San José de Pignatelli, presbítero S.J.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Relieve marmóreo del Santo en la iglesia del Gesù, Roma (Italia).

Relieve marmóreo del Santo en la iglesia del Gesù, Roma (Italia).

Introducción
San Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús en el S. XVI dentro del periodo de la llamada Reforma Católica para contrarrestar los efectos de la Reforma Protestante y para fomentar el cambio que requería la Iglesia. En el S. XVIII, como resultado de la ilustración y a consecuencias del poder absolutista de algunas monarquías europeas, mediante presiones, chantajes y engaños se logró que el Papa Clemente XIV decretara la supresión de esta orden religiosa, cosa que sucedió principalmente en Francia, Portugal, España y todas sus colonias, sin embargo, el breve “Dominus ac Redemptor noster” que dejó a 23000 jesuitas sin estatus legal y con la condicición de proscriptos, no surtió efecto en Prusia y Rusia, países de fe protestante y ortodoxa. Federico el Grande y Catalina la Grande, respectivos monarcas de esos países no aplicaron esa ley y en estos países fue donde de manera casi embrionaria sobreviviera la Compañía.

En el año de 1814 el Papa Pío VII restauró la Compañía tras noventa y un años de su prohibición. Para que esto sucediera, hubo un hombre, San José de Pignatelli, que fiel a su vocación logró que resucitara la obra de San Ignacio de Loyola. En este año de 2014 se cumplieron dos siglos de esta restauración. Sirva este artículo como un homenaje a tan feliz aniversario, como reconocimiento a San José de Pignatelli sin cuya labor no se hubiera logrado este objetivo y como una muestra de filial cariño al Papa Francisco, primer jesuita que se ha sentado en la sede de San Pedro.

Infancia
San José de Pignatelli nació en Zaragoza, España el 27 de diciembre de 1737, penúltimo de una familia de ocho hijos formada por Antonio Pignatelli, Príncipe del Sacro Imperio Romano Germánico y María Francisca Moncayo. Fue bautizado en a la parroquia de San Gil, donde se le impusieron veintiún nombres. En 1742 murió su madre y un año después su padre traslada al a familia a vivir a Italia. En 1749 su hermano Nicolás se hace cargo de él junto con otros dos hermanos, inscribiéndolo en el Colegio Jesuita de Zaragoza, donde luego de tres años, sintió la vocación de ser también jesuita. Sus biógrafos coinciden en señalar que esto no era nada raro, pues por medio de la rama materna, había un parentesco con San Francisco de Borja y por el matrimonio del hermano mayor, se emparentaba también con San Luis Gonzaga.

Mascarilla mortuoria del Santo, que reproduce con fidelidad sus rasgos.

Mascarilla mortuoria del Santo, que reproduce con fidelidad sus rasgos.

Hijo de San Ignacio
En 1753 ingresa al noviciado y hace la emisión de sus votos en 1755. Los estudios del juniorado de los hizo en Manresa y los de filosofía en Calatayud. La teología la estudio en Zaragoza en 1759-1763, donde adquirió una afición por las antigüedades y desde donde forjó una gran biblioteca. En 1762 fue ordenado sacerdote, en víspera de su cumpleaños y de la celebración de su primera misa tuvo un vómito de sangre, por lo que desde entonces su salud fue precaria.

Su primer destino fue en Zaragoza, enseñando gramática a los niños del colegio, desarrollando una fecunda labor sacerdotal: creación de un coro de niños, atención del catecismo, predicación en la plaza pública, asiduidad al confesionario y sobresale su devoción a San Luis Gonzaga, promoviendo los seis domingos en su honor.

Avatares de la Compañía
En 1767 el Rey Carlos III decretó la expulsión de todos los jesuitas en sus dominios, comenzando así un verdadero calvario para todos ellos. Tuvo que abandonar su ciudad natal y en Tarragona, resentido por el viaje, su salud tuvo otra recaída. De Tarragona se trasladó a Ferrara, en un viaje que puede ser considerado una odisea. Aquí tuvo San José la oportunidad de practicar la caridad con cerca de 500 jesuitas que viajaban hacinados en varias embarcaciones. Sus familiares le reprochaban el estado en que vivía y le sugirieron que renunciara a ser jesuita. En respuesta, él profesó solemnemente sus votos en la Iglesia del Gesú de Ferrara el 2 de febrero de 1773.

