San Martín, obispo de Tours (I)

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Detalle del Santo en su retablo de la iglesia de Ebersheim, Francia.

Detalle del Santo en su retablo de la iglesia de Ebersheim, Francia.

Introducción
El culto a los santos comenzó durante las persecuciones del imperio romano hacia los cristianos. En efecto, fueron los mártires los primeros en ser venerados como ejemplos y a quienes también se invocaba para obtener su protección. Cada año, en el aniversario de su sacrificio, el día llamado “dies natalis”, se reunía la comunidad cristiana para celebrar el Santo Sacrificio sobre su sepultura. Casi simultáneamente, aunque con más posteridad, se veneró a los santos ermitaños y anacoretas, que huyendo de esa violencia persecutoria, se adentraban al desierto y la soledad para dedicarse a la oración, la penitencia y la meditación. Casi terminados los periodos de persecución, se elevó como signo de santidad entre los fieles la figura de los santos pastores, es decir, los obispos, quienes conforme a la etimología de esta palabra “episcopoi”, (el que vigila) fueron el vigía atento para que en la comunidad se viviera correctamente la ortodoxia y la ortopraxis. Desde hacía tiempo, el obispo y mártir ya era un binomio inseparable y figura referida; así lo vemos por ejemplo en los casos de San Ireneo de Lyon, San Ignacio de Antioquía, San Policarpo de Esmirna, San Apolinar de Rávena, etc.

Cuando la Iglesia tuvo libertad de culto, el obispo concretó en su persona la autoridad civil y religiosa, de ahí que fuera como un gobernante, de estilo monárquico, que tenía que ver por una parte las actividades catequéticas, litúrgicas y clericales, y por otra, la atención al derecho civil, el cuidado del orden social y económico de los fieles bajo su autoridad. Muchos de estos obispos fueron más padres que gobernantes y se valieron de su autoridad para servir. Otros, por el contrario, se comportaron como autoridades civiles que aglutinando el poder, terminaron por corromperse.

Entre los primeros encontramos ahora a San Martín, obispo de Tours; su obra y mensaje caló hondamente en el pueblo creyente, quien desde su muerte lo veneró con piedad filial. Es muy probable que este santo obispo haya sido el primero en ser venerado, no ya como mártir pero si por una vida de santidad admirable. Baste trascribir aquí una parte del oficio divino compuesto en su honor, y que todavía en nuestro tiempo conserva partes propias: “¡Oh bienaventurado pontífice que amaste con todo tu corazón a Cristo Rey y no temiste los poderes de este mundo! ¡Oh alma santísima, que sin haber sido separada de tu cuerpo por la espada del perseguidor, has merecido, sin embargo, la palma del martirio!” (Antífona del cántico evangélico de Vísperas). Como se desprende de lo anterior, San Martín es comparado como un mártir, es decir, el testigo de Cristo que con sus obras manifiesta su fe. Desde este punto comienza la vida de un santo, ser como Cristo, actual, pensar, vivir, amar y entregarse como Él; este es el proceso para llegar a la veneración de los altares.

San Martín y el mendigo. Lienzo de Domenikos Theotokopoulos, "El Greco" (1597-1600). Galería Nacional de Arte de Washington, EEUU.

San Martín y el mendigo. Lienzo de Domenikos Theotokopoulos, “El Greco” (1597-1600). Galería Nacional de Arte de Washington, EEUU.

San Martín caballero
Pero antes de pasar a conocer la biografía de este santo es necesario evocar antes un apelativo que le ha dado la verdadera fama a nuestro Martín. Realmente son pocas las personas que conocen e identifican a Martín de Tours con Martín Caballero. Es este último papel el que lo hace identificar y por lo que le viene la fama y el cariño. La iconografía ha sido vasta para representar un episodio de su vida que ha inspirado verdaderas obras de arte.

