Santa Inocencia en Longobardi

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo que reconstruye el presunto martirio de la Santa.

Lienzo que reconstruye el presunto martirio de la Santa.

Hace casi un mes, nuestro compañero Antonio nos hablaba de San Nicolás Saggio, fraile mínimo de Longobardi en Italia, y mencionaba en su artículo que este nuevo Santo había conseguido, mediante sus méritos y gestiones, los restos de una mártir de las catacumbas llamada Inocencia, que habían sido llevados a esta ciudad italiana para su veneración.

Entonces se prometió dedicarle un artículo a este cuerpo santo y hoy es el momento de cumplir esta promesa, en parte para no alejarse demasiado del contexto en que Longobardi en particular y la Iglesia católica en general ha celebrado a un nuevo Santo, en parte para seguir cumpliendo con la necesidad de escribir periódicamente sobre los mártires de las catacumbas, tema en el que, por desgracia, sigue imperando el desconocimiento -cuando no la superstición y las falsas creencias- entre la mayoría de fieles cristianos.

Desafortunadamente, o más bien, lógicamente, éste ha de ser un artículo corto, ya que sobre esta mártir, como sobre casi todos los cuerpos santos de las catacumbas, es muy poco lo que se sabe.

Oscuros orígenes
Irónicamente, si se consulta el enlace que ha servido de fuente para documentarnos sobre este cuerpo santo venerado en Longobardi, contemplamos con estupefacción que quien ha redactado el texto se atreve a dar pinceladas sobre la vida de la Santa, vida totalmente ignorada, puesto que nada se sabe de esta mártir desconocida, ni siquiera su nombre, que le vino dado por el Papa que en ese momento ocupaba la sede romana, Inocencio XII.

Así, se dan una serie de datos totalmente obvios -que vivió en la época de las persecuciones romanas, que fue denunciada a las autoridades y condenada a muerte- y achacables a cualquier otro mártir de cualquier persecución en la Antigüedad; más otros que son totalmente fruto de la imaginación del redactor y que están basados en clichés de tradición piadosa, pero que no corresponden ni a ésta ni a ninguna otra mártir en particular: que si era agradable, alegre, obediente a sus padres a quienes respetaba y ayudaba, piadosa y caritativa, que si creció en el amor de Dios, que si era humilde y feliz y cuando podía, hacía bien a la gente. Y cómo no, que no se sentía atraída por los bienes de la tierra y por eso, rehusó cada pretendiente que se le acercó, porque no quería traicionar a su único amor, Jesucristo.

Vista de la urna con la figura que contiene los restos de la Santa. Iglesia de San Francisco de Paula, Longobardi (Italia).

Vista de la urna con la figura que contiene los restos de la Santa. Iglesia de San Francisco de Paula, Longobardi (Italia).

El lector comprenderá que es imposible demostrar todos estos datos a partir del simple hallazgo de unos restos humanos en una catacumba. Todas estas virtudes “se le suponen” a la anónima mártir hallada en las catacumbas, pero para nada estamos ante un relato real. Es la mera reconstrucción, conveniente y estereotipada, que se hace para dotar de historia a cualquier virgen mártir. En fin, que de la ocupante de este sepulcro, se ignora todo.

Donada a San Nicolás Saggio
Ni siquiera parece haber datos concretos y fehacientes de en qué momento fue extraída de las catacumbas romanas -y de cuáles exactamente-, aunque parece que había sido recientemente, pues como ya hemos dicho, la anónima mártir había tomado el nombre del Papa del momento: Inocencia. Su urna, meta de peregrinación durante mucho tiempo, estaba en la iglesia de una noble familia que la fue heredando de generación en generación, y que fue finalmente donada a San Nicolás Saggio por la condestablesa Colonna, doña Luisa de la Cerda, hermana del duque de Medinaceli, ya entonces virrey de Nápoles, y esposa del príncipe don Felipe Colonna.

