San Edmundo Campion, sacerdote jesuita mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Cuadro del Santo en el Salón de los Campeones de Oxford, Reino Unido.

Cuadro del Santo en el Salón de los Campeones de Oxford, Reino Unido.

Nació en Londres el día 25 de enero del año 1540, en el seno de una noble – aunque no rica -, familia católica que se pasó al protestantismo cuando subió al trono la reina Isabel I en el año 1558. Gracias a su ingenio vivaz y prometedor se fue a estudiar a la Grocers’ Company, primero en una escuela preparatoria y posteriormente a la del Christ’s Hospital, donde su discurso del 3 de agosto del año 1553 con motivo de la llegada a Londres de la reina María Tudor, le abrió las puertas del colegio universitario de San Juan en Oxford.

En la Universidad triunfó, especialmente después de un discurso que pronunció en el año 1564 con ocasión de la muerte del fundador, Tomás White y otro que pronunció dos años más tarde con motivo de una visita de la nueva reina Isabel I. Sus compañeros lo estimaban por sus convincentes cualidades y así, los mejores alumnos se reunían con él en un grupo que se hacía llamar los “campionistas”. Todos estos éxitos eran el preludio de un porvenir espléndido, que sin embargo le reportaron algunas consecuencias penosas, como por ejemplo, una cierta aquiescencia con la situación religiosa que imperaba en Inglaterra, hasta el punto de que en el 1564 llegó a prestar juramento anticatólico, reconociendo la supremacía religiosa de la reina.

Pero teniendo que dedicarse aquel mismo año – después de los cursos de filosofía aristotélica y teología natural -, al estudio de los escritos de los Santos Padres, descubrió claramente que la religión anglicana no era más que una deformación de la antigua fe que había llegado a las Islas Británicas hacía más de mil años. Esto le hizo recapacitar y tomar la decisión de retornar al catolicismo.

Impresión de 1631 conservada en Londres.

Impresión de 1631 conservada en Londres.

Mientras estaba en esta tesitura encontró un amigo en el obispo de Gloucester, Ricardo Cheney, que aunque se había pasado a la Reforma, consideró que Edmundo podía ser un buen sucesor suyo y lo ordenó de diácono, persuadiéndole de que aunque exteriormente profesase la nueva religión, en su interior siguiera conservando y profesando la fidelidad a Roma. Esto, en “román paladino” se llama jugar a dos cartas. Esta ordenación diaconal lo perturbó profundamente, dándole más de un amargo remordimiento de conciencia, por lo que dejó los servicios religiosos protestantes y se retiró a sus estudios en el colegio de Oxford. Abandonó esta ciudad el día 1 de agosto del 1569 y se marchó a Dublín, donde vivió como un católico.

Pero viéndose perseguido y asechado por los secuaces de la reina Isabel I – que había sido excomulgada por el Papa San Pío V -, se marchó a Douai en Francia, donde ingresó en el seminario y volvió a estudiar teología y así, reconciliándose con la Iglesia Católica, se ordenó de subdiácono, considerando que la anterior ordenación diaconal había sido ilícita e inválida.

Sintiéndose especialmente atraído por la Compañía de Jesús, se marchó a Roma en el 1573, donde fue admitido, asignándosele a la provincia austriaca de la Compañía. Estuvo en Brno y fue profesor en la Universidad de Praga y, ordenado sacerdote en el año 1578, se dedicó en exclusiva a la predicación. De este tiempo son algunos de sus discursos y algunas obras teatrales que compuso para las solemnidades académicas del colegio, como por ejemplo: “Abrahami sacrificium”, “Tragoedia de Saule rege” y otras. Es muy probable que sea también de esta época el célebre discurso “De iuvene academico”, que tenía como objetivo “el formar a un joven culto y piadoso, dispuesto a escuchar la voz del Maestro que lo llamaba al apostolado”.

El Santo ante la reina Isabel. Vidriera en el Campion House College de Osterley, Reino Unido.

El Santo ante la reina Isabel. Vidriera en el Campion House College de Osterley, Reino Unido.