La historia refiere que Martín era un joven de 18 años y catecúmeno cuando era militar al servicio del Imperio Romano. En una ocasión venía el gallardo soldado montado sobre su corcel cuando a la entrada de Amiens, a la vera del camino, un hombre pobre le pidió una caridad. Probablemente no llevaría monedas encima, pero su generosidad le hizo empuñar la espada y con ella dividir su amplia capa para compartirla con el miserable hombre. Esa noche Martín soñó que estaba ante la corte celestial y Dios presumía ante sus ángeles la capa dividida: “Miren lo que me ha dado Martín”. La pobreza y necesidad, a veces rayana en la miseria, hicieron que Martín fuera dadivoso y por ello, amado y conocido por este episodio. Sin embargo, al final de sus días, Martín continuaba siendo igual o más generoso. Otro episodio de igual talante se recuerda: el obispo Martín se dispone a celebrar la Santa Misa muy de madrugada, era pleno invierno y un hombre semidesnudo se le acercó llorando para pedirle ropa y no teniendo nada más que darle, le cedió su túnica. El archidiácono se acercó entonces para avisarle que ya era hora de celebrar la misa, pero él le replicó que no celebraría hasta que el hombre pobre tuviera que vestir. En efecto, Martín era ese hombre pobre. El archidiácono fue entonces a buscar la túnica donde la hallara y la compró de la más baja calidad y malhumorado y se la entregó al Santo Obispo que pudo finalmente vestir algo debajo de las vestiduras litúrgicas. El hombre le entregó la ropa diciéndole: “Aquí está el vestido, pero el pobre ya no está”. Martín lo hizo salir, se vistió y celebró la Eucaristía.

Son muchas las obras de arte que representan a Martín como el caballero generoso más que como obispo entregado, pero su desprendimiento es el mismo. Esta compasión es la que despertó tanta simpatía y que lo hace invocar por tantas almas necesitadas, aunque es conveniente referir aquí como esta devoción no se ha visto libre de contaminaciones supersticiosas, como el hecho de poner cerca de su imagen una herradura para su caballo y atraer la buena suerte, así como arrimarle macetas de albahaca para atraer su protección.

Busto relicario en plata del Santo. Iglesia de la Consolación de Nereto, Italia.

Busto relicario en plata del Santo. Iglesia de la Consolación de Nereto, Italia.

Martín de Tours, Martín de Panonia
Martín es uno de los Santos más populares y su biografía se debe a San Sulpicio Severo, discípulo suyo. La razón que lo lleva a escribir su vida es la profunda admiración que siente por su maestro: muchos hombres con glorias del mundo son recordados y honrados, ¿Por qué no Martín, que de manera santa ha logrado ganar lo que es valioso a los ojos de Dios? Además de esta fuente, existen otras cartas donde el mismo autor da referencias sobre su biografiado. Llama la atención que casi no refiere fechas y en algunos puntos se indica la edad del Santo, lográndose por ello, determinar ciertos tiempos determinados en su vida. San Gregorio de Tours, obispo de la misma ciudad dos siglos después, por testimonio suyo hará a conocer otras fechas.

Así pues, Martín nació en Panonia (Zombathely), hoy Hungría, posiblemente hacia el año 317, hijo de una familia de buena posición social cuyos padres eran paganos. La educación la recibió en Pavía. Como su padre, sirvió en el ejército desde los 15 hasta los 20 años, aunque posiblemente su permanencia como militar sea hasta el año 356. La razón de esta circunstancia se debe a que entonces las leyes canónicas no eran muy favorables al ingreso a la vida clerical de los antiguos militares, ya que la vida castrense parecía estar en contradicción con la costumbre cristiana. Además el pasado militar lo desprestigiaba y daba pie a críticas de sus adversarios, por ello, Sulpicio Severo trata de hacer pasar como breve este periodo. Lo que si es cierto es que el hombre se negó a participar en un combate que le habría dado un gran rango y fuertes ingresos.

