San Malaquías, arzobispo de Armagh y sus profecías

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Lienzo del Santo (1666) en el monasterio de Eberbach (Alemania).

Lienzo del Santo (1666) en el monasterio de Eberbach (Alemania).

Pregunta: El próximo 3 de noviembre se celebra la festividad de San Malaquías de Armagh; he comprobado que todavía no hay en su blog un artículo dedicado a este santo que hoy en día está tan de moda con la profecía de los tres papas. Gracias.

Respuesta: Con mucho gusto te complacemos. Se llamaba Mael Madóc Ua Morgair, había nacido en Armagh en el año 1094 y era hijo de Mughron Ua Margair, “ard fer legind” de Armagh. Siendo aun joven se convirtió en discípulo de San Imaro Ua Aedhacain, un santo asceta que más tarde fue el abad del monasterio de los santos Pedro y Pablo de Armagh y que murió durante una peregrinación a Roma realizada en el año 1134. Mael Madóc Ua Morgair entró en el monasterio donde asumió el nombre de Malaquías y con una preparación muy simple, fue ordenado de sacerdote por el arzobispo Cellach de Armagh, quién inmediatamente después de su ordenación lo nombró vicario general de la archidiócesis, donde demostró ser un gran organizador y un reformador incansable, aunque su preparación teológica fuera insuficiente. San Bernardo de Claraval llegó a decir de él que “En todas las iglesias impuso las normas apostólicas y los decretos de los Santos Padres, particularmente las costumbres de la Santa Iglesia Romana”. Restauró el canto del Oficio Divino, que en casi ningún monasterio se realizaba e instituyó de nuevo “el saludable uso de la Confesión, la administración del sacramento de la Confirmación y el contrato matrimonial, que era casi desconocido por el pueblo”.

Mientras tanto el arzobispo Cellach realizó una larga peregrinación y cuando retornó a Armagh, Malaquías se retiró al monasterio de Lismore, donde permaneció por espacio de dos años bajo la dirección espiritual de Mael Iosa (Malco), obispo de la diócesis. Este había recibido su primera preparación eclesiástica en el monasterio benedictino de Winchester y estaba capacitado para instruir aun más a fondo a Malaquías sobre los usos y costumbres de Roma. Aunque él había instaurado esas normas romanas en Armagh, posiblemente esta fue la primera ocasión en la que entraba en contacto con alguien que las conocía a fondo, ya que el monacato inglés en cuanto a esas normas, era distinto al monacato irlandés.

Vidriera decimonónica inglesa de San Malaquías y San Bernardo de Claraval.

Vidriera decimonónica inglesa de San Malaquías y San Bernardo de Claraval.

En el año 1123 fue nuevamente llamado por el arzobispo Cellach de Armagh y por Imaro y a instancia de estos, inició la reconstrucción del antiguo monasterio de Bangor, siendo ayudado por el abad – que era tío de Malaquías -, y por los monjes del mismo. Terminada la obra, el abad dimitió a favor de su sobrino Malaquías. Este monasterio había sido casi destruido por los piratas noruegos y a sus monjes les habían privado de todas sus tierras y posesiones, que habían sido secularizadas. Malaquías aceptó la responsabilidad, pero no las tierras y los bienes incautados y así, se convirtió en el abad de Bangor, donde instaló una nueva y mayor comunidad de monjes. Al año siguiente (1124), el obispo Cellach lo consagró como obispo de Conor, aunque en la práctica antes ejercía como si fuera el obispo de Down, diócesis donde se encontraba el monasterio de Bangor y que había quedado vacante en el mismo año 1123.

Malaquías introdujo en Conor las mismas reformas que antes había introducido en Armagh cuando era su vicario general. La sede de Conor había permanecido vacante desde hacía unos siete años y, según San Bernardo, el estado de la disciplina eclesiástica era pésimo: “El pueblo de Conor era cristiano solo de nombre, ya que de hecho, era pagano. Los sacerdotes eran muy pocos, y los pocos que había llevaban la misma vida vergonzosa que llevaban los laicos. La confesión no se practicaba, el matrimonio no se celebraba legalmente, no se pagaban los diezmos y en las iglesias no se oían ni las voces de un lector ni la de un predicador”. San Malaquías tuvo que trabajar duramente para cambiar aquel estado de cosas y según sigue diciendo San Bernardo: “las leyes bárbaras desaparecieron y fueron introducidas las leyes de Roma, las iglesias fueron reconstruidas y se nombró a un nuevo clero. Se dio solemnidad a la práctica de los sacramentos y todos aquellos que vivían en concubinato, fueron unidos en legal matrimonio”.

