en el año 1947. Años más tarde, el 14 de mayo de 1954 se hizo un nuevo reconocimiento más solemne, en el que se sacó un hueso del antebrazo y se les dio a los franciscanos quienes lo llevaron al santuario de la Inmaculada en Neviges.

      A finales del mes de agosto de 1956, las reliquias volvieron desde la catedral hasta el convento franciscano de la misma ciudad de Colonia, pero como aun no estaba terminado el actual sarcófago donde ahora se encuentran, los frailes conventuales las pusieron en la capilla interior del convento. A la iglesia del mismo convento volvieron en septiembre de 1958 y allí se encuentran actualmente.

      Tú habrás visto que ahora están en el sarcófago que aparece en el artículo y si quieres, puedo enviarte otras fotos del mismo. Tengo una foto preciosa de la tapa del sarcófago en la que está grabada la figura del beato vestido de franciscano, con el birrete de doctor y con un libro en el que pone en latín: “Pudo, quiso, luego lo hizo”. A los pies pone, también en latín: “Escocia me dio a luz, Inglaterra me recibió, Francia me enseñó y Colonia me sostuvo”. Este sarcófago fue venerado por San Juan Pablo II, el día 15 de noviembre del 1980.

      • Pues sí que sus reliquias tienen una historia con capítulo aparte.¿ Es normal que se repartan reliquias o en este caso huesos antes de ser elevada al honor de los altares como sucedió con el caso que has referido?

        • Pues claro que no es normal – y de hecho no se hace -, que se repartan reliquias óseas, y mucho menos insignes como un antebrazo, sin estar la persona beatificada. En este caso ¿por que lo hicieron y nada menos que desde la misma archidiócesis de Colonia? Porque para ellos y para todo el mundo (menos para Roma) ya era santo, se le reconocía “ab inmemorabili”.

          En mi opinión, en Roma usan muchas varas de medir y si no, que se lo pregunten a los dos últimos papas canonizados. Si las Causas fueran comparables a dos automóviles, una iba con el freno echado y la otra con el acelerador a tope. Por eso, uno es de mis santos preferidos y el otro está en el saco de los santos que no son de mi devoción. Más claro: agua.

  2. al beato Juan Duns Escoto le conozco desde hace tiempo sobre todo por su defensa de la Inmaculada, es muy interesante todo lo que hizo aunque estaba navegando contra corriente, aquí en México en especial en la Nueva España su pensamiento tuvo mucha repercusión al grado que en muchas iglesias franciscanas del los siglo XVI, XVII Y XVIII se pueden ver algunas representaciones de este Beato como bien dices aun antes de ser beatificado, casi siempre en relación con la Inmaculada, y bueno quien diría que su festividad es exactamente un mes antes a la festividad de la Inmaculada, muchas gracias por el artículo Antonio.

    • Muchas gracias, André, por tu comentario.
      Realmente, el beato Duns Scoto es el “Doctor de la Inmaculada” y sobre esta relación entre ambos: Beato y Dogma de la Inmaculada Concepción, escribo en el artículo que será publicado el día de la Inmaculada, en el que desarrollo más su doctrina sobre este dogma mariano.
      Hemos querido enlazar este doble tema: su vida en su fiesta y su doctrina sobre la Inmaculada en el día de la Virgen

  3. Yo, para ser honesta, debo admitir que conocía a este Beato sólo por el nombre y lo curioso de su apelativo “Scoto” -que no es un apellido, sino que simplemente alude a su origen escocés al igual que Duns alude a que nació en esta ciudad-, pero nada más. Ni que era franciscano, ni que era Beato, ni que era un teórico de la Inmaculada concepción. Gracias, Antonio.

    Me llama la atención el tocadito de tela que lleva tapándole la tonsura y que me imagino sería una protección contra el frío, teniendo en cuenta las latitudes por las que se movió. Este tocado, por lo que veo, es prácticamente un atributo iconográfico del Beato.

    • Bueno, Ana Maria, los franciscanos además del hábido, cuerda y capucha, cuando hace frio en invierno acostumbran a utilizar una capa que prácticamente llega hasta los pies y una especie de solideo que se pone en la cabeza. Ten en cuenta que antiguamente se hacían la coronilla al estilo en como lo vemos en las imágenes de San Antonio de Padua y claro, eso había que tapárselo porque si no estabas continuamente resfriado. Ese solideo, en algunos sitios del norte se convirtió en esa especie de gorro.
      Además, tu sabes que los franciscanos van descalzos, entendiéndose por descalzo el llevar puestas unas sandalias abiertas que dejan todo el pie al aire. Pues bien, nuestro beato andaba descalzo, pero descalzo de verdad, o sea, sin sandalias.