En el año 1580, junto con el también jesuita Roberto Persons, fue destinado a las misiones en Inglaterra, aunque antes tuvieron que pasarse por Roma para recibir las últimas disposiciones o consignas. Fueron recibidos en audiencia por el Papa y el 18 de abril del 1580 reemprendieron viaje hacia su nuevo destino: su patria. Durante el camino, tuvieron conocimiento de que los espías ingleses habían avisado de su próxima llegada y que estaban siendo seriamente vigilados. Cuando llegaron a Dover, Roberto Persons decidió precederle disfrazado de oficial y San Edmundo disfrazado de joyero, aunque por poco no fueron arrestados al poner pie en suelo inglés. El 26 de junio pudieron refugiarse en Londres en casa de unos amigos.

Un discurso pronunciado el día de San Pedro sobre el texto evangélico “Tu es Petrus” (San Mateo, 16, 18), tuvo un éxito tan extraordinario que llegó hasta los oídos de la reina, lo que provocó la orden de espiarle aun más estrechamente. Edmundo tuvo que dejar Londres y marcharse a lugares más seguros donde pudiera seguir ejerciendo su ministerio: Berkshire, Oxford, Northampton y Lancashire, aunque antes de iniciar este viaje apostólico escribió una declaración: “A letter to the Lords of the Privy Council” (una carta a los señores del Consejo Privado), que fue llamada por los protestantes como “La jactancia y el desafío de Campion”. En esta carta, él se confesaba como sacerdote jesuita, explicaba la espiritualidad de su misión, solicitaba poder tener tres discusiones públicas – con los lores, los profesores de la universidad y con personas expertas en derecho civil y eclesiástico -, y terminaba diciendo: “Sabed que todos los jesuitas de este mundo, hemos hecho una alianza para llevar con alegría la cruz que vosotros nos imponéis y no desesperamos en conseguir vuestra conversión, mientras quede uno de nosotros por gozar la gloria de vuestro Tyburn o soportar los tormentos de vuestras torturas o morir en vuestras prisiones”. El texto íntegro de esta carta, puede leerse en inglés en este link.

Aunque esta declaración no tenía como destinatario al pueblo inglés, fue ampliamente divulgada entre los católicos, que se sentían orgullosos de él. Pero también cayó en las manos de sus adversarios trayendo como consecuencia la intensificación de la persecución, llenándose las cárceles de católicos. Sin embargo, Edmundo quería ir más allá y así, en la mañana del día 29 de junio del año 1581 se encontraron esparcidas por todos los bancos de la iglesia de Santa María de Oxford, unas cuatrocientas copias de lo que hoy llamaríamos unas octavillas hechas dos días antes: “Diez razones por las cuales Edmundo Campion lanzó el guante del desafío a los ministros de la Iglesia Anglicana a causa de la fe”. Estos folletos trataban de la autoridad de las Sagradas Escrituras, de la Iglesia y de los Concilios, de la historia y de las tradiciones eclesiásticas, de las paradojas de los protestantes, de sus contradicciones, destruyendo sus sofismas y rebatiendo sus errores y concluyendo con una invitación a la reina Isabel I para que retornara a la Iglesia Católica.

Teca-relicario con un pequeño trozo de la cuerda con la que fue amarrado y paseado por las calles de Londres hasta el lugar de su ejecución. Esta cuerda fue recuperada por el padre Roberto Persons que la utilizó como su cinturón hasta su muerte. La mayor parte de esta reliquia se conserva en el Colegio de Stonyhurst, aunque pequeñas porciones se conservan en Liverpool, Oxford, Westminster y el Vaticano.

Teca-relicario con un pequeño trozo de la cuerda con la que fue amarrado y paseado por las calles de Londres hasta el lugar de su ejecución. Esta cuerda fue recuperada por el padre Roberto Persons que la utilizó como su cinturón hasta su muerte. La mayor parte de esta reliquia se conserva en el Colegio de Stonyhurst, aunque pequeñas porciones se conservan en Liverpool, Oxford, Westminster y el Vaticano.