En el año 1127, el rey de Ailech arrasó el monasterio de Bangor y Malaquías, junto con sus discípulos, tuvieron que refugiarse y retirarse una vez más en Lismore. Allí encontró al rey Cormac Mac Carthaigh, quién también había sido depuesto a principios de aquel año pero que pronto reconquistó su reino y ofreció a Malaquías unos terrenos para que construyese un nuevo monasterio. La exacta ubicación de este monasterio es dudosa, aunque se cree que estaba situado en las tierras Uí Braccain, en el reino de Cashel, relativamente cerca de la ciudad de Cormac. Malaquías se estableció allí y en este monasterio se encontraba cuando en el año 1129 murió el arzobispo Cellach de Armagh, quién antes de morir designó a Malaquías como su sucesor y se lo comunicó a los reyes y gobernantes de las regiones meridional y septentrional del Munster. Haciendo esto, el arzobispo Cellach desafiaba las leyes y costumbres irlandesas, lo que provocó una fuerte oposición. Aun así lo hizo porque sabía que si Malaquías no se hacía cargo de aquella importante sede, esta caería en manos de algún abad lego (no sacerdote) y quería evitarlo a toda costa.

Pintura del Santo en la catedral de York (Gran Bretaña).

Pintura del Santo en la catedral de York (Gran Bretaña).

Para entender esto hay que decir que durante los siglos VI y VII, las responsabilidades episcopales y abaciales en Armagh, como en casi todas las diócesis irlandesas, estaban asumidas por una sola persona. En el siglo VIII este sistema cambió y desde ese momento, estas responsabilidades eran asumidas por diferentes personas. Además, en Irlanda existía la costumbre de que los abades – que eran solo sacerdotes – asumían la jurisdicción perteneciente a un obispo (lo que pasó con el propio San Malaquías que siendo solo abad de Bangor, ejercía de obispo de Down).

En Armagh era considerado como sucesor de San Patricio el abad y no el obispo, aunque este fuese consagrado para ejercer las funciones episcopales. Además, desde el 925 hasta la llegada de Malaquías, la sede de Armagh había sido tomada por la potente secta de los Uí Sinaigh, muchos de los cuales, hasta el año 957, eran simples seglares casados que obtenían el cargo por derecho hereditario, un derecho que era reconocido por las leyes irlandesas. En el 1105, el arzobispo Cellach que también pertenecía a los Uí Sinaigh, adquirió la sucesión de San Patricio por derecho dinástico, pero desde el primer momento estuvo decidido a llevar a cabo una reforma y poner fin a este abuso. Y así, poco después de haber llegado a la abadía de Armagh, fue ordenado de sacerdote y a la muerte de Caincomhrac Ua Baighill – que era el obispo consagrado -, hizo que lo consagraran obispo reuniendo en sí ambas responsabilidades y funciones (abad y obispo), poniendo así fin a la ley de sucesión.

Cuatro días después de la muerte de Cellach, oponiéndose a lo que este había decidido – nombrar como su sucesor a Malaquías -, los miembros de los Uí Sinaigh, nombraron como sucesor de San Patricio a un seglar llamado Muirchertach mac Domhnaill. A pesar de las presiones ejercidas por el obispo de Lismore y por Gilberto de Limerick, que era el delegado papal, Malaquías estuvo durante tres años sin poder tomar posesión de su sede de Armagh. Tomó posesión en el 1132 pero poniendo como condición que Armagh fuera liberado de los abades seglares. Lo consiguió aunque tuvo que seguir luchando contra los intereses de los Uí Sinaigh que querían volver a recuperar el privilegio de nombrar al sucesor de San Patricio. En esta lucha, Malaquías fue ayudado por los reyes de Munster y de Airghialla.

Urna con los restos de San Bernardo y San Malaquías, Troyes (Francia).

Urna con los restos de San Bernardo y San Malaquías, Troyes (Francia).

Muirchertach mac Domhnaill murió en el 1134 y su sucesor Niall mac Aedha siguió en sus treces durante tres años. Robó las reliquias de San Patricio, incluido el famoso pastoral conocido como “Bachal lIosa” (o bastón de Jesús), pero Malaquías, en el año 1135 recuperó esta reliquia comprándosela a Flann Ua Sinaigh, quién la guardaba en Niall y quién más tarde restituyó el resto de reliquias de San Patricio.

En el año 1139, fue a Roma a fin de obtener el palio para los arzobispos de Armagh (él) y de Cashel. Durante el viaje enfermó en Clairvaux (Claraval) donde conoció a San Bernardo, con quién entabló una fraterna amistad que duraría hasta su muerte. Al llegar a Roma, el Papa no le concedió los palios, sino que ordenó que eso fuese decidido en un sínodo nacional irlandés, aunque envió a Malaquías como su legado papal al mencionado Sínodo. En el viaje de retorno, Malaquías enfermó de nuevo en Claraval, pero dejó allí a cuatro de sus discípulos acompañantes, a fin de que estos se iniciasen en la disciplina cisterciense puesta en práctica por San Bernardo.