El 21 de julio de ese año, el Papa decretó la supresión de la orden religiosa a la que pertenecía y él se encontró de pronto como un simple sacerdote secular. Vivió en estas fechas en Ferrara y Bolonia. Entonces repartió su vida y su ministerio entre la oración, el estudio, el crecimiento de su biblioteca, la que creció tanto que tuvo que buscar una casa más amplia para poder albergarla. Por estos días tuvo la afición a la pintura, un dato poco conocido. Iba a las academias de la universidad de Bolonia donde le gustaban las investigaciones literarias, históricas y científicas.

Lienzo contemporáneo del Santo.

Lienzo contemporáneo del Santo.

Trató entonces de hacer el noviciado con los jesuitas de Rusia pero no lo logró al estar prohibido esto a los españoles. Luego radicó en Parma, donde renovó en 1767 sus votos religiosos hechos veinticuatro años antes. Tenía sesenta años de vida cumplidos. En Parma se dedicó a la predicación, al catecismo, al confesionario. En Colorno, recibió el convento abandonado de los dominicos, en este lugar y de manera secreta, abrió un noviciado jesuita. Con la muerte del Duque Fernando de Borbón en 1806, su experimento se vino abajo, pues por decreto del gobierno francés, los jesuitas fueron expulsados de Parma.

Restaurador
En 1803, había recibido el nombramiento de Provincial, cargo dado por el Prepósito General Gabriel Gruber desde San Petesburgo. Alegó que no tenía la capacidad para ejercer este mandato, pero el Superior informó de esto al Papa y finalmente tuvo que obedecer. En 1804, Fernando, Rey de Nápoles e hijo de Carlos III pidió la instauración de la Compañía en su reino, empresa que fue del agrado de la hermana del Santo, la Condesa de Acerra.

Así, el 15 de agosto de 1804, en presencia del Rey Fernando y la Reina María Carolina, en el templo del Gesú Vecchio, los jesuitas recobraron un estatus de vidas y también de bienes que habían perdido por causa del padre de quien ahora lo recuperaban. San José de Pignatelli fue nombrado primero provincial de Nápoles al haberse separado Sicilia en otra provincia. Posteriormente fue nombrado provincial de Italia. Los jesuitas tenían un lugar geográfico donde recuperaron su libertad. De los ciento sesenta y ocho religiosos sobrevivientes de la provincia napolitana, noventa y tres regresaron en 1804 y cuarenta y dos al año siguiente. Solo treinta y tres no lo hicieron por edad avanzada o enfermedad. Aquí volvieron también jesuitas de otras nacionalidades e incluso obispos jesuitas que deseaban vivir en comunidad. Una comunidad donde el más joven de sus integrantes tenía cincuenta y nueve años de edad. Pronto la cantidad de congregados rebasó la cantidad de trescientos.

Estampa devocional del Santo.

Estampa devocional del Santo.

Todo esto se hizo de manera clara y con buena comunicación. Hay contactos con el Rey Carlos IV de España, para que consienta la restauración de la Compañía en ese pais, se busca el acercamiento con los religiosos de Rusia, se reconoce primero la existencia canónica de los jesuitas en el imperio de los zares y luego en Nápoles y Sicilia.

Rasgos
Hombre sencillo y sensible a la necesidad de los demás, con una profunda vida espiritual que destaca por el tiempo dedicado a la oración. Práctico cuando hay que buscar soluciones a los problemas cotidianos. Hombre culto, dedicado al estudio de las antiguas culturas, de las matemáticas, de las bellas artes. Sacerdote unido a la cruz, fuerte en la deportación, valeroso para infundir ánimo con los desalentados, con una personalidad optimista y firme, sereno, prudente y con grandes dotes para gobernar. Con una gran confianza puesta en Dios.