La donación del cuerpo de Santa Inocencia, hecho por la condestablesa al fraile mínimo, se hizo para que fuese llevada a su pueblo, a Longobardi, para ser colocada y venerada en la iglesia de San Francisco de Paula, que había sido por él restaurada y ampliada.

Poco después, autorizado el traslado por el padre Paolo Stabile de Castrobillari, futuro obispo de Bova, a pesar de que muchos padres de San Francisco de Paula al Monte querían que el sagrado cuerpo quedase en esta iglesia romana, reconoció la expresa voluntad de la donante concediendo que fuese trasladado al pueblo natal de fray Nicolás, a Longobardi.

Detalle de la figura que contiene las reliquias de la Santa. Fotografía: Damiano Grenci.

Detalle de la figura que contiene las reliquias de la Santa. Fotografía: Damiano Grenci.

Así, el 10 de septiembre de 1698, con autorización del superior general, el padre Giuseppe Gasch, los restos de la Santa, junto con el vas sanguinis y otros ornamentos sacros, se embarcaron en Nolo con nave del capitán Signorelli, marinero de Belvedere, y partió de Calabria desde el pequeño puerto de Fiumicino.

Fue un viaje no exento de tempestades, de Circello a Procida, y de peligros, tanto en Belvedere como en Bardana y en Fiumefreddo, como el mismo fray Nicolás predijo. Según se narra, era evidente la protección de Dios por las oraciones de su siervo, el cual, a lo largo de la travesía, fue sorprendido en éxtasis por los marineros.

Una vez llegados los restos de la Santa a Longobardi, fray Nicolás Saggio se encargó de disponerlos adecuadamente para su culto, haciendo pintar un cuadro con el martirio de la Santa y colocándolo, junto con la urna que contenía la figura yacente con las reliquias en un lugar destacado y adornado con decoraciones en el estilo barroco florido de la época. A su llegada, los habitantes de Longobardi la llevaron en procesión y la colocaron en este lugar de la iglesia de San Francisco de Paula, donde se la celebra cada 22 de septiembre.

Estampa devocional de la imagen de la Santa venerada en Longobardi, Italia.

Estampa devocional de la imagen de la Santa venerada en Longobardi, Italia.

Actualmente, con ocasión de la canonización de Nicolás Saggio, que la trajo a este lugar, la figura parece haber sido limpiada y restaurada. La mártir, además de culto, fiesta, lienzo con la pretendida recreación de su martirio y la figura yacente que contiene sus restos, cuenta también con dos estatuas, una antigua, barroca, de alabastro; y otra más reciente. Su iconografía se reduce a los elementos más típicos: el crucifijo de madera, el lirio y corona de rosas de la virginidad, y la palma del martirio.

Naturalmente, huelga decir que existen muchas otras Santas mártires de este nombre -muchas mártires de las catacumbas y al menos una en el Martirologio, Santa Inocencia de Rímini- que no deben ser confundidas con ésta de hoy. La mayoría de ellas toman el nombre del Papa que ocupaba la sede papal en el momento en que fueron extraídas de las catacumbas, como es el caso. Recomiendo la lectura del artículo dedicado a Santa Inocencia, mártir de las catacumbas venerada en Guadalajara (México) para ver otro ejemplo. Y muchos más que nos quedan por ver.

Meldelen

Enlace consultado (15/12/2014):
– www.longobardinfoto.it/santa-innocenza.html


O clavis David
Et sceptrum domus Israel,
Qui áperis, et nemo claudit;
Claudis et nemo áperit:
Veni
Et educ vinctum de domo cárceris,
Sedéntem in ténebris et umbra mortis.
Oh llave de David
Y cetro de la casa de Israel,
Que abres y nadie puede cerrar,
Cierras y nadie puede abrir,
Ven
Y libra a los cautivos,
Que viven en tinieblas y sombras de muerte.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “Santa Inocencia en Longobardi

  1. Muchas gracias, Ana maria, por este artículo sobre un cuerpo santo: Santa Inocencia, venerada en Longobardi.
    Está clarísimo que como no se puede escribir sobre la vida de la santa, ya que como tu bien dices, se ignora absolutamente todo, has descrito perfectamente la forma como llegó a Longobardi, que no deja de formar parte de la historia de este cuerpo santo. Se sabe – y no todo -, qué pasó cuando la sacaron de las catacumbas, pero absolutamente nada de ella, ni como ni cuando murió y ni siquiera en qué catacumba estaba sepultada, aunque quiero suponer que este último dato si estaría transcrito en la auténtica que supongo seguirá acompañando a este cuerpo santo.