Visitó también la abadía de Arrouaise, cercana a Arras. Estas dos visitas tuvieron como consecuencia la introducción en Irlanda de la Orden Cisterciense y de los Canónigos Regulares de San Agustín, que eran los que habitaban en Arrouaise. Muchos monasterios irlandeses adoptaron esta última Regla y los cistercienses fundaron en Irlanda la abadía de Mellifont en el año 1142, que fue la que difundió la Orden por toda la isla, dándole un gran impulso a las reformas llevadas a cabo por Malaquías.

Relicarios de San Malaquías y San Bernardo en Vignory (Francia).

Relicarios de San Malaquías y San Bernardo en Vignory (Francia).

En el año 1148, San Malaquías cumpliendo las órdenes del Papa, convocó un Sínodo en Inis Pátraic, que requirió formalmente a la Santa Sede los palios que Malaquías había solicitado en Roma, encargando a Malaquías que fuese nuevamente a la Ciudad Eterna para obtenerlos. En este nuevo viaje, el día 18 de octubre, otra vez cayó enfermo en Claraval, expirando en los brazos de San Bernardo el día 1 de noviembre. Fue el propio San Bernardo quién comunicó a los irlandeses la muerte de San Malaquías. San Malaquías fue sepultado en Claraval envuelto en la túnica de San Bernardo. Cinco años más tarde, el mismo San Bernardo fue sepultado junto a su amigo, pero envuelto en la túnica que llevaba San Malaquías cuando llegó allí de viaje.

San Malaquías fue canonizado por el Papa Clemente III el 6 de julio del año 1190, enviando la Bula de canonización al Capítulo General de la Orden Cisterciense. San Malaquías es por tanto el primer irlandés canonizado oficialmente por un Papa. Después de la canonización, el cuerpo de San Malaquías fue exhumado y puesto en un sepulcro adornado por un elogioso epitafio. En el siglo XIV, su cráneo y un brazo fueron puestos en dos preciosos relicarios. Durante la Revolución Francesa, las reliquias fueron puestas a salvo en Ville-sous-la-Jerte (Francia), donde aun continúan a excepción del cráneo que, junto al de San Bernardo, es venerado en la catedral de Troyes (Francia). Actualmente, su festividad se celebra el 3 de noviembre, o sea, hoy.

San Bernardo también escribió su “Vita”, en la que da testimonio de su santidad y de la enorme impresión que Malaquías le había causado no solo a él sino a toda su comunidad. En esta “Vita”, San Bernardo afirma que Malaquías tuvo el don de profecía y muchos siglos más tarde, un autor desconocido, recopiló una supuesta lista de “Prophetiae Malachiae” (las profecías de San Malaquías), que se ha hecho mundialmente famosa. La primera referencia a estas profecías se encuentra en el “Lignum Vitae”, editado en Viena en el 1595 por el monje benedictino Arnoldo Wion. Consiste en ciento doce breves perfiles de los Papas, desde Celestino II a Pedro II, cuyo pontificado coincidiría con el fin del mundo. Naturalmente, las profecías son falsas, pero siempre han ejercido una cierta fascinación, sobre todo en las elecciones papales. Como según ellas estamos en el último papado y el fin del mundo estará cerca, por simple curiosidad, voy a hacer referencia a las tres últimas:

Parte final del Libro de las Profecías en el Lignum Vitae de 1595.

Parte final del Libro de las Profecías en el Lignum Vitae de 1595.

“De laboris solis” (El trabajo del sol), hace referencia a San Juan Pablo II. Quienes defienden esta profecía encuentran el significado en dos eclipses solares ocurridos el 18 de mayo de 1920 (día del nacimiento del Papa) y el 8 de abril del 2005 (día de su funeral). Otros dicen que se refiere a la relación entre Copérnico y el Papa y ¿cuál es esa relación?, pues que Copérnico – que formuló un modelo heliocéntrico del sistema solar – y Juan Pablo II, eran polacos y habían vivido en Varsovia.

“Gloria olivae” (Gloria del olivo), hace referencia a Benedicto XVI. Quienes defienden esta profecía hablan de la conexión entre el Papa Ratzinger y la Congregación Benedictina Olivetana. La Orden Benedictina fue fundada por San Benito y el Papa se llama Benedicto.

“In persecutione extrema Sanctae Romanae Ecclesiae fedevit Petrus Romanus qui pascet oves in multis tribulationibus: quibus transactis civitas septicollis diruetur et Iudex tremendus iudicabit populum suum. Finis” (En la persecución final de la Santa Romana Iglesia no se sentará Pedro el Romano, quién pastorea a sus ovejas entre muchas tribulaciones y cuando se acaban estas cosas, la ciudad de las siete colinas – Roma -, será destruida y el Juez terrible juzgará a su pueblo. Final). Es difícil encontrar alguna similitud entre Pedro Romano y Francisco. ¿Y qué hacen quienes defienden esta profecía? Pues algo realmente estrafalario. Como el Papa Francisco ha tomado su nombre pensando en San Francisco de Asís y el padre de San Francisco de Asís se llamaba Pedro, pues ya está. ¡Ya hay que ser retorcido!