El emperador Juliano el Apostata lo seleccionó para una batalla pero él se enfrentó: “Hasta hoy he estado a tu servicio, permíteme a partir de ahora estar al servicio de Dios; que acepte tu “donativum” quien tenga intención de combatir, yo soy soldado de Cristo y no tengo derecho a combatir”. El emperador lo tachó de cobarde y le espetó que por miedo y no por su fe era que declinaba luchar, pero Martín le dijo que en nombre de Cristo lo pusiera sin ninguna protección de arma o defensa sino con la Cruz para atravesar así las líneas enemigas. Cuando iba a realizar ese reto, el enemigo se rindió y negocio su paz. Martín dio con esto ejemplo de defender su conciencia a tantos que no quieren cumplir la ley en nombre de su religión.

El Santo es elegido obispo. Relieve decimonónico en un retablo de la iglesia de Pfaffenheim, Francia.

El Santo es elegido obispo. Relieve decimonónico en un retablo de la iglesia de Pfaffenheim, Francia.

Un cristiano que se hace monje y un monje elegido obispo
Desde su juventud primera, Martín tenía el deseo de ser monje y no fue hasta cuando abandonó el ejército que recibiera el Bautismo. En esos días oyó hablar sobre San Hilario de Poitiers y se marchó a Francia atraído por su noble figura. Entonces se unió al grupo de sus discípulos y por sus cualidades fue propuesto al diaconado, cosa que rechazó por humildad, aunque aceptó ser ordenado exorcista. En el año 356, el Santo Doctor (Hilario) fue exiliado a Oriente durante las luchas arrianas y su discípulo aprovechó esta coyuntura para visitar su tierra natal, logrando allí la conversión de su madre; un poco después visita Milán donde hace la experiencia de vivir en un cenobio. Cuando le llega la noticia de que su maestro ha vuelto a Poitiers, vuela inmediatamente a su lado. Entonces el santo obispo pudo ordenarlo primero como diácono y luego como sacerdote. Se ha dicho que Martín fue “soldado a la fuerza, obispo por obligación y monje por gusto”. En Ligugé, orientado por San Hilario, fundó un monasterio, con lo que realizó un acariciado deseo; sin embargo, este periodo iba a ser breve, porque la sede de Tours estaba vacante y gracias a su fama por la ejemplaridad de vida, se le hizo ir a la ciudad con el pretexto de que aliviara a un enfermo (ya tenía fama de taumaturgo) y el 4 de julio del año 370 fue consagrado obispo. Su elección fue realizada por aclamación popular y con la oposición de algunos obispos que fueron invitados a consagrarle. Una de las primeras actividades episcopales que realizó fue fundar el monasterio de Marmoutier que sería un auténtico semillero de obispos de Las Galias.

Episcopado
No por ser obispo dejó de vivir como monje, por ello trabajó tanto como se dedicó a orar. Se preocupó por la formación del clero y la evangelización de las zonas rurales. Combatió la idolatría y cuando los campesinos se opusieron hostilmente a que destruyera sus santuarios paganos, él les desviaba con palabras que iluminaban sus almas y les convertían a la fe, destruyendo luego ellos mismos sus templos. Fue tal vez su intensa vida de oración la que le hizo ser un gran misionero, pues fueron muchas las regiones a las que se dedicó a llevar el Evangelio.

El Santo, meditando, es avisado de que tiene que celebrar misa. Detalle de un fresco de Simone Martini. Basílica inferior de San Francisco, Asís (Italia).

El Santo, meditando, es avisado de que tiene que celebrar misa. Detalle de un fresco de Simone Martini. Basílica inferior de San Francisco, Asís (Italia).

