Nuestra Señora de Guadalupe: reina de México y emperatriz de América (IX)

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Anónimo novohispano, óleo/tela,  "El Padre Eterno pintando a la Virgen de Guadalupe", siglo XVIII, Museo de la Basílica de Guadalupe.

Anónimo novohispano, óleo/tela,  “El Padre Eterno pintando a la Virgen de Guadalupe”, siglo XVIII, Museo de la Basílica de Guadalupe.

El impacto Guadalupano en el arte pictórico
Desde 1531 fecha de la aparición de Santa María de Guadalupe a San Juan Diego el relato y leyenda de este acontecimiento ha tenido una repercusión muy grande en lo que se refiere al arte y especialmente en pinturas y grabados, muchos artistas movidos por la popularidad que esta devoción tomó fueron movidos por encargo o fervor propio a intentar realizar copias fieles a la imagen original desde el siglo XVI.

Precisamente los registros más antiguos de óleos de la Virgen de Guadalupe se remontan al siglo XVI perteneciente a un templo en el Estado de México, la catedral de San Cristóbal de las Casas, Chiapas y en la parroquia de Mixco, Guatemala obra fechada entre 1540 y 1542 llevada por los religiosos mercedarios, esto demuestra la temprana difusión del culto guadalupano en toda la Nueva España. En el libro “La estrella del norte de México” del religioso Francisco de Florencia se menciona que San Juan Diego tenía una imagen de la Virgen de Guadalupe que en el momento de su muerte (1548) heredó a un hijo suyo llamado Juan. Se dice que este cuadro se conserva a un actualmente el cual fue obsequiado por la familia Mecde a San Juan Pablo II durante su primera visita a tierras mexicanas.

Existe del mismo modo un cuadro fechado en 1606 obra del pintor novohispano Baltazar de Echave que representa a Nuestra Señora de Guadalupe y es la primer obra firmada por el autor que reproduce a la Virgen del Tepeyac; en Ozumba, Estado de México se resguarda un fresco mural de las apariciones de Nuestra Señora a San Juan Diego fechado hacia 1613.

Entre 1615 y 1620 apareció el primer grabado representando a la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe obra del belga Samuel Stradanus a petición del arzobispo Juan de la Serna para recaudar limosnas para la construcción de la ermita de Guadalupe. También se tiene registro que en 1669 el pintor novohispano Juan Correa envió un cuadro suyo de la Virgen de Guadalupe a Roma.

Matías de Arteaga y Alfaro, grabado/papel,  "La primera aparición de Nuestra Señora de Guadalupe", 1686, este grabado forma parte de la primera serie de cuatro que representa a las apariciones de la Virgen en el Tepeyac y que inspiraría obras posteriores.

Matías de Arteaga y Alfaro, grabado/papel,  “La primera aparición de Nuestra Señora de Guadalupe”, 1686, este grabado forma parte de la primera serie de cuatro que representa a las apariciones de la Virgen en el Tepeyac y que inspiraría obras posteriores.

Llega hasta nuestros días noticias gracias a Francisco de Florencia de que en 1648 el vicario de la ermita de la Virgen de Guadalupe, el bachiller Lasso de la Vega, mandó a que se pusiera un cercado para proteger el sitio del manantial del Pocito donde se realizara la tercera aparición guadalupana y que el sitio fuera decorado con hermosas pinturas de las apariciones de la Virgen. Ese mismo año, Miguel Sánchez publicó el primer grabado que representaba el momento de la aparición y estampamiento de la imagen guadalupana en el ayate de San Juan Diego. Existe otra serie de grabados muy importantes para el guadalupanismo en el arte tratándose de los publicados en 1686 por Luis Becerra Tanco en su obra “Felicidad de México” y que fueron obra de Matías de Arteaga y Alfaro, son de suma relevancia puesto que en la edición sevillana de este libro es donde aparecen por primera vez representadas las cuatro apariciones de la mariofanía, estos grabados de Matías de Arteaga fueron un parteaguas en lo que se refiere a las representaciones guadalupanas pues a partir de estas muchas de las pinturas, grabados y relieves se basaron en estos grabados para representar a la Virgen de Guadalupe y sus cuatro apariciones, la misma serie de cuatro apariciones que adorna la fachada de la antigua basílica de Guadalupe parecen estar inspiradas en dichos grabados.