Acabo de decir que estas profecías son consideradas falsas. En Internet hay abundante información sobre ellas.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– GWYNN, A., “San Malaquías de Armagh”, en The Irish Ecclesiastical Record”, Dublín, 1949.
– GWYNN, A., “Vita Sancti Malachiae”, Roma, 1963.
– LAWLOR, H.J., “San Bernardo de Claraval: Vida de San Malaquías de Armagh”, Dublin, 1920.
– THIBAUT, R., La mystèrieuse Prophetie des Papes”, Namur, 1951.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (12/10/2014):
– http://en.wikipedia.org/wiki/Prophecy_of_the_Popes
– http://en.wikipedia.org/wiki/Saint_Malachy

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22 pensamientos en “San Malaquías, arzobispo de Armagh y sus profecías

  1. Enhorabuena por la excelente biografía de San Malaquías. Sobre la profecía de los papas, comenta que “son consideradas falsas”, pero no dice por quién. Evidentemente la Santa Sede no se ha pronunciado al respecto, por lo que opino que podemos considerarnos libres de creer lo que queramos. Un gran defensor de la profecía fue el Padre Juan Manuel de Igartúa, que escribió un libro muy interesante sobre la misma, donde además de la coincidencia de los lemas que ya se sabía, encontró otras coincidencias inexplicables como la divina proporción existente entre los lemas o el curioso caso del lema 73 que dividía la profecía en dos mitades de 444 años y que es posible que llegue a cumplirse al fin del papado de Francisco. A estas coincidencias yo añadiría dos más: 1º profetiza la destrucción de Roma varios siglos antes que la Virgen de la Salette. y 2º la Virgen de Garabandal dijo a Conchita: “sólo quedan tres Papas y después el fin de los tiempos”. Sin entrar en detalles, ahora sabemos que esta afirmación es coincidente con la profecía de los papas, es decir, que el Papa Francisco es el papa del fin de los tiempos, que no del fin del mundo como se dice aquí. Creo que son demasiadas coincidencias para considerar que no significan nada. Este tema es siempre polémico pero espero que estas aportaciones puedan servir para suscitar al menos un entretenido debate.

    • Como no puede ser de otra manera, yo respeto tu opinión, pero para mi y para muchos historiadores y hombres de Iglesia, esas profecías no las escribió él y, aunque bien es verdad que San Bernardo dijo que San Malaquias tenía el don de profecías, no hace referencia a cuales. Esa recopilación la hicieron varios siglos más tarde y ni siquiera se conoce el nombre de quién las recopiló. Y no me dirás que no hay que ser “rebuscado” para encontrarle explicación a alguna de ellas.

      Yo no creo en absoluto en profecías catastrofistas, las diga quién las diga. Una gran catástrofe o bien viene del interior del planeta o del exterior y tanto uno como otro está suficientemente bien escudriñados por los científicos como para poder prevenirlas.
      La última gran catástrofe fue la del supervolcán de Toba hace unos cuarenta mil años; el hombre ya estaba sobre la faz de la tierra y el género humano no fue destruido y te aseguro que las condiciones globales del planeta se vieron seriamente afectadas hasta el punto de originar una glaciación de varios miles de años a nivel mundial. Pues ni por esa, así que si Dios quiere, y pese a San Malaquias o a quienes se inventaron ese listado, alguien verá al sucesor de Francisco.
      Lo siento, Ruben, pero esa es mi opinión. Te agradezco de veras tu comentario.

  2. Gracias, Antonio, por este artículo de este Santo tan desconocido para mí y por el interesante tema de las profecías.
    Si ya soy escéptica con la mayoría de las apariciones, aunque respeto los aspectos de las mismas y la veneración que sugieren, con el tema de las profecías soy totalmente negacionista. Por algo muy sencillo: desde antes del año mil, la cristiandad ha estado obsesionada con el fin del mundo -con el de los tiempos, la cristiandad, llámalo como quieras, al final se resume en el fin de todas las cosas- y se ha visto que, una tras otra, esto no ha resultado ser más que farsas y falacias fruto de la histeria colectiva y de la malinterpretación constante de textos como, por ejemplo, el Apocalipsis, que por más que se quiera, es un libro simbólico y no se puede interpretar tal cual como lo leemos, al igual que la mayoría de la Biblia, vaya.

    En época de las persecuciones ya se hablaba del Anticristo y se veía en esta figura mítica la personalidad de varios emperadores, y se hablaba del fin del mundo y tal. Nada. Luego vino el terror del año mil, que pasó sin que hubiese venido el dichoso Apocalipsis. Nada. Luego vinieron las profecías de Nostradamus, los temores apocalípticos de las guerras mundiales y nucleares, las sectas que hablaban de la venida inminente del rapto, y suma y sigue… al final: nada.

