San Pedro Canisio, Doctor de la Iglesia (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato de san Pedro Canisio realizado en 1546.

Retrato de san Pedro Canisio realizado en 1546.

Como indicamos en el artículo de ayer, su obra literaria fue muy amplia y muy eficaz y, aunque sea de manera breve, debemos enumerarla y explicarla. En primer lugar destaquemos sus “Catecismos”, escritos a petición del emperador Fernando I, de los que en vida llegó a hacer tres ediciones.

La “Summa Doctrinae Christianae”, publicada en Viena en el año 1555, aunque sin la indicación del nombre del autor, con doscientas trece preguntas y respuestas y que fue ideada como un manual para el último año de colegios y universidad. En la edición post-tridentina del año 1566 las preguntas ascendieron a doscientas veintitrés. Bajo su inspiración aparecen toda una colección de textos y de fuentes: “Auctoritatum sacrae Scripturae et sanctórum Patrum, quae in Summa doctrinae christianae Doctoris Petrii Canisii theologiae S.I. citantur”, Pietro Buys, Colonia, 1569.

El “Piccolo Catechismo”, que es el apéndice de una gramática latina que aparece bajo el título “Summa doctrinae christianae per questiones tradita et ad captum rudiorum accommodata”, que se presenta en cincuenta y nueve preguntas con sus respectivas respuestas y un breve compendio dogmático y cuyo destino era la primera instrucción religiosa que habrían de recibir los niños en la escuela. Este pequeño catecismo apareció por vez primera en alemán, en el año 1556, siendo editado en Ingolstadt. La tercera edición del mismo se hizo bajo el título “Catechismus Minor seu parvus Catechismus Catholicorum”, editado en Viena en el año 1558, aunque en sucesivas ediciones se le denominó “Catechismus Catholicus” o “Institutiones christianae pietatis”. Después de un detallado calendario de fiestas y de santos, contiene ciento veinticuatro preguntas y respuestas, siendo ideado como libro de texto para la instrucción religiosa en las escuelas medias y superiores. Es cierto que este formato de preguntas y respuestas no fue precisamente una invención de San Pedro Canisio, pero él la perfeccionó. Es muy significativo para la difusión y la importancia de la obra catequética de San Pedro Canisio, el hecho de que en el ámbito lingüístico alemán, hasta finales del siglo XIX, a los catecismos se les llamaban “Kanisi” (por Canisio).

San Pedro Canisio utilizó ampliamente las palabras de las Sagradas Escrituras y de los Padres de la Iglesia en sus exposiciones dogmáticas. En el llamado “Gran Catecismo” cita más de mil veces las Escrituras y varios cientos de veces a los Santos Padres. Por lo tanto, su obra catequética adquiere un carácter muy válido durante el tiempo, y en su forma textual no depende, o lo hace solo en parte, de las situaciones de cada momento. Junto a esta substancial fidelidad hay que tener en cuenta otra característica que le es distintiva y es el hecho de que los “Catechismi” son muy constructivos y en modo alguno, son polémicos o agresivos. O sea, en sus catecismos, San Pedro Canisio no refuta nada, sino que demuestra las cosas. De esta forma evita polemizar, renunciando incluso a citar los nombres de los reformadores. Hace mención de ellos de manera genérica: protestantes, utraquistas (los que defendían que para recibir realmente la Eucaristía había que comulgar forzosamente con las dos especies), hermanos de la religión de Augsburgo, etc., pero no los nombra por sus nombres. Él tenía conciencia de que renunciaba a la polémica y esto daba a su obra catequética un mayor valor en cada lugar y en cada tiempo.

Pintura-relicario en la residencia de los jesuitas en Innsbruck (Austria).

Pintura-relicario en la residencia de los jesuitas en Innsbruck (Austria).

Los criterios didácticos que él utilizaba, también contribuyeron al gran éxito de su obra. Fue muy ventajosa la división que realizó en tres partes, mediante las cuales se dispuso de un material muy oportuno para cada edad, desde la escuela elemental hasta la Universidad, dando a esta instrucción religiosa un contenido unitario. Su lenguaje es fácilmente comprensible, agradable, manteniendo un adecuado equilibrio entre el pensamiento latino de los escolásticos y la artificiosidad del humanismo. Se advierte claramente que el mismo Pedro Canisio había tenido una buena experiencia en la instrucción recibida durante su juventud. En realidad fue una ventaja que a la redacción de estos manuales – que eran necesarios -, no solo se dedicase un teólogo de profesión, sino que también era un hombre de acción, conocedor de la realidad de su tiempo, que tenía experiencia en las necesidades y en las posibilidades de cada uno. Por eso, el Papa Pío XI, con ocasión de su canonización, puso a los “catecismos” como ejemplos de ser las obras más conocidas y más importantes escritas por el santo para el servicio de la Iglesia.

