San Pafnucio de Denderah y compañeros mártires

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Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Pregunta: El pasado 11 de septiembre conocí a San Pafnucio, obispo mártir de Tebaida. Solo se que su fiesta se celebra ese día y que sufrió un martirio terrible. ¿Nos podrías hablar de él. España

Respuesta: Al leer tu pregunta pensé en San Pafnucio anacoreta en Egipto, pero al decirme que es obispo y que murió mártir en la Tebaida me he dado cuenta que te estás refiriendo a San Pafnucio de Denderah, martirizado con quinientos cuarenta y seis compañeros. Vamos a hablar de él y además, narrando una “passio” muy fantasiosa, cosa que tú sabes que no me gusta, pero que en este caso lo veo como inevitable. Quiero sin embargo decirte desde un principio, que no hay constancia alguna de que fuera un obispo, aunque según la “passio”, era alguien que había recibido algunas órdenes sagradas.

En base al códice vaticano-greco 1660, datado en el año 916, el hagiógrafo Delehaye publicó una “passio” un tanto épica sobre este numeroso grupo de mártires, de la cual se conoce un fragmento más antiguo datado en el siglo V, que fue encontrado entre los papiros de Ossirinco. Esta “passio” griega corresponde perfectamente en su contenido con una versión copta que fue publicada con anterioridad por Balestri e Hyvernat y con una siríaca, publicada por Bedjan.

Dada la secuencia de los episodios de los que está compuesta esta “passio” y el número de personas implicadas en ella, conviene seguir el desarrollo de la narración de la misma, tomando nota de cualquier información que sea útil a fin de descubrir algunos documentos similares a ella y esto es precisamente lo que ha hecho Delehaye. Así, basándonos en esos episodios, hagamos el siguiente relato:

En tiempos del emperador Diocleciano, Ariano, el famoso gobernador de Antínoe, se dedicó a buscar cristianos por toda la Tebaida. Habiendo llegado a la ciudad de Denderah, en la provincia de Qeneh, le indicaron que allí existía un eremita solitario llamado Pafnucio. El envió a doscientos soldados para que lo buscaran, pero Pafnucio, fue advertido por un ángel mientras celebraba los sagrados misterios (luego se presume que al menos era sacerdote) y guiado por el ángel se presentó voluntariamente ante Ariano, que estaba acampado en la ribera del río Nilo, esperando a los jueces de la ciudad. Después de un rápido interrogatorio, lo encadenó, pero cuando llegó el mártir ante el tribunal, las cadenas se derritieron y Pafnucio quedó suelto. ¡Aquí empiezan ya los milagritos!

Detalle del Santo atado a un poste sufriendo tormento. Fresco ortodoxo serbio. Monasterio Gracanica, Kosovo.

Detalle del Santo atado a un poste sufriendo tormento. Fresco ortodoxo serbio. Monasterio Gracanica, Kosovo.

Ante esto, el gobernador lo sometió a una serie de crueles suplicios, de los cuales siempre salía ileso; lo sometió a los garfios que le desgarraron el cuerpo, pero el ángel lo curaba milagrosamente de manera instantánea. Estos hechos tan extraordinarios provocaron la conversión de dos soldados llamados Dionisio y Calínico, los cuales depusieron sus insignias militares y se declararon cristianos, siendo inmediatamente ajusticiados mediante decapitación.

A Pafnucio lo encerraron en una prisión y mientras, el gobernador que estaba descontento con las negligencias de algunos oficiales y magistrados, hizo apresar a unas cuarenta personas. Durante la noche, todos estos arrestados, vieron una luz deslumbrante que confundieron con un incendio, pero informados de que no lo era, pudieron comprobar que salía de la celda donde estaba encerrado Pafnucio. Contactaron con él y gracias a su influencia se convirtieron al cristianismo, siendo conducidos junto con Pafnucio ante el tribunal. Allí se declararon todos cristianos. El proceso contra los cuarenta neoconversos no duró mucho tiempo, siendo condenados a ser quemados vivos dentro de una fosa a las afueras de la ciudad. Pafnucio estuvo presente en el suplicio alentándolos, a fin de que no desfallecieran en la confesión de su fe. Este rol, papel o función de Pafnucio, como conductor de cristianos hacia el martirio es como una especie de hilo conductor en el resto del relato, estando siempre acompañado de los constantes reproches pronunciados por el santo contra el gobernador y contra su tribunal, escapándose siempre milagrosamente para que no lo cogieran. Era como un preludio de lo que sería San Eulogio de Córdoba en el siglo IX.