    Ya deberíamos hacernos a la idea de que el mundo no va a estallar de un día para otro. Si algo nos destruye, o van a ser esas causas geológicas y naturales de las que habla Antonio, que muy tremendas deben ser para que nos barran de la tierra, como bien dice él; o, ante todo, van a serlo los males que nosotros mismos hemos creado: guerras, desigualdades, injusticia, violencia… esos problemas, problemas reales de nuestros días, son los que deberían llamar nuestra atención y exigir nuestros esfuerzos. Sin ofender ni faltar al respeto a nadie: estoy perpleja de ver cómo en pleno siglo XXI hay gente todavía dándole vueltas a terrores apocalípticos que son propios de la Edad Media, cuando hay tanta gente sufriendo las injusticias que hemos creado.

    Si algo va a cargarse al Papado, la Iglesia o lo que sea, ya lo estaríamos viendo. La Historia no tiene un motor tan rápido y tan violento que no permita ver cómo cualquier proceso, por violento y brutal que sea, tiene muchos antecedentes y contextos que van avisando de que algo puede acabar mal. La Segunda Guerra Mundial, que es hasta día de hoy el desastre más brutal que ha sufrido la humanidad, vino avisándose desde casi el final de la Primera. No hay desastre humano que los historiadores no puedan predecir; ni natural que los geólogos no puedan advertir. Otra cosa es que no hagamos caso de las señales, pero esas señales no están las profecías, sino en avisos de cosas que van tremendamente mal en la sociedad, o en la naturaleza. ¡Y esos avisos los vemos cada día en la pantalla de nuestros televisores!

    En fin, que ésta es mi opinión. Dios dé larga vida y buen papado a Francisco y a todos sus sucesores, que los habrá. Y vamos a centrarnos en los auténticos problemas de este mundo, que es lo que requiere nuestra atención. No sea que cuando nos presentemos ante el trono de gracia, se nos eche cuenta de lo que no hicimos, pudiendo haberlo hecho. Recomiendo repasar la parábola de los diez talentos…

    • Yo no puedo estar más de acuerdo contigo por mucho que los malos agoreros se empeñen en lo contrario. Yo respeto a quienes crean en esas cuestiones, pero como hombre de ciencias que soy, no creo en ellas en absoluto.
      Nuestro planeta ha sufrido, entre otras, las extinciones generalizadas de finales del Ordovícico, del Pérmico y del Cretácico y la vida siguió en la faz del planeta, Y te aseguro que una de esas extinciones geológicas fueron infinitamente más dramáticas que las que la humanidad pueda ocasionar.
      Como ya he dicho antes, con el hombre ya sobre la tierra, la explosión del Toba – la mayor existente desde que el hombre es hombre -, no acabó con él por mucho que cambiaran las condiciones climáticas del planeta, donde se llegaron a temperaturas generalizadas de -45ºC.

      El final de los tiempos llegará cuando Dios quiera y de qué manera será solo Dios lo sabe. La humanidad seguirá avanzando y aunque hay quienes dicen que es capaz de autodestruirse, yo tengo mis serias dudas.
      Ni San Malaquias – si es que él las escribió, cosa que dudo -, ni cualquier vidente apocalíptico van a influir en el devenir de los tiempos. Habrá quienes los crean y en su derecho están, pero para mi son solo cuentos chinos, con todos los respetos a esos creyentes y a los chinos, claro.

  3. Sobre el fin del mundo, todo católico debe creer que se producirá en algún momento porque lo dicen las escrituras y lo aclara el catecismo. Es dogma de fe. Sobre la profecía de Malaquías, yo coincido con vosotros que no versa sobre el fin del mundo, sino sobre el fin de los tiempos. También creo que habrá otro papa después de Francisco y más después. Como dice el P. Igartúa, el fin mencionado en la misma no ha de entenderse como el fin del mundo, sino como el fin de la lista. Después no sabemos qué sucederá. En cuanto a la historicidad de la lista, coincido en que no hay ninguna garantía científica sobre la misma y que la posición mayoritaria es de rechazo; pero las coincidencias arriba mencionadas creo que nos dicen que algo más sobre esta lista; algo que los historiadores no pueden decirnos. Que su autenticidad no se pueda demostrar científicamente no significa que sea falsa, significa que no sabemos si es falsa o no. A mí, el sentido común (y no el morbo por el tema del fin del mundo) es quien me dice que hay muchas coincidencias que apuntan a que es verdadera. Agradezco vuestra comprensión y respeto sobre mi punto de vista que, aunque poco popular, creo que tiene fundamentos racionales, no supersticiosos.

    • Ruben,
      Que el mundo acabará algún día y que el género humano también tendrá su fin, eso no se pone en duda; lo que no sabemos es ni como ni cuando. Está claro que el justo Juez nos juzgará a todos en el último día, pero será así porque lo dicen las propias Escrituras, porque es Palabra de Dios.