Martín fue un pastor que se hizo todo para todos según lo que decía San Pablo, para poder acercarlos a Cristo. Siempre fue solidario con su pueblo, llorando con los que lloraban, pero ágil siempre en la piedad y misericordia para llevar su caridad a todos los que acudían a él. Curaba a los enfermos y expulsaba a los demonios y nunca fue servil al poder imperial; en efecto, mientras muchos obispos ensalzaban al emperador Máximo y se doblegaban ante él, Martín era el único que alzaba la voz intercediendo por los pobres, pidiendo que se diera una solución a sus necesidades. En una ocasión se sentó a la mesa con Máximo y se negó a pasarle la copa en señal de respeto y honor, pues consideraba que comprometía su libertad y por eso la pasó a un sacerdote, en señal de veneración de su dignidad.

Ante este mismo emperador sucederá un episodio que le amargó por mucho tiempo la existencia. Intercedió ante el mismo para que no se vertiera la sangre del obispo heterodoxo Prisciliano y de algunos de sus seguidores, como pretendían algunos obispos. Fue hasta Tréveris para interceder por estos que se señalaban como herejes, arriesgándose a sí mismo a ser considerado como hereje también. Él entendía que no es con la violencia como se puede combatir el mal. El emperador lo recibió amablemente y le concedió lo que pedía, pero tuvo que pagar muy caro este gesto: comulgar con los obispos que perseguían al heresiarca cuando se consagró al nuevo obispo de Tréveris. Este gesto le dolió mucho, pues el compromiso con los obispos indignos le recordó como a éstos los había despreciado San Ambrosio y que también la Sede de Roma los había amonestado. Solo su caridad pudo salvar momentáneamente a los acusados, pues Máximo, faltando a su compromiso, terminó por decidir la ejecución poco tiempo después.
Mañana seguiremos con la segunda parte.

Humberto

Bibliografía:
Liturgia de las Horas según el rito romano, Tomo IV, Obra Nacional de la Buena Prensa A.C. México, San Adrián del Besós, Barcelona, 2000, pp.1510-1514.
– MARTINEZ, Héctor Antonio, La Catedral de Guadalajara, AMATE Editorial, Guadalajara, Jalisco, 1992, pp. 160.
– MARTÍNEZ PUCHE José A., Nuevo Año Cristiano, Noviembre, Editorial EDIBESA, Madrid, 2006pp.201-210.
– VVAA, Año Cristiano XI noviembre. Editorial BAC, Madrid, 2006, pp. 225-234.
– VVAA, Diccionario de los Santos, Volumen II. Ediciones San Pablo, Madrid, no refiere año, pp. 1658-1661.

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21 pensamientos en “San Martín, obispo de Tours (I)

  1. Me alegro, Humberto, que hayas escrito sobre un santo tan venerado y popular como San Martín de Tours, sin duda uno de los santos más famosos de la antigüedad, venerado tanto en Oriente como en Occidente y al cual hay cientos de templos dedicados y miles de esculturas y pinturas repartidas por toda la cristiandad. El escribir sobre él, era una deuda que tenía este blog.

    Yo creo, que tampoco este santo – cuya historicidad está más que constatada -, se libra de las leyendas y para mi, la más famosa de ellas es la del célebre reparto de su capa. Creo que este es un añadido legendario, que jamás se podrá demostrar, que viene de muy antiguo, que posiblemente haya inspirado la mayoría de sus representaciones artísticas, pero de difícil demostración histórica. Me quedo mucho más con su labor evangelizadora, tanto de monje como de obispo.