La Virgen de Guadalupe a lo largo de todo el periodo virreinal fue pintada por todos los grandes pintores, como el ya mencionado Baltazar Echave, José de Alcíbar, Francisco Morlete, Juan Correa y el más famoso entre ellos Miguel Cabrera, pero también fue pintada por indígenas desconocidos que reprodujeron en pequeñas y grandes escalas la imagen guadalupana.

Miguel Cabrera fue el pintor que más reprodujo la imagen guadalupana y el que más era buscado por la iglesia y los fieles para este fin, esto le ha ganado ser llamado el evangelista de la Virgen de Guadalupe, todo esto se debe a que el pintor tenía un profundo conocimiento de la imagen guadalupana ya que el 30 de abril de 1751 en compañía de los también pintores José de Ibarra, Manuel de Ossorio y Juan Patricio Morlete se le permitió realizar una inspección al ayate original de San Juan Diego cuyas observaciones el mismo Cabrera publicaría posteriormente en un libro llamado “Maravilla americana”; Cabrera ayudado de José de Alcíbar y José Ventura Arnáez realizo tres copias de la imagen de Guadalupe, una para el arzobispo de México Manuel Rubio y Salinas, una más para el Papa Benedicto XIV y otra más para sí mismo para posteriormente reproducirla en su taller; de la misma manera otros pintores sacaron una copia en papel aceitado para poder reproducir a la Virgen en sus talleres, Miguel Cabrera en sus observaciones al momento de hacer la copia declaro al respecto que fue muy difícil hacerlo debido a que: “es tan única y tan extraña, que no es invención de humano artífice, sino del Todopoderoso”. Gracias a estas copias que realizaron los pintores novohispanos a partir de ese momento se popularizaron los “Verdaderos retratos” de la Virgen de Guadalupe y las “copias del original”, del mismo modo fueron muy buscados aquellos cuadros que eran tocados al original pues se consideraba que al tocar el verdadero ayate se convertían en una extensión del mismo.

Miguel Cabrera, óleo/tela,  "Nuestra Señora de Guadalupe con cuatro apariciones y la frase Non fecit talliter onmi nationi", En esta obra de Cabrera se aprecia aquella frase que según se cuenta dijo el Papa al ver la imagen Guadalupana desplegada frente a él.

Miguel Cabrera, óleo/tela,  “Nuestra Señora de Guadalupe con cuatro apariciones y la frase Non fecit talliter onmi nationi”, En esta obra de Cabrera se aprecia aquella frase que según se cuenta dijo el Papa al ver la imagen Guadalupana desplegada frente a él.

La copia que Cabrera hiciera al Papa es la misma la cual el jesuita Francisco López llevara consigo a Roma para mostrársela y entregarla al Papa después de narrarle la historia de las apariciones y pedirle el patronato de Santa María de Guadalupe sobre la Nueva España, se dice que después de esto el Papa quedó tan maravillado que pronuncio aquella frase bíblica de “No hizo cosa igual con ninguna otra nación” (Non fecit taliter omni nationi), frase la cual desde ese momento comenzó a ser incluida en muchos cuadros y grabados que representaban a la Virgen morena, y perduro en sus estampas hasta ya entrado el siglo XX, cuando ante la entrada de la estampas reproducidas en serie desapareció por completo esta frase de las representaciones guadalupanas.

Un hecho iconográfico que destacar en la Virgen de Guadalupe en sus pinturas de este periodo es que en todas era representada con una corona sobre su cabeza formada por 9 o 10 rayos de sol, a partir del siglo XIX esta corona desaparece por completo de la gran parte de representaciones, la primera vez que se tiene registro que ya no aparece la corona es en un grabado de 1893 mandado a hacer por José Antonio Plancarte y Labastida quien fuera abad de la Basílica de Guadalupe, este grabado hecho en Paris se basó en una fotografía de 1887 en la que dicha corona ya no se lograba distinguir, esto se piensa que se debe a que por mucho tiempo el ayate original permaneció sin vidrio, por lo cual los fieles solían arrancar fibras de la parte superior de la imagen para llevarla a sus casas como reliquias, lo que propicio que al paso de los años esta corona desapareciera y por lo mismo también desapareció de las representaciones de la Señora del Tepeyac.

Con la entrada del arte neoclásico a Nueva España la Virgen de Guadalupe también destaco en especial en una de las obras cumbres de esta corriente en territorio novohispano con la obra “El milagro del pocito” de 1809, del pintor Rafael Ximeno y Planes quien la hiciera para el techo de la capilla del Palacio de Minería en la ciudad de México.