Sus numerosas obras de contenido exegético, apologético, ascético y hagiográfico fueron apreciadas de manera muy especial, editándose en dos volúmenes titulados “De verbi Dei corruptelis”, en Ingolstadt en el año 1571 y en el 1577 y “De Maria Virgine incomparabili”, compuesto por encargo del Papa San Pío V como réplica a las “Centuriae” de Magdeburgo, que es un cuerpo de historia eclesiástica compuesto por cuatro luteranos de Magdeburgo a partir del año 1560. San Pedro Canisio demuestra en estas obras – en las que intenta hacer una exposición de la doctrina católica lo más ampliamente posible -, un amplio conocimiento de las Sagradas Escrituras y de los escritos de los Padres de la Iglesia, aunque se muestra poco especulativo y con escaso espíritu crítico.

El primer volumen, relacionado con la figura de San Juan Bautista, hace una exposición de la doctrina católica acerca de la justificación, mostrando especial respeto a la tradición, mientras que en el segundo recoge los testimonios de la tradición sobre la Virgen María. Sin embargo esta obra no pudo responder al propósito original, que era hacer una réplica a la “Historia de la Iglesia” de Magdeburgo, que iba apareciendo de manera muy rápida bajo la dirección de Flacius Illyricus.

Vidriera en Liesing, Viena (Austria).

Vidriera en Liesing, Viena (Austria).

Mientras realizaba esta obra tuvo algunas controversias con su sucesor en la dirección de la provincia de la Compañía de Jesús en la Alemania Superior, el padre Paul Hoffaeus, el cual viendo que el método de trabajo del santo – excesiva precisión, una cierta pedantería y una investigación documentadísima -, era una carga demasiado pesada para aquella provincia, recurrió a Roma a fin de que fuera revocado el encargo que se le había hecho a Pedro. De acuerdo con el padre Hoffaeus estuvo el propio hermanastro de San Pedro (Dietrich, mencionado en el artículo de ayer), que una vez tuvo que escribir: “In erudito hoc scribendi genere cui assuetus non est, supra modum sese macerat et vix unquam sibi satisfacit” (Cuando escribe de este modo erudito, a lo cual no estaba acostumbrado, se mortificaba sobremanera y casi nunca se sentía satisfecho).

La revocación de aquel encargo vino en el 1578, cuando San Pedro Canisio había comenzado a trabajar en el tercer volumen, que trataba sobre San Pedro y la doctrina del Primado. Otras divergencias y diferentes puntos de vista entre Hoffaeus y Canisio, hicieron que a finales de 1580, fuera enviado a Friburgo, donde fue con el encargo de poner en marcha el colegio, que recientemente había sido fundado. Este fue su último destino, en el que permaneció hasta 1590, predicando y escribiendo hasta pocos días antes de morir, el 21 de diciembre del 1597.

En el último año de su vida escribió su testamento espiritual, que sin lugar a dudas tiene que ser considerado como la conclusión de un diario espiritual, en el cual, Pedro Canisio que era extraordinariamente lacónico y muy reservado en lo que se refería a sus cuestiones personales, expone las líneas fundamentales de su vida y de su incansable actividad.

Reliquias del santo conservadas en Friburgo (Suiza).

Reliquias del santo conservadas en Friburgo (Suiza).

Mañana continuaremos escribiendo sobre su personalidad y sobre su Causa de canonización y culto.

Antonio Barrero

Bibliografía:
“Cathechismi latini et germanici”, dos volúmenes editados por Fr. Streicher, Monaco, 1933.
– Kröss, A., “San Pedro Canisio en Austria”, Viena, 1898.
– Schäffer, W., “Pedro Canisio, la lucha de los jesuitas en la Reforma de la Iglesia Católica Alemana”, Göttingem, 1931.
– Schamoni, W., “Le vrai visage des Saints”, Bruges, 1955.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum, tomo X”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.