Roma
San José de Pignatelli vivió en Roma, en el Hospital de San Pantaleón, donde vivieron una veintena de jesuitas. El lugar se convirtió en casa de ejercicios y de tercera probación. Así en este lugar renació la Compañía de Jesús en la Ciudad Eterna, con la momentánea protección de Pío VII. Sin embargo, con la invasión napoleónica y la deportación del Papa, el santo volvió a la clandestinidad. Se dedicó entonces a la atención pastoral de los pobres de su barrio y por ello recibió el nombre de “Padre de los pobres”.

Muerte
Desde octubre de 1811 volvió a padecer los vómitos de sangre que le ocurría desde su juventud y dándose cuenta de que estaba por abandonar este mundo, se despidió de cada uno de los hermanos de su comunidad. Así, el 15 de noviembre de 1811 recibió la extremaunción y con setenta y cuatro años de vida, su alma partió al cielo. No tuvo el consuelo de ver restaurada la Compañía de Jesús, que decretaría el Papa Pío VII en septiembre de 1814 luego de su regreso de Fointanebleu.

Urna del Santo en la capilla de la Pasión de la iglesia del Gesù, Roma (Italia).

Urna del Santo en la capilla de la Pasión de la iglesia del Gesù, Roma (Italia).

Culto
Fue sepultado, cumpliendo su deseo, en la Iglesia de Nuestra Señora del Buen Consejo, en silencio, para que no se hicieran altercados con las tropas francesas establecidas entonces en la urbe. En 1920, el Prepósito General, P. Fortis, lo hizo exhumar y luego sepultar en la capilla del crucifijo de la Iglesia del Gesú. Acompañado por la fama de santidad, su proceso de abrió en 1836. Su causa fue autorizada por el Papa Gregorio XV, Benedicto XV proclamó la heroicidad de sus virtudes, Pío XII lo beatificó el 25 de febrero ed 1933 y él mismo lo canonizó el 12 de junio de 1954.

Humberto

Bibliografía:
– MARTÍNEZ PUCHE, José A., Nuevo Año Cristiano, Noviembre, Editorial EDIBESA, Madrid, no refiere fecha, pp. 267-274.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

20 pensamientos en “San José de Pignatelli, presbítero S.J.

  1. Pues para ser este santo el “segundo” fundador de la compañia de Jesús no se le hace suficiente publicidad por parte de los Jesuitas….. es casi desconocido.
    Claro que al Santo no le ha de importar lo olvidado que lo tienen y lo mal que lo ha tratado la historia al olvidar gran parte de su labor por esa

    • Dicen que las espigas de trigo que están viendo al cielo ordinariamente son huecas, sin granos. En cambio, las que están dobladas y agachadas están repletas, su peso las hace caer.
      Así es San José de Pignatelli.
      Él me recuerda lo que recomienda el Evangelio: no hemos hecho sino cumplir con nuestro deber. Él supo hacerlo y salir del reflector, porque ser instrumento de Dios es dejar que Él actúe, somos sus siervos y eso basta. Agradar a Dios aunque tengas al mundo en contra o que éste te olvide o te ninguné.
      Y créemelo, en general muchas órdenes religiosas hacen lo mismo con otros santos que no son los fundadores. San José de Pignatelli no es un triángulo en mundo de cuadrados.
      Saludos.

  2. Gracias, Humberto, por este artículo sobre San José de Pignatelli, santo español cuya vida se vio convulsionada por los avatares que sufrió la Compañía de Jesús. Yo creo que los jesuitas nunca han sido ajenos a los avatares de la política civil o eclesiástica, siempre han estado envueltos en ellas de una u otra manera, merecida o inmerecidamente.

    Entre los jesuitas han surgido los sacerdotes más progresistas y al mismo tiempo, los más recalcitrantes conservadores y conforme fuera la política del Papa de turno, prevalecían los unos sobre los otros. Gracias a Dios ya pasaron los años del penúltimo pontificado en el cual se atacó cruel e injustamente a tantos jesuitas comprometidos con los más pobres, especialmente en Hispanoamérica.