José Guadalupe Posada, grabado/papel, "Novena para los nueve días de jornada con el auto religioso "La Virgen del Tepeyac", finales del siglo XIX, Colección Andrés Blaisten.

José Guadalupe Posada, grabado/papel, “Novena para los nueve días de jornada con el auto religioso “La Virgen del Tepeyac”, finales del siglo XIX, Colección Andrés Blaisten.

Durante el siglo XIX aunque la Virgen de Guadalupe no desapareció de las creaciones artísticas el número de ellas si disminuyo debido a la entrada del laicismo en México y la separación de la Iglesia y el Estado, con lo cual se dio una corriente nacionalista del arte donde se representaban hechos históricos de la Nación Mexicana y en esto la Virgen de Guadalupe pasó a estar en segundo plano en muchas pinturas como en los retratos del Padre de la Patria Miguel Hidalgo. Durante este periodo es cuando la Virgen de Guadalupe pasa de las pinturas de caballete al arte popular en óleos sobre lámina y madera en especial en los llamados ex votos que aun siendo un arte que empezó en la época colonial conoció su auge en el siglo XIX al comenzar a ser realizados por artistas del pueblo sin mucha enseñanza quienes los elaboraban a bajos costos, y representaban en diversas formas a la Virgen de Guadalupe realizado favores y milagros que el pueblo fiel agradecía con estos mismos ex votos.

En las últimas décadas del decimonónico y abarcando el periodo histórico conocido como Porfiriato destaco en sus trabajos el grabador José Guadalupe Posada considerado el mejor grabador de su época quien desde sus inicios en Aguascalientes y León, Guanajuato se dedicó a realizar una inmensa cantidad de grabados de estampas religiosas, entre los que destacaron los de la Virgen de Guadalupe, a pesar de que actualmente Posada es más famoso por sus calaveras, Posada empezó su carrera realizando grabados religiosos y los realizo durante toda su vida, puesto que eran los que realmente le dejaban ganancias; de este modo realizo varios grabados dedicados a la aparición de Guadalupe, tanto estampas en hojas sueltas, como grabados para representar milagros que se narraban también en hojas sueltas, portadas para libros de gozos y de oraciones.

Desde finales del siglo XIX y hasta los años 30 del siglo XX destaco en reproducir imágenes de la Virgen de Guadalupe el sacerdote jesuita Gonzalo Carrasco, provincial de la Compañía de Jesús en México y que también dedicó gran parte de su vida a la pintura, varias de sus obras guadalupanas adornan las paredes de la antigua Basílica de Guadalupe, destacando entre ellas la de “el primer milagro de la Virgen de Guadalupe”, del mismo modo realizo varios “verdaderos retratos” y algunas alegorías guadalupanas.

Gonzalo Carrasco, óleo/tela, "Salve Reina de la América Latina", 1930, Museo de la Basílica de Guadalupe.

Gonzalo Carrasco, óleo/tela, “Salve Reina de la América Latina”, 1930, Museo de la Basílica de Guadalupe.

Durante los años treinta del siglo XX y hasta los años cincuenta la imagen de la Virgen de Guadalupe fue difundida especialmente con estampas y fotografías en blanco y negro coloreadas a mano, no fue sino a partir de los cincuenta que la empresa Galas de México contrato varios artistas algunos reconocidos y otros no tanto con el afán de que realizaran varias obras de corte popular para reproducirlas y usarlas para calendarios de pared así como para estampas devocionales reproducidas en serie, muchos de estos cuadros después de ser reproducidos eran embodegados, sin embargo estas obras formaron parte del imaginario y la devoción popular con los calendarios que se obsequiaban cada diciembre en las tiendas, carnicerías y demás establecimientos para ser colgados en casas y talleres y que muchas de estas imágenes pasaron a ser enmarcadas y formas parte así de la devoción de la gente.

Los diversos artistas de cromos y calendarios, se basaron en estampas europeas y mexicanas para realizar los diversos pasajes religiosos y del tema guadalupano, artistas como el reconocido muralista Jorge González Camarena quien realizara la conocidísima obra “Milagro del Tepeyac” que aun actualmente es una de las estampas más comunes de la tercera aparición Guadalupana, Jesús de la Helguera considerado el mejor artista de cromos y calendarios realizo diversas obras con el tema guadalupano en especial “Ofrenda a la Virgen Morena”, Antonio Gómez R. con “Charrería mexicana”, Jaime Sadurní con la obra “Dios y Patria”, José Bribiesca, Humberto Limón, Torres Palomar, Demetrio y Ángel Martín; muchas de las obras guadalupanas de estos artistas debido al carácter para el que fueron hechas de simplemente ser usadas como base para reproducirlas en estampas y calendarios en serie quedaron sin que sus autores les pusieran un título, pero cada una de ellas son reflejo del impacto que la Virgen de Guadalupe ha tenido en el arte mexicano; estas obras en su gran mayoría solían tener mensajes nacionalistas implícitos esto debido a la influencia del pensamiento posrevolucionario imperante en la época.