  4. Muchas gracias por la presentación de este beato al que sinceramente prácticamente no conocía, y muchas gracias también por el curioso detalle de la fecha de su celebración que es justamente un mes antes de la fiesta de la Inmaculada Concepción. Esto puede ser de gran ayuda para en sucesivos años tener más presente su fecha de celebración.

    • Gracias, Jordi, por tu comentario.
      Si lo crees oportuno, estate atento al artículo del día de la Inmaculada. A tu disposición.

  5. Gracias Antonio por este articulo sobre el Beato Juan Duns Scoto,al que espero que con un poco de suerte el Papa Francisco se acuerde pronto de el y llegue a ser canonizado.
    Esperare el articulo sobre el tema del dogma de la Inmaculada en el dia de su festividad,ya sabes que con los dogmas tu y yo siempre hemos tenido nuestros mas y menos.
    ¿Pueden crearse nuevos dogmas?

    • Yo también espero que sea pronto canonizado, porque es de esos beatos que reconocidos como santos desde el mismo momento de su muerte, la Iglesia se “ha dejado ir” y no se ha preocupado mucho, por no decir nada, por su Causa. Alguien que debería ser declarado Doctor de la Iglesia, no merece el trato oficial que hasta ahora se le ha dado. Esa es al menos mi opinión.

      Con respecto al tema de los dogmas, yo espero que en estos tiempos en los cuales se está trabajando tanto desde el punto de vista ecuménico, a la Iglesia Católica no se le ocurra declarar ningún otro dogma de manera unilateral. Ya tenemos bastantes problemas de este tipo con nuestros hermanos ortodoxos.
      En el tema del “Filioque”, hemos sido nosotros los que no hemos cumplido el mandato del Concilio Ecuménico de Calcedonia. Con respecto al Purgatorio, ¿qué necesidad hubo de declararlo como dogma de fe en el Concilio de Florencia? Ninguna.
      Si hablamos del dogma de la Infalibilidad, como poco podemos decir que su definición no pudo ser más inoportuna dada la cantidad de Papas indeseables que hubo en los siglos anteriores. Y con respecto a los dos dogmas marianos – Asunción e Inmaculada -, nuestros hermanos ortodoxos no los tienen como tales y sin embargo, veneran a la Madre de Dios tanto o más que nosotros. Creo que no necesitamos más dogmas y que conste que yo no niego ninguno, aunque con algunos sea algo crítico.

  6. A pesar de que su culto fue confirmado el 06 de Julio de 1991 recuerdo que el papa Juan Pablo II lo ratifico beatificandolo oficialmente el 20 de Marzo de 1993, junto con la Beata Dina Belanger (1897-1929) (04 de Septiembre) hubieron muchos cultos confirmados que fueron ratificados en una ceremonia formal de beatificacion de SS. Juan palbo II (que pienso que es uno de los pocos papas que hacia ceremonias de beatificacion y canonizacion) como por ejemplo paso los mismo con San Estanislao Kazimiercky (1489) que fue ratificado su culto junto con sor faustina, la madre montal, fray luis de casoria y la madre truzchowska el 18 de abril de 1993 en el vaticano, me gustaba mas cuando el papa beatificaba y canonizaba ertan mas abundantes las ceremonias.

    • Yo discrepo un poco, Juan.
      Está claro que la solemnidad de una ceremonia presidida por el Papa, sobre todo si es en el Vaticano, es mayor y más “pomposa” que una ceremonia local, pero es que una beatificación – que por supuesto tiene que estar autorizada por el Papa – significa el reconocimiento de una veneración local o congregacional sin comprometer para nada el Magisterio de la Iglesia.
      Sin embargo, una canonización si que ha de realizarla forzosamente el Papa, porque en ella si está comprometido el Magisterio de la Iglesia y se reconoce el culto a nivel universal.

      Dicho esto, en el papado de Juan Pablo II, desde mi punto de vista, se abusó de estas ceremonias devaluándolas. Antes se había actuado con muchísimo más rigor y espero que este rigor se vaya recuperando. Es mi opinión.
      Gracias por tu amable comentario y a tu disposición.