    • Gracias, Antonio. Bueno, la información es escasa en la red y de momento no he encontrado más. Es una pena que lo que hay a disposición del lector sean estas divagaciones sin fundamento ya que nada se sabe sobre la vida de un mártir de las catacumbas -lo mismo que de muchos mártires de la Antigüedad, pero es que éstos ni passio tienen- cuando uno lo que esperaría es encontrar datos sobre el momento de la extracción, de qué catacumba procede, la auténtica como bien dices, si tenía lápida o qué decía ésta -aunque parece que su nombre, no, porque se le dio el nombre del Papa reinante- o el contenido del vas sanguinis si es que lo había, porque la verdad, aunque se mencione de pasada en el texto, verse no se ve en la urna.

      Pero en fin, menos da una piedra y esto, por poco que sea, ya es algo. Si sirve para que la gente vaya haciéndose a la idea de lo que es un cuerpo santo, que no debe ser confundido con ningún santo homónimo “de calendario” o cuerpo santo de idéntico nombre -Inocencias las hay diversas, precisamente porque debieron extraerse muchas en época de los Inocencios-; pues entonces ya habremos contribuido un poco más a este tema.

      • No,si yo no soy de la opinion de que les pongan nombre,solo que de hacerlo como lo hicieron,mejor haberlo hecho de una manera mas ordenada,controlada y pausada. 😉

  2. Ana Maria lo que no tengo claro aun del todo es la forma en que les ponian nombre a los cuerpos de los martires extraidos de las catacumbas de los que no se sabia nada.
    El Papa elegia el nombre segun tengo entendido,pero no comprendo como pueden haber tantos martires con nombres tan repetidos.
    Que hubieran unos cuantos Inocencios puede valer para este caso y las otras martires con el mismo nombre extraidas de las catacumbas.
    Pero haber tantos Victor,Vicente,Fortunata etc…
    No era muy buena eleccion poner nombres tan comunes,creo que deberian haber empezado un listado o algo parecido desde que empezaron a extraer los cuerpos y tenerlo algo mas controlado,porque lo que ha generado con el paso de los siglos es un autentico y monumental caos.(Salvo los casos que estan debidamente detallados).
    Por ultimo no puedo dejar de mencionar a mi desconocida y querida Santa Festiva,cuerpo extraido de las catacumbas y que hasta el año 1936 custodiaban en el convento de las Capuchinas en Castellon.
    Espero algun dia lograr averiguar mas datos y se que deben haber fotos antiguas de la urna con el cuerpo,pero hasta la fecha no he logrado hayar nada.
    Me voy a tener que presentar en el obispado haber si me ayudan,jejeje.

    • Verás, Abel, para empezar, en mi modesta opinión, yo creo que no debería ponérsele nombre a quien no se le conoce, porque eso induce a error y hace pensar al fiel que ése era el auténtico nombre de la persona enterrada; mezclándose estos casos con los de aquellos que sí lo tienen y algo que es peor, que les fueron cambiados por nombres “que le gustaban más” a quien se le antojó (caso de Santa Amonisia -su nombre real era Artemisia-; Santa Viviana -su nombre real era Viriana-; Santa Victoria -su nombre real era Victora- y no sigo…). Pero también puedo comprender que los fieles necesitamos llamar por un nombre al Santo cuya intercesión pedimos, y que si se aplicara estrictamente lo que yo opino, casi ningún mártir de la Antigüedad famoso tendría nombre, pues casi todos, salvo excepciones, son seudónimos.