      Lo que se pone en solfa son las profecías humanas. Cuando yo digo que las profecías atruidas a San Malaquias son falsas, principalmente lo digo porque no creo que el santo las escribiese, sino que son el fruto de especulaciones de alguna persona de la Edad Media. Que han tenido gran difusión, que ha habido miles o millones de personas que de una forma o de otra las han creido, que hay quienes de una forma u otra han especulado con ellas, eso yo no lo pongo en duda. Lo que si pongo en duda es que sean verdaderas profecías que han de cumplirse a rajatabla.

      Esta persona hizo una lista de nombres que, si se quiere, siempre se le encontrará algún parecido con el Papa al que queramos atribuírselas. Pongo otro ejemplo: de San Juan XXIII se dice “pastor et nauta”. Que era un buen pastor nadie lo pone en duda pero “nauta”…. ¿Qué se buscó como explicación?, que había sido Patriarca de Venecia y en Venecia hay canales. ¿No es pobre esa explicación?

      No tienes que agradecer nada, Ruben, porque una de las cosas que pretendemos con este blog es que haya debates, siempre respetando a la persona con la que se pueda disentir. Si has seguido la evolución del blog – y creo que si -, habrás comprobado que debates más o menos acalorados ha habido muchos y es bueno que los haya, porque en lo esencial, en lo fundamental, estamos de acuerdo y se debate sobre cosas en las que puadan existir discrepancias y que es bueno que las haya. Yo sabía que cuando se propuso este tema, habría “tema de discusión”, jaja.
      Queremos seguir contando contigo y sabes que aqui estamos; tu, también.

  4. Aunque es famoso por eso de las profecías, San Malaquias es grande por la coyuntura que le hizo ser Pastor para el rebaño, evitando en lo posible, la interferencia del poder temporal en asuntos eclesiásticos.
    A mi me llama la atención la amistad que tuvo con San Bernardo, pocas cosas hay tan interesante en la hagiografia como la amistad entre dos santos. Este es un caso pero no el único. Me recuerda al libro del Eclesiástico que dice que los hombres que buscan al Señor buscarán amigos como son ellos.
    Me ha sorprendido gratamente las ilustraciones iconográficas que has puesto para el artículo. Si tuvieras algunas otras te pido por davir que me las compartas.
    Sobre las famosas profecías te platico que se atribuyen a San Fupe Neri, quien con su espíritu jocoso, quiso burlarse de los cardenales de su tiempo que aspiraban al solio pontificio cada vez que moría un papa y se hacía el cónclave.
    Saludos.

    • Gracias, Humberto, por tu comentario.
      ¡Qué bueno lo que dices de que las profecías pudiera haberlas escrito San Felipe Neri para “cachondearse” de los codazos que se pegarían los cardenales antes de entrar en cónclave! Desde luego, si es así, se ha estado riendo durante muchos siglos, no solo de los cardenales sino de muchas personas que se lo creen todo, jaja.

      A mi también me causa especial interés la amistad entre los dos santos, que como tu muy bien dices, no es un caso exclusivo de ellos dos. Con respecto al tema de la amistad, aconsejo leer el capítulo 6, versículos del 5 al 17 del Libro del Eclesiástico – como tu bien apuntas – porque es verdadera sabiduría para distinguir entre una verdadera y una falsa amistad.

      Y tengo más fotos. Te las envio por e-mail.

    • Pues vaya, Humberto, que lo que dices de San Felipe Neri tiene sentido, porque este Santo es famoso por su sentido del humor. Pero también pudo haber sido algún crítico con la política nepotista y cesaropapista de la época, que él no era el único ni mucho menos.
      Tanto pensar que cuando se acabe el Papa de Roma se acaba todo… eh, señores, que también están las otras Iglesias con sus respectivos líderes… y las otras religiones y sus respectivos líderes… pero bueno, supongo que es típico de los redactores de profecías el creerse el centro del universo.

  5. Gracias Antonio por sus palabras; intentaré seguir participando pero creo que tengo mucho más que aprender que aportar. Sólo quisiera apuntar que hay que evitar los prejuicios contra las profecías escatológicas; es cierto que hay muchas falsas profecías y sectas que utilizan este tema para captar víctimas, pero el peligro no procede de la escatología en sí, sino de la influencia diabólica en dichas sectas y personas. Digo esto porque los temas escatológicos no deben espantarnos a priori si no han sido condenados por la Iglesia Católica. Hay que evitar por tanto frases del tipo: “yo no creo en profecías catastrofistas, las diga quien las diga”, porque entonces ¿qué hacemos con el capítulo 13 de Marcos y el 24 de Mateo? ¿qué hacemos con el libro del Apocalipsis?. Pienso que también hay que evitar frases como “soy escéptica con la mayoría de las apariciones” porque entonces ¿para qué se aparece la Virgen?. Por supuesto que lo más importante es vivir el Evangelio, pero con un propósito, porque no sabemos cuándo seremos llamados al Padre, no sabemos cuándo será el fin del mundo para nosotros, por tanto debemos velar y estar vigilantes a los signos de los tiempos. Bajo la guía del Espíritu Santo que actúa en la Iglesia Católica, no debemos temer a creer en profecías escatológicas y apariciones marianas, porque pueden ayudarnos a vivir con más alegría el Evangelio.