    • Toño, San Martín de Tours es Patrono secundario de mi ciudad. Hace un año, cuando hice el artículo de San Clemente Papa, tuve la inquietud de escribir sobre él y pues aquí está.
      Como bien dices es un santo muy importante para Occidente y para Oriente, sobre todo por su labor episcopal y obra misionera. Sin embargo, la dichosa capa es la que le da el lustre popular. Yo también pensaba que fuera algo legendario, sin embargo, al consultar la bibliografía me di cuenta que San Sulpicio Severo refiere este episodio en su biografía sobre San Martín. Luego no es tan legendaria, no tendría nada de raro que alguien tuviera compasión de un pobre aterido de frío. Lo demás si podría ser añadido, pues no parece que se refiera en la biografía.
      Y a propósito de la capa, que alguna vez te pregunte sobre su conservación, he descubierto que se conservó parte de su capa episcopal. Carlomagno la llevó a la Capilla Palatina en Aquisgrán, de ahí el nombre de Aix-le-Chapelle. Y que por eso el espacio donde se veneraba se conoció como la capilla.
      Cuando yo conocí esa historia hace mucho, me parecía improbable que fuera la capa de militar la que se conservaba como reliquia y esto desgraciadamente es lo que se opina en varias fuentes, sobre todo en la red. Pero estamos hablando de otra capa, una litúrgica. Y también en este punto podría aplicar lo que opinas: ¿será legítima o más falsa que una moneda de 1.50?
      Saludos.

      • Que una persona parta su capa con un pobre es creíble. Que ese pobre luego resulta que es Cristo, y que luego Cristo vaya presumiendo de capa por el cielo (?), no sólo es legendario, sino casi blasfemo. Tonterías de la tradición popular. Y en cuanto al contexto de santos soldados y caballeros, tenemos otros ejemplos copiados mil veces de la hagiografía. Yo creo que Antonio ha sido claro respecto al episodio.

        • A Carlomagno le gustaba más una reliquia que a un “tonto un chupa-chups” y le daba igual que fuera auténtica o que fuera falsa, así que ya te puedes imaginar lo que pienso de esa capa.
          ¡También conserva el vestido que llevaba la Virgen cuando dió a luz a Cristo! ESTO ES PARA NOTA.

          Y sobre las herraduras, también en España, los supersticiosos dicen que trae suerte y en muchos pueblos las cuelgan detrás de la puerta de entrada a la casa.

        • Ana Maria vamos a ver.
          Hablo por mi,pero creo que no he dicho que crea ni deje de creer que al pobre que le dio la mitad de su espada fuera Cristo,es mas,San Martin lo soño.
          Pienso que para el santo el sueño debio querer decir que el que le da algo a un pobre es como si se lo diera al mismo Cristo.
          Nadie ha mencionado que el pobre fuera Cristo,nadie.

          • Abel, en la mayoría de los textos si se refiere que es Cristo quien presume la capa. Yo he querido sujetarme al relato que escuchaba desde niño de que era Dios a quien el soldado había dado la capa. Algo que no esta peleado con que sea Cristo, que es Dios verdadero. Además conforme a lo aprendido en el catecismo, que dice que a Dios lo encontramos en los pobres. Algo que está en sintonía con el Evangelio que refiere como dice que que cuando se ha dado de comer, beber, vestir o visitar y asistir a los más pequeños, con Cristo se ha hecho.
            Saludos.

          • Bueno, vosotros no lo habéis mencionado, pero en la Leyenda Áurea de Santiago de la Vorágine se dice que el pobre con el que San Martín se encontró era Cristo disfrazado, que lo estaba poniendo a prueba. Y ya sabes que la Vorágine recopiló muchas tradiciones orales muy bien arraigadas en el pueblo cristiano. A eso me estaba refiriendo, no a nada concreto que hayáis dicho vosotros; pero, como ves, Humberto también confirma lo que digo.

  2. He de confesar que siempre me ha dejado perpleja que en el Nuevo Mundo se le llame San Martín “Caballero”. Al menos la percepción aquí en Europa no es tal. San Martín de Tours, o mejor dicho, San Martín a secas, es para nosotros el Santo que lo mismo lo ves como hombre a caballo partiendo su capa con un pobre, que como obispo. Esa denominación se me antoja tan rara como llamar a Santa Ana “Señora” delante de su nombre o “Virgen” con mayúscula a cualquier santa mártir, cuando no les corresponde. La mayoría de veces estas denominaciones esconden desconocimiento más que veneración.