Quince días más tarde, el 16 de junio de 1581 fue traicionado por Jorge Eliot que lo entregó a unos matones que rodearon la casa de la señora Yate, donde San Edmundo acababa de celebrar la Santa Misa en la que había pronunciado un sermón sobre las palabras bíblicas: Jerusalén, Jerusalén, ¿por qué matas a tus profetas?” (Mateo, 23, 37) y distribuido la Comunión a más de sesenta católicos allí presentes. Tres días más tarde, montado de espaldas en un caballo, con los codos atados por detrás y con los pies atados bajo el vientre del animal, fue conducido a la Torre de Londres. Sobre su cabeza llevaba un texto que ponía: “Campion, el sedicioso”. Conducido al palacio de Leicester, San Edmundo defendió su trabajo como sacerdote y encontrándose enfrente de la misma reina, declaró reconocerla como legítima soberana aunque evitando responder a su pregunta acerca de si el Papa podría deponerla, diciendo que esta cuestión no era competencia de su misión como sacerdote.

Llevado a prisión, no quiso renunciar a su fe católica, ni frente a las lisonjas que le ofreció la reina ni ante los tormentos del ecúleo al que fue sometido. Mientras tanto, se difundía entre los protestantes la calumnia de que el santo había traicionado a los católicos renegando de su fe y desvelando los lugares adonde había sido acogido por familias católicas. Todo fue inútil, ya que ante el Lord Hundson que estaba presente mientras le torturaban, declaró: “Le sería más fácil arrancarme el corazón del pecho, que sacar una palabra de sus labios”.

Teca relicario del Santo.

Teca relicario del Santo.

En la última sesión del pseudo juicio, celebrada el 16 de noviembre asistió un gentío jamás visto con anterioridad, ante lo cual, San Edmundo se defendió aun más ardientemente hasta incluso entusiasmar al personal allí presente. No obstante, fue condenado por “haber entrado en Inglaterra con el propósito de incitar a una rebelión planificada en Reims y en Roma”.

El 1 de diciembre lo condujeron al patíbulo y allí, con la soga al cuello y delante de un gran gentío entre los cuales estaban muchos nobles del Consejo de la reina, se defendió de la calumniosa acusación de traición a los católicos, diciendo que no había revelado ningún nombre, declaró su respeto hacia la reina como autoridad terrenal, pero afirmó morir por la verdadera fe católica y romana.

Se podría decir que después de la muerte del santo, en Inglaterra se inició un importantísimo nuevo período en el que se mantuvo y acrecentó la fe católica. Edmundo Campion fue beatificado (confirmación de culto) el 29 de diciembre del año 1886. El decreto de martirio fue promulgado el 4 de mayo de 1970 y canonizado el 25 de octubre del año 1970 por el Beato Papa Pablo VI. Su fiesta se celebra en el día de hoy.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– MARTINDALE, C.C., “Edmund Campion”, Londres, 1933
– SIMPSON, R., “Edmund Campion”, Londres, 1889.
– TESTORE, C., “I martiri gesuiti d’Inghilterra e di Scozia”, Isola del Liri, 1934
– TESTORE, C., “Il beato Edmondo Campion”, Venezia, 1938.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo III, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlaces consultados (27/10/2014):
– http://jesuitinstitute.org/Pages/Campion.htm
– http://www.thecampionschool.org.uk/SchoolAboutEdmund.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

9 pensamientos en “San Edmundo Campion, sacerdote jesuita mártir

  1. A San Edmund Campion lo conocí gracias a una tía de mi novio que está muy al día con los mártires ingleses y conversos de la Reforma, ya sea protestante o anglicana; y éste se cuenta entre sus favoritos, creo. De hecho tiene un libro monográfico sobre él que narra muy minuciosamente su vida y martirio.

    Por eso sé que, aunque no incides mucho en ello en el artículo, Campion fue uno de los mártires ingleses que, después de haber sido llevado al potro de tortura tres o cuatro veces; sufrió el terrible método de ejecución “hanged, drawn and quartered” reservado a los reos de alta traición contra la Corona y la persona del monarca; que, como ya hemos comentado otras veces, consistía en ser arrastrado por toda la ciudad atado a una valla, ser ahorcado hasta morir casi asfixiado, ser descolgado todavía vivo, abierto en canal -precisamente con ese cuchillo de carnicero que el Santo sostiene en la primera pintura de este artículo-, destripado, castrado y obligado a presenciar cómo los propios genitales y tripas son quemados en un brasero, para luego ser descuartizado en cuatro pedazos y estos trozos colgados en cuatro lugares bien visibles del reino, para escarmiento y lección moral.