    • Rubén, ya que has aludido a una frase mía, permíteme que me defienda devolviéndote el mismo argumento que has usado hace un rato: del mismo modo que los católicos están obligados a seguir los dogmas de fe, no lo están a seguir lo que no lo son. Y ni las apariciones ni las profecías son dogmas de fe ni nada que se parezca a ello, aunque anuncien cosas que sí lo son, como el fin del mundo. Yo la venida del Mesías no la cuestiono, sino la palabrería que pretende calcular cuándo va a pasar. Él mismo lo dice: “No sabéis ni el día ni la hora…” así que para qué profetizar. Por lo tanto, nada me obliga a seguirlas ni hay nada malo en que yo sea honesta y admita, abiertamente, que no me las creo. Del mismo modo que respeto a mis hermanos en la fe que libremente sí optan por creer en estas cosas, yo también deseo que se me respete a mí mi libertad de no creerlas, puesto que la Iglesia me lo permite.

      Antes has dicho que no hay que descartar las profecías porque la Iglesia no se ha manifestado sobre ellas. Pues bien, te digo que lo máximo que puede hacer la Iglesia, cuando las aprueba, es admitir que no hay nada en ellas contrario a la fe. Una aprobación de ese tipo no supone ni un posicionamiento claro de la Iglesia respecto al contenido de esas profecías y apariciones, ni una obligación ni vinculación del creyente a ellas por dogma de fe. No lo son.

      Y en cuanto al libro del Apocalipsis, ya me he manifestado respecto a él: es un libro simbólico, que no debe ser interpretado literalmente.

      Yo no me espanto de profecías ni apariciones, pero elijo libremente no creerlas y eso no me hace peor cristiana ni menos cercana al Evangelio. Es más, digo que se vive con más alegría el Evangelio preocupándose por los males de este mundo y luchando para cambiarlos -que es lo que he dicho al principio- que vivir pendientes escudriñando el cielo y sumando números a ver cuándo nos va a caer el meteorito o se va a revelar el Anticristo. Con todo respeto, pero ésa es mi postura y no creo que vaya a modificarla.

  6. Hola Meldelen, disculpa si no me he expresado bien; no pretendía juzgar sino sólo sugerir; sé que las apariciones aprobadas no son de obligada creencia, pero nos pueden ayudar, creo que ese es el propósito de la Virgen. Por supuesto, respeto a quien no cree en ellas, nada más lejos de mi intención dar a entender lo contrario. Sirva este mensaje para disculparme si con mis palabras he dado otra impresión.

  7. Bueno Antonio.
    Por fin conozco la vida del tan famoso San Malaquias.
    No hace falta decirte que lo conocia por sus famosas profecias,esten o no escritas por el,de las que creo lei desde Pio XII o Juan XXIII hasta el ultimo,lo lei en una revista,nada mas se aparte de estas menciones sobre todos los demas Papas.
    Me alegra haber leido el articulo y averiguar quien era el tal San Malaquias,pues una lastima que su vida quede en la penumbra por el tema de las profecias.
    Solo decir,como Ruben,que indican un cambio (el fin de unos tiempos o una era),no el fin del mundo.
    De todas formas Jesus ya lo dijo:”Estad atentos,pues no se sabe ni el dia ni la hora.
    Asi que ni profecias ni las teorias de los cientificos de que el sol se convertira en una enana roja dentro de x millones de años.

    • Abel, con cariño te digo que no confundamos el atún con el betún y me explico.
      Lo dicho por Cristo en los evangelios con respecto al fin del mundo es Palabra de Dios y como decimos en mi pueblo “va a misa” y las profecías de algunos clarividentes – santos o no – son otra cosa en las que se pueden creer o no. Tu sabes que en este segundo tema yo soy excéptico por no decirte incrédulo. Digamos que este sería el atún, pero el betún sería lo que dice la ciencia y yo como geólogo soy un hombre de ciencia. Ni el mundo se creó en seis días ni se acabará por arte de magia. El universo tuvo un principio explicado científicamente, que no está reñido a mi entender con la existencia de un Dios creador, que se va extendiendo, creando y muriendo al mismo tiempo y que en lo que a nosotros respecta, estamos en un planeta cuya vida está ligada a una estrella que cuando consuma todo el hidrógeno y lo transforme en helio se “irá a hacer puñetas” y nosotros, si vivimos, nos iremos con ella. Eso es ciencia, ese es el betún y ponerlo al mismo nivel que las profecías catastrofistas, es, como poco, atrevimiento.