    Dios ha puesto en estos momentos al frente de la Iglesia, a un Papa precisamente jesuita, que seguro que reparará muchos de los desaguisados de los ponticados anteriores. San José Pignatelli – hombre de Dios -, ayude e inspire al Papa Francisco en esta tarea.

    • Toño, en mi ciudad trabajan los Jesuitas en el campus de Universidad de gran prestigo a nivel nacional, de otro colegio muy antiguo y algunas otras obras lamentablemente y desde mi perspectiva, están con la cúpula económica, pues estos servicios educativos son muy caros. Existe la opinión de que ellos tienen la batuta para educar a las clases sociales altas, hasta que apareció el Opus Dei y los Legionarios de Cristo.
      Yo los traté durante mi adolescencia, pues el templo anexo a la Preparatoria donde estudié, estaba regenteado por ellos. Eran sacerdotes ya ancianos y muy buenos, lamentablemente la iglesia está en el centro de la ciudad que padece de un grave problema de despoblamiento y esto término por acabar con su obra.
      Espero que esta orden vuelva a tener el lustre que tenía y que pueda seguir haciendo todo el bien posible, no en vano es una declas órdenes con más santos.
      Saludos.

  3. Gracias Humberto. Tal vez destacaría del Santo su incansable trabajo ante las adversidades y su plena confianza en Dios. En Zaragoza, el “Centro Pignatelli” es la institución, heredera del Santo y dirigida por la Compañía de Jesús, que incluye la iglesia a él dedicada. Entre varios proyectos, contiene el “Seminario de Investigación para la Paz” que se dedica desde hace 30 años al estudio interdisciplinar de los conflictos, relaciones internacionales y cultura de paz. El junio pasado, se celebró el “Congreso de la Restauración de la Compañía de Jesús: 1814-2014”, donde J.Antonio Ferrer Benimeli habló de José de Pignatelli (a partir del minuto 46) http://www.youtube.com/watch?v=feMhpIkAm9U.
    He de reconocer que en Aragón, el apellido Pignatelli es muy conocido pero, especialmente, por Ramón, hermano de San José, que fue canónigo, político e ilustrado, impulsor de causas benéficas e hidraúlicas.

    • Aunque su padre, Antonio, había nacido en Madrid, el apellido sí desciende de Italia, concretamente de Nápoles. Era el tercer hijo de Nicolo Pignatelli, virrey de Cerdeña y Sicilia, con múltiples títulos y propiedades, por herencia y matrimonio, en Italia, Sicilia, España y México (habría que recordar que Sicilia y Nápoles formaron parte de la Corona de Aragón y luego de España). Su hermano Joaquín, heredó los títulos y fue embajador español y miembro del consejo de estado. Todo esto lo comento porque San José sufrió presiones familiares para que dejase la Compañía ofreciéndole múltiples opciones y nunca quiso hacerlo.

  4. Que me aspen, por el apellido hubiese jurado que este Santo era italiano. Ni se me había pasado por las mientes que fuera español. Y decís que Pignatelli es un apellido frecuente en Aragón???

    • El apellido Pignatelli perduró con su hermano Joaquín, Conde de Fuentes. San José tiene en Zaragoza una calle y una iglesia. Pero, como ya he dicho, se recuerda más a su hermano Ramón, cuyo nombre figura en dos calles, un parque, un instituto de educación secundaria, una residencia de estudiantes, un monumento y un edificio: la antigua Casa de misericordia y Hospital real, actual sede de la Diputación General de Aragón, órgano de gobierno de la Comunidad Autónoma.

  5. Humberto,como le comento a Ana Maria mas arriba creia que el santo era italiano.
    Parece mentira que no lo conociera con la gran labor que hizo y siendo un santo español,sera verdad que es desconocido incluso para algunos jesuitas.
    Dices que su viaje de Tarragona a Ferrara fue una Odisea,despues de leer tu articulo esta claro que toda su vida lo fue,llena de avatares.
    No vio desde la tierra la restauracion de su querida Compañia de Jesus,pero a buen seguro lo veria desde el cielo.
    La mascara mortuoria creo que exagera los rasgos del santo,creo que los agranda.
    Gracias por tan buen articulo.