Cuando terminó el tormento, Pafnucio se fue (apareció milagrosamente) a la ciudad entrando en la casa de un hombre notable llamado Nestorio, que no tardó en confesar su fe junto con su esposa y con su hija Estefanía, que solo tenía dieciocho años. Pafnucio los llevó ante el tribunal, desapareciendo mientras los tres nuevos cristianos eran condenados. Estefanía fue la primera que murió en el suplicio del caballete y sus padres fueron decapitados.

Estampa devocional italiana de Santa Estefanía de Denderah, virgen mártir.

Estampa devocional italiana de Santa Estefanía de Denderah, virgen mártir.

Pafnucio continuó arrastrando a los habitantes de la ciudad hacia el martirio. Se encontró a dieciséis niños que iban a la escuela y descubrió que eran los hijos de algunos de los magistrados y oficiales martirizados. Los incitó a seguir con coraje el ejemplo de sus padres yendo a confesar su fe ante Ariano y volvió a ocurrir lo mismo. Al más joven de ellos, que tendría unos trece años, le obligaron a leer el decreto del emperador por el que se ordenaba sacrificar a los dioses y el muchacho, rompiendo el decreto imperial, lo echó a un brasero donde se estaba quemando incienso. Fue condenado a morir quemado vivo mientras sus otros quince compañeros fueron llevados a las afuera de la ciudad donde fueron asaeteados hasta la muerte.

Pafnucio seguía con su tarea, recorriendo la ciudad y encontrando a nueve cristianos, con los cuales se marchó a la zona del puerto, donde volvió a encontrar a ochenta pescadores que lo reconocieron y se acercaron a él para saludarlo. Esta fue una buena ocasión para que el santo los convenciera de que se presentasen ante el tribunal, cuya mesa llenaron de peces. Los pescadores fueron flagelados y posteriormente, decapitados. Y Pafnucio, de nuevo, desapareció.

Ariano, harto de las peripecias de Pafnucio que siempre se escapaba, lo hizo prender y lo ató a una rueda llena de cuchillos que cortaron su cuerpo en cuatro trozos. Los restos del mártir fueron expuestos en lo alto del templo de los dioses, pero cuando el gobernador pensaba que por fin se había liberado de Pafnucio, sorprendentemente lo vio delante de él, ya que el mismo Cristo había bajado del cielo acompañado de los arcángeles Miguel y Gabriel y lo habían resucitado. A la vista de este espectáculo, el prefecto Eusebio se convirtió junto con cuatrocientos soldados, quienes se enfrentaron a Ariano, aunque fueron todos arrestados y condenados a morir quemados vivos.

Desesperado, Ariano decidió abandonar la ciudad y se embarcó en el río Nilo, llevándose consigo, a Pafnucio al cual tiró al río con una rueda de molino atada al cuello, pero la piedra flotó y el mártir, sano y salvo, se subió sobre ella, interpelando al gobernador. Éste, sintiéndose impotente, desembarcó y envió a Pafnucio ante el emperador, escoltado por cuatro soldados y con una carta en la que le explicaba la insoportable situación en la que lo había puesto este fogoso cristiano. El texto de la “passio” no dice dónde se encontraba el emperador, pero es posible que estuviese en Antinoe.