      En fin, a lo que voy. A la mayoría se les dio nombres de Papas. Hay como trece Papas llamados Inocencios o más, y se ve que la época de reinado de algunos Inocencios fue una época rica en extracción de mártires de catacumbas, de ahí que haya tantos Inocencios e Inocencias. Luego también tenemos muchos Víctores y Victorias, Félix y Felicidades, Faustinos y Faustinas, Reparados y Reparatas… cuando no alude a un Papa, cardenal u obispo en concreto; alude a una virtud cristiana en particular -Fortunatos y Fortunatas hay un rato; Valentes también, Clementes y Clementinas, a puñados; Vicentes y Vicentas; también alguna Clara, para liar la madeja, y Lauras, por qué no, y Constanzas y Virginias, y Cándidos y Cándidas, etc…-.

      Total, que los nombres que son auténticos “de pura cepa”, de lápida -los “nominis propris”-, vienen siendo más “raritos” al oído -Filomena, Viriana, Minia, Munditia, Artemisia, Gatucia, Matronila, Leoncia, Aurelia Prócope, Praejecticia…- y no hay tantos como pueda parecer. Cuando empiezan a repetirse como manojos y a confundirse entre ellos, ya sabes, alguien se los ha puesto, perjudicando muchísimo a las reliquias y a todos en general, puesto que impera mucha ignorancia y desconocimiento en este tema.

      En resumen: que no puedo estar más de acuerdo contigo en que fue un error poner nombres tan comunes. Y que hay que tener un ego como una catedral para arrearle tu nombre a todo un lote de corposantos sacados de la catacumba, pero bueno, ya se sabe que los Papas de antes… mejor lo dejo aquí.

      Yo también querría saber más de Santa Festiva, en verdad. Gracias por comentar, Abel 🙂 Seguiremos hablando de más cuerpos santos.

    • Se me olvidaba comentar que la unica informacion que disponia sobre la Santa en cuestion es que el Conde de Negrete trajo el cuerpo de las Cortes Pontificias en 1803 y lo dono a las Capuchinas.
      Y un detalle que no he comentado nunca,es que en 2011,con el fin de la presencia en el convento de las 3 capuchinas que quedaban(se trasladaron a la comunidad de Barbastro) protagonizaron el “rapto” de lo restos de la Beata martir Sor Isabel Calduch Rovira,que tuvieron que devolver los restos por presiones de la diocesis y la diputacion.

      • No, si, con todo respeto a las religiosas, el que la mártir fuese capuchina como ellas no las autoriza a disponer de sus restos. Esos restos son de la diócesis, de la diputación y, ante todo, del pueblo cristiano, no de ellas. No se pueden tratar como una propiedad privada o patrimonial del convento. ¡Vamos, que yo sepa!

  3. Gracias Ana María,
    Como siempre, has dejado muy claro lo que es un cuerpo santo.
    También has dejado bien claro todo lo referente a este cuerpo santo de Santa Inocencia, celebro que hagas hincapié en esto porque como dices puede dar lugar a confusiones.
    Gracias a Dios tenemos estos datos históricos, que aunque no son los esenciales, arrojan luz al tema. Veo perfecto que se haya acondicionado y restaurado la urna y la imagen yaciente (en otros casos hemos visto que están bastante deterioradas), la verdad es que el artista que tallo esta imagen, logro darle un rostro muy sereno y pacifico.

    Una duda que tengo Ana María, ¿ que criterios o leyes seguían en la antigüedad para extraer un cuerpo de las catacumbas y “regalarlo” a los conventos, ordenes, iglesias, familias etc.
    He visitado casi todas las catacumbas de Roma ( nunca me cansare de hacerlo) y aún se pueden ver algunas sepulturas tapadas, bien con lápidas o simplemente enyesadas, ¿ podrían contener perfectamente algún santo mártir o no es así?, ¿ en la actualidad ya están sacados todos estos de ellas y solo quedan los cristianos de a pie?. Son dudas que siempre he tenido y ahora aprovecho para preguntarlo, aunque seguro que esto ya lo habréis comentado en el blog.
    Gracias de antemano.