      Salvo lo relacionado con las palabras de Cristo: eso para mi es Palabra de Dios. Y el Libro de la Revelación ya sabemos que es un libro que tiene mucho de simbolismo.

  8. Gracias Antonio, me alegra conocer de una vez por todas la verdadera vida de San Malaquías.
    Como vemos ” sus profecías” han empañado tanto su persona y obra, que hasta he pensado en muchas ocasiones que no se trataba de un santo verdaderamente canonizado, creía que había saltado al “estrellato” de la santidad por causa de esta profecías. Ahora veo que ni tan siquiera esta seguro que las escribiera él mismo. Y no seria de locos pensar que el mismo escribiera una o dos de estas profecías y un segundo añadiera todas las demás que hoy en día conocemos, y es que según tengo entendido estaba muy de moda escribir sobre el fin del mundo y sobre los Papas.
    Yo personalmente no les doy mucho crédito porque como dices están muy rebuscadas y no dicen nada concreto y conciso sobre los diferentes Papas. Pienso que el Papa Francisco no sera ni mucho menos el ultimo Papa. Hubo un tiempo que ellos mismos ( los Papas y cardenales) podrían haberse cargado el papado ellos mismos con sus intrigas y vidas poco o nada ejemplares, y ni aún así se lo cargaron.
    San Malaquías fue un buen y sabio obispo que reformo y contribuyo a la cristianización de su país natal, eso es lo que le tenemos que agradecer.
    Fue amigo de una gran Santo como San Bernardo, cosa que desconocía por completo. Como nuestro amigo Humberto, yo también admiro desde el punto de vista hagiografico la amistad entre santos, pero aún mas entre familias. Y es que hace muy poco me entere que San Bernardo tiene una hermana Beata que se llama Humbelina, y que gracias a los consejos de su hermano cambio de vida y se hizo religiosa ( Invito a todos los interesados en escribir sobre Ella).
    Por ultimo, tengo que decir que conocía el relicario de Troyes y es verdaderamente bonito. El que hay en Vignori también es bonito por su parecido al primero.

  9. David, pues no sólo es Humbelina, a quien algunos calendarios veneran más bien como Santa. Todos sus hermanos son beatos: Guido, Nivardo, y de momento no recuerdo el nombre de los otros. Incluso sus padres Tecelin y Aleth han recibido veneración. Hay un libro muy interesante que se llama La Familia que alcanzó a Cristo. No debe perderse su lectura. Yo la recomiendo ampliamente.
    Saludos.

    • Gracias Humberto, desconocía lo que me dices y me parece muy interesante. Sin duda buscare ese libro y lo leeré.
      Si te animas ha escribir sobre la Beata Humbelina te puedo enviar una foto de una estampa que tengo suya, en la que aparecen los dos hermanos. Es antiquísima.

      • David, Humberto,
        Yo me comprometo ha hacer un artículo “popurrí” sobre esa familia, excluyendo a San Bernardo, de quién ya hemos escrito.

        • Ese es mi gallo. Toño, como decimos por acá: ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo. Gracias por considerar esta propuesta.
          Saludos.

  10. San Malaquías es un santo que conozco desde hace un tiempo en especial como la mayoría por sus famosas profecías que más de un historiador da por falsas pues de sus biógrafos ninguno menciona tales escritos y hasta parece ser que son posteriores al santo y bueno como bien dice Humberto también se dice que fueron escritas por San Felipe Neri, aun así San Malaquías es un gran santo y ejemplo de obispo, ojalá y los fieles se preocuparan por conocer más su vida y legado que por sus profecías posiblemente falsas

  11. Espero no haber llegado tarde al reparto.

    Pero lo más importante de San Malaquias actualmente es reducirlo a absurdas profecías cuando fue todo un pastor y organizador de diócesis, todo un catequista. Las profecías, el fin del mundo y ni el juicio final me tienen preocupado ni me quitan y perturban el sueño. La doctrina esta clara “el que mucho ama….” “nadie tiene mas amor que…” todo gira en torno al amor. Y desviar lo central en la doctrina de Cristo por cuestiones absurdas en estos tiempos wow!!! me sigue sorprendiendo semejante cosa.

    Antonio gracias por hablarnos sobre San Malaquias como un gran pastor y catequista que fue. Que San Malaquias ruegue por nosotros y ruegue por muchos pastores y obispos que sueñan con solideos, palios y títulos raros en la Iglesia.

    • Ya Cristo lo dejó bien claro: “No sabemos ni el día ni la hora”, pero si sabemos que si amamos, cumplimos la voluntad de Dios y nos veremos con Él.
      Seguro que a San Malaquías no se le pasó por la cabeza ninguna de esas majaderías, pero ahí están, tienen sus adeptos, y retuercen todo lo habido y por haber para decir que sus malos augurios se cumplirán. A mi tampoco me quitan el sueño.

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