  7. Como ya he dicho en alguna otra ocasión, a la Inmaculada Concepción le tengo mucha devoción, es una de las formas de las que más me encomiendo a la Virgen. Purisima Concepción.
    Por esta razón y al haber leído barias cosas con respecto a este dogma, conocía un poco al Beato Juan Duns. Pienso que sus obras y estudios referentes a la Inmaculada y otros temas son de gran valor para la Iglesia, aunque como pasaba ( y pasa) no fueran entendidos y aceptados en la época que le toco vivir.
    Como habeis dicho más arriba, yo también pienso que podría ser declarado como Doctor de la Iglesia. Aunque si no me equivoco Antonio, ¿ antes tiene que estar canonizado y sus estudios y obras tienen que ser nuevamente revisados con lupa, para poder declararlo Doctor de la Iglesia?
    Gracias Antonio, espero poder conocer mejor su pensamiento y opinión, en el articulo del mes que viene.

    • Gracias, David, por tu comentario.
      El artículo sobre la Inmaculada ya está hecho y posiblemente esté ya montado.
      Los escritos del Beato Duns Scoto están más que revisados con lupa, así que desde mi punto de vista no necesitan más revisión, sino solo el deseo de quererle reconocer el título y se puede hacer al igual que se hizo con Santa Hildegarda Bingen, ¿recuerdas? Todo es que el Vaticano lo considere oportuno y quiera hacerlo.
      En mi opinión, los franciscanos y la Iglesia alemana se podían mover un poco más en este sentido.

  8. Espero mi buen amigo que no me vayas a apedrear.

    Para empezar, conocí a este beato gracias a los franciscanos que lo siguen defendiendo a capa y espada, pero de él tengo una duda y no puedo confundirlo con ningún otro beato, y es que un doctor en filosofía me llegó a comentar cuando estuvimos estudiando los escritos del ya mencionado beato que, él se iba a quedar de beato por siempre; ya sabrás mi expresión!!!!!! Cuando le pregunté cual era el motivo, no me lo dijo, se limitó a decir que a él (Duns Scoto) le había encontrado algo bastante oscuro de su vida. Antonio no se si tengas algo que decirnos respecto a esto pero siempre he tenido esta duda que es causa limitante para que sea canonizado.

    Con respecto a los procesos de Canonización que se mencionan en las discusiones recuerda mi estimado amigo que JPII ha beatificado por su interés a centenares de Mártires compatriotas tuyos y a otros de otras partes. Yo al igual que tu, creo que es necesario poner un alto total a decenas de procesos y luego investigar con calma. Si bien nuestro papa Francisco ha hecho sano juicio sobre San Juan XXIII y Beato Pablo VI, ahora se que ya es oficial la próxima Beatificación de Monseñor Romero y abre procesos tambien de decenas de mártires en América Latina. Pero aún así faltan otros tantos que la justicia aún no les llega y en este punto serásn más experto tu que yo, solo por mencionar me acuerdo de la B. Teresa de Calcuta, Pio XII y creo que el propio pontífice quiera introducir la Beatificación de Benedicto XV a quien ha mencionando últimamente mucho.

    En horabuena excelente artículo

    • Emmanuel,
      Para muchos e importantes personajes eclesiásticos y políticos de su época, el beato Juan Duns Scoto cometió dos “pecados”: atreverse a defender la Inmaculada Concepción en contra de las opiniones de San Bernardo de Claraval, Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura y tomar posición a favor del Papa Bonifacio VIII en su litigio con el rey Felipe el Hermoso. Eso no se lo perdonaron ni en vida ni después de muerto.

      ¿Por qué te crees tú que el General de la Orden lo envió de París a Colonia? Pues que por envidia y por defender el privilegio mariano de la Inmaculada, muchos dignatarios, entre ellos Jean de Pouilly, acusaron a Scoto de herejía y de que había escrito contra el rey a raíz de unas represalias que este había tomado contra el obispo Saisset, que fue acusado de alta traición. Como la vida de Scoto estaba en peligro, el General de la Orden lo envió a Colonia para librarlo, siendo allí muy bien recibido.

      Pero aun después de muerto siguieron maquinando contra él, pues doscientos cincuenta años después de su muerte, Paolo Giovio se inventó que estando aparentemente muerto, enterraron a Scoto vivo y que este se despertó dentro del sepulcro, rompiéndose el cráneo y chupándose su propia sangre. Esto es absurdo, es un invento, porque Scoto fue sepultado en la tierra y no en un sepulcro, pero sirvió de base para que otros adversarios de su doctrina, como el dominico Abrahán Bzowski, dijeran que había muerto desesperado y en pecado al ser enterrado vivo.