En los años setenta causo expectación la serie de obras de la pintora norteamericana Yolanda López, en las que representaba a la Virgen de Guadalupe en actividades diarias como costurando en una máquina de coser, corriendo en una competencia atlética y fusionada con la escultura de la diosa Tonantzin, esta autora muy posiblemente sea de las representantes del arte chicano más populares por esta serie, ya que este tipo de arte se distingue por el recurrente uso del tema guadalupano como recuerdo de sus raíces latinas.

Jaime Sadurni, óleo/tela, "Dios y Patria", 1957, Museo Soumaya.

Jaime Sadurni, óleo/tela, “Dios y Patria”, 1957, Museo Soumaya.

En la última década de los años noventa del siglo XX aparecieron las primeras fotografías digitales del ayate de San Juan Diego, copias fieles a la imagen de la Basílica, estas hicieron que estampas y óleos fueran dejados atrás, y propicio que muchos cuadros antiguos fueran relegados a las bodegas y sustituidos por estos “verdaderos retratos” (nunca mejor dicho), la mayoría de templos y fieles han comenzado a preferir estas fotografías digitales de la imagen original a otro tipo de obras y aun actualmente son de las más buscadas, sin embargo esto no ha menoscabado el gusto de los artistas por realizar obras con el tema de la Virgen de Guadalupe, así pues durante finales del siglo XX y lo que va del siglo XXI ha aparecido obras que a diferencia de las de siglos pretéritos en que la Virgen de Guadalupe aparecía entre nubes, como símbolo nacional, como signo de respeto, muchas artistas actuales han optado por pintar a una Virgen de Guadalupe más humana, más en contacto con el pueblo, plasmándola en actividades cotidianas, participando en una tertulia en una vecindad, durmiendo, etc.

Entre los artistas destacados de finales del siglo XX y lo que va de este siglo XXI, podemos referirnos a Agustín Cárdenas pintor que se ha destacado por su estilo muy místico y poético, conjugando la imagen Guadalupana con símbolos prehispánicos lo que ha llevado a que sus cuadros y murales sean muy gustados por la Iglesia y los fieles, pintando en muchas ocasiones murales para iglesias, entre sus obras más destacadas están: “sol del más venturoso día”, “Cuando el invierno florece” y “Gloria excelsa del paraíso”.

Otro de los autores que alcanzó fama en este periodo y que aun actualmente sus imágenes de la Virgen de Guadalupe siguen siendo muy gustadas es el guanajuatense Octavio Ocampo, con su estilo llamado metamórfico en que el conjugando varios elementos logra formas una imagen más grande.

Amparo Serrano Espinoza, "Guadalupanisima", 2010, Distroller.

Amparo Serrano Espinoza, “Guadalupanisima”, 2010, Distroller.

José Jesús Chan Guzmán es otro artista de este nuevo siglo que ha destacado con sus obras guadalupanas como “cargando pilas” de 2003, “el árbol de las apariciones” de 2005 y “encuentro” en el mismo año.

Desde hace algunos pocos años un tipo de representación guadalupana comenzó a cobrar éxito y me refiero a las obras de las diseñadora gráfica Amparo Serrano quien en un afán de realizar adornos llamativos para los niños para bautizos y primeras comuniones creo la llamada “Guadalupanisima” una representación de la Virgen de Guadalupe muy colorida y con características de dibujos infantiles y caricaturescos, esta nueva representación ha tenido tal éxito que impuso moda la cual fue llamada “Lupita fashion”, y que gracias a esto se pudo consolidar una empresa de nombre Distroller que actualmente ha convertido a la Virgen de Guadalupe en su producto más vendido realizando un sinfín de productos con la imagen, zapatos, ropa, toallas de baño, pulseras, aretes, figuras decorativas, peluches, cuadernos, etc, productos que son vendidos a altos costos y que a veces son acompañados con ciertas oraciones algunas consideradas por los fieles como “egoístas”; este uso de la imagen Guadalupana tuvo tanto éxito para le empresa Distroller que ha hecho versiones de muchos santos y devociones aprobadas y de algunas no aprobadas por la iglesia, asi se puede ver en este estilo “lupita fashion” a San Judas Tadeo, la Virgen del Carmen, San Antonio o el polémico Jesús Malverde. Este preponderante estilo y moda guadalupano ha permeado tanto al grado que muchos artesanos han comenzado a copiar el diseño y realizado esculturas para reproducir en serie con esta imagen, lámparas en cerámica, etc, estas figuras que deberían verse más como un adorno y una moda han llegado al grado que muchos fieles las llevan a bendecir a la Iglesia y las ponen en altares, las usan para novenarios y demás devociones, logrando así menguar mucho el uso de las obras de arte de tiempos postrimeros.