    No me resisto a dejar un detalle de la escultura del Santo en la fachada de su iglesia en Valencia, que es el único ejemplo de conjunto escultórico ecuestre del gótico hispanoflamenco presente en España: http://fav.me/d333ue8 De hecho, aunque aparezca como caballero en la fachada la iglesia está intitulada a “San Martín obispo y San Antonio abad”, o sea, nada de San Martín caballero. De hecho, en el interior vemos las esculturas del obispo y el abad flanqueando el altar mayor: http://meldelen.deviantart.com/art/Altar-de-San-Martin-106203774

    Y una representación similar en la catedral de Palma de Mallorca: http://meldelen.deviantart.com/art/San-Martin-de-Tours-133193929?q=sort%3Atime%20((martin)%20AND%20(by%3AMeldelen))&qo=30

    Por último, apuntar que, como curiosidad, en catalán al arco iris lo llamamos “arc de Sant Martí” (arco de San Martín), aunque no me preguntéis por qué.

    • Gracias Ana por tu participación. Has de saber que no sólo a Santa Ana se le antepone la señoría en algunos casos. San Joaquín su marido es inmediato. A San Antonio y San Miguel Arcangel son otros casos parecidos que yo he escuchado. En este tenor la idiosincracia de la gente hace que la toponimia ponga casos que desentonan con lo que uno conoce y está acostumbrado. Ya habíamos platicado como por mis rumbos se dice Santo Santiago y no Santiago a secas. Pregunta por San Martín obispo y nadie lo identifica, pero a San Martín Caballero nadie lo desconoce. Su cuadro en casi todas las tiendas y negocios es infaltable.
      Sobre el arco iris parece ser que sea una tradición catalana. Se dice que cuando San Martín compartió su capa con el pobre era invierno y que al hacerlo, salió el sol y se produjo el arcoiris como signo de caridad. Por ello, su fiesta a mitad de otoño, cuando no hace mucho frío, es conocido como veranillo de San Martín.

      • Gracias por el dato. Pues tiene gracia, porque a nosotros, ese veranillo nos coincide con la fiesta del arcángel, por eso lo llamamos “veranillo de San Miguel”. Por estas fechas de San Martín aquí ya hace frío.

    • bueno Ana sobre lo que dices de Santa Ana creo que ya en otras ocasiones eh comentado que en América Latina especialmente en México la anteposición del Señora o Señor a algunos santos en especial a la Sagrada Familia se debe por el antiquísimo culto que existió aquí llamado de “Los Cinco Señores” osea a la Sagrada Familia extendida, debido a esa intitulación de la devoción en los cuadros aparecía para que la gente lo entendiera como Señora Santa Ana, Señor San Joaquín, Señor San José, Nuestra Señora la Virgen María y Nuestro Señor Jesucristo, aunque este culto ya no existe el anteponer Señor a algunos santos si se quedo y aun existen gozos donde se les llama de ese modo.

      • André, yo pienso que él llamar Señor o Señora a determinado santo es una costumbre de buenos modales y de educación que se daba antes. Mi papa llamaba Señor San Antonio y otro señor que conocí de los de antes decía Señor San Miguel patrono de su Cocula natal. Una educación que se ha ido perdiendo como decir por favor, gracias, con permiso.

  3. Humberto me alegra que te hayas decidido a realizar varios articulos sobre San Martin de Tours,al que desde siempre he asociado con la imagen de soldado romano partiendo en dos su capa para darsela al mendigo.
    No fue hasta mas tarde(cuando empece a interesarme mas profundamente por la vida de los santos) que descubri que tambien era obispo.
    Sencillamente no se porque Antonio piensa que el suceso de la capa sea una invencion,lo veo de lo mas normal en una persona que sea muy caritativa (como lo fue el santo).
    Desconocia que en tu pais se colocan herraduras o plantas de albahaca cerca de las imagenes del santo para atraer suerte o proteccion segun el caso.
    Son curiosas costumbres que siempre me interesa conocer,como en este caso.
    Esperare mañana la segunda parte del articulo.