    • Gracias, David, por tu comentario 🙂 Bueno, tus dudas seguro que Antonio las resuelve mejor que yo porque él sabe un rato más de reliquias, pero sí, es muy cierto eso que dices que todavía hay muchos nichos sin abrir en las catacumbas y que perfectamente pueden contener mártires. Ya sabes que un cuerpo es mártir si tiene evidencia de martirio, es decir, el vas sanguinis, el vaso donde se ha recogido la sangre, alguna tela salpicada, o presente algún traumatismo muy acusado en el esqueleto, como vértebras seccionadas, fracturas o hundimientos en el cráneo.

      Sobre quién queda y quién no, eso no se sabrá hasta que se vacíen del todo las catacumbas y debe hacerse con una metodología arqueológica rigurosa, si no, no servirá de nada. Y hay muchos cuerpos extraídos de las catacumbas que no son de mártires, sino de cristianos de a pie, porque ni tenían vaso de sangre, ni ninguna evidencia de martirio, y han sido enviados a lugares y venerados como mártires sin tener en cuenta que en el nicho no había ninguna prueba de ello; ni siquiera el texto de la lápida.

      ¿Criterios y leyes? Pocas o ninguna. Al tuntún, a lo loco, a sacar, guardar, meter y enviar, y poco más. Arqueología de la buena, de poco a nada. Y no te extrañe que en más de un lugar se esté venerado como mártir a un pobre que se lo encontraron muerto de frío en la calle o a otra que se murió de vieja. O a gente que no era cristiana, que también la había allí enterrada. No te extrañe nada. La arqueología científica tiene cuatro días como quien dice.

      Otra cosa es la documentación, o auténtica, que se redacta acerca del envío de esas reliquias, de qué catacumba se extrajo y con qué se envió (vaso, lápida). Ahí sí hubo un criterio y el fallo ha estado en que posteriormente, esa información se ha perdido por las guerras o por la torpeza quien gestionaba el archivo parroquial del lugar de recepción. Pero lo que es información respecto al ocupante y que sólo puede dar la arqueología… rana, rana. Mira el caso de Santa Filomena, donde quienes la extrajeron le rompieron la lápida y el vaso…

      • David, si me permites hacer un aporte, sí existía una “normativa” para extraer cuerpos, que de hecho se modificó varias veces pues nos siempre “cuadradaban” los datos…si sabes italiano o tienes a alguien que te ayude a leerlo, las normas se encuentran en la obra de Marco Antonio Boldetti Osservazioni sopra i cimiteri de’santi martiri ed antichi christiani di Roma. La encuentras en google books para descarga. Inclusive viene un apartado muy curioso donde el autor “dialoga” con otra persona que le pregunta acerca de las certezas o casos difíciles para la identificación de los mártires. Espero te sirva. ¡Saludos!

        • Pues como tengo la suerte de saber leer algo en italiano, voy a descargarlo y a echarle un vistazo, aunque como digo serán criterios de clasificación básicos, los que nos enseñó Damiano -vas sanguinis, etc.- y no arqueología moderna, supongo. Si Dios quiere, pronto publicaré un par de casos en que se ha hecho mejor estudio a los restos y se sabe un poco más del cuerpo en cuestión. Gracias hermana!!!

  4. Me ha llamado mucho la atención lo artístico de la imagen así como lo bonito que la han vestido. Por lo que parece, han tomado en serio el guardar con decoro estas reliquias, para que su veneración produzca piedad y fervor.
    Saludos.

    • En parte disiento, Humberto. La imagen es hermosa, serena, pacífica como bien han comentado; pero está vestida con pobre gusto. Esos rasos con brillos hacen de tela barata, y esa pasamanería dorada hace de disfraz de tienda de la esquina. Las he visto mejor vestidas, cien mil veces. Pero en fin, para gustos colores.

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