    • Bueno, si te fijas, su padre es un príncipe imperial. Bien fuera que él ya se hubiera ido a vivir a España o su padre o abuelo. A final de cuentas volvieron a Italia, su cuna de origen.
      Sobre su máscara mortuoria te diré que no conozco mucho de estos procesos, pero por lo que se, me parece que si son sus rasgos, salvo que haya quien nos de un punto más preciso.
      Saludos.

      • Son los rasgos de un cadáver. Y los cadáveres no tienen buena pinta, por más que sean de Santos. Claro que es su rostro real , el que tenía al morir. Esa mascarilla es un molde que se sacaba aplicando una capa de cera sobre la cara del muerto. No hay mucho margen a la inventiva, saca lo que hay.

        • Si es una persona mayor o que ha sufrido una larga enfermedad normal que un cadaver no tenga buena pinta.
          Tampoco el tipo de fisionomia de su nariz ayuda a que se vea bien..

          • La cara afilada y esa nariz son rasgos de la familia paterna. Podéis compararlo con su pariente el papa Inocencio XII, de nombre secular Antonio Pignatelli.

  6. Gracias Humberto, de veras que he disfrutado mucho conociendo a este Santo de cerca.Tenia una ligera idea de quién era, pero fue hace muy poco cuando lo conocí; y te diré por qué. Hace unos meses fui Roma, y todos los días pasaba a la iglesia del Gesú, aquí pude ver con mas detenimiento su urna y desde entonces me interese por conocerlo.
    Su raíces españolas no las conocía y fueron un sorpresa para mi ( como dicen más arriba, este apellido yo lo daba por italiano). Su vida siempre estuvo al servicio de la compañía, lo traía de familia, por esa razón padeció una y otra vez todos estos avatares que sufrió la Compañía de Jesús ( yo aun no comprendo la razón de tantas prohibiciones, supresiones, destierros etc) . San José de Pignatelli si hoy pasa desapercibido ya como Santo, yo creo que es en parte porque así paso también parte de su vida, desapercibido y orante por su congregación y por los mas pobres.

    Humberto, me ha quedado una duda, dices que fue aficionado a las antigüedades ¿ a que tipo de antigüedades, solo a los libros o también a más cosas?, ¿ es el patrón de los anticuarios?. Lo pregunto porque en barios anticuarios de Roma hay un cuadro con un santo que yo no identifico y podría tratarse de este.

    • David, en la historia de la Iglesia hay de todo, trigo y cizaña, cuyo papel se intercambia según sea el tiempo y escenario.
      Sería largo hablar de este asunto que mejor te recomiendo leas en bibliografía adecuada.
      Sobre la afición de coleccionista de este santo te puedo decir que estoy convencido que las personas cultas se interesan por tener artículos antiguos y demás objetos relativos a sus gustos. No me parece nada raro, tal vez sólo quien tiene la sensibilidad artística es capaz de buscar y proteger cosas que a los ojos de los de los demás son baratijas pero que por su hechura o historia guarda valores sentimentales o históricos que le dan un valor económico. Pero no me parece de más tu propuesta de que tuviera un patronato. Conozco muchas personas que se dedican a este rubro y creo que necesitan una evangelización de a de verás.
      Saludos.

      • Y bueno, David, hasta donde yo se, no hay un santo con un patronazgo sobre los anticuarios, bazares y antigüedades. Tal vez sea San José, si pudieras conseguirme una foto de ese santo que refieres que has visto en estos lugares, tal vez pueda identificarlo. Sobre lo que dices que si su afán de coleccionista le hacía tomar una sola línea u otra, pienso yo que en estos casos una cosa lleva a otra y estos hace que se abra una gama amplia de posibilidades.

  7. A ese Santo le conozco de tiempo atrás siempre me llamo la atención el gran empeño que puso por restaurar la Compañía de Jesús, no cabe duda que él es una especia de segundo fundador de la orden y a pesar de esto es un Santo jesuita poco conocido, gracias don Humberto.

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