Agustín Cárdenas, Virgen de Guadalupe sedente, Parroquia de San Francisco de Asís, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Agustín Cárdenas, Virgen de Guadalupe sedente, Parroquia de San Francisco de Asís, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Aunque en este artículo eh tratado de abarcar gran parte de lo que el impacto de la Virgen de Guadalupe en el arte ha hecho, no son todas las obras ni todos los artistas que la han pintado los que aparecen aquí, pues la cantidad es inmensa, del mismo modo no eh podido mostrarles muchas imágenes de obras relevantes debido al reducido espacio, pero este recorrido por la historia del arte en Guadalupe nos deja ver con certeza la influencia que el culto Guadalupano tuvo y tiene desde sus inicios en el siglo XVI en el arte, sin duda la famosa aparición Guadalupana ha sido y será de los temas preferidos por los artistas mexicanos.

Por disposición de la Conferencia del Episcopado Mexicano se ha pedido que este 12 de diciembre todos nos unamos en oración junto a S.S. el Papa Francisco para pedir por la paz en México y el mundo por la intercesión de Santa María de Guadalupe, por lo mismo me tomo la libertad de compartirles la oración por la paz que los Obispos de México han pedido se ore para que todos aquellos que quieran se unan a esta noble causa:

ORACIÓN POR LA PAZ
Señor Jesús, tu  eres nuestra paz,
mira nuestra Patria dañada por la violencia
y dispersa por el miedo y la inseguridad.
Consuela el dolor de quienes sufren.
Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan.
Toca el corazón de quienes olvidan
que somos hermanos
y provocan sufrimiento y muerte.
Dales el don de la conversión.
Protege a las familias,
a nuestros niños, adolescentes y jóvenes,
a nuestros pueblos y comunidades.
Que como discípulos misioneros tuyos,
ciudadanos responsables,
sepamos ser promotores de justicia y de paz,
para que en ti, nuestro pueblo tenga vida digna.
Amén.

José Jesús Chan Guzmán, "Cargando Pilas", 2003, Museo de la Basílica de Guadalupe.

José Jesús Chan Guzmán, “Cargando Pilas”, 2003, Museo de la Basílica de Guadalupe.

Santa María de Guadalupe, Reina de la paz, ruega por nosotros.

André Efrén

Bibliografía:
-Alberro, Solange, “El águila y la cruz”, México, Fondo de Cultura Económica, primera edición, 1999.
-Camacho de la Torre, María Cristina, “Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe”, México, CONCULTA, primera edición, 2001.
-Leroy Ayala, Iván, et. al., “La leyenda de los cromos”, México, Museo Soumaya, segunda edición, 2001.
-Sánchez Lacy, Alberto, “Visiones de Guadalupe”, México, Artes de México, número 29, s/a.
-Zarebska, Carla, “Guadalupe”, México, Debolsillo, primera edición, 2005.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

6 pensamientos en “Nuestra Señora de Guadalupe: reina de México y emperatriz de América (IX)

  1. André, pues mira que bien te ha salido este articulo.
    Hace poco he empezado a dudar un poco sobre las apariciones guadalupanas, lo cual me tiene un poco desalentado, pero al ver la imagen de la virgen, sea como sea, no puedes dejar de decirte a ti mismo: como no pudo haber venido esto del cielo?.
    Y si tengo que escoger dos favoritas definitivamente serian: Salve Reina de la America Latina de Gonzalo Carrasco (aunque no pude encontrar la bandera de Colombia) y la de “Cargando Pilas” de Jesús J. Guzmán, es muy comica y tierna al mismo tiempo.

    Saludos.