Martirio del Santo. Iluminación del Menologio de Basilio II. Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Martirio del Santo. Iluminación del Menologio de Basilio II. Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Cuando Diocleciano tuvo conocimiento de los hechos, hizo crucificar a Pafnucio en una palmera, muriendo a la hora nona del 20 de pharmouti (15 de abril) de un año no determinado. Los cuatro soldados que lo habían acompañado y a los cuales se les encargó dar sepultura al cadáver, confesaron ser también cristianos, siendo inmediatamente decapitados.

La “passio” concluye diciendo que así finalizó el martirio de Pafnucio y de los quinientos cuarenta y seis compañeros: Dionisio, Calínico y cuarenta oficiales y magistrados, Nestorio, su mujer y su hija Estefanía, los dieciséis hijos de los magistrados, los nueves cristianos encontrados en la ciudad, los ochenta pescadores, el prefecto Eusebio y sus cuatrocientos soldados y, finalmente, los cuatro soldados que lo condujeron ante el emperador.

Culto
El Sinaxario Alejandrino de Miguel, obispo de Atrib y Malig, conmemora a estos mártires el 20 de barmudah. Este Sinaxario conserva algunos elementos de la “passio”, diciendo que era originario de Denderah. De sus numerosos compañeros mártires, menciona sólo a Nestorio (al que denomina Cirilo) y su familia y termina con la mención a su crucifixión en una palmera, añadiendo que, milagrosamente, del árbol salieron doce nuevas ramas.

Ruinas del templo de Hathor en Denderah, Egipto. Patria del Santo.

Ruinas del templo de Hathor en Denderah, Egipto. Patria del Santo.

El día 11 del mes Kihak (7 de diciembre) el mismo Sinaxario conmemora el martirio de un Ptolomeo, hijo de Nestorio de Denderah, al que relaciona con el ermitaño anba Babnudah (o sea, nuestro San Pafnucio), aunque insertándolo en un contexto distinto al mencionado en la “passio”. El 27 de ba’unah (21 de junio), en la mención que hace de Santo Tomás de Sindalat, se dice que este fue compañero de martirio de Babnudah de Denderah (San Pafnucio) y que con ellos fueron martirizados setecientos hombres y nueve mujeres. La traducción del Sinaxario Alejandrino al idioma ge’ez (que es una lengua extinguida perteneciente al grupo de las lenguas semíticas meridionales y que se hablaba antiguamente en el Reino de Aksum, al norte de la actual Etiopía), conserva la mención de san Pafnucio el día 20 del mes de miyazya.

Los sinaxarios bizantinos lo conmemoran el 25 de septiembre aunque sin ningún compañero. La noticia que dan estos sinaxarios no es más que un breve resumen de la “passio”, mientras que los menologios ni siquiera lo mencionan. El calendario Palestino-georgiano del Sinaítico 34, lo menciona los días 25 y 26 de septiembre y el 20 de abril y el calendario marmóreo de Nápoles, lo señala este mismo día, aunque solo dice de él que era un monje.

En los martirologios históricos occidentales es un perfecto desconocido y es solo en tiempos de Gelasini cuando se le incluye como mártir el día 24 de septiembre, o sea, en la vigilia de su conmemoración bizantina. Este autor – Gelasini -, se vio influenciado por un sinaxario del tipo del Menologio de Basilio II que, el 25 de septiembre, concluye diciendo que en ese día fueron decapitados quinientos cuarenta y siete mártires. Efectivamente, Gelasini dice que: “En Grecia, Pafnucio y quinientos cuarenta y siete compañeros”, sin darse cuenta de que en ese número estaba ya incluyendo al propio cabecilla del grupo.

Ruinas del complejo religioso de Denderah, Egipto. Patria del Santo.

Ruinas del complejo religioso de Denderah, Egipto. Patria del Santo.

El cardenal Baronio lo incluyó en el Martirologio Romano el día 24 de septiembre, contentándose con este elogio: “In Aegypto passio sanctórum Paphnutii et sociorum martyrum”. En su comentario al Martirologio Romano, los bolandistas se dieron cuenta de que estas afirmaciones hechas por Baronio en el elogio de Pafnucio no provienen de su “passio”, siendo difícil descubrir cual era su origen. Concluyamos diciendo que el Martirologio Romano también lo menciona el 19 de abril, fecha más cercana al martirio del santo, aunque en este caso dice: “Hierosolymis sancti Paphnutii martyris”, o sea, “Pafnucio, mártir de Jerusalén, sin ningún otro añadido. ¿De Jerusalén o de Egipto? ¡Ay, Baronio!