    Oída la sentencia, a lo que he leído, el Santo empezó a cantar el Te Deum. A mí me habría dado un ataque, aunque, como ya hemos dicho también, las mujeres estaban exentas de este suplicio. ¡Y pensar que esta barbarie no fue abolida hasta 1870! Dios lo haya perdonado.

    • Ya digo, Ana Maria, que fue sometido al ecúleo y que fue colgado y ya en otros artículos dedicados a santos ingleses se ha explicado al detalle lo que este suplicio significaba: tal y como tu lo describes.

      El tenía claro cual iba a ser su fin y por eso dice: “Sabed que todos los jesuitas de este mundo, hemos hecho una alianza para llevar con alegría la cruz que vosotros nos imponéis y no desesperamos en conseguir vuestra conversión, mientras quede uno de nosotros por gozar la gloria de vuestro Tyburn o soportar los tormentos de vuestras torturas o morir en vuestras prisiones”. No es raro que entonara el Te Deum cuando comprobó que esa sería su muerte; se la esperaba.

  2. Conoci a este santo (como a muchos otros) por el numero a el dedicado en el comic de “Vidas Ejemplares”,aunque creo que cuando se publico aun no habia sido canonizado.
    Gracias Antonio por presentarnos un nuevo caso de los martires ingleses.
    En la ultima fotografia,la reliquia es un trozo de cabello del santo,no?
    Pone “Ex-Piles”.

    • Abel,
      En la teca relicario pone “ex pileo”, o sea que se trata de un trozo de tela perteneciente a una especie de gorro o solideo que tendría el santo. Si fuera una reliquia de sus cabellos, pondría “ex capellis” o “ex pilis”.

  3. De entre los cuarenta santos mártires ingleses, en mi parecer, este es el que más destaca de todos ellos, sin menosprecio de la vida y méritos de los otros, pero tal vez sea su experiencia de fe y la manera que enfrentó para sostenerla, es parafraseando su apellido, un campeón.
    En un tiempo yo tenía la idea de que él era quien encabezaba el elenco del grupo de los santos mártires ingleses, hasta que la investigación, luego de muchos percances me dio la luz de como estaba la mandeja.
    Fíjate que ya había leido que con motivo de esta canonización, fue cuando se ofrendó en esa misa la reliquia de la soga donde fue ahorcado, creo que hubo otras reliquias donadas, pero no recuerdo con exactitud. He de suponer que luego de tan trágico fin no se guarden reliquias físicas suyas, ¿verdad?
    Por último recordar aquí que junto con él murieron San Rodolfo Sherwin y San Alejandro Briant, éste último jesuita como él.
    Saludos.

    • Humberto,
      Poquito a poquito, si Dios quiere, iremos escribiendo sobre los otros santos y beatos mártires ingleses y galeses. Habrás visto que ya lo hemos hecho de varios; el último fue San Juan Southworth.
      Con respecto a las reliquias, efectivamente se conservan muy pocas y estas están en el Tyburn convent de Londres.

  4. A San Edmundo Campion lo conocía por ser un jesuita y mártir,pero nada más.
    El buscó y buscó hasta encontrar la Fe que lo cambio todo en él. Después conoció el carisma Jesuita y esto lo empujo a llevar a su tierra la Fe Cristiana, que como vemos era tan necesaria y a la vez estaba muy perseguida.
    Que muerte más cruel recibió por mantenerse fiel al cristianismo y al Papa. Me sorprende que leyes como esta tan horribles perduraran hasta el 1870.
    Como Humberto, me pregunto ¿ que fueron de sus reliquias?, aunque viendo estas practicas supongo que poco o nada quedaría.
    Gracias Antonio.

  5. Alguna vez había escuchado sobr este santo por ser jesuita pero no sabía mas de él y me parece un hombre de gran valentía e inteligencia, como tu jesuita y que defendió su fe hasta el último momento, gracias Antonio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*