  4. Abel gracias por tu comentario. Respecto a la capa, te pido que leas el comentario que le he hecho a Toño.
    Sobre la herradura de la buena suerte, al parecer viene también del culto a este santo, de quien la tradición afirma que no sólo se conservó su capa, su espada sino hasta las herraduras del caballo(!!!!)
    Por ello he leído que cada templo que se erigía en su honor se adornaba con una herradura a la entrada. Costumbre que luego se hizo en muchas casas y establecimientos. Eso es por lo menos lo que he leído. Habría que ver que opina Ana al respecto de esta tradición.
    Y bueno, te platico que en todos los negocios de barrio en mi país se pone una imagen de San Martín Caballero para atraer la buena suerte (!!!!???) y se le pone una herradura a un lado y una maceta de albahaca, que se dice trae buena suerte y que otras corrientes dicen que es para que se la coma su caballo. No en todas partes lo hacen, pero de que las hay, las hay. Obviamente para alguien con fe y cultura sólida esto resulta cómico y extravagante. Y es para mi en lo particular superstición pura.

    • Yo nunca he oído nada de poner una herradura de caballo en las iglesias dedicadas a San Martín. Se colocan en los establos de caballos, en algunos sitios como tabernas, e incluso en los parachoques de coches, pero sólo porque se cree que dan suerte; pero yo tengo entendido que es algo vinculado a su material, al hierro, no a ningún Santo. Al igual que el hecho de que el trébol de cuatro hojas se cree que da suerte y no tiene nada que ver con San Patricio en realidad.

      • Ana, algún artículo que leí en internet tenía esa referencia, que a las iglesias dedicadas a San Martín se le ponía una herradura a la entrada. Y que por eso la gente imitaba ese ejemplo y comenzó a poner la herradura en su casa. Entiendo que para invocar la protección del Santo. Luego la costumbre se volvería más supersticiosa y olvidándose completamente del santo. Que la gente pone herraduras es un hecho, pero que tenga su origen histórico en lo que refiero me parece dudoso. Por eso es que te pedía tu conocimiento de historiadora para conocer si esto es puro rumor o habría algo de cierto. Gracias

  5. Haro

    Gracias por presentarnos la vida de San Martin Caballero.

    Pero aunque fue en su tiempo un santo popular para obtener favores en cuestiones de suerte y económicos, ahora es tiempo de San Judas Tado y de San Charbel que ya comienzan a desplazar al Santo obispo de Tours.

    Aún así san Martín fue un santo de caridad, un obispo que se preocupó tambien por las necesidades de sus fieles

    • Jerzaín que gusto me da saludarte y más que hayas leído este trabajo y lo conentaras.
      Alguna vez escuche a Don Clemente Serna, abad emérito de Santo Domingo de Silos decir que en la iglesia todo tiene un principio y un fin, aludiendo a órdenes religiosas que antes eran numerosas y ya no lo so no ya no existen.
      Parafraseando este comentario creo que esto puede pasar con el culto y la devoción a un santo. Sobre todo si no se le imita. San Martín es muy popular aunque tal vez ya no tanto como antes. Pienso que su devoción por lo menos en Guadalajara y su arquidiócesis se limita a las parroquias a él dedicadas y a que los comerciantes lo invocan para que les vaya bien en sus negocios. San Judas tiene un prestigio muy fuerte, aunque a mi gusto es más moderno. En este país no creo que haya tenido tanta devoción y culto desde la colonia. Incluso, en la Ciudad de México, el templo donde lo veneran no le está dedicado, sino que es de San Hipólito, uno de los patronos de esa ciudad.
      San Charvel o mejor dicho en español, San Sarbelio, ha despuntado gracias a la colonia libanesa que reside en este país. Su devoción tendrá apenas unos treinta años y me voy largo. Y lo más triste es que es invocado para solucionar problemas económicos y creo que para pedirle por los secuestrados. Que no es malo pedirlo, pero que deja su vida y obra totalmente a la deriva.
      Quiera Dios que a los Santos antes los imitemos que les pidamos su intercesión.
      Por cierto, ¿sabías que la memoria litúrgica de San Charbel fue fijada por San Juan Pablo II en el calendario romano el 24 de julio para hacerlo más universal y considerar a este santo del rito maronita, tan antiguo como venerable?