O Rex Géntium,
Et desiderátus eárum,
Lapisque anguláris qui facis útraque unum:
Veni
Et salva hóminem,
Quem de limo formásti.
Oh Rey de las naciones,
Y esperado por los pueblos,
Piedra angular que haces de los dos pueblos uno solo,
Ven
Y salva al hombre,
Que hiciste del barro de la tierra.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “San Pedro Canisio, Doctor de la Iglesia (II)

  1. El catecismo de preguntas y respuestas, ¿quien no lo ha conocido? Cuando hice mi primera comunión era requisito aprender se de memoria como 40 preguntas.
    Creo por un lado que este tipo de metodología es bueno, aunque más que memorizar, es mejor comprender y responder con tus propias palabras.
    En lo particular siento que la celebración de nuestro Santo ocurra en Adviento. Su obra merece para más en el calendario. Tal vez sea por ello que los jesuitas lo celebran el 27 de abril.
    Por cierto, el famoso catecismo del P. Ripalda, ¿es una derivación de este catecismo?
    Saludos.

    • Siento tener que disentir… pero aprenderse de memoria 40 preguntas con sus respuestas no es metodología apropiada, buena ni nada que se le parezca. Como tú bien dices, es mejor comprender y responder con tus propias palabras. Yo digo más: lo primero -memorizar- no sirve de nada; sólo lo segundo nos va a dar un aprendizaje útil y significativo para el alumno.

      Si ya en la escuela muchas veces la educación es deficiente a causa de la persistencia de una metodología anticuada, decimonónica, basada en la memorística y en la repetición sin comprensión, en la catequesis esto es todavía peor, al menos desde mi experiencia personal. Pasamos por la enseñanza de nuestra fe mascando oraciones y enunciados como loros, sin entender nada de la doctrina y sin que nuestros catequistas nos sepan responder nada de las auténticas preguntas sobre nuestra fe, sobre la vida cristiana. “Porque sí”, “Porque es así”, “Porque te lo tienes que saber”. Yo salí de mi catequesis con un memorión absurdo, sin saber casi nada de María, salvo ñoñadas y oraciones aprendidas de memoria, aburriéndome como una ostra en misa y repitiendo oraciones de boca, sin entender nada. Sólo fue años después, tras pasar por crisis de fe y etapas de alejamiento voluntario de la Iglesia, que empecé a entenderlo todo, y tuvo que ser todo autodidacta porque de la época de mi catequesis me sirvió más bien poco.

      ¿Es ésta la educación que queremos para nuestros hijos? ¿Es ésta una catequesis adecuada? ¿Yo creo que no, verdad? ¡Qué triste preparación para Primera Comunión, aprender de memoria preguntas y respuestas, sin entender nada! Los niños tienen sed de saber, los niños quieren comprender. Y cualquier conocimiento es adaptable a su edad. Enseñar la fe -¡enseñar cualquier cosa!- a machamartillo es inadmisible en pleno siglo XXI. Para pronunciar una serie de respuestas rituales, que entiendo que son necesarias para la ceremonia, primero deben comprenderlo. Si no, ¿qué clase de fe estamos enseñando? Cuando crezcan, les perderemos, y con razón. No todos van a regresar, como yo regresé.

      • Yo, de pequeño, también tuve que aprenderme el catecismo como si fuera un loro que repite lo que oye, aunque no lo entienda. Yo no estoy de acuerdo con esta forma de enseñanza, pero era lo que había en aquel tiempo. Lo malo es que ahora, habiéndose investigado mucho más en los métodos didácticos y pedagógicos, en muchos lugares se sigue usando el mismo sistema de los loros. A mi entender, eso lo hacen quienes no quieren esforzarse demasiado en explicar lo que enseñan o en que, quizás, ellos mismos tampoco conozcan los temas a fondo y no sepan responder a las preguntas que puedan llevar consigo la explicación razonada de un tema.
        Sea como fuere, lo cierto es que él usó este método que en si no era novedoso porque el mismo Lutero lo había utilizado previamente.

        • Humberto,
          Y respondiéndote a ti sobre el tema concreto de si el catecismo del Padre Ripalda proviene del método canisiano, quiero decirte que este catecismo basado fundamentalmente en la doctrina del Concilio de Trento, fue hecho – ¿casualmente? -por un jesuita, al igual que el del Padre Astete. Ambos eran jesuitas y seguro que ambos estaban familiarizados con la metodología de San Pedro Canisio, aunque seguro que este último sabía convencer más que simplemente hacer memorizar un tema.