    • Pues aunque el creer o no en la Virgen de Guadalupe es cuestión personal si mi artículo ayuda a que tengas más fe en María Santísima de Guadalupe quiere decir que eh hecho un buen trabajo, te animo pues a leer los demás artículos de la serie de Guadalupe para esclarecer más tus dudas o maneras de pensar al respecto o a apoyarla como tu consideres, por otro lado también te invito a visitar mi galería en flickr donde eh subido estas y otras imágenes Guadalupanas que por el espacio ya no pude incluir en el articulo: https://www.flickr.com/photos/47135722@N07/

  2. Gracias, André. Tú sabes que, como licenciada en Historia que soy, para mí no hay nada como el arte académico “de toda la vida”, pero me ha dado ternura ver el estilo naif de la “Lupita fashion” porque resulta que yo tengo una pulserita con una moneda que reproduce a la Virgen de Guadalupe en ese estilo -Montse puede dar fe de ello, ya que cuando vino a verme a Valencia se la enseñé-. Encima contiene una de esas oraciones “egoístas” que comentas, porque alrededor de la Guadalupana se lee “Virgencita plis quidame” y por detrás “y + a mi familia”. Me la regaló mi tía por unas clases que di a mis primos y recuerdo cómo nos reíamos de la oración. Fue un detalle simplemente porque le pareció bonita, pero vaya, que la oración nos dio que reír más que otra cosa. Todavía uso mucho esa pulsera.

    En cuanto a los estilos más modernos, como la Virgen que se echa la siesta, la costurera que se repunta el manto, la que está haciendo footing o incluso a la que se levantan las faldas como a Marilyn Monroe en el túnel del Metro, incluso las variantes que la asimilan a la Santa Muerte, pues no entiendo la indignación y obcecación de algunos que se ofenden con ello y quieren que no sea arte. El arte es libre y el hecho de que la Virgen de Guadalupe siga siendo tema de experimentación e innovación es algo tremendamente positivo: significa que sigue importando, que sigue siendo relevante. Y por qué no, que sigue siendo Musa de inspiración. Que algo no nos guste no significa que no sea arte. Lo que no es arte es la producción en serie de moldes y estampitas, todas idénticas y aburridas, sin estilo y sin innovación. Otra cosa es la blasfemia y la intención de causar daño, pero yo, francamente, no lo he visto en esas manifestaciones, que sí son osadas.

    Felicidades a los mexicanos en el día de hoy y por supuesto que me uno a su oración por la paz. Especialmente quiero recordar a Julio César Mondragón, que sufrió una muerte horrorosa, y a los 43 -ahora 42- estudiantes desaparecidos, y a todos los que sufren por las atrocidades políticas, criminales y policiales del México actual. Esta situación no debería durar ni un solo día más.

    • Que bueno que comentas Ana, me interesaba mucho leer tu opinión ya que se bien de tu conocimiento sobre arte y del mismo modo que tu para mi no hay nada mejor que el arte académico sin embargo también entre las obras de nuevos artistas hay varias que me agradan, y vaya me sorprende saber hasta donde llega la fama de la “Lupita fashion” lo que si ha logrado este estilo es que ha incrementado la popularidad guadalupana en muchos estratos, aquí en México al menos ya no es nada fuera de lo común ver niños que van a la escuela con mochilas que tiene a la Virgen de Guadalupe estampada o como tu jóvenes que llevan sus pulseras con la medalla de la Virgen, esta empresa “distroller” le debe todo su éxito a la Virgen y al menos no han sido egoístas con su éxito, porque a pesar de que otras personas ajenas a la empresa y artesanos han reproducido el mismo estilo para venderlo hasta hoy no ha habido represalias por parte de la empresa o la diseñadora, me da gusto escuchar que a pesar de la lejanía con México se puede decir que llevas cerca de ti a la Virgen de Guadalupe, centro devocional de este país. Muchas gracias Ana

  3. Me uno a la jornada de oración solicitando la paz en México y en otros lugares del mundo.
    Santa María de Guadalupe, Reina de la paz, ruega por nosotros

  4. Andre me ha encantado esta parte de los articulos dedicados a Nuestra Señora de Guadalupe centrado en el impacto pictorico (aunque tu mismo dices que te has dejado muchas cosas en el tintero),lo considero un gran resumen de todo el arte pictorico en torno a esta gran advocacion.
    Me extraña que los artistas actuales no se decidan en sus obras a recuperar plasmando la corona original que llevaba la Guadalupana en el ayate original y que segun leo,fue desapareciendo porque los fieles iban arrancando trozos de la fibra de esa parte,es una lastima.

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