  6. Muchas gracias por estos artículo sobre San Martín que ya esperaba hace tiempo, quiero comentarle varias cosas que se han estado barajeando en este artículo y comentarios, sobre la herradura tiene usted toda la razón que actualmente es algo retomado por el esoterismo y se usa de superstición y le ponen maguey y la envuelven en cintas de colores y la ponen en la puerta como amuleto y alguna vez escuche en televisión a una de esas que dicen los horóscopos decir que la herradura es de buena suerte pero que le quiten la estampa de San Martin que no sirve para nada!!!!, cuando el que intercede por Dios es el santo no un objeto de metal, pero fijese que yo eh leído en algunas fuentes que este uso de la herradura como bien dice usted arriba no tiene un origen supersticioso, se dice que antiguamente cuando la gente le pedía un milagro a San Martín y este se lo concedía le le llevaban a manera de ex voto una herradura simbolizando que deseaban que el santo siguiera cabalgando haciendo el bien. Por otro lado habla usted de la albahaca, aunque también en el caso de San Martín se usa algo supersticiosamente y algunos dicen que es para su caballo, le diré que si usted alguna vez visita Tabasco se va a espantar de ver que en todos los altares este o no San Martin están puestas ramas de albahaca eso se debe a que al menos aquí en Tabasco y algunos otros estados de fuertes raíces mayas como Chiapas tenemos la costumbre de poner albahaca en los altares por que los antiguos mayas pensaban que la albahaca por ser una hierba de olor llegaba el aroma hasta el cielo donde esta Dios y llevaba las peticiones con ella, así que aquí es lo más común ver la albahaca en los altares es más en los mismos templos cuando es la fiesta patronal se reparten ramas de albahaca a la gente con las cuales tocar y hacerles sus peticiones al santo patrón, digo no falta quien tenga la superstición también que la albahaca es de buena suerte, pero el verdadero motivo de que al menos en esa región se le ponga a San Martin y otros santos es solo esa, una costumbre maya que hemos heredado. Por otro lado comentarle no se si sepa que San Martín caballero o de Tours es el patrón secundario de la Asociación de Charros de México el principal patrón es San Hipólito.

    • Gracias André por tu participación y las noticias que refieres, yo no las conocía. Es muy interesante tu aportación.
      He de decirte que no me espanta ni asombra que esta planta se ponga en los altares como ofrenda, lo veo como algo natural. Malo sería que se ofreciera como signo de superstición pero como no soy Dios para leer la conciencia, prefiero pensar en la licitud y rectitud de la ofenda. A mi en lo particular me gusta mucho cuando el domingo de Ramos se bendice Romero y manzanilla. Me encantan esos aromas. Ojalá Toño y Ana nos pudieran platicar si también en la Madre Patria se hace algo semejante.
      Saludos y que Dios te bendiga.

      • Uf, el romero y la manzanilla lo he visto usado en muchas ceremonias sencillas, especialmente en los campamentos cristianos cuando iba los veranos con la juventud de mi parroquia, pero no tenía otro valor que el hecho de que eran hierbas aromáticas que teníamos a mano y que nos gustaban para decorar el altar u ofrecer a la Virgen; aunque, con el tiempo, se reveló más útil destinar la manzanilla a infusiones, ya que otra cosa es desperdiciar sus propiedades.

        El romero y la rama de ciprés también es muy usado en Domingo de Ramos para pavimentar las calles por donde hemos de pasar con las palmas, también en la festividad del Corpus. Pero que estén vinculadas a un santo patrón, eso ya lo ignoro.

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