Como dije al principio, esta “passio” no puede ser más épica, más de fábula y al decir esto, no estoy diciendo que no sean santos reales, históricos, sino que su relato está lleno de fantasías.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– BUDGE, E.A.W., “The book of the saints of the Ethiopian Church”, Cambridge, 1928
– DELEHAYE, H., “Les martyrs d’Egypte”, Analecta Bollandista, XL, 1922
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo X”, Città N. Editrice, Roma, 1990

Enlace consultado (12/11/2014):
http://www.synaxarion.gr/gr/sid/2708/sxsaintinfo.aspx

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “San Pafnucio de Denderah y compañeros mártires

  1. Debo decirte Antonio,que esta passio me llena mas de temor que otra cosa,jajaja.
    Que Pafnucio convirtiera a todo el que pudiera o se presentara para que luego se dirigieran hacia su martirio como si tal cosa me parece espantoso.
    Y es un numero bastante elevado de martires como bien se enumeran….
    En fin,sabes que me encantan las passio (tanto lo que tengan de base real como imaginaria),pero esta no me ha gustado mucho,la verdad.
    Para mi hacen quedar bastante mal al pobre Pafnucio,que casi seguro no tendria intenciones de esa indole al convertir a paganos al cristianismo.

    • Abel,
      Yo ya he llegado a decir en el artículo que la “passio” me parece un tanto exagerada, he llegado incluso a definirla como épica, porque tanto milagrito escama: desapariciones, sanaciones instantáneas, piedras que flotan, recomposición de cuerpo y resurrección realizada por el mismo Cristo…
      También me parece exagerada en el sentido de que el santo se dedicara a reclutar mártires, llevarlos al matadero y después, si te vi no me acuerdo. Algún caso pudiera haberse dado, pero ¡en tal cantidad! Parece exageradillo, ¿verdad?
      Se parece un tanto al “aqui te pillo, aqui te mato y me largo”. Pero en fin, así está escrita la passio y ese es el hilo conductor. Y que conste que no estoy dando a entender que no sea un santo real; solo digo que la passio está super exagerada.

  2. Querido amigo Antonio,
    en primer lugar, darte las gracias por haberme facilitado más datos de Santa Estefanía de Denderah, virgen y mártir compañera de San Pafnucio. Como sabes he aportado la estampa que ves en el artículo de esta Santa, perteneciente a mi colección personal, para ilustrarlo. La recibí hace mucho tiempo y entonces, cuando le daba la vuelta, efectivamente se daba la información de que había sido mártir en Denderah, Egipto, junto con otros muchos compañeros, que se había unido voluntariamente y que había muerto en medio del tormento; permitiéndome, por tanto, diferenciarla de Santa Estefanía-Corona, compañera de San Víctor, pero nada más. Gracias a este artículo he podido saber un poco más de ella.

    Sobre qué se puede pensar de un líder cristiano que se dedica a arrastrar a sus hermanos a la fe ante las autoridades mientras él huye, se esconde y se pone a salvo, para luego seguir “cazando” más mártires en potencia… pues lo mínimo que se puede decir es que es un fanático y lo máximo, mejor dejémoslo estar. Por suerte no le doy crédito al relato, porque éste está, como mínimo, exagerado.

    El tal Ariano es a la Tebaida lo que Daciano es a las provincias hispanas, responsable de todos los martirios locales. Recordémoslo como ejecutor de los esposos mártires de Antínoe, Timoteo y Maura. Y en una película copta que he visto dedicada a los mártires egipcios de Esna, él también es el ejecutor y salen muchas escenas que recuerdan poderosamente al relato que has descrito. Lástima que esta película no tenga subtítulos en inglés.