      Como es normal, todas estas calumnias influyeron en el proceso de beatificación y los escritos de Scoto fueron escudriñados con lupa, habiendo muchos eclesiásticos empeñados en que nunca fuera beatificado. A tal grado llegó que consiguieron que en el 1912 se promulgara un decreto contra él en el que se disponía que, en los casos en que se tratara del culto inmemorial, se tenían que de investigar también los escritos de los siervos de Dios, cosa que antes no se exigía. Este nuevo requisito, lo realizaron dos nuevos consultores y no encontraron nada importante que objetar. No había problemas con sus escritos. Sin embargo, en la sesión definitiva de los cardenales, celebrada el 27 de julio de 1920, se exigió mucho más: una edición crítica de las obras de Duns Scoto para ver si había herejías en las mismas. Se ve que dicha comisión de cardenales tenía algunas reservas sobre la doctrina de Scoto, ya que el veredicto emitido en abril de 1925 presentaba más de cuatrocientas páginas de objeciones a la doctrina de Scoto y, en consecuencia, resultó contrario a la Causa y a los requisitos exigidos en la sesión de 1920.

      Podría seguir contándote más datos de calumnias e injurias inventadas contra él, pero es mejor dejarlo aquí. De hecho fue beatificado, el dogma de la Inmaculada Concepción se promulgó y su proceso de canonización continúa.

      Con respecto a lo que dices sobre nuevas beatificaciones, parece que además de la Causa de monseñor Oscar Arnulfo Romero, también está muy avanzada la de los mártires de Pariacoto y Santa en Perú, asesinados por odio a la fe por los guerrilleros de Sendero Luminoso.

      • También sangre franciscana se derramó en México durante la persecución religiosa, en la arquidiócesis de Morelia (Michoacán) están en proceso de beatificación Fray José Pérez Rojas y 3 compañeros más, mártires de la persecución religiosa durante el mandato de Plutarco Elías Calles (1926-1929) espero que avancen pronto, y así como tu, siento especial cariño por la orden de San Francisco, hablando de nuestro beato, yo creo que el defender algo del que creía era correcto, aún con todas las calumnias y cuentos que le inventaron, yo creo que el defender la inmaculada concepción de María dio luz a lo que en la mariología faltara, y siendo mi opinión personal, el dogma queda claro en el Evangelio de San Lucas 1, 28:
        “Llegó el ángel hasta ella y le dijo: Alégrate, LLENA DE GRACIA, EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO”
        Que sea en su momento una tesis de mucha controversia no significa que no se haya aportado algo más que no conocíamos, e igual que tu Antonio, yo estoy a favor que se canonice a Scoto y sea proclamado doctor de la Iglesia, veo que en la Orden Franciscana es la que más ha defendido el ahora dogma de fe. Aunque hay que reconocer que la Iglesia ha tardado en aceptar esta verdad, (bueno mi opinión estrictamente personal) y ha perseguido a quienes han defendido estas concepciones, igual Raimundo Llul fue criticado por defender el ahora dogma de la inmaculada, pero como decimos: Dios escribe derecho en renglones torcidos

        • Hoy es dogma de fe la “inmaculada Concepción”, pero debes entender que antes de que lo fuera hubiera opiniones a favor y opiniones en contra. Desde luego, la Orden Franciscana apostó desde el primer momento por la concepción inmaculada de Maria.

          La cita evangélica que tu mencionas no prueba la veracidad de este dogma. Precisamente, en esa cita se basan nuestros hermanos ortodoxos para defender que María fue libre del pecado de origen precisamente en el momento de la concepción del Verbo de Dios, o sea, en la Anunciación y no cuando ella fue concebida por sus padres Joaquín y Ana, que es lo que defendemos los católicos.

          • Que todos hemos nacido pecadores tiene razón Pablo, pero de que Dios puede purificar nadie lo niega, yo solo quise decir con la cita que María es libre de pecado, que es dogma, ahora que algunos opinen si fue dentro de la concepción o en la Anunciación, es opinion de cada uno, y cité en mi comentario que es opinión personal. Yo como Duns Scoto defiendo lo primero

          • René,
            Yo también creo en el dogma de la Inmaculada Concepción. Lo que digo es que este dogma no está basado únicamente en este pasaje evangélico.

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