      • Ana Maria no opino igual que tu en el tema de que los niños tienen necesidad de entender (¿a los 9 años?,lo dudo).
        Hay que saber adaptar la enseñanza del catecismo a cada edad,para algo esta luego la confirmacion,donde ya se tiene mas sesera y entonces uno puede preguntar y entender segun que cosas.
        A mi en el catecismo no me hicieron aprender nada de memoria,tan solo para poder acceder a realizarlo tenias que saber 3 o 4 oraciones de memoria.
        Yo si guardo buenos recuerdos de mi epoca de catequesis y de las misas de los domingos por la mañana,me quedaba cual santo en extasis mirando la luz que entraba por las vidrieras con todos sus colores,jajaja.

        • Abel, claro que se pueden adaptar las cosas para que los niños lo entiendan, a los 9 años y a la edad que se quiera. Para eso existe toda una serie de disciplinas como la Pedagogía, la Didáctica y el Magisterio, y si la catequesis hiciese más caso de éstas, otro gallo le cantaría. No porque son pequeños tienes que renunciar a explicarles las cosas de modo que las puedan comprender -adaptadas a su edad- y en ningún caso vale la técnica del memorión, que es una pedagogía mala se mire como se mire. Excusarse con el argumento de que “a esa edad no tienen necesidad de entender” supone la muerte de toda enseñanza. Claro que la tienen. Ellos, los que más. Si no entienden, ¿cómo van a seguir?

      • Bueno pues en mi caso, tuve una catequista muy buena que me preparó adecuadamente para recibir la Comunión por primera vez, además, me ha servido mucho que mis padres fueron creyentes y temerosos de Dios. Mi mamá, por ejemplo, tenía tiempo de leer la Biblia con sus hijos. Y también nos revisaba la tare escolar.
        Eso me ha servido para que yo conozca mi fe, investigarla, no quedar con dudas y poder transmitirla también.
        Y pues fíjate que me aprendí de memoria muy bien las preguntas, tan bien, que sólo me acuerdo exactamente de la primera: ¿quien es Dios? Dios es nuestro Padre de los Cielos que con su poder ha hecho todo para nosotros.
        He de aclarar que cada pregunta era la síntesis de un tema diario. Así que sí constaba de temario, preguntas, comprensión y memorizar las oraciones. Fueron como 100 días de preparación.

  2. Cuanto bien ha hecho el catecismo Antonio.
    Me alegra que este santo le dedicara y se dedicara tanto a esta enseñanza.
    Yo tengo mi librito de resumen del catecismo de la iglesia catolica,con todas sus oraciones y sus preguntas y respuestas (546 en total divididas en 4 partes) y siempre lo consulto o lo leo.
    Tambien para las oraciones largas,el macnificat se me resiste a aprenderlo de memoria.

  3. Siempre je creído que los Jesuitas han revolucionado mucho el sistema educativo, no por algo hoy en día mantienen prestigiosas universidades.

    Alguna vez le pregunté a un jesuita ¿Dónde quedaron todos aquellos grandes teólogos jesuitas? a lo que él me respondió: Unos en altares y tecas, otros en cementerios, otros ni idea de donde quedaron. Ya te imaginarás mi expresión, claro hoy tengo 28 años y esa pregunta se la hice a los 20 años. Siguiendo conversando con el jesuita me dice: Hoy en día existen otros problemas más importantes, los jesuitas nacimos en el tiempo de grandes reformas, de cismas y atendimos los problemas de ese tiempo relacionadas con la fe, la doctrina…, hoy en día tenemos otros problemas que debemos atender y en esas ondas andamos metidos.

    • A mi la Compañía de Jesús me cae muy bien porque mis primeros estudios los hice con ellos y mis primeras andanzas político-sindicales fue también junto a algunos de ellos. Sin embargo, no dejo de comprender que entre los jesuitas se dan tanto los más grandes carcas como los más grandes progresistas. Vosotros teneis experiencia en América Latina en el sentido de que la teología de la liberación, en buena parte, nació en su seno. Pero sin embargo, fíjate con cuanto ahinco los dos papas anteriores intentaron aniquilarla mientras daban cobijo cariñoso a ciertos movimientos integristas. ¡De vergüenza!
      Parece que el Espíritu Santo quiere enmendar esos errores poniéndonos al Papa que nos ha puesto. ¡Bendito sea Dios!

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