    • Gracias, Ana Maria, por poner la foto de Santa Estefanía, que le viene como anillo al dedo a este artículo sobre San Pafnucio de Denderah.
      Yo se que fanáticos religiosos han existido en todos los tiempos, pero yo me inclino más a creer que es la passio la que está exagerada y que la reclutación de mártires “no sería su actividad principal”. Una cosa es evangelizar y otra cosa es llevar ovejas al matadero.

  3. Pues a este santo no lo conocía. Hoy he conocido su historia, la más fabulosa que he leído hasta ahora.
    Me ha hecho recordar a San Bernardo, a quien las mujeres escondían sus maridos, novios e hijos para que no los reclutara en el monasterio de Claraval. Supongo que alguien se le habrá escondido o lo fue escondido ¿o no? !jaja!
    He revisado en mis registros y el 19 de abril está un Pafnucio mártir, sin lugar o fecha. El 24 de septiembre tengo a otro Pafnucio, anacoreta en Heraclea y muerto en el año 380. Al parecer son dos personas distintas. ¿Qué opinas?

    • En realidad el santo por el que preguntaba David era el Pafnucio celebrado el 11 de septiembre, pero ese es un santo muy posiblemente inventado por Baronio que lo introduce en el Martirologio diciendo: “Memoria de Pafnucio obispo en Egipto, que fue uno de los confesores que bajo el emperador Valerio Maximino fue condenado a trabajar en las minas después de haberle extirpado el ojo derecho y cortado el tendón del pie izquierdo”, pero continúa en su elogio diciendo: “que bajo el reinado de Constantino el Grande, combatió contra los arrianos por la fe católica y murió en paz”. ¿En qué quedamos, Baronio de mis culpas?
      Sobre este santo, que ya te digo que para mi es un invento, intentaremos escribir otro día de manera más seria y crítica.

      El del 24 de septiembre es este del que hemos escrito hoy y existe otro Pafnucio, padre de Santa Eufrosina y anacoreta en Egipto, que se venera un día más tarde, o sea, el 25, aunque también se festeja el 15 de febrero.
      El del 19 de Abril es San Pafnucio de Jerusalén, que según los menologios y sinaxarios es este mismo del que hemos hablado hoy, pero que huele a otro invento de Baronio, que lo menciona ese día diciembre: “Hierosolymis sancti Paphnutii martyris” y se queda “tan ancho y pancho”.

      Me huelo que habrá que hacer otro artículo con mucho más detalle sobre todos los Pafnucios que huelan a desdoblamientos.

  4. Muchísimas gracias Antonio por contestar a mi pregunta. Era una duda que tenia porque después de buscar información llegue a la conclusión de que podía tratarse de un desdoblamiento. Te doy las gracias porque has hecho una buen trabajo de investigación.
    Tal vez el San Pafnucio al que yo me refería es ese que tu comentas al comentario de nuestro compañero Humberto. Lo que me llamo la atención de esté, fue su cruel martirio que al parecer fue clavandole clavos en la cabeza.

    Sobre San Pafnucio de Denderah tengo que decir que estas en lo cierto, todo lo relacionado con su vida y muerte es muy fantástico. Las personas que inventaran o exageraran su passio, en su día tendrían quien las creyeran, pero en la actualidad vemos como están llevadas al extremo.
    Yo no dudo de la existencia de San Pafnucio y su labor evangelizadora por las tierras desérticas de Egipto.

    • Ese Pafnucio del que hablas y que Baronio, aunque dice que le extirparon un ojo y fastidiaron un pie antes de ponerlo a trabajar en unas minas y que al final añade que murió tranquilamente, dificilmente pudo ser martirizado clavándole clavos en la cabeza.
      Todo eso intentaremos aclararlo en su día en otro artículo, pero vaya por delante mi incredulidad hacia el mismo, porque para matarte no hace falta que te claven varios clavos en el cráneo. Con el primero, ya te han liquidado, ¿no lo crees?.

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